
Consejo del día
Mide tu estudio por temas dominados, no por horas sentado. La silla no aprueba; el repaso sí.

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Prácticos · Tema 14
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Supuestos de entrenamiento, de elaboración propia, escritos con el formato y la extensión del examen real. Los enunciados oficiales, transcritos de las convocatorias de cada comunidad, están en los exámenes de Pedagogía Terapéutica.
Detección en el aula
Alumno de 2.º de Primaria. La tutora informa de que «no atiende, va a su aire y hay que repetirle todo». Observa que mira mucho a los compañeros antes de empezar las tareas, comete muchos errores en los dictados y su rendimiento es irregular: unos días bien y otros mal. No hay ningún informe. Analice el caso y plantee la actuación.
La trampa está en el enunciado: describe una conducta («no atiende») y espera que el opositor acepte esa interpretación. Un tribunal quiere ver justo lo contrario: que antes de cualquier hipótesis sobre atención, motivación o aprendizaje se descarte lo sensorial. Quien empieza proponiendo un programa de atención ha perdido el supuesto en el primer párrafo.
Cada dato del enunciado es una señal de alerta auditiva reconocible:
Es rápido, barato y evita años de intervención equivocada. Se traslada a la familia la conveniencia de una revisión audiológica, con la cautela profesional de no dar diagnósticos: el centro sospecha y deriva, no diagnostica.
Advertencia que suma puntos: «pasó el cribado neonatal» no descarta nada. Hay hipoacusias de aparición tardía o progresiva, adquiridas (otitis de repetición, meningitis, ototóxicos), y leves o unilaterales que el cribado puede no detectar; y hay pérdidas de seguimiento de niños derivados que nunca completaron el diagnóstico. La vigilancia auditiva no termina en la maternidad.
No se espera de brazos cruzados. El art. 14.2 del RD 157/2022 obliga a adoptar medidas de refuerzo «tan pronto como se detecten las dificultades», y estas no requieren informe alguno:
Datos, no impresiones: en qué situaciones responde y en cuáles no, si responde igual con ruido que en silencio, de frente que de espaldas, cerca que lejos, y si hay diferencia entre unos días y otros. Esa información es oro para el especialista y es exactamente lo que el centro puede aportar y el otorrino no.
Si se confirma la hipoacusia, se solicita evaluación psicopedagógica a los servicios de orientación (art. 4.2 de la Orden EDU/849/2010, que rige en el ámbito de gestión del Ministerio —Ceuta y Melilla— y sirve de referencia allí donde la norma autonómica no concrete) para determinar necesidades y recursos, con la familia preceptivamente oída e informada (art. 74.2 de la LOE). Si es una otitis serosa recurrente, la respuesta es en parte médica, pero las medidas de aula se mantienen mientras dure.
Y si no hay hipoacusia, no se ha perdido nada: se ha descartado la causa más sencilla y las medidas adoptadas benefician igualmente. Ahora sí procede explorar otras hipótesis.
Clasificaciones
Explique las clasificaciones de la hipoacusia y razone cuál de ellas tiene mayor relevancia educativa. Justifique por qué el grado de pérdida auditiva no es el mejor predictor de las necesidades educativas.
La tesis que hay que defender: las clasificaciones audiológicas describen el oído; las necesidades educativas las describe la historia del alumno. Exponerlas sin decir esto convierte el ejercicio en una ficha médica.
Consecuencia práctica, que es lo que se pregunta: en la conductiva amplificar suele bastar; en la neurosensorial no, porque subir el volumen de una señal distorsionada da una señal distorsionada más alta. El problema no es de volumen, es de resolución.
Normal hasta 20 dB · leve 21-40 · moderada 41-70 · severa 71-90 · profunda 91-119 · cofosis ≥120. La severa marca el umbral a partir del cual se habla propiamente de sordera.
Con dos cautelas que conviene añadir: la configuración importa tanto como el promedio —una pérdida en agudos, aunque leve de media, arrasa la gramática—; y una hipoacusia leve o unilateral no es irrelevante: son las que más se confunden con desatención.
