
Consejo del día
En Derecho, no memorices el artículo suelto: entiende qué problema resuelve. Así no se olvida.

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Prácticos · Tema 48
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Datación, atribución y comentario de un fragmento místico (al modo del tribunal)
Lea el texto de trabajo. (1) A partir de sus rasgos de estilo, temáticos y formales, determine el movimiento y la autoría, justificándolo. (2) Identifique y describa la estrofa (medida, número de versos, esquema de rima). (3) Explique el símbolo que organiza el poema y los recursos con que se expresa lo inefable. Texto: «En una noche oscura, / con ansias, en amores inflamada, / ¡oh dichosa ventura!, / salí sin ser notada / estando ya mi casa sosegada. // A oscuras y segura, / por la secreta escala, disfrazada, / ¡oh dichosa ventura!, / a oscuras y en celada, / estando ya mi casa sosegada.»
Rasgos temáticos. El texto narra una salida secreta del alma, de noche, movida por el amor, hacia un encuentro: es el arranque de un poema de experiencia mística, en el que la noche y la casa «sosegada» (los sentidos aquietados) figuran el desprendimiento necesario para la unión con Dios. La materia es la de la vía mística (purificación y camino hacia el Amado).
Rasgos de estilo. Símbolo dominante (la noche), tono apasionado y a la vez sereno, exclamación afectiva («¡oh dichosa ventura!»), léxico tomado del amor humano («en amores inflamada», la salida furtiva a un encuentro) vuelto a lo divino, y una musicalidad extraordinaria construida sobre el estribillo y la repetición.
Rasgos formales. Poema en liras (la estrofa que Garcilaso introdujo en castellano, tema 47), aquí puesta al servicio de lo religioso.
Movimiento: lírica mística del Renacimiento tardío español (segunda mitad del s. XVI, «a lo divino»). Autoría: San Juan de la Cruz; es el comienzo de la Noche oscura.
La adscripción se apoya en la conjunción de tres marcas: el símbolo de la noche (rector en San Juan), la lira (molde garcilasiano vuelto a lo divino, cuyo puente es el «Garcilaso a lo divino» de Sebastián de Córdoba, 1575) y el lenguaje nupcial de raíz bíblica (el Cantar de los Cantares).
Cada estrofa es una lira: cinco versos que combinan heptasílabos y endecasílabos con el esquema 7a 11B 7a 7b 11B (versos 1.º, 3.º y 4.º heptasílabos; 2.º y 5.º endecasílabos), rima consonante aBabB. Compruébese en la primera estrofa: «oscura» (7a), «inflamada» (11B), «ventura» (7a), «notada» (7b), «sosegada» (11B).
Es la misma estrofa que Garcilaso estrenó en la Oda a la flor de Gnido (tema 47) y que Fray Luis consagró en la oda moral; San Juan la emplea también en el Cántico espiritual. 🔎 Conviene el matiz que premia el tribunal: no toda la poesía mayor de San Juan va en esta lira de cinco versos —la Llama de amor viva usa una estrofa de seis—, pero la Noche oscura (8 liras) y el Cántico sí.
El poema está organizado por el símbolo de la noche, el más importante de San Juan. La noche no «significa» una sola cosa: irradia sentido. Es, a la vez, la noche de los sentidos (el alma acalla sus apetitos: «mi casa sosegada»), la noche del espíritu (la fe oscura, la renuncia a las certezas) y la noche como ocasión propicia del encuentro amoroso (la salida furtiva del amante). Que sea «dichosa» una noche —tiempo de privación y oscuridad— es ya una paradoja que anuncia el sentido: solo despojándose de todo alcanza el alma la unión.
Los recursos para decir lo inefable: el símbolo mismo (la realidad sensible que cifra lo espiritual); la paradoja («dichosa» la oscuridad, «segura» la salida a ciegas); el léxico del amor humano aplicado a lo divino (doble plano erótico-espiritual, del que nace la intensidad); y la musicalidad del estribillo, que suspende el discurso lógico y sugiere lo que no se puede afirmar. En San Juan, el lenguaje, forzado a nombrar lo que lo excede, se vuelve puro símbolo.
Temas implicados: 48 (lírica mística, San Juan, la noche, la lira «a lo divino»), 47 (la lira de Garcilaso y su vuelta a lo divino), 38 (la lírica y sus convenciones: métrica y símbolo) y 33 (recursos expresivos: símbolo, paradoja, oxímoron).
