Tema 12 · Lengua Castellana y Literatura
La estructura de la palabra. Flexión, derivación y composición. La organización del léxico español
Epígrafe oficial: La estructura de la palabra. Flexión, derivación y composición. La organización del léxico español.
Tema desarrollado siguiendo la estructura habitual de la oposición. La información es orientativa: verifica siempre el temario oficial, la normativa y el currículo vigentes en tu convocatoria y tu comunidad autónoma.
Índice
- 0. Introducción
- 1. Relación con el currículo
- 2. La estructura de la palabra
- 3. La flexión
- 4. La formación de palabras
- 5. La organización del léxico español
- 6. Implicaciones didácticas
- 7. Conclusiones
- 8. Esquema
- 9. Bibliografía y webgrafía
0. Introducción
La palabra es la unidad lingüística más intuitiva —cualquier hablante «sabe» qué es una palabra— y una de las más difíciles de definir (¿es «sacacorchos» una o dos?, ¿y «se lo di»?). Este tema la aborda por dentro: su estructura interna (las piezas mínimas con significado: los morfemas, y sus reglas de combinación), los dos grandes talleres donde se fabrican formas (la flexión, que varía una misma palabra: niño/niña/niños; y la formación de palabras —derivación, composición, parasíntesis—, que crea palabras nuevas: niñería, aniñado) y, en zoom de alejamiento, la organización del conjunto: cómo está hecho y ordenado el caudal léxico del español, con sus capas históricas (lo heredado, lo cultivado, lo prestado) y sus redes internas.
Es un tema de rendimiento escolar máximo. La morfología es el análisis gramatical más practicado en la ESO (segmentar lexemas y morfemas, clasificar procedimientos de formación cae en todos los exámenes... y en las pruebas prácticas de esta oposición: el supuesto de Canarias 2021 y el de Madrid 2025 lo confirman); y el vocabulario es, tras la lectura, la variable que más discrimina el rendimiento académico global: enseñar cómo funcionan las familias léxicas, los prefijos cultos o los dobletes es multiplicar el léxico del alumno con palancas en vez de listas (la tesis del tema 3: enseñar palabras es enseñar conceptos).
El desarrollo fija primero las unidades y la técnica de segmentación; recorre después flexión y formación con los inventarios que el opositor debe dominar (sufijos apreciativos, patrones compositivos, la parasíntesis y sus pruebas); y termina organizando el léxico como historia (capas) y como sistema (familias y campos), con el diccionario como espejo institucional y el aula como destino.
1. Relación con el currículo
En el marco LOE-LOMLOE (RD 217/2022 y 243/2022), el tema es columna del bloque de Reflexión sobre la lengua en toda la etapa:
- Los saberes incluyen expresamente los procedimientos de formación de palabras y la observación de la estructura interna (base de los criterios de evaluación sobre uso del léxico y análisis morfológico), con progresión de la ESO al Bachillerato.
- El vocabulario atraviesa todas las competencias específicas: la comprensión exige inferir significados por la morfología (des-conta-mina-ción), y la producción, precisión y riqueza léxicas.
- Conecta con la ortografía (reglas ligadas a morfemas: -aba-, -bilidad, prefijos), con el léxico de las materias (los formantes cultos grecolatinos: la interdisciplinariedad más barata y eficaz que existe) y con la historia de la lengua (capas del léxico: temas 7 y 9).
- La atención al alumnado alófono y con dificultades encuentra aquí su mejor palanca compensatoria: la morfología como estrategia de inferencia léxica.
Contribuye a la CCL, a la competencia plurilingüe (los formantes cultos son internacionales: tele-, -logía) y a aprender a aprender (el diccionario y la inferencia morfológica como herramientas de autonomía).