La frase que resume el apartado y que hay que escribir: una pérdida profunda POSTLOCUTIVA plantea un problema educativo menor que una pérdida moderada PRELOCUTIVA. Por eso esta clasificación gana a la del grado.
Hereditarias o genéticas, adquiridas prenatales (infecciones), perinatales (prematuridad, bajo peso, hipoxia) y posnatales (meningitis, otitis, ototóxicos, traumatismos). Su interés no es médico sino práctico: algunas etiologías se asocian a discapacidades añadidas, y eso cambia por completo el perfil de necesidades.
Porque el resultado educativo depende de cinco variables y el grado es solo una:
Conclusión para el examen: dos alumnos con el mismo audiograma pueden estar en situaciones educativas opuestas. Organizar la respuesta por decibelios es medir lo que menos explica.
Sistemas de detección
Exponga los sistemas de detección del déficit auditivo. Distinga pruebas objetivas y subjetivas, explique en qué consiste el cribado auditivo neonatal universal y razone por qué es universal y no selectivo.
Consiste en explorar la audición de todos los recién nacidos —no solo de los que presentan factores de riesgo— para detectar precozmente las hipoacusias. En España está implantado en todas las comunidades autónomas, y el organismo de referencia es la CODEPEH (Comisión para la Detección Precoz de la Hipoacusia Infantil).
¿Por qué universal y no selectivo? Es la pregunta clave y tiene una respuesta contundente: porque cribando solo a los recién nacidos con factores de riesgo se escapaba una proporción muy alta de los casos, ya que buena parte de las hipoacusias congénitas aparece en niños sin ningún factor de riesgo identificable. Ese fue exactamente el argumento que llevó a abandonar el cribado selectivo.
Criterios de calidad que se manejan habitualmente: explorar a prácticamente la totalidad de los recién nacidos, detectar las hipoacusias bilaterales a partir de un umbral en torno a los 40 dB, mantener muy baja la tasa de derivación a la fase diagnóstica y —lo más importante— que el diagnóstico y el inicio del tratamiento se produzcan en los primeros meses de vida, con la referencia habitual en torno a los seis meses.
El fundamento de esa prisa es la plasticidad neural: la vía auditiva se organiza con estimulación y los primeros años son el periodo de mayor eficacia. Cítense las cifras como criterios de referencia del programa, consultando la versión vigente y el programa de la comunidad convocante.
No requieren colaboración voluntaria, de ahí que sirvan en neonatos y niños pequeños.
Requieren respuesta del paciente, así que dependen de su edad y colaboración.
Es el apartado que redondea la respuesta. Un cribado superado no descarta una hipoacusia posterior: existen las de aparición tardía o progresiva, las adquiridas, las leves o unilaterales y los fallos de seguimiento. Muchas de esas hipoacusias las detecta un maestro a partir de las señales de alerta del aula, no un cribado.
Desarrollo del lenguaje
Describa los aspectos diferenciales del desarrollo del lenguaje en el alumnado con discapacidad auditiva prelocutiva y explique el mecanismo por el que la sordera afecta al desarrollo, evitando presentarlo como un déficit del alumno.
La sordera no altera la capacidad de desarrollo: altera el ACCESO a la información. Las diferencias observables no son consecuencia directa de no oír, sino de haber recibido menos entrada lingüística y menos información incidental. Y por tanto son modificables con intervención educativa.
Sin esta premisa el apartado se convierte en una lista de déficits, que es exactamente el tema de 1993 que no hay que escribir. Con ella, se está usando el concepto de barrera del art. 73.1 de la LOE.
Es el concepto que más explica y el que casi nunca aparece. Un niño oyente aprende una cantidad ingente de cosas sin que nadie se las enseñe: escucha conversaciones ajenas, oye la radio de fondo, capta lo que los adultos hablan entre ellos, se entera de lo que pasó ayer porque alguien lo comenta.
El niño sordo solo recibe la información que se le dirige explícitamente. Ahí está el origen real de las diferencias en vocabulario, conocimientos generales y comprensión del mundo social. Y de ahí la consecuencia práctica: buena parte de la intervención consiste en hacer explícito lo que para los demás es incidental.
