Tema 13 · Formación y Orientación Laboral
El mercado de trabajo. Población, políticas de empleo y colectivos
Epígrafe oficial: El mercado de trabajo. Distribución de la población. Evolución de la población en España. Las políticas de empleo. Situación laboral de colectivos desfavorecidos. Profesiones con futuro. Perspectivas en el entorno laboral.
Tema desarrollado siguiendo la estructura habitual de la oposición. La información es orientativa: verifica siempre el temario, la normativa y el currículo vigentes en tu convocatoria y tu comunidad autónoma.
Índice
- 0. Introducción
- 1. Relación con el currículo
- 2. El mercado de trabajo y la distribución de la población
- 3. La evolución de la población en España
- 4. Las políticas de empleo
- 5. La situación laboral de los colectivos desfavorecidos
- 6. Profesiones con futuro y perspectivas del entorno laboral
- 7. Conclusiones
- 8. Bibliografía y webgrafía
0. Introducción
Orientar para el empleo exige conocer el terreno: el mercado de trabajo donde el alumnado deberá insertarse. Tras aprender a buscar empleo, el orientador necesita una imagen realista del mercado —su estructura, sus cifras, sus desigualdades y sus tendencias— para fundamentar la información profesional y la toma de decisiones. El trabajo no es solo un medio de vida: es un derecho, un factor de integración social y la principal vía de realización personal y de ciudadanía.
La Constitución reconoce el derecho al trabajo y a la libre elección de profesión (artículo 35), encomienda a los poderes públicos una política orientada al pleno empleo (artículo 40) y, en su artículo 9.2, les obliga a promover las condiciones para que la libertad y la igualdad sean reales y efectivas. Siguiendo el título, estudiaremos el mercado de trabajo y la distribución de la población, su evolución en España, las políticas de empleo, la situación de los colectivos desfavorecidos y las profesiones con futuro.
1. Relación con el currículo
El conocimiento del mercado de trabajo es un contenido nuclear del módulo de FOL (bloque de orientación e inserción laboral) y un soporte imprescindible de la transición a la vida activa. La Formación Profesional (artículo 40 LOE) persigue precisamente que el alumnado «conozca y comprenda la organización y características del sector productivo correspondiente, así como los mecanismos de inserción profesional».
- Permite ajustar las expectativas del alumnado a las salidas reales del título y a las profesiones emergentes, evitando frustraciones.
- Conecta con la orientación profesional (sectores con futuro, perfiles demandados), con la información profesional y con la igualdad de oportunidades (colectivos desfavorecidos).
- Desarrolla la competencia de aprender a aprender y la digital: el alumnado debe saber consultar fuentes objetivas (Servicio Público de Empleo, Instituto Nacional de Estadística, Observatorio de las Ocupaciones).
El reto didáctico es trabajar con datos actualizados y con espíritu crítico, evitando tanto el desánimo como las falsas expectativas, mediante el análisis de estadísticas y casos reales. Se citará la normativa y los datos autonómicos del mercado de trabajo de cada comunidad.
Metodológicamente, este contenido se trabaja con datos reales y actualizados: analizar en el aula la última EPA, calcular tasas a partir de unos datos, comparar el paro juvenil con el general o investigar las salidas del propio sector. La evaluación valorará que el alumnado sepa interpretar críticamente las cifras (distinguir paro EPA de paro registrado, leer las desagregaciones) y consultar fuentes fiables. La atención a la diversidad se cuida al abordar la situación de los colectivos. El tema es transversal a la competencia matemática (cálculo e interpretación de tasas) y a la ciudadanía crítica.
2. El mercado de trabajo y la distribución de la población
2.1. El mercado de trabajo: concepto y peculiaridades
El mercado de trabajo es el espacio (no necesariamente físico) en el que se encuentran la oferta de trabajo —las personas que ofrecen su capacidad de trabajar a cambio de un salario— y la demanda de trabajo —las empresas y organizaciones que necesitan trabajadores—. De su encuentro resultan el volumen de empleo y el salario. Conviene precisar la terminología, que suele invertirse: en sentido económico, los trabajadores ofertan trabajo y las empresas lo demandan; en el lenguaje cotidiano, en cambio, se habla de "ofertas de empleo" para referirse a los puestos que ofrecen las empresas.
