Tema 5 · Lengua Castellana y Literatura
Los medios de comunicación hoy. Información, opinión y persuasión. La publicidad
Epígrafe oficial: Los medios de comunicación hoy. Información, opinión y persuasión. La publicidad.
Tema desarrollado siguiendo la estructura habitual de la oposición. La información es orientativa: verifica siempre el temario oficial, la normativa y el currículo vigentes en tu convocatoria y tu comunidad autónoma.
Índice
- 0. Introducción
- 1. Relación con el currículo
- 2. Los medios de comunicación hoy
- 3. Información, opinión y persuasión
- 4. La publicidad
- 5. Implicaciones didácticas: la alfabetización mediática
- 6. Conclusiones
- 7. Esquema
- 8. Bibliografía y webgrafía
0. Introducción
Ningún tema del temario ha cambiado tanto desde su redacción en 1993 como este. Entonces, «los medios de comunicación hoy» eran la prensa de papel, la radio y una televisión con un puñado de cadenas; hoy son un ecosistema digital donde la prensa convive con redes sociales gobernadas por algoritmos, donde cualquier adolescente es a la vez receptor y emisor de mensajes de alcance potencialmente planetario, y donde la frontera entre información, opinión, entretenimiento y publicidad —la tríada que articula el enunciado— se ha vuelto deliberadamente borrosa. Precisamente por eso el tema es más pertinente que nunca: la escuela es el único lugar donde toda una generación puede aprender, sistemáticamente, a leer los medios.
El hilo conductor será la distinción funcional clásica que el propio título propone. Los medios informan (transmiten hechos verificables), opinan (interpretan y valoran esos hechos) y persuaden (buscan modificar creencias y conductas, con la publicidad como género persuasivo por excelencia). Cada función tiene sus géneros, su retórica y sus marcas lingüísticas, y el ciudadano competente es el que sabe reconocer en qué terreno pisa en cada momento: cuándo le cuentan, cuándo le interpretan y cuándo le venden. Esa capacidad tiene hoy un nombre curricular, la alfabetización mediática e informacional, y es responsabilidad nuclear del profesorado de Lengua.
El desarrollo repasa primero el sistema de los medios y las teorías sobre sus efectos, con atención especial a la mutación digital (algoritmos, desinformación, posverdad); analiza después los géneros periodísticos y las marcas lingüísticas que separan (o disimulan) información y opinión, con la retórica de la persuasión y sus falacias; dedica su tercera parte a la publicidad —estructura del anuncio, recursos, valores y marco legal—; y cierra con la traducción didáctica del conjunto.
1. Relación con el currículo
La conexión curricular es, de nuevo, literal. En el marco de la LOE-LOMLOE y de los Reales Decretos 217/2022 (ESO) y 243/2022 (Bachillerato):
- Una competencia específica de la materia se consagra a la alfabetización informacional: localizar, seleccionar y contrastar información, evaluando su fiabilidad, y adoptar un punto de vista crítico ante los riesgos de manipulación y desinformación.
- Los saberes básicos del bloque de Comunicación incluyen los géneros discursivos de los ámbitos periodístico y publicitario, el análisis de la imagen y de los elementos paratextuales, y las estrategias de detección de la desinformación.
- La educación en valores cívicos y la competencia ciudadana exigen el examen crítico de estereotipos (sexistas, racistas) difundidos por medios y publicidad, en línea con la Ley Orgánica 3/2007 de igualdad efectiva.
- El tema enlaza con otros del temario: las funciones del lenguaje (tema 1), el texto argumentativo (tema 30), el texto expositivo (tema 28) y el ensayo y el periodismo literario (tema 40).
Contribuye de lleno a la competencia en comunicación lingüística, a la digital (evaluación crítica de contenidos y creación responsable), a la ciudadana y al desarrollo del pensamiento crítico que el Perfil de salida sitúa entre sus ejes transversales.
2. Los medios de comunicación hoy
2.1. La comunicación de masas: funciones y teorías de los efectos
Llamamos comunicación de masas a la que un emisor institucionalizado (empresa informativa) dirige, mediante soportes técnicos, a una audiencia amplia, heterogénea y dispersa. Sus funciones clásicas (Lasswell, Wright): informar (vigilancia del entorno), formar opinión e interpretar (correlación social), transmitir cultura (socialización), entretener y, añadida por la economía del sector, vender (la publicidad financia el sistema; la audiencia es también mercancía). A ellas se suman disfunciones estudiadas desde antiguo: la narcotización, el conformismo, la trivialización.
