Tema 6 · Formación y Orientación Laboral
La orientación profesional y los programas de transición a la vida activa
Epígrafe oficial: La orientación profesional y los programas de transición a la vida activa. Distintos modelos. Desarrollo detallado de uno de ellos.
Tema desarrollado siguiendo la estructura habitual de la oposición. La información es orientativa: verifica siempre el temario, la normativa y el currículo vigentes en tu convocatoria y tu comunidad autónoma.
Índice
- 0. Introducción
- 1. Relación con el currículo
- 2. La transición a la vida activa
- 3. Los programas de transición: distintos modelos
- 4. Desarrollo detallado de un programa de transición a la vida activa y laboral
- 5. Conclusiones
- 6. Bibliografía y webgrafía
0. Introducción
Uno de los momentos más delicados en la vida de una persona es el paso del sistema educativo al mundo del trabajo. La orientación profesional alcanza aquí su máxima utilidad práctica: ayudar al alumnado, sobre todo al de Formación Profesional, a realizar esa transición a la vida activa con éxito. Para ello se diseñan programas de transición, que constituyen el objeto de este tema.
Es un contenido especialmente propio de la especialidad de FOL, pues el profesorado de FOL prepara directamente la inserción del alumnado (búsqueda de empleo, conocimiento del mercado, derechos laborales) y coordina, en buena medida, la Formación en Centros de Trabajo. Siguiendo el título, abordaremos el concepto de transición y su orientación, los distintos modelos de programas y el desarrollo detallado de uno de ellos.
1. Relación con el currículo
En el marco de la LOE 2/2006 (LOMLOE 3/2020) y de la Ley Orgánica 3/2022, de 31 de marzo, de ordenación e integración de la Formación Profesional, este tema es nuclear para la FP:
- Entre los objetivos de la FP (artículo 40 LOE) está, precisamente, facilitar la inserción y la adaptación laboral y la transición al empleo.
- La organización de la oferta de FP (artículo 42 LOE) incluye una fase de formación en la empresa, corazón de la transición. En la nueva FP (LO 3/2022 y RD 659/2023) esa fase es la formación en empresa u organismo equiparado (FFE), que sustituye al antiguo módulo de Formación en Centros de Trabajo (FCT): toda la FP pasa a ser dual, en régimen general (entre el 25 % y el 35 % de la duración total en empresa) o intensivo (más del 35 % y con contrato de formación). La FCT pervive como tal en los ciclos LOE aún no migrados y en los títulos LOGSE vigentes.
- El módulo de FOL (y en la nueva FP los módulos IPE I e IPE II) y el de orientación e inserción preparan al alumnado para la búsqueda de empleo y la incorporación al trabajo.
El reto didáctico es que la transición no se deje al azar, sino que se planifique como un proceso orientado. Se citará la normativa autonómica de la FP y de los programas de empleo-formación.
Metodológicamente, este es un contenido eminentemente práctico del módulo de FOL: se traduce en actividades reales —elaborar el currículo, simular entrevistas, analizar ofertas, diseñar un plan de búsqueda de empleo— que preparan directamente la inserción. La evaluación valorará esas producciones y el proceso de elaboración del proyecto profesional, más que un examen teórico. La atención a la diversidad exige personalizar el acompañamiento según la situación de cada estudiante (con o sin experiencia, con o sin cargas familiares, con dificultades específicas). El tema es transversal al emprendimiento y a la competencia personal y social.
2. La transición a la vida activa
2.1. Concepto de transición a la vida activa
La transición a la vida activa (TVA) es el proceso por el que una persona joven pasa de su condición de estudiante a la de trabajador, incorporándose al mercado de trabajo. No es un acto puntual (conseguir el primer empleo), sino un proceso que comienza antes de finalizar los estudios (con la preparación y la orientación) y se prolonga durante los primeros años de vida laboral, a menudo con idas y venidas entre formación y empleo. Es una transición biográfica clave, ligada a la emancipación y a la construcción del proyecto de vida.
Desde la sociología de la juventud, la transición a la vida activa es una de las grandes transiciones biográficas, junto a la emancipación del hogar familiar y la formación de un hogar propio, con las que suele entrelazarse. En las últimas décadas, estas transiciones se han prolongado y desincronizado: los jóvenes tardan más en independizarse y sus trayectorias han dejado de ser lineales (estudiar, trabajar, emanciparse en ese orden) para volverse no lineales y reversibles, con vueltas a la formación, alternancia de empleo y paro y períodos de precariedad. Comprender que la transición ya no es un salto único, sino un itinerario con avances y retrocesos, es esencial para orientarla adecuadamente y para no generar en el alumnado expectativas irreales.
