Tema 21 · TCAE · Servicio Andaluz de Salud
Atención y cuidados en las necesidades de eliminación
Epígrafe: Atención y cuidados del paciente en la necesidad de eliminación. La cuña y la botella. El paciente incontinente y el portador de sonda o de dispositivos de eliminación. La recogida de excretas y su registro.
Tema desarrollado para el bloque de materias específicas de la oposición de Técnico/a en Cuidados Auxiliares de Enfermería del Servicio Andaluz de Salud (SAS). La eliminación de los productos de desecho del organismo —la orina y las heces— es una necesidad básica que muchos pacientes no pueden satisfacer por sí solos, ya sea por estar encamados, por incontinencia o por ser portadores de sondas o de otros dispositivos. Atender esta necesidad con competencia y respeto a la intimidad es una de las tareas más frecuentes y más delicadas del auxiliar, porque toca una parte muy íntima de la persona. Este tema repasa la cuña y la botella, el cuidado del paciente incontinente y del portador de sonda o de ostomía, y la recogida y el registro de las excretas. El contenido evaluable exacto lo fija tu convocatoria.
Índice
- 0. La necesidad de eliminación
- 1. La eliminación urinaria y fecal: conceptos
- 2. La cuña y la botella
- 3. El paciente incontinente y el pañal
- 4. El portador de sonda vesical
- 5. Ostomías y otros dispositivos
- 6. La eliminación fecal: enemas y estreñimiento
- 7. La recogida de muestras y el registro
- 8. Esquema resumen
- 9. Ideas fuerza para el test
0. La necesidad de eliminación
La eliminación es una de las necesidades básicas del ser humano: el organismo expulsa las sustancias de desecho a través de la orina (por el aparato urinario) y de las heces (por el aparato digestivo), y también, en menor medida, por el sudor y la respiración. Cuando una persona está enferma, encamada o dependiente, puede necesitar ayuda para satisfacer esta necesidad, y esa ayuda debe prestarse cuidando dos cosas por encima de todo: la intimidad y el pudor de la persona (porque es un ámbito muy privado) y la observación (porque las características de la orina y las heces aportan información valiosa sobre su salud). El TCAE es, en la mayoría de los casos, quien atiende directamente esta necesidad.
1. La eliminación urinaria y fecal: conceptos
Conviene conocer algunos términos que describen la eliminación y sus alteraciones:
- La diuresis es la cantidad de orina eliminada; en un adulto ronda los 1.000-1.500 ml al día. La micción es el acto de orinar.
- Alteraciones urinarias: poliuria (orina muy abundante), oliguria (escasa), anuria (ausencia de orina), disuria (dolor o dificultad al orinar), polaquiuria (orinar muchas veces poca cantidad), nicturia (orinar por la noche), hematuria (sangre en la orina), incontinencia (pérdida involuntaria) y retención (imposibilidad de vaciar la vejiga).
- La defecación es la eliminación de las heces. Alteraciones: estreñimiento (heces escasas, duras e infrecuentes), diarrea (heces líquidas y frecuentes), incontinencia fecal (pérdida involuntaria), melena (heces negras por sangre digerida) y rectorragia (sangre roja por el ano).
El auxiliar debe observar y comunicar las características de la orina (cantidad, color, olor, transparencia, presencia de sangre o sedimentos) y de las heces (cantidad, consistencia, color, presencia de sangre, moco o restos), porque son signos de gran valor clínico.
Conviene conocer algunos datos de referencia sobre el aspecto normal. La orina normal es de color amarillo claro (ámbar), transparente y de olor característico no desagradable; una orina muy oscura y concentrada puede indicar deshidratación, una orina turbia o maloliente puede sugerir infección, y la presencia de sangre (hematuria) siempre debe comunicarse. Las heces normales son de color marrón, de consistencia blanda pero formada, y su frecuencia varía mucho de una persona a otra (desde varias veces al día hasta cada dos o tres días puede ser normal). Cambios como las heces muy duras y escasas (estreñimiento), líquidas y frecuentes (diarrea), negras y pegajosas (melena, posible sangrado digestivo alto), con sangre roja (rectorragia), muy claras o «acólicas» (posible problema hepatobiliar) o con moco o pus deben registrarse y comunicarse. El auxiliar, por atender directamente esta necesidad, es a menudo quien primero detecta estos signos, por lo que su observación es una aportación muy valiosa al equipo.
