Tema 22 · Lengua Castellana y Literatura
Expresión de la causa, la consecuencia y la finalidad
Epígrafe oficial: Expresión de la causa, la consecuencia y la finalidad.
Tema desarrollado siguiendo la estructura habitual de la oposición. La información es orientativa: verifica siempre el temario oficial, la normativa y el currículo vigentes en tu convocatoria y tu comunidad autónoma.
Índice
- 0. Introducción
- 1. Relación con el currículo
- 2. Marco: las relaciones lógicas y su gramática
- 3. La expresión de la causa
- 4. La expresión de la consecuencia
- 5. La expresión de la finalidad
- 6. El sistema causa-consecuencia-finalidad y su ortografía
- 7. Rendimiento discursivo: explicar, argumentar, justificar
- 8. Implicaciones didácticas
- 9. Conclusiones
- 10. Esquema
- 11. Bibliografía y webgrafía
0. Introducción
Este tema cierra el ciclo nociofuncional (temas 18 a 22) con las relaciones lógicas: la causa (¿por qué?), la consecuencia (¿entonces qué?) y la finalidad (¿para qué?). Son las nociones que convierten la sucesión de enunciados en razonamiento: sin ellas hay lista; con ellas hay explicación, deducción y proyecto. Su centralidad cognitiva es absoluta: la causalidad es una de las primeras categorías que construye el niño (el porqué compulsivo de los tres años), el motor de la ciencia (tema 2: explicar es asignar causas) y el esqueleto de la argumentación (tema 30: argumentar es dar causas de una conclusión). La finalidad añade la marca humana: la causa mirada desde la intención, la célebre causa final aristotélica que solo los agentes volitivos pueden poner en el mundo.
Gramaticalmente, el tema recorre el paradigma más denso de la subordinación adverbial (tema 17, cuyas causales, consecutivas y finales se retoman aquí desde la función), un puñado de alternancias modales de alto rendimiento (porque + indicativo frente a no porque + subjuntivo; de ahí que + subjuntivo; para que + subjuntivo con su regla de correferencia), la ortografía más preguntada del español (porque, porqué, por que, por qué) y los conectores que arman el texto expositivo y argumentativo (por tanto, así pues, en consecuencia). Como en todo el ciclo, el enfoque es onomasiológico: de la función a las formas, y de las formas al discurso y al aula.
1. Relación con el currículo
La conexión curricular es doble. En la reflexión sobre la lengua (Real Decreto 217/2022), las construcciones causales, consecutivas y finales figuran en los saberes de sintaxis de 3.º y 4.º de ESO, y la ortografía de porque/porqué/por que/por qué es contenido normativo universal (y uno de los errores más persistentes hasta Bachillerato y más allá). En la comunicación, el tejido causal-consecutivo es la columna del texto expositivo-explicativo (estructura causa-efecto y problema-solución: tema 29) y del argumentativo (tema 30): las competencias específicas que piden producir textos coherentes con conectores variados y comprender la organización lógica de lo leído apuntan directamente aquí. El Perfil de salida añade la dimensión crítica: distinguir causa de correlación y detectar falacias causales (post hoc, falsa causa) es pensamiento crítico verbalizado, frontera con la competencia STEM y con la alfabetización mediática (tema 5: el titular que insinúa causalidad donde solo hay coincidencia).
En Bachillerato (Real Decreto 243/2022), el comentario de texto exige mapear la arquitectura lógica del ensayo (tesis, causas aducidas, consecuencias extraídas) y la producción académica exige el manejo fluido del paradigma consecutivo formal (por consiguiente, de ahí que, en consecuencia). La finalidad, por su parte, estructura géneros enteros: los objetivos de un proyecto o de una programación didáctica (con el fin de, a fin de que: el propio género que el opositor está escribiendo al preparar su programación), las instrucciones con propósito (para que no se pegue, remueva...) y la carta de motivación. Pocas nociones son tan transversales al currículo entero: todas las materias explican, deducen y proyectan.
