Tema 42 · Formación y Orientación Laboral
El funcionamiento del mercado: la oferta, la demanda, la elasticidad y el equilibrio
Epígrafe oficial: El funcionamiento del mercado: la demanda y la oferta. Elasticidad y desplazamiento de las curvas de oferta y demanda. El equilibrio del mercado.
Tema desarrollado siguiendo la estructura habitual de la oposición. La información es orientativa: verifica siempre el temario, la normativa y el currículo vigentes en tu convocatoria y tu comunidad autónoma.
Índice
- 0. Introducción
- 1. Relación con el currículo
- 2. La demanda
- 3. La oferta
- 4. La elasticidad
- 5. El equilibrio del mercado
- 6. Conclusiones
- 7. Bibliografía y webgrafía
0. Introducción
En el tema anterior vimos que, en una economía de mercado, el precio coordina las decisiones de millones de agentes. Pero, ¿cómo se forma ese precio? La respuesta es la esencia de la microeconomía: el precio y la cantidad que se intercambia de un bien resultan del encuentro entre las decisiones de los compradores (la demanda) y las de los vendedores (la oferta). El aspa que forman ambas curvas —la «cruz marshalliana», por el economista Alfred Marshall— es probablemente el instrumento más célebre y útil de toda la economía.
En este tema estudiaremos, paso a paso, cómo funciona el mercado: qué es la demanda y de qué depende, qué es la oferta, cómo se mide la sensibilidad de ambas mediante la elasticidad, y cómo del cruce de las dos surge el equilibrio del mercado. Usaremos ejemplos numéricos y analizaremos qué ocurre cuando cambian las circunstancias o cuando el sector público interviene en los precios. Es un tema central del bloque de economía de Formación y Orientación Laboral, con enorme aplicación práctica.
1. Relación con el currículo
El análisis del funcionamiento del mercado es un contenido básico del módulo de Empresa e Iniciativa Emprendedora y de FOL, y fundamental en los ciclos de la familia de Administración y Gestión y de Comercio y Marketing. Comprender la oferta y la demanda es imprescindible para fijar precios, entender los mercados y tomar decisiones empresariales.
- Permite interpretar fenómenos cotidianos: por qué sube el precio de los billetes de avión en verano, por qué baja la fruta de temporada o cómo afecta un impuesto al precio final.
- Conecta con el mercado de trabajo, que también se rige por la oferta (trabajadores) y la demanda (empresas) de empleo, con el salario como precio.
- Desarrolla las competencias matemática (interpretación de tablas y gráficas, cálculo de elasticidades) y de iniciativa empresarial.
El reto didáctico es traducir las curvas a situaciones reales y trabajar con datos y gráficas, evitando que el alumnado perciba el análisis como pura abstracción matemática. El uso de hojas de cálculo y de ejemplos de actualidad resulta muy eficaz.
2. La demanda
2.1. Concepto y ley de la demanda
La demanda de un bien es la cantidad de ese bien que los consumidores están dispuestos y en condiciones de comprar a los distintos precios posibles, en un periodo de tiempo dado. Es importante subrayar que no se trata de un mero deseo, sino de una demanda efectiva: respaldada por la capacidad de pago.
La ley de la demanda establece una relación inversa entre el precio y la cantidad demandada: cuando sube el precio de un bien, la cantidad demandada disminuye; cuando baja el precio, la cantidad demandada aumenta, permaneciendo constante todo lo demás (ceteris paribus). Esta relación tan intuitiva se explica por dos efectos: el efecto sustitución (si un bien se encarece, los consumidores lo cambian por otros más baratos que satisfacen la misma necesidad) y el efecto renta (al subir el precio, con la misma renta se puede comprar menos, de modo que el poder adquisitivo real disminuye). Ambos apuntan en la misma dirección: menos cantidad cuando sube el precio.
Existen algunas excepciones a la ley de la demanda que confirman la regla: los bienes Giffen (bienes inferiores básicos cuya demanda aumenta al subir el precio, un caso histórico y raro) y los bienes de Veblen o de lujo ostentoso (cuya demanda puede crecer con el precio porque el precio elevado forma parte de su atractivo como símbolo de estatus). Salvo estos casos excepcionales, la ley de la demanda se cumple con notable generalidad.
