Tema 25 · Lengua Castellana y Literatura
Cohesión textual: estructuras, conectores, relacionantes y marcas de organización
Epígrafe oficial: Cohesión textual: estructuras, conectores, relacionantes y marcas de organización.
Tema desarrollado siguiendo la estructura habitual de la oposición. La información es orientativa: verifica siempre el temario oficial, la normativa y el currículo vigentes en tu convocatoria y tu comunidad autónoma.
Índice
- 0. Introducción
- 1. Relación con el currículo
- 2. La cohesión: concepto e inventario clásico
- 3. Los marcadores del discurso
- 4. Los relacionantes: conjunción y relativización
- 5. La cohesión léxica y la cohesión verbal
- 6. Las marcas de organización: puntuación, párrafo y paratexto
- 7. Rendimiento: el diagnóstico de la cohesión
- 8. Implicaciones didácticas
- 9. Conclusiones
- 10. Esquema
- 11. Bibliografía y webgrafía
0. Introducción
Si la coherencia (tema 24) es la unidad profunda del texto, la cohesión es su costura visible: el conjunto de mecanismos lingüísticos que manifiestan en la superficie las relaciones de sentido. La metáfora textil no es casual: texto viene del latín textus, ‘tejido’ (tema 12), y la cohesión es literalmente la trama que enlaza los hilos. Este tema completa al anterior repartiéndose con él la materia: allí quedaron los mecanismos referenciales (deixis, anáfora, catáfora, elipsis) y la progresión; aquí se estudian los conectivos en sentido amplio (conectores y marcadores del discurso, relacionantes oracionales), la cohesión léxica (reiteración y asociación), la cohesión verbal (la correlación de tiempos como hilo invisible) y las marcas de organización (puntuación, párrafo, epígrafes, tipografía: la cohesión hecha diseño).
El protagonista indiscutible es el marcador del discurso, la categoría que la lingüística española ha estudiado con más brillantez en las últimas décadas (Martín Zorraquino y Portolés en la Gramática descriptiva; el Diccionario de partículas discursivas del español): esas piezas invariables (sin embargo, por tanto, o sea, bueno, en primer lugar) que no se dejan analizar en el esquema oracional (tema 17) porque no trabajan para la oración sino para el discurso: guían la interpretación, señalan las relaciones, administran la conversación. Los temas 20 a 22 los fueron encontrando función a función (contraargumentativos, consecutivos); este tema los sistematiza como clase.
1. Relación con el currículo
Los mecanismos de cohesión figuran nominalmente en los saberes básicos de todos los cursos de ESO (Real Decreto 217/2022): conectores textuales, marcadores discursivos y procedimientos de cohesión léxica se enseñan en espiral desde 1.º, y los criterios de evaluación piden producir textos cohesionados con conectores adecuados y variados. La puntuación, que este tema reivindica como mecanismo cohesivo de primer orden, es contenido normativo transversal. En Bachillerato (Real Decreto 243/2022), el comentario exige identificar la función de los conectores en la arquitectura argumentativa, y la producción académica (disertación, trabajo de investigación) exige el repertorio formal completo (no obstante, así pues, en suma). La cohesión es además la propiedad más enseñable de las cuatro: la adecuación exige criterio, la coherencia exige pensamiento, pero los conectores se pueden dar en banco, practicar en huecos y evaluar en rúbrica: por eso todo manual tiene su doble página de conectores, y por eso este tema es de los de rendimiento más directo en el aula.
Hay también un matiz crítico que el currículo ampara: el conector no es un adorno que se añade al final (la superstición escolar del «ponle conectores») sino la señal de una relación que debe existir: enseñar cohesión es enseñar a pensar relaciones y luego señalarlas, no a espolvorear sin embargo sobre ideas inconexas. El fracaso del texto sobreconectado y vacío (frecuente cuando la rúbrica pide conectores y el alumno los siembra) es la mejor lección sobre la diferencia cohesión/coherencia del tema 24.
