Tema 20 · Lengua Castellana y Literatura
Expresión de la aserción, la objeción, la opinión, el deseo y la exhortación
Epígrafe oficial: Expresión de la aserción, la objeción, la opinión, el deseo y la exhortación.
Tema desarrollado siguiendo la estructura habitual de la oposición. La información es orientativa: verifica siempre el temario oficial, la normativa y el currículo vigentes en tu convocatoria y tu comunidad autónoma.
Índice
- 0. Introducción
- 1. Relación con el currículo
- 2. Marco teórico: actos de habla, modalidad y enunciación
- 3. La expresión de la aserción
- 4. La expresión de la objeción
- 5. La expresión de la opinión
- 6. La expresión del deseo
- 7. La expresión de la exhortación
- 8. Rendimiento discursivo: opinar, debatir, persuadir
- 9. Implicaciones didácticas
- 10. Conclusiones
- 11. Esquema
- 12. Bibliografía y webgrafía
0. Introducción
Con este tema el ciclo nociofuncional (temas 18 a 22) da un giro decisivo. Los temas 18 y 19 inventariaban nociones referenciales: cómo la lengua representa la cantidad, la cualidad, el grado, el tiempo, el espacio y la manera, es decir, cómo habla del mundo. El tema 20 inventaría funciones interactivas: cómo la lengua actúa sobre los demás. Afirmar, objetar, opinar, desear y exhortar no son maneras de describir la realidad, sino maneras de intervenir en ella: quien asevera se compromete con una verdad, quien objeta se opone a la palabra ajena, quien opina se retrata, quien desea proyecta mundos y quien exhorta intenta que otro actúe. Estamos, pues, en el territorio de la pragmática (tema 6) contemplado desde la gramática: qué piezas del sistema (modos verbales, modalidades oracionales, verbos de actitud, adverbios oracionales, conectores, fórmulas) se han especializado en cada función comunicativa.
El enfoque del tema es, de nuevo, onomasiológico: se parte de la función (¿cómo se asevera?, ¿cómo se pide?) y se recorren todos los niveles lingüísticos que la sirven, del modo verbal a la entonación y de la sintaxis a la fórmula ritual. Este recorrido obliga a revisitar con otra luz contenidos ya descritos: las modalidades oracionales y la subordinación (tema 17), las perífrasis modales (tema 15), los modalizadores (temas 5 y 10), la cortesía y los actos de habla (tema 6) o los valores desplazados de los tiempos (tema 19). La ganancia es doble: para el opositor, un tema que demuestra madurez integradora; para el aula, el andamiaje exacto de la interacción oral y de la argumentación que la LOMLOE sitúa en el centro de la materia.
1. Relación con el currículo
Pocas veces un tema del temario de 1993 encaja tan literalmente en el currículo vigente. El Real Decreto 217/2022 (ESO) organiza los saberes de Lengua Castellana y Literatura en torno a la comunicación, y sus competencias específicas piden expresamente comprender y producir textos orales y escritos argumentativos, participar en interacciones orales con cortesía y cooperación, y detectar los mecanismos de persuasión y manipulación de los discursos sociales. Aseverar con honestidad, discrepar sin agredir, opinar con fundamento y pedir con cortesía son, casi palabra por palabra, descriptores operativos de la competencia en comunicación lingüística del Perfil de salida. En Bachillerato (Real Decreto 243/2022), el comentario crítico de textos periodísticos y ensayísticos y el debate académico exigen dominar los modalizadores, los evidenciales y los conectores contraargumentativos que este tema inventaría.
La conexión con los saberes de Reflexión sobre la lengua es igualmente directa: la alternancia modal indicativo/subjuntivo, el imperativo y sus restricciones, las oraciones adversativas y concesivas o los adverbios oracionales figuran en todos los currículos autonómicos de 3.º y 4.º de ESO, y este tema les da el sentido funcional que la mera taxonomía sintáctica no ofrece: el subjuntivo deja de ser una lista de conjugaciones para convertirse en el modo de lo deseado y lo cuestionado. Además, el tratamiento de la objeción y la opinión conecta con la educación mediática (tema 5: información frente a opinión) y con los principios de convivencia democrática que la LOMLOE encarga a todas las materias: aprender a discrepar es un contenido lingüístico y un valor cívico a la vez.
