
Consejo del día
En Derecho, no memorices el artículo suelto: entiende qué problema resuelve. Así no se olvida.

Consejo del día
En Derecho, no memorices el artículo suelto: entiende qué problema resuelve. Así no se olvida.
Prácticos · Tema 60
Pulsa “Ver solución” en cada pregunta para desplegar el guion de respuesta. Intenta redactar primero tu propia respuesta. Leer el tema desarrollado →
Comentario comparado: dos respuestas a una misma crisis
Se le proponen dos textos del fin de siglo: la «Sonatina» de Rubén Darío («La princesa está triste… ¿qué tendrá la princesa? / Los suspiros se escapan de su boca de fresa…») y unos versos de «A orillas del Duero», de «Campos de Castilla» de Antonio Machado («¡Castilla miserable, ayer dominadora, / envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora!»). (1) Caracterice la actitud, los temas, el estilo y la métrica de cada uno. (2) Explique de qué modo ilustran las «dos caras» del fin de siglo. (3) Razone por qué el contraste no debe convertirse en una frontera tajante.
El texto de Darío es plenamente modernista y estético: su actitud es la evasión hacia un mundo de ensueño (la princesa, el palacio, el jardín); su tema, la melancolía y el anhelo de un ideal indefinido; su estilo, suntuoso, sensorial y musical (el color, la sinestesia, la aliteración); su métrica, el alejandrino (catorce sílabas), símbolo de la renovación rítmica. El texto de Machado es noventayochista: su actitud es el compromiso doloroso con España; su tema, el paisaje de Castilla como cifra de la historia y la decadencia nacionales («el problema de España»); su estilo, sobrio, grave y antirretórico. Uno huye de la realidad hacia la Belleza; el otro se clava en ella.
Los textos ilustran la tesis del tema: ante una misma crisis de fin de siglo (la quiebra del positivismo, el Desastre de 1898), la literatura da dos respuestas. El Modernismo responde con la estética —la belleza, la música, el símbolo, la evasión cosmopolita—; el 98, con la ética y la ideología —la angustia, la historia, el «ser» de España—. El Modernismo prefiere la poesía y un lenguaje ornamentado; el 98, la prosa de ideas y un estilo austero.
Porque el segundo texto lo firma Antonio Machado, un poeta salido del Modernismo (Soledades, 1903) que evolucionó hacia los temas del 98 (Campos de Castilla, 1912). El mismo autor recorre las dos vías: la frontera es de tendencia, no de muro. 🔎 Además, el propio Darío tiene una cara «noventayochista» (la angustia de «Lo fatal», el hispanismo de «A Roosevelt», ambos de 1905): reducir el Modernismo a pura evasión es un error. Lo exacto es hablar de dos actitudes ante una misma crisis, no de dos bloques enfrentados.
Temas implicados: 60 (Modernismo y 98), 61 (la renovación de la lírica: Machado, Darío, Juan Ramón), 58-59 (Realismo y Galdós, la crisis previa) y 57 (Bécquer y Larra, precursores).
La cuestión terminológica: ¿uno o dos movimientos?
El enunciado del tema une «Modernismo» y «98». Exponga de forma razonada el debate crítico sobre si son dos movimientos distintos o dos caras de un mismo fenómeno: (1) el origen del marbete «generación del 98»; (2) la tesis dicotómica y la tesis revisionista, con sus autores; (3) la síntesis que hoy se considera más exacta.
La etiqueta «generación del 98» no nació en 1898: la acuñó y difundió Azorín en una serie de artículos publicados en el diario ABC en 1913 (recogidos ese año en Clásicos y modernos). 🔎 En 1898 está el hecho (el Desastre), no el nombre; y la primera nómina de Azorín era heterodoxa: incluía a Valle-Inclán, Benavente y hasta a Rubén Darío. Pedro Salinas (1935) consolidó el concepto aplicándole los ocho requisitos del germanista Julius Petersen.
La tesis dicotómica (tradicional) los separa y opone: la formuló sobre todo Guillermo Díaz-Plaja en Modernismo frente a noventa y ocho (1951). El Modernismo sería estética (forma, sensorialidad, cosmopolitismo: Darío, Manuel Machado, Valle, Juan Ramón); el 98, ética e ideología (España, sobriedad: Unamuno, Antonio Machado, Baroja). Llega a separar a los hermanos Machado.
La tesis revisionista (hoy dominante) sostiene que no hay dos movimientos, sino una sola crisis de fin de siglo. Federico de Onís (1934) definió el Modernismo como «la forma hispánica de la crisis universal de las letras y del espíritu»; Juan Ramón Jiménez lo entendió como una época que a todos englobaba; y Ricardo Gullón, en La invención del 98 (1969), vio en la «generación del 98» una construcción historiográfica posterior.
Lo más exacto: Modernismo y 98 son, ante la misma crisis de fin de siglo, dos actitudes más que dos escuelas cerradas —una responde con la belleza; otra, con el problema de España—, pero comparten el rechazo del mundo burgués y realista y la voluntad de renovar. Muchos autores (Valle, Antonio Machado, Juan Ramón) recorren las dos vías. 🔎 Que Azorín, «inventor» del 98, metiera a Darío en su nómina lo dice todo: la frontera es de tendencia, no de muro. Se habla, pues, de una sola generación o época del fin de siglo con dos tendencias.