El mercado de trabajo presenta peculiaridades que lo alejan del modelo de competencia perfecta: la mercancía que se intercambia —el trabajo— es inseparable de la persona (lo que justifica su protección jurídica y su dignidad); la demanda de trabajo es derivada (depende de la demanda de bienes y servicios); existen fuertes rigideces (movilidad limitada, información imperfecta) y una intensa regulación e intervención (Derecho del Trabajo, salario mínimo, negociación colectiva, servicios públicos de empleo). Junto al mercado formal coexisten un mercado oculto (empleos que no se publican y se cubren por contactos) y una economía sumergida (empleo irregular, sin alta ni cotización).
Como en todo mercado, del encuentro entre oferta y demanda surgen un precio —el salario— y una cantidad —el volumen de empleo—. Pero la teoría económica discrepa sobre su funcionamiento: para el enfoque clásico y neoclásico, si el salario fuera plenamente flexible el mercado tendería al pleno empleo, y el paro se explicaría por rigideces (salarios altos, regulación); para el enfoque keynesiano, en cambio, el paro se debe a una insuficiente demanda agregada de bienes y servicios, por lo que el Estado debe intervenir para estimularla. Esta discrepancia teórica tiene consecuencias prácticas muy reales: subyace al debate permanente entre flexibilizar el mercado y estimular la economía y proteger el empleo. Comprender que detrás de cada política de empleo hay una concepción del mercado ayuda a analizar la actualidad con criterio.
2.2. La estructura del mercado: segmentación
El mercado de trabajo no es homogéneo, sino que está segmentado. La teoría de la segmentación o del mercado dual (Doeringer y Piore) distingue:
- Un mercado primario: empleos estables, bien remunerados, con buenas condiciones, promoción y protección.
- Un mercado secundario: empleos precarios, temporales, mal pagados y con escasa cualificación y promoción.
El paso de uno a otro es difícil. A ello se añade la distinción entre insiders (ocupados con empleo protegido) y outsiders (parados y precarios con menor poder de negociación), que ayuda a entender la dualidad del mercado español (alta temporalidad histórica, atenuada por la reforma laboral de 2021/2022). El mercado se segmenta también por sectores, territorios y colectivos.
Frente a la visión segmentada, la teoría del capital humano (Becker, Schultz) explica las diferencias salariales por la inversión que cada persona realiza en su formación y experiencia: a mayor cualificación, mayor productividad y mejor empleo. Ambas teorías se complementan: el capital humano explica por qué formarse mejora las oportunidades (un poderoso argumento para el alumnado de FP), mientras que la segmentación recuerda que la formación no basta, pues factores estructurales —el sector, el territorio, el género, el origen— condicionan igualmente el acceso al mercado primario. Las causas de la segmentación son diversas: los mercados internos de las empresas (con carreras propias), la desigual protección jurídica, la discriminación y la dualidad entre trabajo estable y temporal. Conocer esta estructura evita atribuir el éxito o el fracaso laboral únicamente al esfuerzo individual.
2.3. La distribución de la población según la actividad
Para analizar el mercado de trabajo se clasifica a la población (a partir de los 16 años, edad legal mínima para trabajar) según su relación con la actividad económica:
- Población activa: personas de 16 o más años que trabajan o están disponibles y buscan trabajo. Se divide en:
- Población ocupada: quienes tienen un empleo, por cuenta ajena o propia (aunque sea a tiempo parcial o estén de baja).
- Población parada o desempleada: según los criterios de la OIT que aplica la EPA, quienes reúnen simultáneamente tres condiciones: estar sin trabajo, estar disponibles para trabajar y buscar empleo activamente (o esperar incorporarse a uno).
- Población inactiva: quienes ni trabajan ni buscan empleo (estudiantes, personas jubiladas o pensionistas, dedicadas a tareas del hogar, etc.). Dentro de ella, los activos potenciales (quienes desean trabajar pero no buscan, los "desanimados") matizan las cifras oficiales de paro.
Hay que distinguir, además, el subempleo (parcialidad involuntaria, sobrecualificación) y el pluriempleo, que la cifra de ocupados no refleja por sí sola.
Estas categorías tienen consecuencias prácticas al leer las estadísticas. Una persona que trabaja una sola hora en la semana de referencia se cuenta como ocupada; quien busca empleo pero deja de hacerlo por desánimo pasa a inactiva y «desaparece» de la cifra de paro, aunque en realidad querría trabajar. Por eso las tasas oficiales deben interpretarse con cautela y complementarse con indicadores como el subempleo (personas que trabajan menos horas de las que desearían o en puestos por debajo de su cualificación) y los activos potenciales. La estadística no es neutra: los criterios con que se define «estar parado» influyen decisivamente en la cifra resultante, algo que conviene explicar al alumnado para que interprete las noticias con espíritu crítico.
