Tema 28 · Lengua Castellana y Literatura
El texto expositivo. Estructuras y características
Epígrafe oficial: El texto expositivo. Estructuras y características.
Tema desarrollado siguiendo la estructura habitual de la oposición. La información es orientativa: verifica siempre el temario oficial, la normativa y el currículo vigentes en tu convocatoria y tu comunidad autónoma.
Índice
- 0. Introducción
- 1. Relación con el currículo
- 2. La secuencia explicativa y los órdenes expositivos
- 3. Las estructuras expositivas
- 4. Los recursos de la explicación
- 5. La lengua de la exposición
- 6. Los géneros expositivos: del manual al vídeo divulgativo
- 7. Implicaciones didácticas: la lengua de aprender
- 8. Conclusiones
- 9. Esquema
- 10. Bibliografía y webgrafía
0. Introducción
El texto expositivo-explicativo responde a la más escolar de las preguntas: ¿me lo explicas? Si describir presenta cómo es algo (tema 27) y narrar cómo cambió (tema 26), exponer es hacer comprender: presentar un saber organizado para que otro lo adquiera, y explicar es su grado activo: deshacer el nudo de un porqué o un cómo (tema 22: la causa como pregunta madre). La distinción exposición/explicación es de matiz (informar de un saber frente a modificar la comprensión), y la bibliografía las funde con razón: todo texto expositivo eficaz explica, porque presentar sin hacer comprender es solo enunciar.
Su importancia es difícil de exagerar: la exposición es la lengua de la escuela (el libro de texto, la clase magistral, los apuntes, el examen: el alumnado pasa la jornada entera consumiendo y produciendo exposición: es la tipología de la que dependen todas las materias, y por eso su didáctica es, en rigor, didáctica general), la lengua del conocimiento (el artículo científico, la enciclopedia, la conferencia: tema 2) y, en su versión mediática, la lengua de la divulgación (del documental al vídeo de youtuber científico: tema 5). Este tema, además, es autorreferente al cubo: el opositor estudia exposición leyendo una exposición para escribir la exposición que un tribunal evaluará: cada consejo del punto 7 se aplica a la propia letra.
1. Relación con el currículo
La LOMLOE hace del texto expositivo el eje del ámbito educativo: el Real Decreto 217/2022 pide comprender y producir textos académicos (exposiciones orales y escritas, resúmenes, esquemas, trabajos de investigación) en todos los cursos, con la alfabetización informacional asociada (buscar, evaluar y citar fuentes: la biblioteca y la red como ecosistema del saber: tema 5), y las competencias específicas de todas las materias (no solo Lengua) exigen explicar procesos, conceptos y fenómenos: la exposición es la competencia transversal por antonomasia, y el profesor de Lengua es, quiera o no, el formador de escritores académicos de todo el claustro. En Bachillerato (Real Decreto 243/2022), el peso se redobla: la disertación, el comentario y el trabajo de investigación son géneros expositivo-argumentativos, y las pruebas de acceso evalúan exactamente la capacidad de exponer con orden, precisión y cohesión (temas 23 a 25 aplicados).
Hay además un mandato de equidad que conviene subrayar en el examen: el dominio del texto expositivo es el mayor predictor de éxito escolar, porque es la llave de todas las asignaturas, y su distribución social es desigual (el alumnado de entornos lectores llega con él medio puesto; el resto depende de la escuela: tema 8: el capital lingüístico y la compensación). Enseñar exposición explícitamente (no darla por supuesta) es, por tanto, política de igualdad practicada desde el aula de Lengua: el argumento que engarza este tema con el corazón social del currículo.
2. La secuencia explicativa y los órdenes expositivos
La secuencia explicativa de Adam (tema 23) formaliza el proceso: de una esquematización inicial (un objeto complejo o problemático) surge la pregunta (¿por qué? ¿cómo?), a la que responde la resolución (el porque explicativo: el núcleo), rematada por una conclusión-evaluación que devuelve el objeto ya comprendido. El esqueleto pregunta-respuesta puede ser explícito (los títulos interrogativos de la divulgación: ¿Por qué el cielo es azul?; la FAQ como género: la exposición troceada en preguntas reales) o tácito (el manual responde preguntas que no formula), y su explicitación es una estrategia didáctica de primer orden: enseñar a leer exposición es enseñar a reconstruir las preguntas a las que el texto responde, párrafo a párrafo (¿qué pregunta contesta este párrafo? es la mejor pregunta de comprensión que existe: tema 32).