Detrás de la curva de demanda late la teoría del comportamiento del consumidor. El consumidor busca maximizar su utilidad (satisfacción) con una renta limitada, y lo hace hasta el punto en que la utilidad marginal por euro gastado se iguala entre todos los bienes. La ley de la utilidad marginal decreciente —cada unidad adicional de un bien aporta menos satisfacción que la anterior— explica precisamente por qué la curva de demanda es descendente: el consumidor solo compra unidades adicionales si el precio baja lo suficiente para compensar esa menor utilidad. Es la misma idea que resuelve la célebre paradoja del valor de Adam Smith (por qué el agua, imprescindible, es barata y los diamantes, superfluos, carísimos): lo que fija el precio no es la utilidad total, sino la utilidad marginal, y el agua es tan abundante que su última unidad vale muy poco.
2.2. La tabla y la curva de demanda
La relación entre precio y cantidad demandada puede expresarse mediante una tabla de demanda o representarse gráficamente como la curva de demanda. Por convención, en el eje vertical se sitúa el precio (P) y en el horizontal la cantidad (Q). Como la relación es inversa, la curva de demanda tiene pendiente negativa (desciende de izquierda a derecha).
Un ejemplo numérico ilustra la idea. Supongamos el mercado de un bien con esta tabla de demanda: a 10 € se demandan 100 unidades; a 8 €, 200; a 6 €, 300; a 4 €, 400; a 2 €, 500. Al representar estos pares de valores obtenemos una recta descendente: a menor precio, mayor cantidad. Conviene distinguir la demanda individual (la de un consumidor) de la demanda de mercado (la suma horizontal de todas las demandas individuales), que es la relevante para determinar el precio.
2.3. Desplazamientos de la demanda
Es esencial distinguir dos fenómenos que suelen confundirse. Un cambio en el precio del propio bien provoca un movimiento a lo largo de la curva (cambia la cantidad demandada, no la demanda). En cambio, un cambio en cualquier otro factor distinto del precio desplaza toda la curva (cambia la demanda). Los factores que desplazan la curva de demanda son:
- La renta de los consumidores: si aumenta, crece la demanda de bienes normales (la curva se desplaza a la derecha) y disminuye la de bienes inferiores (los de peor calidad que se abandonan al mejorar la renta).
- El precio de otros bienes: si sube el precio de un bien sustitutivo (mantequilla y margarina), aumenta la demanda del nuestro; si sube el de un bien complementario (coches y gasolina), disminuye.
- Los gustos y preferencias, muy influidos por la moda y la publicidad.
- Las expectativas sobre precios o rentas futuras (si se espera una subida, se adelanta la compra).
- El número de consumidores del mercado (crecimiento demográfico, apertura de nuevos mercados).
Un desplazamiento a la derecha significa que, a cada precio, se demanda más cantidad (aumento de la demanda); uno a la izquierda, lo contrario. Dominar esta distinción entre «movimiento a lo largo» y «desplazamiento» es clave para analizar correctamente cualquier mercado.
3. La oferta
3.1. Concepto y ley de la oferta
La oferta de un bien es la cantidad que los productores están dispuestos a vender a los distintos precios posibles, en un periodo dado. La ley de la oferta establece una relación directa entre el precio y la cantidad ofrecida: cuando sube el precio, la cantidad ofrecida aumenta; cuando baja, disminuye, ceteris paribus.
La explicación es sencilla: un precio más alto hace la producción más rentable, lo que anima a las empresas existentes a producir más y atrae a nuevas empresas al mercado. Además, al aumentar la producción suelen crecer los costes (por los rendimientos decrecientes), de modo que solo un precio mayor justifica producir cantidades mayores. Por eso la curva de oferta tiene pendiente positiva (asciende de izquierda a derecha). Como en la demanda, la oferta de mercado es la suma horizontal de las ofertas individuales de todas las empresas.
