Tema 21 · Lengua Castellana y Literatura
Expresión de la duda, la hipótesis y el contraste
Epígrafe oficial: Expresión de la duda, la hipótesis y el contraste.
Tema desarrollado siguiendo la estructura habitual de la oposición. La información es orientativa: verifica siempre el temario oficial, la normativa y el currículo vigentes en tu convocatoria y tu comunidad autónoma.
Índice
- 0. Introducción
- 1. Relación con el currículo
- 2. Marco: la modalidad epistémica y el territorio de lo no asertado
- 3. La expresión de la duda
- 4. La expresión de la hipótesis
- 5. La expresión del contraste
- 6. Rendimiento discursivo: conjeturar, especular, comparar
- 7. Implicaciones didácticas
- 8. Conclusiones
- 9. Esquema
- 10. Bibliografía y webgrafía
0. Introducción
Si el tema 20 estudiaba cómo el hablante se compromete con lo que dice (aserción) y cómo actúa sobre el otro (exhortación), este tema explora el territorio intermedio de lo no asertado: los enunciados que suspenden el compromiso. Dudar es aseverar a medias: presentar un contenido como posible sin responder de su verdad. Hipotetizar es ir más lejos: construir un mundo alternativo (si tuviera tiempo...) y razonar dentro de él, la operación cognitiva que sostiene desde la promesa electoral hasta la ciencia (tema 3: el lenguaje permite pensar lo que no está presente; tema 2: la hipótesis como motor del método científico). Contrastar, por último, es poner dos términos frente a frente para que se iluminen mutuamente: la operación que subyace a la comparación (tema 18), a la adversación (tema 20) y a la antítesis retórica.
Las tres funciones comparten maquinaria: el subjuntivo como modo de lo no asertado (continuando el hilo del tema 20), el futuro y el condicional desplazados a la conjetura (tema 19), un paradigma de adverbios y locuciones epistémicas en escala, y el periodo condicional, la estructura sintáctica más estudiada de la gramática española y una de las más rentables en el aula, porque en ella confluyen morfología verbal, sintaxis, semántica de mundos posibles y norma (el célebre si tendría). El enfoque sigue siendo onomasiológico: de la función a las formas, cruzando todos los niveles.
1. Relación con el currículo
En el currículo LOMLOE (Real Decreto 217/2022 para ESO y 243/2022 para Bachillerato), este tema alimenta directamente tres frentes. Primero, la reflexión sobre la lengua: la alternancia modal, el periodo condicional y los valores de futuro y condicional figuran entre los saberes gramaticales de 3.º y 4.º de ESO, y la corrección de esquemas censurados (*si tendría) es contenido normativo explícito. Segundo, la comunicación: comprender y producir textos que conjeturan y especulan (el pronóstico, la previsión, la crónica especulativa) y textos que comparan y contrastan (el ensayo comparativo, la reseña que sopesa) requiere exactamente el inventario de este tema; los organizadores del contraste (mientras que, en cambio, por el contrario) forman parte de los mecanismos de cohesión evaluables. Tercero, la alfabetización mediática y el pensamiento crítico: distinguir el dato aseverado de la conjetura periodística (el condicional de rumor, el futuro especulativo de la prensa deportiva) es una destreza de lectura crítica que el Perfil de salida vincula a la ciudadanía informada; y el razonamiento hipotético (¿qué pasaría si...?) es transversal a la argumentación y a la competencia STEM.
El tema conecta además con la competencia plurilingüe: el sistema condicional español (tres esquemas con subjuntivo) contrasta con el inglés (tres condicionales con pasado modal), el francés (si + imperfecto de indicativo) o el árabe, y el alumnado alófono aporta ese contraste en vivo. Y con la literatura: la ucronía, la ciencia ficción y el monólogo dramático viven del modo hipotético; Bachillerato puede leer la tradición del beatus ille o los futuribles de Borges como gramática hipotética hecha arte.