2. La cohesión: concepto e inventario clásico
La cohesión es la propiedad por la que los elementos del texto se relacionan explícitamente entre sí mediante recursos lingüísticos, formando una red de dependencias que el lector puede rastrear en la superficie. El inventario fundacional es el de Halliday y Hasan (Cohesion in English, 1976), que distinguieron cinco procedimientos: la referencia (elementos que remiten a otros: personales, demostrativos, comparativos: la anáfora del tema 24), la sustitución (proformas que ocupan el lugar de lo dicho: uno, hacerlo, así), la elipsis (la sustitución por cero: tema 24), la conjunción (los conectivos: el corazón de este tema) y la cohesión léxica (reiteración y colocación: punto 5). La bibliografía española (Mederos, Casado Velarde) adaptó el modelo al español, donde la elipsis de sujeto y la riqueza flexiva redistribuyen el trabajo cohesivo (tema 24: el español cose con hilo invisible donde el inglés necesita pronombre).
La sustitución, el procedimiento menos conocido del inventario, merece su párrafo: son las proformas que ocupan el lugar de un contenido sin nombrarlo. El español dispone de uno/una para el nombre (¿tienes boli? Toma uno: sustituye la clase, no el individuo: compárese con el anafórico lo tengo), del proverbo hacer(lo) para el predicado (¿regaste? —Lo hice), de así para la manera (cantó mal, y seguirá cantando así: tema 19), de lo mismo, igual, tal cosa para contenidos completos, y del neutro lo de + nombre para asuntos consabidos (¿qué pasó con lo de tu hermano?: la sustitución más económica del idioma, que empaqueta episodios enteros en tres letras). La frontera con la anáfora es teórica pero rentable: la referencia mantiene el mismo referente (Juan... él); la sustitución recupera un tipo o esquema con referente nuevo (un boli... uno = otro boli cualquiera): el matiz que explica por qué «toma uno» no entrega el boli preguntado. En el aula bastan los ejemplos; en el examen, la distinción luce.
Sobre este mapa, el enunciado del tema ordena sus cuatro términos: las estructuras (los patrones organizativos que la superestructura impone y las marcas visibilizan: punto 6), los conectores (los marcadores discursivos que enlazan miembros del discurso: punto 3), los relacionantes (los nexos intraoracionales: conjunciones y relativos que el tema 17 describió y aquí se releen como cohesión: punto 4) y las marcas de organización (la señalización gráfica y paratextual: punto 6). La distinción conector/relacionante es operativa y vale la pena fijarla: el relacionante une dentro de la oración compuesta (quiero QUE vengas; la casa QUE compré) y es sintácticamente obligatorio; el conector une miembros del discurso (oraciones, párrafos) y es sintácticamente prescindible pero interpretativamente decisivo: sin él, la relación queda a cargo de la inferencia (llueve; no salgo → llueve, ASÍ QUE no salgo: tema 22: la yuxtaposición interpretada frente a la conexión señalada).
3. Los marcadores del discurso
Definición canónica (Martín Zorraquino y Portolés): los marcadores del discurso son unidades lingüísticas invariables, que no ejercen función sintáctica en el marco de la predicación oracional y que guían, de acuerdo con sus propiedades morfosintácticas, semánticas y pragmáticas, las inferencias que se realizan en la comunicación. Tres notas de la definición rinden en el examen: son invariables (fósiles gramaticalizados: sin embargo ya no declina su origen), son extrapredicativos (van entre pausas, no admiten negación ni pregunta: *¿sin embargo?, y por eso el análisis oracional del tema 17 los deja fuera con etiqueta propia) y son guías inferenciales (no significan conceptos sino instrucciones de procesamiento: por tanto ordena «interpreta lo que sigue como consecuencia»: la semántica de procedimiento frente a la conceptual).