2. Marco: las relaciones lógicas y su gramática
Causa, consecuencia y finalidad forman un sistema, no tres listas. La causa y la consecuencia son la misma relación mirada en direcciones opuestas: «no salgo porque llueve» y «llueve, así que no salgo» describen idéntico vínculo entre dos hechos; cambia qué miembro se presenta como información principal y cuál como apoyo. La finalidad es una causa peculiar: la causa final, el estado de cosas deseado que explica una acción presente (estudio para aprobar: el aprobado, futuro y querido, causa el estudio, presente y real). De ahí sus dos marcas gramaticales constantes: la prospectividad (lo final aún no existe: por eso rige subjuntivo o infinitivo, los modos de lo no realizado: temas 20 y 21) y la volición (solo los agentes con intención persiguen fines: el viento rompe cristales por la presión, no para nada).
La tradición gramatical discutió durante un siglo el encaje sintáctico de estas construcciones: la gramática escolar las repartió entre coordinadas (las ilativas: luego, conque) y subordinadas adverbiales impropias (causales, consecutivas, finales); la NGLE prefiere hablar de construcciones causales, consecutivas e ilativas sin forzar el molde adverbial (nada en «porque llueve» funciona como un adverbio: tema 17 ya presentó la crítica). Para el aula y la oposición conviene conocer ambos mapas y quedarse con lo funcional: hay relaciones interoracionales de causa-consecuencia-fin que se expresan con subordinación, con coordinación, con conectores textuales (tema 25) y hasta con yuxtaposición interpretada (llueve; no salgo: la mente añade el nexo, como en el montaje cinematográfico del tema 4). El nivel oracional y el textual son dos pisos del mismo edificio, y este tema los recorre enteros.
3. La expresión de la causa
3.1. El paradigma causal
El nexo universal es porque + indicativo (no salgo porque llueve), que introduce causa remática (información nueva) y pospuesta. Su alternancia modal es funcional: bajo negación, la causa rechazada va en subjuntivo (no lo hago porque sea fácil, sino porque es útil: niego el vínculo causal, no el hecho) frente al indicativo de la causa afirmada (no lo hago, porque es difícil: causa de no hacerlo). Como + antepuesta (como llovía, nos quedamos) presenta la causa como marco temático (información conocida o presentada como tal) y es obligadamente inicial: el par porque/como enseña en dos ejemplos qué es el dinamismo informativo (tema 17). Ya que, puesto que, dado que introducen causas presupuestas o compartidas (ya que estás aquí, ayúdame: no informo de que estés, lo aprovecho), con sabor más formal; pues causal es hoy literario o formal (no pudo venir, pues estaba enfermo), a diferenciar del pues continuativo conversacional (pues yo creo que...: marcador, tema 25). El que causal átono vive en la lengua coloquial pegado a imperativos y exclamaciones (ven, que te veo; abrígate, que hace frío): causa de la enunciación en miniatura.
Las variantes no conjuntivas completan el paradigma: por + infinitivo (lo multaron por aparcar mal: causa eficiente compacta), al + infinitivo (al ser festivo, cerramos: causal-temporal), el gerundio causal (conociéndolo, no me extraña: tema 19) y las locuciones preposicionales con matices axiológicos que ningún diccionario debería aplanar: a causa de y debido a (neutras, formales), gracias a (causa favorable), por culpa de (causa desfavorable: el hablante juzga mientras explica: subjetivema causal, tema 20), en vista de, a raíz de (causa-origen temporal), so pretexto de (causa alegada y descreída: evidencialidad infiltrada, tema 21). El interrogativo es ¿por qué?, y su respuesta canónica porque: el par pregunta-respuesta que estructura la explicación escolar entera.
3.2. Causales del enunciado y de la enunciación
La distinción reina del capítulo (Marcos Marín, Montolío, NGLE) separa las causales del enunciado, que explican el hecho (el suelo está mojado porque ha llovido: la lluvia causa la mojadura), de las causales de la enunciación, que justifican el decir (ha llovido, porque el suelo está mojado: la mojadura no causa la lluvia: causa mi afirmación de que llovió). Las segundas son epistémicas: dan la evidencia de una inferencia (tema 21: la conjetura y su fuente), van siempre entre pausas (la coma es aquí gramatical, no estilística) y admiten paráfrasis con «y lo sé/lo digo porque». La gramática escolar las llamó causales explicativas frente a las determinativas; la pragmática moderna las conecta con los actos de habla (tema 20): también se justifica una pregunta (¿está Juan?, porque no lo veo) o una orden (ven, que te necesito). El rendimiento en comentario de texto es inmediato: preguntarse qué explica cada porque (¿el hecho o el decir?) desambigua párrafos enteros del ensayo y del periodismo.