2. Marco teórico: actos de habla, modalidad y enunciación
Tres marcos convergen aquí. El primero es la teoría de los actos de habla. J. L. Austin (Cómo hacer cosas con palabras, 1962) demostró que hablar no es solo describir: junto a los enunciados constatativos existen realizativos (prometo, os declaro marido y mujer) que ejecutan la acción que nombran, y todo enunciado posee tres dimensiones: locutiva (lo dicho), ilocutiva (la acción realizada al decirlo: afirmar, pedir, prometer) y perlocutiva (el efecto causado: convencer, asustar). J. R. Searle sistematizó los actos ilocutivos en cinco clases que calcan casi exactamente el enunciado del tema: asertivos (afirmar, negar, objetar), directivos (ordenar, pedir, aconsejar: nuestra exhortación), comisivos (prometer, jurar), expresivos (agradecer, desear, felicitar) y declaraciones (las que cambian el mundo institucional: queda inaugurado). El tema 20 es, en términos de Searle, el estudio gramatical de los asertivos, los directivos y parte de los expresivos.
El segundo marco es la modalidad. Desde Charles Bally se distingue en todo enunciado el dictum (el contenido representado) y el modus (la actitud del hablante ante ese contenido y ante el oyente). El modus se gramaticaliza en dos planos que el tema 17 ya deslindó: las modalidades de la enunciación (enunciativa, interrogativa, exclamativa, imperativa: la relación con el oyente) y las modalidades del enunciado (la actitud ante el contenido: certeza, duda, deseo, obligación), expresadas por los modos verbales, las perífrasis modales (tema 15) y los adverbios oracionales. La tradición lógica añade el eje epistémico (grados de conocimiento: seguro, probable, dudoso) frente al deóntico (grados de obligación: obligatorio, permitido, prohibido): la aserción y la opinión se mueven en el primero; la exhortación, en el segundo; el deseo, en el territorio bulomaico (de la voluntad) que los desborda a ambos.
El tercer marco es la teoría de la enunciación (Benveniste) y su desarrollo polifónico (Ducrot): todo enunciado lleva las huellas de su hablante (deixis de persona, subjetivemas: tema 5) y puede escenificar varias voces: quien dice «Juan no ha llegado, al contrario de lo que crees» convoca la voz del otro para refutarla. La objeción, veremos, es constitutivamente polifónica: objetar es siempre responder. Con estas tres claves (acto, modus, voces), el inventario que sigue deja de ser una lista y se vuelve un sistema.
3. La expresión de la aserción
La aserción es el acto de presentar un contenido como verdadero comprometiéndose con su verdad. Su molde gramatical es la oración enunciativa (tema 17): modo indicativo, entonación descendente, orden neutro. Pero la gramática de la aserción empieza justamente donde acaba esa definición: casi nunca aseveramos a secas, sino que dosificamos el compromiso. El paradigma de los verbos asertivos gradúa ya la fuerza: afirmar, sostener, asegurar, jurar (máximo compromiso); decir, señalar, indicar (neutro); sugerir, insinuar, apuntar (mínimo); negar, desmentir (aserción de signo inverso). En el discurso referido (tema 17), la elección entre estos verbos es un potente modalizador: no es lo mismo «el ministro dijo» que «el ministro admitió» o «reconoció» (que presuponen la verdad de lo dicho y una resistencia previa a decirlo).
Los adverbios y locuciones de aserción forman un paradigma propio: sí, claro, efectivamente, desde luego, por supuesto, sin duda, ciertamente, en efecto (afirmativos); no, tampoco, en absoluto, de ninguna manera (negativos). Funcionan como proformas oracionales: pueden constituir por sí solos un enunciado en respuesta («¿Vendrás? —Desde luego»), lo que prueba que no modifican al verbo sino a toda la enunciación. Junto a ellos, las estructuras ecuandicionales y de refuerzo: la verdad es que, lo cierto es que, el hecho es que (que presentan lo aseverado como incontestable), la reduplicación confirmativa (sí que viene, venir viene) y las fórmulas de juramento (te lo juro, palabra) que convierten la aserción en acto comisivo.