Sobre la secuencia se disponen los órdenes globales (tema 23: superestructura): el deductivo o analizante (la tesis o idea general primero, el desarrollo después: el orden del manual y de la pirámide invertida periodística: tema 5; el que conviene al lector con prisa y al examen: el tribunal agradece saber adónde va el tema desde el primer párrafo) y el inductivo o sintetizante (los datos primero, la generalización al final: el orden del descubrimiento y del ensayo que quiere acompañar el razonamiento; más elegante y más arriesgado: si el lector se pierde antes de la síntesis, no llega). Existen híbridos (el orden encuadrado: idea general, desarrollo y vuelta a la idea enriquecida: el favorito de la exposición escolar bien hecha) y órdenes impuestos por la materia (el cronológico de la historia, el jerárquico de la taxonomía). La elección de orden es la primera decisión retórica del expositor, y hacerla consciente (¿deduzco o induzco?, ¿qué necesita mi lector?) es ya media didáctica de la escritura académica (tema 32: la planificación).
Conviene explicitar el contrato explicativo que funda el género: hay exposición cuando existe asimetría de saber (alguien sabe lo que otro necesita saber) y voluntad de reducirla; el expositor es un mediador entre el conocimiento y su destinatario, y su enemigo íntimo es la llamada maldición del conocimiento: quien sabe algo ya no recuerda cómo era no saberlo, y por eso omite pasos, presupone vocabulario y explica para sí mismo (el profesor brillante e incomprensible es su víctima clásica; el manual escrito por el catedrático para sus colegas, su monumento). Toda la retórica del punto 4 (definir, ejemplificar, reformular) es tecnología contra esa maldición, y la vulgarización o divulgación es su ejercicio extremo: reformular el saber especializado para el profano sin traicionarlo, el equilibrio que Calsamiglia y el análisis del discurso científico han descrito como una reescritura completa (no se quita jerga: se reconstruye el texto desde el lector). La consecuencia evaluadora es útil por contraintuitiva: la calidad de una exposición no se mide en el texto sino en el receptor (¿comprendió?), y por eso el aprender enseñando del punto 7 evalúa mejor que ningún examen.
3. Las estructuras expositivas
La investigación sobre comprensión (Meyer y la tradición psicopedagógica: tema 32) identificó las estructuras retóricas con que la exposición organiza sus contenidos, tan estables que funcionan como moldes reconocibles (y enseñables, con sus organizadores gráficos asociados): la descripción-enumeración (el objeto y sus propiedades o partes: frontera con el tema 27; su organizador es la lista y el mapa araña), la secuencia temporal (fases de un proceso: la fotosíntesis, la digestión: su organizador es la línea o el diagrama de flujo; frontera con la narración: tema 26, pero sin agentes ni intriga: procesos, no tramas), la comparación-contraste (dos objetos frente a frente: tema 21: sus organizadores son la tabla de doble entrada y el diagrama de Venn), la causa-efecto (tema 22: el molde de la explicación científica e histórica: su organizador es el mapa causal de flechas) y el problema-solución (el molde del informe técnico y de la divulgación aplicada: del diagnóstico a la propuesta). Los textos reales combinan estructuras (el capítulo del manual enumera, compara y causa a la vez), pero suele dominar una, y detectarla es la estrategia de comprensión más rentable que la psicología lectora ha validado: el lector que reconoce el molde sabe dónde buscar qué (tema 32), y el escritor que lo elige conscientemente hereda gratis su organización.
La consecuencia didáctica es inmediata y de ida y vuelta: leer con el molde (identificar la estructura y volcarla en su organizador gráfico: del texto al esquema) y escribir desde el molde (rellenar el organizador y textualizarlo: del esquema al texto): la doble traducción texto-esquema-texto es el ejercicio central de la lengua académica, vale para todas las materias (el mapa causal sirve en Historia y en Biología) y entrena a la vez comprensión, síntesis y producción: si este tema tuviera que reducirse a una sola práctica, sería esta.
A las estructuras internas se superpone el armazón externo canónico: introducción (presentar el tema y anunciar el recorrido: la función anticipadora que la coherencia agradece: tema 24), desarrollo (las estructuras de Meyer en acción, por párrafos-subtema: tema 24, progresión derivada) y conclusión (recapitular y cerrar: los reformuladores recapitulativos del tema 25 en su hábitat). Es el molde del examen, de la exposición oral y de este mismo temario, y su parte más descuidada es la introducción anunciadora: el párrafo que dice qué se va a tratar y en qué orden («abordaremos primero..., después...») multiplica la comprensión del resto porque instala en el lector el esquema previo donde encajar lo que viene (los organizadores previos de Ausubel: la psicología del aprendizaje significativo avalando un truco retórico milenario: tema 32). Enseñar a abrir y cerrar bien (ni la introducción-relleno que no anuncia nada, ni la conclusión-eco que repite sin sintetizar) es la mitad estructural de la escritura académica.