2. La estructura de la palabra
2.1. Palabra, morfema, monema: las unidades
La palabra puede definirse operativamente como la unidad mínima libre (aislable entre pausas, permutable, con acento propio las tónicas: tema 11), aunque sus fronteras hagan agua (clíticos, compuestos sintagmáticos, locuciones). Su interior se analiza en unidades mínimas con significado: los morfemas (terminología funcionalista europea: monemas de Martinet, divididos en lexemas —significado léxico: niñ-— y morfemas gramaticales; la terminología americana llama morfema a toda unidad mínima significativa y reserva raíz/afijos para la estructura: conviene declarar el sistema que se usa y ser coherente). Los morfemas gramaticales se clasifican por su autonomía: libres o independientes (determinantes, preposiciones, conjunciones: palabras puramente gramaticales) y trabados o ligados (los que van soldados al lexema), y estos por su función: flexivos (género, número, persona, tiempo...: no crean palabras, las varían) y derivativos (crean palabras nuevas). El morfema es unidad abstracta con variantes: los alomorfos (el plural /-s/ ~ /-es/; el lexema pued-/pod-; la negación in-/im-/i-: irregular, imposible, ilegal): noción paralela al alófono del tema 11 que muestra la arquitectura común del análisis estructural.
2.2. Raíz y afijos: la segmentación morfológica
La técnica escolar (y de examen) es la segmentación: aislar la raíz (el lexema: invariante de la familia léxica) y los afijos: prefijos (antepuestos), sufijos (pospuestos, incluidos los flexivos finales) e interfijos (elementos átonos sin significado propio que engrasan la unión: polv-ar-eda, cafe-t-era, viv-ar-acho: distintos de los infijos verdaderos, raros en español). El método fiable es el conmutativo: cada corte debe justificarse con otras palabras que compartan la pieza (des-hac-er se corta así porque existen des-atar y hac-emos): sin conmutación, la segmentación es adivinanza (¡error clásico: cortar «mar-avilla»!). La estructura puede ser recursiva y jerárquica: [[des-[[nacion-al]-izar]]-ción] se analiza por capas, y el orden de los cortes se argumenta (¿existe *desnación? no; ¿existe nacionalizar? sí): exactamente el razonamiento que piden los tribunales (Madrid 2025: «latinoamericano» con sus dos análisis posibles). La morfología moderna añade matices dignos de mención: palabras simples sin estructura (sol, azul), temas cultos grecolatinos que componen sin ser palabras (biblio-, -teca, hidro-, -fobia: la llamada composición culta) y morfemas cero (el singular, el masculino no marcado: cuestión teórica discutida que basta apuntar).
El marco de todo el análisis son las clases de palabras, que la morfología reparte en dos grandes bloques: variables (con flexión: sustantivo, adjetivo, determinante, pronombre, verbo) e invariables (adverbio, preposición, conjunción, interjección), reparto que anticipa los temas sintácticos (14-22) y que ya exige finura: hay adverbios con apariencia flexiva (los apreciativos: cerquita, ahorita: tema 9), preposiciones que fueron otra cosa (mediante, durante: antiguos participios de presente: la gramaticalización como fábrica de palabras invariables) y fronteras célebres (el determinante frente al pronombre; el participio entre verbo y adjetivo). La morfología es también sensible al contexto ortográfico: la tilde de los compuestos sigue reglas morfológicas exactas (los univerbales se acentúan como una sola palabra: balonmano, decimoséptimo; los adverbios en -mente conservan la del adjetivo: fácilmente; los compuestos con guion mantienen ambas: teórico-práctico): otra muestra de que ortografía y morfología son la misma asignatura con dos uniformes.
3. La flexión
3.1. La flexión nominal: género y número
La flexión no crea unidades léxicas: genera las formas de una misma palabra exigidas por la gramática (concordancia). En el nombre y el adjetivo: género y número. El género español es en el nombre una propiedad inherente de consecuencias sintácticas (la mesa/el mapa: no «significa» sexo salvo en los animados) con marcas variadas: la oposición -o/-a (niño/niña), los pares heteronímicos (caballo/yegua), el género común (el/la periodista), el epiceno (la jirafa macho) y los ambiguos (el/la mar); en los animados, la moción de género es productiva y socialmente sensible (jueza, médica: la norma acompaña al uso: temas 3 y 10). El número opone singular y plural con los alomorfos -s/-es (y plural invariable: la crisis/las crisis), reglas conocidas para vocal tónica (esquís/jabalíes), latinismos y extranjerismos (currículums, másteres: la Ortografía y el DPD como árbitros), los pluralia tantum (víveres, nupcias) y los recuentos especiales (gente, la mayoría de: concordancias ad sensum que anticipan sintaxis). El adjetivo flexiona por concordancia (sin significado propio de género/número) y añade la gradación (más alto, altísimo, óptimo: en la frontera entre flexión y derivación); los determinantes y pronombres conservan además restos casuales (yo/me/mí; le/lo/la: el sistema pronominal átono cuyo desajuste produce leísmo/laísmo: tema 10). Complétese la flexión nominal con dos fenómenos menores de examen: la apócope de ciertos adjetivos y cuantificadores en posición prenominal (buen(o), gran(de), san(to), primer(o), algún(o), cien(to): reliquia fonosintáctica medieval con reglas precisas: gran ocasión pero ocasión grande, san Pedro pero santo Tomás) y los comparativos y superlativos sincréticos heredados del latín (mejor/óptimo, peor/pésimo, mayor/máximo, menor/mínimo), que bloquean la construcción analítica (*más mejor) y conviven con los superlativos cultos en -érrimo (paupérrimo, celebérrimo): flexión, historia y norma en un mismo paquete.
