Tema 18 · Lengua Castellana y Literatura
Elementos lingüísticos para la expresión de la cantidad, la cualidad y el grado
Epígrafe oficial: Elementos lingüísticos para la expresión de la cantidad, la cualidad y el grado..
Tema desarrollado siguiendo la estructura habitual de la oposición. La información es orientativa: verifica siempre el temario oficial, la normativa y el currículo vigentes en tu convocatoria y tu comunidad autónoma.
Índice
- 0. Introducción
- 1. Relación con el currículo
- 2. La expresión de la cantidad
- 3. La expresión de la cualidad
- 4. La expresión del grado
- 5. Rendimiento discursivo: describir, valorar, ponderar
- 6. Implicaciones didácticas
- 7. Conclusiones
- 8. Esquema
- 9. Bibliografía y webgrafía
0. Introducción
Con este tema el temario cambia de método: los temas 18 a 22 no preguntan por una unidad (el sintagma, la oración) sino por una noción —cantidad, tiempo, causa...— y piden inventariar los elementos lingüísticos que la expresan. Es el enfoque onomasiológico (del significado a las formas), heredero de las gramáticas nociofuncionales de la enseñanza de lenguas: la pregunta ya no es «¿qué es un adjetivo?» sino «¿de cuántas maneras dice el español que algo es mucho, bueno o buenísimo?». El giro exige reorganizar todo lo aprendido (morfología del tema 12, léxico del 13, sintagmas y oraciones de los temas 14-17) en repertorios transversales que atraviesan los niveles: para cada noción hay léxico, morfemas, sintaxis y fraseología.
El trío de este primer tema nociofuncional está bien elegido: la cantidad (cuánto: el reino de la cuantificación, de los numerales a los indefinidos), la cualidad (cómo es: el reino del adjetivo y sus suplentes) y el grado (cuánto de cómo: la cuantificación de la cualidad: comparación, superlativo, intensificación), tres nociones encadenadas —el grado es la cantidad aplicada a la cualidad— que juntas componen la gramática de la descripción y la valoración: describir el mundo y tomarle la medida es, quizá, la mitad de lo que hacemos al hablar, desde el parte meteorológico hasta la declaración de amor, que también compara, pondera y —sobre todo— exagera con toda la maquinaria que este tema inventaría.
El desarrollo inventaría cada noción por niveles (léxico, morfológico, sintáctico, fraseológico), añade la capa semántico-pragmática (la cuantificación difusa, la intensificación cortés y juvenil) y desemboca en el discurso: la descripción, la argumentación ponderativa y la publicidad (tema 5) como géneros donde estas gramáticas trabajan a destajo.
1. Relación con el currículo
En el marco LOE-LOMLOE (RD 217/2022 y 243/2022), el enfoque nociofuncional de este tema coincide con la orientación competencial del currículo: la gramática al servicio de funciones comunicativas (describir, comparar, valorar), presentes en los saberes de todos los cursos:
- La descripción (de personas, lugares, procesos) es género escolar desde 1.º de ESO (tema 27): su gramática es exactamente este tema.
- Los grados del adjetivo y la comparación son saberes explícitos de la reflexión lingüística; las consecutivas y comparativas, del análisis de 4.º-Bachillerato (tema 17).
- La valoración y la ponderación conectan con la argumentación (tema 30) y con la modalización (temas 5 y 17): el grado como huella del emisor.
- Para el alumnado alófono, cuantificar y graduar son funciones de supervivencia (niveles A del MCER): el tema es la despensa del español L2.
Contribuye a la CCL (precisión y expresividad), a la competencia matemática (numerales, medidas, porcentajes: la lengua de las matemáticas escolares) y a la crítica frente a la cuantificación retórica de los medios (tema 5: «miles de personas»).
