Tema 68 · Administración de Empresas
El objeto de la Economía. Economía y Economía Política. Economía y otras Ciencias Sociales
Epígrafe oficial: El objeto de la Economía. Economía y Economía Política. Economía y otras Ciencias Sociales: aportaciones y relaciones recíprocas.
Tema desarrollado siguiendo la estructura habitual de la oposición. La información es orientativa: verifica siempre el temario, la normativa y el currículo vigentes en tu convocatoria y tu comunidad autónoma.
Índice
- 0. Introducción
- 1. Relación con el currículo
- 2. El objeto de la Economía
- 3. Las ramas y el método de la Economía
- 4. Economía y Economía Política: el pensamiento económico
- 5. Economía y otras Ciencias Sociales
- 6. La Economía en la actualidad
- 7. Conclusiones
- 8. Bibliografía y webgrafía
0. Introducción
Con este tema el temario cambia de plano: tras el bloque dedicado a la gestión y la comunicación de la empresa, se abre el estudio de la Economía como ciencia. Comprender los fundamentos económicos es imprescindible para el profesorado de Administración de Empresas, porque toda la actividad empresarial —producir, invertir, fijar precios, contratar— se desenvuelve en un marco económico que la condiciona.
La palabra economía procede del griego oikonomía (oikos, casa, y nomos, norma o administración): literalmente, la «administración de la casa». De aquella idea doméstica de administrar bien los recursos del hogar se ha llegado a una ciencia social que estudia cómo las sociedades gestionan sus recursos escasos. Este tema analiza el objeto de la Economía, sus ramas y método, su relación con la Economía Política y la evolución del pensamiento económico, y las relaciones recíprocas que mantiene con las demás Ciencias Sociales. Aunque el enunciado oficial procede de una redacción antigua, lo desarrollamos con la terminología y los enfoques vigentes.
1. Relación con el currículo
Los fundamentos de la Economía son la base teórica de numerosos módulos de la familia de Administración y Gestión —«Economía de la empresa», «Empresa e iniciativa emprendedora», la gestión financiera y comercial— y de la materia de Economía del Bachillerato, que muchos docentes de la especialidad imparten. Desarrollan la competencia de comprender y analizar los problemas económicos y de fundamentar las decisiones empresariales en el conocimiento del entorno económico.
Metodológicamente, un tema tan conceptual se presta al debate y al análisis de problemas económicos reales (la escasez, el paro, la inflación), al uso de gráficos (la frontera de posibilidades de producción) y a la reflexión crítica sobre el carácter científico y social de la disciplina. Enlaza con el resto del bloque de Economía (microeconomía, renta nacional, balanza de pagos, estadística) y con el concepto de coste de oportunidad.
2. El objeto de la Economía
El objeto de la Economía nace de un hecho ineludible: la escasez. Las necesidades humanas son prácticamente ilimitadas y crecientes, mientras que los recursos disponibles para satisfacerlas son limitados. De esa tensión entre necesidades ilimitadas y recursos escasos surge la obligación de elegir: decidir a qué destinamos unos medios que no alcanzan para todo. La Economía es, precisamente, la ciencia de la elección. La definición clásica de Lionel Robbins lo expresa con precisión: la Economía es «la ciencia que estudia el comportamiento humano como una relación entre fines dados y medios escasos que tienen usos alternativos». Paul Samuelson, por su parte, la definió como «el estudio de la manera en que las sociedades utilizan los recursos escasos para producir bienes valiosos y distribuirlos entre los distintos individuos».
Para comprender ese objeto conviene precisar varios conceptos fundamentales:
- Las necesidades: sensaciones de carencia que el ser humano trata de satisfacer. Pueden ser primarias (vitales: alimentarse, vestirse) o secundarias (culturales, de ocio), e individuales o colectivas. Su carácter ilimitado y su renovación constante son el punto de partida de la actividad económica; la conocida pirámide de Maslow las ordena jerárquicamente.
- Los bienes: los medios capaces de satisfacer necesidades. Los bienes libres son ilimitados y gratuitos (el aire), por lo que no son objeto de la Economía; los bienes económicos son escasos y requieren un esfuerzo para obtenerse, y son los que interesan a la disciplina. Los bienes económicos se clasifican, según su función, en bienes de consumo (satisfacen directamente) y de producción o capital (sirven para producir otros); según su duración, en duraderos y perecederos; y según su relación, en complementarios y sustitutivos.