3.1. La clasificación de Martín Zorraquino y Portolés
La clasificación de referencia distingue cinco grupos. Los estructuradores de la información: comentadores (pues bien, así las cosas), ordenadores (en primer lugar... en segundo lugar... por último; por una parte... por otra: los rótulos de la progresión derivada del tema 24) y digresores (por cierto, a propósito: abren paréntesis con permiso). Los conectores propiamente dichos: aditivos (además, encima, es más, incluso: suman argumentos co-orientados, con escala: encima añade y reprocha), consecutivos (por tanto, por consiguiente, en consecuencia, así pues, entonces: tema 22) y contraargumentativos (en cambio, por el contrario, sin embargo, no obstante, con todo, ahora bien: temas 20-21). Los reformuladores: explicativos (o sea, es decir, esto es, a saber: vuelven a decir mejor), rectificativos (mejor dicho, más bien), de distanciamiento (en cualquier caso, de todos modos: restan pertinencia a lo anterior) y recapitulativos (en suma, en conclusión, en definitiva, al fin y al cabo: cierran cobrando). Los operadores argumentativos: de refuerzo (en realidad, de hecho, claro está) y de concreción (por ejemplo, en particular, pongamos por caso: los embajadores del ejemplo, ese gran argumento: tema 30). Y los marcadores conversacionales: de modalidad epistémica (claro, desde luego, por lo visto: tema 20-21), deóntica (bueno, bien, vale: aceptan), enfocadores de la alteridad (hombre, mira, oye: gestionan la relación: tema 6) y metadiscursivos (bueno, eh, este: los sostenedores del turno que la duda del tema 21 ya asomó).
3.2. Gramática y semántica de los marcadores
Tres finuras elevan el tema. Primera: los marcadores tienen instrucciones semánticas precisas y no son intercambiables dentro del grupo: el tema 21 deslindó en cambio (contraste sin negación), por el contrario (con negación) y antes bien (corrección); igual pasa con o sea (reformula desde el hablante) frente a es decir (reformula desde lo dicho), o con de hecho (refuerza con evidencia) frente a en realidad (corrige una apariencia): pares mínimos que el aula puede explorar con sustituciones y extrañezas. Segunda: polifuncionalidad: bueno acepta (—¿Vienes? —Bueno), atenúa desacuerdos (bueno, no exactamente), rompe y abre (bueno, empecemos) y cierra (bueno, hasta aquí): un solo significante, un manojo de instrucciones que solo el contexto y la prosodia (tema 11) deslindan; la conversación coloquial (Briz y Val.Es.Co: tema 6) es su hábitat de estudio. Tercera: registro y evolución: cada marcador tiene su ecología (no obstante no visita el wasap; en plan ha colonizado el habla juvenil como reformulador-ejemplificador y escandaliza exactamente igual que escandalizó o sea en los ochenta: tema 10: el cambio en marcha observable en una generación), y su historia es gramaticalización pura (sin embargo, de ‘sin obstáculo’; o sea, del subjuntivo de ser: tema 12): fósiles con biografía, ideales para amar la diacronía sin estudiarla formalmente.
Interesa también su sintaxis externa: los marcadores tienen movilidad posicional graduada (sin embargo puede abrir, incrustarse o cerrar: «no vino, sin embargo»; así que solo abre: herencia de su origen conjuntivo: tema 22), llevan prosodia propia (contorno entonativo independiente, las comas que los aíslan: tema 11: la puntuación de los marcadores es de las pocas comas con regla firme) y se combinan con lógica estricta: la conjunción convive con el marcador (y sin embargo, pero aun así: capas distintas que se apilan), mientras que dos marcadores del mismo grupo chocan (*por tanto en consecuencia) salvo calculada redundancia retórica (pero sin embargo, censurado como pleonasmo y vivo en el habla: un caso precioso de norma frente a uso para el tema 10). Estas propiedades dan la batería de pruebas con que el aula distingue el marcador del adverbio integrado: ¿va entre pausas?, ¿se puede negar?, ¿responde a una pregunta?, ¿cambia de posición sin cambiar de significado oracional? Cuatro tests, categoría resuelta: gramática de andar por casa con dignidad universitaria.
