Tema 58 · Formación y Orientación Laboral
Los factores de riesgo laboral: físicos, químicos, biológicos y organizativos. Su incidencia en la salud
Epígrafe oficial: Análisis de los factores de riesgo laboral: físicos, químicos, biológicos y organizativos. Su incidencia en la salud.
Tema desarrollado siguiendo la estructura habitual de la oposición. La información es orientativa: verifica siempre el temario, la normativa y el currículo vigentes en tu convocatoria y tu comunidad autónoma.
Índice
- 0. Introducción
- 1. Relación con el currículo
- 2. Los factores de riesgo: concepto y clasificación
- 3. Los factores de riesgo de seguridad y físicos
- 4. Los factores de riesgo químicos y biológicos
- 5. Los factores organizativos: ergonómicos y psicosociales
- 6. La incidencia en la salud
- 7. Conclusiones
- 8. Bibliografía y webgrafía
0. Introducción
Para poder prevenir los riesgos laborales es imprescindible, primero, conocerlos: identificar qué elementos del trabajo pueden dañar la salud y de qué manera. Esos elementos son los factores de riesgo. Como vimos en el tema anterior, las condiciones de trabajo son cualquier característica del trabajo que pueda influir en la generación de riesgos; su análisis y clasificación es el punto de partida de toda la actividad preventiva, y en especial de la evaluación de riesgos.
Este tema analiza los factores de riesgo laboral. Estudiaremos su concepto y su clasificación, y después, con detalle, los factores físicos (ruido, vibraciones, temperatura, iluminación, radiaciones), los químicos (los contaminantes químicos y sus vías de entrada), los biológicos (los agentes vivos) y los organizativos (ergonómicos y psicosociales: la carga de trabajo, el estrés, el acoso), junto con su incidencia en la salud. Es un tema técnico y central del bloque de prevención de FOL, base para el estudio del accidente de trabajo, la enfermedad profesional y las medidas de protección de los temas siguientes.
1. Relación con el currículo
El análisis de los factores de riesgo es un contenido nuclear de la prevención de riesgos laborales en FOL, presente en todos los ciclos, y la base para que el alumnado sepa identificar los riesgos de su sector profesional y protegerse de ellos. Es especialmente importante adaptar su estudio a los riesgos propios de cada familia profesional.
- Capacita para reconocer los factores de riesgo de un puesto de trabajo, sus efectos sobre la salud y las medidas de prevención adecuadas.
- Conecta con los conceptos y la normativa de PRL y con la Seguridad Social (que protege el accidente y la enfermedad profesional).
- Desarrolla las competencias científico-tecnológica, de ciudadanía y una sólida cultura preventiva.
El reto didáctico es aplicar la clasificación a los riesgos reales del ciclo formativo del alumnado: analizar los factores de riesgo de un taller, una cocina, un laboratorio, una obra o una oficina hace tangible una materia que, de otro modo, resultaría abstracta. La evaluación de riesgos de un puesto concreto es una actividad muy formativa. Los supuestos prácticos de las oposiciones de FOL plantean con frecuencia el análisis de los riesgos de un puesto de un sector concreto (automoción, hostelería, construcción) y las técnicas y medidas preventivas aplicables, por lo que dominar esta clasificación tiene también un claro valor para la preparación de la oposición.
2. Los factores de riesgo: concepto y clasificación
Un factor de riesgo (o peligro) es todo elemento o condición del trabajo que puede ser origen o causa de un daño para la salud del trabajador (un accidente o una enfermedad). Analizar los factores de riesgo consiste en identificarlos, clasificarlos y valorar su capacidad de causar daño, para poder actuar sobre ellos. La clasificación más extendida, seguida por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), distingue cinco grandes grupos de factores de riesgo, agrupados a su vez según la técnica preventiva que los combate:
- Los factores o condiciones de seguridad: los que pueden causar accidentes (los lugares de trabajo, las máquinas, la electricidad, el fuego, las herramientas). Los combate la seguridad en el trabajo.