3.1. Grados de compromiso: refuerzo, evidencialidad y atenuación
Entre el sí rotundo y el silencio media una escala. El primer regulador es la evidencialidad: la indicación de la fuente del saber. El español no la gramaticaliza obligatoriamente (como el quechua o el aimara, tema 3), pero posee un rico inventario léxico: por lo visto, al parecer, según parece, dicen que, según fuentes de (evidencia referida); se ve que, está claro que (inferencia); me consta que (evidencia directa). El español de América (tema 9) ha gramaticalizado parcialmente dizque (dizque estaba enfermo: ‘eso dicen, yo no respondo’), y la prensa explota el condicional de rumor (el ministro habría dimitido: tema 19), censurado por los libros de estilo precisamente porque asevera sin comprometerse. Marcar la fuente es, a la vez, una obligación deontológica del periodismo (tema 5) y una estrategia de descarga de responsabilidad: la evidencialidad es el territorio donde gramática y ética se tocan.
El segundo regulador es la atenuación (hedging), ya presentada en el tema 18 a propósito de la cuantificación difusa: creo que, me parece que, diría que, en principio, digamos, más o menos, una especie de. La atenuación asertiva cumple dos funciones que la investigación sobre cortesía (Briz y el grupo Val.Es.Co.) ha deslindado: proteger la imagen del hablante (si me equivoco, solo era una impresión) y proteger la imagen del oyente (no imponer la propia verdad: tema 6). Su reverso es la intensificación (te lo digo yo, está clarísimo, sin ninguna duda), que refuerza el compromiso y, a menudo, delata inseguridad argumentativa: quien más jura, menos pruebas tiene. El comentario crítico de Bachillerato vive de detectar estos reguladores.
Cierra el sistema la presuposición: lo que el enunciado da por sentado sin aseverarlo. «Juan ha dejado de fumar» asevera el cese y presupone que fumaba: la presuposición sobrevive a la negación («no ha dejado de fumar» sigue presuponiendo que fumaba), test clásico para distinguirla del contenido aseverado. Los verbos factivos (saber, lamentar, alegrarse de) presuponen la verdad de su complemento; los desiderativos y de opinión, no: la frontera modal indicativo/subjuntivo que veremos en el punto 5 corre en parte por aquí. La pregunta cargada («¿cuándo vas a dejar de copiar?») esconde la acusación en la presuposición: desactivarla («yo no copio») exige negar lo presupuesto, no lo preguntado: retórica pura al alcance de un aula de 4.º de ESO.
3.2. La negación: sintaxis y pragmática
La aserción negativa tiene gramática propia. El español es lengua de concordancia negativa: los indefinidos negativos (nadie, nada, ninguno, nunca, tampoco) exigen no preverbal cuando van pospuestos (no vino nadie) y lo excluyen cuando van antepuestos (nadie vino): la «doble negación» española no suma dos negaciones lógicas, sino que concuerda una sola (frente al inglés estándar, que las excluye). Existen además términos de polaridad negativa que solo viven bajo negación o contextos afines: ni un alma, en absoluto, pegar ojo (no pegué ojo / *pegué ojo), gran cantera de fraseología (tema 12). La negación puede ser externa u oracional (niega el dictum entero) o de constituyente (no vino Juan, sino Pedro), y el foco se deshace con la corrección mediante sino (tema 17).
Pragmáticamente, la negación es casi siempre polifónica (Ducrot): negar es responder a una voz que afirmó o pudo afirmar. Por eso existe la negación metalingüística, que no niega el contenido sino la formulación: «no está bueno: está buenísimo» no discute la bondad, sino la insuficiencia del término (y por eso admite seguir con una escala superior, cosa que la negación ordinaria prohíbe). El eufemismo (tema 13) explota la negación atenuada (no es muy listo = es tonto: la lítotes clásica), y la interrogación retórica negativa funciona como aserción reforzada (¿no te lo dije yo?). En el debate, distinguir qué se niega exactamente (el hecho, la palabra, la implicatura) es la primera destreza del buen objetor: el puente perfecto al punto siguiente.
4. La expresión de la objeción
La objeción es el acto asertivo reactivo: oponer algo a un dicho (propio o ajeno) sin destruirlo del todo. Su núcleo gramatical son las construcciones adversativas y concesivas (tema 17), aquí revisadas desde la función. La coordinación con pero (adversativa restrictiva) admite ambos miembros y orienta hacia el segundo: en la teoría de la argumentación de Anscombre y Ducrot, «p pero q» reconoce p como argumento hacia una conclusión y presenta q como argumento más fuerte hacia la contraria («es caro, pero es bueno» invita a comprar; «es bueno, pero es caro», a no hacerlo: el orden decide). Sino (adversativa excluyente) exige negación previa y sustituye, no restringe (no es lingüista, sino filólogo). La distinción pero/sino, inexistente en inglés (but) y paralela al alemán aber/sondern, es piedra de toque contrastiva.