2. La expresión de la cantidad
2.1. La cuantificación precisa: los numerales
El sistema de los numerales: cardinales (uno y sus apócopes, las decenas soldadas —dieciséis— y las separadas —treinta y uno—, la concordancia de uno/una y de las centenas —doscientas páginas—, el género de ambos/ambas), ordinales (primero/primer, la serie culta undécimo/duodécimo hoy en convivencia con decimoprimero/decimosegundo ya admitidos, el retroceso de los ordinales altos ante el cardinal: «el treinta aniversario»... censurado: «el trigésimo»), fraccionarios (medio, tercio, doceavo: con el clásico error *doceavo por duodécimo: el fraccionario no es ordinal: pleito normativo estrella), multiplicativos (doble, triple) y colectivos léxicos (par, decena, docena, centenar, millar: nombres cuantificativos: tema 14). Añádase la sintaxis de los porcentajes (el 20 % de...: concordancias del tema 16), las medidas (los SSNN de medida como CC o CD: «pesa tres kilos»: temas 14-15) y la ortografía técnica de las cifras (cuándo letra, cuándo número: la norma de la Ortografía 2010 que el registro académico exige). Sintaxis menuda de examen: la apócope de uno y sus compuestos ante nombre masculino (un libro, veintiún años, cien frente a ciento: «ciento veinte» pero «cien mil»), el género doble de las centenas (doscientos/doscientas) frente a la invariabilidad de mil, y el estatuto sustantivo de millón, billón y millardo (exigen de: «un millón DE euros» frente a «mil euros»: por eso «*un millón euros» falla: el numeral alto es un nombre cuantificativo con régimen preposicional: tema 14). Y la advertencia intercultural: el billón español (10¹²) no es el billion inglés (10⁹: mil millones o millardo): el falso amigo numérico (tema 13) que más dinero mueve en las malas traducciones periodísticas.
2.2. La cuantificación imprecisa: los indefinidos
Los cuantificadores indefinidos son el corazón semántico de la cantidad: existenciales (alguno, algo, alguien / negativos: ninguno, nada, nadie: con su concordancia negativa: tema 17), universales (todo, cada —distributivo—, ambos, cualquiera: con la elegante diferencia todo/cada: «todos los días» global / «cada día» distributivo), evaluativos o de grado de cantidad (mucho, poco, bastante, demasiado, varios, unos cuantos: la escala subjetiva: «poco» no es un número sino una evaluación respecto de una expectativa: semántica de la cuantificación difusa que explica por qué «pocos alumnos aprobaron» y «unos pocos alumnos aprobaron» pintan el mismo número con signo opuesto: presuposición y perspectiva), comparativos de cantidad (más, menos: el puente al grado) y aproximativos (casi, apenas, alrededor de, unos veinte, veintitantos, y pico: la gramática del «más o menos», riquísima y poco enseñada). Su sintaxis: usos determinante/pronombre (tema 14), posiciones (predeterminante todo), combinatorias (*muchos cada) y polaridad (alguno pospuesto negativo: «no hay peligro alguno»: refinamiento culto). Y el capítulo lógico: el ámbito de los cuantificadores con la negación (tema 17): «no vinieron todos» (negación sobre todos: vinieron algunos) frente a «no vino ninguno» (cuantificación negativa total): la interacción no-todo/no-ninguno es lógica de proposiciones hecha gramática, y las ambigüedades de doble cuantificador («todos los alumnos leyeron un libro»: ¿el mismo o uno cada uno?) son el ejercicio de semántica más divertido que puede llevarse a Bachillerato: la lectura distributiva frente a la colectiva, resoluble con sendos, cada o el contexto.
La cuantificación no se limita a las entidades: también se cuantifican los eventos: la frecuencia (siempre, a menudo, a veces, rara vez, nunca: la escala adverbial que es un paradigma de cuantificación universal-existencial-negativa sobre ocasiones; más las fórmulas: cada dos días, tres veces por semana, día sí día no) y la iteración (volver a, re-: tema 15: la perífrasis reiterativa como numeral de eventos; «releer dos veces»). Esta cuantificación eventiva conecta con el aspecto (tema 15: Aktionsart) y con el tiempo (tema 19), y su versión evaluativa reproduce la lógica del epígrafe: «a menudo» y «pocas veces» son los mucho/poco de los sucesos: la misma semántica de expectativa, ahora sobre el calendario.