- Los factores de origen físico, químico y biológico (el medio ambiente de trabajo): los contaminantes presentes en el ambiente que pueden causar enfermedades profesionales. Los combate la higiene industrial.
- Los factores derivados de la carga de trabajo (física y mental): la fatiga y los trastornos musculoesqueléticos. Los combate la ergonomía.
- Los factores derivados de la organización del trabajo (los psicosociales): el estrés, la insatisfacción, el acoso. Los combate la psicosociología aplicada.
Siguiendo el enunciado del tema, analizaremos los factores físicos, químicos, biológicos (los contaminantes del medio ambiente, de la higiene industrial) y los organizativos (que engloban los ergonómicos y los psicosociales), sin olvidar una referencia a los factores de seguridad. Cada tipo de factor tiene una incidencia distinta en la salud y requiere medidas preventivas específicas. Esta clasificación no es una mera taxonomía académica: es la herramienta con la que el técnico de prevención recorre sistemáticamente un puesto de trabajo para no dejar ningún riesgo sin identificar, y la que ordena las medidas y las especialidades preventivas.
3. Los factores de riesgo de seguridad y físicos
3.1. Los factores de seguridad
Los factores o condiciones de seguridad son los que pueden originar accidentes de trabajo (daños súbitos). Los principales son: el lugar de trabajo (suelos, espacios, aberturas, escaleras; regulado por el RD 486/1997), los equipos de trabajo y las máquinas (atrapamientos, cortes, proyecciones; RD 1215/1997), el riesgo eléctrico (contactos directos e indirectos; RD 614/2001), el riesgo de incendio y explosión, las herramientas, el almacenamiento y la manipulación de cargas. Se combaten con medidas de seguridad en el trabajo: resguardos, dispositivos de seguridad, orden y limpieza, señalización y formación.
Un instrumento preventivo básico frente a estos riesgos es la señalización de seguridad (RD 485/1997), que informa y advierte de los peligros mediante señales normalizadas y un código de colores: el rojo (prohibición y material contra incendios), el amarillo (advertencia de un peligro), el azul (obligación, como el uso de EPI) y el verde (salvamento, salidas de emergencia, situación segura). Las señales de advertencia son triangulares (amarillas con borde negro), las de obligación circulares azules y las de prohibición circulares rojas. La señalización no sustituye a las medidas de prevención, sino que las complementa.
Entre los accidentes más frecuentes ligados a los factores de seguridad están las caídas (al mismo y a distinto nivel), los golpes y cortes con objetos y herramientas, los atrapamientos por o entre máquinas, los sobreesfuerzos, los contactos eléctricos y los accidentes de tráfico (in itinere y en misión). El orden y la limpieza del puesto, el mantenimiento de las instalaciones y el uso correcto de máquinas y herramientas previenen buena parte de ellos. La seguridad en el trabajo actúa tanto sobre las condiciones materiales (protección de máquinas, instalaciones seguras) como sobre los comportamientos (formación, procedimientos de trabajo seguro).
3.2. Los factores físicos
Los factores físicos son las formas de energía presentes en el ambiente de trabajo que, en cantidades excesivas, pueden dañar la salud. Son objeto de la higiene industrial. Los principales son:
- El ruido: el más frecuente. La exposición prolongada a niveles elevados causa hipoacusia (sordera profesional, irreversible), además de estrés y molestias. Se mide en decibelios (dB); su regulación (RD 286/2006) fija valores límite y obliga a medidas a partir de ciertos niveles.
- Las vibraciones: transmitidas por herramientas (martillos neumáticos, pulidoras) o vehículos; afectan al sistema mano-brazo (lesiones vasculares, óseas y articulares, como el «dedo blanco») o al cuerpo entero (lumbalgias, lesiones de columna). Reguladas por el RD 1311/2005.
- El ambiente térmico: las temperaturas extremas (calor o frío), la humedad y las corrientes de aire pueden causar golpes de calor, deshidratación, hipotermia o simple disconfort que reduce el rendimiento. Se busca el confort térmico, que depende de la temperatura, la humedad, la velocidad del aire y la actividad física.