La investigación (por ejemplo, la de Casal sobre los itinerarios de transición) ha descrito distintas trayectorias: desde las de éxito precoz (inserción rápida y ascendente) hasta las de bloqueo (paro recurrente y precariedad), pasando por trayectorias en precariedad o de aproximación sucesiva. Estas tipologías muestran que la transición no depende solo del esfuerzo individual, sino también de la estructura del mercado y de las oportunidades del contexto, lo que refuerza la necesidad de políticas y de orientación que la acompañen.
2.2. Dificultades y factores de la transición
La transición se ha vuelto más larga, compleja e incierta que en el pasado. Influyen factores como el desempleo juvenil (tradicionalmente alto en España), la temporalidad y precariedad del empleo de entrada, el desajuste entre la formación y las necesidades del mercado, la falta de experiencia y de redes de contacto, y las desigualdades de origen social, de género o por discapacidad. Frente a ello, son factores favorables la cualificación, las competencias transversales (digitales, idiomas, habilidades sociales), la experiencia práctica (las prácticas en empresa) y una buena orientación.
Conviene detenerse en estas dificultades, pues justifican la propia existencia de los programas. España presenta históricamente una de las tasas de desempleo juvenil más altas de la Unión Europea, muy sensible a los ciclos económicos. A ello se suman la elevada temporalidad de los primeros empleos (pese a las mejoras de la reforma de 2021), la sobrecualificación (jóvenes que trabajan en empleos por debajo de su nivel formativo) y el fenómeno de los «ni-ni» o NEET (jóvenes que ni estudian ni trabajan ni se forman), especialmente preocupante por el riesgo de exclusión que conlleva.
Estas dificultades no afectan a todos por igual: el origen social, el nivel formativo de la familia, el género (que orienta hacia sectores más o menos precarios) y la discapacidad o la condición de migrante multiplican las barreras. Por eso la orientación para la transición tiene una dimensión ineludible de equidad: no basta con dar las mismas herramientas a todos, sino que hay que reforzar el apoyo a quienes parten de una situación más desfavorable, para que la transición no reproduzca las desigualdades de origen.
La investigación económica ha documentado, además, el llamado «efecto cicatriz» (scarring effect): un período prolongado de desempleo o de empleo precario al inicio de la vida laboral deja huellas duraderas —en los salarios futuros, en la estabilidad e incluso en la salud— que pueden lastrar toda la trayectoria posterior. Este dato refuerza la importancia de intervenir pronto y de evitar que los jóvenes queden atrapados en la inactividad o en la precariedad de entrada. Es, precisamente, la lógica que inspira políticas europeas como la Garantía Juvenil, que compromete a ofrecer a cada joven una oportunidad de empleo, formación o prácticas en un plazo breve tras acabar los estudios o quedar en paro.
2.3. La orientación para la transición
La orientación para la transición pretende dotar a la persona de los recursos para gestionar ese paso: el autoconocimiento profesional, el conocimiento del mercado de trabajo, las técnicas de búsqueda de empleo, las competencias de gestión de la carrera y la madurez para tomar decisiones. Intervienen distintos agentes: en el ámbito educativo, el profesorado de FOL, los tutores y el Departamento de Orientación; en el laboral, los servicios de empleo. La clave es la continuidad entre ambos.
La orientación para la transición se concibe hoy como un acompañamiento que se prolonga en el tiempo, más que como una intervención puntual antes de terminar los estudios. Su objetivo es desarrollar la empleabilidad, entendida no solo como la cualificación técnica, sino como el conjunto de competencias, actitudes y recursos que hacen a una persona capaz de conseguir un empleo, mantenerlo y progresar o reorientarse. Entre esas competencias destacan las transversales (comunicación, trabajo en equipo, iniciativa, adaptabilidad, competencia digital), cada vez más valoradas por las empresas, y las competencias de gestión de la carrera, que capacitan para gestionar de forma autónoma las sucesivas transiciones a lo largo de la vida.