La decisión de la empresa sobre cuánto producir se apoya en sus costes. Conviene distinguir los costes fijos (independientes de la cantidad producida: alquiler, seguros, amortización) de los costes variables (que crecen con la producción: materias primas, energía, mano de obra directa); su suma es el coste total. La empresa amplía la producción mientras el ingreso que obtiene por la última unidad supere su coste marginal (lo que cuesta producir esa unidad adicional), y se detiene cuando ambos se igualan. Por debajo de un cierto precio (el que no cubre ni los costes variables) a la empresa le conviene no producir; de ahí que la curva de oferta refleje, en el fondo, la curva de coste marginal de las empresas. Esta lógica marginalista es la base de la teoría de la producción que se estudia en los temas de empresa.
3.2. Desplazamientos de la oferta
De nuevo, un cambio en el precio del bien produce un movimiento a lo largo de la curva; un cambio en otros factores desplaza toda la curva. Los factores que desplazan la oferta son:
- Los costes de producción (precio de las materias primas, salarios, energía): si bajan, la producción es más rentable y la oferta aumenta (se desplaza a la derecha); si suben, disminuye.
- La tecnología: una mejora tecnológica reduce costes y aumenta la oferta.
- Los impuestos y subvenciones: un impuesto sobre el producto encarece producir y reduce la oferta; una subvención la aumenta.
- El precio de otros bienes que la empresa podría producir con los mismos recursos, las expectativas y el número de empresas del mercado.
- Factores naturales en ciertos sectores (una buena cosecha desplaza la oferta agraria a la derecha; una sequía, a la izquierda).
Como se aprecia, la lógica es simétrica a la de la demanda: todo lo que hace más rentable o más barato producir aumenta la oferta, y viceversa.
4. La elasticidad
Saber que la cantidad reacciona al precio no basta: necesitamos medir cuánto reacciona. La elasticidad mide la sensibilidad de una variable ante los cambios de otra; es un concepto central para las decisiones de precios de las empresas y para valorar los efectos de los impuestos. Su gran ventaja es que se expresa en porcentajes, lo que la hace independiente de las unidades de medida (euros, kilos, litros) y permite comparar la sensibilidad de bienes muy distintos. Introducida por Alfred Marshall, es hoy una de las herramientas más utilizadas en el análisis de mercados, en las estrategias comerciales y en el diseño de la política fiscal.
4.1. Elasticidad-precio de la demanda
La elasticidad-precio de la demanda (Ed) mide en qué proporción varía la cantidad demandada ante una variación del precio. Se calcula como el cociente entre la variación porcentual de la cantidad y la variación porcentual del precio:
- Ed = (% variación de la cantidad demandada) / (% variación del precio). Se toma en valor absoluto, pues siempre es negativa por la ley de la demanda.
Según su valor, la demanda se clasifica en: elástica (Ed > 1: la cantidad reacciona más que proporcionalmente; típico de bienes de lujo o con muchos sustitutos), inelástica (Ed < 1: la cantidad apenas reacciona; bienes de primera necesidad, como el pan o la insulina), y de elasticidad unitaria (Ed = 1). En los extremos teóricos están la demanda perfectamente inelástica (Ed = 0, curva vertical) y la perfectamente elástica (Ed = ∞, curva horizontal).
Un ejemplo: si el precio de un bien sube un 10 % y la cantidad demandada baja un 20 %, la elasticidad es Ed = 20 % / 10 % = 2 (demanda elástica). Si, por el contrario, la cantidad solo baja un 4 %, Ed = 4 % / 10 % = 0,4 (demanda inelástica). Los factores que determinan la elasticidad son la existencia de bienes sustitutivos (más sustitutos, más elástica), el carácter de necesidad o de lujo del bien, la proporción de la renta que representa y el horizonte temporal (a largo plazo la demanda es más elástica).
La elasticidad tiene una aplicación práctica decisiva: su relación con el ingreso total (IT = precio × cantidad) de la empresa. Si la demanda es elástica, una bajada de precio aumenta el ingreso total (se venden muchas más unidades); si es inelástica, conviene subir el precio (se pierden pocas ventas y cada una deja más margen). Por eso las empresas rebajan los bienes de demanda elástica y encarecen (o el Estado grava) los de demanda inelástica, como el tabaco o los carburantes.
