Tema 4 · Lengua Castellana y Literatura
Lenguaje verbal y lenguajes no verbales en la comunicación humana. Relaciones
Epígrafe oficial: Lenguaje verbal y lenguajes no verbales en la comunicación humana. Relaciones.
Tema desarrollado siguiendo la estructura habitual de la oposición. La información es orientativa: verifica siempre el temario oficial, la normativa y el currículo vigentes en tu convocatoria y tu comunidad autónoma.
Índice
- 0. Introducción
- 1. Relación con el currículo
- 2. El marco: la comunicación como intercambio de signos
- 3. Los lenguajes no verbales
- 4. Relaciones entre lo verbal y lo no verbal
- 5. Implicaciones didácticas
- 6. Conclusiones
- 7. Esquema
- 8. Bibliografía y webgrafía
0. Introducción
Una conversación cualquiera es mucho más que palabras. Quien habla entona, acelera, calla; sonríe o frunce el ceño; gesticula, se acerca o se aparta; viste de un modo y no de otro; y todo ello significa. La comunicación humana es un concierto multicanal en el que el lenguaje verbal —el sistema más potente que ha producido la evolución— actúa acompañado, matizado y a veces desmentido por un conjunto de lenguajes no verbales: la voz como gesto (paralenguaje), el cuerpo (kinésica), el espacio y el tiempo (proxémica, cronémica), los objetos y las imágenes.
El estudio sistemático de estos códigos es reciente: nace a mediados del siglo XX en el cruce de la antropología (Hall, Birdwhistell), la psicología (Ekman) y la semiótica (Barthes, Eco), y en el ámbito hispánico tiene un nombre propio de referencia internacional, Fernando Poyatos. Su interés para el profesor de Lengua no es anecdótico. Primero, porque la oralidad —mitad del currículo de la materia— es inseparable de la voz y del cuerpo: enseñar a exponer o debatir es enseñar gestión no verbal. Segundo, porque el alumnado vive inmerso en una cultura multimodal (publicidad, redes, memes, vídeo) cuyos significados se construyen combinando palabra e imagen: la LOMLOE ha convertido los «textos multimodales» en contenido explícito. Y tercero, porque comprender las relaciones entre lo verbal y lo no verbal (refuerzo, sustitución, contradicción: la ironía se juega ahí) es comprender la comunicación real.
El tema se organiza así: un marco semiótico general; la caracterización del lenguaje verbal frente a los otros códigos; el repaso ordenado de los sistemas no verbales; el análisis de sus relaciones con la palabra, incluida la multimodalidad digital y la crítica de algún mito popular; y la cosecha didáctica.
1. Relación con el currículo
En el marco de la LOE-LOMLOE y de los Reales Decretos 217/2022 (ESO) y 243/2022 (Bachillerato), este tema es de los de conexión más literal con el currículo:
- Las competencias específicas de Lengua Castellana y Literatura hablan sistemáticamente de comprender y producir textos «orales, escritos y multimodales»: la multimodalidad, objeto central de este tema, aparece en el propio enunciado competencial.
- Los saberes básicos del bloque de Comunicación incluyen los elementos paraverbales y no verbales de la interacción oral (entonación, gestualidad, mirada) y el análisis de los géneros multimodales (publicidad, redes sociales).
- La alfabetización mediática e informacional exige leer críticamente mensajes donde imagen y palabra cooperan (o manipulan): anclaje, connotación, encuadre.
- La educación literaria conecta con el teatro (texto y espectáculo: tema 39), el cómic y las adaptaciones audiovisuales.
El tema contribuye a la competencia en comunicación lingüística (que la LOMLOE define incluyendo lo multimodal y la lengua de signos), a la digital (producción audiovisual), a la plurilingüe e intercultural (variación cultural de gestos y distancias) y a la ciudadana (publicidad y persuasión). Además fundamenta la evaluación de la oralidad formal, presente en todos los cursos de la etapa.