Cierra el capítulo la justificación conversacional: el es que (es que no tengo tiempo), presentado en el tema 20 como mitigador de la petición y del rechazo, es gramaticalmente una causal de la enunciación fosilizada: justifica el acto (negarse, llegar tarde) sin nombrarlo. Su omnipresencia en el español coloquial (y su papel de muletilla adolescente) lo convierte en corpus de aula perfecto: qué justifica cada es que de una conversación real es un análisis pragmático al alcance de 2.º de ESO.
4. La expresión de la consecuencia
La consecuencia tiene dos gramáticas que conviene no mezclar. Las consecutivas de intensidad (tema 17 y tema 18) expresan el efecto de un grado extremo: tan... que (habla tan bajo que no se le oye), tanto... que, tal... que, cada... que (coloquial: dice cada tontería que...), un... que ponderativo (tiene un morro que se lo pisa) y las fórmulas suspendidas (habla de una manera...: la consecuencia callada, más elocuente que dicha: tema 18). Su estructura es correlativa: un cuantificador en la principal ancla el que consecutivo. Las ilativas, en cambio, encadenan dos estados de cosas completos: así que (neutro y general: llueve, así que no salimos), de modo/manera/forma que (formales), conque (coloquial y a menudo admonitorio: conque esas tenemos...), luego (la deducción lógica pura: pienso, luego existo: el cogito cartesiano en sintaxis española) y entonces (consecutivo-continuativo conversacional, tan desgastado como útil).
En el piso textual operan los conectores consecutivos (tema 25): por tanto, por lo tanto, por consiguiente, en consecuencia, así pues, por ende (resucitado con ironía en el español juvenil reciente: la moda metadiscursiva vale un comentario sociolingüístico: tema 10), de ahí que y de aquí que. La joya modal del paradigma es de ahí que + subjuntivo (no estudió; de ahí que suspendiera): rige subjuntivo porque la consecuencia se presenta como información ya conocida que solo se conecta (no se asevera: tema 20: el subjuntivo de lo no asertado, en su uso más contraintuitivo y más citado en exámenes). El sistema consecutivo es el andamio del razonamiento deductivo: premisas, luego, conclusión (tema 2: la ciencia; tema 30: la argumentación), y su dominio activo distingue el texto académico maduro (que gradúa: por tanto para la conclusión fuerte, así pues para la transición) del texto plano que lo fía todo a entonces.
5. La expresión de la finalidad
El nexo central es para que + subjuntivo (te lo digo para que lo sepas), con la misma regla de correferencia que gobierna el deseo (tema 20): si el sujeto de la principal y el del fin coinciden, infinitivo obligatorio (estudio para aprobar, *estudio para que yo apruebe); si difieren, para que + subjuntivo. El subjuntivo es aquí sistemático y transparente: el fin es prospectivo y no realizado (marco del punto 2). El paradigma formal lo completan a fin de (que), con el fin de (que), con (el) objeto de (que), con vistas a, en orden a (calco jurídico-administrativo censurado por los manuales de estilo: temas 27-28) y el a que con verbos de movimiento (vengo a que me pagues; voy a por agua: el a por pleonástico, ya aceptado por la RAE para el español europeo, merece la nota normativa). El que final átono es coloquial (acércate, que te peine) y el por que final (hizo lo posible por que viniera), escrito en dos palabras, es la pieza que desarma al alumnado en el dictado: por (preposición regida) + que (conjunción), también escribible porque según la RAE, aunque la grafía separada evita la confusión con el causal.
Las fronteras de para son semánticamente deliciosas. No todo para es final: el destinativo (esto es para ti: destinatario, no propósito), el orientativo (salgo para Madrid: dirección; el plazo: lo quiero para el lunes) y el contraexpectativo escalar (para ser junio, hace frío: tema 18: la comparación con la expectativa, sin fin alguno). Y no toda finalidad es positiva: la finalidad preventiva se expresa con para no + infinitivo, no sea que y no vaya a ser que + subjuntivo (llévate paraguas, no vaya a ser que llueva: el fin de evitar, pariente del por si preventivo del tema 21). La prueba del fin es la pregunta ¿para qué? (frente al ¿por qué? causal): par interrogativo que el aula debe automatizar, porque separa la explicación retrospectiva (causa) del proyecto prospectivo (fin), y con ellos los dos grandes moldes del texto expositivo y del texto instructivo-programático.
