Tema 24 · Lengua Castellana y Literatura
Coherencia textual: deixis, anáfora y catáfora. La progresión temática
Epígrafe oficial: Coherencia textual: deixis, anáfora y catáfora. La progresión temática.
Tema desarrollado siguiendo la estructura habitual de la oposición. La información es orientativa: verifica siempre el temario oficial, la normativa y el currículo vigentes en tu convocatoria y tu comunidad autónoma.
Índice
- 0. Introducción
- 1. Relación con el currículo
- 2. La coherencia: definición y metarreglas
- 3. La deixis
- 4. Anáfora y catáfora: la continuidad referencial
- 5. La progresión temática
- 6. La coherencia global: macroestructura, isotopía e inferencias
- 7. Rendimiento: el diagnóstico de la incoherencia
- 8. Implicaciones didácticas
- 9. Conclusiones
- 10. Esquema
- 11. Bibliografía y webgrafía
0. Introducción
El tema 23 definió el texto y sus propiedades; este tema desarrolla la más profunda: la coherencia, la cualidad por la que un texto se percibe como una unidad de sentido y no como una suma de enunciados. El enunciado oficial la despliega en sus dos motores. El primero es la continuidad referencial: el texto habla de entidades que persisten (personas, cosas, ideas), y la lengua dispone de un sistema completo para mantenerlas presentes sin repetirlas: la deixis las ancla al contexto, la anáfora y la catáfora las recuperan dentro del texto. El segundo es la progresión temática: el texto no solo mantiene sus referentes, sino que avanza: cada enunciado apoya información nueva sobre información conocida, y los patrones de ese avance (Daneš) son la respiración misma del texto.
Una precisión terminológica que el opositor debe manejar con elegancia: buena parte de estos mecanismos (anáfora, elipsis, artículo) figuran en la bibliografía como procedimientos de cohesión (Halliday y Hasan; el tema 25 los retomará entre las marcas superficiales). El temario los sitúa bajo la coherencia, y la decisión es defendible: la cohesión es la huella visible; la coherencia, la continuidad de sentido que esa huella señala. Anáfora y progresión son exactamente el punto donde ambas propiedades se tocan: mecanismos formales (cohesivos) al servicio de la unidad semántica (coherente). Presentar así el reparto, en vez de esquivarlo, convierte una posible objeción del tribunal en un párrafo de madurez teórica.
1. Relación con el currículo
La coherencia es la propiedad textual más citada en los criterios de evaluación de la materia: el Real Decreto 217/2022 pide producir textos coherentes, cohesionados y adecuados en todos los ciclos, y los saberes básicos incluyen expresamente los mecanismos de referencia interna (deixis, anáfora, elipsis) y la progresión de la información entre los contenidos de reflexión sobre la lengua de 3.º y 4.º de ESO. La razón es práctica: la coherencia es el problema de la escritura adolescente. Los errores de ortografía se ven y se corrigen; los de coherencia (el pronombre sin antecedente claro, el párrafo que salta de tema, la conclusión que contradice el desarrollo) son invisibles para quien los comete, porque el escritor novato lee en su texto lo que tiene en la cabeza, no lo que escribió (tema 32: la revisión como relectura desde el lector). Este tema da el instrumental para hacerlos visibles y corregibles.
En comprensión, la coherencia fundamenta las estrategias lectoras que el currículo gradúa: seguir cadenas referenciales (¿quién es «él» en la línea 12?), construir el tema global (macroestructura: tema 23), inferir lo no dicho (los puentes inferenciales del punto 6). Las evaluaciones externas de comprensión lectora (PISA, las pruebas de diagnóstico) miden exactamente esto: recuperar información, integrarla y reflexionar sobre ella son operaciones de coherencia. Y en Bachillerato, el comentario crítico exige analizar la organización de las ideas y su progresión: el vocabulario técnico de este tema (tema y rema, progresión constante, isotopía) es el que convierte ese análisis en algo más que paráfrasis.
2. La coherencia: definición y metarreglas
La coherencia es la propiedad por la que el texto constituye una unidad global de sentido: sus partes se relacionan entre sí y con un tema común, sin contradicciones y con pertinencia. Frente a la cohesión (superficial, verificable en las marcas), la coherencia es semántico-pragmática: se construye en la interpretación, y por eso puede haber coherencia sin apenas cohesión (—¿Vienes al cine? —Tengo examen: ningún nexo une los enunciados, pero la implicatura de Grice, tema 6, los suelda: la respuesta es coherente porque el oyente infiere la relación) y cohesión sin coherencia (el texto del piano del tema 23: encadenado y vacío). La coherencia, en última instancia, no está en el texto sino en la mente del lector que logra construir un modelo unitario de lo dicho; el texto coherente es el que hace esa construcción posible y económica.