2. El marco: la comunicación como intercambio de signos
2.1. Semiótica y tipos de signos
El estudio conjunto de los códigos verbales y no verbales corresponde a la semiótica o semiología, la ciencia general de los signos que Saussure anunció («la vida de los signos en el seno de la vida social») y que Peirce fundó en paralelo desde la lógica. Un signo es todo aquello que está en lugar de otra cosa para alguien; en él distinguimos el estímulo perceptible (significante), el concepto (significado) y el objeto (referente). La clasificación más rentable es la de Peirce por la relación entre signo y objeto: índices (relación natural o de contigüidad: el humo respecto del fuego, la fiebre, las ojeras), iconos (relación de semejanza: el retrato, el mapa, la onomatopeya) y símbolos (relación convencional y arbitraria: la palabra, la bandera, la señal de tráfico). Los códigos no verbales combinan los tres tipos: una lágrima es índice, un gesto de comillas es icono-símbolo, el luto es símbolo cultural.
Conviene recordar, con Sebeok o Eco, que no todo lo no verbal es intencional: hay síntomas que informan sin que su emisor quiera (el rubor). La pragmática distingue por eso entre información transmitida y comunicación en sentido pleno (ostensiva, con intención reconocible: Sperber y Wilson). En el aula esta distinción es útil: el orador no controla todo su cuerpo, pero puede aprender a gobernar una parte decisiva.
2.2. La especificidad del lenguaje verbal
Frente a ese universo de códigos, el lenguaje verbal (desarrollado en el tema 1) exhibe propiedades que ningún sistema no verbal reúne: doble articulación (Martinet), productividad ilimitada y recursividad, desplazamiento (hablar de lo ausente y lo abstracto), reflexividad (solo con palabras puede hablarse de los gestos… y de las palabras), prevaricación plena y transmisión cultural sistemática. Los códigos no verbales son, en general, inventarios limitados, apegados al aquí-ahora, analógicos y continuos (intensidades más que unidades discretas), de semántica difusa y fuertemente dependientes del contexto. De ahí su reparto de trabajo característico: lo verbal es insuperable para el contenido proposicional (informar, argumentar, narrar); lo no verbal es especialista en lo relacional y emotivo (actitudes, vínculos, estados de ánimo) y en la gestión de la interacción. Ninguno «sobra»: la comunicación humana normal es la integración de ambos.
3. Los lenguajes no verbales
3.1. El paralenguaje: la voz más allá de las palabras
El paralenguaje comprende los elementos vocales no lingüísticos: cualidades de la voz (timbre, tono, intensidad, tempo, ritmo), calificadores (voz susurrada, chillona, temblorosa), alternantes o vocalizaciones (risa, llanto, suspiro, carraspeo, el «mmm» dubitativo) y —según los autores— los silencios y pausas, tan elocuentes (el silencio administrativo, la pausa dramática, el silencio incómodo). Fernando Poyatos, la gran autoridad hispánica, integró el paralenguaje en su modelo de la triple estructura básica de la comunicación: lenguaje-paralenguaje-kinésica forman un continuo indivisible que debe estudiarse (y transcribirse) conjuntamente; a él se debe también la reflexión sobre cómo la novela «traduce» a palabras el paralenguaje de sus personajes (dijo con voz rota). La frontera con lo lingüístico es la entonación: en cuanto distingue significados (enunciativa/interrogativa: la llamada función distintiva) es fonología; sus matices expresivos (ironía, ternura, sorna) se deslizan ya al paralenguaje. Para el aula: la misma oración («qué bien») puede significar entusiasmo o sarcasmo según la curva melódica: no hay comprensión oral sin oído paralingüístico.
3.2. La kinésica: gesto, postura, mirada
La kinésica (término de Ray Birdwhistell, que soñó con unos «kinemas» análogos a los fonemas) estudia los movimientos corporales significativos: gestos faciales y manuales, posturas, maneras, y la mirada (contacto ocular, dilatación pupilar), que algunos tratan como sistema propio («oculésica»). La taxonomía funcional canónica es la de Ekman y Friesen (1969):
- Emblemas: gestos con traducción verbal directa, convencionales y culturales (el pulgar arriba, el signo de victoria, llevarse el índice a los labios). Varían peligrosamente entre culturas: el mismo emblema puede ser inocuo aquí y ofensivo allá.