2. La cuña y la botella
Para el paciente encamado que no puede levantarse al aseo, se utilizan la cuña y la botella:
- La cuña (o chata) es un recipiente que se coloca bajo las nalgas del paciente para recoger la orina y las heces. La usan tanto hombres como mujeres para defecar, y las mujeres también para orinar.
- La botella (o «botella de orina») es un recipiente que utilizan los hombres para orinar sin necesidad de la cuña.
Ambos utensilios deben estar limpios y desinfectados antes y después de su uso, ser de uso individual para cada paciente mientras dure su ingreso, y guardarse en su lugar (a menudo en el soporte de la mesilla o en el aseo de la habitación), nunca sobre la mesa donde se come. Existen cuñas de distintos tipos, incluidas las planas, más cómodas para los pacientes con movilidad muy limitada o con riesgo de úlcera por presión, que resultan más fáciles de colocar sin tener que elevar mucho al paciente. Antes de retirar la cuña conviene comprobar que el paciente ha terminado, y hacerlo con cuidado de no derramar el contenido ni manchar la cama. Toda la técnica se realiza con guantes, y al terminar se practica la higiene de manos. Estos detalles de higiene y organización, además de proteger al paciente, previenen la transmisión de infecciones entre unos enfermos y otros.
La técnica de colocación de la cuña exige cuidar la intimidad y la comodidad: lavarse las manos y ponerse guantes, preservar la intimidad (cerrar la puerta, usar biombo, retirar visitas), colocar al paciente en decúbito supino, pedirle que flexione las rodillas y eleve la pelvis (o ayudarle girándolo de lado si no puede), deslizar la cuña por debajo de las nalgas (con la parte más ancha hacia la cabecera), incorporar un poco la cama para facilitar la posición, dejar a mano el papel higiénico y el timbre, y darle intimidad. Después se retira con cuidado, se realiza la higiene de los genitales y la zona perianal (de delante hacia atrás), se acomoda al paciente y se airea la habitación. La cuña se vacía, se limpia y se desinfecta, observando y midiendo su contenido si procede. Se cuida siempre la dignidad del paciente, evitando prisas, comentarios y exposiciones innecesarias, porque es una situación que muchas personas viven con vergüenza.
Algunos detalles mejoran mucho esta atención. Conviene templar la cuña metálica (una cuña fría resulta muy desagradable) o utilizar cuñas de material plástico, más confortables. Nunca se debe dejar al paciente sobre la cuña demasiado tiempo, porque el borde rígido presiona la piel del sacro y puede favorecer una lesión por presión; se le atiende con prontitud cuando avisa. Se le da la máxima autonomía posible: si puede limpiarse solo, se le facilita el material y se respeta su intimidad; si no, se hace por él con delicadeza. Al terminar, es importante ofrecerle lavarse las manos y dejarle cómodo y con la ropa de cama seca. Y siempre, la actitud del profesional debe transmitir naturalidad y respeto: para el auxiliar es una tarea rutinaria, pero para el paciente puede ser una situación humillante, y de cómo se le trate depende que la viva con la menor vergüenza posible. Este cuidado, aparentemente menor, es una de las mejores muestras del respeto a la dignidad de la persona.
3. El paciente incontinente y el pañal
La incontinencia es la pérdida involuntaria de orina o de heces. Es frecuente en ancianos, en personas con deterioro cognitivo o con lesiones neurológicas, y en encamados. Su cuidado se centra en proteger la piel (la humedad y el contacto con la orina y las heces la irritan y favorecen las lesiones y las úlceras por presión) y en mantener la dignidad de la persona.
Para el paciente incontinente se emplean absorbentes o pañales. Sus cuidados clave son:
- Cambiar el pañal con frecuencia, en cuanto está mojado o sucio, sin dejarlo demasiado tiempo, para prevenir las lesiones de la piel.
- Realizar la higiene de la zona en cada cambio (limpiar de delante hacia atrás, secar bien, sobre todo los pliegues) y aplicar productos protectores de la piel si procede.