6. El sistema causa-consecuencia-finalidad y su ortografía
Vistas las piezas, el sistema. Causa y consecuencia son conversas: todo porque se deja reformular con así que invirtiendo el orden informativo (no salgo porque llueve = llueve, así que no salgo), y el ejercicio de reformulación sistemática (porque ↔ así que ↔ por tanto ↔ de ahí que, con su cambio de modo) es probablemente la actividad de sintaxis más rentable del tema: obliga a decidir qué se presenta como dato y qué como conclusión, es decir, a pensar la información (tema 17). La finalidad se integra como causa intencional prospectiva: estudio para aprobar = la representación del aprobado causa mi estudio; por eso las lenguas confunden históricamente ambos dominios (el por español fue final en por Dios os lo pido; el porque clásico fue final: porque veáis = para que veáis, vivo en textos áureos que el alumnado de Bachillerato lee anotados).
Y la ortografía, la más preguntada del idioma: porque (conjunción causal o final átona: no voy porque llueve), porqué (sustantivo con artículo: el porqué de las cosas; pluralizable: los porqués), por qué (preposición + interrogativo tónico: ¿por qué?, no sé por qué) y por que (preposición + relativo: la razón por (la) que vine; o preposición regida + conjunción: se preocupa por que todo salga bien). La regla operativa de aula: si se puede intercalar el/la (por [la] que) o sustituir por «por el cual», dos palabras sin tilde; si es pregunta directa o indirecta, dos con tilde; si es sustantivo (admite plural y artículo), una con tilde; el resto, porque junto. Cuatro grafías, cuatro gramáticas: la ortografía como espejo del análisis (tema 11: la escritura representa la lengua, no al revés), y un cartel imprescindible en cualquier aula de Secundaria.
7. Rendimiento discursivo: explicar, argumentar, justificar
El tejido causal-consecutivo-final sostiene tres macrooperaciones discursivas. La explicación (texto expositivo: tema 29): estructuras causa-efecto y problema-solución, el porqué didáctico (los libros de texto encadenan porque y por eso), la divulgación científica con su exigencia crítica: correlación no es causación (el helado no causa ahogamientos aunque ambos suban en verano: la tercera variable), y las falacias causales (post hoc ergo propter hoc: después, luego a causa de; falsa causa; pendiente resbaladiza) que la lectura crítica de medios debe desactivar (tema 5: el titular «X dispara Y» donde solo hay coincidencia estadística). La argumentación (tema 30): el porque es el marcador del argumento (afirmo C porque A), el por tanto el de la conclusión, y el modelo de Toulmin (dato, garantía, conclusión) se deja mapear sobre el paradigma entero; argumentar bien es, gramaticalmente, administrar causales y consecutivas con honradez. Y la justificación interactiva (tema 20): el es que cotidiano, la excusa, la motivación de la negativa cortés: la microcausalidad que engrasa la convivencia.
La finalidad estructura sus propios géneros: los objetivos (de un proyecto, de una ley, de una programación didáctica: el opositor escribe «con el fin de desarrollar la competencia...» mientras estudia este tema: pocas veces el metalenguaje es tan autorreferente), las instrucciones con propósito (amase la mezcla para que quede homogénea: tema 19), la publicidad (el para ti destinativo y el para que aspiracional: tema 5) y la retórica política del proyecto (para que nadie se quede atrás: el fin como consigna). El relato, por su parte, vive de la causalidad narrativa: E. M. Forster distinguía la historia (el rey murió y luego la reina murió) de la trama (el rey murió y luego la reina murió de pena): ese «de pena» causal es la diferencia entre crónica y literatura, y explicarlo en clase con dos renglones vale un tema entero de narratología (tema 33, cuando llegue).
Dos registros merecen lupa propia. El jurídico-administrativo (temas 27-28) es un museo del paradigma: la exposición de motivos de una ley es un texto causal-final puro (las razones y los objetivos de la norma), los considerandos y el por cuanto arcaizante encadenan causas con solemnidad notarial, el en su virtud y el a los efectos de tejen consecuencia y fin, y el visto... resuelvo replica la estructura premisas-conclusión del silogismo: leer un boletín oficial con las gafas de este tema convierte la burocracia en sintaxis aplicada (y explica por qué los manuales de lenguaje claro piden sustituir en orden a y al objeto de por el para llano). El académico, por su parte, gradúa la fuerza causal con precisión de laboratorio: explicar, deberse a, provocar, favorecer, estar asociado a, correlacionar con no afirman lo mismo, y la escala provocar-influir-asociarse es exactamente la diferencia entre el artículo científico responsable y el titular alarmista que lo divulga (tema 5): comparar el abstract con su noticia es la actividad de lectura crítica más quirúrgica del tema. Ambos registros enseñan lo mismo desde orillas opuestas: la relación causal es materia sensible, y la lengua ofrece instrumental fino para manejarla con guantes o para falsificarla con brocha gorda.
