Propuesta orientativa (no oficial); la normativa citada es la de la convocatoria.
Lo primero: identificar el supuesto REAL
Este enunciado tiene trampa, y quien no la vea escribirá un buen ejercicio que sacará un cinco. Aparentemente pide «un programa de intervención para el alumno». Pero mira lo que ocupa los dos últimos párrafos: un equipo docente que no sabe qué hacer con una unidad recién creada y una familia con expectativas que no encajan con la modalidad. Eso no es decorado: es la mitad del caso.
El supuesto no va solo de un alumno. Va de cómo se pone en marcha una unidad de Educación Especial dentro de un colegio ordinario sin que se convierta en un aula gueto, y de cómo se acompaña a una familia sin prometerle lo que no puede ser ni cerrarle la puerta. Un ejercicio que solo programe objetivos para el alumno deja fuera la mitad de los puntos.
Estructura que responde a lo que de verdad se pregunta:
- Encuadre normativo (y aquí el art. 74 LOE es el corazón del caso, no un adorno).
- Necesidades del alumno y prioridades.
- Programa de intervención: organización, objetivos, metodología.
- La inclusión inversa: cómo se conecta la unidad con el centro.
- Asesoramiento al equipo docente.
- Orientación a la familia.
- Evaluación y revisión de la modalidad.
El andamiaje normativo estatal (vale para cualquier comunidad)
Un supuesto de PT que no cita norma es un supuesto suspenso. Estos cuatro artículos sostienen casi cualquier caso y conviene sabérselos de memoria, porque son los que permiten justificar y no solo describir:
- Art. 71.2 LOE — enumera quién es alumnado con necesidad específica de apoyo educativo (NEAE): necesidades educativas especiales, retraso madurativo, trastornos del desarrollo del lenguaje y la comunicación, trastornos de atención o de aprendizaje, desconocimiento grave de la lengua de aprendizaje, situación de vulnerabilidad socioeducativa, altas capacidades intelectuales, incorporación tardía y condiciones personales o de historia escolar. NEAE es el paraguas; NEE es solo una de sus patas. Confundirlos es el error terminológico que más veces se ve.
- Art. 73.1 LOE — define al alumnado con NEE como el que «afronta barreras que limitan su acceso, presencia, participación o aprendizaje». Ojo a la redacción: la LOMLOE trasladó el foco del déficit del alumno a la barrera del contexto. Escribir «el alumno no puede» en vez de «el entorno le pone la barrera de» delata un modelo mental antiguo, y eso lo nota el tribunal.
- Art. 74.1 LOE — la escolarización se rige por normalización e inclusión, y la modalidad de educación especial «solo se llevará a cabo cuando sus necesidades no puedan ser atendidas en el marco de las medidas de atención a la diversidad de los centros ordinarios». El art. 74.3 añade que la revisión anual «tenderá a lograr la continuidad, la progresión o la permanencia del alumnado en el más inclusivo».
- Art. 5.4 y art. 16 RD 157/2022 — las medidas organizativas, metodológicas y curriculares «se regirán por los principios del Diseño Universal para el Aprendizaje». El DUA no es un adorno metodológico: hoy es una exigencia normativa, y hay que nombrar sus tres principios (múltiples formas de implicación, de representación y de acción y expresión) aplicados al caso, no citarlos en abstracto.
Y encima de todo eso, la Convención de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad (ratificada por España en 2007), que es la que introduce «ajustes razonables» y «accesibilidad universal» y a la que remite el propio art. 1.b de la LOE.
El artículo que resuelve este caso
El art. 74 LOE hay que citarlo aquí casi literal, porque contesta a la familia y orienta la intervención a la vez:
- 74.1: la escolarización en unidades o centros de educación especial «solo se llevará a cabo cuando sus necesidades no puedan ser atendidas en el marco de las medidas de atención a la diversidad de los centros ordinarios». Es decir: la modalidad no es una etiqueta permanente, es una respuesta a una necesidad en un momento dado.
- 74.2: en la identificación y valoración «serán preceptivamente oídos e informados los padres, madres o tutores legales», y las administraciones regularán cómo resolver discrepancias «teniendo en cuenta el interés superior del menor y la voluntad de las familias que muestren su preferencia por el régimen más inclusivo». Este inciso es exactamente el caso de la familia del supuesto y hay que nombrarlo.