4. Los recursos de la explicación
La explicación dispone de un instrumental retórico propio, orientado todo él a la accesibilidad del saber. La definición (tema 27: género próximo y diferencia específica; con sus variantes funcionales: definir por sinonimia, por ejemplificación, por etimología (tema 12), negativamente (lo que NO es: útil contra los errores previos)). La clasificación (dividir el dominio en clases con criterio explícito: la taxonomía como mapa: tema 13; la advertencia lógica: criterios cruzados producen clases solapadas: el error clasificatorio típico del trabajo escolar). El ejemplo (el puente de lo abstracto a lo concreto: el operador de concreción del tema 25; la regla de oro divulgativa: ningún concepto sin su ejemplo, y mejor si es del mundo del lector: tema 23, adecuación). La analogía y la comparación didáctica (explicar lo desconocido con lo conocido: el átomo como sistema solar, la célula como fábrica: tema 13: la metáfora como instrumento cognitivo, con su letra pequeña: toda analogía cojea, y enseñar dónde cojea la analogía es enseñar los límites del modelo: tema 2). La reformulación (decirlo otra vez más fácil: o sea, es decir, dicho de otro modo: tema 25: los reformuladores como gesto docente gramaticalizado). Los datos y cifras con su retórica (tema 18: la cifra redondeada y comparada: «cabría tres veces España»), las preguntas retóricas como motor (¿y qué ocurre entonces?: el diálogo simulado que despierta: tema 29) y el aparato paratextual completo (tema 25): títulos informativos, epígrafes, negritas, gráficos e infografías (la exposición multimodal: tema 4: el gráfico no adorna: explica lo que el párrafo no puede).
Recurso transversal a todos ellos es el metadiscurso: el texto que habla de sí mismo para guiar al lector (como veremos en el apartado siguiente; conviene aclarar antes que; recapitulemos: tema 24, deixis textual). La exposición es el género más metadiscursivo porque su lector necesita mapa: los buenos manuales anuncian, resumen, remiten y avisan de la dificultad («este punto es delicado»), y esa voz de guía es, bien mirada, la presencia del docente infiltrada en la prosa: enseñar a usarla con medida (ni texto mudo ni texto que solo habla de sí) es enseñar a acompañar al lector. Su desequilibrio da los dos antimodelos escolares: el trabajo que empieza «en este trabajo voy a hablar de...» y ya no dice más metadiscurso (promesa sin mapa), y el que encadena contenido sin un solo letrero (mapa sin promesa). Entre ambos, la medida clásica: un letrero por transición importante, una recapitulación por bloque extenso, y la confianza de que el lector agradece siempre saber dónde está, de dónde viene y cuánto le queda: el GPS retórico que este mismo temario intenta practicar epígrafe a epígrafe.
5. La lengua de la exposición
La lengua expositiva persigue dos valores en tensión: precisión y claridad (el tecnicismo exacto frente a la accesibilidad: la divulgación es el arte de administrar esa tensión). Sus rasgos, ya descritos por piezas en el temario, se ensamblan así: el presente atemporal o gnómico (el agua HIERVE a cien grados: tema 19: el tiempo de las verdades generales), la tercera persona y la impersonalidad (se observa que, es sabido que: tema 15: pasivas reflejas e impersonales como borrado del yo: la objetividad como retórica gramatical: tema 23; con la excepción calculada del nosotros didáctico inclusivo: «como vimos», que abraza al lector: tema 24, deixis textual), la nominalización (la evaporación del agua frente a el agua se evapora: tema 12: empaqueta procesos como objetos mentales manipulables y densifica la prosa: la «gramaticalización del conocimiento» del tema 24, virtud académica y vicio divulgativo según la dosis), los tecnicismos (tema 13: monosemia y univocidad: la repetición técnica como virtud: tema 25) conviviendo con sus paráfrasis divulgativas, los conectores lógicos en densidad máxima (causales, consecutivos, contraargumentativos, ordenadores, reformuladores: temas 20 a 22 y 25: la exposición es el género más señalizado porque el lector que aprende no puede permitirse inferir a ciegas: tema 24, la coherencia subvencionada), la sintaxis de subordinación controlada (compleja pero no laberíntica: el periodo académico alemán es contramodelo divulgativo) y la modalización mínima (pocos subjetivemas: tema 20; los evidenciales y matizadores científicos como excepción honrosa: los datos sugieren, cabría pensar: tema 21: la duda metodológica gramaticalizada: el hedging académico que distingue al científico del vendedor de certezas).