Un componente decisivo es la madurez para la transición: la persona debe estar preparada, cognitiva y emocionalmente, para afrontar la incertidumbre, tolerar la frustración de los primeros rechazos y sostener la búsqueda de empleo. Por eso la orientación no solo transmite técnicas, sino que trabaja también las actitudes (proactividad, resiliencia, motivación) y la autoeficacia —la confianza en las propias posibilidades—, que la investigación identifica como un factor clave del éxito en la inserción. Acompañar emocionalmente esta etapa es tan importante como enseñar a redactar un currículo.
3. Los programas de transición: distintos modelos
3.1. Concepto y objetivos de los programas
Un programa de transición a la vida activa es un conjunto planificado de actuaciones orientadoras y formativas dirigidas a preparar y facilitar la incorporación de los jóvenes al empleo. Sus objetivos comunes son favorecer el conocimiento del mundo laboral, desarrollar las competencias de empleabilidad y de búsqueda de empleo, proporcionar experiencia práctica y acompañar la inserción.
El diseño de estos programas responde a unos principios comunes: deben ser preventivos (empezar antes de que el alumnado termine), integrados en el currículo y en el POAP (y no como actividades sueltas), prácticos (basados en el «aprender haciendo»), personalizados (adaptados a cada situación) y evaluables (con seguimiento de resultados). Un buen programa de transición combina la formación (dotar de competencias), la información (dar a conocer el mercado y los recursos) y el acompañamiento (guiar el proceso de decisión y de inserción), sin reducirse a una sola de estas dimensiones.
Conviene subrayar el papel del mundo productivo en estos programas. La colaboración con las empresas —a través de las prácticas, las visitas, las charlas de profesionales y los acuerdos de inserción— no es un añadido, sino el elemento que más contribuye a una transición exitosa, pues acerca la formación a la realidad y crea las primeras redes de contacto del alumnado. De ahí que la relación centro-empresa, que el profesorado de FOL cultiva especialmente, sea uno de los indicadores de calidad de un buen programa de transición.
3.2. Distintos modelos de programas
Según su enfoque dominante pueden distinguirse varios modelos:
- Modelo de información profesional: centrado en proporcionar información sobre profesiones, sectores y mercado de trabajo (charlas, ferias, jornadas, recursos web). Es necesario pero insuficiente por sí solo.
- Modelo de educación para la carrera (career education): integra en el currículo el desarrollo de las competencias de gestión de la carrera (autoconocimiento, toma de decisiones, planificación), de forma continua y para todo el alumnado.
- Modelo de inserción o de empleo: orientado a la búsqueda activa de empleo (currículum, entrevista, fuentes, autoempleo) y al acompañamiento individualizado de la inserción.
- Modelo de alternancia formación-empleo: combina la formación con la práctica real en la empresa (la FCT, la FP dual, los programas mixtos de empleo-formación), modelo de eficacia probada para la inserción.
Esta clasificación de modelos procede, en buena medida, de los estudios de Watts sobre la educación para la carrera. Su enfoque más completo es el modelo de educación para la carrera, que no se limita a informar ni a colocar, sino que enseña a gestionar la carrera a lo largo de un proceso educativo integrado en el currículo. Los distintos modelos no son excluyentes, sino complementarios: un buen programa combina la información profesional, el desarrollo de las competencias de carrera, las técnicas de inserción y la experiencia práctica. De hecho, la evidencia muestra que los programas más eficaces para la inserción son los que incorporan experiencia laboral real (prácticas, alternancia) combinada con una orientación de calidad. El reto es integrar todas estas piezas de forma coherente y sostenida en el tiempo, y no yuxtaponer actividades inconexas.
3.3. Programas en el sistema educativo y en el de empleo
En la práctica, los programas se reparten entre los dos sistemas:
- En el sistema educativo: la Formación en Centros de Trabajo (FCT) y la fase de formación en la empresa de la nueva FP —que la Ley Orgánica 3/2022 ha convertido en dual en sus dos regímenes (general e intensivo)—, los programas de FP básica y las actuaciones de orientación para la transición del Departamento de Orientación.
- En el sistema de empleo: los itinerarios personalizados de inserción (IPI), los programas mixtos de empleo-formación (escuelas taller, casas de oficios y talleres de empleo), los programas de la Garantía Juvenil y los dirigidos a colectivos con dificultades.