- Vigilar el estado de la piel del área del pañal (enrojecimiento, maceración, lesiones), que es una de las llamadas lesiones cutáneas asociadas a la humedad (LESCAH), distintas de las úlceras por presión (que se deben a la presión, no a la humedad, aunque a veces se confunden y pueden coexistir).
- Colocar el pañal de la talla adecuada y bien ajustado, sin que apriete ni deje escapes.
- Respetar la intimidad y tratar a la persona con naturalidad y respeto, sin hacerla sentir humillada; la incontinencia es un problema de salud, no una falta.
Siempre que sea posible, se fomenta que la persona use el aseo o la cuña en lugar del pañal, para mantener su autonomía; el pañal no debe usarse por comodidad del personal cuando la persona puede controlar su eliminación con ayuda.
Existen distintos tipos de incontinencia que conviene conocer a grandes rasgos: la de esfuerzo (escapes al toser, reír o hacer un esfuerzo), la de urgencia (necesidad imperiosa y repentina que no da tiempo a llegar al aseo), la mixta (combinación de ambas), la por rebosamiento (la vejiga no se vacía bien y rebosa) y la funcional (la persona tiene control, pero no llega a tiempo por una limitación física o por no encontrar el aseo). Esta última recuerda algo importante: a veces la «incontinencia» de un anciano hospitalizado se debe simplemente a que no puede levantarse solo, no encuentra el timbre o nadie le atiende a tiempo. Por eso el auxiliar contribuye a la continencia con medidas sencillas: atender el timbre con diligencia, acompañar al aseo con regularidad, dejar la luz y el camino despejados, y no recurrir al pañal como primera opción. Mantener la continencia es una forma de preservar la dignidad y la autonomía de la persona; perderla de forma evitable la hace sentirse dependiente y humillada.
4. El portador de sonda vesical
La sonda vesical (la más habitual, la de Foley, con balón y bolsa colectora) se usa para vaciar la vejiga en la retención, para medir con precisión la diuresis o en pacientes que no controlan la orina. Su colocación la realiza enfermería con técnica estéril; el TCAE colabora y, sobre todo, presta los cuidados del paciente sondado, fundamentales para prevenir la infección urinaria (una de las infecciones relacionadas con la asistencia más frecuentes). Reglas clave:
- Mantener la bolsa colectora siempre por debajo del nivel de la vejiga (para que la orina no refluya) y sin tocar el suelo.
- Evitar acodaduras y tracciones del tubo; fijar la sonda a la pierna o el abdomen.
- Mantener el sistema como un circuito cerrado: desconectarlo lo menos posible; vaciar la bolsa por su grifo inferior con técnica limpia.
- Realizar la higiene diaria del meato y de los genitales.
- Medir y registrar la diuresis y observar sus características, comunicando cualquier anomalía (orina turbia, con sangre, maloliente, o ausencia de orina).
La infección urinaria asociada a sonda es una de las complicaciones más frecuentes y evitables, y por eso los cuidados anteriores son tan importantes: cada desconexión del sistema o cada elevación de la bolsa por encima de la vejiga es una oportunidad para que los gérmenes asciendan. También hay que vigilar la aparición de obstrucciones (la sonda deja de drenar y la vejiga se llena, lo que provoca dolor y globo vesical) y comunicarlas de inmediato. Otro riesgo del paciente encamado con sonda es el estreñimiento, que puede llegar a comprimir la sonda; y en cualquier paciente sondado conviene favorecer, salvo contraindicación, una buena hidratación, que ayuda a arrastrar los gérmenes. Un principio general muy importante: la sonda vesical se coloca solo cuando es necesaria y se retira lo antes posible, porque cada día de sonda aumenta el riesgo de infección. El auxiliar contribuye a este objetivo con sus buenos cuidados y con su observación atenta.
5. Ostomías y otros dispositivos
Una ostomía es una abertura quirúrgica que comunica un órgano interno con el exterior a través de la pared abdominal, para eliminar por ella. Las más frecuentes son la colostomía e ileostomía (del intestino, para las heces) y la urostomía (para la orina). El orificio visible se llama estoma, y sobre él se coloca una bolsa colectora. El cuidado de la ostomía busca proteger la piel de alrededor del estoma y mantener la bolsa en buen estado. El TCAE colabora en:
- La higiene del estoma y de la piel periestomal con agua y jabón suave, secando bien.