2. Marco: la modalidad epistémica y el territorio de lo no asertado
El marco teórico prolonga el del tema 20. La modalidad epistémica gradúa el compromiso del hablante con la verdad del dictum en una escala continua: de la certeza plena (sé que viene) a la imposibilidad (es imposible que venga), pasando por la probabilidad (seguramente viene), la posibilidad (quizá venga, puede que venga) y la duda declarada (dudo que venga). El español reparte esa escala entre tres sistemas solidarios: el léxico epistémico (adverbios, verbos y predicados de duda y posibilidad), el modo verbal (indicativo para lo asertado, subjuntivo para lo puesto en cuestión) y los tiempos conjeturales (futuro y condicional desplazados: tema 19). La regla de oro que organiza todo el tema: cuanto menor es el compromiso, más probable es el subjuntivo; y cuando un elemento léxico ya expresa la duda, el modo puede relajarse (quizá viene) o debe mantenerse (puede que venga), según la gramática de cada pieza, no según la lógica.
La hipótesis añade a la duda una estructura: no se limita a suspender el compromiso, sino que construye un supuesto (prótasis) y extrae su consecuencia (apódosis). La semántica moderna la describe con los mundos posibles: «si p, q» afirma que en los mundos donde p es verdad, q también lo es; la gramática española marca la distancia entre esos mundos y el real mediante los tiempos y modos de la prótasis (presente de indicativo = mundo alcanzable; imperfecto de subjuntivo = mundo remoto; pluscuamperfecto de subjuntivo = mundo clausurado). El contraste, finalmente, es una relación discursiva más que una estructura oracional: dos términos co-orientados hacia conclusiones opuestas o simplemente dispares, señalados por organizadores especializados. Con este mapa, el inventario deja de ser lista y se hace sistema.
3. La expresión de la duda
La duda tiene molde oracional propio: la modalidad dubitativa (tema 17), con entonación suspendida y un paradigma de inductores característico.
3.1. Los dubitativos y su régimen modal
El paradigma central son los adverbios de duda: quizá(s), tal vez, acaso, posiblemente, probablemente, seguramente. Su gramática es sutil y muy rentable en el aula: antepuestos al verbo admiten indicativo o subjuntivo según el grado de compromiso (quizá viene = lo creo bastante posible; quizá venga = mera posibilidad), y la elección es significativa, no libre; pospuestos al verbo, solo indicativo (viene, quizá). A lo mejor, lo mismo e igual (coloquiales) rompen la simetría: rigen siempre indicativo (a lo mejor viene, nunca *a lo mejor venga), recordatorio precioso de que el modo no obedece a la lógica sino a la gramática de cada pieza. Puede que + subjuntivo (puede que llueva) y los predicados epistémicos (es posible/probable/dudoso que + subjuntivo; parece que + indicativo frente a no parece que + subjuntivo) completan el sistema, junto al americano capaz que (tema 9) y al arcaizante acaso, hoy casi confinado a la interrogación retórica (¿acaso lo dudas?, que ya no duda: acusa).
La escala epistémica de los adverbios merece atención léxica: posiblemente sitúa más abajo que probablemente; seguramente, contra su etimología, no expresa seguridad sino alta probabilidad (seguramente vendrá = no me consta); sin duda ya no excluye la duda (es un reforzador ritual: tema 20), y las locuciones coloquiales (a saber, vete a saber, quién sabe, yo qué sé) declaran la incognoscibilidad con sabor polifónico: invitan al oyente a compartir la ignorancia. Los verbos de duda cierran el inventario: dudo que + subjuntivo, pero no dudo que + indicativo (la negación de la duda restituye la aserción: el espejo exacto de creo/no creo del tema 20); me pregunto si, no sé si + indicativo o subjuntivo con matiz temporal-modal (no sé si venga es americano; el estándar peninsular prefiere no sé si vendrá).
3.2. La conjetura verbal y léxica
El segundo gran recurso es morfológico: los tiempos conjeturales (tema 19, aquí sistematizados). El futuro simple expresa conjetura sobre el presente (serán las diez = probablemente son); el futuro compuesto, sobre el pasado reciente (habrá salido); el condicional simple, sobre el pasado (serían las diez cuando llegó); el condicional compuesto, sobre el pasado anterior (habría salido ya). El sistema es perfectamente proporcional: cada tiempo conjetural equivale a «probablemente + el tiempo recto correspondiente», y esa proporción (será = probablemente es) es un ejercicio de manipulación ideal para 4.º de ESO. En la conversación, la conjetura dialoga: —¿Quién llama? —Será el cartero (respuesta conjetural); ¿Estará enfermo? (pregunta conjetural que no espera información sino hipótesis compartida).