Una demostración en tres registros fija la idea de que estos rasgos son diales, no leyes. Registro especializado: «La fotólisis del agua en el fotosistema II genera el gradiente protónico que activa la ATP-sintasa». Divulgativo: «La planta usa la luz para romper moléculas de agua, y con la energía que libera fabrica su combustible». Escolar inicial: «La planta come luz: con ella convierte agua y aire en su alimento». El contenido nuclear sobrevive; cambian la nominalización (fotólisis → romper → come), el tecnicismo (ATP-sintasa → combustible → alimento), la sintaxis (periodo único → dos cláusulas → metáfora simple) y la analogía asumible por cada lector: tres adecuaciones (tema 23) de la misma verdad, y ninguna es «peor»: cada una es óptima para su receptor (aunque la tercera cojee científicamente, y señalarlo sea parte de la progresión: las mentiras piadosas de la didáctica se pagan a plazos y conviene dosificarlas con fecha de caducidad anunciada). Reescribir en los tres diales es el ejercicio de estilo expositivo definitivo, y el que mejor prepara al futuro docente para su oficio diario: dar clase es exactamente eso.
6. Los géneros expositivos: del manual al vídeo divulgativo
El mapa de géneros (tema 23) expositivos se ordena por ámbitos. Académicos: el manual y el libro de texto (la exposición institucionalizada, con su didactismo paratextual), los apuntes (el género invisible: la exposición oral del profesor convertida en texto por el alumno: enseñar a tomar apuntes es enseñar macrorreglas en tiempo real: tema 23), el resumen y el esquema (los géneros-herramienta: tema 23 y punto 3), el examen de desarrollo (el género de evaluación por excelencia, con su contrato implícito: responder a la pregunta, toda la pregunta, solo la pregunta: la adecuación del tema 23 en su versión de supervivencia) y el trabajo monográfico con su aparato (portada, índice, citas y bibliografía: la honestidad intelectual como formato: la cita frente al plagio, urgencia renovada en tiempos de texto generado por máquinas). Científicos: el artículo con su estructura IMRyD (introducción, métodos, resultados, discusión: la superestructura de la ciencia: tema 2), el abstract (las macrorreglas profesionalizadas), el póster y la conferencia. Divulgativos (tema 5): el artículo y el reportaje de divulgación, el documental, el museo y sus cartelas (tema 27), y el ecosistema digital: la Wikipedia (la enciclopedia colaborativa como género y como caso de estudio: neutralidad de punto de vista, verificabilidad, historial de ediciones: la exposición con las costuras a la vista, ideal para enseñar evaluación de fuentes) y el vídeo divulgativo (el youtuber científico como retórico expositivo: gancho inicial, analogías en cadena, ritmo de montaje: analizar sus guiones es analizar este tema entero en formato de diez minutos). Administrativos y profesionales: el informe, la memoria, la exposición de motivos de las leyes (tema 22) y la parte expositiva de la instancia (el EXPONE que precede al SOLICITA: la superestructura administrativa: tema 23). El continuo enseña la lección de siempre: mismo esqueleto explicativo, pieles adecuadas a cada audiencia (tema 23). Y no debe faltar la exposición oral (tema 31 en avanzadilla): la clase magistral (el género docente por excelencia, con su arquitectura de anuncio, bloques y recapitulaciones: los profesores somos texto expositivo andante), la exposición oral del alumnado (el género evaluado en todas las materias: guion visible, apoyo visual que apoya sin duplicar (la diapositiva-muro de texto como antimodelo: tema 4), mirada y ritmo) y la conferencia moderna tipo TED (quince minutos, una idea, narración personal como gancho y exposición como cuerpo: la hibridación narrativo-expositiva (tema 26) hecha formato global). La exposición oral añade a la escrita la gestión del tiempo real (no hay relectura: la redundancia calculada y las recapitulaciones son cortesía cognitiva, no torpeza) y del cuerpo (tema 4: lo no verbal), y su ensayo grabado (verse exponer) es de las experiencias de aprendizaje más eficaces y más temidas del aula: normalizarla pronto es regalar competencia para toda la vida académica y profesional.
