
Consejo del día
En Derecho, no memorices el artículo suelto: entiende qué problema resuelve. Así no se olvida.

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Prácticos · Tema 47
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Datación, atribución y comentario del soneto XXIII (al modo del tribunal)
Lea el siguiente texto de trabajo. (1) A partir de sus rasgos de estilo, temáticos y formales, determine el movimiento estético y la autoría a la que pertenece, justificándolo. (2) Analice su métrica (medida, tipo de estrofa, esquema de rima) e identifique al menos dos tipos acentuales del endecasílabo con su escansión. (3) Explique el tópico literario que lo organiza, distinguiéndolo con precisión de aquel con el que se confunde. Texto: «En tanto que de rosa y de azucena / se muestra la color en vuestro gesto, / y que vuestro mirar ardiente, honesto, / con clara luz la tempestad serena; // y en tanto que el cabello, que en la vena / del oro se escogió, con vuelo presto, / por el hermoso cuello blanco, enhiesto, / el viento mueve, esparce y desordena; // coged de vuestra alegre primavera / el dulce fruto, antes que el tiempo airado / cubra de nieve la hermosa cumbre. // Marchitará la rosa el viento helado, / todo lo mudará la edad ligera / por no hacer mudanza en su costumbre.»
Rasgos formales. Catorce versos endecasílabos distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos, con rima consonante ABBA ABBA CDE DCE: es un soneto, la forma italiana por excelencia. La construcción está regida por una correlación temporal —«en tanto que… en tanto que… coged…»— que organiza el poema como un silogismo: dos cuartetos de premisa (mientras dura la belleza) y un primer terceto de conclusión (aprovéchala), rematados por un terceto sentencioso sobre la fugacidad. El endecasílabo está perfectamente acentuado, con dominio del ritmo italiano.
Rasgos temáticos. El retrato idealizado de la dama según el canon petrarquista de belleza rubia y blanca (cabello de oro, cuello blanco, rostro de rosa y azucena) y la conciencia del paso del tiempo que amenaza esa belleza. Amor, belleza y tiempo: la triada de la lírica renacentista.
Rasgos de estilo. Lengua de aparente naturalidad y máxima selección; epítetos sensoriales («ardiente, honesto», «hermoso cuello blanco»); la metáfora del cabello «que en la vena del oro se escogió»; la delicadeza rítmica del verso «el viento mueve, esparce y desordena» (gradación de tres verbos); y el simbolismo cromático (rosa/azucena, nieve, viento helado) que traduce el tiempo en paisaje. Todo ello configura el ideal poético del Renacimiento pleno.
Movimiento: lírica renacentista petrarquista (Renacimiento pleno español, reinado de Carlos V). Autoría: Garcilaso de la Vega; es su soneto XXIII, la cima del molde en español.
Un dato de apoyo para la atribución: la propia Comunidad de Madrid, en el examen de 2025, recordaba que Garcilaso protagonizó «la primera de las tres revoluciones» de la literatura en español, «la que adaptó al castellano la música del italiano». Ese magisterio métrico es exactamente lo que este soneto ejemplifica.
Medida y estrofa. Catorce versos de arte mayor, todos endecasílabos (once sílabas métricas). Es un soneto: dos cuartetos y dos tercetos. Rima consonante ABBA ABBA en los cuartetos (rima abrazada) y CDE DCE en los tercetos (primavera-airado-cumbre / helado-ligera-costumbre).
Escansión y tipos acentuales. Recuérdese la clasificación de Navarro Tomás: endecasílabos a minore (apoyo en 6.ª: enfático 1.ª+6.ª, heroico 2.ª+6.ª, melódico 3.ª+6.ª) y a maiore (sáfico, 4.ª+8.ª).
Este dominio del acento es justamente lo que distingue a Garcilaso de los intentos previos: Santillana también contó once sílabas en sus «Sonetos fechos al itálico modo», pero su ritmo recaía en el arte mayor. No fue la forma, fue el acento.