- El vaciado y el cambio de la bolsa cuando está llena o despegada, según el protocolo, con cuidado de no dañar el estoma (que es una mucosa sensible y puede sangrar un poco).
- La observación del estoma (color, aspecto) y de la piel de alrededor, comunicando cualquier alteración.
- El apoyo psicológico a la persona ostomizada, que a menudo vive un fuerte impacto emocional por el cambio en su cuerpo, favoreciendo poco a poco su autonomía en el manejo de la ostomía.
El aspecto del estoma normal conviene conocerlo: es de color rojo o rosado (como la mucosa de la boca), húmedo y ligeramente sobresaliente; al no tener terminaciones nerviosas, no duele al tocarlo, aunque puede sangrar un poco si se roza. Signos que hay que comunicar son un estoma pálido, oscuro o azulado (posible problema de riego), muy hundido o retraído, o una piel de alrededor muy irritada, con heridas o con fugas frecuentes de la bolsa. La adaptación a vivir con una ostomía es un proceso, y el papel del auxiliar es acompañarlo con naturalidad, sin gestos de rechazo, respetando el pudor de la persona y animándola, cuando esté preparada, a implicarse en su propio cuidado. Existen además enfermeras especialistas en ostomías (estomaterapeutas) y asociaciones de pacientes que ofrecen educación y apoyo, a las que se puede orientar a la persona.
6. La eliminación fecal: enemas y estreñimiento
El estreñimiento (heces escasas, duras y difíciles de expulsar) es muy frecuente en encamados, ancianos y personas poco móviles. Se previene con una dieta rica en fibra e hidratación, el ejercicio en lo posible y el respeto de la intimidad y el momento para defecar. El TCAE observa y comunica la frecuencia y las características de las deposiciones. Cuando el estreñimiento no cede, puede prescribirse un enema de limpieza, que en muchos centros administra el auxiliar bajo supervisión de enfermería: se coloca al paciente en posición de Sims (decúbito lateral izquierdo), con el líquido templado, introducido lentamente por gravedad, pidiéndole que lo retenga unos minutos antes de evacuar. La diarrea, por el contrario, requiere reponer líquidos, cuidar mucho la piel de la zona (por el riesgo de irritación) y observar posibles signos de deshidratación, comunicándolos.
Una complicación del estreñimiento prolongado en el paciente encamado es la impactación o fecaloma: una masa de heces muy duras que se acumula en el recto y no puede expulsarse, y que puede provocar dolor, distensión abdominal e incluso, paradójicamente, una falsa diarrea (heces líquidas que se filtran alrededor del fecaloma). Prevenirla con una buena hidratación, fibra, movilización y vigilancia del ritmo intestinal es mucho mejor que tener que tratarla. El auxiliar, que atiende directamente la eliminación, es quien mejor puede detectar que un paciente lleva varios días sin deponer, y debe comunicarlo. Los enemas, según su finalidad, pueden ser de limpieza o evacuación (los más frecuentes, para vaciar el intestino), de retención (medicamentosos o de otro tipo, que deben mantenerse un tiempo y que, por llevar fármaco, corresponden a enfermería) o de diagnóstico (con contraste para una prueba). Al administrar un enema de limpieza, el auxiliar cuida la intimidad, vigila la tolerancia del paciente (deteniéndose si refiere dolor intenso), tiene preparada la cuña para el paciente encamado y protege la cama, y observa y registra el resultado.
7. La recogida de muestras y el registro
La orina y las heces son muestras biológicas muy frecuentes. El TCAE colabora o se encarga de su recogida (que no requiere técnica invasiva), con las normas generales de las muestras:
- Usar el recipiente adecuado (estéril si es para cultivo), identificarlo con los datos del paciente y acompañarlo del volante.
- Recoger la cantidad y en el momento correctos: el urocultivo se toma de la mitad de la micción (desechando el primer chorro), tras la higiene de los genitales, en recipiente estéril; el coprocultivo (cultivo de heces) en recipiente adecuado, sin mezclar con orina ni agua del inodoro.
- Trasladar la muestra pronto al laboratorio y manipularla con guantes.
