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Sistema de arrastre y sistema de vueltas: diferencias y cuál te toca

Por Equipo de Oposiciones GratisPublicado el 7 de agosto de 202645 min de lectura
arrastre vs vuletas

Respuesta directa: sí, son dos sistemas distintos, y lo que los diferencia es cuándo repasas. Con el sistema de vueltas te recorres el temario entero, del tema 1 al último, sin repasar por el camino; y cuando acabas, vuelves a empezar más deprisa. Ahí el repaso es la vuelta siguiente. Con el sistema de arrastre no sueltas nunca un tema: cada semana estudias materia nueva y además repasas lo que ya viste, así que el repaso va metido dentro del avance. Con vueltas tienes antes la foto completa del temario, pero te pasas meses sin tocar los primeros temas. Con arrastre se te queda mucho mejor, pero avanzas más despacio y, a partir de cierto número de temas, se vuelve imposible. Y para elegir no importa cuántos temas tengas, aunque sea lo que siempre se dice: importan dos cosas que puedes calcular hoy mismo, cuánto tardas en dar una vuelta entera y cuántos temas te caben encima antes de que repasar se te coma la tarde.

Es larga —unos 45 minutos— y no hace falta leerla del tirón. Si solo quieres saber qué te toca a ti, vete directo a la calculadora y después a la tabla por oposiciones.

Dos formas de recorrer un temario

Casi todo lo que se discute sobre planificar una oposición cabe en una sola pregunta: ¿cuándo vuelvo a un tema que ya estudié? El sistema de vueltas y el sistema de arrastre son las dos respuestas de siempre. Llevan décadas circulando por las academias sin que nadie sepa quién las inventó: no hay estudio, ni autor, ni fecha. Es lo que se cuenta de boca en boca en las academias, y que luego alguien pasó a un blog.

El sistema de vueltas

Una vuelta es un recorrido completo del temario, del tema 1 al último, sin dejar ninguno. El sistema consiste en asignarte un número fijo de temas por semana, estudiarlos en orden hasta agotar el temario y, al terminar, volver a empezar por el tema 1 con más temas por semana —normalmente el doble— manteniendo las mismas horas de estudio. Cada vuelta dura así aproximadamente la mitad que la anterior.

Lo que lo distingue del arrastre es incómodo, pero está escrito en las fuentes que lo definen: mientras das una vuelta se repasa poco o nada. Terminas un tema, lo sueltas, y no lo vuelves a tocar hasta la vuelta siguiente. OpositaTest lo dice con estas palabras: estudiar un número de temas a la semana hasta ver el temario completo, "sin efectuar repasos de los temas vistos". Y el vocabulario de la oposición a notarías, más prudente, habla de recorrer todos los temas "repasándolos poco o nada".

Un aviso sobre las palabras, porque aquí se lía todo el mundo. Hay fuentes que ya describen las vueltas con repasos dentro. Si aceptas esa versión, vueltas y arrastre pasan a ser lo mismo y no queda nada que comparar. Por eso en esta guía usamos la definición estricta: una vuelta es una pasada, y repasar es otra cosa. Dicho lo cual, seamos honestos: el opositor que no repasa absolutamente nada durante meses seguramente no existe. Las "vueltas puras" sirven para entender la idea, no para retratar a nadie.

El sistema de arrastre

El arrastre se resume en cuatro palabras: nunca sueltas un tema. Desde el día que lo ves por primera vez, ese tema viaja contigo. Cada semana estudias materia nueva y además repasas todo lo que ya has visto, que cada vez es más. El esquema, que se repite casi igual en media docena de academias, va en escalera:

  • Semana 1: 5 temas nuevos.
  • Semana 2: 5 temas nuevos + repaso de los 5 anteriores.
  • Semana 3: 5 temas nuevos + repaso de los 10 anteriores.
  • Semana 4: 5 nuevos + repaso de los 15… y así.

Y la versión por días, que es lo mismo: el día 1 estudias el tema 1; el día 2, el tema 2 y repasas el 1; el día 3, el tema 3 y repasas el 1 y el 2. ¿Cuánto tiempo va a cada cosa dentro de la sesión? La única fuente que se moja dice 60 % al tema nuevo y 40 % al repaso; otras hablan de media hora o una hora de repaso antes de abrir nada nuevo. No hay una regla aceptada por todos, así que tómalo como una referencia y no como una receta.

La misma diferencia, dibujada

Esto es lo que pasa cuando pones los dos sistemas sobre los mismos ejes. Cada punto es una vez que tocas un tema esa semana; cuanto más grande, más caro el contacto. Es un temario de 12 temas y 24 semanas por delante:

VUELTAS · recorres el temario y vuelves a empezar Rejilla de 24 semanas por 12 temas. Cada vuelta es una diagonal y dentro de una vuelta no se repasa, así que el tema 1 pasa doce semanas sin tocarse. Total: 48 sesiones, peor hueco 12 semanas. VUELTAS · recorres el temario y vuelves a empezar Cada diagonal es una vuelta, cada vez más rápida. Entre una y la siguiente, silencio. 159131721semana de preparación15912tema del temario el tema 1 pasa 12 semanas sin que lo mires 48 sesiones sobre el temario · peor hueco sin tocar un tema: 12 semanas 1.ª vuelta (estudiar el tema)vueltas siguientes (repasarlo)
Con vueltas, cada tema se toca una vez por vuelta. Rápido, barato… y con el tema 1 abandonado durante tres meses.
ARRASTRE · no sueltas nunca un tema Misma rejilla. Cada semana se estudia un tema nuevo y se repasan todos los anteriores, así que la nube se llena por debajo de la diagonal. Total: 222 sesiones, peor hueco 1 semana. ARRASTRE · no sueltas nunca un tema La diagonal es lo nuevo; debajo, TODO lo anterior, repasado otra vez cada semana. 159131721semana de preparación15912tema del temario ningún hueco: la columna entera se repite cada semana 222 sesiones sobre el temario · peor hueco sin tocar un tema: 1 semana estudiar el temarepasarlo (todos, cada semana)
Con arrastre, la nube se llena por debajo de la diagonal: cada semana vuelves a pasar por todo lo anterior. Ningún tema se enfría — y ahí está la trampa, porque esa nube es trabajo real.

Los dos números del pie son la clave del artículo entero, y van en direcciones contrarias. El arrastre reduce el peor abandono de 12 semanas a 1, que es exactamente lo que promete. Pero para conseguirlo multiplica por 4,6 el número de sesiones sobre el temario: 222 contra 48. Con 12 temas eso todavía se aguanta; con 30, ya no. Ese es, en una imagen, el techo del que hablaremos dentro de un rato.

Y ahora una cosa que casi nadie dice: no están al mismo nivel

Los artículos del sector los presentan siempre como dos carreteras: coges una o coges la otra. Cuando lees muchas fuentes, eso no se sostiene. Y merece la pena aclararlo, porque quita de en medio la mitad del lío:

  • "Vuelta" es una forma de medir: una pasada completa al temario. La usa todo el mundo, también quien estudia por arrastre. En los foros nadie dice "llevo tres arrastres"; todos dicen "llevo tres vueltas".
  • "Arrastre" es una norma que te pones: no soltar lo que ya has visto. Por eso hay fuentes que hablan tan tranquilas de "intercalar arrastres o repasos dentro de cada vuelta", o que lo llaman "un complemento natural al sistema de vueltas".

O sea, que no son dos carreteras: son dos posiciones de un mismo mando. Y el mando es este: cada cuánto vuelvo a un tema que ya estudié. Con vueltas, ese tiempo te lo impone lo que dure la vuelta. Con arrastre, lo decides tú, y es corto desde el primer día. Lo demás —cuántas vueltas das, si primero entiendes y luego memorizas, los tests, los simulacros— vale igual para los dos y no distingue nada. Por eso se pueden mezclar, y por eso casi todas las fuentes acaban recomendando justo eso: una mezcla.

Cómo se llama esto en otros sitios

Si buscas por ahí, te vas a encontrar los mismos conceptos con otros nombres. Para que no te vuelvas loco:

  • Sistema de acumulación o sistema acumulativo: es el arrastre. Es como se llama en la tradición de notarías y registros, donde la palabra "arrastre" apenas se usa.
  • Repaso acumulativo o "hacer repasos" a secas: hay preparadoras que despachan el arrastre diciendo que es "lo que hemos llamado siempre hacer repasos". No les falta razón.
  • Sistema mixto, acumulativo parcial o arrastre híbrido: las tres nombran lo mismo, la combinación de los dos.
  • Sistema de bloques: arrastrar solo dentro de un bloque temático y cerrarlo antes de pasar al siguiente.
  • Ojo con un falso amigo: "error de arrastre" es otra cosa completamente distinta —el fallo inicial de un supuesto práctico que contamina los apartados siguientes al corregir— y es vocabulario de tribunal, no de método de estudio.

Las diferencias, una a una

Sistema de vueltasSistema de arrastre
La ideaRecorrer el temario entero, y volver a empezar más rápidoAvanzar sin soltar nunca lo ya estudiado
Cuándo repasasEn la vuelta siguienteCada semana, dentro de la propia sesión
Qué repasasTodo, en ordenLo que llevas acumulado, por antigüedad
Velocidad de avanceAlta: la primera vuelta va a topeBaja: el repaso te frena desde la semana 2
Cuándo tienes la foto completaAl acabar la primera vueltaMucho más tarde
Cuánto se te quedaPoco: los primeros temas se caenMucho: nada se enfría del todo
Cómo te hace sentirMal en la 2.ª vuelta (el bajón clásico)Bien: notas que dominas lo que llevas
Si el temario es grandeAguanta: una vuelta siempre es una pasada, cueste lo que cuesteSe rompe: el repaso crece cada semana hasta que no cabe
Qué se le criticaQue se olvida de que olvidas; y que aburreQue acaba siendo imposible; y que repasa lo más antiguo, no lo que peor llevas
Cuándo deja de servirteCuando la vuelta dura tanto que los primeros temas se te muerenCuando el repaso ya no te cabe en la semana

Fíjate en la fila de "si el temario es grande", que es donde más se pelean las fuentes: unas recomiendan vueltas justamente para temarios enormes, y otras dicen que a partir de 40 temas el que se rompe es el de vueltas. Las dos tienen razón, y dentro de un rato verás por qué: no depende del número de temas. Por eso esta tabla no tiene una fila de "le va bien a…". Esa respuesta no cabe en una casilla.