- Los factores productivos: los recursos que se emplean para producir bienes y servicios. Tradicionalmente se distinguen tres: la tierra o recursos naturales, el trabajo (esfuerzo humano) y el capital (bienes producidos que sirven para producir); a ellos se añaden hoy la iniciativa empresarial y el conocimiento o tecnología. Cada factor recibe una retribución: la renta de la tierra, el salario, el interés y el beneficio.
La escasez implica que toda elección tiene un coste de oportunidad: el valor de la mejor alternativa a la que se renuncia al tomar una decisión. Si una sociedad dedica más recursos a producir un bien, tendrá que renunciar a producir otros; ese sacrificio es su verdadero coste económico. Este principio se representa gráficamente con la frontera de posibilidades de producción (FPP), una curva que muestra las combinaciones máximas de dos bienes que una economía puede producir con sus recursos y su tecnología plenamente empleados. Los puntos sobre la curva son eficientes; los interiores reflejan recursos ociosos o ineficiencia; y los exteriores son inalcanzables con los recursos actuales. La FPP ilustra a la vez la escasez, la elección, el coste de oportunidad (su pendiente) y el crecimiento económico (su desplazamiento hacia afuera).
De todo ello se deriva que toda sociedad debe resolver tres problemas económicos básicos: qué producir (qué bienes y en qué cantidad), cómo producir (con qué técnicas y factores, buscando la eficiencia) y para quién producir (cómo distribuir lo producido entre los miembros de la sociedad). Estas tres preguntas —qué, cómo y para quién— resumen toda la actividad económica y ponen de manifiesto que la Economía no solo se ocupa de la producción y el consumo, sino también de la distribución de la riqueza, una dimensión con evidentes implicaciones sociales y políticas.
La forma de responder a estos tres problemas define los distintos sistemas económicos. En el sistema de economía de mercado o capitalista, las decisiones las coordinan de manera descentralizada millones de agentes a través del sistema de precios, que actúa como mecanismo de información e incentivo, con predominio de la propiedad privada y del móvil del beneficio. En el sistema de planificación central, es el Estado quien decide qué, cómo y para quién producir, con propiedad colectiva de los medios de producción; la experiencia histórica mostró sus graves limitaciones de eficiencia e información. Hoy predominan los sistemas mixtos, en los que el mercado asigna la mayor parte de los recursos pero el sector público corrige sus fallos (bienes públicos, externalidades, monopolios), redistribuye la renta y estabiliza la economía. En la resolución de estos problemas intervienen los agentes económicos: las economías domésticas o familias (consumen bienes y aportan los factores productivos a cambio de rentas), las empresas (combinan los factores para producir bienes y servicios) y el sector público o Estado (regula, recauda impuestos, redistribuye y produce bienes y servicios públicos). Sus relaciones de intercambio se representan gráficamente en el flujo circular de la renta, que muestra cómo el gasto de unos agentes se convierte en el ingreso de otros en un movimiento continuo entre el mercado de bienes y servicios y el mercado de factores.
3. Las ramas y el método de la Economía
La Economía se divide tradicionalmente en dos grandes ramas según el nivel de análisis:
- Microeconomía: estudia el comportamiento de las unidades económicas individuales —el consumidor, la empresa, un mercado concreto— y la formación de los precios. Analiza, por ejemplo, cómo decide una familia su consumo o una empresa su producción, y cómo se determina el precio de un bien por la oferta y la demanda (objeto del tema siguiente).
- Macroeconomía: estudia la economía en su conjunto, mediante magnitudes agregadas —la producción nacional (PIB), el empleo y el paro, la inflación, la renta nacional, el comercio exterior—. Se ocupa de los grandes equilibrios y de la política económica.
Ambas ramas son complementarias: los fenómenos agregados son el resultado de millones de decisiones individuales, y estas se adoptan en un contexto macroeconómico. Otra distinción esencial, relativa al enfoque, es la que separa:
- Economía positiva: describe y explica los hechos económicos tal como son, formulando enunciados objetivos y contrastables («si sube el precio, la cantidad demandada tiende a bajar»). Responde a la pregunta «¿qué es?».
- Economía normativa: emite juicios de valor sobre lo que debería ser, proponiendo objetivos y medidas («debería reducirse la desigualdad»). Responde a «¿qué debería ser?» e incorpora, inevitablemente, valores y opciones políticas.