El desarrollo prelingüístico comienza de forma similar: el bebé sordo también vocaliza y balbucea. Pero el balbuceo, que en el oyente se enriquece por retroalimentación auditiva, tiende a estancarse o decaer sin ella. Es un indicador clásico de sospecha y marca el punto en que las trayectorias divergen si nadie interviene.
Nótese la coherencia con el plátano del habla: los fonemas agudos y de baja intensidad son los primeros que se pierden, y son justamente los que marcan plurales, género y flexión verbal. Oye que le hablan, pero no oye la gramática.
Aquí hay que ser preciso, porque es donde más prejuicios circulan: la lengua de signos es una lengua natural completa, con su gramática, y quien se expone a ella desde el principio la adquiere con hitos comparables a los de una lengua oral. El art. 4.a) de la Ley 27/2007 las define como «lenguas o sistemas lingüísticos de carácter visual, espacial, gestual y manual».
El problema, cuando lo hay, no es la lengua de signos: es la exposición tardía a cualquier lengua. Es el fenómeno de la privación lingüística temprana, y se explica por el dato demográfico que condiciona todo: la gran mayoría de niños sordos nacen en familias oyentes, de modo que pueden pasar meses o años sin acceso pleno a ninguna lengua completa.
Estas descripciones son tendencias de grupo, no un retrato individual. El resultado real depende del momento de detección, de la intervención recibida, de la prótesis y de la lengua compartida en casa. Decirlo evita el peor defecto de este bloque de temas: hablar de «el alumno sordo» como si fuera un perfil único.
Lectura
Un centro constata que su alumnado sordo presenta comprensión lectora muy inferior a la esperada pese a descodificar correctamente. Explique a qué se debe y qué implicaciones tiene para la intervención.
El punto de partida: descodificar bien y no comprender es el perfil característico, y confundirlo con un problema «de lectura» conduce a intervenir mal. El problema no está en la lectura: está en la lengua.
Que esto no es tarea solo del especialista. Si el alumno recibe una sesión de lengua con el PT o el maestro de AL y el resto de la jornada se enfrenta a textos sin ninguna preparación previa, la intervención no compensa. La anticipación de vocabulario y la accesibilidad de los textos deben estar en la programación de todas las áreas, que es una decisión de proyecto educativo (art. 16.4 del RD 157/2022).
Evaluación psicopedagógica
Se va a realizar la evaluación psicopedagógica de un alumno sordo de 8 años, usuario de lengua de signos, escolarizado en centro ordinario. Precise qué debe recoger, quién interviene y qué cautelas técnicas deben observarse.
Los servicios de orientación, con la colaboración del profesorado (arts. 4.2 y 4.5), el tutor, el maestro de PT y el de Audición y Lenguaje, cuya intervención es aquí especialmente central, más los profesionales especializados que procedan. La familia es preceptivamente oída e informada, y su libertad de elección sobre la modalidad comunicativa está protegida por el art. 5.c) de la Ley 27/2007.
Y el límite competencial, que conviene explicitar: el centro educativo no diagnostica una hipoacusia —eso corresponde al ámbito sanitario—, pero sí la sospecha, la deriva y evalúa sus consecuencias educativas, que es justamente lo que el informe médico no dice.
El entorno acústico
Un tutor sostiene que, teniendo el alumno audífonos, «ya oye como los demás» y no hacen falta más medidas. Rebata el argumento explicando por qué el aula es un entorno acústicamente hostil.
El argumento parte de una idea falsa: que una prótesis restituye la audición normal. No lo hace. Un audífono amplifica, y en un aula amplifica todo: la voz del maestro y también las sillas, el ventilador, el pasillo y las veinticinco conversaciones de fondo.
Lo que determina si se entiende no es cuánto ruido hay, sino cuánto destaca la voz sobre él. Las recomendaciones de acústica escolar vienen exigiendo que la voz del docente esté al menos en torno a 15 dB por encima del ruido de fondo.