2.4. Indicadores y tasas del mercado de trabajo
La principal fuente estadística es la Encuesta de Población Activa (EPA), encuesta trimestral por muestreo del Instituto Nacional de Estadística que aplica los criterios de la OIT. Se complementa con el paro registrado (demandantes inscritos en los servicios de empleo, dato del SEPE, normalmente inferior al de la EPA por usar otro método) y con la afiliación a la Seguridad Social. Sus indicadores básicos son:
- Tasa de actividad = (población activa / población de 16 y más años) × 100.
- Tasa de empleo (u ocupación) = (población ocupada / población de 16 y más años) × 100.
- Tasa de paro o desempleo = (población parada / población activa) × 100.
Junto a ellos importan los indicadores de calidad del empleo: la tasa de temporalidad, la parcialidad involuntaria, la brecha salarial de género y, sobre todo, la tasa de paro juvenil (muy superior a la general). Conviene siempre analizar las desagregaciones por sexo, edad, nivel de estudios y territorio, y no quedarse en la cifra global.
Conviene distinguir los tipos de paro según su causa, pues cada uno reclama una respuesta distinta. El paro friccional es el transitorio, ligado a la rotación normal (quien deja un empleo y busca otro mejor); es inevitable y hasta sano. El paro estacional obedece a actividades de temporada (agricultura, turismo). El paro cíclico o coyuntural se debe a las fases de recesión de la economía y sube y baja con el ciclo. Y el paro estructural —el más preocupante— responde a un desajuste permanente entre la oferta y la demanda de trabajo: la cualificación de los parados no coincide con la que demandan las empresas, o el paro se concentra en ciertas zonas o sectores. Este último es el que combaten sobre todo las políticas activas (formación, recualificación). Manejar estas distinciones permite comprender por qué España mantiene, incluso en épocas de crecimiento, una tasa de paro estructural elevada, y por qué la formación es la política más eficaz a largo plazo.
3. La evolución de la población en España
La demografía es un condicionante de fondo del mercado de trabajo: determina cuántas personas pueden trabajar, en qué proporción y con qué relevo. España ha completado la transición demográfica (paso de un régimen de altas tasas de natalidad y mortalidad a otro de tasas bajas) y se encuentra en un régimen demográfico moderno con rasgos preocupantes.
3.1. La estructura de la población: la pirámide
La distribución de la población por sexo y edad se representa en la pirámide de población. La española ha pasado de una pirámide clásica (base ancha, muchos jóvenes) a una forma de "bulbo" o urna invertida: base estrecha (pocos nacimientos) y cúspide ancha (muchas personas mayores), reflejo del envejecimiento. Los principales índices estructurales son:
- El índice de envejecimiento (población de 65 y más años respecto a la de menores de 16): cada vez mayor.
- La tasa de dependencia (población inactiva por edad —menores de 16 y mayores de 64— sobre la población en edad de trabajar): creciente, lo que tensiona pensiones y servicios.
- La tasa de reemplazo de la población activa (relación entre quienes se incorporan y quienes salen del mercado por jubilación): hoy en riesgo por la jubilación del baby boom.
3.2. Dinámica y tendencias demográficas
- Baja natalidad y fecundidad: el número medio de hijos por mujer está muy por debajo del nivel de reemplazo (2,1); se retrasan la emancipación y la maternidad ("invierno demográfico").
- Aumento de la esperanza de vida (de las más altas del mundo), que incrementa la población mayor y la longevidad laboral.
- Inmigración: el saldo migratorio positivo es hoy el principal motor de crecimiento de la población y de relevo de la población activa.
- Incorporación de la mujer al trabajo: la gran transformación de las últimas décadas, aún incompleta en términos de igualdad (brecha, parcialidad, techo de cristal).
- Desequilibrios territoriales: concentración urbana y litoral frente a la despoblación rural y del interior (la "España vaciada").
Estas tendencias explican retos como el relevo generacional en sectores con falta de mano de obra, la necesidad de prolongar la vida laboral, la sostenibilidad del sistema de pensiones y el peso creciente de la formación y la productividad frente a la mera cantidad de trabajo.