- La iluminación: una iluminación insuficiente, excesiva o mal distribuida (deslumbramientos, contrastes) causa fatiga visual, dolores de cabeza y aumenta el riesgo de accidentes. Debe adecuarse al tipo de tarea (más nivel a mayor precisión), como regula el RD 486/1997.
- Las radiaciones: ionizantes (rayos X, gamma, materiales radiactivos; muy peligrosas porque alteran las células y pueden causar cáncer y mutaciones, sometidas a una reglamentación específica y estricta, con dosimetría y zonas controladas) y no ionizantes (ultravioleta —sol, soldadura—, infrarrojos, microondas, radiofrecuencias, láser), de efectos generalmente menores pero también dañinos (quemaduras, lesiones oculares).
El ruido merece atención por su frecuencia. Su efecto depende del nivel (intensidad en dB) y del tiempo de exposición: a partir de determinados niveles diarios equivalentes, la normativa obliga a informar, formar, medir, ofrecer protectores auditivos y realizar controles médicos de la audición. La hipoacusia por ruido es una de las enfermedades profesionales más frecuentes y, al ser irreversible, la prevención resulta esencial: reducir el ruido en la fuente (maquinaria más silenciosa, mantenimiento), aislar el foco, limitar el tiempo de exposición y, en último término, usar protectores auditivos (tapones, orejeras).
Frente a los factores físicos, la higiene industrial actúa midiendo el agente (evaluación higiénica), comparándolo con los valores límite y aplicando medidas sobre el foco (eliminar o reducir en origen), el medio (aislamiento, distancia) y el receptor (rotación, EPI: protectores auditivos, gafas), siempre priorizando la actuación en el origen. Este esquema foco-medio-receptor es común a todos los contaminantes ambientales (físicos, químicos y biológicos) y refleja el principio de combatir el riesgo en su origen antes que en el trabajador.
4. Los factores de riesgo químicos y biológicos
4.1. Los contaminantes químicos
Los contaminantes químicos son sustancias químicas presentes en el ambiente de trabajo que pueden penetrar en el organismo y causar daño. Según su estado físico, pueden presentarse como aerosoles (partículas sólidas o líquidas suspendidas en el aire: polvo, humos, fibras, nieblas) o como gases y vapores. Están presentes en innumerables actividades: la industria, la construcción, la agricultura (plaguicidas), la limpieza, la peluquería, los laboratorios o la sanidad. Penetran en el organismo por varias vías de entrada: la respiratoria (la más importante, por inhalación), la dérmica (a través de la piel), la digestiva (por ingestión, a veces por malos hábitos como comer en el puesto) y la parenteral (a través de heridas).
Un factor decisivo es la concentración del contaminante en el ambiente y el tiempo de exposición: el daño depende de la «dosis» recibida. Por eso la higiene industrial mide la concentración de los contaminantes (evaluación higiénica) y la compara con los valores límite. Además, la peligrosidad de una sustancia se comunica mediante su etiquetado, con pictogramas de peligro (rombos rojos y blancos del sistema CLP: inflamable, tóxico, corrosivo, peligro para la salud, peligro para el medio ambiente, etc.) y las frases H (indicaciones de peligro) y P (consejos de prudencia), junto con la ficha de datos de seguridad que el proveedor debe facilitar. Leer y comprender esta información es esencial para manejar los productos con seguridad.
Sus efectos sobre la salud son muy variados según la sustancia: irritantes, corrosivos, tóxicos, asfixiantes, sensibilizantes (alergias), cancerígenos, mutágenos o tóxicos para la reproducción. Según su acción, los efectos pueden ser agudos (por una exposición intensa y breve: una intoxicación) o crónicos (por exposición prolongada a bajas dosis: una enfermedad profesional que tarda años en manifestarse, como la silicosis por inhalación de polvo de sílice). La higiene industrial cuantifica la exposición y la compara con los valores límite ambientales (VLA) que publica anualmente el INSST. La normativa fundamental es el RD 374/2001 (agentes químicos) y el RD 665/1997 (cancerígenos), junto con el sistema europeo de clasificación y etiquetado (Reglamentos REACH y CLP) y las fichas de datos de seguridad, que informan de los peligros de cada producto. Las medidas preventivas priorizan la sustitución del producto peligroso, seguida del control en origen (sistemas cerrados, extracción localizada) y, por último, los EPI (mascarillas, guantes).