8. Implicaciones didácticas
Secuencias contrastadas: el taller de reformulación (el mismo par de hechos expresado con porque, como antepuesto, así que, por tanto y de ahí que + subjuntivo, verbalizando qué cambia informativamente: la actividad reina del tema); los cinco porqués (técnica de análisis causal encadenado: ¿por qué suspendo? porque no estudio; ¿por qué no estudio? porque...: cinco eslabones hasta la causa raíz, importada de la resolución de problemas y perfecta para la tutoría lingüística); la clínica ortográfica de porque/porqué/por que/por qué con la regla operativa y dictados trampa; el detector de falsas causas: titulares reales donde correlación se disfraza de causación, con reescritura honesta (alfabetización mediática evaluable); el mapa causal del texto expositivo (flechas causa→efecto sobre un texto de Ciencias: interdisciplinariedad de bajo coste); el análisis del es que en conversación grabada (¿qué acto justifica cada uno?); y para la finalidad, la escritura de objetivos de proyecto reales (la fiesta de fin de curso: con el fin de, para que + subjuntivo) y el juego ¿por qué o para qué? (clasificar respuestas según expliquen o proyecten).
La evaluación integra rúbricas de conectores (variedad y precisión: ¿gradúa por tanto/así pues o todo es entonces?), corrección modal (de ahí que, para que) y ortografía de los cuatro porqués; el comentario de Bachillerato añade el mapeo de la arquitectura lógica (tesis, causas, consecuencias) y la caza de falacias. La atención a la diversidad se apoya en la universalidad cognitiva de la causalidad (todas las lenguas del aula la expresan: las tablas contrastivas porque/because/parce que/li'anna funcionan solas) y en el andamiaje visual (mapas causales, plantillas de párrafo causa-efecto). Cerrado el ciclo nociofuncional, conviene la síntesis retrospectiva: cinco temas (18-22) que han recorrido cantidad, cualidad, grado, tiempo, espacio, modo, aserción, objeción, opinión, deseo, exhortación, duda, hipótesis, contraste, causa, consecuencia y finalidad: el inventario funcional completo con el que una programación comunicativa puede secuenciar la gramática entera de la etapa sin listar una sola conjugación descontextualizada. Un mural de aula que cruce las diecisiete nociones con sus formas estrella (una fila por función, una columna por nivel lingüístico) es la mejor tarea de síntesis: el alumnado descubre, rellenándolo, que el subjuntivo, los conectores y la entonación reaparecen en casi todas las filas, es decir, que el sistema es economía pura.
9. Conclusiones
El tema 22 inventaría la gramática del razonamiento: la causa (porque y su alternancia modal, como temático, ya que presupositivo, las locuciones axiológicas, la distinción capital entre causales del enunciado y de la enunciación), la consecuencia (intensivas correlativas frente a ilativas, el paradigma conector formal, el subjuntivo de de ahí que) y la finalidad (para que y la correferencia, el paradigma formal, las fronteras del para no final y la finalidad preventiva), coronadas por el sistema (causa y consecuencia conversas, el fin como causa intencional) y su ortografía cuádruple. Con él se cierra el ciclo nociofuncional del temario: cinco temas que demuestran que la gramática española puede enseñarse desde lo que la gente hace con ella (medir, situar, comprometerse, imaginar, razonar) sin perder un gramo de rigor formal. Para el opositor, este cierre es una oportunidad retórica: rematar el tema 22 evocando el arco completo 18-22 exhibe exactamente la visión de conjunto que los tribunales premian. Para el aula, el mensaje es aún mejor: enseñar a decir porqués honestos, por tantos legítimos y para qués ilusionantes es enseñar, a la vez, sintaxis, pensamiento y ciudadanía.