Un ejemplo numérico lo aclara. Supongamos un bien de demanda inelástica que a 10 € vende 100 unidades: el ingreso total es 10 × 100 = 1.000 €. Si la empresa sube el precio a 12 € (+20 %) y la cantidad solo cae a 92 (−8 %, Ed = 0,4), el nuevo ingreso es 12 × 92 = 1.104 €: la subida aumenta el ingreso. En cambio, con un bien de demanda elástica que a 10 € vende 100 unidades, si la empresa baja el precio a 8 € (−20 %) y la cantidad sube a 150 (+50 %, Ed = 2,5), el ingreso pasa de 1.000 € a 8 × 150 = 1.200 €: la rebaja aumenta el ingreso. Esta es la razón por la que las estrategias de precios de las empresas dependen críticamente de la elasticidad de cada producto, y por la que las rebajas funcionan mejor en unos artículos que en otros.
4.2. Elasticidad-renta y elasticidad cruzada
Además de la elasticidad-precio, se emplean otras dos medidas muy útiles:
- La elasticidad-renta mide la variación de la cantidad demandada ante variaciones de la renta. Es positiva para los bienes normales (y, dentro de ellos, mayor que 1 para los bienes de lujo y menor que 1 para los de primera necesidad) y negativa para los bienes inferiores (cuya demanda cae al aumentar la renta). Fue estudiada por Engel, cuya ley constata que la proporción de renta destinada a alimentación disminuye al enriquecerse las familias.
- La elasticidad cruzada mide cómo varía la demanda de un bien ante el cambio del precio de otro. Es positiva entre bienes sustitutivos (si sube el precio del té, aumenta la demanda de café) y negativa entre bienes complementarios (si sube el precio de la gasolina, baja la demanda de coches).
4.3. Elasticidad de la oferta
La elasticidad-precio de la oferta mide la sensibilidad de la cantidad ofrecida ante los cambios del precio. Depende sobre todo del tiempo: a muy corto plazo la oferta suele ser inelástica (no da tiempo a aumentar la producción), mientras que a largo plazo es más elástica (se pueden ampliar instalaciones o entrar nuevas empresas). También influyen la capacidad de almacenamiento y la facilidad para variar la producción. Un bien difícilmente reproducible (una obra de arte, el suelo urbano) tiene una oferta muy inelástica.
La distinta elasticidad de la oferta en el tiempo explica fenómenos reales muy conocidos. En los mercados agrarios, por ejemplo, la oferta es rígida a corto plazo (la cosecha ya está sembrada), de modo que un aumento inesperado de la demanda dispara el precio; pero, si el precio alto se mantiene, en las campañas siguientes los agricultores amplían la superficie cultivada y la oferta crece, haciendo caer el precio. Este vaivén entre precios altos y bajos según la reacción retardada de la oferta se conoce como modelo de la telaraña y es característico de los productos con ciclos de producción largos. Comprenderlo ayuda a explicar la volatilidad de los precios de muchas materias primas.
5. El equilibrio del mercado
5.1. Formación y ajuste del equilibrio
El equilibrio del mercado se alcanza en el punto donde se cruzan las curvas de oferta y demanda, es decir, donde la cantidad ofrecida coincide con la cantidad demandada. A ese punto le corresponden un precio de equilibrio y una cantidad de equilibrio. Es una situación estable: no hay ni sobrantes ni faltantes, y ni compradores ni vendedores tienen incentivos para cambiar su conducta.
El mercado tiende espontáneamente a ese punto. Si el precio está por encima del de equilibrio, aparece un exceso de oferta (excedente): las empresas no venden todo lo producido y, para dar salida al sobrante, bajan el precio, hasta llegar al equilibrio. Si el precio está por debajo, surge un exceso de demanda (escasez): muchos consumidores no encuentran el producto y compiten por él, lo que empuja el precio al alza hasta el equilibrio. Este ajuste automático es, precisamente, la mano invisible en acción.
Con el ejemplo anterior, supongamos que a la tabla de demanda (a 6 € se demandan 300) le corresponde una oferta en la que a 6 € se ofrecen también 300 unidades: el equilibrio está en P = 6 € y Q = 300. Si el precio fuera 8 €, la oferta (pongamos 400) superaría a la demanda (200): el excedente de 200 unidades presionaría el precio a la baja. Si fuera 4 €, la demanda (400) superaría a la oferta (200): la escasez de 200 unidades empujaría el precio al alza. En ambos casos, el mercado regresa a 6 €.