3.2. La flexión verbal: el paradigma
El verbo es la palabra más flexiva del español: cada forma empaqueta persona y número (concordancia con el sujeto), tiempo (deíctico: tema 6), aspecto (perfecto/imperfecto: canté/cantaba: la oposición aspectual más rentable del sistema) y modo (indicativo/subjuntivo/imperativo: la actitud ante lo dicho), organizados en el paradigma de las tres conjugaciones (-ar, -er, -ir) con sus formas simples y compuestas (haber + participio) y las no personales (infinitivo, gerundio, participio). La segmentación verbal canónica: raíz + vocal temática (cant-a-ba-mos) + morfema de tiempo-modo-aspecto + morfema de número-persona: el análisis que el tribunal espera (deriv-á-ba-mos: raíz + VT + TMA imperfecto + NP 1.ª plural). Las irregularidades se sistematizan (no se memorizan sueltas): vocálicas (diptongación e>ie, o>ue: herencia de la evolución fonética: tema 7; cierre e>i: pidió), consonánticas (c>zc, -y-), fuertes (pretéritos y participios: hizo, dicho) y supletivas (ir: voy/iba/fue), más los defectivos (soler). El paradigma verbal es también el gran laboratorio de la analogía infantil y popular (andé, conducí: tema 10): el error analógico como ventana a la regla interiorizada (tema 2). Las formas no personales merecen apunte propio por su naturaleza híbrida: el infinitivo es el sustantivo del verbo (el saber, un decir: admite hasta plural lexicalizado: los andares), el gerundio su adverbio (con la cuestión normativa estrella: el gerundio de posterioridad —*«cayó, rompiéndose una pierna después»— censurado, frente al simultáneo correcto) y el participio su adjetivo (con dobletes fuerte/regular: imprimido/impreso, freído/frito, ambos válidos con reparto); las tres arman las perífrasis verbales (tener que + inf., estar + ger., llevar + part.), donde el auxiliar se gramaticaliza: anticipo del tema 15 y muestra, otra vez, de que la frontera entre morfología y sintaxis es una aduana con mucho contrabando.
4. La formación de palabras
4.1. La derivación: prefijos, sufijos, interfijos
La derivación es el procedimiento estrella del español. La prefijación no suele cambiar la categoría y aporta significados sistematizables: negación (in-, des-, a-), locativos (sub-, entre-, trans-), temporales (pre-, pos-), intensivos (re-, requete-, super-, mega-: en plena inflación apreciativa: tema 10), cuantitativos (bi-, multi-) y los cultos de doble origen latino/griego (co-, anti-, hiper-). La sufijación sí recategoriza y es la gran fábrica: nominalizadores (-ción, -miento, -anza, -dor, -ista, -ismo), adjetivadores (-oso, -able, -al, -ivo), verbalizadores (-izar, -ificar, -ear: el productivo de los neologismos: chatear, googlear) y adverbializador (-mente, con su historia curiosa: el ablativo mente del latín: «de mente clara» → claramente). Capítulo propio merece la sufijación apreciativa, que no cambia categoría ni (apenas) significado referencial sino que añade valoración: diminutivos (-ito, -illo, -ico, -ín: con geografía dialectal y valores no solo de tamaño: afecto, atenuación cortés: tema 6), aumentativos (-ón, -azo, -ote: también admirativos: golazo) y despectivos (-ucho, -aco, -ejo), con lexicalizaciones que ya son palabras nuevas (bombilla, camarote, sillón: el diminutivo/aumentativo fosilizado: excelente ejercicio de diacronía). Los interfijos (2.2) completan la maquinaria.