En cuanto al método, la Economía es una ciencia social que combina la inducción (partir de la observación de la realidad para formular leyes generales) y la deducción (partir de supuestos para extraer conclusiones lógicas). Como no puede realizar experimentos de laboratorio con facilidad, recurre a modelos: representaciones simplificadas de la realidad que aíslan las variables relevantes, empleando con frecuencia la cláusula ceteris paribus («permaneciendo todo lo demás constante»). Estos modelos se contrastan con los datos mediante la econometría y la estadística. El economista ha de evitar ciertas falacias, como la falacia de la composición (creer que lo válido para una parte lo es para el todo) o la confusión entre correlación y causalidad. La Economía no alcanza la exactitud de las ciencias naturales, pero sí ofrece un cuerpo riguroso de teorías con capacidad explicativa y predictiva.
El carácter científico de la Economía ha sido objeto de debate. Frente a las ciencias naturales, presenta dificultades específicas: su objeto de estudio es el comportamiento humano, difícilmente predecible y sujeto a cambios de expectativas; no suele ser posible experimentar aislando variables; y el propio economista forma parte de la sociedad que analiza, lo que puede introducir sesgos ideológicos. Además, en la economía normativa intervienen valores. Por todo ello, sus predicciones son probabilísticas y tienen un margen de error mayor que las de la física o la química. Sin embargo, la Economía es plenamente una ciencia: formula hipótesis, construye teorías coherentes, las somete a contraste empírico con datos reales y las revisa cuando fallan. Su utilidad práctica es enorme, pues fundamenta la política económica (fiscal, monetaria, de empleo) y la toma de decisiones de familias y empresas. Reconocer sus límites, lejos de restarle valor, es parte de su rigor: una buena teoría económica sabe explicitar los supuestos sobre los que descansa y el grado de certeza de sus conclusiones.
4. Economía y Economía Política: el pensamiento económico
El enunciado del tema alude a la Economía Política, expresión con la que durante mucho tiempo se designó a la ciencia económica. El término, acuñado en el siglo XVII (Montchrétien) y consagrado por los economistas clásicos, subrayaba que la Economía estudiaba la riqueza en el ámbito de la polis, es decir, de la comunidad política y del Estado, y no solo de la casa (oikos). A finales del siglo XIX, con la revolución marginalista, muchos autores prefirieron el término más breve de Economía (Economics), para subrayar su aspiración a ser una ciencia positiva y neutral, semejante a las naturales. Hoy, «Economía» y «Economía Política» se usan casi como sinónimos, si bien «Economía Política» conserva el matiz de atender a las instituciones, el poder y las decisiones colectivas, y da nombre a una fecunda corriente actual.
Comprender la Economía exige conocer la evolución del pensamiento económico, pues sus teorías responden a los problemas de cada época:
- El mercantilismo (siglos XVI-XVII): identificaba la riqueza con la acumulación de metales preciosos y defendía la intervención del Estado y una balanza comercial favorable.
- La fisiocracia (siglo XVIII, Quesnay): situaba el origen de la riqueza en la tierra y la agricultura, y acuñó el lema laissez faire (dejar hacer), primera formulación del liberalismo.
- La economía clásica (finales del XVIII y XIX): con Adam Smith —cuya obra La riqueza de las naciones (1776) funda la ciencia económica moderna— y su idea de la «mano invisible» del mercado y de la división del trabajo; David Ricardo (teoría de la renta y de la ventaja comparativa en el comercio internacional); y Thomas Malthus (relación entre población y recursos). Defendían el libre mercado y el valor-trabajo.
- El marxismo (siglo XIX): Karl Marx, en El Capital, ofreció una crítica del capitalismo basada en la teoría del valor-trabajo, la plusvalía y la lucha de clases, con enorme influencia posterior.
- El marginalismo o escuela neoclásica (desde 1870, Jevons, Menger, Walras y luego Marshall): introdujo el concepto de utilidad marginal y el análisis del valor a partir de la oferta y la demanda, dando a la Economía su moderno aparato analítico y matemático.
- El keynesianismo (siglo XX): John Maynard Keynes, a raíz de la Gran Depresión de 1929, defendió en su Teoría general (1936) la intervención del Estado para sostener la demanda agregada y combatir el paro, fundamentando la política económica y el Estado del bienestar.
- Las escuelas contemporáneas: el monetarismo (Friedman) y el liberalismo, que reivindicaron el papel del mercado y el control de la cantidad de dinero; y corrientes actuales como la economía del comportamiento, la nueva economía institucional o la economía del desarrollo y del medio ambiente, que enriquecen la disciplina.