7. Implicaciones didácticas: la lengua de aprender
Principio rector: la exposición es la lengua de aprender, y se enseña en todas las materias pero se hace consciente en la de Lengua. Secuencias contrastadas: la doble traducción texto-esquema-texto (punto 3: el ejercicio central); la reconstrucción de preguntas (¿qué pregunta responde cada párrafo?: punto 2: comprensión estructural pura); el aprender enseñando (preparar la explicación de un contenido de OTRA materia para compañeros de un curso inferior: el efecto protégé que la investigación avala: nadie comprende tan bien como el que debe explicar; con la analogía obligatoria y el ejemplo propio como requisitos); el taller de divulgación (transformar un párrafo de manual en guion de vídeo divulgativo: mismas ideas, otra adecuación: tema 23 practicado; y el camino inverso: del vídeo al resumen académico); la clínica del examen (analizar respuestas reales de examen: ¿responde a la pregunta?, ¿tiene orden deductivo?, ¿define, ejemplifica, conecta?: el género de evaluación convertido en objeto de enseñanza: justicia elemental, pues se evalúa toda la escolaridad con un género que casi nunca se enseña); la Wikipedia editada (mejorar de verdad un artículo flojo: audiencia real, normas reales, huella pública: la escritura académica con consecuencias); y el glosario ilustrado de cada unidad (definición + ejemplo + analogía por término: los recursos del punto 4 rutinizados). La evaluación usa rúbricas de estructura (orden reconocible, molde adecuado), recursos (definición-ejemplo-analogía presentes), lengua (precisión, conectores, impersonalidad sostenida) y honestidad (fuentes citadas); la atención a la diversidad se juega aquí su partida principal (punto 1: la equidad): organizadores gráficos como andamio universal, glosarios previos, textos escalonados (la misma exposición en dos densidades) y la lectura fácil como horizonte de accesibilidad (validación con lectores reales: la exposición al servicio de todos).
Y la cuestión de época: la alfabetización informacional en tiempos de texto generado. El trabajo expositivo escolar ya no compite con la copia de la enciclopedia sino con la redacción automática, y la respuesta didáctica no es la prohibición ingenua sino el desplazamiento del valor: evaluar el proceso documentado (fuentes localizadas y contrastadas, borradores, decisiones de estructura justificadas) más que el producto pulido; exigir el anclaje local que ninguna máquina tiene (el ejemplo del barrio, el dato del propio centro, la entrevista real); practicar la auditoría de texto ajeno (verificar afirmaciones de un texto generado: ¿qué fuente respalda esto?: la lectura crítica del tema 5 con corpus nuevo); y conservar la exposición oral y presencial como momento de verdad (se nota en dos preguntas quién comprende lo que firmó). El género examen, tan denostado, recupera aquí sentido: es de los pocos espacios donde la exposición sigue siendo inequívocamente propia. Nada de esto es tecnofobia: la herramienta que redacta puede ser tutora socrática si se la interroga bien (pídele tres analogías y elige la que menos cojee; que te pregunte hasta encontrar tu laguna), y enseñar ese uso exigente es parte nueva del oficio; lo innegociable es que la comprensión, al final del proceso, viva en la cabeza del alumno y no en su portapapeles.
8. Conclusiones
El tema 28 ha descrito la tipología central de la vida académica: la secuencia explicativa (pregunta-resolución) con sus órdenes deductivo e inductivo, las estructuras de Meyer con sus organizadores gráficos (enumeración, secuencia, comparación, causa-efecto, problema-solución), los recursos del hacer comprender (definición, clasificación, ejemplo, analogía, reformulación), la lengua de la precisión impersonal (presente gnómico, nominalización, tecnicismo, conectores en densidad máxima) y el continuo de géneros que va del apunte a la Wikipedia. Las ideas-fuerza: exponer es hacer comprender (no enunciar saber sino transferirlo, con el lector como medida de todo: la adecuación del tema 23 elevada a ética docente) y la exposición es la competencia de la equidad (quien la domina tiene la llave de todas las materias; quien no, depende de que alguien se la enseñe explícitamente: ese alguien es el profesor que este temario forma). Para el opositor, el espejo ya es costumbre: este tema se aprueba aplicándoselo: orden deductivo, definición temprana, ejemplo por concepto, conectores limpios y un tribunal que comprende sin esfuerzo: la mejor demostración de que el tema se sabe es que el tema se entiende.