De ahí la conclusión contraintuitiva y muy citable: la prótesis no protege al alumno en un aula ruidosa, porque no distingue la señal del ruido. Y de ahí que las ayudas de transmisión directa —los sistemas de FM, que se desarrollan en el tema 15— sean tan eficaces: no amplifican más, sino que llevan la voz del docente directamente al oído saltándose distancia, eco y ruido.
Antes de discutir nada, verificar lo básico y lo humilde: que la prótesis funciona, que las pilas están cargadas, que está bien ajustada y que se usa todo el tiempo. Un audífono con la pila gastada es exactamente lo mismo que no tener audífono, y ocurre en las aulas todas las semanas.
Que una mala acústica no perjudica solo al alumno sordo. También al alumnado con otitis de repetición —muy frecuente en Infantil—, al que está aprendiendo la lengua de la escuela, al que tiene dificultades de atención, al que presenta trastornos del procesamiento auditivo, a todo el grupo, y a la voz del profesorado, causa conocida de baja laboral.
Es decir: mejorar la acústica es una medida de diseño universal en sentido literal —art. 5.4 del RD 157/2022 y art. 10.3 del RD 95/2022—. Beneficia al alumno con NEE y beneficia a todos los demás. Ese es el mejor argumento posible ante un claustro.
La familia y la elección
La familia de una alumna de 4 años con sordera profunda pregunta al centro si debe optar por la lengua de signos o por la vía oral. Un profesional del centro les recomienda descartar los signos «porque le impedirán hablar». Valore la situación.
«Los signos impiden hablar» es una idea sin respaldo. La lengua de signos es una lengua natural completa, con gramática propia, y la exposición temprana a una lengua accesible proporciona la base lingüística sobre la que se construye después todo lo demás, incluida la lectoescritura. El riesgo real no es signar: es la privación lingüística temprana, es decir, que el niño pase meses o años sin acceso pleno a ninguna lengua completa mientras se decide.
El art. 5.c) de la Ley 27/2007 consagra la libertad de elección: las personas sordas y, si son menores, «sus padres o representantes legales […] podrán optar por la lengua oral y/o la lengua de signos española y/o las lenguas de signos propias de las Comunidades Autónomas». Y el art. 5.d) añade la no discriminación por ejercer ese derecho de opción.
La decisión es de la familia, no del centro. El papel del profesional es informar con rigor y sin sesgo, no recomendar una opción descalificando la otra.
Conviene mencionarlo porque demuestra sensibilidad profesional: la gran mayoría de los niños sordos nacen en familias oyentes. Estos padres no conocen la sordera, no signan y están tomando una decisión de enorme alcance poco después de recibir un diagnóstico. Necesitan información, tiempo y acompañamiento, no una recomendación tajante de alguien que no es especialista en la materia.
Corregir con discreción la información errónea que se ha dado —el centro debe hablar con una sola voz— y llevar el asunto al cauce que corresponde: la evaluación psicopedagógica y la orientación a la familia son competencia de los servicios de orientación (art. 4.2 de la Orden EDU/849/2010), no de una opinión individual en una tutoría.
Lo social y la identidad
Un alumno sordo de 5.º está bien integrado académicamente pero su tutora observa que en el patio permanece solo, aunque en el aula participa y se relaciona sin problemas en las tareas por parejas. Analice el caso.
El dato clave está en el contraste: se relaciona bien uno a uno y queda fuera en el grupo. Eso no describe un problema de habilidades sociales; describe una barrera de comunicación dependiente del contexto. Confundirlo lleva a intervenir sobre el alumno cuando hay que intervenir sobre el entorno.
De ahí el fenómeno que conviene nombrar con su expresión: la soledad en compañía —estar rodeado de gente y no enterarse de nada—. Y el efecto añadido: al final de la jornada aparece la fatiga de haber sostenido atención visual y lectura labial durante horas, lo que se confunde con desmotivación o con carácter reservado.