El poema está organizado por el tópico del «collige, virgo, rosas» («coge, doncella, las rosas»), procedente del poema De rosis nascentibus (atribuido tradicionalmente a Ausonio, aunque la autoría se discute y hoy se incluye en la Appendix Vergiliana). 🔎 La precisión que da nivel: aunque los manuales lo llamen «carpe diem», no es exactamente eso. El carpe diem horaciano (Odas I, 11) es una exhortación filosófica y general a gozar del presente; el collige virgo rosas es una invitación concreta, dirigida a la doncella, para que goce de su belleza y de su juventud antes de que se marchiten, y va unida a la descriptio puellae (el retrato de la dama de los cuartetos). Este soneto responde en rigor a ese segundo tópico. La imagen final —la «nieve» que cubrirá la «hermosa cumbre» (las canas sobre la cabeza), la rosa marchitada por el «viento helado»— traduce el envejecimiento en metáfora natural, y el verso sentencioso «todo lo mudará la edad ligera / por no hacer mudanza en su costumbre» encierra la paradoja: lo único que no cambia es que todo cambia.
Temas implicados: 47 (lírica renacentista, Garcilaso, formas y tópicos italianos), 38 (la lírica y sus convenciones: métrica, el yo lírico), 41 (pervivencia de los tópicos grecolatinos: carpe diem, collige virgo rosas) y 33 (recursos expresivos y comentario estilístico).
Las formas y el espíritu: por qué triunfa el italianismo en el XVI
Explique, con rigor y con ejemplos, por qué la introducción de las formas italianas fracasó en el siglo XV (Santillana) y triunfó en el XVI (Boscán y Garcilaso). Distinga con claridad los dos planos —el de la forma métrica y el del espíritu o sensibilidad— y precise las fuentes verificadas de la escena fundacional, evitando los errores de manual más frecuentes.
El error de partida sería creer que el siglo XV no conocía el soneto. Lo conocía: el marqués de Santillana compuso cuarenta y dos «Sonetos fechos al itálico modo» (mediados del XV), y antes Francisco Imperial había ensayado endecasílabos (hacia 1407). Tenían la forma —catorce versos, once sílabas— y, sin embargo, no cuajaron. La razón no está en la forma sino en el ritmo acentual: los versos de Santillana recaían en la cadencia del arte mayor castellano, no en la del endecasílabo italiano (apoyos en 6.ª, o en 4.ª y 8.ª). Sonaban a verso viejo con una sílaba de más.
Lo que hicieron Boscán y, sobre todo, Garcilaso fue interiorizar y naturalizar la cadencia italiana (predominio del heroico, 2.ª+6.ª, y del sáfico, 4.ª+8.ª), hasta que el endecasílabo dejó de sonar extranjero y se convirtió en el gran verso culto del español. Con él llegó todo un repertorio de estrofas: el soneto (ABBA ABBA CDC DCD), la canción de estancias, el terceto encadenado, la octava real (ABABABCC), la silva, el verso suelto y la lira (7a 11B 7a 7b 11B), que Garcilaso estrena en la Oda a la flor de Gnido.
Pero la forma sola no explica el triunfo. Se importó también una manera de sentir, con tres fuentes:
Y una tercera revolución, la de la lengua: la naturalidad y la selección («escribo como hablo» de Valdés, la sprezzatura de Castiglione) frente al artificio conceptual del cancionero cuatrocentista.
El arranque documentado es el encuentro de Juan Boscán con Andrea Navagero, embajador veneciano, en Granada, en 1526, narrado por el propio Boscán en su carta «A la duquesa de Soma». 🔎 Dos precisiones que evitan los errores de manual: (a) la boda de Carlos V con Isabel de Portugal fue en el Alcázar de Sevilla (10-III-1526); lo de Granada (Alhambra) fue la estancia posterior de la corte —no situar la boda en la Alhambra ni la conversación «en el Generalife», que la fuente no menciona—; (b) no se trata del nacimiento del italianismo, sino de su aclimatación lograda: el propio Boscán reconoce a Santillana como precedente. La obra de ambos se publicó póstuma en 1543 («Las obras de Boscán y algunas de Garcilaso… repartidas en cuatro libros», Barcelona, Carles Amorós), edición preparada por la viuda de Boscán, Ana Girón de Rebolledo, cuyo libro IV recoge a Garcilaso.