Las concesivas con aunque expresan la objeción anticipada: el hablante concede un obstáculo y afirma pese a él. La alternancia modal es aquí funcional: aunque + indicativo concede un hecho real (aunque llueve, saldré: informo de la lluvia); aunque + subjuntivo, un hecho supuesto o ya sabido que se rebaja a irrelevante (aunque llueva, saldré: la lluvia no cuenta). Este subjuntivo polémico (aunque sea verdad, no importa) es una de las joyas pragmáticas del modo. El paradigma concesivo es riquísimo: a pesar de que, pese a que, si bien (formal), y eso que (coloquial, factual), las concesivo-condicionales universales (por mucho que insistas, digan lo que digan, sea como sea: con subjuntivo obligado y estructura reduplicada) y el gerundio o participio concesivos (aun sabiendo la verdad, calló).
En el plano textual operan los conectores contraargumentativos (Portolés, Martín Zorraquino; tema 25): sin embargo, no obstante (formales), ahora bien (reorientador fuerte), con todo, aun así, así y todo (conceden peso a lo anterior), en cambio, por el contrario (contraste sin refutación), de todos modos, de todas formas (desactivan la pertinencia de lo anterior). Su dominio distingue al argumentador maduro del encadenador de peros. Finalmente, la objeción tiene su cortesía: discrepar es un acto amenazador de la imagen (tema 6), y la conversación española lo mitiga con la estructura concesiva ritual sí, pero («ya, ya, pero...», «entiendo lo que dices, pero...»), las preguntas de duda (¿no crees que quizá...?), los atenuantes (no sé si, igual me equivoco, pero) y la despersonalización (se podría objetar que). Enseñar a objetar así no es enseñar retórica florida: es enseñar convivencia.
5. La expresión de la opinión
La opinión es la aserción subjetivizada: el hablante presenta el contenido como propio de su perspectiva, no como verdad impersonal. Su gramática central es el paradigma de los verbos de opinión: creer, pensar, opinar, considerar, parecer, encontrar, ver (yo lo veo bien). Rigen indicativo en forma afirmativa (creo que viene: asevero con marco subjetivo) y subjuntivo bajo negación (no creo que venga: retiro la aserción del complemento): la alternancia modal funciona como termómetro exacto del compromiso. Los matices son finos: «no creía que viniera» (no lo esperaba) frente a «no creía que venía» (indicativo posible cuando el hablante sabe que vino); el imperativo negativo conserva el indicativo («no creas que me olvido»: la aserción se mantiene). Junto a ellos, los predicados valorativos factivos (me parece bien/mal/raro que + subjuntivo: es lógico, es una pena) valoran un contenido presupuesto: opinar sobre hechos, no sobre verdades: de nuevo la presuposición trabajando.
El segundo inventario son los marcos de opinión: en mi opinión, a mi juicio, a mi entender, para mí, desde mi punto de vista, personalmente, yo diría que. Son adverbios o complementos oracionales de marco (tema 17): delimitan el ámbito de validez de la aserción y protegen la imagen (lo que digo vale en mi universo). Su abuso, sin embargo, delata inseguridad o falsa modestia; y su ausencia total, dogmatismo: el equilibrio es estilístico. El tercer inventario son los subjetivemas (Kerbrat-Orecchioni; tema 5): las unidades léxicas que filtran la subjetividad sin declararla: adjetivos evaluativos (magnífico, lamentable) y afectivos (entrañable, siniestro), sustantivos valorativos (hazaña frente a atentado, cayados frente a inversores), verbos subjetivos (chillar frente a decir), adverbios oracionales evaluativos (desgraciadamente, por suerte, curiosamente) y epistémicos (sin duda, probablemente, quizá). La opinión encubierta en léxico aparentemente descriptivo es el mecanismo central de la manipulación informativa: donde el tema 5 (información frente a opinión) y este se funden.