A ello se suma la perífrasis deber de + infinitivo (deben de ser las diez: conjetura), que la norma distingue de deber + infinitivo (obligación: debes estudiar), distinción tan útil como incumplida en el uso real, donde ambas se cruzan (la NGLE documenta el cruce y mantiene la recomendación); tener que conjetural (tiene que haber sido él: inferencia fuerte, casi evidencial) y poder epistémico (puede haber salido). Y el léxico de la sospecha: sospechar, temerse (me temo que + indicativo: aserción cortésmente lamentada), oler(se), dar la impresión, la locución me da que. La duda tiene, pues, tres motores (adverbios, modo, tiempos conjeturales) que el hablante combina y el analista debe saber deslindar: en «quizá habrá salido» conviven un dubitativo y un futuro conjetural reforzándose.
Queda el plano interactivo de la duda. La interrogación dubitativa (¿vendrá?, ¿estará enfermo?, ¿lo sabrá ya?) no pide información al oyente: lo invita a especular en común, y por eso admite respuestas conjeturales (será que sí) o el silencio cómplice; es pariente de la interrogativa retórica (tema 17) pero de signo inverso: aquella asevera disfrazada, esta duda en voz alta. Las fórmulas de inseguridad jalonan la conversación como reguladores de la imagen (tema 6): no sé, no sé qué decirte, ¿tú crees?, si tú lo dices (escepticismo cortés), yo ahí ya no me meto (abstención declarada). Y la duda tiene su gestualidad y su prosodia: el alargamiento vacilante (bueeeno...), la entonación suspendida, los rellenos (este..., eeeh) que la lengua oral usa como marcas de planificación y que el análisis de la conversación describe sin estigmatizarlos: dudar en voz alta es también cooperar, porque anuncia al interlocutor que la respuesta vale menos que su apariencia. En el aula de interacción oral (LOMLOE), estas piezas humildes son contenido evaluable: saber decir «no lo sé» con naturalidad es una destreza epistémica y social a la vez.
4. La expresión de la hipótesis
La hipótesis es la duda estructurada: un supuesto y su consecuencia. Su molde canónico es el periodo condicional.
4.1. El periodo condicional: esquemas y correlaciones
El periodo consta de prótasis (la subordinada con si: el supuesto) y apódosis (la principal: la consecuencia). La tradición escolar distingue tres esquemas según la actitud del hablante ante el supuesto. El real (si tengo tiempo, voy / iré / ve tú): prótasis en presente de indicativo, apódosis en presente, futuro o imperativo; el supuesto se presenta como abierto y alcanzable. El potencial (si tuviera tiempo, iría): prótasis en imperfecto de subjuntivo, apódosis en condicional; el supuesto es improbable o contrafactual en el presente (¡ambigüedad sistemática que solo el contexto resuelve: si tuviera dinero puede significar «quizá lo tenga algún día» o «no lo tengo»!). El irreal de pasado (si hubiera tenido tiempo, habría/hubiera ido): pluscuamperfecto de subjuntivo en la prótasis, condicional compuesto o pluscuamperfecto de subjuntivo en la apódosis; el mundo está clausurado: no fue. Las combinaciones mixtas son normales y expresivas (si hubiera estudiado, ahora sería médico: supuesto pasado, consecuencia presente).
Las restricciones de la prótasis son la mina normativa del tema: tras si condicional no caben ni el futuro ni el condicional ni el presente de subjuntivo (*si vendrá, *si tendría, *si venga). El esquema *si tendría, iría (condicional en ambos miembros), extendido en el área vascorrománica y castellano-norteña (tema 10: variación diatópica dentro del español europeo), está censurado por la norma culta y es objeto clásico de corrección razonada en el aula: no como estigma, sino como registro. El coloquio estándar, en cambio, ofrece sustituciones legítimas y expresivas: el presente por ambos miembros en la irreal (si lo sé, no vengo = si lo hubiera sabido, no habría venido: dramatización de lo irreal como presente) y la construcción si llego a + infinitivo (si llego a saberlo, no vengo), que la NGLE describe como propia de la lengua conversacional. La correlación completa (esquemas, tiempos, sustituciones) es probablemente la página de morfosintaxis con mejor relación esfuerzo-rendimiento de toda la oposición.