El envejecimiento tiene efectos profundos y ambivalentes sobre el empleo. Por un lado, tensiona la sostenibilidad de las pensiones (menos cotizantes por pensionista) y obliga a prolongar la vida laboral y a mejorar la productividad. Por otro, genera oportunidades: la «economía plateada» (silver economy) —los bienes y servicios orientados a la población mayor: sanidad, dependencia, ocio, turismo sénior— es un yacimiento de empleo en expansión, y el relevo generacional abre vacantes en muchos sectores. La inmigración, por su parte, ha rejuvenecido la población activa y cubierto empleos esenciales, aunque plantea retos de integración y de reconocimiento de cualificaciones. Estos cambios demográficos son, así, tanto un desafío como una fuente de nuevas ocupaciones que la orientación debe conocer.
4. Las políticas de empleo
4.1. Concepto y marco institucional
Las políticas de empleo son el conjunto de decisiones, programas y medidas con que los poderes públicos persiguen el pleno empleo productivo y de calidad y la igualdad de oportunidades en el acceso al trabajo (mandato del artículo 40 de la Constitución). Su marco es la Ley 3/2023, de 28 de febrero, de Empleo, que sustituye a la anterior de 2015 e introduce un enfoque centrado en la persona y los derechos:
- Ordena el Sistema Nacional de Empleo, integrado por la Agencia Española de Empleo (la antigua SEPE) y los servicios públicos de empleo autonómicos, coordinados por la Conferencia Sectorial de Empleo.
- Reconoce a las personas un conjunto de derechos y una Cartera Común de Servicios garantizados (diagnóstico de empleabilidad, orientación, intermediación, formación, asesoramiento al emprendimiento), articulados en itinerarios personalizados.
- Define unos colectivos de atención prioritaria y refuerza el papel de la orientación profesional y la evaluación por resultados.
La acción se coordina con la Unión Europea (Estrategia Europea de Empleo, recomendaciones del Semestre Europeo) y se financia en parte con el Fondo Social Europeo Plus (FSE+).
4.2. Políticas activas y políticas pasivas
- Políticas activas de empleo: actuaciones dirigidas a mejorar la empleabilidad y a facilitar la inserción y la permanencia en el empleo. Sus ejes son la orientación profesional, la formación para el empleo (reciclaje y recualificación), las oportunidades de empleo y el fomento de la contratación (incentivos, bonificaciones), la igualdad de oportunidades, el emprendimiento y la economía social, y la mejora del marco institucional. Se concretan en itinerarios individuales y personalizados tras un diagnóstico de empleabilidad.
- Políticas pasivas de empleo: prestaciones que protegen económicamente la situación de desempleo. Comprenden el nivel contributivo (prestación por desempleo, en función de lo cotizado) y el nivel asistencial (subsidios, renta activa de inserción), gestionados por la Agencia Española de Empleo y regulados en el texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social.
La tendencia es vincular ambas (activación): la protección por desempleo se acompaña de un compromiso de actividad (participar en orientación, formación y búsqueda activa), de modo que la prestación no sea pasiva sino una palanca de reinserción.
Conviene conocer con algo más de detalle la protección por desempleo, pues es una información muy demandada. El nivel contributivo —la «prestación» o «paro»— exige haber cotizado un mínimo (360 días en los seis años anteriores), tener disponibilidad para trabajar y estar inscrito como demandante; su duración y su cuantía dependen de lo cotizado (a más tiempo cotizado, más meses de prestación). Agotada o no alcanzada la prestación, el nivel asistencial ofrece subsidios (por responsabilidades familiares, para mayores de 52 años, etc.) de cuantía ligada al IPREM. A ello se añade, fuera del sistema de empleo, el Ingreso Mínimo Vital como garantía de renta frente a la pobreza. Todas estas prestaciones se vinculan hoy a un compromiso de actividad: la persona beneficiaria debe participar en las acciones de orientación, formación y búsqueda de empleo que se acuerden.
4.3. Instrumentos de planificación
La Ley 3/2023 ordena las políticas activas mediante varios instrumentos: la Estrategia Española de Apoyo Activo al Empleo (marco plurianual con objetivos y ejes), los Planes Anuales para el Fomento del Empleo Digno (concreción anual y reparto de fondos), y los sistemas de información (el Sistema de Información de los Servicios Públicos de Empleo) y de evaluación por resultados. A escala europea, estos planes se alinean con las orientaciones de empleo de la Unión.