4.2. Los contaminantes biológicos
Los contaminantes biológicos son agentes vivos (o sus productos) capaces de causar enfermedades: bacterias, virus, hongos, parásitos. Afectan especialmente a determinados sectores: sanidad y laboratorios, agricultura y ganadería, tratamiento de residuos y aguas, industria alimentaria. El RD 664/1997 los clasifica en cuatro grupos según su peligrosidad (probabilidad de causar enfermedad, de propagarse y de existir profilaxis o tratamiento eficaz): del grupo 1 (poco probable que causen enfermedad) al grupo 4 (enfermedades graves, alto riesgo de propagación, sin tratamiento eficaz).
Las vías de entrada son las mismas que las de los agentes químicos (respiratoria, dérmica, digestiva y parenteral, esta última muy relevante en sanidad por pinchazos y cortes con material contaminado). Las medidas preventivas incluyen las barreras (equipos de contención, cabinas de seguridad biológica), la higiene (lavado de manos, desinfección), la vacunación (por ejemplo, de la hepatitis B en sanidad), la gestión adecuada de residuos biológicos, los protocolos de trabajo y los EPI (guantes, mascarillas, batas). La pandemia de COVID-19 puso de relieve la importancia de este tipo de riesgo y de las medidas frente a él, y recordó que los riesgos biológicos no se limitan al ámbito sanitario, sino que pueden afectar a cualquier actividad con contacto entre personas.
Conviene recordar que los factores físicos, químicos y biológicos son los tres tipos de contaminantes del medio ambiente de trabajo y el objeto propio de la higiene industrial. Su rasgo común es que causan enfermedades profesionales por la exposición mantenida, y que su control sigue el mismo esquema: identificar el contaminante, medir la exposición, compararla con los valores límite y aplicar medidas en el foco, el medio y el receptor. Por eso se estudian conjuntamente, aunque cada uno tenga su normativa y sus técnicas específicas.
5. Los factores organizativos: ergonómicos y psicosociales
Los factores organizativos derivan de la carga de trabajo y de la organización del trabajo, y engloban los factores ergonómicos y los psicosociales. Son cada vez más relevantes, especialmente en el sector servicios y en un mundo laboral en el que el esfuerzo físico pierde peso frente al mental y relacional. A diferencia de los contaminantes ambientales, estos factores no se «miden» con aparatos, sino que se evalúan analizando la organización del trabajo y consultando a los propios trabajadores, y sus efectos son a menudo menos visibles pero muy extendidos.
La ergonomía es la disciplina que estudia la adaptación del trabajo (puesto, herramientas, entorno, tareas) a las características y capacidades del ser humano, con el objetivo de hacerlo más eficiente, cómodo y seguro. Su lema es «adaptar el trabajo a la persona», y no al revés, uno de los principios de la acción preventiva. Los factores ergonómicos se relacionan con la carga de trabajo y con la adaptación del puesto a la persona. La carga física (esfuerzos, posturas forzadas o mantenidas, movimientos repetitivos, manipulación manual de cargas, regulada por el RD 487/1997) causa fatiga física y, sobre todo, trastornos musculoesqueléticos (lumbalgias, tendinitis, síndrome del túnel carpiano), que son hoy la primera causa de baja laboral en España y en Europa. La prevención de la carga física pasa por evitar la manipulación manual siempre que sea posible (medios mecánicos: carretillas, grúas), y, cuando no lo sea, por formar en las técnicas correctas de levantamiento (doblar las rodillas, mantener la espalda recta, acercar la carga al cuerpo) y limitar los pesos. La ergonomía busca adaptar el trabajo a las capacidades y limitaciones del trabajador: diseño del puesto, del mobiliario y de las herramientas, y organización de las tareas (pausas, alternancia de tareas, rotación de puestos). Un caso particular, muy extendido, es el trabajo con pantallas de visualización de datos (PVD) (RD 488/1997), habitual en oficinas y hoy en casi cualquier puesto: combina riesgos de fatiga visual (por la pantalla), postural (por la posición mantenida) y mental, y se previene con un buen diseño del puesto (silla y mesa regulables, pantalla a la altura y distancia adecuadas, iluminación sin reflejos) y con pausas periódicas.