Cierra el sistema la distinción entre opinión y argumentación: opinar es posicionarse; argumentar (tema 30) es sostener la posición con razones. La lengua marca el tránsito con los conectores causales y consecutivos (porque, ya que, por tanto: tema 22) y con la estructura tesis-argumentos-conclusión. En el aula conviene desmontar el «es mi opinión» como escudo antiargumentativo: las opiniones se tienen, pero se defienden; el derecho a opinar no exime de la carga de la prueba. La columna, el editorial y la crítica cultural (tema 5) ofrecen el corpus natural: género, firma y marcos de opinión a la vista.
6. La expresión del deseo
El deseo proyecta mundos no realizados: su modo natural es el subjuntivo, y su molde oracional, la modalidad desiderativa u optativa (tema 17). El paradigma central es ojalá + subjuntivo, con una gradación temporal-modal de manual: ojalá venga (presente: realizable), ojalá viniera (imperfecto: improbable o irreal en el presente), ojalá hubiera venido (pluscuamperfecto: irreal en el pasado, el deseo imposible). La palabra misma es un fósil cultural: del árabe law šā’ Allāh (‘si Dios quisiera’; tema 12), plegaria gramaticalizada en partícula. Variantes: así + subjuntivo con valor de maldición (así se te caiga el pelo), tan pronto votiva como agresiva; quién + imperfecto de subjuntivo o condicional (¡quién pudiera volar!, ¡quién lo diría!): el deseo envidioso en primera persona encubierta; y el arcaizante o literario subjuntivo independiente (sea, viva el rey, Dios te oiga, descanse en paz), reliquia del optativo latino viva en las fórmulas.
El segundo molde es que + subjuntivo (¡que te mejores!, ¡que aproveche!, ¡que cumplas muchos más!): deseo ritualizado dirigido al oyente, motor de las fórmulas de cortesía (tema 6): buen viaje, suerte, felicidades, enhorabuena, mis condolencias, con sus elipsis consagradas (te deseo un → buen viaje). El tercer molde es léxico: querer, desear, esperar, apetecer, anhelar + complemento, con la regla de correferencia que gobierna medio subjuntivo español: mismo sujeto, infinitivo (quiero salir); sujetos distintos, que + subjuntivo (quiero que salgas): la obviación (*quiero que yo salga) que el aula de ELE sufre y la de Secundaria puede explicar en cinco minutos con dos ejemplos. Sobre este molde operan los desplazamientos de cortesía del tema 19: quería/querría/quisiera pedirle un favor: imperfecto, condicional o imperfecto de subjuntivo que alejan el deseo del presente para no imponerlo: la rampa exacta hacia la exhortación cortés.
El deseo tiene además su prosodia y su léxico expresivo: entonación exclamativa (tema 17), interjecciones y muletillas votivas (¡Dios mío!, ¡por Dios!, toquemos madera, cruzo los dedos: la superstición gramaticalizada), y un rendimiento literario inmenso: la optación es figura retórica (¡Oh, quién fuera hiedra...!), el beatus ille es un deseo en tercera persona, y de Jorge Manrique a Silvio Rodríguez (Ojalá) la lírica hispánica es un archivo de subjuntivos desiderativos que el aula puede explotar como corpus: gramática y literatura en la misma lección.
7. La expresión de la exhortación
La exhortación (mandato, ruego, consejo, petición, instrucción: los actos directivos de Searle) intenta que el oyente haga algo. Es la función con más gramática dedicada y con más pragmática encima: ordenar es fácil; conseguir sin ofender, un arte.
7.1. El imperativo y sus suplencias
El imperativo español es un modo defectivo y peculiar. Solo tiene dos formas propias: tú (canta) y vosotros (cantad); usted/ustedes y nosotros las toman del subjuntivo (cante, cantemos). Sus restricciones son diagnósticas: no admite negación (*no canta tú: la prohibición exige subjuntivo: no cantes), no se subordina (*dijo que ven) y exige enclisis pronominal (dímelo, dáselo: tema 17), con las dos erosiones morfológicas normativamente sancionadas: sentaos (la -d cae ante -os; el coloquial sentaros, con infinitivo, está censurado aunque avanza) y siéntense (*siéntensen, con -n parásita, es vulgarismo). La segunda persona del imperativo es, además, la única forma verbal española que distingue el voseo flexivo (cantá, tené: tema 9) de manera sistemática en el Río de la Plata.