- 74.3: al finalizar cada curso se evalúa y la evaluación permite modificar «el régimen de escolarización, que tenderá a lograr la continuidad, la progresión o la permanencia del alumnado en el más inclusivo».
En Madrid, además: Decreto 23/2023, de 22 de marzo, de atención educativa a las diferencias individuales, y el Plan IncluYO del centro —que es justamente el documento donde debe quedar recogido cómo se articula la participación del alumnado de la unidad en la vida del colegio—. Citar el Plan IncluYO aquí no es adorno: es dónde se escribe lo que propones.
1. Necesidades: leer el perfil con precisión
El enunciado da un perfil muy trabajado y conviene devolverlo interpretado:
- Mejor rendimiento manipulativo, visual y no verbal. Es su fortaleza, y un buen plan se construye sobre las fortalezas. Traducción directa: apoyo visual sistemático, aprendizaje por hacer, y evitar tareas que dependan de comprensión verbal larga.
- Comprende rutinas anticipadas pero se angustia con los cambios. Traducción: anticipación como herramienta central (agenda visual, avisos de transición, historias sociales para lo excepcional). Y algo más fino: no se trata de eliminar los cambios —eso empobrece su vida— sino de enseñar a afrontarlos introduciéndolos de forma graduada y avisada.
- Interés por participar en propuestas lúdicas o musicales. Este es el dato de oro del enunciado y quien no lo use lo está desperdiciando: es la vía natural de inclusión. La participación en el aula ordinaria empieza por música, psicomotricidad, plástica y recreo, no por lengua y matemáticas.
- Dificultades en espera, turnos e interacción sostenida. Traducción: no basta con «llevarlo al aula ordinaria»; hay que enseñar explícitamente las habilidades que esa participación requiere, y prepararla.
- Competencia curricular entre Infantil 5 años y 1.º EP. Adaptación curricular significativa con referente en esos niveles, priorizando lo funcional.
2. El programa de intervención
Ámbitos y objetivos (formulados en conducta observable, que es como se evalúan):
- Comunicación funcional: pedir, rechazar, elegir y comentar con apoyo visual; ampliar vocabulario nuclear. Con AL.
- Autonomía personal: rutinas de higiene, comedor, ropa y desplazamientos por el centro, con encadenamiento y desvanecimiento de ayudas.
- Autorregulación: identificar y nombrar estados internos con apoyo visual (termómetro emocional), y disponer de estrategias de petición de descanso antes de la desregulación.
- Participación e interacción: esperar turno, juego paralelo → juego asociativo, seguir una consigna grupal breve.
- Aprendizajes instrumentales funcionales: lectura global de su nombre y de pictogramas y logotipos del entorno, cantidad hasta un rango manejable, secuencia temporal del día.
Metodología, y aquí conviene ser preciso en vez de soltar palabras sueltas:
- Estructuración espacio-temporal del aula: rincones con función clara y señalización visual, agenda de jornada, sistema de trabajo con inicio y final visibles. La lógica es la de la enseñanza estructurada: que el entorno responda por sí solo a «qué hago, cuánto dura, qué viene después».
- DUA aplicado y nombrado: representación (todo contenido en formato visual y manipulativo además de oral), acción y expresión (que pueda demostrar lo que sabe señalando, manipulando o con pictogramas, no solo hablando), implicación (partir de la música y el juego, que es lo que le engancha).
- Aprendizaje sin error, ayudas graduadas y refuerzo natural.
- Situaciones de aprendizaje contextualizadas y funcionales, en el vocabulario del currículo vigente.
3. La unidad no es una isla: inclusión inversa y participación planificada
Este es el apartado que da la nota alta, porque responde a la preocupación real del enunciado. Una unidad de EE recién creada tiende, si nadie lo impide, a funcionar como un centro específico dentro del colegio. Propuestas concretas:
- Horario de participación en el aula ordinaria de referencia, escrito y acordado, empezando por música, plástica, psicomotricidad y asamblea —las áreas donde ya muestra interés y donde la barrera verbal es menor—, con apoyo dentro del aula y objetivos propios para esas sesiones. Que quede claro: participación con objetivos, no presencia decorativa.