2.3. Cuantificación nominal: partitivos, medidas, grupos
La cantidad también se dice con nombres: las construcciones partitivas (parte de, la mitad de + definido) y pseudopartitivas (un litro de agua, un montón de gente: tema 14, con sus concordancias del tema 16), los nombres de grupo (manada, bandada, enjambre, ristra, ramo: los colectivos específicos con sus colocaciones: tema 12: banco DE peces), los de medida (metro, kilo, hora) y los cuantificativos expresivos del coloquio (la mar de, un mogollón de, una barbaridad de, la tira de: registro y expresividad: tema 10) con sus contrarios minimizadores (una pizca de, un pelín): el continuo que va del sistema métrico a la hipérbole. Cierran el inventario los adverbios de cantidad, con su reparto morfosintáctico de manual: mucho/muy (muy ante adjetivos y adverbios, mucho con verbos y ante comparativos sincréticos: «mucho mejor», *«muy mejor»... pero «muy superior»: la excepción que confirma que superior funciona como adjetivo), tan/tanto con idéntico reparto, el relativo-interrogativo cuanto/cuánto (con su apócope cuán arcaizante) y la serie apenas, casi, medio («medio dormida»: adverbio invariable... que el habla americana concuerda: «media dormida»: tema 9). Ciérrese con la cuantificación difusa culta (sendos —uno para cada uno: el cultismo más maltratado del español: *«sendos goles» por «dos»—, escaso, apenas, amén de contado, incontable, innumerable: la cantidad negada o desbordada) y los plurales expresivos de cantidad («miles de personas», «cientos de correos»: la cuantificación retórica del periodismo: tema 5: ¿cuántos son «miles»?): entre el número exacto y el número-gesto media todo un registro, y saber en cuál se está hablando es competencia crítica.
3. La expresión de la cualidad
La cualidad tiene su categoría dedicada, el adjetivo calificativo (temas 12 y 14: concordancia, posición especificativa/explicativa con sus parejas de significado, el epíteto), pero el inventario onomasiológico es mucho más ancho: la sufijación valorativa (apreciativos del tema 12: -ito, -azo, -ucho: cualidad y afecto fundidos) y los sufijos de cualidad que fabrican adjetivos (-oso, -able, -izo: tema 12) y nombres de cualidad (-ez, -eza, -ura, -idad: la belleza, la tersura: la cualidad sustantivada para poder hablar de ella); los SSPrep de cualidad (de + N: «hombre DE valor», «mujer DE armas tomar»; con + N: «trata CON cariño»: la cualidad sin adjetivo); las relativas caracterizadoras y las aposiciones (tema 14); los nombres de cualidad metafóricos (es un lince, un tesoro, un desastre: la atribución por metáfora: tema 13) y las comparaciones estereotipadas (listo como un zorro, blanco como la nieve: fraseología comparativa: el puente al grado); y la cualidad predicada (atributos y predicativos: temas 15-16) frente a la atribuida dentro del SN: la misma cualidad en dos sintaxis («el niño está cansado» / «el niño cansado»). Semántica útil: adjetivos calificativos frente a relacionales (tema 14: crisis económica: clasifican, no gradúan: por eso *muy económica) y adjetivos de individuo/estadio (ser/estar: tema 15): las clases que deciden qué cualidad admite grados y cuál no: la aduana hacia el epígrafe 4. Dos suplentes más completan la nómina: los verbos de cualidad, que dicen la cualidad como estado o proceso (los deadjetivales: enrojecer, palidecer, enloquecer, ablandar: tema 12: la parasíntesis en-...-ecer como fábrica de cambios de estado: la cualidad en movimiento) y los adverbios de manera cualitativa (bien/mal como evaluadores universales, con su uso ponderativo coloquial: «está bien bueno»: bien como intensificador: tema 9 lo generaliza en América), amén de la cualidad presupuesta en el léxico mismo (elegir «choza» o «mansión» ya califica sin adjetivo: la cualidad incorporada que la semántica léxica describe: tema 13: los semas como cualidades empaquetadas).