La derivación no es un juego libre: está regida por la productividad y sus restricciones. Hay sufijos vivos (-ción, -able, -ear producen a diario) y fósiles (-umbre, -aje apenas ya); hay rivalidades con reparto (el par -ción/-miento se disputa las bases verbales: financiación/financiamiento, con preferencias dialectales España/América); hay bloqueos (la existencia de una palabra impide la sinónima derivable: *robador queda bloqueado por ladrón; *decidición por decisión) y selecciones de base (los sufijos cultos exigen raíces cultas: lact-eo y no *lech-eo; hidr-atar y no *agu-atar: las familias dobles del epígrafe 5.2). Estas regularidades explican los huecos que la norma coseriana describía (tema 10: lo sistemático no realizado) y dan al aula un juego serio: inventar palabras posibles e imposibles y justificar por qué (¿puede existir «mesable»? ¿y «amablura»?): la morfología como gramática generativa de bolsillo.
4.2. La composición
La composición une dos (o más) lexemas: patrones productivos: V+N (sacacorchos, lavavajillas, paraguas: el más español de todos, siempre masculino y con plural congelado), N+N (bocacalle, telaraña; coordinados: casatienda), N+A (pelirrojo, con su -i- de enlace; boquiabierto), A+A (agridulce, sordomudo), y los cultos ya citados (biblioteca, filología: temas grecolatinos). Criterios de reconocimiento del compuesto propio (univerbal): acento único, flexión solo final (bocacalles, no *bocascalles), inseparabilidad. Junto a ellos, los compuestos sintagmáticos (pluriverbales: hombre rana, cama nido, fin de semana, ojo de buey): estructuras de sintagma con significado unitario y restricciones (no admiten modificación interna: *hombre muy rana), puerta hacia la fraseología (locuciones) que el diccionario registra de modo desigual: frontera teórica que el opositor debe saber discutir. El español, comparado con el alemán o el inglés, es moderadamente compositivo y prefiere la derivación y el sintagma con de (molino de viento frente a windmill): observación tipológica rentable en el aula plurilingüe.
4.3. Parasíntesis y procedimientos modernos
La parasíntesis aplica prefijo y sufijo simultáneamente: la prueba es la inexistencia de los pasos intermedios: aterrizar es parasintético porque no existen *aterrizar sin a- (*terrizar) ni *aterr-; igual embotellar (*botellar, *embotella como nombre no), envejecer, aclarar; y el patrón nominal/adjetival a-...-ado, en-...-ado (anaranjado, endiablado). Distíngase del mero encadenamiento prefijo+derivado (des-almado sí pasa por almado? no: desalmado es también parasintético; re-planteamiento en cambio es derivación sucesiva: existe planteamiento): el razonamiento paso a paso es lo evaluado. Los procedimientos modernos completan el cuadro: acortamientos (profe, bici, cine: con su sabor de registro: tema 10), siglas (leídas por letras: ONG; o silábicamente: acrónimos: ovni, sida, ya lexicalizados en minúscula) y acrónimos por fusión (ofimática, teleñeco, brunch importado), abreviaturas (convención gráfica, no palabra nueva), y el gran caudal externo: préstamos y calcos (tema 8), hoy masivamente anglicados y digitales, que la morfología española naturaliza a velocidad admirable (tuit → tuitear → tuitero: préstamo + sufijación patria: el sistema digiriendo lo ajeno). El conjunto da la imagen exacta de un léxico vivo: el español fabrica palabras cada día, y el aula puede verlo en directo en su propio argot (tema 10: randomear, shippeo).