Síntesis: el italianismo triunfa en el XVI porque no se importó solo un verso, sino una manera de OÍR (el acento), de SENTIR (petrarquismo, neoplatonismo, horacianismo) y de DECIR (naturalidad y selección). Santillana solo había traído la forma; Boscán y Garcilaso trajeron las tres cosas.
Temas implicados: 47 (formas y espíritu italianos, Boscán, Garcilaso), 45 (los sonetos de Santillana en el XV: el precedente que falló), 41 (los tópicos y la tradición clásica) y 48 (la proyección: la lira hacia Fray Luis y San Juan).
Intervención didáctica: un itinerario intertextual del «collige virgo rosas»
Diseñe una intervención didáctica razonada, fundamentada en el currículo LOMLOE e inclusiva, para un grupo de 1.º de Bachillerato, que aborde la lírica renacentista a partir del soneto XXIII de Garcilaso mediante un itinerario intertextual. Justifique el anclaje curricular con las voces exactas del decreto (advirtiendo qué NO dice), formule la secuencia de actividades y su evaluación, y prevea la atención a la diversidad y la perspectiva de género.
Conviene empezar por la honradez que un tribunal premia: en la materia Lengua Castellana y Literatura de los RD 217/2022 (ESO) y RD 243/2022 (Bachillerato), las voces «Garcilaso», «Renacimiento», «soneto», «petrarquismo» y «lírica» tienen cero apariciones. El currículo es competencial y no lista autores. Lo que sí prescribe —y es el anclaje— es la lectura de «clásicos de la literatura española desde la Edad Media hasta el Romanticismo, inscritos en itinerarios temáticos o de género» (LCL I, Bachillerato), atendiendo a «la evolución de los temas, tópicos y formas estéticas» y privilegiando un enfoque intertextual (la voz «tópicos» sí está: cinco veces en ESO, cuatro en Bachillerato). Garcilaso, pues, no se enseña como «autor del temario» sino como estación de un itinerario: el del amor, la belleza y el tiempo.
Que el alumnado reconozca un tópico viajando entre textos de distintas épocas y contextos (la «conciencia de universales temáticos y formales» del decreto), justifique por qué un poema pertenece a una tradición y cree un texto propio de intención literaria a partir del modelo. Competencias específicas movilizadas: la de educación literaria (lectura comparada, intertextualidad, creación) y la de comunicación (comprensión y expresión oral y escrita).
No se evalúa recitar la biografía de Garcilaso, sino: si el alumnado reconoce el tópico en textos nuevos, si justifica la adscripción de un poema a una tradición, si lee en voz alta con sentido del ritmo y si crea un texto pertinente. Instrumentos: una rúbrica de la lectura comparada y de la creación, la observación de la exposición oral y el producto escrito. La evaluación es formativa: el borrador del texto propio se revisa y reescribe (enlaza con el enfoque procesual de la escritura, tema 32).
Diversidad: el itinerario admite distintos niveles de logro (desde reconocer el tópico hasta subvertirlo con conciencia), textos de apoyo graduados y la canción actual como puente accesible; el trabajo cooperativo permite andamiar a quien lo necesite. Perspectiva de género: el canon petrarquista de belleza (rubia y blanca) y el propio collige virgo rosas —invitación dirigida a la doncella— se prestan a una lectura crítica sobre quién mira y quién es mirada y sobre cómo se construye históricamente el ideal de belleza femenina; se enriquece incorporando voces femeninas de la tradición, en coherencia con el mandato del decreto de incluir la obra de mujeres escritoras. Así el tópico no se recibe como norma, sino como objeto de análisis.