4. La expresión del grado
Presupuesto semántico del grado es la escalaridad: solo se gradúa lo que se concibe como escala. Los adjetivos dimensionales (alto, largo, caro) son escalares por naturaleza y además relativos a la clase (un ratón grande es menor que un elefante pequeño: la vaguedad del tema 13: el estándar de comparación lo pone el nombre); los evaluativos (bueno, listo) añaden subjetividad; los absolutos (muerto, único, infinito) y los relacionales carecen de escala... hasta que el hablante se la inventa («más único que», «un poco muerto» irónico): la coerción escalar como fuente de expresividad. Esta semántica explica de una vez las restricciones del epígrafe (qué admite muy, qué no y por qué) y da al aula la pregunta productiva: ¿qué escala estás usando y quién la ha fijado?
4.1. La comparación
El comparativo gradúa una cualidad (o cantidad) respecto de un término: superioridad (más... que), inferioridad (menos... que), igualdad (tan... como, igual de... que, mismo... que): estructuras correlativas con su sintaxis fina (tema 17: la elipsis del segundo término: «más alto que tú [eres]»; el que/de: «más DE lo que crees» ante oración de relativo; «más DE tres» ante cantidad), los comparativos sincréticos (mejor, peor, mayor, menor: tema 12: *más mejor bloqueado; el matiz más grande/mayor), y las comparativas proporcionales (cuanto más..., más...) y correctivas (más que estudiar, memoriza). Semántica con chispa: la comparativa presupone la base compartida (comparar exige vara común: de ahí las comparativas tramposas de la publicidad: «lava más blanco»: ¿que qué?: tema 5) y produce las hipérboles comparativas de la fraseología (más lento que el caballo del malo: la comparación como humor: tema 10). No se olvide la comparación léxica, sin estructura correlativa: verbos que comparan por significado (preferir, superar, aventajar, igualar: «prefiero el té AL café»: la comparación con régimen preposicional: tema 15) y los usos eufemísticos del comparativo (la «inferioridad cortés»: «menos joven» por viejo, «de más edad»: el grado al servicio de la atenuación: temas 6 y 13: el eufemismo gradual como cortesía institucionalizada: «personas de talla baja», «movilidad reducida»).
4.2. El superlativo
Dos superlativos que el examen distingue: el relativo (el más alto DE la clase: grado máximo dentro de un conjunto: artículo + comparativo + coda partitiva) y el absoluto (altísimo, muy alto: grado máximo sin comparación): este segundo con su morfología ilustre: -ísimo (con alomorfos cultos: fortísimo/fuertísimo, crudelísimo, antiquísimo, y la vitalidad popular: cansadísimo, cerquísima: ¡hasta adverbios!), los cultos en -érrimo (paupérrimo, celebérrimo, misérrimo: tema 12: prestigio y parodia: «modernérrimo»), los sincréticos (óptimo, pésimo, máximo, mínimo, supremo/ínfimo) y la perífrasis con muy. Norma útil: la incompatibilidad *muy altísimo (el grado no se duplica... salvo expresividad coloquial consciente), los adjetivos no graduables (*muy principal, *bastante único: los relacionales y los absolutos: «único» y el debate «muy único» como cambio en marcha) y el superlativo de los adverbios (lejísimos, tempranísimo). Categoría semántica que ordena todo esto: los elativos léxicos: adjetivos que ya denotan grado extremo sin morfología alguna (excelente, horrible, espléndido, atroz, helado, diminuto, enorme): por eso rechazan la gradación ordinaria (*muy excelente, *bastante enorme... aunque toleran la enfática coloquial: «muy muy grande») y por eso son los favoritos de la reseña y la publicidad: el grado máximo de serie. Su pareja son las escalas léxicas completas (frío-helado-gélido; bueno-excelente-sublime): series donde el grado se dice cambiando de palabra, no de morfema: léxico y gramática repartiéndose el mismo trabajo (la lección onomasiológica del tema en una escala).