El equilibrio no solo determina precio y cantidad: también genera bienestar, que los economistas miden con dos conceptos. El excedente del consumidor es la diferencia entre lo que los consumidores estaban dispuestos a pagar y lo que realmente pagan (el precio de equilibrio): quien habría pagado 10 € por un bien que compra a 6 € «gana» 4 €. El excedente del productor es la diferencia entre el precio que reciben las empresas y el mínimo al que estarían dispuestas a vender. La suma de ambos es el excedente total o bienestar social, y en competencia perfecta el equilibrio de mercado lo maximiza: no hay forma de reorganizar los intercambios que mejore a alguien sin empeorar a otro (es eficiente en el sentido de Pareto). Este resultado es la formalización moderna de la intuición de la mano invisible, y explica por qué las intervenciones que alejan el precio del equilibrio suelen generar una pérdida de eficiencia.
5.2. Cambios en el equilibrio
El equilibrio no es eterno: cuando se desplaza la curva de oferta o la de demanda (por los factores vistos), se forma un nuevo equilibrio, con distinto precio y cantidad. Las reglas generales son cuatro:
- Un aumento de la demanda (desplazamiento a la derecha) eleva el precio y la cantidad de equilibrio.
- Una disminución de la demanda reduce ambos.
- Un aumento de la oferta reduce el precio y aumenta la cantidad de equilibrio.
- Una disminución de la oferta eleva el precio y reduce la cantidad.
Ejemplos reales lo ilustran: una moda que dispara la demanda de un producto eleva su precio; una nueva tecnología que abarata la producción de paneles solares reduce su precio y multiplica las ventas; una sequía que contrae la oferta de aceite de oliva encarece el litro. Cuando se mueven ambas curvas a la vez, el efecto sobre el precio o la cantidad puede ser indeterminado y depende de la magnitud relativa de los desplazamientos.
Analizar estos cambios exige un método ordenado, muy útil también en el aula: (1) identificar qué curva se desplaza (¿ha cambiado un factor de la demanda o de la oferta?); (2) determinar en qué dirección lo hace (a la derecha si aumenta, a la izquierda si disminuye); y (3) comparar el equilibrio nuevo con el antiguo para ver cómo varían precio y cantidad. Con este esquema, cualquier noticia económica —una subida del precio del petróleo, una campaña publicitaria, un cambio demográfico, un nuevo impuesto— puede traducirse a movimientos de las curvas y anticipar sus efectos sobre los precios y las cantidades, lo que convierte el modelo en una herramienta de análisis de enorme valor formativo.
5.3. La intervención en los precios
A veces el sector público interviene fijando precios distintos del de equilibrio, con fines sociales. Como anticipamos en el tema anterior, estas intervenciones tienen efectos previsibles:
- Un precio máximo (o precio de intervención por debajo del de equilibrio), como un tope al alquiler o a la energía, genera exceso de demanda: escasez, listas de espera, colas, deterioro de la calidad y, a veces, mercado negro. Protege a quien consigue el bien, pero reduce la cantidad disponible.
- Un precio mínimo (por encima del de equilibrio), como el salario mínimo o los precios agrarios de garantía, genera exceso de oferta: excedentes (en el mercado de trabajo, paro; en el agrario, excedentes que hay que almacenar o retirar).
Estas intervenciones no son necesariamente malas —persiguen objetivos legítimos de equidad o de protección—, pero conviene conocer sus efectos secundarios para diseñarlas bien y acompañarlas de otras medidas. Lo mismo sucede con los impuestos indirectos: un impuesto sobre un bien desplaza la oferta a la izquierda, elevando el precio final; el reparto de la carga entre comprador y vendedor (la incidencia fiscal) depende de las elasticidades: recae más sobre quien tiene la demanda o la oferta más inelástica.
