
Consejo del día
En Derecho, no memorices el artículo suelto: entiende qué problema resuelve. Así no se olvida.

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Prácticos · Tema 49
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Identificación, estructura y datación de un fragmento (al modo del tribunal)
Lea el texto de trabajo. (1) A partir de sus rasgos, determine la obra, el género y la época, justificándolo. (2) Explique la función de este fragmento como prólogo y su relación con la estructura de la obra (el destinatario y «el caso»). (3) Señale tres rasgos lingüísticos que lo sitúen en el siglo XVI. Texto: «Yo por bien tengo que cosas tan señaladas, y por ventura nunca oídas ni vistas, vengan a noticia de muchos y no se entierren en la sepultura del olvido, pues podría ser que alguno que las lea halle algo que le agrade, y a los que no ahondaren tanto los deleite.»
Rasgos. El fragmento es el arranque de un prólogo en primera persona que justifica el hecho de escribir y publicar la propia vida («cosas tan señaladas… vengan a noticia de muchos»), con un tópico de captatio benevolentiae y el motivo humanista de salvar los hechos «de la sepultura del olvido». La voz es la de un narrador humilde que se dirige a un lector y, en última instancia, a un destinatario concreto.
Género y época. Por el tono autobiográfico, la humildad del sujeto y la fecha lingüística, se trata de la línea realista de la narrativa del Renacimiento español (mediados del siglo XVI), en concreto de la obra que inaugura el modelo de la futura novela picaresca.
Obra: La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades (anónimo, 1554). Género: relato autobiográfico realista, precursor de la picaresca. Época: Renacimiento pleno (reinado de Carlos V).
Un dato de rigor para la datación externa: la obra se conserva en cuatro ediciones de 1554 (Burgos, Amberes, Alcalá y Medina del Campo, esta hallada en 1992 en Barcarrota); ninguna es la príncipe, que se postula perdida hacia 1552-1553.
Este prólogo no es un adorno: es la primera pieza de una estructura muy pensada. La obra entera es una carta autobiográfica dirigida a un «Vuestra Merced» que había pedido a Lázaro que le relatara «el caso» «muy por extenso»; el prólogo funciona como carta-prólogo que abre esa relación. Su aparente humildad («alguno que las lea halle algo que le agrade») encubre una estrategia: justificar por qué un hombre de baja condición se atreve a contar su vida.
🔎 Y la clave estructural que el tribunal premia: lo que Lázaro va a explicar no es su vida en abstracto, sino «el caso», es decir, la situación final —su mujer amancebada con el arcipreste de San Salvador, cuya honra Lázaro consiente a cambio de acomodo—. Toda la autobiografía es la justificación de ese caso ante Vuestra Merced: se cuenta desde el final (lo que Lázaro llama «la cumbre de toda buena fortuna») hacia atrás. Esa estructura circular —el desenlace ilumina retrospectivamente toda la vida— es lo que convierte una sarta de anécdotas en una novela (Francisco Rico, La novela picaresca y el punto de vista).
Temas implicados: 49 (el Lazarillo, la carta autobiográfica, el «caso»), 37 (la narrativa: narrador y punto de vista), 30 (el texto argumentativo: la captatio benevolentiae del prólogo) y 7 (evolución del castellano: rasgos morfosintácticos del siglo XVI).
La novela picaresca: rasgos del género y quién lo constituye
Caracterice la novela picaresca como género (sus rasgos definitorios) y explique con rigor la relación entre el «Lazarillo» y el «Guzmán de Alfarache»: ¿funda el «Lazarillo» el género? Distinga además el «Guzmán» del «Buscón» en cuanto a intención, evitando los errores de manual más frecuentes.
🔎 Con matiz, la respuesta es no sin más. Entre el Lazarillo (1554) y el Guzmán (1599) no hubo ni una sola imitación: durante cuarenta y cinco años fue una obra aislada. Es el éxito arrollador del Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán (1.ª parte, Madrid, 1599; 2.ª parte, Lisboa, 1604) el que crea la conciencia de género y hace releer el Lazarillo retrospectivamente como cabeza de serie. Por eso la crítica (Claudio Guillén, Francisco Rico, Fernando Lázaro Carreter) habla de precursor: el Lazarillo «habría podido ser una golondrina aislada» (Lázaro Carreter) sin el «auxilio victorioso» del Guzmán.
Formulación fina: el Lazarillo inaugura el modelo; el Guzmán constituye el género (y lo internacionaliza, y consagra el término «pícaro», que no aparece en el Lazarillo).
Son los dos polos del género. El Guzmán es «atalaya de la vida humana»: su protagonista, galeote arrepentido, cuenta su vida desde la conversión y la moraliza en digresiones que son sermones; pesimismo dentro de la moral contrarreformista. El Buscón de Quevedo (compuesto h.1603-1608, publicado en 1626 —no confundir composición y publicación—) es el reverso: ningún moralismo, sino ingenio conceptista, caricatura y deshumanización satírica; su determinismo es social-conservador, sin redención, y se cifra en su única sentencia moral, el cierre: «nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar, y no de vida y costumbres». Error de manual que hay que evitar: atribuir el mismo grado de didactismo a todo el género.
Temas implicados: 49 (la picaresca, Lazarillo, Guzmán, Buscón), 37 (la novela y el punto de vista), 30 (la sátira y la argumentación) y 50 (el Guzmán apócrifo de 1602 como precedente de Avellaneda).