Temas implicados: 60 (Modernismo y 98), 61 (la lírica del fin de siglo), 62-63 (vanguardias y grupo del 27, herederos del Modernismo) y 66 (la novela de posguerra, heredera del 98).
Intervención didáctica: el fin de siglo, umbral del siglo XX
Diseñe una intervención didáctica razonada, fundamentada en el currículo LOMLOE e inclusiva, para 2.º de Bachillerato, que enseñe el fin de siglo como la primera gran renovación del siglo XX y aproveche su potencial interdisciplinar (el «problema de España») y de pensamiento crítico. Justifique el anclaje curricular, la secuencia y la evaluación.
🔎 Verificado en el BOE (RD 243/2022): Lengua Castellana y Literatura II (2.º de Bachillerato) organiza la literatura «del último cuarto del siglo XIX y de los siglos XX y XXI», con la «Edad de Plata (1875-1936)» como primer eje. El Modernismo y el 98 son la primera gran renovación del siglo XX dentro de esa Edad de Plata: el umbral de la poesía y la prosa contemporáneas. 🔎 El decreto no cita a los autores: ancla el período y el eje.
Evaluación competencial: reconocer los rasgos de cada movimiento, situar el fenómeno en su contexto histórico e interpretar un texto distinguiendo la actitud modernista de la noventayochista. El tema es idóneo para el pensamiento crítico: la «idea de Castilla» y de «España» del 98 puede leerse como una construcción ideológica (E. Inman Fox), no como una esencia eterna, lo que educa en el análisis del discurso y la ciudadanía. 🔎 Cautela erudita: «Edad de Plata» conviene manejarla sin darla como cita literal del decreto.
Temas implicados: 60 (Modernismo y 98), 35 (didáctica de la literatura), 61 (la lírica, continuación natural) e Historia (el Desastre del 98, la Restauración).
Pregunta corta
¿Por qué es un error decir que «en 1898 nace la generación del 98»?
Porque en 1898 nace el hecho (el Desastre), no el nombre. El marbete «generación del 98» lo acuñó y difundió Azorín quince años después, en una serie de artículos («La generación de 1898») publicados en el diario ABC en 1913 y recogidos ese año en Clásicos y modernos.
🔎 Otros matices: el rótulo NO es de Ortega ni de Salinas, sino de Azorín; la idea de una «generación del desastre» ya circulaba antes (Gabriel Maura, 1908). La primera nómina de Azorín era heterodoxa: incluía a Valle-Inclán, Benavente y al propio Rubén Darío —el inventor del término no separaba tajantemente Modernismo y 98—. El concepto se teorizó en 1935, cuando Pedro Salinas le aplicó los ocho requisitos de Julius Petersen.
Pregunta corta
Distinga el regeneracionismo del «espíritu del 98».
Comparten el diagnóstico —la crisis, el atraso, el «problema de España»—, pero no el método ni el tono. El regeneracionismo es la respuesta científica, colectiva y práctica: diagnostica los males y propone remedios (europeización, escuela, regadíos). Su figura es Joaquín Costa (Oligarquía y caciquismo, 1901), con lemas como «escuela y despensa», «política hidráulica» y «doble llave al sepulcro del Cid».
🔎 El «espíritu del 98» es, en cambio, literario, subjetivo y existencial: convierte el problema de España en meditación íntima (el paisaje de Castilla, la historia, el «ser» de España). Fundir ambos como sinónimos es un error de bulto. Y ojo: el regeneracionismo es en parte anterior al Desastre (Los males de la patria de Lucas Mallada es de 1890), no una simple consecuencia suya.
Pregunta corta
Las dos fuentes francesas del Modernismo y qué aporta cada una.
El Modernismo funde dos corrientes de la poesía francesa. El Parnasianismo aporta la FORMA: «el arte por el arte» (Gautier), la impasibilidad y la perfección formal (Leconte de Lisle), el gusto por lo exótico y escultórico. El Simbolismo aporta la MÚSICA y la sugerencia: Baudelaire (las correspondencias, la sinestesia), Verlaine (la musicalidad del verso) y Mallarmé (sugerir, no nombrar).
🔎 La clave: el Modernismo no elige entre ellos, los funde (la plástica parnasiana + la música simbolista). 🔎 Y «modernismo» hispánico NO es el «Modernism» anglosajón (Pound, Eliot): es un falso amigo. La divisa parnasiana es l'art pour l'art (Gautier, prefacio de Mademoiselle de Maupin, 1835); la simbolista, «de la musique avant toute chose» (Verlaine).
Pregunta corta
La «nivola» de Unamuno y «Niebla».
La «nivola» es un neologismo que Unamuno acuña dentro de Niebla (por boca del personaje Víctor Goti): una novela «vivípara» (que se hace sola, sin plan previo) frente a la «ovípara» (trazada de antemano), casi sin descripción ni ambiente, hecha de diálogo y de monólogo y centrada en el conflicto interior.
🔎 En Niebla (1914), Augusto Pérez, desengañado del amor, decide suicidarse y viaja a Salamanca a consultarlo con el propio Unamuno; en la célebre escena metaficcional, el autor le revela que no puede matarse porque es un «ente de ficción», y Augusto se rebela y le vaticina que también él, su creador, morirá algún día. La pareja de términos que hay que recordar es vivípara / ovípara; y la «nivola» se define dentro de la propia novela.