Ascética y mística: los conceptos y el lugar de cada autor
Distinga con rigor la literatura ascética de la mística y ubique en ese marco a Fray Luis de León, San Juan de la Cruz y Santa Teresa. Explique después el problema del lenguaje que comparten los místicos y los recursos con que lo resuelven, evitando los errores de manual más frecuentes.
La ascética (de áskesis, «ejercicio») es la literatura del esfuerzo moral: enseña a perfeccionar el alma mediante la disciplina, la renuncia y la virtud; predomina la actividad del alma y la meditación discursiva. La mística (de mýstikos, «lo secreto») describe la unión inefable del alma con Dios, recibida pasivamente como don (la contemplación infusa). La frontera técnica no es cronológica ni estanca: la marca la contemplación infusa. La ascética prepara; la mística narra el encuentro.
🔎 Fray Luis de León es ASCÉTICO, no místico: canta el anhelo de la armonía y de la patria celeste (odas como «Noche serena» o «A Francisco Salinas»), pero no narra la unión. Es el «poeta del anhelo». Meterlo entre los místicos es el error más penalizado del tema.
San Juan de la Cruz y Santa Teresa sí son propiamente místicos, porque dan cuenta de la unión: San Juan en verso (Cántico, Noche, Llama), Santa Teresa sobre todo en prosa (los grados de oración de la Vida, las siete moradas del Castillo interior, que culminan en el matrimonio espiritual). Ambos recorren las tres vías —purgativa, iluminativa, unitiva—, si bien San Juan tiene además su esquema propio de la noche activa y pasiva del sentido y del espíritu.
Fórmula: Fray Luis desea (ascética en verso), San Juan canta (mística en verso) y Teresa cuenta (mística en prosa).
Los místicos afrontan una dificultad lingüística: ¿cómo se dice, con palabras hechas para el mundo, una experiencia que las excede? La respuesta es forzar el lenguaje:
Con ello esta poesía lleva la función poética del lenguaje a su extremo. Y no hay que olvidar el marco: los tres escribieron en romance y bajo la sospecha inquisitorial (Trento restringió la Escritura en vulgar; el Índice de Valdés de 1559 prohibió espirituales en romance), lo que hizo de su empresa un acto casi temerario.
Temas implicados: 48 (ascética y mística, los tres autores, el lenguaje de lo inefable), 41 (los tópicos y la tradición: la vuelta «a lo divino»), 33 (recursos expresivos) y 35 (educación literaria: itinerarios e intertextualidad).
Intervención didáctica: un itinerario intertextual «a lo divino»
Diseñe una intervención didáctica razonada, fundamentada en el currículo LOMLOE e inclusiva, para 1.º de Bachillerato, que aborde la lírica mística mediante un itinerario intertextual «a lo divino». Justifique el anclaje curricular con las voces exactas del decreto (advirtiendo qué NO dice), formule la secuencia de actividades y su evaluación, y prevea la atención a la diversidad y la perspectiva de género.
La honradez que premia el tribunal: en la materia Lengua Castellana y Literatura de los RD 217/2022 (ESO) y RD 243/2022 (Bachillerato), «Fray Luis», «San Juan de la Cruz», «Santa Teresa», «mística», «ascética», «Renacimiento» y «Siglo de Oro» tienen cero apariciones (verificado en el XML del BOE; la única «Renacimiento» del RD 243/2022 está en Historia de la Filosofía, fuera de Lengua). El decreto es competencial: prescribe itinerarios temáticos o de género con enfoque intertextual y, en Bachillerato, «clásicos desde la Edad Media hasta el Romanticismo». Esta lírica encaja de maravilla, porque toda ella es intertextualidad: reescritura del Cantar de los Cantares y vuelta «a lo divino» de Garcilaso.
Objetivo: que el alumnado comprenda cómo un texto se hace con otro —el enfoque intertextual del decreto— y sepa interpretar un símbolo. Secuencia:
Competencial y coherente: no se mide recitar biografías, sino si el alumnado reconoce la reescritura de un texto en otro, interpreta un símbolo, lee con sentido del ritmo y crea a partir del modelo. Instrumentos: rúbrica de la lectura comparada y de la creación, observación de la exposición oral. Evaluación formativa: el texto propio se revisa y reescribe (enfoque procesual, tema 32).