El marco operativo clásico son las metarreglas de Charolles, cuatro condiciones que todo texto coherente satisface: la metarregla de repetición (el texto debe mantener elementos recurrentes: la continuidad referencial de los puntos 3 y 4), la de progresión (debe aportar información nueva constantemente: el punto 5), la de no contradicción (no puede negar lo que ha afirmado ni violar el mundo que ha construido: la ficción incluida: un narrador omnisciente que de pronto ignora algo delata al aprendiz) y la de relación (los hechos referidos deben ser congruentes con el mundo representado y pertinentes entre sí). Repetir sin progresar aburre; progresar sin repetir desorienta: la pareja repetición-progresión es la sístole y diástole del texto, y las otras dos reglas custodian su lógica. Sobre este marco se montan los tres capítulos del tema.
3. La deixis
La deixis es el mecanismo que ancla el enunciado a su situación de enunciación: las palabras cuyo referente depende de quién habla, dónde y cuándo. Bühler la describió con la metáfora del campo mostrativo: frente al campo simbólico (las palabras con significado constante: mesa, correr), los deícticos son gestos gramaticalizados que apuntan desde un origo o punto cero (yo-aquí-ahora). Sus tipos son ya conocidos del temario y aquí se sistematizan: deixis personal (yo/tú, nosotros con su ambigüedad inclusiva/exclusiva, los posesivos: tema 14), espacial (este/ese/aquel, aquí/ahí/allí, venir/ir: tema 19), temporal (ahora, ayer, el próximo lunes, y el tiempo verbal mismo como deíctico: tema 19) y social (tú/usted, los tratamientos: la relación codificada: temas 6 y 20). A ellas se añade la que este tema aporta: la deixis textual o discursiva, que apunta no al mundo sino al propio texto (como vimos arriba; el argumento siguiente; eso que acabas de decir): el texto se señala a sí mismo, y esa autorreferencia organiza la lectura (los índices y epígrafes de este mismo tema son deixis textual institucionalizada).
El rendimiento textual de la deixis es doble. En los textos anclados a su situación (la conversación, el wasap, el cartel), los deícticos descargan en el contexto la mitad del sentido (VUELVO EN 10 MINUTOS: ¿quién?, ¿desde cuándo?: el papel pegado en la puerta lo dice); en los textos autónomos (la novela, el artículo, la ley), la deixis debe reconstruirse internamente (el narrador crea su origo; el «aquí» de una novela es el que el relato ha edificado) o neutralizarse (el presente gnómico y la tercera persona del texto científico: temas 15 y 19: la impersonalidad como borrado deliberado del origo). El error deíctico es una fuente clásica de incoherencia infantil (cartas que dicen «aquí» sin haber dicho dónde) y de malentendido digital (el «mañana» leído dos días tarde: tema 23, el contexto colapsado): diagnosticarlo exige exactamente esta teoría.
Dos refinamientos completan el capítulo. La deixis en fantasma (Bühler: deixis am Phantasma): el hablante traslada su origo a un escenario imaginado y apunta dentro de él (el narrador oral que dice «y entonces el lobo estaba AQUÍ, y la niña venía por ALLÍ» señalando el aire): es el mecanismo de toda narración vívida y de la visualización guiada, y explica por qué la lírica puede decir «aquí» sin lugar: el poema construye el espacio que señala (el «aquí» de Machado en los olmos del Duero es real y simbólico a la vez: tema 33). Y la deixis social merece su matiz diacrónico: el sistema español ha simplificado un paradigma antaño más rico (vuestra merced → usted: tema 12; el vos reverencial medieval hoy voseo americano: tema 9), y la variación actual del tuteo (la extensión del tú en el comercio y la publicidad, la resistencia del usted en la sanidad y la justicia) es un observatorio sociolingüístico en vivo (tema 10) que cualquier alumno puede documentar en un día de trabajo de campo.