Merece destacarse el papel de la Formación en Centros de Trabajo y de la nueva FP dual. La Ley Orgánica 3/2022 ha generalizado la formación en empresa como parte de todos los ciclos, en dos regímenes: el general (con una estancia formativa) y el intensivo (con más horas en la empresa y, en su caso, contrato). Esta apuesta por la alternancia busca acercar la formación a la realidad productiva y mejorar la inserción, siguiendo el ejemplo de países como Alemania. En el sistema de empleo, los programas mixtos de empleo-formación (escuelas taller, talleres de empleo) combinan aprendizaje y trabajo remunerado para personas desempleadas, y la Garantía Juvenil articula la respuesta a los jóvenes que ni estudian ni trabajan. Conocer y saber aprovechar estos recursos es parte esencial de la función orientadora del profesorado de FOL.
La articulación entre ambos sistemas —el educativo y el de empleo— es, una vez más, la clave. El alumnado que termina un ciclo debería poder pasar sin fisuras del acompañamiento del centro al de los servicios de empleo, con su información y su itinerario ya iniciados. Instrumentos como la acreditación de competencias, el Europass o la coordinación entre el profesorado de FOL y los orientadores laborales facilitan esa continuidad. Cuando funciona, la persona vive la transición como un proceso acompañado; cuando falla, como un vacío en el que queda a su suerte.
La transición tiene también una creciente dimensión europea. Programas como Erasmus+ permiten a los estudiantes de FP realizar parte de sus prácticas en empresas de otros países, una experiencia que mejora sus competencias, sus idiomas y su empleabilidad; la red EURES facilita la búsqueda de empleo en el espacio europeo; y herramientas como el Europass y el clasificador ESCO permiten presentar las cualificaciones de forma comprensible en toda la Unión. Abrir al alumnado esta perspectiva —sin desarraigarlo— forma parte de una orientación completa, que no limita el horizonte al mercado local y que prepara para una movilidad cada vez más habitual.
4. Desarrollo detallado de un programa de transición a la vida activa y laboral
A modo de ejemplo, se desarrolla la estructura de un Programa de Orientación para la Transición a la Vida Activa y Laboral, del tipo que el Departamento de Orientación y el profesorado de FOL desarrollan en los cursos finales de los ciclos de FP.
4.1. Justificación y destinatarios
El programa se justifica por la necesidad de que el alumnado no abandone el centro sin preparación para afrontar el mercado de trabajo. Sus destinatarios son el alumnado del último curso de los ciclos formativos (y, en su caso, de 4.º de ESO y Bachillerato), y se integra en el POAP y en la programación del módulo de FOL.
El programa se inscribe, así, en el Plan de Orientación del centro y en el proyecto educativo, de modo que no depende de la iniciativa aislada de un docente, sino que forma parte de la planificación institucional. Esta integración garantiza su continuidad de un curso a otro y la implicación coordinada del Departamento de Orientación, los tutores y el profesorado de FOL, que son sus principales responsables.
4.2. Objetivos
- Conocerse profesionalmente: identificar intereses, capacidades y proyecto profesional.
- Conocer el entorno laboral: el sector, las salidas profesionales del título y el mercado de trabajo de la zona.
- Dominar las técnicas de búsqueda de empleo (currículum, carta, entrevista, fuentes y portales) y conocer el autoempleo.
- Conocer los derechos y deberes laborales básicos y los recursos de los servicios de empleo.
- Desarrollar competencias transversales de empleabilidad (comunicación, trabajo en equipo, iniciativa).
Estos objetivos combinan el saber (conocer el mercado, los derechos, los recursos), el saber hacer (elaborar un currículo, afrontar una entrevista, buscar activamente) y el saber ser (actitudes de empleabilidad, autoconocimiento, madurez para decidir). Un programa equilibrado atiende a las tres dimensiones y no se queda en la mera transmisión de información, pues la inserción depende tanto de las competencias técnicas como de las actitudes y de la capacidad de gestionar la propia búsqueda.
4.3. Contenidos y actividades
Los contenidos se organizan en bloques, con actividades prácticas en cada uno:
- Autoconocimiento y proyecto profesional: cuestionarios de intereses, balance de competencias, definición del objetivo profesional.
- El mercado de trabajo y las salidas del título: análisis del sector, búsqueda de ofertas, conocimiento de las profesiones.
- Las técnicas de búsqueda de empleo: elaboración del currículum (y del Europass), simulación de entrevistas, uso de portales de empleo y redes profesionales.