5. La situación laboral de los colectivos desfavorecidos
El mercado de trabajo no afecta por igual a toda la población: ciertos colectivos encuentran mayores dificultades de inserción y son destinatarios prioritarios de las políticas de empleo (los enumera la Ley 3/2023). La orientación debe conocer su situación y los recursos específicos:
- Jóvenes, especialmente sin cualificación: alta tasa de paro juvenil, temporalidad, sobrecualificación y dificultad de la primera experiencia. Medidas: Garantía Juvenil Plus, FP dual, prácticas, programas de primera experiencia.
- Mujeres: menor tasa de actividad, brecha salarial, techo de cristal, mayor parcialidad y temporalidad asociadas a los cuidados. Medidas: planes de igualdad, conciliación, corresponsabilidad.
- Personas mayores de 45 años y paradas de larga duración: riesgo de obsolescencia de competencias, desánimo y discriminación por edad; programas de recualificación y acompañamiento.
- Personas con discapacidad: muy baja tasa de actividad; cuota de reserva, empleo con apoyo y centros especiales de empleo (objeto del tema 15).
- Población migrante y minorías étnicas (como el pueblo gitano): segmentación hacia el mercado secundario, economía sumergida y barreras de reconocimiento de cualificaciones e idioma.
- Personas en riesgo de exclusión social: itinerarios de inserción sociolaboral, empresas de inserción (Ley 44/2007) y la articulación con el Ingreso Mínimo Vital y las rentas autonómicas.
- Víctimas de violencia de género o de terrorismo, y personas LGTBI, con medidas específicas de inserción.
La orientación debe incorporar siempre el enfoque de igualdad de oportunidades y la lucha contra toda forma de discriminación (directa, indirecta y múltiple).
Más allá de las medidas específicas para cada grupo, la atención a los colectivos desfavorecidos comparte unos principios comunes: la personalización (itinerarios adaptados a cada situación), la integralidad (combinar la intervención social y la laboral, pues muchas barreras al empleo son también sociales), la colaboración con el tercer sector (entidades especializadas) y las acciones positivas que compensan las desigualdades de partida. Un dato transversal es la importancia de la interseccionalidad: una misma persona puede pertenecer a varios colectivos (por ejemplo, una mujer migrante con discapacidad), acumulando barreras. Para el profesorado de FOL, conocer estos recursos —y saber derivar a ellos— es esencial para orientar a un alumnado cada vez más diverso y para hacer efectivo el principio de igualdad de oportunidades.
6. Profesiones con futuro y perspectivas del entorno laboral
El entorno laboral se transforma con rapidez por la tecnología, la sostenibilidad y la demografía. Conocer las profesiones con futuro y las competencias emergentes es esencial para una orientación útil. Entre las grandes tendencias:
- Digitalización e inteligencia artificial: fuerte demanda de perfiles tecnológicos (desarrollo de software, análisis de datos, ciberseguridad, inteligencia artificial, sistemas) y, transversalmente, de competencias digitales en todos los sectores. La automatización destruye tareas rutinarias pero crea nuevas ocupaciones.
- Transición ecológica: empleos "verdes" en energías renovables, eficiencia energética, gestión del agua y los residuos, economía circular y movilidad sostenible.
- Envejecimiento y cuidados: crecimiento del sector sociosanitario, la atención a la dependencia y los servicios a las personas.
- Industria 4.0 y nuevos modelos: robótica, fabricación avanzada, logística; y nuevas formas de trabajo: teletrabajo, economía de plataformas, mayor movilidad y carreras menos lineales.
El Observatorio de las Ocupaciones del Servicio Público de Empleo Estatal, junto a los informes europeos (CEDEFOP) y del Foro Económico Mundial, analiza estas tendencias y advierte de un creciente desajuste de competencias (skills mismatch): puestos sin cubrir por falta de perfiles. La conclusión para la orientación es doble: cobran valor las competencias STEM y digitales, pero también las competencias transversales difícilmente automatizables (pensamiento crítico, creatividad, trabajo en equipo, adaptabilidad), y se impone la necesidad de aprender a lo largo de la vida, idea que enlaza con el tema siguiente.