- Ilustradores: acompañan y dibujan el discurso (marcar el ritmo, señalar, describir tamaños). Son universales en su existencia, culturales en su frecuencia.
- Reguladores: gestionan la interacción: los asentimientos de cabeza, la mirada que cede el turno, la mano que pide pausa. Son el «semáforo» de la conversación.
- Muestras de afecto: expresiones faciales y posturales de la emoción. Ekman defendió la universalidad de las expresiones faciales de seis emociones básicas (alegría, tristeza, ira, miedo, asco, sorpresa), matizada por reglas de exhibición culturales (cuánto y ante quién se muestra).
- Adaptadores: manipulaciones de uno mismo o de objetos que canalizan tensión (morderse las uñas, dar vueltas al bolígrafo); apenas comunican intencionalmente, pero informan.
La postura (abierta/cerrada, congruente o no con el interlocutor) y las maneras (cómo se camina, se come, se saluda) completan el cuadro, en el que la cultura talla diferencias notables: la reverencia japonesa frente al apretón de manos, los dos besos hispanos frente a la distancia nórdica.
Mención aparte merece la mirada, el regulador maestro de la interacción: marca el inicio y el cierre de los turnos, gradúa la intimidad (la «ventana proxémica» de los ojos), expresa dominio o sumisión y sostiene la escucha; su gestión está finamente reglada por cada cultura (sostener la mirada al superior puede ser franqueza aquí y desafío allá) y por cada situación (el ascensor impone la mirada al infinito). Y una precisión teórica de primer orden que aporta la psicolingüística: los gestos co-verbales que estudia David McNeill (icónicos, metafóricos, deícticos y rítmicos o beats) no son un adorno externo del habla, sino parte del mismo proceso de pensamiento: surgen sincronizados con el discurso, expresan a veces información que las palabras no dicen (los famosos desajustes gesto-palabra que anticipan un aprendizaje en los niños, estudiados por Goldin-Meadow) y desaparecen o se transforman cuando el hablante no ve a su interlocutor solo en parte: gesticulamos incluso al teléfono, porque el gesto también nos ayuda a pensar. La kinésica, pues, no solo comunica: cognifica.
3.3. Proxémica y cronémica: el espacio y el tiempo
La proxémica, fundada por el antropólogo Edward T. Hall (The Hidden Dimension, 1966), estudia el uso significativo del espacio: la distancia interpersonal, la orientación, el territorio. Hall distinguió cuatro distancias en la cultura norteamericana, válidas como esquema general con calibrado cultural: íntima (hasta ~45 cm: afecto, confidencia), personal (45 cm-1,2 m: conversación cercana), social (1,2-3,6 m: trato profesional) y pública (más de 3,6 m: conferencia, aula magna). Las culturas «de contacto» (mediterráneas, latinoamericanas, árabes) acortan las distancias y multiplican el tacto (háptica); las nórdicas y asiáticas orientales las alargan: fuente clásica de malentendidos interculturales (el retroceso del interlocutor leído como frialdad, el acercamiento como invasión). La organización del espacio también comunica: la tarima y las filas del aula tradicional «dicen» jerarquía y transmisión; los grupos en herradura, cooperación.
Al inventario suele añadirse la háptica o comunicación táctil como sistema con entidad propia: el repertorio de contactos codificados (apretón de manos y su firmeza, palmada en la espalda, abrazo, el tabú del contacto con desconocidos) varía drásticamente entre culturas «de contacto» y «de no contacto» y está densamente regulado por el poder y el género: quién puede tocar a quién es un mapa de la jerarquía social. Incluso la olfáctica (el olor como signo: perfume, olores corporales y sus tabúes) y el diseño sonoro de los entornos se han incorporado a la semiótica de la comunicación. Para el profesor, la háptica tiene además una lectura profesional inmediata: el marco escolar regula estrictamente el contacto físico, y conviene conocer tanto su potencia comunicativa como sus límites deontológicos y culturales (el alumno cuya cultura o cuya historia personal hacen indeseado un contacto que otro percibiría como afecto).