4. Anáfora y catáfora: la continuidad referencial
Si la deixis apunta fuera, la fora apunta dentro: anáfora cuando el término remite a un antecedente ya mencionado (Juan llegó tarde; nadie LO esperaba), catáfora cuando anticipa lo que viene (te diré ESTO: no cuentes conmigo; LO que más me gusta es el mar). La suma de menciones de un mismo referente forma su cadena correferencial: seguir a un personaje por una novela es seguir su cadena (Ana... ella... la ingeniera... nuestra heroína... Ø vino), y la maestría del escritor se mide en cómo la administra.
4.1. Mecanismos gramaticales
El inventario gramatical de la correferencia: los pronombres personales de tercera persona (él, la, les: tema 14) y los átonos con sus reglas (tema 17); los demostrativos (esto resume el problema: anáfora conceptual que empaqueta todo un párrafo); los posesivos (Ana y SU hermano); los relativos, anáfora y nexo a la vez (la casa QUE compré: tema 17); los proadverbios (allí = en Madrid; entonces = en 1898: anáfora espacial y temporal: tema 19); el proverbo hacer(lo) (¿Estudiaste? —Lo hice); y la elipsis, la anáfora silenciosa: nominal (los alumnos de 3.º y los Ø de 4.º), verbal (yo pedí carne; ella Ø pescado: tema 17) y la del sujeto omitido, que en español es el mecanismo anafórico más frecuente de todos (Ana entró. Ø Saludó. Ø Se sentó: tres menciones, dos invisibles: la riqueza flexiva lo permite, tema 15, y el contraste con el inglés obligatorio de pronombre es oro contrastivo). Mención propia merece el artículo determinado: la secuencia un hombre → EL hombre es la gramaticalización mínima de lo dado frente a lo nuevo (tema 14): el artículo es un anafórico débil que presupone identificabilidad, y su manejo delata al hablante no nativo con precisión de reactivo químico.
4.2. Correferencia léxica y anáfora asociativa
El léxico releva a la gramática cuando la cadena se alarga: la repetición exacta (cohesiva pero pesada: el estilo llano la tolera, el elaborado la dosifica), la sinonimia contextual (el piso... la vivienda: tema 13), la hiperonimia (un jilguero... el pájaro... el animal: cada eslabón sube un peldaño taxonómico), la nominalización (llegó tarde... su retraso: el verbo hecho nombre para seguir hablando de él: tema 12), las paráfrasis y epítetos referenciales (Cervantes... el autor del Quijote... el manco de Lepanto: la enciclopedia compartida como recurso: el periodismo deportivo vive de esto: el conjunto blanco, el técnico italiano) y la anáfora conceptual o resuntiva (todo un razonamiento recogido en un nombre: ese argumento, semejante disparate: con carga valorativa incluida: tema 20). El abanico es una lección de estilo aplicada: la cadena Ana-ella-Ø-la ingeniera-nuestra heroína enseña más redacción que diez reglas abstractas.
El mecanismo más sutil es la anáfora asociativa: el artículo definido presenta como conocido algo no mencionado pero evocado por el marco (fuimos a una boda; LA novia iba de rojo: nadie mencionó novia, pero el guion «boda» la trae consigo: tema 32, los marcos de conocimiento; la meronimia del tema 13: entré en la casa; LA cocina olía a café). Es la prueba elegante de que la coherencia no es solo textual sino enciclopédica: el texto cuenta con lo que el lector sabe del mundo, y la didáctica de la lectura debe activar esos marcos antes de leer (punto 8). Los fallos de cadena (antecedente ambiguo: «Juan discutió con Pedro porque ÉL...»; antecedente demasiado lejano; catáfora que nunca se resuelve) son el diagnóstico estrella del punto 7.
¿Cómo resuelve el lector real las anáforas? La psicolingüística (tema 3) ha descrito las estrategias de resolución que operan en milisegundos: la proximidad (el antecedente más cercano gana por defecto), el paralelismo sintáctico (el sujeto prefiere retomar al sujeto: «Ana llamó a Eva y Ø llegó tarde» se lee con Ana llegando), la prominencia (los referentes en primer plano del discurso, los recién focalizados, están más disponibles) y el conocimiento del mundo como árbitro final («el ayuntamiento negó el permiso a los vecinos porque TEMÍAN disturbios»: la semántica decide quién teme). El escritor experto explota estas rutinas (coloca los antecedentes donde el lector los espera); el aprendiz las viola sin saberlo, y la gramática de la oración aporta su propia policía: los reflexivos exigen antecedente local (Ana la peina / Ana se peina: tema 14) mientras el pronombre lo rechaza: el reparto complementario que la teoría del ligamiento formalizó y que el aula puede mostrar con dos ejemplos y ninguna fórmula.