La investigación sobre los efectos de los medios dibuja un péndulo instructivo. La primera hora (años 20-30, entre guerras y propaganda) creyó en efectos todopoderosos: la teoría de la aguja hipodérmica (el mensaje se «inyecta» en una masa indefensa). La investigación empírica (Lazarsfeld, años 40) la desmintió: los efectos son limitados, filtrados por la exposición selectiva y por los líderes de opinión en el flujo en dos pasos (two-step flow). Desde los 70, la síntesis vigente: los medios no dicen tanto qué pensar cuanto en qué pensar —la agenda-setting de McCombs y Shaw: los temas que los medios jerarquizan son los que el público considera importantes— y cómo enmarcarlo: el framing o encuadre (Entman): seleccionar aspectos de la realidad para promover una definición del problema, una causa y una solución («ataque terrorista» frente a «conflicto»; «rescate» frente a «ayuda a la banca»). Complétese con la espiral del silencio de Noelle-Neumann (quien se percibe en minoría calla, agrandando la mayoría aparente) y la teoría del cultivo de Gerbner (la exposición acumulada a la televisión «cultiva» una imagen del mundo: más peligroso, más violento). Todas estas nociones, nacidas para la televisión, han encontrado en las redes su segunda juventud.
2.2. El ecosistema digital: algoritmos, desinformación, posverdad
La digitalización ha transformado los tres vértices del sistema. El emisor se ha multiplicado: junto a los medios profesionales (hoy multiplataforma: web, pódcast, vídeo, boletines), cualquier usuario publica; el gatekeeper humano (el editor que decidía qué era noticia) ha sido parcialmente sustituido por algoritmos de recomendación que optimizan la atención —la mercancía escasa de la economía digital— y que, al personalizar, encierran al usuario en burbujas de filtros (Pariser) y cámaras de eco que refuerzan lo que ya cree. El mensaje se ha hecho fragmentario, viral y multimodal (el titular circula sin el cuerpo; el meme condensa el argumento), y la lógica del clic (clickbait) tensiona los titulares hacia el señuelo. El receptor, en fin, es ahora prosumidor: consume, comenta, comparte y produce, con la potencia y los riesgos que ello supone para un adolescente.
En este ecosistema prospera la desinformación: bulos y noticias falseadas (mal llamadas fake news: el término preferible es desinformación, pues «noticia falsa» es casi un oxímoron) que explotan la velocidad de las redes y los sesgos cognitivos (confirmación, negatividad); la evidencia empírica muestra que lo falso corre más rápido y más lejos que lo verdadero precisamente porque sorprende e indigna. El diccionario de época incluye la posverdad (las emociones y creencias pesan más que los hechos en la formación de la opinión pública; palabra del año 2016 para Oxford, incorporada al DLE en 2017), los deepfakes y contenidos sintéticos generados por inteligencia artificial, que abaratan la fabricación de apariencia de realidad, y como respuesta el periodismo de verificación (fact-checking: en España, Maldita.es, Newtral, EFE Verifica) con sus técnicas enseñables: contraste de fuentes, búsqueda inversa de imágenes, lectura lateral (abrir pestañas para comprobar quién está detrás de un sitio antes de leerlo). La crisis del modelo de negocio de la prensa (desplome de la publicidad tradicional, muros de pago, concentración empresarial) completa el cuadro que el aula debe conocer para responder la pregunta clave: ¿de qué vive el medio que me informa, y qué incentivos tiene?
2.3. El lenguaje de los medios
El lenguaje periodístico escrito aspira a los ideales clásicos de claridad, concisión y corrección, codificados en los libros de estilo (El País, Agencia EFE: instituciones lingüísticas de facto, junto a la Fundéu). Sus rasgos: sintaxis funcional (orden lógico, párrafos breves), léxico denotativo con tecnicismos glosados, despersonalización (tercera persona, pasivas e impersonales), citas en estilo directo e indirecto con verbos de lengua (afirmar, reconocer, insinuar: ya valorativos), y la gramática peculiar del titular: elipsis de verbos y determinantes, presente histórico, nominalizaciones («Detenido el presunto autor…»). Padece también vicios propios que conviene saber señalar: clichés y muletillas, eufemismos administrativos, extranjerismos innecesarios, el condicional de rumor («habría negociado»), desaconsejado por los libros de estilo. Este es, además, el español que más leen los alumnos: corpus inagotable para la clase.