- El autoempleo y el emprendimiento: la idea de negocio, los trámites básicos y los recursos de apoyo.
- Recursos e instituciones: los servicios públicos de empleo, las prácticas y la movilidad europea (EURES, Erasmus+).
Cada bloque se traduce en actividades concretas y motivadoras. Por ejemplo, en el bloque de búsqueda de empleo puede plantearse un taller de currículos en el que cada estudiante elabore y mejore el suyo con retroalimentación del grupo; una simulación de entrevista grabada y comentada; o el análisis de ofertas reales del sector del ciclo para identificar los requisitos que demandan las empresas. En el bloque de autoempleo, la elaboración de una sencilla idea de negocio o de un lienzo de modelo de negocio despierta el espíritu emprendedor. Estas actividades, próximas a la realidad, son las que hacen que el alumnado interiorice las competencias mucho más que una explicación teórica.
Un instrumento especialmente útil en este bloque es el balance de competencias: un proceso estructurado en el que la persona identifica y valora todo lo que sabe hacer —incluidas las competencias adquiridas fuera de la formación reglada (experiencias, aficiones, voluntariado)— para orientar su proyecto profesional y presentarse mejor ante las empresas. Conecta, además, con el procedimiento oficial de acreditación de competencias por la experiencia, cada vez más accesible tras la Ley Orgánica 3/2022. Ayudar al alumnado a reconocer y a poner en valor sus competencias, muchas veces invisibles para él mismo, es una de las tareas más gratificantes de la orientación para la transición, pues refuerza su autoconocimiento y su confianza.
En un programa actual no puede faltar el tratamiento de la búsqueda de empleo digital: el uso de los grandes portales de empleo, de las redes profesionales (donde construir un perfil cuidado equivale hoy a un segundo currículum) y de la marca personal en internet. Conviene enseñar al alumnado a rastrear el mercado oculto de trabajo —las ofertas que no se publican y a las que se accede por contactos y candidaturas espontáneas—, a activar su red de contactos y a preparar candidaturas adaptadas a cada oferta. Estas competencias digitales de búsqueda, poco presentes en la formación tradicional, resultan decisivas en un mercado en el que buena parte de la selección comienza ya en la red.
4.4. Metodología, agentes y temporalización
La metodología es activa y práctica (aprender haciendo): simulaciones, talleres, estudio de casos reales, charlas de profesionales y empresas, visitas y uso de las TIC. Los agentes son el profesorado de FOL y el tutor, coordinados por el Departamento de Orientación, con la colaboración de servicios de empleo y empresas. La temporalización se concentra en el último curso del ciclo, articulándose con el módulo de FOL y la preparación de la FCT, mediante sesiones de tutoría y actividades específicas.
La coordinación entre los agentes es determinante: el profesorado de FOL aporta los contenidos de inserción y de derecho laboral, el tutor conoce de cerca al grupo y coordina las sesiones, y el Departamento de Orientación planifica y evalúa el conjunto. La colaboración externa —empresas que acogen alumnado en prácticas o que aportan profesionales, y servicios de empleo que informan de sus recursos— enriquece el programa y lo conecta con la realidad. Sin esta red de coordinación, el programa corre el riesgo de quedar en un ejercicio teórico alejado del mundo del trabajo.
En cuanto a los recursos, el programa se apoya en materiales muy variados: modelos de currículo y de carta, guías de entrevista, cuestionarios de intereses, portales de empleo y de información profesional, herramientas de la Unión Europea (Europass, EURES) y plataformas de autoorientación. Las TIC permiten simular procesos de selección, buscar ofertas reales y construir la marca personal digital del alumnado, competencias hoy imprescindibles. La cercanía de estos recursos a la realidad del mercado es lo que dota al programa de credibilidad y utilidad.
4.5. Evaluación
La evaluación es continua y formativa. Se evalúan los aprendizajes del alumnado (a través de las producciones: currículum, plan de búsqueda, simulaciones) y el propio programa (su utilidad, mediante cuestionarios de satisfacción y, a más largo plazo, el seguimiento de la inserción de los titulados), cuyos resultados permiten mejorarlo en cursos sucesivos.