La cronémica (Hall, Poyatos) estudia el tiempo como signo: la puntualidad y sus márgenes tolerados, la duración «correcta» de una visita o de una pausa, la velocidad de respuesta a un mensaje (hoy, el doble check y el «visto»: cronémica digital). Hall opuso las culturas monocrónicas (una cosa después de otra, agenda sagrada: mundo germánico y anglosajón) a las policrónicas (varias actividades simultáneas, prioridad de la relación sobre el horario: mundo mediterráneo y latino). Junto a proxémica y cronémica suele situarse la apariencia (vestido, peinado, objetos: el uniforme, la toga, la marca como signo de pertenencia), sistema semiótico que la sociología de Goffman describió como «presentación de la persona».
3.4. Los códigos visuales y objetuales
Más allá del cuerpo, la cultura despliega códigos no verbales autónomos: señalización vial y pictogramas (código icónico-simbólico normalizado), cartografía, notación musical y matemática (códigos simbólicos precisos), y sobre todo la imagen (fotografía, cine, publicidad, cómic), cuya «retórica» analizó Roland Barthes: la imagen denota y connota (la fotografía publicitaria de unos tomates «italianiza» con sus colores), y mantiene con el texto dos relaciones capitales: anclaje (el texto fija, entre los muchos sentidos posibles de la imagen, el pertinente: el pie de foto que orienta la lectura) y relevo (texto e imagen se reparten la narración, como en el cómic o el cine subtitulado). El cómic aporta su gramática propia (viñeta, bocadillo, onomatopeya, líneas cinéticas) y el cine, la suya (plano, angulación, montaje). Estos códigos son hoy materia escolar de pleno derecho: el análisis de un anuncio (imagen connotativa + eslogan que ancla + música paralingüística) es el ejercicio integrador perfecto de este tema.
No debe olvidarse que la propia escritura, además de transcribir la lengua, es un código visual con semiótica propia: la tipografía y la caligrafía connotan (la gótica «medievaliza», la redonda infantil «acerca», la Times «formaliza»), la disposición en página significa (el verso frente a la prosa, el titular frente al cuerpo), y la cultura digital ha desarrollado convenciones paragráficas expresivas que todo adolescente domina: LAS MAYÚSCULAS COMO GRITO, el alargamiento vocálico (holaaaa), la puntuación expresiva o su ausencia significativa (el punto final percibido como seco en el chat). Conviene, en fin, recordar que nada de esto es nuevo: la retórica clásica ya teorizó lo no verbal en su quinta parte, la actio o pronuntiatio: Quintiliano dedica páginas minuciosas a la voz, el semblante, las manos y hasta el manejo de la toga del orador, y Demóstenes, preguntado por las tres claves de la elocuencia, respondió: «la acción, la acción y la acción». La moderna comunicación no verbal es, en buena medida, la actio con métodos empíricos.
3.5. Una aclaración necesaria: las lenguas de signos
Un error frecuente que el opositor debe evitar (y corregir en el aula): las lenguas de signos de las comunidades sordas no son comunicación no verbal, sino lenguas naturales plenas en la modalidad visogestual: tienen doble articulación (los signos se descomponen en parámetros formacionales: configuración, lugar, movimiento…), gramática propia (la LSE no es español signado), productividad, desplazamiento y adquisición nativa con las mismas etapas que las lenguas orales; se procesan en las mismas áreas cerebrales y sufren afasias análogas. En España, la Ley 27/2007 reconoce la lengua de signos española (LSE) y la catalana (LSC). Naturalmente, los signantes tienen además su propia comunicación no verbal (expresión facial paralingüística, proxémica), lo que demuestra que la frontera relevante no es voz/gesto, sino lenguaje/no lenguaje.