Cada soporte añade su gramática. La radio trabaja con un solo canal, el sonoro, y de ahí sus servidumbres y virtudes: fugacidad del mensaje (lo no entendido no se relee), que impone redundancia calculada, sintaxis sencilla y ritmo; oralidad elaborada (se escribe para ser dicho: el guion radiofónico es un género en sí); y protagonismo del paralenguaje (voz, música, silencios, efectos: el «paisaje sonoro» que sustituye a la imagen). La televisión y el vídeo digital viven del montaje entre palabra e imagen: la imagen manda (no se emite lo que no tiene imágenes), el texto ancla y contextualiza, el directo fabrica sensación de verdad y el infoentretenimiento contamina formatos. Las redes, por fin, hibridan todos los registros: economía del carácter, ortotipografía expresiva, hashtag como marco temático, hilo como nueva columna, vídeo vertical de un minuto como nueva crónica. Enseñar a los alumnos a transcodificar (contar la misma noticia para prensa, radio, tele y TikTok del centro) es de los ejercicios más completos que ofrece este tema.
3. Información, opinión y persuasión
3.1. Los géneros periodísticos: información, interpretación, opinión
La clasificación canónica (Martínez Albertos) distingue tres macrogéneros según el pacto con el lector:
- Géneros informativos: transmiten hechos. La noticia es el prototipo: responde a las 6 W (qué, quién, cuándo, dónde, cómo, por qué) y se organiza en pirámide invertida (lo esencial primero: titular, entradilla o lead, cuerpo en orden decreciente de interés: estructura nacida del telégrafo y de la edición apresurada, y hoy del lector que no pasa del primer párrafo). Le acompañan el reportaje informativo (mayor amplitud, documentación y libertad estructural) y la entrevista informativa.
- Géneros interpretativos o híbridos: hechos más análisis y estilo. La crónica (relato de hechos vividos por un corresponsal o enviado especial, con firma, valoración y voluntad literaria: deporte, corresponsalías, tribunales), el reportaje interpretativo y en profundidad, la entrevista de personalidad o perfil, el análisis. Aquí germinó el «nuevo periodismo» y el periodismo literario (tema 40).
- Géneros de opinión: valoran. El editorial (opinión institucional del medio, sin firma: la voz de la empresa ante su comunidad de lectores), el artículo de opinión y la columna (opinión personal firmada, periódica, con libertad estilística plena: de Larra a los columnistas actuales, un género con estatuto literario), las cartas al director (la voz del lector), la crítica cultural (informa, interpreta y valora una obra) y la viñeta de humor (opinión multimodal).
La honestidad del sistema depende de que el lector pueda distinguir los planos: por eso los medios serios separan tipográficamente información y opinión y por eso el infoentretenimiento y el «periodismo de declaraciones» (rellenar con opiniones ajenas el hueco de los hechos) son señales de degradación que el alumnado debe aprender a detectar.
Conviene, además, subrayar la tradición española que enlaza este tema con la historia literaria: el periodismo ha sido la gran cantera de nuestra prosa moderna. Larra inventa en los años 1830 el artículo de costumbres como crítica social con firma (y seudónimo: Fígaro), y desde entonces el articulismo es un género literario español de primer orden: Clarín y Galdós, Azorín y Unamuno, César González-Ruano, Umbral, y los columnistas actuales (Rosa Montero, Manuel Vicent, Juan José Millás, Irene Vallejo) mantienen viva una prosa de ideas breve y personal que el aula puede leer como literatura viva y actual. En el flanco institucional, la Agencia EFE (1939), primera agencia en español, y su fundación lingüística (hoy FundéuRAE) han hecho del español periodístico un campo normativizado cuya doctrina (dudas, extranjerismos, topónimos) es material de consulta cotidiano también para la clase de Lengua.