No es timidez, no es falta de habilidades sociales y no es que «prefiera estar solo». Y no es un problema resuelto por estar «bien integrado académicamente»: la integración académica y la participación social son cosas distintas. Aquí conviene recordar los cuatro verbos del art. 73.1 de la LOE: acceso, presencia, participación y aprendizaje. Este alumno tiene resueltos acceso, presencia y aprendizaje, y sin resolver la participación. En derecho vigente, eso sigue siendo una barrera.
Obligarle a jugar con otros, asignarle un «amigo» por decreto o interpretar su aislamiento como un rasgo de carácter. Y tampoco quedarse tranquilo porque «va bien en clase»: es justamente lo que hace que estos casos pasen años sin atenderse.
Discapacidades asociadas
Un alumno de 3.º con discapacidad intelectual, ya diagnosticada desde Infantil, ha dejado de progresar y muestra más conductas de desconexión. El equipo lo atribuye a su discapacidad. Valore la situación y explique qué debe comprobarse.
El error que hay que detectar tiene nombre y es de los más frecuentes en la práctica: cuando un alumno tiene un diagnóstico que «lo explica todo», cualquier dificultad nueva se atribuye automáticamente a él y se deja de buscar. Se llama, en la literatura, ensombrecimiento diagnóstico, y aquí puede estar ocultando algo tan sencillo y tan reversible como una hipoacusia.
El tema tiene dos caras y las dos se preguntan:
Regla profesional que conviene escribir tal cual: comprobar la audición SIEMPRE, y sobre todo cuando ya hay un diagnóstico que parece explicarlo todo.
Derivación para valoración audiológica; observación sistemática registrada en el aula mientras tanto —en qué condiciones responde y en cuáles no—; ajuste inmediato de las medidas de acceso, que no requieren informe; revisión de la evaluación psicopedagógica de forma colegiada (art. 4.5), coordinada por el tutor y con orientación; y familia informada, que además puede aportar información decisiva sobre lo que ocurre en casa.
Y si finalmente no hay hipoacusia, tampoco se habrá perdido nada: se habrá descartado la causa más simple y se habrá revisado una respuesta educativa que llevaba tiempo sin actualizarse, que es exactamente lo que la norma pide.
Pregunta corta
¿Cuál es la clasificación de la hipoacusia con mayor relevancia educativa y por qué?
La del momento de aparición: prelocutiva, perilocutiva y postlocutiva. Porque una pérdida profunda POSTLOCUTIVA plantea un problema educativo menor que una moderada PRELOCUTIVA: en la postlocutiva la lengua ya está construida y sirve de soporte para todo lo demás. El grado de pérdida es solo una de las cinco variables que determinan las necesidades, y no la principal.
Pregunta corta
Cite los grados de hipoacusia según la BIAP.
Audición normal hasta 20 dB; leve 21-40; moderada 41-70; severa 71-90, umbral a partir del cual se habla propiamente de sordera; profunda 91-119; y cofosis a partir de 120 dB. Cautela: una hipoacusia leve o unilateral no es irrelevante —son las que más se confunden con desatención—, y la configuración importa tanto como el promedio.
Pregunta corta
¿Por qué el cribado auditivo neonatal es universal y no selectivo?
Porque cribando solo a los recién nacidos con factores de riesgo se escapaba una proporción muy alta de casos: buena parte de las hipoacusias congénitas aparece en niños sin ningún factor de riesgo identificable. El organismo de referencia en España es la CODEPEH, y el objetivo es que el diagnóstico y el inicio del tratamiento se produzcan en los primeros meses de vida —referencia habitual: en torno a los 6 meses—, por la plasticidad neural.
Pregunta corta
Diferencie pruebas objetivas y subjetivas, y diga cuál distingue una pérdida conductiva de una neurosensorial.
Objetivas (no requieren colaboración): otoemisiones acústicas —rápidas, ideales para cribado, pero no ven más allá de la cóclea—, PEATC —exploran toda la vía y estiman umbrales— e impedanciometría —oído medio, clave en la otitis serosa—. Subjetivas: audiometría tonal liminar y logoaudiometría. La que distingue conductiva de neurosensorial es la audiometría tonal liminar comparando vía aérea y vía ósea.
Pregunta corta
«Pasó el cribado al nacer, luego oye bien.» ¿Es correcto?