5. La organización del léxico español
5.1. Las capas históricas: patrimoniales, cultismos, préstamos
El léxico español es un yacimiento estratificado (temas 7 y 9 dieron la historia; aquí, la estructura). El estrato central es el latino, en dos flujos de desigual erosión: las voces patrimoniales, transmitidas por vía oral ininterrumpida y transformadas por todas las leyes fonéticas (oculum > ojo; strictum > estrecho), y los cultismos, tomados después del latín escrito con mínima adaptación (ocular, estricto), con los semicultismos a medio evolucionar (siglo, regla). El fenómeno estrella es el doblete: la misma palabra latina por las dos vías (collocare > colgar/colocar; clavem > llave/clave; integrum > entero/íntegro; cathedram > cadera/cátedra): pares donde el patrimonial es concreto y el cultismo abstracto: la mejor lección de historia de la lengua en miniatura. Alrededor, las capas de préstamo por épocas: prerromanas y vasquismos, germanismos, el gran caudal árabe (~4.000: tema 7), galicismos medievales y modernos (jardín, hotel), italianismos renacentistas (novela, piano), lusismos (mermelada), americanismos indígenas (tema 9), y las oleadas contemporáneas: galicismos del XVIII-XIX, anglicismos del XX-XXI (con toda la casuística normativa: crudos, adaptados, calcos, y la doctrina de la RAE/FundéuRAE: tema 10). Cada palabra lleva su estrato escrito en la forma: enseñar a leerlo (¿por qué «hierro» pero «férreo»?) es enseñar etimología operativa.
Las capas tienen además ciclo de vida: el léxico envejece y se renueva sin descanso. En el extremo de salida, los arcaísmos (voces en retirada: entuerto, otrora, vetustos ya para el hablante medio, vivos a veces en América o en el registro jurídico: tema 9 y 10) y los historicismos (palabras de referente desaparecido: celemín, arcabuz: no han envejecido ellas sino el mundo). En el de entrada, los neologismos, de forma (todos los procedimientos de este tema) o solo de sentido (palabra vieja, significado nuevo: ratón, nube, tuit... la vía favorita de la tecnología, que anticipa el cambio semántico del tema 13). Entre ambos extremos, la masa estable del léxico fundamental (las ~2.000 palabras que cubren el 80 % de cualquier texto: el objetivo realista del vocabulario receptivo escolar se juega en las siguientes decenas de miles, y ahí la morfología es la palanca). Observar el ciclo con los alumnos (¿qué palabra de sus abuelos ya no usan?, ¿cuál suya no entienden sus padres?) convierte la lexicología en trabajo de campo familiar.
5.2. Familias, campos y organización interna
Sincronicamente, el léxico no es una lista: es una red. La familia léxica agrupa las palabras de una misma raíz (tierra, terreno, aterrizar, enterrar, terraza...), con las complicaciones de las raíces cultas alternantes (agua/hidro-, del griego; leche/lact-: familias dobles patrimonial-culta que el alumnado debe aprender a emparejar). El campo semántico agrupa palabras de la misma categoría que comparten zona de significado y se delimitan entre sí (los nombres de asientos: silla/sillón/taburete/banco: análisis componencial en semas, que anticipa el tema 13); el campo asociativo o léxico, más laxo, reúne el vocabulario de un ámbito (la navegación: mar, barco, zarpar, estibador: categorías mezcladas: la noción útil para el comentario de textos: las isotopías del tema 25). Complétese con las colocaciones (combinaciones preferentes semifijas: cometer un error, odio acérrimo, banco de peces: la fraseología láxica que distingue al hablante nativo y que los diccionarios combinatorios —REDES, Práctico— cartografían) y las locuciones plenas (tomar el pelo: unidad léxica pluriverbal): el continuo palabra-sintagma que la lexicología moderna describe y el aula necesita (los alumnos «saben palabras» pero fallan en colocaciones: ahí se juega la naturalidad).
5.3. El léxico en el diccionario
El espejo institucional del léxico es la lexicografía (historia en el tema 10: Covarrubias, Autoridades, Moliner). Tipológicamente: diccionarios generales de lengua (el DLE, hoy en actualización anual digital), de uso (Moliner, Seco: definiciones y ejemplos orientados al hablante), etimológicos (el monumental Corominas: el DCECH, la biografía de cada palabra), combinatorios (REDES), de dudas (DPD), de americanismos (DAMER), escolares e inversos, más los corpus (CORPES XXI: tema 2) que hoy alimentan todo. Manejar críticamente el diccionario es contenido curricular: qué registra y qué no (¿está «randomear»? ¿por qué no? ¿debería?), qué marcas usa (coloq., despect., Á. RPl.), cómo data y documenta: el diccionario no como oráculo sino como obra humana consultable: la actitud del tema 10 aplicada a la herramienta más usada del aula.