4. Los relacionantes: conjunción y relativización
Los relacionantes son los nexos que operan dentro de la oración compuesta (tema 17), releídos aquí como cohesión interna: las conjunciones coordinantes (y, ni, o, pero, sino: la aritmética del discurso: suma, alternativa, contraste) y subordinantes (que, si, porque, aunque, cuando: la jerarquía), y los relativos (que, quien, cuyo, donde: tema 17), que son el mecanismo cohesivo más elegante del idioma porque hacen dos trabajos a la vez: anáfora (retoman al antecedente: tema 24) y subordinación (incrustan la información). La diferencia funcional con los marcadores merece un cuadro mental: el relacionante crea una unidad sintáctica compleja (la casa que compré es una sola frase nominal); el marcador enlaza unidades independientes respetando su autonomía (compré la casa. Sin embargo, no me mudé). El escritor gradúa con ellos la densidad sintáctica: estilo trabado (subordinación: la prosa clásica y académica) frente a estilo suelto (yuxtaposición + marcadores: la prosa periodística moderna y la didáctica), y la reescritura en ambas direcciones (soldar frases sueltas con relativos y conjunciones; trocear un periodo barroco en frases con marcadores) es de los ejercicios de sintaxis aplicada más completos que existen (tema 17 hecho estilo).
5. La cohesión léxica y la cohesión verbal
La cohesión léxica (Halliday y Hasan) teje con palabras: por reiteración (repetición exacta, sinónimos, hiperónimos, nombres generales: la escala del tema 24) y por colocación o asociación: la coaparición esperable de términos del mismo campo (playa convoca arena, ola, toalla: los campos semánticos del tema 13 y las isotopías del tema 24) y las colocaciones propiamente dichas (tema 12: error garrafal, desempeñar un cargo): el texto suena cohesionado cuando su léxico se espera mutuamente, y suena raro (aunque sea correcto) cuando viola las colocaciones: el radar del nativo que el aprendiz de ELE tarda años en instalar. La repetición merece rehabilitación parcial: la fobia escolar a repetir palabras produce elegantes variaciones (punto 4.2 del tema 24) pero también sinonimia falsa peligrosa en los textos técnicos y jurídicos, donde la repetición exacta es virtud (el contrato que alterna «arrendatario» e «inquilino» siembra pleitos: temas 27-28): la regla no es «no repitas» sino «repite lo técnico, varía lo demás». En el polo opuesto, la literatura convierte la cohesión léxica en música: la repetición retórica (anáfora, epífora, polisíndeton: verde que te quiero verde) es cohesión intensificada hasta el ritmo, y la ruptura calculada de colocaciones es el mecanismo mismo de la metáfora viva (la soledad sonora: el oxímoron como colisión de campos: temas 13 y 33): los dos extremos (el contrato que no puede variar y el poema que no debe sonar esperable) enseñan juntos que la cohesión léxica es una escala de decisiones, no una regla única, y que dominarla es elegir posición en esa escala según el género (tema 23).
La cohesión verbal es el hilo invisible: la correlación de tiempos a lo largo del texto (tema 19: el pretérito que ancla el relato y el imperfecto que lo tapiza; la consecutio del estilo indirecto: tema 17) y la coherencia de persona y voz (el texto que salta de «nosotros» a «se» y a «yo» sin motivo se descose). Sus rupturas son solecismos textuales típicos del aprendiz: el presente histórico que va y viene sin control (tema 19), el relato que cambia de persona narrativa a mitad (tema 26). El tiempo verbal es, así, un mecanismo cohesivo de pleno derecho que los inventarios olvidan por invisible: precisamente porque solo se nota cuando falla. Un microanálisis lo demuestra todo junto: «Compramos una casa vieja. La reforma duró un año: el tejado estaba podrido y hubo que rehacerlo entero. Aun así, mereció la pena»: nominalización anafórica (casa → la reforma... del marco «comprar casa vieja»: anáfora asociativa, tema 24), definidos de marco (el tejado), correlación pretérito/imperfecto (duró/estaba), dos puntos explicativos, un contraargumentativo concesivo (aun así) y una elipsis final (mereció Ø la pena: el asunto entero). Seis mecanismos en tres líneas: la densidad normal de cualquier prosa competente, invisible hasta que este tema la ilumina.