3.2. Objetividad y subjetividad: las marcas lingüísticas
La objetividad absoluta es imposible —toda información selecciona y jerarquiza, y ya eso valora—, pero entre el ideal regulativo de la imparcialidad y el editorial encubierto hay un continuo cuyos grados se miden lingüísticamente. El analista (y el alumno) debe rastrear las marcas de subjetividad o modalización: léxico valorativo y connotado (llamar «régimen» o «gobierno», «inmigrante ilegal» o «migrante en situación irregular»), adjetivación no especificativa, cuantificadores e intensificadores («una tímida reforma»), modalidad oracional y verbos modales (deber, poder), adverbios de punto de vista («lamentablemente»), ironía y comillas de distancia, metáforas de encuadre (la «avalancha» migratoria: el frame acuático deshumaniza), la selección de citas y de verbos introductores (no es lo mismo «declaró» que «admitió» o «presumió de»), la presuposición («¿cuándo dejará el Gobierno de improvisar?» da por hecho que improvisa) y hasta la agentividad sintáctica (la pasiva que borra al responsable: «se produjeron cargas»). Este análisis, heredero de la teoría de la enunciación (Benveniste; Kerbrat-Orecchioni y los «subjetivemas») y del análisis crítico del discurso (Van Dijk), es probablemente la destreza más citada en las pruebas prácticas de la especialidad: conviene dominar su checklist.
3.3. Persuasión y manipulación: retórica, falacias, verificación
La persuasión es legítima y antigua: es el objeto de la retórica aristotélica, con sus tres vías: logos (argumentos), ethos (credibilidad del emisor) y pathos (emociones de la audiencia): la tríada sigue describiendo con exactitud un editorial, un mitin o un anuncio. La frontera ética se cruza cuando se persuade con trampas: falacias (ad hominem, hombre de paja, falsa dicotomía, pendiente resbaladiza, ad populum, autoridad irrelevante, correlación tomada por causa), manipulación informativa (descontextualizar declaraciones o imágenes, titulares que no dicen lo que el cuerpo matiza, estadísticas sin base, ocultación selectiva) y propaganda en sentido estricto (persuasión masiva al servicio del poder, con sus técnicas catalogadas desde los años 30: etiquetado, testimonio, gente corriente, subirse al carro). El antídoto escolar es doble: la retórica como saber productivo (aprender a argumentar bien) y la verificación como hábito receptivo (las técnicas del fact-checking del epígrafe 2.2). El profesor de Lengua es, en este punto, profesor de autodefensa intelectual.
4. La publicidad
4.1. Concepto, tipos y ecosistema publicitario
La publicidad es la comunicación persuasiva pagada, difundida por cuenta de un anunciante identificado, destinada a promover la contratación de bienes o servicios (así la define, en lo esencial, el art. 2 de la Ley 34/1988, General de Publicidad) o, más ampliamente, a modificar actitudes. Se distinguen la publicidad comercial, la institucional o social (campañas de tráfico, salud pública, igualdad: persuasión de conductas cívicas) y, fronteriza, la propaganda política (persuasión ideológica y electoral). El ecosistema clásico (anunciante-agencia-medios-audiencia; el spot, la cuña, la valla, el anuncio de prensa) se ha ensanchado con la publicidad digital: segmentación algorítmica sobre datos personales (el anuncio que «me persigue»), buscadores y redes, y formas deliberadamente camufladas que el currículo obliga a saber reconocer: publicidad nativa (con apariencia de noticia), branded content, emplazamiento de producto y el marketing de influencers, decisivo en la dieta mediática adolescente y sujeto ya a obligaciones de identificación («publi», colaboración pagada).
Una mínima perspectiva histórica ayuda a relativizar la novedad: la publicidad moderna nace con la prensa de masas del XIX (el anuncio por palabras, el cartel litográfico que dignificaron Toulouse-Lautrec o, entre nosotros, Ramón Casas), crece con la radio (el jingle, el patrocinio de programas: las «soap operas» deben su nombre a los jabones anunciantes), culmina en la edad de oro del spot televisivo y muta hoy hacia lo digital, que ya concentra la mayor parte de la inversión publicitaria mundial con un duopolio de plataformas como gran intermediario. Este desplazamiento económico explica dos fenómenos que el aula debe entender: la crisis de financiación del periodismo profesional (la publicidad que sostenía las redacciones se fue a las plataformas) y la presión creciente hacia formatos publicitarios indistinguibles del contenido, que hace más necesaria que nunca la competencia para identificarlos.