El sistema de vueltas, a fondo

Cómo se acorta cada vuelta

La regla de toda la vida es doblar los temas por semana sin echarle más horas. No estudias más: estudias distinto, porque en la segunda vuelta ya no estás descubriendo el tema, lo estás reconociendo. Tres ejemplos que dan tres fuentes distintas y que cuadran entre sí:

Temario1.ª vuelta2.ª vuelta
100 temas5 temas/semana → 20 semanas10 temas/semana → 10 semanas
50 temas5 temas/semana → 10 semanas10 temas/semana → 5 semanas
35 temas2 temas/semana → 18 semanas4 temas/semana → 9 semanas
Las vueltas se acortan a la mitad Cuatro vueltas a un temario de 50 temas: la primera dura 10 semanas a 5 temas por semana, la segunda 5 a 10 temas por semana, la tercera 3 y la cuarta 2. La primera vuelta ocupa la mitad de todo el plan. 50 temas, las mismas horas cada semana, doblando temas al cerrar cada vuelta 1.ª 10 semanas · 5 temas/semana · comprender 2.ª 5 sem · 10/sem · memorizar 3.ª 3 sem · afinar 4.ª 2 sem la 1.ª vuelta se lleva la mitad de todo el plan
Por eso el sistema aguanta temarios enormes: el coste por vuelta se desploma. Y por eso duele tanto la primera.

De ahí sale la consecuencia más dura que he leído sobre este sistema, y conviene tenerla delante desde el primer día: lo que no estudies bien en la primera vuelta, no lo vas a estudiar después, porque en la segunda vas a tener el mismo tiempo para el doble de temas. La primera vuelta es la que construye. Las demás solo mantienen.

Qué se hace en cada vuelta (no es lo mismo repetido)

Aquí sí que está todo el mundo de acuerdo, y es la parte que más gente se salta. Cada vuelta va a por una cosa distinta:

VueltaObjetivoQué hacesSobre qué material
1.ªComprenderLectura comprensiva, subrayado, primeros esquemas. Nada de memorizar.El temario entero
2.ªMemorizar y consolidarRepaso de esquemas, resúmenes propios, primeros tests por temaEsquemas + temario para dudas
3.ªAfinar detalles y velocidadPlazos, cifras, excepciones. Tests cronometrados y primeros simulacrosEsquemas + fichas + tests
4.ª y siguientesMantener y automatizarRepaso intensivo, simulacros completos, ataque a lo flojoSolo esquemas y fichas

Fíjate en que vas de mucho material a poco: dejas el manual y acabas estudiando de lo que tú mismo has resumido. Si tus tres vueltas son releer lo mismo tres veces, no has dado tres vueltas: has leído tres veces. Es lo que critican todas las fuentes que saben de qué hablan, y llevan razón. Tu cabeza no distingue "vueltas": distingue entre reconocer algo cuando lo tienes delante y sacarlo tú de la nada.

¿Cuántas vueltas hacen falta? El número que nadie sabe

Aquí ya no se pone de acuerdo nadie. Las academias y los portales dicen 3 a 5 vueltas. Un preparador dice que el mínimo son 7 o 10 y que con 15 vas bien. Los opositores en los foros sueltan cosas como "le di 10 o más, al final pierdes la cuenta" o "hay temas a los que he dado 15 vueltas y otros que aún no he visto". Y otros preparadores se niegan a dar una cifra.

Quien explica esa diferencia de uno a cinco no es ningún artículo, sino un hilo de foro: nadie ha dicho nunca qué cuenta como vuelta. Una opositora lo pregunta con todas las letras —"¿son las veces que os habéis estudiado el tema, o os lo estudiáis y luego lo miráis por encima 14 veces más?"— y nadie se lo aclara. Quien cuenta lecturas rápidas llega a 15. Quien cuenta estudiar de verdad se queda en 3.

Lo práctico: el número de vueltas queda muy bien y no dice nada. Mide páginas pasadas, no lo que sabes, y como cada uno cuenta a su manera, no sirve para compararte con nadie. Si quieres un número para saber cómo vas, usa tu porcentaje de acierto en exámenes oficiales: ese sí significa lo mismo para todo el mundo.

Dónde falla: el bajón de la segunda vuelta

Todas las fuentes, hasta las que lo recomiendan, avisan del mismo momento. Si el temario es grande, la primera vuelta dura meses; y cuando vuelves al tema 1 no te acuerdas de nada y tienes que estudiarlo casi de cero. La fuente que mejor lo cuenta lo llama "el momento más crítico de la oposición" y recoge la pregunta que se hace ahí todo el mundo: "¿es normal que intente recordar el tema 1 y sienta que me suena a chino?".

Sí, es normal. Y no quiere decir que hayas perdido el tiempo: quiere decir que en la primera vuelta guardaste las cosas en cajas y no has vuelto a abrirlas. Todas las fuentes coinciden en que ese es el punto donde más gente tira la toalla —ninguna aporta datos, pero todas lo cuentan igual—, y por eso las vueltas puras son peligrosas para quien no lo sabe de antemano.

Hay un segundo fallo, del que se habla menos: el calendario de la academia puede dejarte con una sola vuelta. Si el temario se reparte a lo largo de todo el curso, terminas el último tema con el examen encima y sin haber repetido nada. Si vas a una academia, haz tú la cuenta: mira cuántas semanas quedan para el examen el día en que está previsto que acabéis el temario.

El sistema de arrastre, a fondo

Cómo se pinta en el calendario

Un arrastre de verdad, con 3 temas nuevos por semana, tiene esta pinta en el calendario. Lo normal es marcar los temas nuevos de un color y los repasos de otro:

SemanaTemas nuevosRepasoTemas encima
11, 2, 33
24, 5, 61-36
37, 8, 91-69
410, 11, 121-912
513, 14, 151-1215
616, 17, 181-1518
719, 20, 211-1821
8ninguno1-21 a fondo21

Mira la última columna y verás el problema acercarse. En la semana 2 repasabas 3 temas; en la 7, dieciocho. Tu jornada, mientras tanto, es la misma.

Dónde falla: el techo

Este es el fallo de fábrica del arrastre, y lo admite hasta quien lo recomienda. La versión más dura lo dice así: "cuando llegas al tema 20, la carga de repaso de los 19 anteriores es tan masiva que te consume el 100% de la jornada de estudio". Traducido: llega un lunes en que te sientas, repasas, repasas, repasas… y se te acaba la tarde sin haber abierto un tema nuevo. Ahí es donde la gente entra en pánico y abandona el sistema.

Ahora bien, ¿dónde está exactamente ese techo? Las fuentes españolas dicen, sin ponerse de acuerdo y sin justificar ninguna:

  • 20-25 temas — "viable para oposiciones de pocos temas, máximo 20-25".
  • 25-30 temas — "hasta 25-30 funciona bien".
  • 30-40 temas — "contenidos no excesivamente amplios, de 30 a 40 como máximo".
  • 50 temas — por encima, vueltas.
  • Revienta ya en el tema 20, según la crítica más dura.

Una horquilla de 20 a 50 no es un dato: es un rumor con cinco versiones. Pero, curiosamente, todas caen en la misma franja. Y hay una razón, que ninguna fuente enuncia y que resuelve el asunto entero.

La aritmética del techo (esto es cuenta nuestra, no de las fuentes)

La cuenta cabe en una línea y no hace falta saber matemáticas para seguirla. Coge los minutos que le dedicas a repasar cada semana y divídelos entre lo que tarda un repaso. Eso son los temas que te caben encima:

temas que aguanto = minutos de repaso a la semana ÷ minutos que tarda un repaso

Es la misma cuenta que hacer la compra: si llevas 40 euros y cada cosa vale 4, te llevas diez cosas. Ni una más. Y el problema del arrastre es que cada tema nuevo añade uno más al carro, mientras que los 40 euros —tus horas— no cambian nunca.

Para ponerle números hay que suponer dos cosas, y las dejamos a la vista para que puedas discutirlas: que dedicas a repasar el 40 % de tus horas —el 40 del reparto 60/40 que da la única fuente española que se moja— y que repasar un tema te lleva entre 10 y 30 minutos según lo espeso que sea. Con eso salen estas cuentas:

Estudias…Presupuesto de repaso (40%)Cuesta un repasoTu techo
10 h/semana4 h = 240 min10 min (tema corto de test)24 temas
10 h/semana4 h = 240 min16 min (tema jurídico denso)15 temas
15 h/semana6 h = 360 min10 min36 temas
20 h/semana8 h = 480 min13 min (tema medio)36 temas
35 h/semana14 h = 840 min10 min84 temas
45 h/semana18 h = 1.080 min32 min (tema para cantar)33 temas
Por qué el arrastre tiene un techo Los minutos de repaso que necesitas cada semana suben en línea recta según los temas que llevas encima, mientras que el tiempo del que dispones es siempre el mismo. Con quince horas semanales te caben 14, 22, 36 temas según repases releyendo, con esquema y test, o solo con un test corto. 0200400600minutos de repaso a la semana010203040temas que llevas encimaaquí el repaso ya no te cabe:dejas de avanzar142236el tiempo que tienes para repasar: 360 mina la semana (15 h de estudio × 40 %)Si repasas releyendo el tema entero (25 min) → te caben 14 temasSi repasas con tu esquema y un test, en un tema denso (16 min) → te caben 22 temasSi repasas solo con un test corto (10 min) → te caben 36 temasMismo temario y mismas horas: cambiar CÓMO repasas multiplica el techo por 2,6.
Las tres rectas que suben son lo que te pide el repaso cada semana; la raya horizontal es el tiempo que tienes. Donde se cruzan, se acabó. Y fíjate en lo que mueve ese punto: no el temario, sino cómo repasas.