4.2. Las alternativas a si y las condicionales encubiertas
El español dispone de un rico paradigma de locuciones condicionales especializadas: en caso de que, a condición de que, con tal de que, siempre que, siempre y cuando (+ subjuntivo: condición suficiente o requisito); como + subjuntivo (como llegues tarde, te quedas sin cenar: condición-amenaza, restringida a ese matiz admonitorio); con que + subjuntivo (con que apruebes tres, me conformo: condición mínima); las exceptivas a no ser que, a menos que, salvo que, excepto si (condición negativa: solo si no); y mientras + subjuntivo (mientras no firmes, no hay trato: condición durativa, puente hacia el contraste de mientras que). A ello se suman las condicionales no conjuntivas: de + infinitivo (de haberlo sabido, habría venido: elegante y compacta), gerundio condicional (viniendo tú, sobra todo lo demás), participio absoluto (bien mirado, no es mal plan), y las paratácticas: imperativo + y (hazlo y verás; tócala y te mato: condicional camuflada de orden, tan expresiva que la publicidad y la amenaza viven de ella) y la yuxtaposición interrogativa (¿que no viene?, pues empezamos sin él).
Mención aparte merecen los esquemas suspendidos: la prótasis sin apódosis como acto de habla completo: si yo te contara... (insinuación), ¡si es que no se puede ser más torpe! (justificación exclamativa), ¿y si vamos al cine? (propuesta: la hipótesis vuelta exhortación cortés: tema 20). Y los usos metadiscursivos de si: si me permites la expresión, si te digo la verdad (condicionales de la enunciación: no condicionan el hecho sino el decir: Montolío, en la Gramática descriptiva). El verbo también hipotetiza en solitario: supongamos que, pongamos que, imagina que + indicativo (la suposición metódica de la ciencia y del problema de matemáticas: tema 2) y el futuro y condicional epistémicos ya vistos, que son hipótesis condensadas (será el cartero = si alguien llama a estas horas, es el cartero). La hipótesis es, en suma, transversal: conjunción, morfología, entonación y léxico cooperan en la misma función.
La mirada contrastiva e histórica redondea el cuadro. El francés construye el potencial con si + imperfecto de indicativo (si j'avais de l'argent...), el inglés con el pasado modal (if I had...) y sus tres condicionales canónicos de manual, el alemán con el Konjunktiv II, y el árabe distingue conjunciones según la realizabilidad del supuesto: la tabla comparada, construida con el propio alumnado plurilingüe, convierte la gramática en lingüística general de andar por casa. Históricamente, el castellano medieval usaba el futuro de subjuntivo en la prótasis (si vinieren tiempos mejores...), forma hoy fósil en el lenguaje jurídico (quien incumpliere...: temas 27-28) y en refranes (adonde fueres, haz lo que vieres): un fósil rentabilísimo para explicar que la norma es historia congelada (tema 10). Y la frontera con la concesión es didácticamente preciosa: las concesivo-condicionales (incluso si llueve, aunque llueva: tema 20) muestran el continuo entre hipotetizar un obstáculo y concederlo; si acaso, por si acaso y por si + indicativo (llévate el paraguas por si llueve: la condicional preventiva) completan un paradigma donde duda e hipótesis se funden sin costura.