6. Implicaciones didácticas
- Morfología como palanca léxica: enseñar los 30-40 formantes cultos más rentables (tele-, -logía, hiper-, -cracia...) multiplica el vocabulario receptivo en todas las materias; talleres de inferencia: deducir «hipocalórico» sin diccionario.
- Segmentación argumentada: el análisis morfológico como razonamiento (conmutación, pasos justificados) y no como rito; el caso «latinoamericano» (dos análisis defendibles) como modelo de examen.
- Neología en vivo: observatorio de palabras nuevas del propio entorno (crear fichas: procedimiento, primera documentación que encuentren, ¿la admitiría el DLE?): la formación de palabras como ciencia ciudadana.
- Dobletes y etimología operativa: parejas llave/clave para conectar historia de la lengua, ortografía (h de hierro/férreo) y precisión léxica; el Corominas escolar como libro de aventuras.
- Colocaciones y precisión: sustituir las listas de sinónimos por trabajo de colocaciones (¿qué se «comete», qué se «perpetra»?); revisión léxica de borradores centrada en proformas (cosa, hacer: tema 10).
- Diccionarios en pantalla: rutina de consulta triple (DLE, DPD, corpus) ante cada duda real del aula; comparar entradas de Moliner y el DLE: la definición como género textual.
7. Conclusiones
El tema ha desmontado la palabra y ha vuelto a montarla. Por dentro: unidades mínimas (morfemas y sus alomorfos), una técnica (la segmentación conmutativa y jerárquica) y dos maquinarias: la flexión (género y número nominales con su casuística; el paradigma verbal como el artefacto flexivo mayor del idioma) y la formación de palabras: la derivación como fábrica principal (con la sufijación apreciativa como especialidad hispánica), la composición con sus patrones y su frontera sintagmática, la parasíntesis con su prueba de simultaneidad, y los procedimientos modernos (acortamiento, siglas, préstamo naturalizado) que mantienen la fábrica abierta las veinticuatro horas. Por fuera: un léxico organizado como historia (patrimoniales, cultismos y dobletes, préstamos por capas) y como sistema (familias, campos, colocaciones), con el diccionario como registro civil siempre en obras.
Para el aula, la moraleja es económica: la morfología es el interés compuesto del vocabulario: cada formante enseñado rinde en decenas de palabras, cada doblete ilumina historia y ortografía a la vez, cada neologismo analizado convierte el habla del alumno en objeto de ciencia. Pocas inversiones didácticas rinden tanto con tan poco: el profesor que domina este tema no enseña palabras: enseña a fabricarlas y a heredarlas.
8. Esquema
ESTRUCTURA DE LA PALABRA Y LÉXICO
│
├─ 1. UNIDADES
│ ├─ PALABRA (unidad libre; fronteras difusas) · MORFEMA/MONEMA
│ │ (Martinet: lexema + morfemas) · libres vs trabados ·
│ │ FLEXIVOS (varían) vs DERIVATIVOS (crean)
│ ├─ ALOMORFOS: -s/-es · pued-/pod- · in-/im-/i- (∥ alófono, T11)
│ └─ SEGMENTACIÓN: raíz + prefijos/sufijos/INTERFIJOS (polv-ar-eda) ·
│ método CONMUTATIVO (cada corte, justificado) · análisis
│ jerárquico por capas ([[des[nacional-izar]]ción]) ·
│ temas cultos (biblio-, -teca) · clases variables/invariables
│ (gramaticalización: mediante) · tildes de compuestos (-mente)
│
├─ 2. FLEXIÓN
│ ├─ NOMINAL: GÉNERO (inherente en N: mesa; moción niño/a; común
│ │ el/la periodista; epiceno jirafa; heterónimos caballo/yegua;