Y ahí está la explicación de por qué las academias no se ponen de acuerdo. Para las horas normales de un opositor español —entre diez y veinticinco a la semana— el techo cae, según lo espeso que sea el tema y según cómo repases, entre unos 15 y unos 40 temas. Esa horquilla contiene, una por una, todas las cifras que dan: los 20-25, los 25-30, los 30-40 y el "revienta en el tema 20". Ninguna está equivocada. Cada una describe a un opositor distinto, y ninguna dice a cuál.

Cuidado, que esto tampoco es magia: si en la tabla subes a 35 horas semanales, el techo se va a 84 temas, y eso no lo dice ninguna academia. La cuenta explica de dónde sale la franja de la que habla el sector; no la certifica. Cambia el 40 % o los minutos por repaso y todos los números se mueven detrás.

Lo útil de verdad es otra cosa: el techo no es del temario, es tuyo. Los mismos 30 temas se arrastran de sobra si estudias 35 horas a la semana y son imposibles si estudias 8. Y de la cuenta salen dos palancas muy concretas para subirlo:

  • Que cada repaso te cueste menos minutos. Es la palanca grande. Releer el tema entero y "mirar mi esquema y hacer quince preguntas" no cuestan lo mismo ni de lejos, y lo segundo además te lo fija mejor. Lo ves en el dibujo: pasar de 25 a 10 minutos por repaso te lleva de 14 temas a 36 con las mismas horas.
  • No repasarlo todo. Si en vez de repasar los 20 temas repasas los cinco que llevas flojos, tu tiempo de repaso rinde cuatro veces más. Eso ya no es arrastre clásico: es repaso espaciado, y llegamos a ello dentro de un rato.

Los minutos por repaso de la tabla son una estimación nuestra, no una medición: la calculadora de más abajo supone 1,6 minutos de repaso por cada hora que te costó estudiar el tema. Si sabes cuánto tardas tú de verdad, usa tu número. Es de los pocos datos de esta guía que puedes comprobar con un cronómetro esta misma semana.

Las cuatro salidas que propone la tradición

Las academias españolas han publicado cuatro maneras de esquivar el techo. Miradas de cerca, las cuatro hacen lo mismo —conseguir que el repaso deje de crecer— por caminos distintos:

  1. Arrastre híbrido: ir soltando temas. Los temas más viejos van saliendo de la mochila según entran otros, así que siempre llevas encima el mismo número. Es arrastre y vueltas a la vez. Un ejemplo publicado: semana 1, cuatro temas; semana 2, repasas esos cuatro y metes dos nuevos; semana 3, sueltas dos, te quedas con cuatro de repaso y añades otros dos.
  2. Semanas de repaso, en vez de repasar todas las semanas. En lugar de arrastrar cada semana, metes semanas enteras dedicadas solo a repasar: tres o cuatro semanas de avanzar y una de repasar. Cuando llevas muchos temas, esas semanas de repaso se van alargando.
  3. Arrastre por bloques. Partes el temario en bloques por materias, arrastras dentro del bloque y, cuando lo cierras, lo repasas entero y pasas al siguiente. Así lo que llevas encima nunca crece más que un bloque. En palabras de quien lo propone, es "un sistema de vueltas pero a corto plazo".
  4. Cambiarlo por repaso espaciado. En vez de repasar lo más antiguo, repasas lo que estás a punto de olvidar: cada tema (o cada pregunta) vuelve justo el día en que se te iba a caer.

Las tres primeras te obligan a renunciar a algo: o repasas menos cosas, o las repasas menos veces. La cuarta es la que menos te quita —aunque tampoco sale gratis, y lo veremos al final de esta sección— y es hacia donde apunta todo lo que se ha investigado. La crítica más afinada que se le ha hecho al arrastre la escribió una opositora de Notarías: el arrastre elige qué repasar por lo antiguo que sea, no por lo cerca que estés de olvidarlo, y por eso "estructura los repasos sin un aparente orden y sin tener en cuenta la calidad de los repasos".

La pregunta está mal planteada

Si has llegado hasta aquí ya habrás visto que las fuentes se contradicen justo en lo que más te importa: para qué tamaño de temario sirve cada sistema.

  • Unas dicen: vueltas para temarios enormes (200-300 temas) y arrastre solo hasta 25 o 30.
  • Otras dicen justo lo contrario: por encima de 40 temas el que se rompe es el de vueltas, porque la primera vuelta dura meses.
  • Y otra saca un criterio que no tiene nada que ver con el tamaño: vueltas si te dedicas a esto a tiempo completo, arrastre si además trabajas.

No están locos. Lo que pasa es que el número de temas, por sí solo, no decide nada. Un temario de 12 temas puede ser un infierno si estudias dos horas a la semana, y uno de 60 puede ir rodado si estudias cuarenta. Así que la pregunta no es "¿cuántos temas tengo?". Son estas dos:

  1. ¿Cuánto tardo en dar una vuelta entera? Es el tiempo que un tema se pasaría tirado si solo dieras vueltas. Si te sale corto, el arrastre te sobra: no da tiempo a olvidar nada.
  2. ¿Cuántos temas me caben encima? Es la cuenta de antes: los minutos de repaso que tienes divididos entre lo que tarda un repaso. Si tu temario cabe, puedes arrastrar. Si no cabe, no puedes, digan lo que digan los blogs.

Junta las dos respuestas y sale tu sistema, sin discusión. Aquí lo tienes calculado: pon tus números y mira lo que sale.

🧮 ¿A ti te toca arrastre o vueltas?

Cuatro datos y te decimos cuánto tardas en dar una vuelta, cuántos temas puedes llevar encima antes de que el repaso te coma el día, y qué sistema te toca. Se calcula en tu dispositivo: no guardamos nada.

Tu sistema

Mixto: arrastra, pero soltando temas

Estás en la peor situación, y es la más común. Una vuelta te lleva 20 semanas, demasiado para no repasar por el camino; pero arrastrarlo todo tampoco te cabe: con tus horas aguantas unos 36 temas encima y tienes 45. La salida es ir soltando los temas más viejos y meter semanas enteras de repaso cada 3 o 4 de avanzar.

Una vuelta te lleva
20 semanas
Techo del arrastre
36 temas
Vuelve a cada tema cada
15-29 días
Vueltas que te caben
5 vueltas

El techo sale de tu propia jornada: si dedicas al repaso el 40 % de tus 15 h semanales (el reparto 60/40 clásico del arrastre) y cada repaso te cuesta unos 10 minutos, solo caben 36 temas encima antes de que repasar se coma el avance. Reserva además 8 semanas de recta final sin materia nueva.

Supuestos del cálculo, para que puedas discutirlos: el 60/40 sale de la única fuente española que cuantifica el reparto de la sesión; el coste de un repaso se estima en 1,6 min por cada hora que costó el tema; el hueco entre repasos reproduce los valores medidos por Cepeda y su equipo (2008), que no son un porcentaje fijo. Cambia cualquiera de los tres y cambian los números.

Son estimaciones para orientarte, no una promesa: el número de temas y las pruebas los fija siempre tu convocatoria oficial. Mira tu oposición.

Los cuatro casos, y qué hacer en cada uno

Las dos preguntas de arriba dan cuatro situaciones posibles. Estas son, con lo que te toca hacer el lunes por la mañana en cada una.

1. Vuelta corta (6 semanas o menos) → vueltas, y el arrastre te sobra

Si recorres el temario entero en mes y medio, ningún tema llega a enfriarse. Montar un arrastre encima solo te quita tiempo de avance para resolver un problema que no tienes.

  • Encadena vueltas seguidas, cada una más rápida y con objetivo distinto (comprender → memorizar → afinar → automatizar).
  • Lo único que conviene llevarte de una vuelta a la siguiente es el repaso de falladas: diez minutos al día con lo que fallaste. No es arrastre —no arrastras temas— es repaso quirúrgico, y cuesta casi nada.
  • Cuidado con el aburrimiento: mezcla el orden de los bloques entre vuelta y vuelta.

2. Vuelta larga y el temario te cabe encima → arrastre puro

Es el caso de casi todas las oposiciones de test del grupo C, con 20 a 35 temas y unas horas normales. Una vuelta te llevaría meses —demasiado para soltar los temas y cruzar los dedos— pero el temario te cabe encima.

  • Empieza a arrastrar desde la semana 2, y usa el 60/40 como punto de partida.
  • Repasa con test, no releyendo. Es lo que hace que cada repaso te cueste poco, y por tanto lo que te deja llevar más temas encima.
  • Cuando hayas visto el temario entero por primera vez, cámbiate a vueltas rápidas: el arrastre ya ha hecho su trabajo, que era sujetarte lo de atrás.

3. Vuelta larga y el temario NO te cabe → mixto (la casilla más común)

Aquí está la mayoría de la gente, y es la peor situación de las cuatro, porque ninguno de los dos sistemas te sirve tal cual: no puedes dejar los temas tirados meses, pero tampoco puedes arrastrarlos todos. La salida es mezclar las cuatro soluciones de antes:

  • Ve soltando los temas más viejos, de manera que la mochila siempre pese lo mismo: los temas que te caben.
  • Mete una semana entera de repaso cada tres o cuatro de avanzar, en vez de repasar un poco todas las semanas.
  • Arrastra por bloques, si tu temario se parte bien por materias.
  • Y deja que el repaso espaciado se encargue de los temas que ya soltaste, para que soltarlos no signifique perderlos.