4.3. La intensificación: del morfema a la fraseología
La intensificación desborda el paradigma del grado y usa todos los niveles: morfológico (prefijos intensivos: re-, requete-, super-, hiper-, mega-, ultra-, archi-: la inflación apreciativa del español juvenil y publicitario: superbarato, megaimportante: tema 12); léxico (adverbios de grado: muy, sumamente, extraordinariamente, terriblemente —los intensificadores «negativos» gramaticalizados—, los adjetivos ponderativos: tremendo, increíble, brutal: tema 10: el lenguaje juvenil como fábrica de intensificadores con desgaste rápido: mazo, literal); sintáctico (las consecutivas ponderativas tan... que (tema 17: «habla TAN alto QUE aturde»), las exclamativas de grado qué/cuánto/cómo («¡QUÉ alto es!», «¡CÓMO llueve!»: tema 17: la modalidad al servicio del grado), el «lo + adjetivo concordado» enfático («no sabes LO CANSADA que estoy»: tema 14: el lo cuantificativo), la repetición gradativa («es listo listo», «café café»: la reduplicación con valor de ‘auténtico/muy’: joya coloquial) y el artículo enfático con un/una («¡tiene UNA paciencia...!»: la suspensión ponderativa)); y fraseológico (locuciones de grado: de remate, con ganas, a rabiar, de miedo, que no veas: el repertorio de Briz para el español coloquial: tema 10: la intensificación como estrategia conversacional para implicar al oyente, gemela de la atenuación del tema 6). El sistema completo dibuja una escala retórica: del medir al ponderar y del ponderar al exagerar (la hipérbole: tema 33): el grado es la antesala gramatical de la figura.
5. Rendimiento discursivo: describir, valorar, ponderar
Las tres nociones trabajan juntas en géneros reconocibles. La descripción (tema 27) es su hábitat: retratos y paisajes se construyen con adjetivación posicionada, cualidades sustantivadas y comparaciones (la prosopografía y la etopeya clásicas como taller de cualidad); y la estilística mide a los autores por su manejo de este tema: la adjetivación morosa y sensorial de Azorín frente a la prosa nominal y rápida de Baroja, el «adjetivo inevitable» que pedía Huidobro y el que mata («cuando un adjetivo no da vida, mata»), los epítetos de Garcilaso (dulce, blando: tema 47) o la ponderación barroca: enseñar a elegir el adjetivo —uno, exacto, necesario— es la clase de estilo más antigua y vigente que existe, y este tema le pone la gramática debajo. La argumentación y la valoración (temas 5 y 30): el grado es huella del emisor (modalización: «una tímida reforma» evalúa en dos palabras), la cuantificación elegida orienta («pocos» vs «unos pocos»; «miles» vs «el 3 %») y la reseña o la crítica viven de la escala ponderativa. El registro académico aporta su propia ética de la cantidad: cuantificar con cautela (aproximadamente, en torno a, alrededor de: los aproximativos como honestidad), graduar con mitigación (relativamente, hasta cierto punto, más bien: el hedging o atenuación epistémica de la prosa científica: tema 10: el CALP incluye saber no exagerar) y proscribir el elativo gratuito (un informe no dice «buenísimo»: dice «significativo»): enseñar la ponderación académica es enseñar el registro que la universidad y el trabajo exigirán. La publicidad (tema 5) es el festival del tema: superlativos («el mejor café»), comparativas truncadas («lava más blanco»), prefijos mega- e hipérboles: analizarla con este aparato es alfabetización de consumo. Y la conversación coloquial (tema 10) intensifica para vincular: la ponderación como cortesía valorizante («¡qué maravilla de casa!») que Briz describe: el grado, otra vez, entre gramática y pragmática.
La literatura, en fin, convierte la escala en figura: la gradación o clímax ordena términos en intensidad creciente («en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada»: el endecasílabo de Góngora como gradación descendente perfecta), y su pariente la enumeración acumula cualidades y cantidades con efecto ponderativo: cuando el tema 33 catalogue las figuras, la mitad de las de pensamiento resultarán ser cantidad, cualidad y grado con traje de gala: la continuidad gramática-retórica que este ciclo nociofuncional deja a la vista.