6. Las marcas de organización: puntuación, párrafo y paratexto
La cohesión también se ve. La puntuación (tema 11) es su notación: el punto separa enunciados, la coma administra incisos y series (y desambigua: vamos a comer, niños), el punto y coma coordina hermanos largos, los dos puntos anuncian (causa, consecuencia, cita, enumeración: un conector silencioso), los paréntesis y las rayas jerarquizan lo accesorio, las comillas marcan la voz ajena (tema 17: la polifonía tipografiada) y los puntos suspensivos suspenden (tema 18: la consecuencia callada). Enseñar puntuación como sintaxis visible y cohesión gráfica (y no como reglas sueltas) es un cambio de enfoque que multiplica su aprendizaje. El párrafo (tema 24: la unidad de progresión) y su topografía: sangrías, líneas en blanco, la promesa del punto y aparte. Y el paratexto organizador (Genette llamó paratexto a todo lo que rodea al texto: tema 33): títulos y subtítulos (macroestructura en escaparate: tema 24), epígrafes numerados (este temario), índices, notas, y en lo digital (temas 4 y 5): negritas de lectura rápida, listas con viñetas, hipervínculos (la conjunción hecha clic: el enlace es un conector cuya instrucción es «esto se relaciona con esto»), etiquetas y hilos. La alfabetización multimodal exige leer y producir también esta capa: un informe sin jerarquía visual es hoy tan defectuoso como un párrafo sin conectores.
7. Rendimiento: el diagnóstico de la cohesión
Parrilla clínica, complementaria de la del tema 24: la asindesis juvenil (frases yuxtapuestas sin señal: la relación existe en la cabeza del autor, no en el papel: se receta banco de conectores y reescritura); la sobreconexión vacía (conectores sembrados sin relación real: se receta el test de la paráfrasis: ¿puedes decir qué consecuencia introduce este por tanto?); el conector erróneo (un sin embargo donde tocaba además: más grave que la ausencia, porque desorienta activamente la inferencia); la monotonía (todo se une con y luego o entonces: tema 24); el registro desajustado (empero en un correo; en plan en una disertación: tema 23); la puntuación anticohesiva (la coma entre sujeto y verbo que rompe lo que debe fluir; el punto que descuartiza periodos solidarios) y la ruptura verbal (punto 5). En el comentario de textos, el análisis de la cohesión rastrea el esqueleto argumentativo por sus señales (subrayar los marcadores de un editorial y leerlos solos: queda el andamio del razonamiento: actividad reveladora donde las haya); en la evaluación de la escritura, la parrilla convierte el «cohesión: 2/5» en diagnóstico específico y mejorable.
Y el rendimiento autorreferente para el opositor: el ejercicio escrito de la oposición se cohesiona con exactamente estas piezas, y el tribunal (lector profesional de decenas de ejercicios) agradece como nadie los ordenadores que rotulan (en primer lugar..., por último), los recapitulativos que cierran (en suma), la puntuación limpia y los epígrafes que jerarquizan; y penaliza, aunque no siempre lo verbalice, la asindesis (ideas sueltas), la monotonía conectiva y el pero sin embargo. Releer el propio examen con la parrilla de este tema (¿variedad?, ¿precisión?, ¿registro formal sostenido?, ¿párrafos con promesa cumplida?) es la última pasada de revisión más rentable que existe; y en la encerrona de la fase de defensa, los marcadores conversacionales bien administrados (bueno como apertura, en definitiva como cierre) sostienen la exposición oral con la misma lógica (tema 31). El tema, en fin, no se estudia: se practica en el acto mismo de estudiarlo.