Esta pluralidad de escuelas muestra que la Economía no es un cuerpo cerrado de verdades, sino una ciencia viva y en debate, en la que conviven distintas visiones sobre el papel del mercado y del Estado. Conocer esta evolución no es un mero ejercicio erudito: cada teoría surgió para responder a los problemas concretos de su tiempo —la acumulación de metales, la Revolución Industrial, las desigualdades del primer capitalismo, la Gran Depresión— y muchas de sus aportaciones siguen vigentes en el análisis actual y en el diseño de la política económica. La historia del pensamiento económico enseña, además, a valorar críticamente las teorías y a reconocer que detrás de cada modelo hay una determinada concepción de la sociedad y del ser humano.
El panorama del siglo XX y XXI se completa con otras corrientes de gran influencia. La escuela austriaca (Menger, Von Mises y, sobre todo, Friedrich Hayek) defendió con fuerza el mercado como mecanismo insustituible de coordinación de la información dispersa y advirtió de los peligros de la planificación central. La síntesis neoclásica (Hicks, Samuelson) integró las aportaciones de Keynes con el análisis marginalista y dominó la enseñanza de la posguerra. A partir de los años setenta, el debate macroeconómico se organizó entre los nuevos clásicos (Lucas, con las expectativas racionales) y los nuevos keynesianos, que fundamentaron la rigidez de precios y salarios y justificaron cierta intervención. Han cobrado además protagonismo la nueva economía institucional (North, Coase, con los costes de transacción y el papel de las instituciones), la ya citada economía del comportamiento, la economía del desarrollo y la economía feminista y ecológica, que amplían el foco a dimensiones antes desatendidas. Lejos de invalidarse unas a otras, muchas de estas corrientes aportan piezas complementarias para entender una realidad compleja.
5. Economía y otras Ciencias Sociales
La Economía es una Ciencia Social: estudia el comportamiento humano en sociedad y, por ello, mantiene estrechas relaciones recíprocas con las demás disciplinas sociales, de las que recibe aportaciones y a las que, a su vez, aporta. Sus principales conexiones son:
- Con la Historia: la historia económica estudia la evolución de las economías y permite comprender el presente; a su vez, la Economía ayuda a explicar los grandes procesos históricos (revoluciones, crisis, guerras).
- Con el Derecho: la actividad económica se desenvuelve en un marco jurídico e institucional (propiedad, contratos, competencia, fiscalidad) que la hace posible y la regula; la Economía, por su parte, evalúa los efectos de las normas (análisis económico del Derecho) y fundamenta la política legislativa.
- Con la Sociología: la sociología económica analiza cómo las estructuras sociales, la cultura y los grupos condicionan el comportamiento económico; la Economía aporta a la Sociología el estudio de las condiciones materiales de la vida social.
- Con la Ciencia Política: comparten el terreno de la Economía Política; las decisiones económicas son, en gran medida, decisiones de poder (política fiscal, regulación), y la estabilidad económica condiciona la política.
- Con la Psicología: la economía del comportamiento (Kahneman, Thaler) ha demostrado que las decisiones económicas no siempre son plenamente racionales, incorporando los sesgos y las emociones al análisis; la Economía, a su vez, ofrece a la Psicología marcos para estudiar la toma de decisiones.
- Con las Matemáticas y la Estadística: constituyen el instrumento del análisis económico moderno (modelos, econometría, teoría de juegos), permitiendo formalizar y contrastar las teorías.
- Con la Ética y la Filosofía: la Economía normativa incorpora inevitablemente juicios de valor sobre la justicia, la equidad y el bienestar; la reflexión ética orienta los fines de la actividad económica.
Se relaciona también con la Geografía (localización de la actividad, recursos, economía regional), la Demografía (población y trabajo) y las Ciencias Ambientales (sostenibilidad y recursos naturales). Este carácter interdisciplinar es una de las mayores riquezas de la Economía y explica que ningún problema económico relevante pueda entenderse plenamente al margen de su dimensión histórica, jurídica, social y política.
Un ejemplo ilustra estas relaciones recíprocas: el análisis del desempleo no es solo un problema económico (desajuste entre oferta y demanda de trabajo), sino que tiene una vertiente histórica (la evolución del mercado laboral y de las crisis), jurídica (la legislación laboral y de protección social), sociológica (los efectos sobre las familias y la exclusión), psicológica (el impacto en la autoestima y la motivación) y política (las medidas de empleo y su coste). Solo integrando todas estas perspectivas puede diseñarse una política eficaz. Lo mismo cabe decir de fenómenos como la inflación, la pobreza o la globalización. Por eso la formación de un buen economista —y de un buen docente de la materia— exige una mirada amplia que combine el rigor del análisis económico con la sensibilidad hacia sus dimensiones sociales.
