
Consejo del día
En Derecho, no memorices el artículo suelto: entiende qué problema resuelve. Así no se olvida.

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Prácticos · Tema 51
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Culteranismo y conceptismo comparados en dos remates (al modo del tribunal)
Se ofrecen los versos finales de dos sonetos barrocos. (1) Identifique el autor y la corriente de cada uno, justificándolo por sus rasgos. (2) Explique qué tópico comparten y en qué se diferencian. (3) A partir de ambos, distinga culteranismo y conceptismo, con el matiz crítico pertinente. Texto A: «… en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada». Texto B: «su cuerpo dejará, no su cuidado; / serán ceniza, mas tendrá sentido; / polvo serán, mas polvo enamorado».
Texto A es el verso final del soneto «Mientras por competir con tu cabello», de Luis de Góngora (culteranismo). Lo delata la correlación descendente o plurimembración —cinco sustantivos en gradación hacia la aniquilación—, un artificio formal deslumbrante, y su función de cierre de un poema de carpe diem que reelabora el soneto XXIII de Garcilaso.
Texto B es el terceto final del soneto «Amor constante más allá de la muerte», de Francisco de Quevedo (conceptismo). Lo delata la sucesión de antítesis y paradojas —cuerpo/cuidado, ceniza/sentido, polvo/enamorado— condensadas en una idea que desafía la lógica: el amor sobrevive a la muerte.
A: Góngora, «Mientras por competir con tu cabello» (culteranismo). B: Quevedo, «Amor constante más allá de la muerte» (conceptismo).
Ambos parten de la fugacidad y de la reducción del ser a polvo (memento mori barroco): los dos poemas terminan con la palabra o la imagen del polvo, la materia última en que todo se resuelve. Pero la actitud es opuesta:
Mismo punto de partida (la fugacidad, el polvo), actitud contraria: Góngora se rinde a la nada; Quevedo hace que el amor la venza.
Los dos remates ilustran las dos vías de la dificultad barroca. En A la dificultad y la fuerza son formales: la correlación, la enumeración en gradación, el ritmo entrecortado —es culteranismo—. En B la dificultad y la fuerza son conceptuales: la paradoja «polvo enamorado», la agudeza que hace pensar lo impensable —es conceptismo—.
🔎 Pero conviene el matiz que da nivel: la oposición no es absoluta. El propio verso de Góngora encierra un concepto (la gradación no es solo música: es una idea sobre el aniquilarse), y el de Quevedo tiene su forma (la simetría antitética). Dámaso Alonso mostró que Góngora es también conceptista y que ambos son dos acentos del mismo ingenio barroco, no escuelas enemigas y estancas. La comparación de estos dos remates es, precisamente, la mejor prueba de esa unidad de fondo bajo la diferencia de acento.
Temas implicados: 51 (culteranismo y conceptismo, Góngora y Quevedo, los tópicos barrocos), 47 (el soneto XXIII de Garcilaso que Góngora reelabora), 41 (el tópico del carpe diem) y 33 (los recursos: correlación, antítesis, paradoja).
El marco barroco: culteranismo, conceptismo y su relativización
Explique la estética del Barroco y sus tópicos, y caracterice el culteranismo y el conceptismo (rasgos, representantes, la teoría de Gracián). Termine con el matiz crítico que relativiza la oposición entre ambos, evitando los errores de manual.
El Barroco (s. XVII) es el arte de una crisis (económica, política, espiritual) y su actitud dominante es el desengaño: el mundo como apariencia, la conciencia de que todo pasa. Sus rasgos: el contraste, el dinamismo, la dificultad y el artificio deliberados. No es ruptura con el Renacimiento, sino su crisis. Sus tópicos —que no deben confundirse entre sí— giran en torno a la fugacidad: tempus fugit (el tiempo huye), carpe diem (goza), memento mori (recuerda que morirás), vanitas (vanidad de lo mundano) y ubi sunt (¿dónde están?).
🔎 Aquí está lo que distingue una respuesta de sobresaliente: la oposición culteranismo/conceptismo es tradicional pero no absoluta. No son escuelas enemigas y estancas, sino dos acentos del mismo ingenio barroco: ambos cultivan la agudeza y el cultismo. Dámaso Alonso demostró que Góngora es también conceptista («tras lo que hoy entendemos por gongorismo hay mucho conceptismo»), y el propio Gracián elogia por igual a Góngora y a Quevedo. Conviene añadir que ambos rótulos nacieron como insulto —«culteranismo» es un cruce de «culto» y «luteranismo», la herejía de la poesía— y que la sistematización del binomio es una construcción crítica posterior: en la época se hablaba de agudeza, concepto e ingenio.
Presentar la dicotomía como esquema y, acto seguido, relativizarla (Dámaso Alonso) es exactamente lo que premia el tribunal.
Temas implicados: 51 (el Barroco, culteranismo, conceptismo, Gracián), 47 (el Renacimiento del que el Barroco es crisis), 41 (los tópicos clásicos) y 33 (los recursos expresivos).
Intervención didáctica: el carpe diem y el juego del lenguaje
Diseñe una intervención didáctica razonada, fundamentada en el currículo LOMLOE e inclusiva, para 1.º de Bachillerato, que aborde la lírica barroca mediante itinerarios intertextuales. Justifique el anclaje curricular, formule la secuencia y su evaluación, y explique cómo convertir la «dificultad» barroca en una oportunidad.