4. El temario multiplica tu techo → vueltas rápidas + repaso espaciado

Judicatura, Notarías, Registros, o docentes con 70 temas de desarrollo. Aquí el arrastre de toda la vida no es que sea mala idea: es que no salen las cuentas. Una opositora de Notarías con 373 temas cuenta en su blog que su preparador calculó que arrastrarlo todo les habría llevado unos siete años solo para dar una vuelta. Eligió vueltas y acabó dando más de veinte. Es un testimonio, no un estudio, pero el orden de magnitud lo puedes comprobar tú mismo con la calculadora.

  • Vueltas cada vez más rápidas, doblando los temas por semana al cerrar cada una.
  • Quién vuelve y cuándo lo decide el repaso espaciado, no tu memoria ni tu calendario.
  • Y hazte a la idea desde el principio de que no vas a llevar todos los temas igual de bien. Hay que elegir cuáles van a fondo.

Los otros dos sistemas de los que casi nadie habla

Por bloques

Es el tercer sistema de toda la vida, y lo reconocen las mismas fuentes que discuten sobre vueltas y arrastre. Partes el temario en bloques por materias, estudias un bloque entero, lo repasas, y pasas al siguiente arrastrando como mucho el anterior. Tiene tres ventajas de verdad: lo que llevas encima nunca se te dispara; juntas materia parecida (que se apoya entre sí y a la vez te obliga a distinguirla, que es justo lo que pregunta el examen); y da esa sensación de ir cerrando cosas. Su peligro es el contrario que el del arrastre: si nunca vuelves a un bloque que ya cerraste, lo que has hecho es reinventar las vueltas con otro nombre.

Por capas

En vez de estudiar cada tema a fondo antes de pasar al siguiente, das varias pasadas a todo el temario. En la primera te quedas con lo que más cae de cada tema; en la segunda, con el detalle; en la tercera, con lo raro. Sirve para temarios enormes y poco tiempo, donde el peligro de verdad es llegar al examen sin haber visto el final. Pero pide algo que no todo el mundo tiene: saber de antemano qué es lo importante, y eso solo se sabe con los exámenes oficiales delante. Sin mirarlos, eliges a ojo lo que va en la primera capa y te equivocas.

La pieza que arregla los dos: el repaso espaciado

Vueltas y arrastre se inventaron cuando no existía nada capaz de llevarte la cuenta. Los dos resuelven el mismo problema con la misma herramienta rudimentaria, que es el calendario, y por eso los dos fallan igual: eligen qué repasar por el sitio que ocupa el tema o por lo viejo que es, no por lo que se te está olvidando de verdad.

Por qué hay que volver, y cuándo

Estos son los datos de Ebbinghaus, los de verdad, con el aviso que casi nadie da. Lo que él midió no es "cuánto recuerdas": es cuánto te ahorras al volver a aprender algo. Y lo midió con sílabas sin sentido y con una sola persona: él mismo.

La curva del olvido de Ebbinghaus, con sus datos reales Lo que se ahorra al volver a aprender una lista: 58,2 % a los 20 minutos; 44,2 % a la hora; 35,8 % a las 9 horas; 33,7 % a las 24 horas; 27,8 % a los 2 días; 25,4 % a los 6 días; 21,1 % a los 31 días. La caída fuerte es el primer día; a partir del segundo la curva se aplana. Los siete momentos van a distancias iguales en el dibujo, no a escala real. 0 %20 %40 %60 %ahorro al reaprenderlode aquí en adelante casi no cae:lo caro es la primera semana58 %20 min44 %1 hora36 %9 horas34 %1 día28 %2 días25 %6 días21 %31 díastiempo desde que lo estudiaste
Datos de Ebbinghaus (1885), tomados de la tabla de la réplica de Murre y Dros (2015), que encontró la misma forma con valores algo más bajos. Cuidado con leer mal el 34 % del primer día: no quiere decir que recuerdes un tercio del tema, sino que volver a aprenderlo le costó un 34 % menos de esfuerzo que la primera vez. Los siete momentos están dibujados a distancias iguales; en el tiempo real no lo son.

De ahí salen dos cosas que te sirven mañana mismo. La primera: lo caro es la primera semana. Del primer cuarto de hora al día siguiente, el ahorro se cae veinticuatro puntos; del segundo día al mes, apenas siete. O sea, que los repasos hay que amontonarlos al principio, que es justo lo que hacen los sistemas que empiezan repasando al día siguiente. La segunda: volver a aprender algo siempre cuesta menos que aprenderlo. Cuando vuelvas al tema 1 y te dé la sensación de que no te acuerdas de nada, no es verdad del todo: algo te queda, y por eso la segunda vuelta va el doble de rápida.

El repaso espaciado le da la vuelta a la tortilla. En lugar de "hoy toca el tema 7 porque es lunes", dice "hoy toca esta pregunta porque la fallaste y llevas cuatro días sin verla". El sistema de toda la vida son las cajas de Leitner: cada ficha empieza en la caja 1; si la aciertas sube de caja y tarda más en volver; si la fallas, se cae de golpe a la caja 1. Lo contó Sebastian Leitner en 1972 en un libro de divulgación —conviene saber que Leitner era periodista, no científico— y de ahí vienen Anki y todo lo demás.

Cómo funciona el motor de esta web

El repaso de falladas de Oposiciones Gratis son esas cinco cajas de Leitner, con una regla estricta a propósito: solo entra lo que fallas. Si aciertas una pregunta a la primera, se da por sabida y no te vuelve a robar tiempo.

  • La fallas → caja 1, vuelve hoy.
  • La aciertas → caja 2, vuelve mañana.
  • Otra vez → caja 3, vuelve en 3 días.
  • Otra vez → caja 4, en 7 días.
  • Otra vez → caja 5: dominada. Sale del ciclo y deja de aparecer.
  • La fallas en cualquier punto → vuelve de golpe a la caja 1.
Las cinco cajas del repaso de falladas Una pregunta entra en la caja 1 al fallarla y vuelve hoy. Cada acierto la sube de caja y la programa más lejos: uno, tres, siete días. En la quinta queda dominada y sale del ciclo. Un fallo la devuelve a la caja 1. Al ciclo solo entra lo que fallas Caja 1Caja 2Caja 3Caja 4Caja 5 hoy+1 día+3 días+7 días dominada aciertas ▸ sube de caja y se aleja en el tiempo fallas ▸ vuelve a la caja 1 y toca repasarla HOY Al llegar a la caja 5 sale del ciclo y deja de robarte tiempo.
Quien decide que algo está dominado es el recorrido, no tu sensación de saberlo. Esa es la diferencia entre que funcione y que no.

En cristiano: para dar por sabida una pregunta que fallaste, tienes que acertarla cuatro veces repartidas en unos once días. Eso no es acordarse hoy: es acordarse después de haber tenido cuatro oportunidades de olvidarlo. Y tiene un efecto del que nadie habla: el montón de falladas se vacía. Un cuaderno de errores en papel solo crece, y llega un momento en que da angustia abrirlo. Con las cajas ves bajar el número. Lo mismo, en formato ficha, en las flashcards por tema.

Cada cuánto repasar: la regla del hueco, bien contada

Por el sector circula una simplificación que conviene quitar de en medio. Es verdad que cada cuánto conviene repasar depende de cuándo tienes el examen —lo midió el mayor experimento que se ha hecho sobre esto, con más de 1.350 personas—, pero no es un porcentaje fijo del tiempo que falta. Al revés: ese porcentaje se va haciendo más pequeño cuanto más lejos está el examen. Estos son los huecos que salieron mejor:

Falta para el examenHueco óptimo medidoComo % del tiempo que falta
7 días1 día14%
35 días11 días31%
70 días21 días30%
350 días21 días6%

La lectura práctica, sin inventarse precisión que no hay:

  • Examen a semanas o pocos meses: vuelve a cada tema cada 2-3 semanas.
  • Examen a un año o más: cada 3 semanas ya va bien; alargarlo mucho más no compensa. Fíjate en que el hueco óptimo deja de crecer: es el mismo para un examen a 70 días que para uno a 350.
  • Examen la semana que viene: el hueco óptimo medido fue de un día. Aquí el espaciado deja de ser una ventaja.

Y un número que justifica el esfuerzo entero: comparado con estudiar todo del tirón, repartirlo bien hizo que la gente recordara un 64 % más con exactamente las mismas horas de estudio. No estudias más. Estudias repartido.

Seamos honestos con este dato: se midió con preguntas sueltas tipo trivial de una sola palabra, no con temas jurídicos; y los huecos "mejores" lo son entre los que probaron, no entre todos los posibles. Lo que se sostiene bien es la tendencia —cuanto más lejos el examen, menos proporción—, no el número exacto. Desconfía de quien te suelte un porcentaje único como si fuera una ley de la física.

⭐ El nombre científico del arrastre bien hecho

Esta parte casi nunca llega al opositor español, y es la que de verdad cierra el debate. El arrastre no es solo una costumbre de academia: hecho bien, tiene nombre en la investigación. Se llama successive relearning, que traducido es "volver a aprenderlo, una y otra vez". Y la definición es el arrastre, palabra por palabra: obligarte a sacar algo de memoria hasta que te sale bien, y hacerlo en varios días separados.

Junta las dos únicas técnicas realmente útiles que reconoce la gran revisión de Dunlosky y su equipo —hacerse preguntas y repartir el estudio en el tiempo— y les añade una tercera cosa: una regla que decida cuándo algo está sabido. Los resultados, medidos en clases de verdad y no solo en laboratorio:

  • En una carrera universitaria, subió la nota del examen casi un punto comparado con repasar repartido pero sin preguntarse nada, y comparado con estudiar a su aire.
  • En una asignatura de las que tienen fama de duras, lo estudiado así sacó 10 puntos más sobre 100 que lo estudiado con la rutina de siempre. Y en dos experimentos, sobre un examen que contaba para la nota.
  • La receta de sus autores: la primera vez, insiste hasta que te salga bien tres veces; después, vuelve a ello y date por satisfecho con una vez bien en cada una de otras tres sesiones, bien separadas entre sí.