Este carácter interdisciplinar obliga, sin embargo, a un doble cuidado metodológico. Por un lado, hay que evitar el «economicismo»: la pretensión de explicar toda la conducta humana en clave exclusivamente económica, ignorando los factores culturales, morales o afectivos que también la determinan. Por otro, la Economía debe preservar su rigor propio y no diluirse en las demás ciencias, aportando su método específico —el análisis de los incentivos, de los costes y de las restricciones— al estudio compartido de los problemas sociales. El equilibrio entre ambas exigencias es lo que hace fecundas las relaciones recíprocas: la Economía se enriquece con las aportaciones de la Historia, el Derecho, la Sociología o la Psicología, y a la vez ofrece a esas disciplinas un instrumental analítico valioso. Para el docente, subrayar esta apertura tiene un valor formativo añadido, pues educa al alumnado en una visión integradora y no dogmática del conocimiento, capaz de abordar los grandes retos —la desigualdad, la sostenibilidad, la transformación digital— desde la complejidad que realmente tienen.
6. La Economía en la actualidad
La Economía contemporánea afronta retos que renuevan constantemente su objeto. La globalización ha creado una economía mundial interdependiente, con cadenas de valor internacionales que multiplican las oportunidades pero también la transmisión de las crisis. La digitalización ha dado lugar a la economía del conocimiento y de los datos, con nuevos modelos de negocio (plataformas, inteligencia artificial) que desafían las categorías tradicionales de mercado, empleo y competencia. La sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático obligan a repensar el crecimiento e incorporar los límites ecológicos y las externalidades ambientales, dando origen a la economía ecológica y circular. El aumento de la desigualdad dentro de los países ha devuelto al centro del debate la cuestión de la distribución y del desarrollo inclusivo. Y crisis recientes como la financiera de 2008 o la provocada por la pandemia de 2020 han reavivado la discusión sobre el papel del sector público y sobre los límites de la autorregulación de los mercados. Estos desafíos confirman que la Economía es una ciencia en construcción, atenta a una realidad cambiante, cuyo objeto último sigue siendo el mismo desde su origen: procurar el bienestar de las personas mediante la mejor administración de unos recursos escasos.
Para la especialidad de Administración de Empresas conviene, por último, situar el lugar de la Economía de la empresa dentro de esta ciencia. Si la Economía general estudia cómo la sociedad asigna sus recursos, la Economía de la empresa es la disciplina que aplica ese análisis a la unidad productiva concreta: cómo la empresa combina los factores, decide qué y cuánto producir, fija precios, se financia e invierte, y cómo se organiza y dirige. Bebe, por tanto, de la microeconomía (teoría de la producción, de los costes y de los mercados), pero incorpora también aportaciones de la organización, la contabilidad, las finanzas y el marketing, configurando un cuerpo propio con vocación aplicada. La empresa es, además, uno de los agentes económicos fundamentales: al producir bienes y servicios y demandar factores, es un motor de la actividad, del empleo y de la innovación. Comprender la Economía como ciencia es, pues, el cimiento sobre el que se levantan todos los módulos de gestión empresarial que el alumnado cursará, y permite al futuro profesional interpretar el entorno —los tipos de interés, la inflación, el ciclo económico— en el que su empresa tomará decisiones.
7. Conclusiones
La Economía es la ciencia social que estudia cómo las sociedades administran unos recursos escasos, susceptibles de usos alternativos, para satisfacer necesidades ilimitadas. Su objeto se articula en torno a la escasez, la elección y el coste de oportunidad, y en la respuesta a los problemas de qué, cómo y para quién producir. Se divide en micro y macroeconomía y en un enfoque positivo y normativo, y emplea el método de los modelos. Heredera de la Economía Política, ha evolucionado a través de sucesivas escuelas de pensamiento —clásicos, marxistas, neoclásicos, keynesianos y actuales— y mantiene fecundas relaciones recíprocas con la Historia, el Derecho, la Sociología, la Ciencia Política, la Psicología, las Matemáticas y la Ética.