6. Implicaciones didácticas
El enfoque nociofuncional es en sí mismo la propuesta didáctica: organizar el repaso gramatical por funciones comunicativas en vez de por categorías reactiva conocimientos dispersos (el alumno «ya sabe» numerales, adjetivos y comparativas: lo que no sabe es que forman un sistema) y coincide con cómo se enseñan las segundas lenguas (el MCER y sus nociones: cantidad, cualidad): el aula de acogida y la de Lengua pueden compartir materiales. Con esa lógica:
- Inventarios por noción: murales colaborativos «todas las maneras de decir mucho/poco/buenísimo» por niveles (morfema, palabra, sintaxis, frase hecha): el enfoque onomasiológico como juego de recolección; versión L2 para el aula de acogida (las funciones del MCER).
- Escalas y matices: ordenar series de cuantificación (nada-apenas-poco-algo-bastante-mucho-demasiado) y de ponderación (bueno-muy bueno-buenísimo-óptimo-sublime) con contextos: la precisión como destreza medible.
- Detectives de la cuantificación retórica: titulares con «miles», «masivo», «histórico» contrastados con los datos (tema 5): ¿cuánto es mucho?; las comparativas truncadas de la publicidad al banquillo.
- Norma con sistema: doceavo/duodécimo, sendos, *más mejor, la concordancia de los porcentajes: los pleitos del tema explicados por su gramática (fraccionario ≠ ordinal; distributivo ≠ dual) y consultados en el DPD.
- Taller de descripción gradual: reescrituras de la misma descripción en tres grados (neutra, ponderativa, hiperbólica) y en dos registros (formal/coloquial con la fraseología de Briz): el grado como mando de volumen del estilo.
- Intensificadores generacionales: el corpus juvenil (mazo, literal, brutal, -érrimo paródico) analizado con las categorías del tema (¿nivel?, ¿desgaste?, ¿registro?): su lengua como objeto científico (tema 10).
7. Conclusiones
Primer tema nociofuncional y su lección de método: una noción, todos los niveles. La cantidad se dice con un sistema numeral preciso (cardinales a colectivos, con sus pleitos normativos), un paradigma indefinido semánticamente delicado (existenciales, universales, evaluativos, aproximativos: la cuantificación difusa como perspectiva) y una cuantificación nominal que va del litro al mogollón. La cualidad, con el adjetivo como categoría estrella pero rodeado de suplentes (sufijos, SSPrep, metáforas, comparaciones fraseológicas) y de las clases que deciden su gradabilidad. El grado, con el edificio comparativo-superlativo completo y una intensificación que recorre morfema, léxico, sintaxis y fraseología hasta rozar la hipérbole: la gramática de la ponderación que describe, valora y vende.
Para el aula, el tema inaugura la mejor costumbre del ciclo: preguntar a la lengua para qué además de qué es. El alumno que colecciona maneras de graduar, ordena escalas y desmonta un «lava más blanco» no está repasando categorías sueltas: está descubriendo que la gramática es un instrumento de precisión para medir el mundo... y para detectar a quien lo mide con trampa. Y el opositor gana con este tema una plantilla reutilizable: los cuatro temas nociofuncionales que siguen (tiempo-espacio-modo, aserción-deseo, duda-hipótesis, causa-consecuencia) se organizan con la misma rejilla —noción, niveles, semántica-pragmática, discurso, aula— que aquí queda estrenada y probada.