El seguimiento de la inserción de los titulados merece una mención especial: conocer cuántos y cómo se han incorporado al empleo o han continuado estudiando es la mejor medida del éxito del programa y de la propia formación, y una fuente de información valiosísima para orientar a las promociones siguientes. Muchos centros y las Administraciones educativas realizan encuestas de inserción de los egresados de FP, cuyos datos permiten ajustar la oferta formativa y la orientación. Cerrar así el círculo —de la formación a la inserción y de vuelta a la mejora— es lo que convierte la orientación para la transición en un proceso verdaderamente riguroso.
Conviene, por último, evaluar no solo la cantidad de inserción (cuántos titulados encuentran empleo), sino también su calidad y su relación con los estudios cursados: si el empleo se corresponde con el nivel y la familia profesional del título, si es estable y si ofrece perspectivas de desarrollo. Un indicador puramente cuantitativo puede ocultar situaciones de sobrecualificación o de precariedad que el programa debería ayudar a corregir. Complementar los datos de inserción con la percepción de los propios egresados y de las empresas proporciona una imagen más fiel del éxito de la transición y de los aspectos que conviene reforzar.
5. Conclusiones
La transición a la vida activa es hoy un proceso largo e incierto que requiere una orientación planificada. Los programas de transición responden a distintos modelos —de información, de educación para la carrera, de inserción y de alternancia formación-empleo— y se desarrollan tanto en el sistema educativo (la FCT y la FP dual de la LO 3/2022) como en el de empleo (itinerarios de inserción, programas mixtos, Garantía Juvenil). El desarrollo de un programa de orientación para la transición muestra cómo articular objetivos, contenidos (autoconocimiento, mercado, búsqueda de empleo, autoempleo), metodología activa y evaluación con seguimiento de la inserción.
Para el profesorado de FOL, este tema es el corazón de su función orientadora e insertiva, y enlaza con los siguientes, dedicados a la igualdad de oportunidades, la evaluación del potencial profesional y la búsqueda de empleo.
En clave didáctica, la transición a la vida activa es el momento en que toda la orientación previa se pone a prueba: de poco sirve haber estudiado un ciclo si el alumnado no sabe presentarse, buscar empleo o defender sus derechos. Preparar esa transición con programas prácticos, realistas y personalizados es, seguramente, la contribución más valiosa y visible del profesorado de FOL, y la que más directamente incide en el futuro de sus estudiantes.
6. Bibliografía y webgrafía
- Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (artículos 40 y 42: objetivos y organización de la Formación Profesional), modificada por la LOMLOE. Ley Orgánica 3/2022, de ordenación e integración de la Formación Profesional (FP dual y fase de formación en empresa).
- Real Decreto Legislativo 2/2015, Estatuto de los Trabajadores (artículo 11: contrato de formación en alternancia). Ley 3/2023, de 28 de febrero, de Empleo (itinerarios de inserción, programas de empleo-formación).
- WATTS, A. G.: modelos de educación para la carrera y de transición. RODRÍGUEZ MORENO, M. L.: la transición a la vida activa.
- Manuales de orientación profesional e inserción laboral; programas de transición a la vida activa.
- Webgrafía: TodoFP (todofp.es); Servicio Público de Empleo Estatal (sepe.es); Garantía Juvenil (sepe.es/garantiajuvenil); Boletín Oficial del Estado (boe.es).
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Material de repaso 📐
Repasa el tema con el esquema de llaves y las flashcards de recuerdo activo.
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- 2La transición a la vida activa
- TVA = paso de estudiante a trabajador (proceso, no acto puntual)
- Dificultades: paro juvenil, temporalidad, falta de experiencia/redes
- Orientación: autoconocimiento, mercado, búsqueda de empleo, gestión de la carrera
- 3Modelos de programas
- Información profesional · educación para la carrera · inserción/empleo · alternancia
- Sistema educativo: FCT y FP dual (LO 3/2022), FP básica
- Sistema de empleo: IPI, escuelas taller/talleres de empleo, Garantía Juvenil
- 4Desarrollo de un programa de TVA
- Destinatarios: último curso de ciclo FP (en el POAP y FOL)
- Objetivos: conocerse, conocer el entorno, técnicas de búsqueda, derechos, competencias
- Contenidos: autoconocimiento, mercado/salidas, búsqueda de empleo, autoempleo, recursos
- Metodología activa (simulaciones, casos, charlas) · agentes FOL/tutor/Dpto.
- Evaluación continua + seguimiento de la inserción
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