Para el profesorado de Administración de Empresas, este tema proporciona el marco conceptual que da sentido a toda la actividad empresarial y a los temas económicos siguientes. El tema siguiente descenderá al análisis microeconómico de la oferta, la demanda, la utilidad y los costes.
Didácticamente, un tema tan conceptual gana muchísimo si se aborda desde la experiencia cercana del alumnado. La escasez y el coste de oportunidad se comprenden pidiendo a cada estudiante que decida cómo repartir un presupuesto o su tiempo de estudio, y representando después esas elecciones sobre una frontera de posibilidades de producción sencilla. Los tres problemas económicos —qué, cómo y para quién— se ilustran comparando un país de economía de mercado con uno de planificación central, o analizando una noticia de actualidad sobre reparto de recursos públicos. El pensamiento económico cobra vida si se asocia cada escuela a un problema histórico real (la Gran Depresión y Keynes, la caída del bloque soviético y el debate sobre la planificación). Y las relaciones con otras ciencias sociales se evidencian con un debate sobre un fenómeno complejo —el desempleo juvenil, el cambio climático, la inteligencia artificial—, en el que cada grupo defienda una perspectiva (económica, jurídica, sociológica, ética). Con estas estrategias, el alumnado descubre que la Economía no es un catálogo de definiciones abstractas, sino una herramienta para entender el mundo y tomar mejores decisiones, tanto personales como profesionales.
8. Bibliografía y webgrafía
- Samuelson, P. A. y Nordhaus, W. D.: Economía; y Mankiw, N. G.: Principios de Economía.
- Robbins, L.: Ensayo sobre la naturaleza y significación de la ciencia económica.
- Smith, A.: La riqueza de las naciones; Keynes, J. M.: Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero.
- Mochón, F.: Economía. Teoría y política; y manuales de Economía de Bachillerato y de Economía de la empresa (familia de Administración y Gestión).
- Webgrafía: Banco de España (bde.es), Instituto Nacional de Estadística (ine.es) y Fondo Monetario Internacional (imf.org).
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Material de repaso 📐
Repasa el tema con el esquema de llaves y las flashcards de recuerdo activo.
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- 2El objeto de la Economía
- ESCASEZ: necesidades ilimitadas vs recursos limitados → obligación de ELEGIR · Economía = ciencia de la elección (Robbins) · (oikos+nomos)
- Conceptos: necesidades (primarias/secundarias, Maslow) · bienes (libres vs ECONÓMICOS; consumo/capital) · factores (tierra, trabajo, capital, +iniciativa/tecnología)
- COSTE DE OPORTUNIDAD = valor de la alternativa a la que se renuncia · FPP (frontera posibilidades de producción): eficiencia/coste/crecimiento
- 3 problemas: QUÉ / CÓMO / PARA QUIÉN producir · sistemas (mercado/planificación/mixto) · agentes: familias, empresas, sector público (flujo circular)
- 3Ramas y método
- MICROeconomía (unidades individuales: consumidor, empresa, precios) vs MACROeconomía (agregados: PIB, paro, inflación)
- Economía POSITIVA (qué es, objetiva y contrastable) vs NORMATIVA (qué debería ser, juicios de valor)
- Método: inducción + deducción · MODELOS (ceteris paribus) · econometría · evitar falacia de composición y confundir correlación/causalidad
- 4Economía Política y pensamiento económico
- "Economía Política" (siglo XVII, la polis) → "Economía" (marginalismo, aspiración a ciencia positiva) · hoy casi sinónimos
- Escuelas: MERCANTILISMO · FISIÓCRATAS (laissez faire) · CLÁSICOS (Smith mano invisible, Ricardo ventaja comparativa, Malthus)
- MARX (plusvalía) · MARGINALISTAS/NEOCLÁSICOS (utilidad marginal, oferta/demanda; Marshall) · KEYNES (intervención, demanda agregada) · monetarismo/conductual
- 5Economía y otras Ciencias Sociales
- Ciencia SOCIAL con relaciones recíprocas · HISTORIA (historia económica) · DERECHO (marco institucional, análisis económico del Derecho)
- SOCIOLOGÍA (sociología económica) · CIENCIA POLÍTICA (economía política, poder) · PSICOLOGÍA (economía del comportamiento: Kahneman, sesgos)
- MATEMÁTICAS/ESTADÍSTICA (instrumento: modelos, econometría) · ÉTICA (juicios de valor, equidad) · geografía/demografía/medio ambiente · retos: globalización, digital, sostenibilidad, desigualdad
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