En la materia Lengua Castellana y Literatura de los RD 217/2022 y RD 243/2022, «Góngora», «Quevedo», «Lope», «barroco», «culteranismo» y «conceptismo» tienen cero apariciones (verificado en el XML del BOE); el decreto trabaja por itinerarios temáticos o de género con enfoque intertextual. La lírica barroca es idónea para ese enfoque: sus tópicos (el carpe diem, el desengaño) son «universales temáticos» que atraviesan las épocas, y su ingenio verbal conecta con el humor y el juego del lenguaje de hoy.
Evaluación competencial: no medir si el alumno memoriza que el Polifemo va en octavas, sino si reconoce un tópico viajando entre textos, interpreta una metáfora o una dilogía y disfruta del ingenio del lenguaje. Diversidad: la lírica popular de Góngora y de Lope (letrillas, romancillos, cantares) es un puente accesible hacia la poesía culta —se entra por la música y el juego antes de afrontar la dificultad—, y el trabajo en grupo del «enigma» reparte protagonismo y andamia a quien lo necesite.
Temas implicados: 51 (la lírica barroca), 35 (didáctica de la literatura: itinerarios e intertexto lector), 47 (el carpe diem renacentista) y 32 (la escritura como proceso: la creación).
Pregunta corta
Distinga la «Fábula de Polifemo y Galatea» de las «Soledades» de Góngora (métrica, estado y contenido).
🔎 La trampa más frecuente del tema es intercambiar su métrica:
Fábula de Polifemo y Galatea (1612): en OCTAVAS REALES (63 octavas). Reelabora el mito de Ovidio (Metamorfosis, libro XIII): el cíclope Polifemo, enamorado de la ninfa Galatea y celoso del pastor Acis, lo aplasta con una roca; Acis se transforma en río. Poema de intensa sensorialidad y color.
Soledades (1613): en SILVAS (combinación libre de endecasílabos y heptasílabos), e INACABADAS (solo la primera está completa; la segunda quedó truncada; el plan de cuatro —campos, riberas, selvas, yermo— es discutido). Un joven náufrago vaga por un mundo rural idealizado.
Para no fallarlo: Polifemo = octavas; Soledades = silvas (inacabadas). Ninguno se publicó en vida de Góngora (póstumos, 1627/1633).
Pregunta corta
Diferencie culteranismo y conceptismo, y explique el matiz crítico que relativiza la oposición.
Culteranismo (o gongorismo, Góngora): dificultad por la FORMA —metáfora audaz, hipérbaton latinizante, cultismos, perífrasis, alusión y elusión, sensorialidad y color—.
Conceptismo (Quevedo en la práctica, Gracián en la teoría): dificultad por el CONCEPTO —la agudeza, la asociación ingeniosa de ideas: dilogía, antítesis, paradoja, hipérbole; «máximo de pensamiento en el mínimo de forma»—.
🔎 El matiz que premia el tribunal: la oposición es tradicional pero NO absoluta. Son dos acentos del mismo ingenio barroco; ambos cultivan la agudeza y el cultismo. Dámaso Alonso probó que Góngora es también conceptista, y Gracián elogia a los dos. Además, «culteranismo» nació como insulto (cruce de «culto» + «luteranismo»).
Pregunta corta
Caracterice la poesía de Quevedo (registros y transmisión) y corrija dos errores frecuentes sobre él.
La poesía de Quevedo tiene tres registros: amorosa (el amor más allá de la muerte: «Amor constante más allá de la muerte»), metafísica y moral del desengaño («Miré los muros de la patria mía») y satírico-burlesca («A una nariz»; «poderoso caballero es don Dinero»). Es el gran ejemplo del conceptismo.
🔎 Dos errores que hay que evitar: (1) Quevedo no murió en Madrid, sino en Villanueva de los Infantes (Ciudad Real), 1645 (Madrid es solo su lugar de nacimiento, 1580). (2) «Cerrar podrá mis ojos la postrera sombra…» y «polvo serán, mas polvo enamorado» no son dos sonetos: son el primer cuarteto y el verso final del mismo soneto («Amor constante…»). Además, su poesía se editó póstuma (El Parnaso español, 1648).
Pregunta corta
¿Qué aporta la lírica de Lope de Vega y por qué «Un soneto me manda hacer Violante» no es un buen ejemplo de sus «Rimas»?
Lope (el «Fénix de los ingenios»; «Monstruo de la Naturaleza» es epíteto de Cervantes) aporta el tercer camino de la lírica barroca: la fusión de lo tradicional/popular (Romancero nuevo, con las máscaras de Belardo —pastor— y Zaide —moro—; villancicos engastados en sus comedias) y lo culto (el soneto petrarquista). Sus cancioneros: Rimas (1602, ~200 sonetos), Rimas sacras (1614, «¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?») y Rimas de Tomé de Burguillos (1634, heterónimo burlesco, con «La Gatomaquia»).
🔎 «Un soneto me manda hacer Violante» no pertenece a las «Rimas», como repiten muchos manuales: es un soneto teatral de la comedia «La niña de plata» (1617). Es un «soneto de repente» metapoético (un soneto sobre cómo se hace un soneto), y buen ejemplo de la frontera porosa entre el Lope lírico y el dramático.