8. Esquema
CANTIDAD, CUALIDAD Y GRADO (tema NOCIOFUNCIONAL: noción → formas)
│
├─ 1. CANTIDAD
│ ├─ PRECISA (numerales): cardinales (concordancias: doscientAs;
│ │ ambos) · ordinales (undécimo ~ decimoprimero; *el treinta
│ │ aniversario) · FRACCIONARIOS (*doceavo ≠ duodécimo) ·
│ │ multiplicativos · colectivos (docena, millar) · porcentajes
│ │ (concordancia T16) · cifras vs letras (Ortografía 2010)
│ ├─ IMPRECISA (indefinidos): existenciales (alguno/ninguno:
│ │ concordancia negativa) · universales (todo/CADA distributivo) ·
│ │ evaluativos (mucho/poco: ¡respecto de expectativa!: pocos vs
│ │ unos pocos) · aproximativos (casi, veintitantos, y pico) ·
│ │ alguno pospuesto negativo (peligro alguno) · ÁMBITO con la
│ │ negación (no vinieron todos ≠ no vino ninguno) · lecturas
│ │ distributiva/colectiva (todos leyeron UN libro) · muy/mucho
│ │ (mucho mejor, *muy mejor) · un millón DE (sustantivo) ·
│ │ BILLÓN ≠ billion (falso amigo)
│ └─ NOMINAL: partitivas/pseudopartitivas (T14) · nombres de grupo
│ (manada, banco DE peces) y medida · expresivos (la mar de,
│ mogollón / una pizca) · SENDOS (uno cada uno) · plurales
│ retóricos (miles de: T5)
│
├─ 2. CUALIDAD
│ ├─ ADJETIVO calificativo (posición T14: pobre hombre) · sufijos de
│ │ cualidad (-oso, -able; nombres: -eza, -idad) · apreciativos
│ ├─ Suplentes: SPrep (de valor, con cariño) · relativas y aposiciones
│ │ · metáfora nominal (es un lince) · comparaciones fraseológicas
│ │ (listo como un zorro)
│ └─ Clases que deciden el grado: calificativo vs RELACIONAL (*muy
│ económica) · individuo/estadio (ser/estar) · atribuida vs
│ predicada (T15-16) · verbos de cualidad (enrojecer) · bien
│ ponderativo · cualidad presupuesta (choza/mansión)
│
├─ 3. GRADO (cantidad de cualidad)
│ ├─ COMPARATIVO: superioridad/inferioridad/igualdad (correlaciones;
│ │ elipsis: más alto que tú [eres]; más DE lo que crees) ·
│ │ sincréticos (mejor: *más mejor) · proporcionales (cuanto más…)
│ │ · la comparativa presupone BASE común (publicidad tramposa)
│ ├─ SUPERLATIVO: relativo (el más… DE) vs ABSOLUTO: -ísimo
│ │ (fortísimo/fuertísimo) · -érrimo (paupérrimo) · sincréticos
│ │ (óptimo) · muy · no graduables (*muy único: cambio en marcha)
│ │ ELATIVOS léxicos (excelente, enorme: *muy excelente) ·
│ │ escalas léxicas (frío-helado-gélido)
│ └─ INTENSIFICACIÓN por niveles: prefijos (super-, mega-, requete-) ·
│ adverbios (sumamente, terriblemente) · sintaxis: tan…que ·
│ ¡QUÉ alto! · LO cansada que estoy · reduplicación (café café) ·
│ ¡tiene UNA paciencia…! · fraseología (a rabiar, que no veas:
│ Briz) → escala: medir → ponderar → HIPÉRBOLE (T33)
│
└─ 4. DISCURSO Y AULA: descripción (T27) · argumentación y modalización
(pocos vs unos pocos; tímida reforma) · PUBLICIDAD (el mejor, más
blanco: T5) · coloquio (intensificar para vincular: T10) ·
didáctica: murales onomasiológicos · escalas · detectives de la
cuantificación · norma con sistema (DPD) · descripción en 3 grados
9. Bibliografía y webgrafía
- Albelda, M., La intensificación como categoría pragmática, Peter Lang.
- Bosque, I. (ed.), El sustantivo sin determinación; y «El nombre común» en la Gramática descriptiva.
- Bosque, I. y Demonte, V. (dirs.), Gramática descriptiva de la lengua española (vol. 1: cuantificadores, numerales, adjetivo, gradación).
- Briz, A., El español coloquial en la conversación, Ariel (intensificación y atenuación).
- Leonetti, M., Los cuantificadores, Arco Libros, Madrid.
- Marcos Marín, F., Aproximación a la gramática española (numerales), Cincel.
- RAE y ASALE, Nueva gramática de la lengua española (caps. de cuantificación, numerales, adjetivo, grado, comparación); DPD (doceavo, sendos, porcentajes); Ortografía (2010: cifras).
- Sánchez López, C., «Los cuantificadores», en la Gramática descriptiva, vol. 1.
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