Otras muestras relacionadas con la eliminación tienen sus particularidades. Para la orina de 24 horas (que mide la eliminación de determinadas sustancias a lo largo de un día) se desecha la primera micción de la mañana y se recoge toda la orina del día y de la noche siguiente, incluida la primera micción del día siguiente, en un recipiente grande que a veces debe conservarse en frío; el auxiliar informa bien al paciente para que no pierda ninguna micción, porque un error invalida la prueba. Para investigar parásitos en las heces a menudo se necesitan varias muestras de días distintos. La determinación de sangre oculta en heces requiere seguir las instrucciones concretas del laboratorio. En todos los casos, una recogida o una conservación incorrectas pueden falsear el resultado, retrasar el diagnóstico y obligar a repetir la prueba, con la consiguiente molestia; por eso el auxiliar, ante cualquier duda sobre el recipiente, el momento o la conservación de una muestra, consulta con enfermería antes de actuar.
El registro es esencial: se anota la diuresis (para el balance hídrico), las deposiciones (número y características), los vómitos y los drenajes, con claridad, en la casilla y la hora correctas. Un buen registro permite detectar precozmente una deshidratación, una retención o una hemorragia. El balance hídrico es la comparación entre los líquidos que entran (bebida, sueros, alimentación) y los que salen (orina, heces, vómitos, drenajes, pérdidas insensibles) en un periodo, habitualmente 24 horas; es fundamental en pacientes cardíacos, renales o graves, y el auxiliar colabora midiendo y anotando lo que puede cuantificar. Un balance positivo (entra más de lo que sale) indica retención de líquidos; uno negativo, riesgo de deshidratación. La diuresis, como se ha dicho, ronda los 1.000-1.500 ml diarios; una diuresis escasa (oliguria) o ausente (anuria) es un signo de alarma que debe comunicarse.
En síntesis, atender la necesidad de eliminación exige al TCAE competencia técnica, mucha observación y, sobre todo, un exquisito respeto a la intimidad y la dignidad de la persona, en una de las facetas más privadas del cuidado. Es una tarea que muchas veces se realiza sin que nadie la vea y que rara vez se agradece, pero de la que depende buena parte del confort, la higiene y la dignidad del paciente. Hacerla bien, con delicadeza y sin que la persona se sienta humillada, es una de las mejores expresiones del cuidado humano que caracteriza al buen auxiliar de enfermería.
8. Esquema resumen
NECESIDAD DE ELIMINACIÓN (TCAE · SAS)
│
├─ ELIMINACIÓN = expulsar desechos (ORINA / HECES) · cuidar INTIMIDAD + OBSERVAR (valor clínico)
│ · Urinarias: poliuria/oliguria/anuria/disuria/polaquiuria/nicturia/hematuria/incontinencia/retención · diuresis 1.000-1.500 ml
│ · Fecales: estreñimiento/diarrea/incontinencia/MELENA (negras)/rectorragia (roja)
│
├─ CUÑA (nalgas: orina+heces, y mujer para orinar) + BOTELLA (hombre, orina)
│ · Intimidad, guantes, flexionar rodillas/elevar pelvis, papel+timbre a mano, higiene delante→atrás, vaciar/limpiar
│
├─ INCONTINENTE + PAÑAL: cambiar FRECUENTE, higiene cada cambio, proteger piel (LESCAH), talla adecuada
│ · Naturalidad y respeto · fomentar aseo/cuña si puede (no pañal por comodidad del personal)
│
├─ SONDA VESICAL (Foley): la coloca ENFERMERÍA estéril; TCAE cuida
│ · BOLSA BAJO LA VEJIGA sin tocar suelo · no acodar/traccionar · circuito cerrado · higiene meato · medir diuresis
│
├─ OSTOMÍAS: colostomía/ileostomía (heces), urostomía (orina) · ESTOMA + bolsa
│ · Higiene periestomal, vaciar/cambiar bolsa, observar estoma, APOYO psicológico
│
├─ FECAL: estreñimiento (fibra+hidratación; enema limpieza en Sims lat.izq.) · diarrea (reponer líquidos, cuidar piel)
│
└─ MUESTRAS: recipiente adecuado (estéril si cultivo)+identificar+volante · urocultivo = mitad micción · coprocultivo sin orina
· REGISTRO: diuresis (balance hídrico), deposiciones, características · claro, casilla y hora
9. Ideas fuerza para el test
- La eliminación es una necesidad básica (orina y heces); al atenderla se cuidan la intimidad y la observación (valor clínico de las excretas).