Alrededor del imperativo orbita un sistema de suplencias que gradúan fuerza y distancia: el presente de mandato (tú te callas; mañana vienes a las ocho: tema 19), más tajante que el imperativo porque presenta la orden como hecho; el futuro de mandato (no matarás: solemne, bíblico y jurídico); el infinitivo en instrucciones generales sin destinatario (agitar antes de usar, no fumar) y el censurado infinitivo por imperativo coloquial (*¡venir aquí! por venid); a + infinitivo (¡a dormir!, ¡a callar!); el gerundio exhortativo (¡andando!, ¡volando!); que + subjuntivo para terceras personas (que pase el siguiente, que conste en acta); las perífrasis obligativas (tema 15) con sus personas y matices: deber (obligación moral), tener que (necesidad fuerte), haber de (formal), hay que (impersonal: la orden sin ordenante, tan útil para diluir la autoridad: hay que estudiar más); y los performativos explícitos (te ordeno que, le ruego que, os aconsejo que), que nombran el acto que realizan y lo gradúan con el verbo elegido: la escala ordenar-pedir-rogar-suplicar es un baremo de poder relativo entre los interlocutores.
7.2. Actos directivos indirectos y cortesía
La exhortación real casi nunca usa el imperativo: usa actos indirectos (tema 6). La interrogativa es la vía regia: ¿puedes cerrar la ventana? (por la capacidad), ¿me pasas la sal? (por la disposición), ¿te importaría esperar? (por el coste), ¿no tendrás un boli? (negación esperanzada). Nadie responde «sí, puedo» y sigue sentado: la pregunta cuenta como petición por convención, y Searle explicó el mecanismo: se pregunta por las condiciones de satisfacción del acto (capacidad, voluntad) en lugar de realizarlo. La aserción también exhorta: hace frío aquí (= cierra), son las once (= vete), este informe tiene errores (= corrígelo): implicaturas (Grice) que el oyente cooperativo calcula. El grado de indirección se ajusta al riesgo: la teoría de la cortesía de Brown y Levinson (tema 6) predice que a mayor distancia social, mayor poder del oyente y mayor coste de lo pedido, más indirecta y atenuada será la petición: del ¡cierra! al ¿le importaría muchísimo cerrar un poquito la ventana, si no es molestia?
Los mitigadores de la petición forman un inventario transversal: diminutivos (un momentito, una cosita: tema 12), justificaciones con es que (es que tengo prisa), fórmulas (por favor, porfa, si eres tan amable), condicionales de cortesía (¿podrías...?, querría...: tema 19), minimizadores (solo una cosa, un segundo) y el pretérito de descompromiso (venía a pedirle...). En el otro extremo, la exhortación institucional prescinde de cortesía y gana en impersonalidad: señalética (prohibido fumar, empujar), textos normativos con futuro y presente de mandato (los aspirantes presentarán...: temas 27-28), instrucciones técnicas (tema 19). El contraste intercultural es materia de aula: la conversación española tolera imperativos desnudos con entonación amable (ponme un café) donde el inglés exige please y modalización, y el malentendido pragmático (español «maleducado», anglófono «frío») es un clásico de la pragmática contrastiva que conviene explicitar en aulas plurilingües.
8. Rendimiento discursivo: opinar, debatir, persuadir
Las cinco funciones no viven aisladas: se trenzan en los géneros de la opinión y la persuasión. El debate es su gimnasio completo: aseverar la posición, objetar con concesivas y contraargumentativos, opinar con marcos y modalizadores, exhortar en la apelación final; sus reglas (turnos, tiempos, refutación) son la cortesía institucionalizada. La columna y el editorial (tema 5) ofrecen la opinión escrita con firma o sin ella: tesis aseverada, objeciones anticipadas (concesión estratégica: es cierto que..., sin embargo), léxico subjetivemático y cierre a menudo exhortativo. La publicidad (tema 5) es exhortación encubierta: el imperativo desgastado (compra, ven) cede a la aserción seductora (tú lo vales), al deseo proyectado y a la pregunta retórica: analizar sus directivos camuflados es alfabetización mediática pura. El discurso político gradúa la aserción según convenga (evidenciales para las promesas ajenas, rotundidad para las propias) y vive de la exhortación colectiva (votad, no permitamos). Y la reseña escolar o cultural es el género puente: describir (aserción), valorar (opinión) y recomendar (exhortación) en tres movimientos, ideal como tarea final de secuencia.