Y ahora el aviso que hace que todo esto importe, porque va justo en contra de lo que hace la gente: cuando eran los propios estudiantes los que decidían cuándo retirar una ficha del montón, la ventaja desaparecía del todo. Quien decide que algo está sabido tiene que ser el sistema, no tu sensación. El clásico "esto ya me suena, lo quito" se carga el efecto entero.

Por eso, en nuestro repaso, una pregunta no sale del ciclo cuando crees que te la sabes, sino cuando la has acertado cuatro veces separadas en el tiempo. No es por fastidiar: es la única forma conocida de que esto funcione.

Lo que NO está probado (y casi todo el mundo repite)

Si has usado Anki o cualquier aplicación de fichas, te habrán contado que la gracia está en que los huecos entre repasos van creciendo: hoy, mañana, dentro de tres días, dentro de una semana… Pues bien: eso no está demostrado, y lo mejor que hay medido dice lo contrario. En tres experimentos, los huecos siempre iguales ganaron a los que crecían cuando se comprobaba a los dos días (45 % frente a 33 %; y 60 % frente a 49 % cuando se corregía el fallo en el momento). El título del trabajo no se anda con rodeos: los huecos que crecen ayudan a corto plazo, y los huecos iguales, a largo.

Lo que sí resultó decisivo fue otra cosa: que el primer repaso no sea inmediato, para que te cueste acordarte. Dato del mismo trabajo: siete repasos seguidos el mismo día salieron peor a los dos días que un único repaso retrasado en el que te corregían (19 % frente a 36 %).

Qué hacer con esto siendo opositor: no pierdas ni un minuto buscando la secuencia perfecta de días. Un 1-3-7-16 y un 3-3-3-3 seguramente te den lo mismo. Lo que hay que cuidar es que el primer repaso no sea el mismo rato y que los repasos estén repartidos, no amontonados.

Y una advertencia sobre repasar solo lo fallado

Hay un efecto bien estudiado con un nombre feo —olvido inducido por recuperación— que dice algo incómodo: machacar unas cuantas cosas de un grupo puede hacer que se te olviden las otras del mismo grupo que no estás repasando. Cuánto pesa eso en un temario de oposición es discutible, pero la conclusión es clara y va justo contra la tentación fácil: tu repaso no puede ser solo la lista de falladas. Tiene que seguir tocando todo el temario, aunque sea con tests cortos y mezclados. Darle solo a los fallos es dejar el resto a la intemperie.

Los demás métodos del opositor español

Arrastre, vueltas, bloques, capas y repaso espaciado son formas de planificar: dicen qué tocas y cuándo. Por encima hay otro montón de métodos que dicen cómo lo tocas. Esta es la lista de verdad —lo que aparece cuando lees a opositores españoles, no lo que repiten los blogs copiándose unos a otros—, ordenada por para qué sirve cada cosa.

Para atacar un tema por primera vez

  • Esquematizar. Reducir el tema a un esquema por niveles y repasar sobre él en lugar de sobre el temario. Es lo que más aparece en todo lo que hemos leído de opositores españoles, y con razón: cuesta mucho hacerlo y luego cuesta poquísimo repasarlo, y es la base sobre la que después se canta. Su trampa: un esquema hecho sin haber entendido el tema es una copia con más márgenes. Y comprar esquemas hechos te ahorra el trabajo justo en el punto en el que estaba el aprendizaje.
  • Mapas mentales. Idea central y ramas con colores. Muy presentes en oposiciones docentes. La evidencia de que superen a un esquema normal es floja, consumen tiempo en decoración y comprimen mal lo literal: un mapa mental no te da el texto de un artículo.
  • Método Feynman. Explicar el tema con palabras sencillas, como a alguien que no sabe nada, y volver al material justo donde te atascas. Excelente para lo conceptual y para supuestos prácticos. Su límite en oposiciones: hay artículos que hay que soltar textuales, y "con tus palabras" no vale.
  • Folio en blanco (recuerdo libre). Cerrar el temario y escribir todo lo que recuerdas, y solo después comparar. Es práctica de recuperación pura, barata y honesta: 10-20 minutos y sin material que fabricar. Ojo, que el nombre está contaminado en el sector español y algunos lo usan como sinónimo del método Cornell, que es justo lo contrario.
  • Métodos de lectura con siglas (Robinson/SQ3R, EPL2R, PLaSMaRÁ, Cornell). Aparecen en casi todos los listados de academias y prácticamente nunca en la conversación real de los opositores que hemos leído. Su parte útil —recitar sin mirar— los opositores ya la hacen y la llaman "cantar". Trátalos como lo que parecen: relleno de blog con un núcleo aprovechable.

Para memorizar lo que es puro dato

  • Fichas / fichero. Pregunta delante, respuesta detrás. Insuperable para plazos, artículos, mayorías y composiciones de órganos. Su cuello de botella real es fabricarlas: el tiempo de hacer fichas se le roba al temario, y una ficha por dato produce un fichero que nadie repasa.
  • Leitner en papel. El fichero con cajas. Automatiza el espaciado sin app, pero exige barajar a diario: si lo dejas dos semanas, hay que reconstruirlo.
  • Anki y similares. Lo mismo con algoritmo. Muy potente, y por lo que se lee bastante menos extendido en oposiciones jurídicas españolas que en el MIR o en idiomas. Su fallo típico: metes muchas tarjetas nuevas de golpe, se te acumulan cientos de repasos y abandonas.
  • Palacio de la memoria. Colocar imágenes en los puntos de un recorrido que conoces. Coste de construcción alto, coste de recuperación bajísimo. Reservado a los 20-30 datos que se te resisten: construir palacios para 70 temas es inviable.
  • Acrónimos y reglas mnemotécnicas. La mnemotecnia más barata que existe. Su límite es serio: te da la lista pero no te dice qué es cada elemento, y en un test bien hecho eso no basta.
  • Canciones, rimas y dibujitos por epígrafe. Funcionan de verdad, pero no escalan: sirven para tres o cinco contenidos irrenunciables, no como método.

Para el examen (la parte que más gente descuida)

  • Test diario. Un bloque de preguntas todos los días, corregido en el momento. Junto con el espaciado, una de las dos únicas técnicas que la gran revisión de Dunlosky clasifica como de utilidad alta. Solo sirve si el banco es bueno: con preguntas mal escritas aprendes el truco del redactor, no la materia. Nosotros medimos eso en nuestros propios bancos y lo contamos en cómo verificamos el contenido.
  • Simulacro cronometrado. Examen completo en condiciones reales. Lo importante no es el simulacro: es la corrección, que es lo que casi nadie hace. Contar aciertos y pasar al siguiente no enseña nada.
  • Cuaderno de fallos. Anota solo el dato exacto que fallaste, no la pregunta entera; si copias la pregunta, el cuaderno crece hasta ser inmanejable. En las últimas semanas es el único documento que hace falta releer. Los favoritos hacen esa función sin papel.
  • Técnica del descarte. Entrenar la eliminación razonada de opciones antes de elegir. Aviso incómodo y muy nuestro: solo funciona si los distractores son plausibles. En bancos mal escritos el descarte degenera en heurísticas de forma —elegir la opción más larga, huir de los "siempre" y "nunca"— con las que se aprueba sin saber la materia y luego se falla en el examen real.
  • Regla del 80/20 por frecuencia. Vaciar los exámenes oficiales anteriores para ver qué temas y artículos concentran las preguntas, y repartir el esfuerzo con criterio. Requiere exámenes disponibles y un tribunal estable; si cambia el temario, la estadística caduca.

Si tu oposición tiene oral o desarrollo

  • Cantar el tema. Recitarlo entero de memoria, en voz alta y contra reloj. No es una técnica de blog: es el método de las oposiciones jurídicas y de Hacienda en España. Cuesta del orden de 15-20 minutos por tema y cada vez, y por eso en las oposiciones de temario enorme se canta a jornada completa durante años. Su vicio clásico: acabar cantando sin respirar, que es motivo de suspenso. Tienes el modo Cantar temas para ensayarlo y escucharte.
  • Dar tema al preparador. Cantar delante de alguien que te cronometra y te corrige, una o dos veces por semana. Es la única forma de saber de verdad por dónde vas: tú solo no puedes juzgarte.
  • Cantar en grupo. Para perderle el miedo al público y para ver en otros los fallos que no ves en ti. El riesgo: si el grupo va flojo, te acostumbras a un listón bajo.
  • Grabarte y escucharte. Sirve para corregirte la velocidad y las muletillas, y para aprovechar los ratos de transporte. Un apunte honesto: el motivo que se suele dar ("es que yo soy auditivo") viene de la teoría de los estilos de aprendizaje, que la investigación en educación no respalda. Funciona, sí, pero porque estás repasando repartido, no por el oído.

Para sostener la constancia

  • Pomodoro. Bloques de foco con pausa. La versión original de 25 minutos se queda corta para materia jurídica densa; la adaptación española habitual es 50/10. Tienes un temporizador aquí. Cuidado con que el temporizador se convierta en un ritual que sustituye al estudio.
  • Metas diarias concretas (3-5 tareas completables) en vez de un objetivo vago de horas. Si las pones demasiado ambiciosas, has construido una máquina de culpa diaria.
  • Planificación inversa. Partir de la fecha del examen y planificar hacia atrás. Muy sensato, con una pega española: las convocatorias se mueven, y una fecha que se retrasa meses te destroza el plan.
  • Grupo de estudio. Explicar en voz alta y repartir el coste de fabricar material. Sin disciplina degenera en tertulia; y compartir esquemas ahorra el trabajo justo donde estaba el aprendizaje.
  • Racha y progreso visible. Convertir "debería estudiar" en "me faltan cinco preguntas para no romper la racha". Para eso están el desafío diario y los logros.