4. Relaciones entre lo verbal y lo no verbal
4.1. Las funciones de lo no verbal respecto de lo verbal
La cuestión que da título al tema —las relaciones— se sistematiza en un repertorio funcional clásico (Ekman y Friesen; Knapp):
- Repetición o redundancia: el gesto duplica el mensaje verbal (decir «tres» mostrando tres dedos): esencial en entornos ruidosos y en el aula (input comprensible).
- Sustitución: el signo no verbal reemplaza a la palabra (el emblema de silencio, encogerse de hombros como «no sé»).
- Complementación y acentuación: lo no verbal matiza, gradúa o subraya (el puñetazo en la mesa que acentúa la negativa; la sonrisa que suaviza la crítica: atenuación cortés).
- Regulación: gestos, miradas y paralenguaje organizan los turnos de la conversación (análisis de la conversación: la entonación descendente y la mirada ceden el turno).
- Contradicción: cuerpo y palabra se desmienten («no estoy enfadado» con mandíbula tensa). Aquí se juegan la ironía y el sarcasmo (la entonación invierte el significado literal) y la detección del engaño; ante el conflicto entre canales, los receptores tienden a fiarse del no verbal, por considerarlo menos controlable.
Esta gramática de relaciones explica por qué la comunicación escrita tuvo que inventarse sustitutos: la puntuación y las comillas irónicas primero, los emoticonos y emojis después: auténtico paralenguaje y kinésica por escrito que repara la falta de voz y rostro en el chat (y cuya mala interpretación intergeneracional es ya un clásico del malentendido digital).
4.2. La comunicación multimodal: del cartel al chat
La semiótica social contemporánea (Kress y van Leeuwen) ha bautizado como multimodalidad la orquestación de varios modos semióticos (palabra, imagen, sonido, tipografía, diseño) en un mismo texto: el cartel, la infografía, el videoclip, el meme, la historia de Instagram o el propio libro de texto. La alfabetización multimodal que el currículo exige consiste en leer y componer esas orquestaciones: qué aporta cada modo, cómo se anclan mutuamente, qué connotan la tipografía o la paleta de color, qué dice la música que la imagen calla. El meme es un género modélico para el aula: plantilla icónica compartida (marco cultural) + texto breve que resemantiza la imagen + circulación viral: intertextualidad, ironía multimodal y ciudadanía digital en una sola pieza.
La multimodalidad tiene además una cara de accesibilidad que el aula inclusiva debe conocer: el subtitulado para personas sordas (que transcribe también el paralenguaje: [ríe], [música tensa]), la audiodescripción para personas ciegas (que verbaliza lo visual: traducción intersemiótica en estado puro), la interpretación en LSE o la lectura fácil son, técnicamente, operaciones de trasvase entre modos, y practicarlas en clase (subtitular una escena, audiodescribir un anuncio) es un ejercicio soberbio: obliga a analizar qué significa cada canal para poder decirlo con otro. El propio libro de texto y las presentaciones de diapositivas del profesor son textos multimodales cuyo diseño (jerarquía tipográfica, relación imagen-epígrafe, saturación) enseña o estorba: la teoría de este tema es también una guía para producir buenos materiales didácticos.
4.3. Mitos y axiomas: Mehrabian y Watzlawick
Dos referencias obligadas, una para desmontarla y otra para aprovecharla. El mito del 93 % («solo el 7 % de la comunicación es verbal; el 38 % es tono y el 55 % gesto») procede de una extrapolación abusiva de dos experimentos muy limitados de Albert Mehrabian (1967) sobre la comunicación de actitudes con mensajes de una sola palabra incongruente con el tono: el propio autor ha desmentido la generalización. Repetirlo en un tribunal es un error; explicarlo críticamente, un punto a favor. En cambio, sigue siendo fecunda la Pragmática de la comunicación humana de Watzlawick y la escuela de Palo Alto, con axiomas directamente pertinentes: «es imposible no comunicar» (también el silencio y la ausencia significan: no hay «no conducta»); toda comunicación tiene un nivel de contenido y un nivel de relación, y este segundo se expresa sobre todo no verbalmente; y los humanos combinamos comunicación digital (el código arbitrario y preciso: la palabra) y analógica (el continuo motivado: gesto, tono), potente para la relación pero ambigua para el contenido. La pareja digital/analógico es la mejor síntesis teórica de todo el tema.