Temas implicados: 47 (lírica renacentista y Garcilaso), 35 (didáctica de la literatura y educación literaria: itinerarios, intertexto lector), 41 (los tópicos y su pervivencia) y 32 (la escritura como proceso: la creación revisada).
Pregunta corta
Distinga con precisión el «carpe diem» del «collige virgo rosas» y señale a qué tópico responde en rigor el soneto XXIII de Garcilaso.
No son sinónimos, aunque los manuales los confundan.
El carpe diem («aprovecha el día») procede de Horacio (Odas I, 11, verso 8, dirigido a Leucónoe): es una exhortación filosófica, de raíz epicúrea y de alcance general —a cualquier persona— a gozar del presente ante la fugacidad de la vida.
El collige, virgo, rosas («coge, doncella, las rosas») procede del poema De rosis nascentibus (atribuido tradicionalmente a Ausonio, autoría discutida): es una invitación concreta, dirigida a la doncella, para que goce de su belleza y su juventud antes de que se marchiten, y va unida a la descriptio puellae (el retrato de la dama).
El soneto XXIII de Garcilaso («En tanto que de rosa y de azucena») responde en rigor al collige virgo rosas —retrato de la dama en los cuartetos + invitación a gozar de la juventud en los tercetos—, no al carpe diem horaciano estricto. Lo mismo vale para «Mientras por competir con tu cabello» de Góngora.
Pregunta corta
¿Qué es la lira? Indique su esquema métrico, quién la introdujo, en qué obra y de dónde procede su nombre y su molde.
La lira es una estrofa de cinco versos: dos endecasílabos y tres heptasílabos, con rima consonante 7a 11B 7a 7b 11B (heptasílabos en los versos 1.º, 3.º y 4.º; endecasílabos en el 2.º y el 5.º).
La introdujo en castellano Garcilaso de la Vega en la Oda a la flor de Gnido (su Canción V). Su nombre se fijó después, tomado del primer verso del poema, «Si de mi baja lira». Su molde métrico no era invención de Garcilaso: procede de la cancioncilla «O pastori felici» del italiano Bernardo Tasso, con el trasfondo último de las odas de Horacio.
La lira aclimata el tono horaciano al castellano y tendrá descendencia inmediata: será la estrofa de Fray Luis de León y de San Juan de la Cruz.
Pregunta corta
Distinga las tres églogas de Garcilaso por su métrica y sus protagonistas. Señale el error de manual más frecuente.
Égloga I (421 versos, en estancias): los pastores Salicio (que llora el desdén de Galatea) y Nemoroso (que llora la muerte de Elisa). Es la más perfecta.
Égloga II (1885 versos, la más larga y la más varia métricamente): los amores de Albanio por Camila, más un elogio alegórico de la Casa de Alba.
Égloga III (376 versos = 47 octavas reales, ABABABCC): las cuatro ninfas del Tajo tejen tapices; la ninfa Nise narra la muerte de Elisa llorada por Nemoroso.
🔎 Errores de manual que hay que evitar: decir que la Égloga I está «en liras» (está en estancias; la lira solo aparece en la Oda a la flor de Gnido); y creer que Nemoroso es Boscán (es máscara del propio Garcilaso).
Pregunta corta
¿Quiénes canonizaron a Garcilaso y cuándo? ¿A quién se debe realmente el epíteto «príncipe de los poetas castellanos»?
Garcilaso murió en 1536 sin publicar nada; su obra apareció póstuma en 1543 (junto con la de Boscán). En menos de medio siglo se convirtió en un clásico comentado como los antiguos:
🔎 El epíteto «príncipe de los poetas castellanos» NO es de Herrera, como repiten muchos manuales, sino el título de la edición de Tomás Tamayo de Vargas (Madrid, 1622). Conviene distinguir la consagración de Garcilaso (Brocense y Herrera) del bautizo del epíteto (Tamayo).