8. Implicaciones didácticas
Secuencias contrastadas: el banco de conectores por función (la doble página organizada por lo que hacen: añadir, oponer, concluir, ejemplificar: con registro anotado: formal/neutro/coloquial), construido con el alumnado y no fotocopiado, y su uso en escritura andamiada (el párrafo argumentativo con huecos de conector, la disertación con ordenadores obligatorios); el esqueleto del editorial (subrayar solo los marcadores y reconstruir el razonamiento: punto 7); los pares mínimos de marcadores (¿qué cambia entre o sea y es decir?, ¿entre de hecho y en realidad?: semántica de instrucciones por descubrimiento); el taller de soldadura y despiece (unir frases sueltas con relativos y conjunciones; trocear un periodo largo con marcadores: punto 4); la puntuación como cohesión (puntuar un texto sin signos y comparar soluciones: cada coma se defiende en voz alta); el observatorio del habla juvenil (en plan, literal, o sea: recolectar, clasificar por función con la taxonomía de Portolés y descubrir que el habla juvenil tiene gramática: tema 10, dignidad de todas las variedades con conciencia de registro); y la revisión entre iguales con parrilla (punto 7). La evaluación pide variedad y precisión conectiva en las rúbricas y análisis funcional en el comentario; la atención a la diversidad usa el banco de conectores como andamio universal (beneficia especialmente al alumnado alófono y al que presenta dificultades de escritura: es la ayuda más barata y rentable del área). Conviene, eso sí, la retirada progresiva del andamio: el banco pasa de estar sobre la mesa (1.º y 2.º) a consultarse solo en la revisión (3.º y 4.º) y a interiorizarse (Bachillerato), siguiendo la lógica vygotskiana del préstamo que se devuelve (tema 3); el objetivo final no es usar muchos conectores, sino que cada relación pensada encuentre su señal exacta, incluida la elegancia de callarla cuando la yuxtaposición basta.
9. Conclusiones
El tema 25 ha inventariado la costura del texto: el modelo clásico de Halliday y Hasan (referencia, sustitución, elipsis, conjunción, cohesión léxica), los marcadores del discurso con la taxonomía de Martín Zorraquino y Portolés (estructuradores, conectores, reformuladores, operadores, conversacionales) y su semántica de instrucciones, los relacionantes oracionales frente a los conectores discursivos, la cohesión léxica (reiteración y colocación) y verbal (la correlación como hilo invisible), y las marcas de organización que hacen visible la arquitectura (puntuación, párrafo, paratexto analógico y digital). Con él se cierra el tríptico de las propiedades (adecuación en el 23, coherencia en el 24, cohesión aquí) y queda montado el instrumental completo para las tipologías textuales de los temas 26 a 30, que no son sino configuraciones estables de estas piezas. La idea-fuerza para el aula y para el tribunal: la cohesión no adorna el pensamiento: lo señaliza; enseñar conectores es enseñar a hacer públicas las relaciones entre ideas, y un alumno que domina el banco de conectores y sabe cuándo callarlos ha aprendido, sin saberlo, a razonar por escrito.
