
Consejo del día
El descanso mental es parte del estudio, no lo contrario. Un cerebro en calma retiene más.


Consejo del día
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Prácticos · Tema 6
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El latín vulgar y sus fuentes
Defina con precisión el concepto de latín vulgar, deshaga los malentendidos habituales y presente ordenadamente las fuentes para su conocimiento, con ejemplos concretos.
Concepto: el conjunto de registros hablados del latín en todas las épocas, frente a la lengua literaria fijada por la escuela. No es una lengua distinta ni una «degeneración tardía»: es el mismo idioma en su uso vivo (el sermo cotidianus de las cartas de Cicerón ya lo es). Malentendidos que evitar: no es homogéneo (varía en tiempo, espacio y sociedad) y no está documentado directamente: se reconstruye.
Fuentes: (1) el Appendix Probi («speculum non speclum», «auris non oricla»: cada censura documenta la forma popular y anticipa el romance); (2) inscripciones espontáneas: grafitos de Pompeya, epitafios humildes (caída de -m, b/v); (3) literatura de registro popular: el habla de los libertos en la Cena Trimalchionis de Petronio, Plauto para la fase arcaica; (4) textos tardíos llanos: Peregrinatio Egeriae, Vulgata, crónicas merovingias; (5) gramáticos y glosarios (Reichenau: «pulchra: bella»); (6) préstamos tempranos que fosilizan pronunciaciones (vasco bake < pacem) y la reconstrucción comparada desde los romances.
Conclusión: las lenguas romances descienden de este latín hablado; por eso la romanística lo reconstruye con el mismo método comparativo que el indoeuropeo, con la ventaja de conocer el punto de llegada.
Rasgos fonéticos y morfosintácticos del cambio
Exponga los rasgos generales de la evolución del latín al romance en fonética y en morfosintaxis, ilustrando cada proceso con ejemplos castellanos.
Fonética. Vocalismo: colapso de la cantidad → 7 vocales por timbre; diptongación castellana de abiertas tónicas (terra>tierra, porta>puerta; gallego y catalán no diptongan); síncopa y apócope de átonas; ae>e, au>o (aurum>oro). Consonantismo: sonorización occidental de sordas intervocálicas (vita>vida, lupus>lobo); palatalizaciones (centum>ciento, oculum>ojo, nocte>noche); geminadas simplificadas (cuppa>copa vs cupa>cuba); caída de -m y h-; en castellano, f->h->Ø (farina>harina, pero fuente, frío).
Morfosintaxis (de sintético a analítico): pérdida de la declinación → caso único (acusativo: lupum>lobo) y preposiciones (librum Petri > el libro DE Pedro); pérdida del neutro (vinum>vino masc.; ligna>leña fem.); creación del artículo desde ille/unus; futuro perifrástico cantāre habeō > cantaré y compuestos habeō scrīptum > he escrito; pasiva analítica y refleja; comparativo con magis/plus (> más; fósiles mejor, peor); orden SVO fijo al perderse las desinencias.
Conclusión: los cambios no son caóticos sino tendencias sistemáticas y coherentes: la dirección general es la sustitución de la información desinencial por palabras gramaticales y orden fijo.
Fragmentación y primeros textos
Explique las causas de la fragmentación de la Romania, describa su mapa lingüístico y presente la primera documentación romance, con especial atención a la Península Ibérica.
Causas: cronología y origen social de cada romanización (Hispania desde 218 a. C., con latín más arcaico); sustratos prerromanos (¿f->h- por el vasco-cántabro?); superestratos germánico y árabe; y, decisiva, la caída del Imperio (476), que rompió la red administrativa y escolar que nivelaba la norma: aislada cada región, la deriva fue divergente.
Mapa: iberorromance (gallego-portugués, asturleonés, castellano, navarro-aragonés; catalán de adscripción discutida), galorromance (francés, occitano), retorromance, italorromance (sardo, el más arcaico) y balcanorromance (rumano; dálmata †1898). Romania perdida (África, Britania) y nueva (ultramar). Isoglosa mayor: línea La Spezia-Rímini (occidente sonoriza y conserva -s).
Documentación: Concilio de Tours (813, predicar «in rusticam Romanam linguam»); Juramentos de Estrasburgo (842); placiti de Capua (960). Península: Glosas Emilianenses y Silenses (ss. X-XI, romance navarro-aragonés y vasco), jarchas mozárabes, Nodicia de kesos (h. 980), Cantar de mio Cid (h. 1200), Homilies d'Organyà (catalán), lírica gallego-portuguesa. Conclusión: la escritura certifica siglos después lo que el habla había consumado; esos textos son el acta de nacimiento visible de nuestras lenguas.
Pregunta corta
«Auris non oricla» (Appendix Probi): explique todo lo que esta corrección enseña sobre el latín vulgar y el romance.
Documenta tres fenómenos: la preferencia popular por el diminutivo expresivo (auricula por auris), la síncopa de la átona interior (auricula > oricla) y la monoptongación popular au > o. Y anticipa el resultado romance: oricla > esp. oreja, cat. orella, fr. oreille.
Pregunta corta
Explique paso a paso la evolución de NOCTEM al castellano «noche» y compare con el catalán «nit» y el portugués «noite».
Se parte del acusativo (caso único): noctem > nocte (cae -m). El grupo -ct- se palataliza vía yod: noite > noche en castellano ([tʃ]); el portugués se detiene en noite; el catalán cierra la vocal y simplifica: nit. Una misma base latina, tres soluciones románicas regulares.
Pregunta corta
¿Por qué «cantaré» demuestra que el futuro romance es una perífrasis latina gramaticalizada?
Porque procede de cantāre habeō «he de cantar»: infinitivo + presente de habēre. La soldadura aún se ve en la conjugación (cantar-é, cantar-ás = cantar + he, has) y en que el español antiguo podía interponer pronombres: «cantar lo he». El futuro clásico cantābō, fonéticamente frágil, fue abandonado.