- La diuresis normal del adulto ronda 1.000-1.500 ml/día. Oliguria = escasa, anuria = ausencia, poliuria = abundante, disuria = dolor al orinar, hematuria = sangre en la orina.
- En las heces: melena = negras (sangre digerida); rectorragia = sangre roja por el ano; estreñimiento y diarrea.
- La cuña recoge orina y heces (la usan ambos sexos; la mujer también para orinar); la botella la usa el hombre para orinar.
- Al colocar la cuña: intimidad, guantes, flexionar rodillas y elevar la pelvis, papel y timbre a mano; luego higiene de delante hacia atrás.
- Con el paciente incontinente: cambiar el pañal con frecuencia, higiene en cada cambio y proteger la piel (LESCAH, lesiones por humedad).
- El pañal no se usa por comodidad del personal si la persona puede eliminar con ayuda; se fomenta su autonomía.
- En el paciente con sonda vesical: la bolsa siempre por debajo de la vejiga, sin tocar el suelo, sin acodaduras, circuito cerrado y medir la diuresis (previene la infección urinaria).
- Una ostomía es una abertura para eliminar; el orificio es el estoma. Colostomía/ileostomía (heces), urostomía (orina). Se cuida la piel periestomal y se da apoyo psicológico.
- El estreñimiento se previene con fibra e hidratación; el enema de limpieza se administra en posición de Sims (lateral izquierdo).
- El urocultivo se recoge de la mitad de la micción, en recipiente estéril y previa higiene; el coprocultivo, sin mezclar con orina.
- Se registran la diuresis (balance hídrico), las deposiciones y las características, con claridad, en la casilla y la hora correctas.
- La eliminación es una faceta muy íntima: se atiende con naturalidad, sin prisas ni comentarios, cuidando siempre la dignidad.
- El estoma normal es rojo/rosado y húmedo, no duele al tocarlo pero puede sangrar un poco; un estoma pálido, oscuro o azulado se comunica.
- Tipos de incontinencia: de esfuerzo (toser/reír), de urgencia, mixta, por rebosamiento y funcional (no llega a tiempo por una limitación).
- La cuña no se deja puesta demasiado tiempo (riesgo de lesión por presión en el sacro); conviene templar la cuña metálica.
- La sonda vesical se coloca solo cuando es necesaria y se retira lo antes posible: cada día de sonda aumenta el riesgo de infección urinaria.
- El balance hídrico = entradas − salidas: positivo (retención), negativo (deshidratación). El TCAE mide y registra la diuresis, las deposiciones, los vómitos y los drenajes.
- La impactación o fecaloma (heces muy duras acumuladas en el recto) es una complicación del estreñimiento prolongado; puede dar una falsa diarrea. Se previene con hidratación, fibra y movilización.
- El enema de limpieza puede administrarlo el TCAE supervisado; el medicamentoso o de retención, por llevar fármaco, es de enfermería.
- La cuña y la botella son de uso individual, se limpian y desinfectan y nunca se dejan sobre la mesa de comer; existen cuñas planas más cómodas para pacientes con movilidad muy limitada.
- La orina de 24 horas se recoge desechando la primera micción y guardando toda la orina del día siguiente; un error (perder una micción) invalida la prueba.
- Ante cualquier duda sobre el recipiente, el momento o la conservación de una muestra, el TCAE consulta con enfermería antes de actuar.
- Las LESCAH (lesiones por humedad) se deben a la humedad y el contacto con orina/heces; las UPP, a la presión: son distintas, aunque pueden coexistir.
- El estoma no tiene terminaciones nerviosas: no duele al tocarlo, pero puede sangrar ligeramente al rozarlo; se cuida la piel periestomal con agua y jabón suave y se seca bien.
- En el paciente sondado hay que vigilar y comunicar la ausencia de drenaje (posible obstrucción con globo vesical) y favorecer, salvo contraindicación, una buena hidratación.
- Atender la eliminación es una tarea muy íntima y poco agradecida, pero de ella depende el confort, la higiene y la dignidad del paciente: hacerla bien, con delicadeza, es una expresión esencial del buen cuidado del auxiliar.
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