Lo que se siente productivo y no lo es

Hay una idea que debería ir en la primera página de cualquier guía de estudio, y es de Robert Bjork: "el rendimiento de ahora no es un índice fiable del aprendizaje". Dicho a lo bruto: lo bien que te salga hoy no te dice si lo vas a saber dentro de un mes. Lo que notas mientras estudias y lo que te vas a llevar al examen son dos cosas distintas, y a veces van en direcciones contrarias. Y esto no es una opinión, está medido:

  • En el experimento de referencia sobre el efecto de los tests, el grupo que releyó cuatro veces era el más confiado en que recordaría el texto una semana después… y el que menos recordó (40%, frente al 61% del grupo que se autoevaluó). La confianza estaba exactamente invertida respecto a la memoria.
  • En el experimento de referencia sobre mezclar temas, los que practicaron por bloques acertaban el 89% durante la práctica frente al 60% de los que mezclaban. Una semana después: 20% frente a 63%. El método que gana se siente mucho peor mientras lo usas.

Con eso en la cabeza, estas son las trampas concretas:

  • Releer. La segunda lectura te resulta fácil y te suena todo, y esa sensación de que va rodado la confundes con saberlo. Tiene nombre: ilusión de comprensión. Cámbiala por un test o por explicártelo sin mirar.
  • Subrayar. No es que no ayude: es que puede perjudicar. En un estudio clásico, cuanto más texto subrayaba la gente, peor le iba; en otro, los que subrayaban salían perdiendo en las preguntas que obligaban a deducir algo. Un tema entero amarillo es un tema en el que no has decidido qué es importante.
  • Resumir un resumen. Resumir sirve una vez y con tus palabras. Copiar los apuntes de otro con buena letra se lleva horas y no te deja nada.
  • Machacarlo hoy en vez de repartirlo. Está medido: hacer nueve ejercicios en vez de tres en una sola tarde no cambió nada ni a la semana ni al mes; repartir esos mismos ejercicios en dos tardes casi dobló la nota al mes. Darle más vueltas hoy es esfuerzo tirado. Las mismas vueltas repartidas es lo que paga.
  • Escuchar audios mientras haces otra cosa. Para refrescar algo que ya estudiaste, vale. Como forma principal de aprender, no: si no te obligas a sacarlo de memoria, no estás aprendiendo.

Un matiz para no pasarse de frenada: complicarse porque sí no es el objetivo. Los propios autores de esta idea avisan de que, si no tienes la base para responder bien, ponerte las cosas difíciles solo te hace perder el tiempo. Un tema que todavía no has leído no pinta nada en tu arrastre: primero se estudia y luego se recupera.

El mapa de decisión, en un vistazo

Cómo elegir entre vueltas, arrastre y mixto Si una vuelta entera te lleva seis semanas o menos, vueltas. Si te lleva más, mira si el temario cabe en tu presupuesto de repaso: si cabe, arrastre puro; si lo supera poco, sistema mixto; si lo multiplica por más de dos veces y media, vueltas rápidas con repaso espaciado. ¿Cuánto tardas en dar UNA vuelta entera? temas × horas por tema ÷ horas semanales 6 semanas o menos más de 6 semanas VUELTAS El arrastre te sobra ¿Cuántos temas te caben encima? minutos de repaso a la semana ÷ lo que tarda un repaso ARRASTRE PURO tu temario cabe entero MIXTO se pasa un poco VUELTAS + REPASO ESPACIADO se pasa por mucho (más del doble) Las dos preguntas dependen de TUS HORAS, no del número de temas. Por eso la misma oposición cambia de casilla según cómo la prepares.
Este es el esquema que resuelve la contradicción de las fuentes: no hay un umbral de temas universal porque el umbral lo pones tú con tus horas.

Qué sistema usaría yo en cada oposición

Vamos al grano. Esta tabla está calculada, no opinada: cada fila pasa por el mismo modelo, con el número de temas real de nuestro temario y una estimación de lo que cuesta un tema de esa oposición. La columna del sistema es la que sale con jornada completa (unas 30 h/semana), y detrás, tras el punto, lo que cambia si vas justo de horas (unas 10 h/semana).

OposiciónTemasGrupoPruebaPlazo típicoSistema
Correos12C2test6-12 mesesVueltas · Arrastre si vas justo de horas
Celador (parte común)16AP/C2test6-12 mesesVueltas · Arrastre si vas justo de horas
TCAE (parte común)22C2test8-14 mesesVueltas · Arrastre si vas justo de horas
Guardia Civil25C1test + físicas1-2 añosVueltas · Mixto si vas justo de horas
Auxilio Judicial26C2test1-2 añosVueltas · Mixto si vas justo de horas
Auxiliar Adm. del Estado30C2test8-18 mesesArrastre · Mixto si vas justo de horas
Agente de Hacienda32C1test + práctico1-2 añosArrastre · Vueltas + repaso espaciado si vas justo de horas
Tramitación Procesal37C1test1-2 añosArrastre · Vueltas + repaso espaciado si vas justo de horas
Administrativo del Estado45C1test1-2 añosArrastre · Mixto si vas justo de horas
Policía Nacional (escala básica)45C1test + físicas1-2 añosArrastre · Mixto si vas justo de horas
Administrativo Comunidad de Madrid47C1test1-2 añosArrastre · Mixto si vas justo de horas
Ayudantes de Instituciones Penitenciarias50C1test1-2 añosArrastre · Mixto si vas justo de horas
Maestros60A2desarrollo1,5-3 añosMixto · Vueltas + repaso espaciado si vas justo de horas
Secundaria68-75A1desarrollo2-3 añosVueltas + repaso espaciado
Policía Nacional (escala ejecutiva)81A2test + físicas1,5-3 añosMixto · Vueltas + repaso espaciado si vas justo de horas
Judicatura y Fiscalía332A1cantar3-5 años o másVueltas + repaso espaciado

Los temas son los de nuestro temario, que sigue el oficial; el número exacto y las pruebas los fija siempre tu convocatoria. Los plazos son orientativos y están desarrollados en cuánto se tarda en aprobar una oposición.

Lo que enseña esa tabla (y no es lo que parece)

Míralas dos veces y verás el patrón: casi ninguna oposición tiene un sistema propio. Lo que cambia la casilla no es el temario, son las horas. Correos con 30 horas semanales es vueltas y con 10 es arrastre. El Administrativo del Estado con 30 es arrastre puro y con 10 se convierte en mixto obligatorio. La misma oposición, el mismo temario, dos planes distintos.

Solo hay dos extremos que no se mueven:

  • Por abajo, los temarios muy cortos con dedicación alta: das una vuelta en tres semanas y no hay nada que arrastrar.
  • Por arriba, los temarios de desarrollo y de cantar —docentes, judicatura, notarías—: multiplican tanto cualquier techo razonable que el arrastre clásico no es una opción, ni con 40 horas semanales. Ahí es vueltas cada vez más rápidas y un sistema que decida por ti qué repasar.

Y qué sistema según tu vida

Porque el temario es el que es, pero las horas dependen de si trabajas, de si tienes a alguien a cargo y de si tu semana se parece a la anterior. Esta es la traducción a situaciones reales:

Tu situaciónHoras realistasSistemaEl ajuste que de verdad importa
Jornada completa u opositas a tiempo completo30-40 hVueltas, o arrastre si el temario es grandeTu techo es altísimo: puedes permitirte arrastrar mucho. Aprovecha para dar la primera vuelta rápido y encadenar vueltas.
Media jornada, paro o estudias a la vez18-25 hArrastre, o mixto en temarios de 40+Mete una semana de consolidación cada cuatro. Es la válvula que evita el atasco.
Trabajas a jornada completa10-15 hMixto casi siempreRepasa con test, nunca releyendo. Bajar el repaso de 25 a 10 minutos te multiplica por más de dos los temas que aguantas, y es lo único que tienes a mano.
Turnos rotatorios, guardias, trabajo a demandairregularesBloques + repaso espaciadoNada que dependa de "el viernes toca repasar". Que el sistema te diga qué toca hoy, sea el día que sea.
Con hijos pequeños o personas a cargo5-10 hVueltas lentas + repaso espaciadoSesiones cortas. Flashcards y falladas desde el móvil en los ratos sueltos; los ratos largos, cuando los tengas, para materia nueva.
Segunda o tercera convocatorialas que seanVueltas rápidas + repaso espaciadoEl trabajo de construir ya está hecho: no repitas la primera vuelta. Ataca por lo flojo y por frecuencia de examen.
Excedencia o sprint de 2-3 meses40+ hVueltas, sin discusiónCon el examen tan cerca, el espaciado deja de ser una ventaja: el hueco óptimo se acorta a días. Vueltas y simulacros.

Los cuatro ajustes que valen para todos

  1. Repasa con test, no releyendo. Es el único ajuste que sube tu techo sin darte más horas, y encima fija mejor. Si tienes que quedarte con una sola frase de toda esta guía, es esta.
  2. Reserva el hueco de repaso antes que el de materia nueva. Si el repaso va "con lo que sobre", nunca sobra. Y el día que no llegas es justo el día en que más falta hace.
  3. Mete semanas de consolidación cada tres o cuatro de avance. Es lo que evita que una semana mala te descuadre el plan y aparezca la culpa, que es la antesala del abandono.
  4. No dejes que sea tu sensación la que decida qué está dominado. Está medido: cuando el estudiante elige cuándo retirar algo del repaso, el beneficio desaparece. Que lo decida un criterio, no tu confianza.