4.2. El mensaje publicitario: estructura y recursos
El anuncio es el texto multimodal persuasivo por excelencia, y su análisis integra medio temario. En su estructura conviven la imagen (denotación y connotación; el análisis fundacional es la «Retórica de la imagen» de Barthes sobre las pastas Panzani y su «italianidad» connotada) y el texto: el nombre de marca (con su semántica y su fonoestética), el eslogan (fórmula breve, eufónica y memorizable: la función poética al servicio de la conativa, exactamente como definió Jakobson) y el cuerpo de texto. En la comunicación audiovisual se suman música (paralenguaje emocional), voz en off y montaje.
Los recursos lingüísticos se dejan ordenar por niveles. Fónico: rima, aliteración y ritmo («chispa de la vida»), juegos fonéticos y grafías expresivas (la K transgresora, el extranjerismo prestigioso). Morfosintáctico: imperativos y vocativos (apelación directa), segunda persona de complicidad, elipsis y estilo nominal («Calidad y precio»), condicionales de promesa, superlativos y prefijos intensivos (ultra-, mega-), construcciones comparativas con el segundo término escamoteado («lava más blanco»: ¿que qué?). Léxico-semántico: connotación sistemática, palabras eufóricas (natural, gratis, nuevo), neologismos y pseudotecnicismos que fabrican cientificidad (con pro-péptidos activos), dilogías y juegos de palabras, hipérboles, metáforas y personificaciones, eufemismos (línea «confort»). Retórico-pragmático: apelación a presuposiciones e implicaturas (el anuncio insinúa lo que no podría afirmar: comprar el coche implica conquistar la libertad), storytelling y humor como envoltorios del argumento débil, y explotación del pathos (miedo, ternura, pertenencia) y del ethos (testimonios, celebridades, «dermatológicamente probado»).
4.3. Valores, estereotipos y regulación
La publicidad no solo vende productos: vende estilos de vida y valores (juventud, éxito, delgadez, consumo como identidad) y ha sido históricamente una máquina de estereotipos, en especial de género: la mujer como objeto o como responsable única del hogar, el hombre incompetente doméstico. Por eso está jurídicamente embridada: la Ley 34/1988, General de Publicidad declara ilícita, entre otras, la publicidad que atente contra la dignidad de la persona o presente a las mujeres de forma vejatoria o discriminatoria (art. 3, reforzado por la LO 1/2004 y la LO 3/2007), la engañosa, la desleal y la subliminal; la Ley 13/2022, General de Comunicación Audiovisual, regula las comunicaciones comerciales audiovisuales y la protección de los menores (también frente a los llamados «vloggers»/influencers, considerados prestadores de servicios audiovisuales); y el sistema se completa con la autorregulación del sector (Autocontrol y sus códigos: el de conducta sobre influencers obliga a identificar la publicidad) y con la normativa de consumo. Para el aula, este epígrafe ofrece el ángulo cívico: analizar un anuncio es también auditar sus valores y conocer los derechos del consumidor-espectador.
5. Implicaciones didácticas: la alfabetización mediática
El tema es una mina de situaciones de aprendizaje, todas con géneros discursivos reales:
- Taller de prensa: comparar la portada de dos periódicos el mismo día (agenda y encuadre en vivo); reescribir una noticia como crónica y como columna (conciencia de género discursivo); redactar noticias con pirámide invertida y titulares honestos frente a clickbait.
- Detectives de la modalización: subrayado sistemático de subjetivemas en piezas «informativas»; comparar cómo dos medios cuentan el mismo hecho (léxico, citas, agentividad).
- Taller de verificación: desmontar un bulo real con lectura lateral y búsqueda inversa de imágenes; visitar (virtualmente) los verificadores españoles; crear un «manual del detector de bulos» para el centro.
- Análisis y creación publicitaria: desmontaje semiótico de un spot (denotación/connotación, eslogan, recursos por niveles, valores y estereotipos) y creación de una contrapublicidad o de una campaña institucional para el centro (donación de sangre, igualdad): la producción es la mejor prueba de la comprensión.
- Debate y argumentación: el logos/ethos/pathos aplicado a un debate reglado sobre un tema mediático (¿deben los influencers etiquetar toda su publicidad?), con detección de falacias del rival como criterio de evaluación.
- Radio y pódcast escolar: el informativo del centro como proyecto integrador (géneros, oralidad formal, cronémica del directo), heredero de la mejor tradición de prensa escolar (Freinet).