- Inclusión inversa: que compañeros del aula ordinaria vengan a la unidad en actividades concretas (talleres, juego, lectura por parejas). Es sencillo, barato y cambia la percepción de la unidad en todo el centro.
- Recreo: es el espacio más inclusivo y el más abandonado. Patios dinámicos, juegos con estructura y compañeros de referencia rotatorios.
- Actividades de centro: la unidad participa en salidas, fiestas y proyectos como cualquier aula, no «si se puede».
- Presencia en los documentos: que la unidad aparezca en el PEC, en la PGA y en el Plan IncluYO. Lo que no está escrito no se sostiene cuando cambie el equipo directivo.
4. Asesoramiento al equipo docente
El enunciado dice literalmente que el equipo «manifiesta inquietud y desconocimiento». La respuesta profesional no es dar una charla, es acompañar:
- Sesión informativa inicial en la CCP o claustro: qué es la unidad, qué alumnado atiende, qué NO es (ni un aula de castigo, ni un recurso para «sacar» a quien molesta).
- Orientaciones prácticas y breves para el profesorado que lo reciba: dos o tres pautas por área, en una hoja. Las orientaciones de diez páginas no se leen.
- Modelado y docencia compartida: la primera vez, el PT entra con el alumno y muestra cómo se le apoya; después va retirándose. Enseñar haciendo funciona mucho mejor que enseñar diciendo.
- Coordinación estable con tutores del aula de referencia y con el equipo de orientación.
- Formación en centro sobre DUA y accesibilidad cognitiva, canalizada por el CTIF.
5. La familia: ni prometer ni cerrar la puerta
Apartado delicado y muy valorado. La familia es colaboradora pero espera el centro ordinario. Lo que no se debe hacer: prometer un cambio de modalidad que no depende de ti, ni descalificar su expectativa. Lo que sí:
- Reconocer y legitimar la expectativa. Querer el entorno más inclusivo para tu hijo no es un problema: es lo mismo que quiere la ley (art. 74.3).
- Informar con claridad de qué es la modalidad de EE, qué recursos aporta y por qué la evaluación psicopedagógica la propuso, con datos concretos y no con generalidades.
- Enseñar lo que SÍ está pasando: mostrarles el horario de participación en el aula ordinaria. Frente a la sensación de «mi hijo está apartado», el mejor argumento es un horario real con sesiones reales.
- Explicar la revisión anual y qué indicadores harían plantear una modalidad más inclusiva (combinada, por ejemplo). Es decir: convertir su expectativa en un objetivo compartido con criterios, en lugar de en un desacuerdo.
- Informarles de sus derechos: ser oídos preceptivamente (art. 74.2) y los cauces si hay discrepancia. Esto se dice, no se esconde. Un tribunal valora la honestidad profesional.
- Acuerdos para casa con los mismos apoyos visuales, y seguimiento con reuniones periódicas.
6. Evaluación y revisión
Evaluación criterial y continua sobre los objetivos del programa; registros con escala de ayuda; evaluación de la participación (no solo del rendimiento) en las sesiones compartidas; y revisión anual del régimen de escolarización conforme al art. 74.3, con informe al equipo de orientación. Añade un detalle que casi nadie escribe: evaluar también la propia práctica docente y el funcionamiento de la unidad en su primer año, porque el supuesto trata precisamente de una unidad que arranca.
Errores que hunden la nota
- Programar solo para el alumno e ignorar al equipo y a la familia: es la mitad del enunciado.
- Dar por hecho que la modalidad de EE es definitiva. La ley dice lo contrario.
- Prometer a la familia el cambio a ordinario. Ni puedes ni debes.
- Proponer «que salga al aula ordinaria» sin decir a qué, con qué objetivos y con qué apoyo. Eso no es inclusión, es traslado.
- No usar el dato de la música y el juego, que el propio enunciado te regala como puerta de entrada.
Temas del temario implicados: 3, 4, 6 (orientación), 7 (recursos), 8 (funciones del maestro de EE), 9 (familia), 11 y 13 (NEE en Infantil y Primaria), 20 y 21 (discapacidad intelectual).