Intervención didáctica: el «caso» como enigma y el itinerario del antihéroe
Diseñe una intervención didáctica razonada, fundamentada en el currículo LOMLOE e inclusiva, para 3.º o 4.º de ESO, que aborde el «Lazarillo de Tormes». Justifique el anclaje curricular con las voces exactas del decreto (advirtiendo qué NO dice), formule la secuencia de actividades y su evaluación, y prevea la atención a la diversidad.
La honradez que premia el tribunal: en la materia Lengua Castellana y Literatura de los RD 217/2022 (ESO) y RD 243/2022 (Bachillerato), «Lazarillo», «picaresca», «pícaro», «novela», «Siglo de Oro» y «Cervantes» tienen cero apariciones (verificado en el XML del BOE). El decreto es competencial: prescribe itinerarios temáticos o de género con enfoque intertextual y la lectura de clásicos. El Lazarillo es idóneo por dos razones: es breve y de lengua accesible, y plantea temas vivos (la desigualdad, el hambre, la honra, la voz del que no cuenta).
Evaluación competencial: no medir si el alumno recita las cuatro ediciones de 1554, sino si interpreta la ironía del narrador, reconoce la estructura del «caso», compara la mirada realista con la idealizante y crea una voz autobiográfica propia. Instrumentos: rúbrica de la lectura y de la creación; observación del debate.
Diversidad: la brevedad y la lengua del Lazarillo permiten adaptaciones y ediciones graduadas; los temas (pobreza, desigualdad, hipocresía social) conectan con la realidad del alumnado y abren una mirada crítica con quinientos años de perspectiva. El trabajo cooperativo (por episodios/amos) andamia a quien lo necesite y reparte protagonismo.
Temas implicados: 49 (el Lazarillo y su estructura), 35 (didáctica de la literatura: itinerarios e intertexto lector), 37 (narrador y punto de vista) y 32 (la escritura como proceso: la voz autobiográfica).
Pregunta corta
¿Qué es «el caso» en el «Lazarillo de Tormes» y por qué es la clave de la estructura de la obra?
🔎 «El caso» NO es, en abstracto, «la vida de Lázaro»: es la situación final concreta —los rumores sobre la mujer de Lázaro, amancebada con el arcipreste de San Salvador, cuya honra Lázaro consiente a cambio de acomodo—.
Es la clave estructural porque la obra entera es una carta autobiográfica dirigida a un «Vuestra Merced» que había pedido a Lázaro que le contara «el caso» «muy por extenso». Toda la vida de Lázaro se cuenta, retrospectivamente, como justificación de ese caso: se narra desde el final («la cumbre de toda buena fortuna») hacia atrás.
Esa estructura circular —el desenlace ilumina toda la vida— es lo que convierte una sarta de anécdotas en una novela (Rico). Quien no ligue «el caso» a Vuestra Merced y al arcipreste no ha entendido la obra.
Pregunta corta
¿En cuántas ediciones se conserva el «Lazarillo» y quién es su autor?
Se conserva en CUATRO ediciones de 1554: Burgos (Juan de Junta), Amberes (Martín Nucio), Alcalá de Henares (Salcedo) y Medina del Campo (hermanos Del Canto). 🔎 La de Medina se descubrió en 1992, emparedada en Barcarrota (Badajoz): por eso los manuales antiguos hablan de «tres». Ninguna es la príncipe, que se postula perdida hacia 1552-1553.
La obra es ANÓNIMA. Dar por seguro a Diego Hurtado de Mendoza (la vieja respuesta de manual) es error. Atribuciones, ninguna probada: fray Juan de Ortega (Sigüenza, 1605), Diego Hurtado de Mendoza (Taxandro, 1607), Alfonso de Valdés (Rosa Navarro Durán) y Sebastián de Horozco.
Pregunta corta
¿Funda el «Lazarillo» (1554) la novela picaresca? Justifique la respuesta.
Con matiz, no sin más. Entre 1554 y 1599 no hubo ni una sola imitación: durante cuarenta y cinco años el Lazarillo fue una obra aislada.
Es el éxito arrollador del Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán (1599) el que crea la conciencia de género y hace releer el Lazarillo retrospectivamente como cabeza de serie. La crítica (Guillén, Rico, Lázaro Carreter) habla por eso de precursor: el Lazarillo «habría podido ser una golondrina aislada» (Lázaro Carreter) sin el Guzmán.
Fórmula: el Lazarillo inaugura el modelo; el Guzmán constituye el género. (De hecho, la palabra «pícaro» no aparece en el Lazarillo: se consagra con el Guzmán.)
Pregunta corta
¿Qué significaba «novela» en los Siglos de Oro? Enumere los géneros de la narrativa áurea.
🔎 «Novela» NO significaba lo de hoy. Las ficciones largas se llamaban «libros» (de caballerías, de pastores); «novela» (del italiano novella) era el relato breve a la italiana. Por eso Cervantes se dice «el primero que he novelado en lengua castellana» (Novelas ejemplares, 1613): reivindica la novela corta.
Los géneros de la narrativa áurea:
La oposición que vertebra el conjunto: idealización (mundos perfectos) frente a realismo (el hambre y la sátira de la picaresca). Por encima de ambas, el Quijote (tema 50).