El modelo de oferta y demanda se aplica igualmente al mercado de trabajo, tan relevante para FOL. En él, la oferta la constituyen los trabajadores que buscan empleo, la demanda las empresas que quieren contratar, y el precio es el salario. El equilibrio determinaría teóricamente el salario y el nivel de empleo. Desde esta óptica, el salario mínimo interprofesional es un precio mínimo: si se fija por encima del salario de equilibrio, puede generar un exceso de oferta de trabajo, es decir, desempleo en los segmentos de menor productividad; por eso su fijación es objeto de intenso debate, que confronta el objetivo social de garantizar rentas dignas con sus posibles efectos sobre el empleo. El mercado de trabajo real, no obstante, dista del modelo de competencia perfecta (hay convenios, sindicatos, información imperfecta y poder de negociación), como se estudia en el tema del mercado de trabajo.
6. Conclusiones
El funcionamiento del mercado se explica con dos fuerzas: la demanda (relación inversa entre precio y cantidad que quieren comprar los consumidores) y la oferta (relación directa con la cantidad que quieren vender los productores). Un cambio en el precio provoca movimientos a lo largo de las curvas; un cambio en cualquier otro factor las desplaza por completo. La elasticidad mide cuánto reacciona cada una y tiene aplicaciones decisivas, sobre todo en la relación entre precio e ingreso total y en el reparto de la carga de los impuestos.
Del cruce de oferta y demanda surge el equilibrio, hacia el que el mercado tiende de forma automática corrigiendo los excesos de oferta (excedentes) y de demanda (escasez). Cuando cambian las condiciones, el equilibrio se traslada, y cuando el sector público interviene en los precios se producen efectos previsibles (escasez con precios máximos, excedentes con precios mínimos) que conviene conocer. Este análisis, sencillo y potente, es la base de la microeconomía y de innumerables decisiones empresariales y de política económica.
Para el docente de FOL, el modelo de oferta y demanda es una herramienta didáctica de primer orden: permite explicar con rigor y con ejemplos cercanos por qué varían los precios, cómo funcionan los mercados —incluido el mercado de trabajo— y qué efectos tienen las políticas públicas. Enlaza con el tema anterior sobre el sistema de precios y prepara el estudio de las magnitudes agregadas de la economía en el tema siguiente.
7. Bibliografía y webgrafía
- MARSHALL, A.: Principios de Economía (1890), origen del análisis de oferta y demanda.
- SAMUELSON, P. A. y NORDHAUS, W. D.: Economía. McGraw-Hill.
- MANKIW, N. G.: Principios de Economía. Paraninfo/Cengage.
- MOCHÓN, F.: Economía. Teoría y política. McGraw-Hill.
- KRUGMAN, P. y WELLS, R.: Introducción a la Economía. Microeconomía. Reverté.
- Instituto Nacional de Estadística (INE): www.ine.es (índices de precios).
- Ministerio de Economía, Comercio y Empresa: www.mineco.gob.es.
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Material de repaso 📐
Repasa el tema con el esquema de llaves y las flashcards de recuerdo activo.
Ver esquema de llaves
- 1La demanda
- Cantidad que los consumidores quieren y pueden comprar a cada precio
- Ley de la demanda: relación inversa precio-cantidad (efecto sustitución + efecto renta)
- Desplazan la curva: renta, precio de otros bienes, gustos, expectativas, nº consumidores
- 2La oferta
- Cantidad que los productores quieren vender a cada precio; ley: relación directa
- Curva de pendiente positiva (refleja el coste marginal)
- Desplazan la curva: costes, tecnología, impuestos/subvenciones, nº empresas, naturaleza
- 3La elasticidad
- Ed = % variación cantidad / % variación precio (en valor absoluto)
- Elástica (>1, lujo/sustitutos), inelástica (<1, necesidad), unitaria (=1)
- Relación con el ingreso total; elasticidad-renta (Engel), cruzada y de la oferta (tiempo)
- 4El equilibrio del mercado
- Cruce de oferta y demanda: precio y cantidad de equilibrio
- Exceso de oferta (excedente) → baja precio; exceso de demanda (escasez) → sube
- Excedente del consumidor + del productor = bienestar; equilibrio eficiente (Pareto)
- 5Cambios e intervención
- ↑demanda→↑P y ↑Q; ↑oferta→↓P y ↑Q (y viceversa)
- Precio máximo→escasez; precio mínimo→excedente (SMI→paro)
- Impuestos: la incidencia recae en el lado más inelástico
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