5. Implicaciones didácticas
La cosecha para el aula de Secundaria es abundante:
- Oralidad formal: la exposición y el debate se enseñan y evalúan incluyendo lo paraverbal y kinésico (volumen, ritmo, pausas, mirada al auditorio, postura, gestos ilustradores) con rúbricas explícitas y grabación en vídeo para el visionado metacognitivo; el teatro y la lectura dramatizada son el gimnasio perfecto.
- Comprensión oral: entrenar el «oído paralingüístico» (detectar ironía, dudas, emociones en audios) y los reguladores de la conversación (turnos, escucha activa con retroalimentación no verbal).
- Alfabetización multimodal y mediática: análisis y producción de anuncios, carteles, infografías y memes: denotación/connotación, anclaje y relevo, encuadres; detección de manipulación donde la imagen insinúa lo que el texto no se atreve a afirmar.
- Interculturalidad: con alumnado de origen diverso, comparar emblemas, distancias y cronémicas evita malentendidos y convierte la diversidad en contenido (la competencia plurilingüe e intercultural de la LOMLOE).
- Atención a la diversidad: apoyos visuales y gestuales para el alumnado alófono o con dificultades de comprensión; sensibilización sobre la LSE y el alumnado sordo; cuidado con exigir contacto ocular a alumnado con TEA, para quien puede ser costoso: la rúbrica de oralidad debe ser flexible (DUA).
- Literatura: cómo el narrador «transcribe» lo no verbal (acotaciones teatrales, descripciones de gestos y voces en la novela: el paralenguaje escrito de Poyatos) es un puente elegante entre este tema y la educación literaria.
6. Conclusiones
El tema deja tres ideas mayores. Primera: la comunicación humana es constitutivamente multicanal: junto al lenguaje verbal operan sistemas no verbales organizados —paralenguaje, kinésica, proxémica, cronémica, códigos visuales— que la investigación del siglo XX (Hall, Birdwhistell, Ekman, Poyatos, Barthes) convirtió en objeto científico. Segunda: lo verbal y lo no verbal no compiten: se reparten funciones (contenido proposicional frente a relación y emoción; comunicación digital frente a analógica, en términos de Watzlawick) y se relacionan según un repertorio preciso: repetir, sustituir, complementar, regular, contradecir: en esa última juntura viven la ironía, la cortesía y el engaño. Tercera: la frontera teórica importante no separa la voz del gesto, sino el lenguaje (verbal u signado, con doble articulación y sintaxis) de los demás códigos: por eso las lenguas de signos son lenguas de pleno derecho.
Para el profesor de Lengua Castellana y Literatura, dominar este tema es dominar la mitad silenciosa de su materia: la que hace que una exposición convenza, que un debate fluya, que un anuncio persuada y que una ironía se entienda. En un currículo que ha puesto la palabra «multimodal» en el corazón de todas sus competencias específicas, el viejo saber sobre el gesto, la voz y la imagen ha dejado de ser periferia: es programa.