En la interacción cotidiana, las cinco funciones sostienen la conversación (tema 6): pares adyacentes de aserción-acuerdo/objeción, peticiones-concesiones, deseos rituales en aperturas y cierres (que vaya bien). La competencia interaccional que la LOMLOE exige evaluar es exactamente esto: saber cuándo aseverar y cuándo atenuar, cómo discrepar sin romper, cómo pedir sin humillarse ni imponer. Las redes sociales añaden el laboratorio contemporáneo: la opinión comprimida (el like como microopinión, el hilo argumentativo), la objeción degradada en descalificación y la exhortación viral (comparte, firma): corpus real para examinar la salud de nuestras funciones comunicativas.
9. Implicaciones didácticas
La secuencia natural del tema es una situación de aprendizaje de argumentación e interacción oral. Propuestas contrastadas: el debate regulado con roles rotatorios (defensor, objetor, moderador, observador con rúbrica de conectores y cortesía), precedido de un banco de fórmulas por función (para conceder: es cierto que; para objetar: ahora bien; para atenuar: quizá habría que); el taller de la petición: la misma demanda (pedir un aplazamiento de examen) formulada a un amigo, a un profesor y a un tribunal, con análisis de los mitigadores que cada destinatario impone; la caza de subjetivemas en dos noticias del mismo hecho (tema 5), subrayando léxico valorativo y evidenciales; la reescritura de una columna cambiando todos los marcos de opinión por aserciones rotundas (y la discusión del efecto); el análisis de Ojalá de Silvio Rodríguez o de las maldiciones del romancero como corpus desiderativo; y la carta de reclamación real (a un ayuntamiento, a una empresa) como tarea final que integra aserción de hechos, objeción cortés y petición formal.
La reflexión gramatical se inserta ahí donde rinde: la alternancia indicativo/subjuntivo se descubre manipulando ejemplos (creo que viene / no creo que venga), no memorizando listas; el imperativo y sus vulgarismos (sentaros, siéntensen) se trabajan desde la norma en uso (tema 10); las concesivas, desde la refutación real de un debate. La atención a la diversidad agradece este tema: el alumnado alófono aporta contrastes pragmáticos de primera mano (cómo se pide en árabe, en chino, en rumano), y la cortesía verbal es contenido inclusivo por definición. La evaluación combina rúbricas de interacción oral (¿concede antes de objetar?, ¿atenúa?, ¿usa conectores variados?) con el comentario crítico de Bachillerato, donde detectar modalizadores, evidenciales y directivos encubiertos es criterio explícito de calificación.
10. Conclusiones
El tema 20 inventaría la gramática de la intersubjetividad: cómo el español asevera y gradúa el compromiso (evidenciales, atenuantes, negación), cómo objeta (adversativas, concesivas, contraargumentativos y su cortesía), cómo opina (verbos de opinión y alternancia modal, marcos, subjetivemas), cómo desea (ojalá y el subjuntivo optativo, fórmulas votivas) y cómo exhorta (imperativo, suplencias, directivos indirectos y mitigación). El hilo conductor es doble: el modo verbal como gozne semántico (el indicativo de lo aseverado frente al subjuntivo de lo no asertado: deseado, cuestionado, concedido) y la cortesía como reguladora universal de la fuerza ilocutiva. Para el opositor, el tema demuestra que la pragmática tiene gramática y la gramática, pragmática; para el aula, contiene el programa entero de la interacción y la argumentación que el currículo sitúa en el corazón de la materia: enseñar a afirmar con honestidad, discrepar con respeto, opinar con razones, desear con palabras y pedir con tacto. Pocas páginas del temario están tan cerca de eso que llamamos educar.