5. La progresión temática
La continuidad mantiene; la progresión avanza. Su unidad de análisis es el par tema-rema (Escuela de Praga: tema 2; ya presentado como estructura informativa en el tema 17): el tema es aquello de lo que se habla (lo dado, el punto de apoyo), el rema lo que se dice de ello (lo nuevo, el aporte). El español marca el reparto con el orden (lo temático delante: tema 17: tematizaciones y dislocaciones), el artículo (definido/indefinido: punto 4.1), la prosodia (el foco: tema 17) y construcciones especializadas (en cuanto a, respecto de: presentadores de tema).
Daneš describió los patrones con que los pares se encadenan. La progresión lineal: el rema de un enunciado se convierte en tema del siguiente (Compré un libro [rema] → El libro [tema] trataba de Roma [rema] → Roma...): cada paso abre camino; es el patrón de la narración encadenada y de la explicación paso a paso (temas 26 y 28), y degenerado produce el texto del piano (tema 23: encadenar sin rumbo). La progresión de tema constante: el mismo tema recibe remas sucesivos (Ana llegó. Ø Saludó. Ø Se sentó): es el patrón del retrato, de la biografía y de la descripción de un objeto (tema 27), y degenerado produce la monotonía (y luego... y luego...). La progresión de temas derivados: un hipertema se despliega en subtemas (España: el norte..., la meseta..., el litoral...): es el patrón del texto expositivo organizado (tema 28), del examen bien estructurado y de este mismo temario (el hipertema «coherencia» derivando en deixis, anáfora, progresión). Los textos reales combinan los tres patrones; su análisis sobre un párrafo concreto (subrayar temas, flechar herencias) es de las actividades más reveladoras del aula de escritura, porque convierte la vaga sensación de que «no fluye» en un diagrama corregible.
La progresión tiene, además, su infraestructura visible. El párrafo es su unidad de gestión: el párrafo canónico abre con oración temática (el tema o hipertema del bloque), desarrolla remas y cierra o transita; el punto y aparte es una promesa de cambio de subtema, y traicionarla (partir párrafos al azar, o no partirlos nunca: el párrafo-página del examen angustiado) desorienta tanto como un pronombre sin dueño. La puntuación interna jerarquiza la progresión (el punto y coma separa remas hermanos; los dos puntos anuncian el rema esperado: tema 11), y los organizadores (en primer lugar, por último: tema 25) la rotulan. También la densidad informativa se administra: el texto didáctico dosifica un rema nuevo por enunciado y recicla mucho tema conocido (informatividad baja y amable: tema 23); la prosa académica comprime (nominalizaciones que empaquetan remas previos como temas nuevos: tema 12: la «gramaticalización del conocimiento» que hace difícil la lectura científica y que conviene enseñar explícitamente como rasgo, no como vicio). Elegir patrón, párrafo y densidad según género y lector es, exactamente, escribir bien.
6. La coherencia global: macroestructura, isotopía e inferencias
Los mecanismos locales sirven a una unidad global. La macroestructura (van Dijk: tema 23) es el tema del texto entero, construido con las macrorreglas; sus señales explícitas son el título (la macroestructura en escaparate: por eso titular bien es resumir mejor), la oración temática del párrafo (topic sentence) y los resúmenes internos (deixis textual: punto 3). La isotopía (Greimas) es la recurrencia de rasgos semánticos que teje la unidad: la red de términos de un mismo campo (tema 13) que atraviesa el texto (mar, ola, sal, espuma... en un poema: la isotopía marina) y que en el comentario literario se rastrea como pista de sentido (dos isotopías superpuestas = alegoría o doble lectura: tema 33). Y las inferencias cierran el sistema: el lector añade los eslabones no dichos (inferencias-puente: «pidió la cuenta y dejó propina» exige inferir el restaurante: tema 32) apoyándose en marcos y guiones; el texto coherente calcula bien qué puede callar (tema 23: la aritmética del contexto), y la lectura es siempre coproducción: la mitad del texto la pone quien lee: el eslogan cognitivo que fundamenta toda la didáctica de la comprensión.