7. Esquema
LENGUAJE VERBAL Y LENGUAJES NO VERBALES
│
├─ 1. MARCO SEMIÓTICO
│ ├─ Semiótica: Saussure (semiología) / Peirce: ÍNDICE (humo) ·
│ │ ICONO (retrato) · SÍMBOLO (palabra, bandera)
│ ├─ Síntoma vs comunicación ostensiva (Sperber-Wilson)
│ └─ LENGUAJE VERBAL: doble articulación, productividad, desplazamiento,
│ reflexividad, prevaricación ↔ códigos no verbales: inventarios
│ limitados, analógicos, contextuales, especialistas en lo RELACIONAL
│
├─ 2. SISTEMAS NO VERBALES
│ ├─ PARALENGUAJE: cualidades de voz, calificadores, alternantes
│ │ (risa, suspiro), pausas y SILENCIOS · POYATOS: triple estructura
│ │ básica (lenguaje-paralenguaje-kinésica) · entonación = frontera
│ ├─ KINÉSICA (Birdwhistell) · Ekman-Friesen: EMBLEMAS (culturales),
│ │ ILUSTRADORES, REGULADORES (turnos), MUESTRAS DE AFECTO
│ │ (6 emociones universales + reglas de exhibición), ADAPTADORES
│ │ + postura, maneras, MIRADA (regulador maestro)
│ │ McNeill: gestos co-verbales = parte del PENSAR (Goldin-Meadow)
│ ├─ PROXÉMICA (Hall): distancias íntima/personal/social/pública ·
│ │ culturas de contacto vs distancia · espacio del aula
│ │ + HÁPTICA (tacto codificado; poder y género) · olfáctica
│ ├─ CRONÉMICA: puntualidad, «visto» digital · monocrónico/policrónico
│ │ + apariencia (Goffman: presentación de la persona)
│ ├─ CÓDIGOS VISUALES: pictogramas · imagen (BARTHES: connotación;
│ │ ANCLAJE y RELEVO texto-imagen) · cómic · cine · tipografía
│ │ (MAYÚSCULAS = grito) · retórica clásica: ACTIO (Quintiliano)
│ └─ ¡LENGUAS DE SIGNOS = LENGUAS PLENAS! (doble articulación, gramática,
│ adquisición nativa; Ley 27/2007: LSE y LSC) → frontera real:
│ lenguaje / no lenguaje
│
├─ 3. RELACIONES VERBAL–NO VERBAL
│ ├─ Funciones: REPETIR · SUSTITUIR · COMPLEMENTAR/ACENTUAR ·
│ │ REGULAR (turnos) · CONTRADECIR (ironía, engaño; prima lo no verbal)
│ ├─ Escritura: puntuación, comillas → EMOJIS = paralenguaje escrito
│ ├─ MULTIMODALIDAD (Kress-van Leeuwen): cartel, infografía, MEME
│ │ Accesibilidad = trasvase entre modos: subtitulado, audiodescripción
│ └─ Mitos y axiomas: 93 % de Mehrabian = extrapolación FALSA ·
│ Watzlawick: imposible no comunicar · contenido/relación ·
│ comunicación DIGITAL vs ANALÓGICA
│
└─ 4. DIDÁCTICA: rúbricas de oralidad con lo paraverbal (vídeo metacognitivo) ·
oído paralingüístico (ironía) · análisis/producción multimodal (anuncio,
meme) · interculturalidad de gestos y distancias · DUA (TEA y contacto
ocular; LSE) · lo no verbal EN la literatura (acotaciones, Poyatos)
8. Bibliografía y webgrafía
- Barthes, R., «Retórica de la imagen», en Lo obvio y lo obtuso, Paidós.
- Birdwhistell, R., Kinesics and Context, University of Pennsylvania Press.
- Davis, F., La comunicación no verbal, Alianza, Madrid.
- Eco, U., Tratado de semiótica general, Lumen, Barcelona.
- Ekman, P., El rostro de las emociones, RBA, Barcelona.
- Hall, E. T., La dimensión oculta, Siglo XXI, México.
- Knapp, M. L., La comunicación no verbal: el cuerpo y el entorno, Paidós.
- Kress, G. y van Leeuwen, T., Reading Images: The Grammar of Visual Design, Routledge.
- Poyatos, F., La comunicación no verbal (3 vols.), Istmo, Madrid.
- Watzlawick, P., Beavin, J. y Jackson, D., Teoría de la comunicación humana, Herder.
- Ley 27/2007, de 23 de octubre, por la que se reconocen las lenguas de signos españolas (BOE).
- Reales Decretos 217/2022 y 243/2022 y decreto autonómico de currículo correspondiente.
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