5. La expresión del contraste
El contraste pone dos términos frente a frente. A diferencia de la objeción (tema 20), que refuta o restringe, el contraste puro no jerarquiza: constata la disparidad. Su gramática se reparte en tres niveles. En el oracional, las construcciones con mientras que y en tanto que (Juan madruga, mientras que Pedro duerme hasta las diez: la NGLE las trata entre las construcciones contrastivas; nótese la diferencia con el mientras temporal: tema 19), las adversativas y concesivas ya estudiadas cuando se usan con valor de mero contraste (Juan es alto, pero Pedro es bajo: aquí pero no refuta, contrapone), y la coordinación correlativa (no solo... sino también, que suma contrastando). En el textual, los organizadores especializados: en cambio, por el contrario, por contra, frente a, a diferencia de, al contrario de/que, antes bien (tras negación), y los distributivos por un lado... por otro, por una parte... por otra, que arquitecturan el ensayo comparativo; unos y otros son marcadores del discurso (Portolés: tema 25) cuyo matiz conviene deslindar: en cambio contrasta sin negar; por el contrario tiende a negar lo anterior; antes bien exige corrección.
En el nivel informativo y fónico, el contraste se marca con la focalización (tema 17): el acento contrastivo (JUAN lo hizo, no Pedro), la anteposición focal (eso digo yo), las estructuras ecuacionales (fue Juan quien lo hizo), la polaridad contrastiva con sí/no (Juan sí vino; tú no) y el tópico contrastivo (de dinero, vamos bien; de tiempo, fatal: la coma entonativa dibujando el contraste). Y en el nivel retórico, el contraste es figura: la antítesis (era mi dolor tan alto...), el oxímoron (hielo abrasador), la paradoja (vivo sin vivir en mí) y el quiasmo, del petrarquismo a la copla; toda la lírica cancioneril y barroca es un tratado de contraste gramaticalizado (temas 45 y 48, cuando lleguen). El contraste conecta así el inventario funcional con la comparación (tema 18: comparativas de desigualdad como contraste cuantificado), con la argumentación (conceder-contrastar-concluir) y con la literatura: pocas nociones cosen tantos temas.
El léxico aporta la capa final: la antonimia (tema 13) es el contraste hecho vocabulario (alto/bajo graduables con término medio; vivo/muerto complementarios sin él; comprar/vender recíprocos), y los prefijos de oposición (anti-, contra-, des-, in-: antihéroe, contraargumento, deshacer) fabrican contrastes en la morfología (tema 12). Los verbos y sustantivos de contraste articulan el discurso académico: contrastar, oponer, diferir, discrepar, distinguir; la diferencia, la divergencia, el desajuste. Cognitivamente, comparar y contrastar es una operación básica del pensamiento (tema 3) que las taxonomías de destrezas académicas sitúan entre las primeras que la escuela debe verbalizar: el cuadro comparativo de doble entrada, el diagrama de Venn y el párrafo de contraste son sus tecnologías escolares, y las tres exigen exactamente los organizadores de este tema. Que la misma noción viva en la morfología (des-), el léxico (antónimos), la sintaxis (mientras que), el texto (en cambio) y la retórica (antítesis) es la mejor demostración del principio que gobierna todo el ciclo nociofuncional: las funciones atraviesan los niveles, y enseñarlas juntas es enseñar el idioma como sistema y no como archipiélago.
6. Rendimiento discursivo: conjeturar, especular, comparar
Los géneros de la conjetura son un corpus delicioso: el pronóstico meteorológico (futuro + probabilidad cuantificada: cielos que tenderán a despejar, 70 % de probabilidad de lluvia: la duda hecha porcentaje, tema 18), la previa deportiva (condicionales y futuros especulativos: si Pedri está fino, el Barça debería...), la crónica de rumores (el condicional de rumor censurado: tema 20) y el análisis electoral (encuestas: horquillas, si se confirmara la tendencia). Leerlos críticamente exige exactamente la gramática de este tema: distinguir el dato (aseverado, indicativo) de la especulación (conjetural, condicional), destreza de alfabetización mediática de primer orden. La hipótesis estructura además el discurso científico y escolar (supongamos un triángulo rectángulo...; ¿qué ocurriría si subiera la temperatura?: tema 2) y todo un continente literario: la ucronía (¿y si Napoleón hubiera vencido?), la ciencia ficción especulativa, el realismo mágico que naturaliza lo hipotético, y el ensayo de ideas (los futuribles borgianos de El jardín de senderos que se bifurcan).