10. Esquema
TEMA 25 · COHESIÓN: CONECTORES, RELACIONANTES, MARCAS
│
├─ COHESIÓN = costura visible de la coherencia (T24); textus = tejido
│ └─ Inventario Halliday-Hasan (1976): referencia / sustitución
│ (uno, hacerlo, así) / elipsis (T24) / CONJUNCIÓN / léxica
│
├─ MARCADORES DEL DISCURSO (M. Zorraquino y Portolés)
│ ├─ Definición: invariables, extrapredicativos (entre pausas,
│ │ no negables), GUÍAS DE INFERENCIAS (semántica de instrucciones)
│ ├─ ESTRUCTURADORES: comentadores (pues bien), ORDENADORES
│ │ (en primer lugar… por último), digresores (por cierto)
│ ├─ CONECTORES: aditivos (además, encima, es más) /
│ │ consecutivos (por tanto, así pues T22) /
│ │ contraargumentativos (sin embargo, ahora bien T20-21)
│ ├─ REFORMULADORES: explicativos (o sea, es decir) /
│ │ rectificativos (mejor dicho) / distanciamiento (en cualquier
│ │ caso) / recapitulativos (en suma, en definitiva)
│ ├─ OPERADORES: refuerzo (de hecho, en realidad) /
│ │ concreción (por ejemplo, en particular)
│ ├─ CONVERSACIONALES: epistémicos (claro, por lo visto T21),
│ │ deónticos (bueno, vale), alteridad (hombre, oye T6),
│ │ metadiscursivos (eh, este…)
│ └─ Finuras: pares mínimos (o sea/es decir; de hecho/en realidad);
│ polifuncionalidad (bueno); registro y cambio (en plan ~ o sea
│ de los 80, T10); gramaticalización (sin embargo, T12)
│
├─ RELACIONANTES (nexos intraoracionales, T17): conjunciones coord./
│ subord. y RELATIVOS (anáfora + subordinación a la vez, T24)
│ └─ vs conector: relacionante crea UNA unidad; conector enlaza
│ independientes → densidad sintáctica (trabado vs suelto)
│
├─ COHESIÓN LÉXICA: reiteración (repetición, sinónimos, hiperónimos
│ T24) + colocación (campos T13, colocaciones T12)
│ └─ Rehabilitar la repetición TÉCNICA (arrendatario ≠ inquilino)
├─ COHESIÓN VERBAL: correlación de tiempos (T19), persona y voz
│ constantes: el hilo invisible que solo se nota al fallar
│
├─ MARCAS DE ORGANIZACIÓN
│ ├─ Puntuación como sintaxis visible (T11): dos puntos = conector
│ │ silencioso; comillas = polifonía (T17); suspensivos (T18)
│ ├─ Párrafo y topografía (T24)
│ └─ Paratexto (Genette T33): títulos, epígrafes, índices;
│ digital: negritas, viñetas, HIPERVÍNCULO (conector-clic),
│ hilos (T4-T5)
│
├─ DIAGNÓSTICO: asindesis juvenil / sobreconexión vacía / conector
│ erróneo (peor que la ausencia) / monotonía / registro desajustado /
│ puntuación anticohesiva / ruptura verbal; esqueleto del editorial
│
└─ DIDÁCTICA: banco de conectores por función y registro; escritura
andamiada; pares mínimos; soldadura y despiece; puntuar sin
signos; observatorio juvenil (en plan); revisión con parrilla
11. Bibliografía y webgrafía
- MARTÍN ZORRAQUINO, M. A. y PORTOLÉS, J.: Los marcadores del discurso (en BOSQUE, I. y DEMONTE, V., dirs.: Gramática descriptiva de la lengua española). Espasa.
- PORTOLÉS, J.: Marcadores del discurso. Ariel.
- HALLIDAY, M. A. K. y HASAN, R.: Cohesion in English. Longman.
- BRIZ, A., PONS, S. y PORTOLÉS, J. (coords.): Diccionario de partículas discursivas del español (www.dpde.es).
- MONTOLÍO, E.: Conectores de la lengua escrita. Ariel.
- CASADO VELARDE, M.: Introducción a la gramática del texto del español. Arco/Libros.
- MEDEROS MARTÍN, H.: Procedimientos de cohesión en el español actual. Cabildo de Tenerife.
- FUENTES RODRÍGUEZ, C.: Diccionario de conectores y operadores del español. Arco/Libros.
- REAL ACADEMIA ESPAÑOLA y ASALE: Nueva gramática de la lengua española (conjunciones; construcciones ilativas). Espasa.
- CASSANY, D.: La cocina de la escritura. Anagrama.
- Real Decreto 217/2022 y Real Decreto 243/2022 (currículos de ESO y Bachillerato). BOE.
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