10. Esquema
TEMA 22 · CAUSA, CONSECUENCIA Y FINALIDAD
│
├─ MARCO: relaciones LÓGICAS; causa↔consecuencia = misma relación,
│ dos direcciones; finalidad = causa INTENCIONAL y PROSPECTIVA
│ (→ subjuntivo/infinitivo); NGLE: construcciones (no adverbios T17)
│
├─ CAUSA
│ ├─ porque + IND (remática, pospuesta); NO porque + SUBJ (causa
│ │ negada: no porque sea fácil, sino…)
│ ├─ como antepuesta (causa temática/conocida); ya que, puesto que,
│ │ dado que (presupuestas); pues formal; que átono (ven, que…)
│ ├─ No conjuntivas: por + inf, al + inf, gerundio (T19)
│ ├─ Locuciones axiológicas: gracias a (+) / por culpa de (–) /
│ │ debido a, a causa de (neutras); so pretexto de (descreída)
│ └─ ENUNCIADO (explica el hecho) vs ENUNCIACIÓN (justifica el
│ decir: «ha llovido, porque el suelo está mojado»; con coma;
│ epistémica T21); es que = justificador conversacional (T20)
│
├─ CONSECUENCIA
│ ├─ INTENSIVAS correlativas: tan/tanto/tal… que; cada… que;
│ │ suspendidas (habla de una manera…) (T17, T18)
│ ├─ ILATIVAS: así que, de modo que, conque (admonitorio),
│ │ luego (deducción: cogito), entonces (conversacional)
│ ├─ Conectores (T25): por tanto, por consiguiente, en consecuencia,
│ │ así pues, por ende (resucitado irónico)
│ └─ DE AHÍ QUE + SUBJUNTIVO (consecuencia no asertada: la joya)
│
├─ FINALIDAD
│ ├─ para que + SUBJ; correferencia → infinitivo (estudio para
│ │ aprobar / *para que yo apruebe) (regla del deseo T20)
│ ├─ Formales: a fin de (que), con el fin de, con objeto de;
│ │ a que (movimiento: vengo a que…); por que final (2 palabras)
│ ├─ para NO final: destinativo (para ti), orientativo (para Madrid,
│ │ para el lunes), escalar (para ser junio… T18)
│ └─ Preventiva: para no, no sea que, no vaya a ser que (~ por si T21)
│
├─ SISTEMA Y ORTOGRAFÍA
│ ├─ Reformulación: porque ↔ así que ↔ por tanto ↔ de ahí que
│ ├─ porque (conj.) / porqué (sust.: los porqués) / por qué
│ │ (interrog.) / por que (prep. + relativo o conj.)
│ └─ ¿por qué? (retrospectivo) vs ¿para qué? (prospectivo)
│
├─ DISCURSO: explicar (T29: causa-efecto; correlación ≠ causación,
│ falacias post hoc, T5), argumentar (T30: Toulmin; porque =
│ argumento), justificar (es que); objetivos, instrucciones,
│ trama vs historia (Forster: «murió de pena»)
│
└─ DIDÁCTICA: taller de reformulación; cinco porqués; clínica de los
4 porqués; detector de falsas causas; mapa causal; objetivos de
proyecto; síntesis del ciclo nociofuncional 18-22
11. Bibliografía y webgrafía
- REAL ACADEMIA ESPAÑOLA y ASALE: Nueva gramática de la lengua española. Espasa (construcciones causales, finales, consecutivas e ilativas).
- GALÁN RODRÍGUEZ, C.: La subordinación causal y final (en BOSQUE, I. y DEMONTE, V., dirs.: Gramática descriptiva de la lengua española). Espasa.
- ÁLVAREZ, A. I.: Las construcciones consecutivas (en la Gramática descriptiva). Espasa.
- MONTOLÍO, E.: Conectores de la lengua escrita. Ariel.
- MARTÍN ZORRAQUINO, M. A. y PORTOLÉS, J.: Los marcadores del discurso (en la Gramática descriptiva). Espasa.
- ESCANDELL VIDAL, M. V.: Introducción a la pragmática. Ariel.
- TOULMIN, S.: Los usos de la argumentación. Península.
- GILI GAYA, S.: Curso superior de sintaxis española. Vox.
- RAE: Ortografía de la lengua española (porque/porqué/por que/por qué) y Diccionario panhispánico de dudas. Disponibles en rae.es.
- MATTE BON, F.: Gramática comunicativa del español. Edelsa.
- Real Decreto 217/2022 y Real Decreto 243/2022 (currículos de ESO y Bachillerato). BOE.
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