El contraste, por su parte, organiza el ensayo comparativo (dos autores, dos épocas, dos sistemas: el examen de Bachillerato y de esta misma oposición viven de él), la reseña que sopesa (luces y sombras), la publicidad comparativa (regulada legalmente: solo contraste verificable), los cuadros sinópticos y las infografías (el contraste multimodal: tema 4) y el debate (donde contraste y objeción se turnan: tema 20). En la conversación, conjetura y contraste tejen la sociabilidad diaria: especulamos juntos (¿será que...?, a lo mejor es que...) y contrastamos pareceres sin refutarnos (yo lo veo así; tú, en cambio...): la gramática de este tema es, también, la gramática de la charla.
7. Implicaciones didácticas
El tema es un filón de manipulación gramatical significativa. Secuencias contrastadas: el laboratorio del periodo condicional: partir de si tengo tiempo, voy y pedir las transformaciones (menos probable → si tuviera...; imposible ya → si hubiera tenido...), verbalizando qué cambia en el mundo con cada cambio de tiempo verbal: la morfología como semántica de mundos posibles; la clínica del si tendría: corrección razonada como variación diatópica y de registro (tema 10), no como estigma; el taller de la conjetura: reescribir una noticia aseverada como especulación (y viceversa) manejando futuro conjetural, deber de y quizá + modo, y discutir el efecto sobre la responsabilidad del que informa (tema 5); el juego del ¿quién será? (adivinar personajes con conjeturas graduadas: será, debe de ser, a lo mejor es); la ucronía de aula (¿y si Colón no hubiera zarpado?: redacción en irreal de pasado que integra historia y gramática); y para el contraste, el ensayo comparativo con andamiaje (banco de organizadores: mientras que, en cambio, por un lado... por otro) y el análisis de antítesis en la copla y el reguetón (el contraste retórico vive en las letras que el alumnado ya canta).
La evaluación combina la corrección morfosintáctica del periodo condicional (rúbrica de correlaciones), el uso variado de organizadores contrastivos en el texto comparativo y la detección crítica de conjetura encubierta en prensa real. La atención a la diversidad encuentra aquí terreno fértil: los esquemas condicionales de las lenguas del aula (el si + imperfecto de indicativo francés, los tres condicionales ingleses, el sistema árabe) se contrastan en tablas plurilingües, y el alumnado con más dificultades trabaja los esquemas suspendidos y paratácticos (hazlo y verás), que son cognitivamente transparentes. En Bachillerato, el comentario crítico incorpora la pregunta sistemática: ¿qué asevera el texto y qué solo conjetura?
8. Conclusiones
El tema 21 completa el mapa de la modalidad epistémica que abrió el tema 20: si allí se estudiaba el compromiso (aserción) y su gestión social (objeción, opinión), aquí se inventaría su suspensión: la duda (adverbios dubitativos con su régimen modal significativo, tiempos conjeturales, perífrasis y léxico epistémicos), la hipótesis (el periodo condicional con sus tres esquemas y sus censuras, las locuciones especializadas y las condicionales encubiertas) y el contraste (de mientras que a la antítesis, pasando por los organizadores textuales y la focalización). El hilo conductor es triple: el subjuntivo como modo de lo no asertado, el futuro y el condicional como morfología de la conjetura, y la escala epistémica como regla de medir el compromiso. Para el opositor, el tema demuestra dominio del sistema verbal en su rendimiento más fino; para el aula, contiene destrezas de ciudadanía lectora (separar dato de especulación), de escritura académica (comparar con orden) y de imaginación (el ¿y si...? que funda la ciencia y la literatura). Pocas gramáticas son tan inmediatamente educativas como la gramática de lo posible.