│ │ jueza y la norma) · NÚMERO (-s/-es; crisis; jabalíes;
│ │ másteres; pluralia tantum) · adjetivo: concordancia + GRADO ·
│ │ APÓCOPE (buen, gran, san, primer) · sincréticos (mejor/óptimo;
│ │ *más mejor) · superlativos -érrimo (paupérrimo)
│ └─ VERBAL: raíz + VOCAL TEMÁTICA + TMA + NP (cant-á-ba-mos) ·
│ persona/número, TIEMPO (deíctico), ASPECTO (canté/cantaba),
│ MODO (ind/subj/imp) · 3 conjugaciones + compuestas + no
│ personales · irregularidades sistemáticas (ie/ue, zc, fuertes,
│ supletivas ir) · analogía popular (andé) = regla en acción
│
├─ 3. FORMACIÓN DE PALABRAS
│ ├─ DERIVACIÓN: prefijos (negación in-/des-; locativos; intensivos
│ │ re-/super-) · sufijos recategorizadores (-ción, -oso, -izar,
│ │ -mente ← MENTE ablativo) · APRECIATIVOS: -ito/-illo/-ico
│ │ (afecto, atenuación), -ón/-azo, -ucho · lexicalizados (bombilla)
│ │ PRODUCTIVIDAD: sufijos vivos/fósiles · rivalidad -ción/-miento ·
│ │ BLOQUEO (*robador por ladrón) · selección de base (lact-eo)
│ ├─ COMPOSICIÓN: V+N (sacacorchos), N+N (bocacalle), N+A (pelirrojo,
│ │ -i-), A+A (agridulce) · propios (acento y flexión únicos) vs
│ │ SINTAGMÁTICOS (hombre rana, fin de semana) → fraseología
│ └─ PARASÍNTESIS (prefijo+sufijo SIMULTÁNEOS: aterrizar: *terrizar,
│ *aterr) · modernos: acortamientos (profe), SIGLAS/ACRÓNIMOS
│ (ONG, ovni, ofimática) · préstamos naturalizados (tuit→tuitear)
│
├─ 4. ORGANIZACIÓN DEL LÉXICO
│ ├─ CAPAS: PATRIMONIALES (oculum>ojo) vs CULTISMOS (ocular) ·
│ │ semicultismos · DOBLETES (llave/clave, colgar/colocar,
│ │ cadera/cátedra) · préstamos por épocas (árabe ~4.000;
│ │ galicismos, italianismos, americanismos, ANGLICISMOS)
│ │ CICLO DE VIDA: arcaísmos (otrora) · historicismos (arcabuz) ·
│ │ neologismos de forma y DE SENTIDO (ratón, nube) · léxico
│ │ fundamental (~2.000 palabras = 80 % del texto)
│ ├─ REDES: familia léxica (raíces dobles agua/hidro-) · campo
│ │ semántico (semas: silla/sillón) · campo asociativo (isotopías)
│ │ · COLOCACIONES (cometer un error; REDES) · locuciones
│ └─ DICCIONARIOS: DLE · uso (Moliner, Seco) · etimológico (COROMINAS)
│ · combinatorio · DPD · DAMER · corpus (CORPES XXI) ·
│ el diccionario como obra consultable, no oráculo
│
└─ 5. DIDÁCTICA: formantes cultos = interés compuesto del vocabulario ·
segmentación argumentada (conmutación) · observatorio de neologismos ·
dobletes como historia+ortografía · colocaciones > listas de sinónimos ·
rutina DLE+DPD+corpus
9. Bibliografía y webgrafía
- Alvar Ezquerra, M., La formación de palabras en español, Arco Libros, Madrid.
- Bosque, I., Las categorías gramaticales, Síntesis, Madrid.
- Corominas, J. y Pascual, J. A., Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, Gredos.
- Lang, M. F., Formación de palabras en español, Cátedra, Madrid.
- Lázaro Mora, F., «La derivación apreciativa», en Bosque y Demonte (dirs.), Gramática descriptiva, vol. 3.
- Pena, J., «Partes de la morfología. Las unidades del análisis morfológico», en Gramática descriptiva, vol. 3.
- RAE y ASALE, Nueva gramática de la lengua española (Morfología, vols. 1-2); DLE; DPD.
- Seco, M., Andrés, O. y Ramos, G., Diccionario del español actual, Aguilar.
- Varela Ortega, S., Morfología léxica: la formación de palabras, Gredos, Madrid.
- Bosque, I. (dir.), REDES. Diccionario combinatorio del español contemporáneo, SM.
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