Diversidad: el itinerario admite niveles (desde reconocer el símbolo hasta crear con él), textos graduados y el trabajo cooperativo como andamiaje; el símbolo sensorial (la noche, la llama) es un puente accesible. Perspectiva de género: incorporar a Santa Teresa —mujer escritora y doctora de la Iglesia que hubo de defender su derecho a escribir de cosas del espíritu en un tiempo que desconfiaba de la voz femenina— cumple el mandato del decreto de incluir la obra de mujeres y abre una reflexión sobre quién ha tenido, a lo largo de la historia, el permiso de tomar la palabra.
Temas implicados: 48 (lírica mística «a lo divino»), 35 (didáctica de la literatura: itinerarios e intertexto lector), 47 (la lira de Garcilaso, punto de partida) y 32 (la escritura como proceso).
Pregunta corta
Distinga ascética de mística y explique por qué Fray Luis de León no es un poeta místico.
La ascética (de áskesis, «ejercicio») es la literatura del esfuerzo moral: la disciplina y la virtud para perfeccionar el alma; predomina la actividad del alma (meditación discursiva). La mística (de mýstikos, «lo secreto») narra la unión inefable del alma con Dios, recibida pasivamente como don (contemplación infusa). La frontera técnica es la contemplación infusa.
Fray Luis de León es ASCÉTICO, no místico: canta el anhelo de la armonía y de la patria celeste (odas como «Noche serena» o «A Francisco Salinas»), pero NO narra la unión con Dios. Es el «poeta del anhelo». Los místicos del tema son San Juan de la Cruz y Santa Teresa, que sí dan cuenta de la unión. Meter a Fray Luis entre los místicos es el error más frecuente.
Pregunta corta
¿Qué es la lira y qué papel tiene en la poesía de San Juan de la Cruz? Señale la salvedad métrica.
La lira es una estrofa de cinco versos (dos endecasílabos y tres heptasílabos) con esquema 7a 11B 7a 7b 11B. La introdujo en castellano Garcilaso en la Oda a la flor de Gnido (tema 47) y, «a lo divino», se convierte en el gran cauce de la lírica mística.
San Juan la emplea en el Cántico espiritual (39 liras en el Cántico A / 40 en el B) y en la Noche oscura (8 liras).
🔎 Salvedad métrica que premia el tribunal: la «Llama de amor viva» NO va en la lira de cinco versos, sino en estrofas de SEIS (una lira ampliada). Englobar los tres poemas «en liras» sin matizar es impreciso.
Pregunta corta
¿Cuántas obras en prosa escribió San Juan de la Cruz glosando su poesía y sobre cuántos poemas? Señale la confusión que hay que evitar.
San Juan escribió cuatro tratados en prosa sobre tres poemas: la Subida del Monte Carmelo y la Noche oscura (en prosa) comentan el mismo poema («En una noche oscura»); el Cántico espiritual y la Llama de amor viva glosan los suyos homónimos. La «Subida» quedó inacabada.
🔎 La confusión que hay que evitar —y el error más penalizado del tema— es tomar el poema por el comentario: «Cántico espiritual» y «Llama de amor viva» nombran a la vez un poema lírico y un tratado doctrinal en prosa. El esquema propio de San Juan es la noche activa y pasiva del sentido y del espíritu (la Subida trata la activa; la Noche, la pasiva).
Pregunta corta
Enumere las obras en prosa de Santa Teresa y caracterice su estilo. ¿Qué la distingue en la historia de la Iglesia?
Prosa (escrita por mandato de sus confesores y publicada póstuma): el Libro de la vida (autobiografía, con la alegoría de las «cuatro aguas»; retenido unos doce años por la Inquisición), el Camino de perfección, Las Moradas o Castillo interior (1577; el alma como castillo de siete moradas que culmina en el matrimonio espiritual, su obra maestra) y el Libro de las fundaciones (inconcluso). Su editio princeps la preparó Fray Luis de León (1588).
Estilo: llano, coloquial, afectivo, con diminutivos e imágenes cotidianas («entre los pucheros anda Dios»); es el sermo humilis, «escribir como se habla» (Menéndez Pidal, 1942). No es incultura, sino elección estética consciente.
Fue la primera mujer proclamada Doctora de la Iglesia (1970, por Pablo VI), tras ser canonizada en 1622.