Tres cosas que te van a pasar (y qué hacer)

1. Señales de que el arrastre se te está atascando

El techo no salta como una alarma: llega poco a poco, y por dentro se siente como culpa tuya. Estas cuatro señales las puedes comprobar, y te avisan de que has llegado antes de que te des cuenta:

  • Dos semanas seguidas sin abrir un tema nuevo. Es la señal definitiva: el repaso ha absorbido el avance entero.
  • Empiezas a saltarte el repaso "solo por hoy" dos o tres veces por semana. No es falta de disciplina: es que el plan ya no cabe y tu cabeza lo sabe antes que tú.
  • Repasas en modo lectura rápida porque no da tiempo a más. Un repaso que no te obliga a recuperar nada no es un repaso: es pasar páginas.
  • Tu porcentaje de aciertos en test mezclado lleva tres semanas plano mientras el número de temas sube. Estás sosteniendo, no avanzando.

En cuanto veas dos de las cuatro, no aprietes más. Prueba las salidas en este orden. Primero, que cada repaso te cueste menos: test en vez de releer. Si no llega, suelta los temas más viejos y quédate con una mochila que pese siempre lo mismo. Si sigue sin caber, pásate a semanas enteras de repaso cada tres o cuatro de avanzar. Y si nada de eso te encaja, es que tu temario no se puede arrastrar con las horas que tienes: toca cambiar de sistema, no estudiar más.

2. La recta final: las últimas seis u ocho semanas

La calculadora te reserva unas semanas de recta final y conviene decir qué se hace en ellas, porque es la fase que más angustia da y la que peor se planifica:

  • Cero materia nueva, salvo cerrar de forma resumida lo que quedara pendiente. Aprender un tema desde cero a tres semanas del examen te cuesta más de lo que te da.
  • Apaga el arrastre y pásate a vueltas rápidas: darle a todo el temario cada diez o catorce días, y solo sobre tus esquemas y tests. Nada de manuales.
  • El hueco de repaso se acorta solo. Es lo que dice la evidencia: para un examen a una semana el hueco óptimo medido fue de un día. Lo que en octubre repasabas cada tres semanas, en mayo lo repasas cada tres días, y no es ansiedad: es lo correcto.
  • Uno o dos simulacros completos por semana, en el horario real del examen, con su corrección entera.
  • La última semana, bajar carga. Repasar el cuaderno de fallos y los temas que más caen, y dormir. No hay nada que aprender ya; hay que llegar entero.

3. Si te cambian el temario a mitad de preparación

En España pasa constantemente: sale una reforma en el BOE, o la convocatoria nueva cambia los temas de orden. Y a quien más le duele es justo al arrastre, porque es el que va acumulando: llevas cuarenta semanas repasando algo que ya no se pregunta así.

  • Separa lo que cambió de lo que se renumeró. La mayoría de las veces el temario nuevo es el mismo contenido con otro orden y dos temas añadidos. Eso no obliga a reiniciar nada; obliga a rehacer el índice.
  • Los temas afectados por una reforma vuelven a la casilla de salida: salen del arrastre, se estudian de nuevo y vuelven a entrar. Tratarlos como "repaso" es el error que deja pasar el dato viejo hasta el examen.
  • Limpia el material antes que el calendario. Un esquema con un artículo derogado dentro es peor que no tener esquema, porque te lo vas a repasar veinte veces con el mismo error. Y esto no es una idea abstracta: es la razón por la que nosotros comprobamos cada texto contra el BOE, y lo contamos en cómo verificamos el contenido.
  • No cambies de sistema por el susto. Un cambio de temario mueve el número de temas, y por tanto tu casilla en la calculadora; pero eso se recalcula en dos minutos y no justifica tirar el plan.

Un apunte que la calculadora no recoge y conviene tener presente: si tu oposición lleva pruebas físicas, psicotécnicos, ofimática práctica o idiomas, esas horas salen del mismo presupuesto semanal. Un opositor de Policía o Guardia Civil que dedique seis horas a las físicas tiene un techo de arrastre bastante más bajo del que sale metiendo sus horas totales. Mete en la calculadora solo las horas de temario.

Fuentes, y qué está probado de verdad

Conviene separar dos cosas que en este tema se mezclan constantemente.

Lo primero: "arrastre" y "vueltas" no son ciencia, son costumbre de academia. No hay autor, ni fecha, ni estudio. Ya aparecen como jerga hecha en blogs de hace más de diez años. Ninguna de las tres academias más grandes de España tiene nada publicado que llame así al método y —esto importa— no existe ni un solo dato que compare cuánta gente aprueba con uno y con otro. La frase más rotunda que circula ("la mayoría de los que sacan plaza han dado entre tres y cinco vueltas") no dice a cuánta gente preguntaron, ni cómo, ni de dónde sale. Todo esto es lo que se cuenta en las academias pasado a artículo de blog; y buena parte de las páginas se copian el mismo ejemplo palabra por palabra, lo que hace parecer que hay mucho más acuerdo del que hay.

Dicho eso, la costumbre también vale como fuente —es lo que la gente hace de verdad— y merece citarse con nombre y apellidos. Estas son las páginas españolas que hemos usado, para que puedas comprobar tú mismo las contradicciones que denuncia esta guía:

Lo que aportaFuente
La definición ortodoxa de vuelta ("sin efectuar repasos de los temas vistos") y el esquema canónico del arrastre (5 nuevos / 5+5 / 5+10)OpositaTest — Sistemas de estudio: vueltas o arrastre
Comparativa de las dos, con ejemplo de 35 temas, y el reconocimiento de que en la 1.ª vuelta "no hay repasos, causando olvidos rápidos"MAD — Sistema de vueltas o arrastre
El único reparto cuantificado de la sesión de arrastre: 60% al tema nuevo y 40% al repasoAdministración de Justicia — Sistema de vueltas o sistema de arrastre
El "arrastre híbrido" (soltar temas mientras metes nuevos), el sistema por bloques y la recomendación de vueltas para temarios de 200-300 temasOpositas — Vueltas, arrastre o bloques
El ejemplo diario del arrastre con 25 temas y el aviso de que con temario amplio "te verás obligado a ir soltando temas por el camino"Meludus — Sistema de arrastre
La cifra de consenso de 3 a 5 vueltas y el "no hay una cifra mágica"Aula Preparadores — Vueltas al temario

Las citas literales del artículo salen de estas seis páginas y de un puñado de foros y blogs de opositores (Buscaoposiciones, Opositas, y blogs personales de opositoras a Notarías y a Hacienda). Cuando decimos "una fuente sostiene…" o "los opositores en foros dicen…", es material de ahí. No hemos encontrado contenido publicado sobre el método en las tres academias más grandes de España, lo que ya dice algo: esto es folclore del oficio, no una marca metodológica.

Y lo segundo: los mecanismos por los que funcionan sí están estudiados, y bastante bien. Estas son las fuentes académicas de cada afirmación de esta guía:

Lo que afirmamosDe dónde sale
La curva del olvido y sus cifrasEbbinghaus (1885), Über das Gedächtnis, replicado y analizado en Murre & Dros (2015), PLOS ONE 10(7):e0120644
Autoevaluarse bate a releer, y quien relee está más confiado y recuerda menosRoediger & Karpicke (2006), Test-enhanced learning, Psychological Science 17(3):249-255
Espaciar bate a amontonar, en todas las edades y materiasCepeda, Pashler, Vul, Wixted & Rohrer (2006), meta-análisis: 839 mediciones en 317 experimentos, Psychological Bulletin 132(3):354-380
El hueco óptimo depende de cuándo es el examen, y la proporción decreceCepeda, Vul, Rohrer, Wixted & Pashler (2008), A Temporal Ridgeline of Optimal Retention, Psychological Science 19(11):1095-1102, N=1.354
Hacerse tests y repartir el estudio son las dos técnicas de utilidad altaDunlosky, Rawson, Marsh, Nathan & Willingham (2013), Improving Students' Learning With Effective Learning Techniques, PSPI 14(1):4-58
Los intervalos crecientes NO están probados; lo que importa es retrasar el primer repasoKarpicke & Roediger (2007), Expanding retrieval practice…, JEP: LMC 33(4):704-719
El arrastre bien hecho tiene nombre científico y sube la nota casi un puntoRawson & Dunlosky (2011), JEP: General 140(3):283-302 (533 estudiantes); Rawson, Dunlosky & Sciartelli (2013), Educational Psychology Review 25:523-548; Janes et al. (2020), Applied Cognitive Psychology
Mezclar temas bate a estudiar por bloques, aunque se sienta peorRohrer & Taylor (2007), Instructional Science 35:481-498; Rohrer, Dedrick & Stershic (2015), J. Educational Psychology 107(3):900-908; Rohrer et al. (2019), ensayo aleatorizado en 54 aulas
Sobreaprender hoy no compra nada; repartir síRohrer & Taylor (2006), Applied Cognitive Psychology 20:1209-1224
El rendimiento de ahora no mide el aprendizaje ("dificultades deseables")Bjork & Bjork, Introducing Desirable Difficulties Into Practice and Instruction
Las cajas con intervalos crecientes y vuelta a la caja 1 al fallarLeitner, S. (1972), Lernen lernen (hoy publicado como So lernt man lernen). Ver sistema Leitner

Y ahora lo que hay que decir aunque no venda

  • La curva del olvido no dice lo que todo el mundo cree. Lo que Ebbinghaus midió es cuánto te ahorras al volver a aprender algo, no qué porcentaje recuerdas. Que a las 24 horas ese ahorro fuera del 34 % no significa "te acuerdas de un tercio del tema". Y encima lo midió con sílabas sin sentido y con una sola persona: él. Un tema de Derecho administrativo tiene estructura, lógica y cosas de las que tirar; se olvida bastante más despacio que "BEV" o "SOP". Cuando leas eso de "olvidas el 80 % en 48 horas", ya sabes: es una cifra de folleto.
  • El 1-3-7-16 no es sagrado. Es una forma razonable de hacerlo, no una ley de la naturaleza; ya has visto que ni siquiera está claro que los huecos tengan que ir creciendo. Lo que sí está demostrado es la forma: obligarte a recordar en vez de releer, repartido en vez de amontonado, y que sea el sistema —y no tu sensación— quien decida cuándo algo está sabido.
  • Buena parte de estos estudios se hizo con material más fácil que un temario. Sílabas, vocabulario, preguntas de trivial, textos cortos. Que el efecto va en esa dirección está claro; que sea igual de grande con la Ley 39/2015 delante, no.
  • Con los supuestos prácticos, la cosa está en el aire. Obligarte a recordar funciona muy bien con datos sueltos —plazos, órganos, mayorías— y bastante menos cuando hay que razonar y aplicar. Hay una discusión publicada y sin cerrar sobre si el efecto se diluye con material complicado. Quien te lo asegure sin dudar va por delante de lo que se sabe.
  • Si te quedan tres días, empollar del tirón no es una locura. Está medido: repartir no servía de nada para un examen a una semana, y servía muchísimo para uno a un mes; y con siete días por delante, el mejor hueco medido fue de un día. Todo esto del espaciado está pensado para plazos largos.
  • Nada de esto sustituye al contenido correcto. Puedes tener el mejor sistema del mundo y estar memorizando un artículo derogado. Por eso verificamos los textos contra el BOE y medimos si nuestras propias preguntas se pueden acertar sin saber la materia: lo contamos en cómo verificamos el contenido.