La teoría de la relevancia (Sperber y Wilson: tema 6) da la fórmula general de esa coproducción: el lector presume que el texto es pertinente y busca la interpretación que más efectos cognitivos rinda con menos esfuerzo; la incoherencia se percibe, precisamente, cuando ese cálculo fracasa (mucho esfuerzo, ningún rédito). De ahí una definición final elegante para cerrar el examen: un texto es coherente cuando recompensa la confianza interpretativa del lector; las metarreglas de Charolles, las cadenas del punto 4 y los patrones de Daneš son las técnicas con que el escritor honra esa confianza.
7. Rendimiento: el diagnóstico de la incoherencia
Este tema es una consulta clínica de textos. Tipología de patologías, con su radiografía: el antecedente ambiguo (Juan discutió con Pedro porque él había mentido: ¿quién?: cadena correferencial con dos candidatos: se receta repetir el nombre o reformular); el antecedente ausente o lejano (un «esto» que ya no se sabe qué empaqueta); el deíctico sin ancla (el «aquí» epistolar sin lugar); la ruptura de progresión (párrafos que abren temas y los abandonan: el mapa tema-rema lo dibuja); la monotonía de tema constante (la redacción del «y luego»); la contradicción (metarregla 3: el dato que desdice al del párrafo anterior: frecuente en textos cosidos de fuentes: la escritura con inteligencia artificial incluida, que el aula de hoy debe aprender a auditar); y la digresión impertinente (metarregla 4: el inciso que no vuelve). El comentario de textos ajenos y la revisión de los propios usan la misma parrilla en dos direcciones: leer bien es detectar cómo el texto logra la coherencia; escribir bien es dársela. Para el opositor, la parrilla vale también como autodiagnóstico del examen: ¿mi tema 24 progresa por temas derivados o repite?, ¿mis «esto» tienen antecedente?
8. Implicaciones didácticas
Secuencias contrastadas: el mapa de cadenas: seguir con colores las cadenas correferenciales de un cuento breve (cada personaje un color: la elipsis se marca con el hueco pintado): visualiza el mecanismo invisible y prepara la imitación; el taller del pronombre ambiguo: corpus real de frases con antecedente dudoso (de exámenes anónimos y de prensa) para diagnosticar y reformular; el análisis tema-rema de un párrafo modelo y de uno propio (subrayar temas, flechar de dónde hereda cada uno: el diagrama de Daneš como herramienta de revisión); la reordenación de textos desmontados (párrafos barajados de un artículo: reconstruir el orden y justificarlo con las señales de progresión y los conectores: gimnasia de coherencia pura); el juego del título (titular párrafos y textos: macrorreglas en acción; comparar con los titulares reales: tema 5); la caza de la anáfora asociativa (¿por qué «la novia» lleva artículo si nadie la mencionó?: los marcos de conocimiento explicitados); y la escritura con cadena obligada (retrato de un personaje al que hay que referirse de seis formas distintas sin repetir nombre: sinonimia, hiperonimia, paráfrasis: el punto 4.2 hecho consigna). La evaluación incluye la coherencia en la rúbrica de producción (¿cadenas claras?, ¿progresión reconocible?, ¿sin contradicciones?) y las estrategias referenciales en la de comprensión (resolver anáforas es ítem clásico de las pruebas externas). La atención a la diversidad aprovecha que estos mecanismos son universales pero de reparto distinto (lenguas pro-drop y no pro-drop; artículos inexistentes en muchas lenguas: el alumnado eslavo o chino y el artículo español: previsión de error e instrucción explícita). Y conviene una nota de época: los correctores automáticos detectan la ortografía pero no la coherencia, de modo que este es el territorio donde la revisión humana (propia y entre iguales) sigue siendo insustituible: argumento pedagógico de primer orden para dedicarle tiempo de aula sin mala conciencia tecnológica.
9. Conclusiones
El tema 24 ha desarrollado la coherencia como la propiedad constitutiva del texto: las metarreglas que la definen (repetir, progresar, no contradecir, relacionar), la deixis que ancla el texto al mundo (y a sí mismo: deixis textual), la anáfora y la catáfora que mantienen los referentes vivos con todo el arsenal gramatical (pronombres, elipsis, artículo) y léxico (sinonimia, hiperonimia, nominalización, anáfora asociativa), la progresión temática que hace avanzar la información según los patrones de Daneš, y la coherencia global (macroestructura, isotopía, inferencias) que corona el edificio. El hilo pedagógico es constante: estos mecanismos son invisibles cuando funcionan y catastróficos cuando fallan, y la tarea del aula es precisamente hacerlos visibles (mapas, colores, diagramas) hasta que el alumno los automatice. Para el opositor, el tema tiene la ventaja de la autorreferencia: se demuestra dominándolo en el propio ejercicio: que el tribunal encuentre en el examen cadenas limpias, progresión derivada y ni un «esto» sin dueño es el mejor epígrafe de conclusiones posible.