La carga de trabajo tiene, por tanto, dos vertientes: la física (el esfuerzo muscular) y la mental (el esfuerzo intelectual: atención, memoria, toma de decisiones, presión de tiempo). Una carga mental excesiva —por exceso de información, ritmo elevado o responsabilidad— produce fatiga mental, que se traduce en errores, disminución del rendimiento y, si es crónica, en trastornos. Adecuar la carga (física y mental) a las capacidades de la persona, con pausas y una buena distribución de las tareas, es un objetivo central de la ergonomía y la organización del trabajo.
Los factores psicosociales derivan de la organización del trabajo y de las relaciones humanas, y afectan a la salud psíquica y social. Los principales son el ritmo y la carga mental excesivos, la falta de autonomía o de participación, la ambigüedad o el conflicto de rol, la monotonía y la repetitividad, la mala definición de funciones, los turnos y el trabajo nocturno (que alteran los ritmos biológicos y la vida social), la inseguridad laboral, un liderazgo inadecuado y las malas relaciones. Sus efectos más conocidos son:
- El estrés laboral: la respuesta del organismo cuando las exigencias del trabajo superan la capacidad o los recursos de la persona para afrontarlas; un cierto nivel puede ser estimulante, pero el estrés intenso o crónico causa problemas físicos (cardiovasculares, digestivos, musculares) y psíquicos (ansiedad, insomnio).
- El síndrome de estar quemado o burnout: un tipo específico de estrés crónico caracterizado por el agotamiento emocional, la despersonalización (trato distante y cínico) y la baja realización personal, frecuente en las profesiones de ayuda y contacto con personas (sanidad, docencia, atención social), en las que la implicación emocional es intensa.
- El acoso laboral o mobbing: la conducta hostil, reiterada y sistemática, dirigida a degradar y humillar a la víctima. Debe distinguirse del conflicto puntual: un episodio aislado, por desagradable que sea, no constituye acoso, que exige reiteración en el tiempo. La empresa debe prevenirlo con protocolos y actuar cuando se denuncie, pues puede vulnerar derechos fundamentales.
- El acoso sexual y por razón de sexo, y la violencia en el trabajo (agresiones de clientes, usuarios o pacientes, frecuentes en sanidad, educación o atención al público).
- La fatiga mental, la insatisfacción laboral y la desmotivación, que deterioran la salud y el rendimiento.
Estos daños psicosociales tienen, además, importantes consecuencias tanto para la persona (trastornos de ansiedad y depresión, problemas cardiovasculares y digestivos, conductas adictivas) como para la empresa (absentismo, rotación, baja productividad, mal clima laboral, accidentes). Su prevención es, por tanto, también una cuestión de eficiencia, además de un deber legal.
La psicosociología aplicada evalúa estos factores (con cuestionarios y métodos específicos, como el método del INSST o el ISTAS21) y propone medidas organizativas: enriquecer el trabajo, dar autonomía y participación, mejorar la comunicación, adecuar la carga, ordenar los turnos y establecer protocolos frente al acoso. Estos riesgos, antes minusvalorados, se reconocen hoy como una parte esencial de la prevención, y su importancia crece con la digitalización y con fenómenos como el teletrabajo, la hiperconectividad o la «tecnoestrés», que han hecho necesario reconocer el derecho a la desconexión digital (Ley Orgánica 3/2018). El deber de prevención del empresario abarca también estos riesgos: no basta con proteger el cuerpo, hay que cuidar la salud psíquica y social.