No. Existen hipoacusias de aparición tardía o progresiva, adquiridas (meningitis, ototóxicos, otitis de repetición), leves o unilaterales que el cribado puede no detectar, y fallos de seguimiento de niños derivados que nunca completaron el diagnóstico. La conclusión: la vigilancia auditiva no termina en la maternidad y muchas hipoacusias las detecta un maestro.
Pregunta corta
¿Qué nivel del lenguaje resulta más afectado en la sordera prelocutiva y por qué?
La morfosintaxis. Fallan los elementos átonos y de escaso relieve acústico —artículos, preposiciones, concordancias, flexión verbal, nexos— porque coinciden con los fonemas agudos y de baja intensidad que primero se pierden (el «plátano del habla»): oye que le hablan, pero no oye la gramática. En léxico, vocabulario más reducido y sobre todo más concreto.
Pregunta corta
¿Puede evaluarse la capacidad intelectual de un alumno sordo con pruebas verbales?
No: dan resultados falsamente bajos, porque miden su acceso al lenguaje y no su capacidad. Deben usarse pruebas no verbales o manipulativas, con profesionales competentes en su modalidad comunicativa o con intérprete. La capacidad intelectual del alumnado sordo se distribuye como la de la población general: no hay déficit cognitivo asociado a la sordera.
Pregunta corta
¿Qué es el aprendizaje incidental y por qué explica tanto en este alumnado?
Todo lo que un niño oyente aprende sin que nadie se lo enseñe: conversaciones ajenas, radio de fondo, lo que los adultos comentan entre ellos. El niño sordo solo recibe la información que se le dirige explícitamente, y ahí está el origen real de las diferencias en vocabulario, conocimientos generales y comprensión del mundo social. Consecuencia práctica: buena parte de la intervención consiste en hacer explícito lo que para los demás es incidental.
Pregunta corta
¿Protege una prótesis auditiva al alumno en un aula ruidosa?
No. El audífono amplifica todo: la voz del maestro y también el ruido y el eco. Lo que determina si se entiende es la relación señal-ruido —la voz debe estar en torno a 15 dB por encima del ruido de fondo, que se recomienda no superior a unos 35 dB, con reverberación en torno a medio segundo—. Por eso los sistemas de FM son tan eficaces: no amplifican más, llevan la voz directamente al oído saltándose distancia, eco y ruido.
Pregunta corta
¿Quién decide la modalidad comunicativa de un alumno sordo menor de edad?
Sus padres o representantes legales, por el principio de libertad de elección del art. 5.c) de la Ley 27/2007: podrán optar por «la lengua oral y/o la lengua de signos española y/o las lenguas de signos propias de las Comunidades Autónomas». El centro informa con rigor y sin sesgo; no impone. Y el art. 7.2 obliga a las administraciones a ofertar modelos educativos bilingües de libre elección en los centros que se determinen.
Pregunta corta
¿Por qué la sordoceguera no es «una sordera más una ceguera»?
Porque las estrategias compensatorias se anulan entre sí: la persona sorda compensa por la vista y la ciega por el oído, de modo que quien tiene ambos sentidos afectados no puede usar ninguna de las dos vías. Es una discapacidad distinta, que requiere sistemas de comunicación de base táctil y la figura del mediador. El art. 4.e) de la Ley 27/2007 la define como «deterioro combinado de la vista y el oído» que requiere «servicios especializados, personal específicamente formado y métodos especiales de comunicación».
Pregunta corta
Un alumno con discapacidad intelectual deja de progresar. ¿Qué se comprueba primero?
La audición y la visión, siempre y antes que nada. El riesgo aquí es el ensombrecimiento diagnóstico: cuando hay un diagnóstico que «lo explica todo», la hipoacusia puede pasar años desapercibida porque sus manifestaciones se atribuyen a la condición principal. Regla: comprobar la audición siempre, y sobre todo cuando ya hay un diagnóstico que parece explicarlo todo. Además, un cambio en la trayectoria exige explicación propia: no lo explica una condición que ya estaba y era estable.