9. Esquema
TEMA 21 · DUDA, HIPÓTESIS Y CONTRASTE
│
├─ MARCO: modalidad epistémica (escala certeza→imposibilidad);
│ 3 motores: léxico epistémico + MODO (subj = no asertado, T20)
│ + tiempos conjeturales (T19); hipótesis = mundos posibles
│
├─ DUDA
│ ├─ Dubitativos: quizá/tal vez/acaso + IND o SUBJ (antepuestos;
│ │ grado de compromiso); pospuestos solo IND
│ ├─ a lo mejor / lo mismo / igual → SIEMPRE IND; puede que → SUBJ;
│ │ es posible/dudoso que + SUBJ; capaz que (Am., T9)
│ ├─ Escala: posiblemente < probablemente < seguramente (≠ seguro);
│ │ vete a saber, quién sabe; ¿acaso…? retórica
│ ├─ dudo que + SUBJ / no dudo que + IND (espejo de creo/no creo)
│ └─ Conjetura verbal: será (presente) / habrá salido (pas. reciente)
│ serían (pasado) / habría salido; deber DE + inf (≠ deber);
│ tener que inferencial; me temo que, me da que
│
├─ HIPÓTESIS
│ ├─ Periodo: PRÓTASIS (si…) + APÓDOSIS
│ │ ├─ REAL: si tengo → voy/iré/ve
│ │ ├─ POTENCIAL: si tuviera → iría (ambig.: improbable/irreal)
│ │ └─ IRREAL PASADO: si hubiera tenido → habría/hubiera ido
│ ├─ Restricciones: *si vendrá, *si venga, *SI TENDRÍA (censurado,
│ │ área vascorrománica, T10); coloquial: si lo sé no vengo,
│ │ si llego a saberlo (NGLE)
│ ├─ Locuciones: en caso de que, con tal de que, siempre que,
│ │ como + SUBJ (amenaza), con que (mínima), a no ser que (exceptiva)
│ ├─ No conjuntivas: de + inf, gerundio, participio; PARATÁCTICAS:
│ │ hazlo y verás, tócala y te mato
│ └─ Suspendidas (si yo te contara…; ¿y si vamos…? = propuesta);
│ metadiscursivas (si te soy sincero); supongamos/pongamos que
│
├─ CONTRASTE (≠ objeción T20: no jerarquiza)
│ ├─ Oracional: mientras que / en tanto que; pero contrastivo;
│ │ no solo… sino también
│ ├─ Textual: en cambio, por el contrario, frente a, a diferencia de,
│ │ antes bien; por un lado… por otro (T25)
│ ├─ Informativo: foco contrastivo (JUAN, no Pedro), ecuacionales,
│ │ Juan sí/tú no, tópico contrastivo (T17)
│ └─ Retórico: antítesis, oxímoron, paradoja, quiasmo (lírica barroca)
│
├─ DISCURSO: pronóstico, previa deportiva, rumor (T5), ucronía y CF,
│ ciencia (T2), ensayo comparativo, reseña, debate (T20)
│
└─ DIDÁCTICA: laboratorio del periodo; clínica del si tendría (registro);
taller de la conjetura (noticia↔especulación); ¿quién será?;
ucronía de aula; comparativo con andamiaje; ¿qué asevera vs conjetura?
10. Bibliografía y webgrafía
- REAL ACADEMIA ESPAÑOLA y ASALE: Nueva gramática de la lengua española. Espasa (capítulos de condicionales y concesivas, del modo y de los tiempos verbales).
- MONTOLÍO, E.: Las construcciones condicionales (en BOSQUE, I. y DEMONTE, V., dirs.: Gramática descriptiva de la lengua española). Espasa.
- BOSQUE, I. y DEMONTE, V. (dirs.): Gramática descriptiva de la lengua española. Espasa (modo y modalidad; adverbios oracionales).
- ESCANDELL VIDAL, M. V.: Introducción a la pragmática. Ariel.
- MARTÍN ZORRAQUINO, M. A. y PORTOLÉS, J.: Los marcadores del discurso (en la Gramática descriptiva). Espasa.
- MATTE BON, F.: Gramática comunicativa del español. Edelsa.
- GILI GAYA, S.: Curso superior de sintaxis española. Vox.
- ALARCOS LLORACH, E.: Gramática de la lengua española. Espasa.
- RAE: Diccionario panhispánico de dudas (entradas si, deber, quizá, a lo mejor). Disponible en rae.es.
- Real Decreto 217/2022 y Real Decreto 243/2022 (currículos de ESO y Bachillerato). BOE.
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