9. Esquema
TEMA 28 · EL TEXTO EXPOSITIVO
│
├─ DEFINICIÓN: hacer COMPRENDER (exponer saber / explicar el
│ porqué-cómo, T22); vs describir (cómo es, T27) y narrar (T26)
│ └─ La lengua de la ESCUELA y del conocimiento (T2) y la
│ divulgación (T5); competencia transversal + EQUIDAD
│ (predictor de éxito escolar; capital lingüístico T8)
│
├─ SECUENCIA (Adam): esquematización → PREGUNTA (¿por qué/cómo?)
│ → RESOLUCIÓN → conclusión-evaluación
│ ├─ Pregunta explícita (títulos interrogativos, FAQ) o tácita
│ │ → leer = reconstruir las preguntas de cada párrafo (T32)
│ └─ ÓRDENES: DEDUCTIVO/analizante (tesis→desarrollo: manual,
│ pirámide T5, EXAMEN) / INDUCTIVO/sintetizante (datos→
│ síntesis) / encuadrado (ida y vuelta)
│
├─ ESTRUCTURAS (Meyer, T32) + organizador gráfico
│ ├─ Descripción-enumeración (mapa araña, T27)
│ ├─ Secuencia temporal (diagrama de flujo; procesos sin trama)
│ ├─ Comparación-contraste (tabla, Venn, T21)
│ ├─ Causa-efecto (mapa de flechas, T22)
│ ├─ Problema-solución (informe técnico)
│ └─ Detectar el molde = estrategia lectora n.º 1;
│ doble traducción TEXTO↔ESQUEMA↔TEXTO = ejercicio central
│
├─ RECURSOS: DEFINICIÓN (variantes; T27) · CLASIFICACIÓN (criterio
│ único, T13) · EJEMPLO (ninguno concepto sin él; T25 concreción)
│ · ANALOGÍA (átomo-sistema solar; «toda analogía cojea», T2/T13)
│ · REFORMULACIÓN (o sea, T25) · cifras comparadas (T18) ·
│ pregunta retórica (T29) · paratexto y gráficos (T4/T25)
│
├─ LENGUA: precisión ↔ claridad; presente gnómico (T19);
│ impersonalidad (se + 3.ª, T15; objetividad como retórica T23)
│ + nosotros didáctico; NOMINALIZACIÓN (T12/T24);
│ tecnicismos (monosemia T13; repetición técnica T25);
│ conectores en densidad MÁXIMA (T20-22/T25); hedging
│ científico (los datos sugieren, T21)
│
├─ GÉNEROS: manual, APUNTES (macrorreglas en vivo T23), resumen/
│ esquema, EXAMEN (responder a la pregunta, toda y solo),
│ monografía (citas vs plagio) / artículo IMRyD, abstract /
│ divulgación: documental, WIKIPEDIA (neutralidad, verificabilidad,
│ costuras a la vista), VÍDEO divulgativo (gancho, analogías,
│ ritmo) / informe, exposición de motivos, EXPONE-SOLICITA
│
└─ DIDÁCTICA: doble traducción; reconstruir preguntas; APRENDER
ENSEÑANDO (efecto protégé); taller de divulgación (manual↔
vídeo); clínica del examen (enseñar el género con que se
evalúa); Wikipedia editada; glosario ilustrado; organizadores
y textos escalonados (equidad); lectura fácil
10. Bibliografía y webgrafía
- ADAM, J.-M.: Les textes: types et prototypes. Nathan.
- MEYER, B. J. F.: The Organization of Prose and its Effects on Memory. North-Holland.
- SÁNCHEZ MIGUEL, E.: Los textos expositivos. Estrategias para mejorar su comprensión. Santillana.
- ÁLVAREZ, T.: El texto expositivo-explicativo: su superestructura y características textuales. Didáctica (UCM).
- CASSANY, D.: La cocina de la escritura. Anagrama.
- CALSAMIGLIA, H. y TUSÓN, A.: Las cosas del decir. Ariel.
- VAN DIJK, T. A.: La ciencia del texto. Paidós.
- GUTIÉRREZ RODILLA, B.: La ciencia empieza en la palabra. Península.
- SOLÉ, I.: Estrategias de lectura. Graó.
- Instituto Cervantes: Guía de comunicación clara / normas de lenguaje claro y lectura fácil (UNE 153101 EX).
- Real Decreto 217/2022 y Real Decreto 243/2022 (currículos de ESO y Bachillerato). BOE.
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