11. Esquema
TEMA 20 · ASERCIÓN, OBJECIÓN, OPINIÓN, DESEO Y EXHORTACIÓN
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├─ MARCO
│ ├─ Actos de habla: Austin (locutivo/ilocutivo/perlocutivo); Searle
│ │ (asertivos, directivos, comisivos, expresivos, declaraciones)
│ ├─ Modalidad: modus/dictum (Bally); enunciación vs enunciado (T17)
│ │ └─ epistémica / deóntica / bulomaica (deseo)
│ └─ Enunciación y polifonía (Benveniste, Ducrot): objetar = responder
│
├─ ASERCIÓN
│ ├─ Enunciativa + indicativo; verbos asertivos (afirmar…insinuar)
│ ├─ Adverbios de aserción (sí, claro, desde luego) = proformas
│ ├─ Grados: refuerzo (la verdad es que) / EVIDENCIALES (por lo visto,
│ │ dizque T9, condicional de rumor) / atenuación-hedging (T18)
│ ├─ Presuposición (dejar de + inf; factivos) ≠ aserción
│ └─ Negación: concordancia negativa (no vino nadie); polaridad
│ (pegar ojo); metalingüística (no bueno: buenísimo); lítotes
│
├─ OBJECIÓN
│ ├─ pero (restrictiva; argumentación A&D) / sino (excluyente)
│ ├─ Concesivas: aunque + ind (factual) / + subj (polémico);
│ │ por mucho que, digan lo que digan; aun + gerundio
│ ├─ Contraargumentativos: sin embargo, ahora bien, con todo (T25)
│ └─ Cortesía de la discrepancia: sí pero, entiendo que…, no sé si
│
├─ OPINIÓN
│ ├─ Verbos de opinión: creo que + IND / no creo que + SUBJ
│ ├─ Valorativos factivos: me parece raro que + SUBJ
│ ├─ Marcos: en mi opinión, a mi juicio, para mí (T17)
│ └─ Subjetivemas (K.-Orecchioni, T5): léxico valorativo,
│ adv. oracionales (desgraciadamente); opinión ≠ argumentación (T30)
│
├─ DESEO
│ ├─ ojalá venga/viniera/hubiera venido (realizable→irreal)
│ ├─ que + subj ritual (¡que te mejores!); así + subj; ¡quién pudiera!
│ ├─ querer/esperar: correferencia → inf; distinto sujeto → que + subj
│ └─ Cortesía: quería/querría/quisiera (T19); fórmulas votivas (T6)
│
├─ EXHORTACIÓN (directivos)
│ ├─ Imperativo: 2 formas propias; NO negable (→ subj); enclisis;
│ │ sentaos (no *sentaros), siéntense (no *siéntensen); voseo (T9)
│ ├─ Suplencias: presente/futuro de mandato, infinitivo general,
│ │ a + inf, gerundio, que + subj (3.ª), perífrasis (T15), hay que
│ ├─ Performativos: ordenar-pedir-rogar-suplicar (escala de poder)
│ └─ Indirectos: ¿puedes…?, aserciones-orden (hace frío);
│ Brown-Levinson; mitigadores (es que, diminutivos, por favor)
│
├─ DISCURSO: debate, columna/editorial, publicidad (directivos
│ camuflados), político, reseña; conversación y redes (T5, T6)
│
└─ DIDÁCTICA: debate regulado + banco de fórmulas; taller de la
petición; caza de subjetivemas; Ojalá; carta de reclamación;
rúbricas de interacción; comentario crítico (Bachillerato)
12. Bibliografía y webgrafía
- AUSTIN, J. L.: Cómo hacer cosas con palabras. Paidós.
- SEARLE, J. R.: Actos de habla. Cátedra.
- ESCANDELL VIDAL, M. V.: Introducción a la pragmática. Ariel.
- ANSCOMBRE, J.-C. y DUCROT, O.: La argumentación en la lengua. Gredos.
- KERBRAT-ORECCHIONI, C.: La enunciación. De la subjetividad en el lenguaje. Edicial.
- REAL ACADEMIA ESPAÑOLA y ASALE: Nueva gramática de la lengua española. Espasa (capítulos de imperativo, negación y modo).
- BOSQUE, I. y DEMONTE, V. (dirs.): Gramática descriptiva de la lengua española. Espasa (negación; actos de habla; subjuntivo).
- MARTÍN ZORRAQUINO, M. A. y PORTOLÉS, J.: Los marcadores del discurso (en la Gramática descriptiva). Espasa.
- BRIZ, A.: El español coloquial en la conversación. Ariel.
- BROWN, P. y LEVINSON, S.: Politeness. Some Universals in Language Usage. Cambridge University Press.
- FUENTES RODRÍGUEZ, C.: Diccionario de conectores y operadores del español. Arco/Libros.
- MATTE BON, F.: Gramática comunicativa del español. Edelsa.
- Real Decreto 217/2022 y Real Decreto 243/2022 (currículos de ESO y Bachillerato). BOE.
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