10. Esquema
TEMA 24 · COHERENCIA: DEIXIS, ANÁFORA, CATÁFORA; PROGRESIÓN
│
├─ COHERENCIA (norma interna profunda, T23): unidad global de
│ sentido; semántico-pragmática (se CONSTRUYE al interpretar);
│ coherencia sin cohesión (—¿Vienes? —Tengo examen: Grice T6)
│ y cohesión sin coherencia (el piano)
│ └─ METARREGLAS (Charolles): repetición / progresión /
│ no contradicción / relación
│
├─ DEIXIS (ancla al contexto; Bühler: campo mostrativo, ORIGO)
│ ├─ Personal (yo/tú, nosotros incl./excl.) · Espacial (T19)
│ ├─ Temporal (adverbios + tiempo verbal T19) · Social (tú/usted T6)
│ ├─ TEXTUAL: «como vimos arriba», «lo siguiente» (el texto
│ │ se señala a sí mismo)
│ └─ Textos anclados (wasap, cartel) vs autónomos (novela, ley:
│ origo interno o borrado: impersonalidad T15/T19)
│
├─ ANÁFORA (antecedente) / CATÁFORA (anticipa) → CADENAS
│ ├─ GRAMATICALES: pronombres 3.ª, demostrativos (anáfora
│ │ conceptual), posesivos, relativos, proadverbios (allí,
│ │ entonces), hacer(lo), ELIPSIS (sujeto omitido: el más
│ │ frecuente en español, pro-drop), ARTÍCULO (un → el)
│ ├─ LÉXICAS: repetición, sinonimia (T13), hiperonimia,
│ │ nominalización (T12), paráfrasis/epítetos (el manco de
│ │ Lepanto), anáfora resuntiva valorativa (ese disparate)
│ └─ ASOCIATIVA: la boda → LA novia (marcos T32; meronimia T13):
│ coherencia enciclopédica
│
├─ PROGRESIÓN TEMÁTICA (tema = de qué se habla / rema = qué se dice)
│ ├─ LINEAL: rema → tema siguiente (narración, explicación paso
│ │ a paso; degenerada = el piano)
│ ├─ CONSTANTE: mismo tema, remas sucesivos (retrato, biografía;
│ │ degenerada = «y luego…»)
│ └─ DERIVADA: hipertema → subtemas (expositivo, el examen bien
│ hecho); los textos reales COMBINAN
│
├─ COHERENCIA GLOBAL: macroestructura (título = escaparate),
│ isotopía (Greimas: red semántica; dos isotopías = alegoría T33),
│ inferencias-puente y marcos (T32): leer = coproducir
│
├─ DIAGNÓSTICO: antecedente ambiguo/ausente, deíctico sin ancla,
│ ruptura de progresión, monotonía, contradicción (textos cosidos,
│ IA), digresión → parrilla para comentar, revisar y autoevaluarse
│
└─ DIDÁCTICA: mapa de cadenas con colores; taller del pronombre
ambiguo; diagrama tema-rema; textos desmontados; juego del
título; caza de la asociativa; escritura con cadena obligada
11. Bibliografía y webgrafía
- HALLIDAY, M. A. K. y HASAN, R.: Cohesion in English. Longman.
- DANEŠ, F.: Functional Sentence Perspective and the Organization of the Text (en Papers on Functional Sentence Perspective). Academia Praga.
- CHAROLLES, M.: Introduction aux problèmes de la cohérence des textes. Langue Française.
- BÜHLER, K.: Teoría del lenguaje. Alianza.
- VAN DIJK, T. A.: La ciencia del texto. Paidós.
- CASADO VELARDE, M.: Introducción a la gramática del texto del español. Arco/Libros.
- CALSAMIGLIA, H. y TUSÓN, A.: Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso. Ariel.
- MEDEROS MARTÍN, H.: Procedimientos de cohesión en el español actual. Cabildo de Tenerife.
- GREIMAS, A. J.: Semántica estructural. Gredos.
- CASSANY, D.: Describir el escribir. Paidós.
- Real Decreto 217/2022 y Real Decreto 243/2022 (currículos de ESO y Bachillerato). BOE.
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