6. La incidencia en la salud
Cada factor de riesgo incide en la salud de una manera característica, que determina la técnica preventiva y el tratamiento jurídico. Conviene relacionar los factores con los daños que producen:
- Los factores de seguridad causan accidentes de trabajo: daños súbitos y violentos (golpes, cortes, caídas, atrapamientos, quemaduras, electrocuciones), que se producen de forma instantánea e inesperada.
- Los factores físicos, químicos y biológicos causan sobre todo enfermedades profesionales: daños de aparición lenta y progresiva por la exposición mantenida al agente (sordera por ruido, silicosis por polvo, dermatosis, intoxicaciones, cáncer profesional, enfermedades infecciosas), que con frecuencia se manifiestan tras meses o años de exposición.
- Los factores ergonómicos causan fatiga física y trastornos musculoesqueléticos.
- Los factores psicosociales causan fatiga mental, estrés, insatisfacción, trastornos psíquicos y patologías asociadas (cardiovasculares, digestivas).
Jurídicamente, no todos estos daños reciben el mismo tratamiento. El accidente de trabajo y la enfermedad profesional (esta última, la contraída por agentes listados en un cuadro oficial) son contingencias profesionales con una protección reforzada de la Seguridad Social. En cambio, muchas patologías de origen psicosocial o los trastornos musculoesqueléticos, cuando no encajan en el cuadro de enfermedades profesionales, se tratan como «enfermedades del trabajo» o incluso como enfermedad común, lo que genera un debate sobre su reconocimiento. En todo caso, el deber de prevención del empresario abarca todos los riesgos, con independencia de su calificación posterior como contingencia.
Conviene tener en cuenta que la incidencia de un factor en la salud depende de varias circunstancias: la intensidad del agente, el tiempo de exposición, la frecuencia y las características individuales del trabajador (edad, sexo, estado de salud, sensibilidades). Por eso la ley protege de forma especial a los trabajadores especialmente sensibles, a las trabajadoras en situación de embarazo o lactancia (frente a agentes que puedan afectar a la gestación) y a los menores. Un mismo factor puede afectar de forma muy distinta a personas diferentes, lo que obliga a personalizar la prevención.
Es importante subrayar que muchos daños tienen un origen multicausal y que la salud laboral debe entenderse en sentido integral (físico, mental y social). Además de los daños clásicos, hoy se presta creciente atención a las patologías derivadas de los riesgos psicosociales y de los trastornos musculoesqueléticos, que encabezan las estadísticas de bajas. La vigilancia de la salud (los reconocimientos médicos específicos según los riesgos del puesto) permite detectar precozmente estos daños y actuar a tiempo, y la evaluación de riesgos —que analiza sistemáticamente todos estos factores para cada puesto— es el instrumento que permite prevenirlos. El resultado de la evaluación se plasma en un mapa de riesgos y en la planificación de las medidas, como se estudia en el tema de las medidas de prevención y protección. Conocer la incidencia de cada factor en la salud es, en definitiva, la base para elegir las medidas de prevención y protección adecuadas.
7. Conclusiones
Los factores de riesgo laboral son los elementos del trabajo que pueden dañar la salud, y su análisis y clasificación es la base de la prevención. La clasificación del INSST distingue los factores de seguridad (que causan accidentes), los del medio ambiente físico, químico y biológico (que causan enfermedades profesionales), los ergonómicos (carga de trabajo) y los psicosociales (organización), combatidos respectivamente por la seguridad en el trabajo, la higiene industrial, la ergonomía y la psicosociología.
Los factores físicos (ruido, vibraciones, temperatura, iluminación, radiaciones), químicos (contaminantes con sus vías de entrada y efectos) y biológicos (agentes vivos clasificados en cuatro grupos) son los contaminantes del medio ambiente de trabajo. Los organizativos comprenden los ergonómicos (carga física, trastornos musculoesqueléticos, PVD) y los psicosociales (estrés, burnout, mobbing). Cada uno incide en la salud de forma característica —el accidente súbito frente a la enfermedad de aparición lenta—, lo que orienta las medidas preventivas.