Qué hacer esta semana

No hace falta que rehagas el plan entero. Tres cosas, hoy:

  1. Haz la cuenta. Sube a la calculadora, mete tus temas, tus semanas y tus horas de verdad, y mira qué casilla te toca. Cinco minutos.
  2. Cambia cómo repasas antes que cuánto. Si repasabas releyendo, pásate a test. Es lo que más te devuelve por lo poco que cuesta hacerlo, de toda esta guía.
  3. Escribe en el calendario de esta semana qué tema estudias y qué repasas, y pon el repaso primero. Lo que no está escrito, no existe.

Y si quieres seguir: cómo organizar el estudio para el plan semanal, trucos para memorizar para las técnicas de memoria, cómo aprobar un examen tipo test para la técnica de examen, y el catálogo de oposiciones si aún estás decidiendo. Todo gratis, sin registro para empezar.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre el sistema de arrastre y el sistema de vueltas?

La diferencia está en cuándo repasas. En el sistema de vueltas recorres el temario entero del tema 1 al último sin repasar por el camino, y el repaso es la vuelta siguiente, que haces más rápido. En el sistema de arrastre no sueltas nunca un tema: cada semana estudias materia nueva y además repasas la ya vista, así que el repaso va dentro del avance. Vueltas te da antes la foto completa del temario; arrastre fija mucho mejor pero avanza más despacio.

¿Qué es exactamente una vuelta al temario?

Un recorrido completo del temario, del primer tema al último, sin dejar ninguno. En su formulación clásica, dentro de una vuelta no se repasa: un tema se suelta al terminarlo y no vuelve a tocarse hasta la vuelta siguiente. Cada vuelta se hace más rápida que la anterior, normalmente doblando los temas por semana con las mismas horas de estudio, y tiene un objetivo distinto: comprender, luego memorizar, luego afinar detalles.

¿Cuántas vueltas hay que dar al temario para aprobar?

No hay una cifra fiable. Las academias suelen decir entre tres y cinco; algunos preparadores hablan de siete a quince; y los opositores en foros dicen que pierden la cuenta. La razón de esa horquilla es que no existe una definición común de qué cuenta como vuelta: quien cuenta relecturas rápidas llega a quince y quien cuenta estudio real se queda en tres. Es una métrica vanidosa: mide páginas recorridas, no dominio. Mejor guíate por tu porcentaje de acierto en exámenes oficiales.

¿Hasta cuántos temas se puede usar el sistema de arrastre?

No hay un número universal, y por eso las fuentes se contradicen (unas dicen 20-25, otras 25-30, otras 30-40 y otras 50). El techo real depende de tu jornada: es tu presupuesto semanal de repaso dividido entre lo que te cuesta repasar un tema. Con 15 horas semanales y repasos de 10 minutos salen unos 31 temas; con 10 horas semanales, unos 21. Por eso las academias coinciden sin querer en la franja de 20 a 40: es donde cae la cuenta para una dedicación normal.

¿Cómo sé si me toca arrastre o vueltas?

Con dos cuentas. Primera: cuánto tardas en dar una vuelta entera, que es temas por horas por tema dividido entre tus horas semanales de avance. Si sale seis semanas o menos, vueltas, porque ningún tema llega a enfriarse. Segunda: cuántos temas te caben encima, que es tu presupuesto de repaso dividido entre el coste de un repaso. Si tu temario cabe, arrastre puro; si lo supera un poco, sistema mixto; si lo multiplica, vueltas rápidas con repaso espaciado.

¿Se pueden combinar el arrastre y las vueltas?

Sí, y es lo que hoy recomienda casi todo el mundo. Las combinaciones publicadas son cuatro: el arrastre híbrido (vas soltando temas viejos conforme metes nuevos, para llevar siempre el mismo número encima), meter semanas enteras de repaso cada tres o cuatro de avance, arrastrar solo dentro de bloques temáticos, y dejar que un sistema de repaso espaciado decida qué vuelve cada día en vez de repasar por antigüedad.

¿Por qué al llegar a la segunda vuelta no me acuerdo de nada?

Porque es exactamente lo que el sistema de vueltas provoca: si la primera vuelta te ha llevado meses, cuando regresas al tema 1 han pasado demasiadas semanas sin tocarlo. Es normal, le pasa a todo el mundo y es el momento en el que más gente abandona la oposición. No significa que hayas perdido el tiempo: reaprender es mucho más rápido que aprender. Pero es la señal de que necesitas algún tipo de repaso por el camino.

¿Cada cuánto hay que repasar un tema?

Depende de cuándo sea tu examen, y la proporción no es fija. En el experimento más grande hecho sobre esto, el hueco óptimo fue de 1 día para un examen a 7 días, de 11 días para uno a 35, de 21 días para uno a 70 y también de 21 días para uno a 350. Como regla práctica: con el examen a semanas o pocos meses, vuelve a cada tema cada 2-4 semanas; con el examen a un año, cada 3-5 semanas. Y si el examen es la semana que viene, el espaciado ya no te aporta.

¿Es verdad que los intervalos de repaso tienen que ir creciendo?

No está demostrado, aunque lo repitan todas las apps de tarjetas. En tres experimentos, los intervalos fijos batieron a los crecientes cuando se medía la retención a dos días. Lo que sí resultó determinante fue retrasar el primer repaso lo suficiente para que recuperar cueste. Conclusión práctica: no pierdas tiempo optimizando la curva de intervalos; asegúrate solo de que el primer repaso no sea inmediato y de que los repasos estén repartidos, no amontonados.

¿Qué sistema me conviene si opositó trabajando?

Con 10-15 horas semanales casi siempre te toca el sistema mixto: una vuelta entera te llevaría demasiados meses para soltar los temas, pero arrastrarlos todos no te cabe. El ajuste que más te va a cambiar la vida no es estudiar más horas, es repasar con test en vez de releyendo: bajar el coste de un repaso de 25 a 8 minutos multiplica por tres el número de temas que puedes llevar encima con las mismas horas.

¿Y si mi oposición tiene 300 temas, como judicatura o notarías?

Ahí el arrastre clásico es aritméticamente imposible: una opositora de notarías con 373 temas calculó con su preparador que un arrastre puro le habría exigido siete años solo para completar un ciclo. En temarios de ese tamaño el camino es dar vueltas cada vez más rápidas, doblando carga al cerrar cada una, y dejar que un sistema de repaso espaciado decida qué toca repasar cada día. Y asumir desde el principio que no todos los temas irán al mismo nivel.

¿Qué es el reaprendizaje sucesivo o successive relearning?

Es el nombre científico del arrastre bien hecho: practicar la recuperación de algo hasta acertarlo, en cada una de varias sesiones espaciadas en el tiempo. Combina las dos únicas técnicas de utilidad alta que reconoce la investigación (hacerse tests y repartir el estudio) y añade un criterio de dominio. En aulas reales ha subido la nota del examen casi un grado de letra. Con un aviso crucial: el criterio de dominio tiene que imponerlo el sistema, porque cuando el estudiante decide él cuándo retirar algo del repaso, el beneficio desaparece.

¿Es mejor estudiar los temas por bloques o mezclados?

Mezclados, aunque se sienta mucho peor mientras lo haces. En el experimento de referencia, los que practicaban por bloques acertaban el 89% durante la práctica y los que mezclaban solo el 60%; una semana después la cosa se invertía por completo: 20% frente a 63%. Es la mejor prueba de que lo que notas mientras estudias y lo que te vas a llevar al examen pueden ir en direcciones opuestas.

¿Por qué releer el temario no funciona?

Porque la segunda lectura te resulta fácil y familiar, y esa fluidez la confundes con dominio: se llama ilusión de comprensión. Está medido: en el experimento de referencia, el grupo que releyó cuatro veces era el más confiado en que recordaría el texto una semana después y el que menos recordó. Subrayar tiene un problema parecido y en algunos estudios llega a perjudicar en las preguntas que exigen razonar.

¿El sistema de arrastre y el de vueltas están respaldados por la ciencia?

Los sistemas en sí, no: son tradición de las academias españolas, sin autor conocido, sin fecha y sin un solo estudio que compare tasas de aprobado entre ellos. Lo que sí está muy bien estudiado son los mecanismos por los que funcionan cuando funcionan: recuperar en vez de releer, repartir el estudio en el tiempo y no dar por sabido algo hasta haberlo acertado varias veces separadas. El arrastre bien hecho es esas tres cosas a la vez.

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