Ante estas transformaciones, el gran reto individual y colectivo es la recualificación permanente: los conceptos de reskilling (aprender competencias nuevas para cambiar de ocupación) y upskilling (mejorar las del propio puesto) se han vuelto centrales. El Foro Económico Mundial estima que una parte muy significativa de los trabajadores necesitará reciclarse en los próximos años por efecto de la automatización y la digitalización. La conclusión para la orientación es clara: más importante que formar para «un» empleo concreto es desarrollar la capacidad de aprender y adaptarse a lo largo de toda la vida. Por eso conviene transmitir al alumnado, junto a la cualificación técnica de su título, una actitud abierta al aprendizaje continuo, que será su mejor seguro frente a un mercado en cambio permanente.
7. Conclusiones
El mercado de trabajo es el escenario de la inserción: en él se encuentran la oferta y la demanda de trabajo, con peculiaridades (la mercancía es la persona, demanda derivada, fuerte regulación) y una clara segmentación (mercado primario y secundario, insiders y outsiders). Su análisis exige clasificar a la población (activa —ocupada y parada, según los criterios de la OIT— e inactiva) y manejar sus tasas (actividad, empleo y paro, medidas por la EPA), atendiendo también a la calidad del empleo. La demografía española —envejecimiento, baja natalidad e inmigración— condiciona ese mercado y su relevo.
Frente a sus desequilibrios, las políticas de empleo (activas y pasivas, ordenadas por la Ley 3/2023 a través del Sistema Nacional de Empleo) y la atención a los colectivos desfavorecidos persiguen el pleno empleo de calidad y la igualdad de oportunidades. Para el profesorado de FOL, conocer el mercado, sus colectivos y sus profesiones con futuro es la base de una orientación realista, rigurosa y comprometida con la equidad.
En clave didáctica, conocer el mercado de trabajo protege al alumnado de dos errores opuestos: el desánimo paralizante ante las malas cifras y las falsas expectativas ante los tópicos. Una orientación honesta muestra el mercado tal como es —con sus dificultades y sus oportunidades reales—, enseña a interpretar sus datos con criterio y anima a construir un proyecto profesional realista pero ambicioso. Formar ciudadanos que comprendan el mundo del trabajo en el que van a vivir es una de las aportaciones más valiosas del módulo de FOL.
8. Bibliografía y webgrafía
- Constitución Española de 1978 (artículos 9.2, 35 y 40: igualdad efectiva, derecho al trabajo y política de pleno empleo).
- Ley 3/2023, de 28 de febrero, de Empleo. Texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social (protección por desempleo). Ley 44/2007, de regulación del régimen de las empresas de inserción.
- P. Doeringer y M. Piore, Mercados internos de trabajo y análisis laboral (teoría de la segmentación o mercado dual).
- Encuesta de Población Activa (EPA), metodología de la OIT, y estadísticas demográficas (pirámide, índices) del Instituto Nacional de Estadística.
- Informes del Observatorio de las Ocupaciones del Servicio Público de Empleo Estatal y del CEDEFOP sobre el mercado de trabajo y las profesiones con futuro.
- Webgrafía: Instituto Nacional de Estadística (ine.es), Servicio Público de Empleo Estatal (sepe.es), EURES y Fondo Social Europeo Plus (europa.eu); Boletín Oficial del Estado (boe.es).
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Material de repaso 📐
Repasa el tema con el esquema de llaves y las flashcards de recuerdo activo.
Ver esquema de llaves
- 2Mercado de trabajo y población
- Mercado: encuentro de oferta (empresas) y demanda (personas) de empleo; segmentado, mercado oculto
- Población activa { ocupada · parada (busca activamente) }
- Población inactiva (ni trabaja ni busca)
- Tasas (EPA): actividad, empleo y paro
- 3Evolución de la población
- Transición demográfica completada; envejecimiento + baja natalidad
- Inmigración y relevo generacional; incorporación de la mujer
- Desequilibrios territoriales (España vaciada)
- 4Políticas de empleo
- Marco: Ley 3/2023 de Empleo; Sistema Nacional de Empleo; art. 40 CE (pleno empleo)
- Activas: orientación, formación, fomento del empleo y autoempleo (itinerarios)
- Pasivas: prestación y subsidios por desempleo
- Activación: vincular protección y compromiso de actividad
- 5Colectivos desfavorecidos
- Jóvenes (Garantía Juvenil), mujeres (brecha), +45 y parados de larga duración
- Personas con discapacidad, migrantes, riesgo de exclusión
- Enfoque de igualdad de oportunidades
- 6Profesiones con futuro
- Digitalización/IA, transición ecológica (empleos verdes), cuidados
- Nuevas formas: teletrabajo, plataformas; aprender toda la vida
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