La gran idea del tema es que no se puede prevenir lo que no se conoce: identificar y clasificar correctamente los factores de riesgo de cada puesto es el primer e imprescindible paso de la prevención, y la base de la evaluación de riesgos. Un mismo puesto suele presentar varios tipos de factores a la vez (de seguridad, físicos, ergonómicos, psicosociales), que deben analizarse en conjunto.
Para el docente de FOL, este tema capacita al alumnado para identificar los riesgos de su profesión y protegerse de ellos, formando una cultura preventiva sólida y adaptada a cada sector. Enlaza con los conceptos de PRL y prepara el estudio del accidente de trabajo, la enfermedad profesional y las medidas de prevención de los temas siguientes.
8. Bibliografía y webgrafía
- Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, art. 4 (definiciones).
- Reales Decretos específicos: RD 486/1997 (lugares), 1215/1997 (equipos), 286/2006 (ruido), 374/2001 (agentes químicos), 664/1997 (biológicos), 665/1997 (cancerígenos), 487/1997 (cargas), 488/1997 (PVD).
- Reglamentos (UE) REACH y CLP (clasificación y etiquetado de sustancias químicas).
- Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST): guías técnicas y valores límite (VLA): www.insst.es.
- Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA): osha.europa.eu.
Avanza tu camino y tacha el paso de hoy en tu plan. 🍅 ¿Sesión larga? Estudia con pomodoro
Material de repaso 📐
Repasa el tema con el esquema de llaves y las flashcards de recuerdo activo.
Ver esquema de llaves
- 1Concepto y clasificación
- Factor de riesgo/peligro = elemento del trabajo que puede causar daño
- INSST: seguridad (accidentes), medio ambiente físico/químico/biológico (enf. profesionales), carga (ergonómicos), organización (psicosociales)
- Técnicas: seguridad, higiene industrial, ergonomía, psicosociología, medicina del trabajo
- 2Seguridad y factores físicos
- Seguridad: lugar, máquinas, eléctrico, incendio; señalización RD 485/1997 (rojo/amarillo/azul/verde)
- Físicos (energía): ruido (hipoacusia, dB), vibraciones, ambiente térmico, iluminación, radiaciones (ionizantes/no ionizantes)
- Higiene: foco-medio-receptor; medir vs valores límite
- 3Químicos y biológicos
- Químicos: aerosoles (polvo/humos)/gases/vapores; vías respiratoria/dérmica/digestiva/parenteral; VLA; REACH/CLP, pictogramas, ficha datos seguridad; RD 374/2001
- Efectos: irritante/corrosivo/tóxico/asfixiante/sensibilizante/cancerígeno; agudo vs crónico
- Biológicos: bacterias/virus/hongos/parásitos; RD 664/1997 (4 grupos); vacunación (COVID-19)
- 4Organizativos (ergonómicos y psicosociales)
- Ergonómicos: carga física, posturas, repetitivos, cargas (RD 487/1997), PVD (RD 488/1997); trastornos musculoesqueléticos (1ª baja)
- Psicosociales: carga mental, turnos/nocturno, autonomía; estrés, burnout, mobbing (reiterado), acoso, violencia
- Evaluación con cuestionarios (ISTAS21); desconexión digital (LO 3/2018)
- 5Incidencia en la salud
- Seguridad→accidente (súbito); higiene→enfermedad profesional (lento)
- Ergonómicos→fatiga/musculoesqueléticos; psicosociales→fatiga mental/estrés
- Depende de intensidad/tiempo/individuo; especialmente sensibles, embarazo, menores
¿Te ha servido este tema? 🐂
Crea tu cuenta gratis para guardar tu progreso, repasar con los esquemas y recibir el resto del temario de tu especialidad. Gratis y siempre lo será.