En todos los casos, con atención a la diversidad (piezas de dificultad graduada, trabajo cooperativo con roles) y a la evaluación competencial (rúbricas de análisis y de producción, portafolio mediático personal: «mi dieta de medios»).
6. Conclusiones
Los medios de comunicación son hoy el gran entorno lingüístico de nuestros alumnos: de ellos reciben la mayor parte de los textos que leen y oyen, y en ellos escribirán buena parte de los que produzcan. Ese entorno se articula en tres regímenes discursivos que el tema ha deslindado: la información, con sus géneros y su ideal de objetividad siempre imperfecto pero exigible; la opinión, legítima cuando se muestra y tramposa cuando se disfraza; y la persuasión, cuyo arquetipo comercial, la publicidad, condensa como ningún otro género las funciones conativa y poética del lenguaje y el poder de la connotación multimodal.
La mutación digital no ha derogado este mapa: lo ha vuelto más necesario. Algoritmos que jerarquizan por atención, desinformación industrializada, publicidad camuflada de contenido y una posverdad que premia la emoción sobre el hecho hacen de la alfabetización mediática una destreza de supervivencia cívica que la LOMLOE ha convertido en competencia específica de nuestra materia. El profesor de Lengua Castellana y Literatura dispone, además, de la mejor caja de herramientas para enseñarla: el análisis lingüístico (modalización, encuadres, recursos retóricos) es el detector de mentiras más fiable que la escuela puede regalar a un ciudadano de quince años.
7. Esquema
MEDIOS DE COMUNICACIÓN, OPINIÓN Y PUBLICIDAD
│
├─ 1. LOS MEDIOS HOY
│ ├─ Comunicación de masas: informar · formar opinión · socializar ·
│ │ entretener · VENDER (la audiencia como mercancía)
│ ├─ EFECTOS: aguja hipodérmica → efectos limitados (Lazarsfeld,
│ │ two-step flow) → AGENDA-SETTING (McCombs-Shaw: «en qué pensar»)
│ │ · FRAMING (Entman) · espiral del silencio (Noelle-Neumann) ·
│ │ cultivo (Gerbner)
│ ├─ ECOSISTEMA DIGITAL: algoritmos y economía de la ATENCIÓN ·
│ │ burbujas de filtros (Pariser) y cámaras de eco · prosumidor ·
│ │ clickbait · DESINFORMACIÓN y POSVERDAD (DLE 2017) · deepfakes/IA
│ │ → verificación: Maldita, Newtral · lectura lateral · ¿de qué
│ │ vive el medio?
│ └─ LENGUAJE PERIODÍSTICO: claridad-concisión-corrección · libros de
│ estilo (EFE, FundéuRAE) · gramática del TITULAR · citas y verbos
│ de lengua · vicios: cliché, condicional de rumor
│ Radio: fugacidad → redundancia, guion, paisaje sonoro ·
│ TV: la imagen manda, el directo «autentifica» · redes: hashtag,
│ hilo, vídeo vertical → ejercicio: TRANSCODIFICAR la noticia
│
├─ 2. INFORMACIÓN / OPINIÓN / PERSUASIÓN
│ ├─ GÉNEROS (Martínez Albertos):
│ │ Informativos: NOTICIA (6W, PIRÁMIDE INVERTIDA, lead) ·
│ │ reportaje informativo · entrevista
│ │ Interpretativos: CRÓNICA (firma+valoración) · reportaje en
│ │ profundidad · perfil → periodismo literario
│ │ Opinión: EDITORIAL (sin firma) · COLUMNA/artículo · cartas ·
│ │ crítica · viñeta · tradición: LARRA → articulismo actual
│ ├─ SUBJETIVIDAD (checklist de modalización): léxico connotado ·
│ │ adjetivación valorativa · intensificadores · adverbios de punto
│ │ de vista · ironía/comillas · metáforas de encuadre · verbos de
│ │ cita (declaró/admitió) · PRESUPOSICIÓN · pasivas sin agente
│ └─ PERSUASIÓN: retórica (LOGOS-ETHOS-PATHOS) · FALACIAS (ad hominem,
│ hombre de paja, falsa dicotomía…) · propaganda · fact-checking
│
├─ 3. LA PUBLICIDAD
│ ├─ Concepto (art. 2 Ley 34/1988) · comercial / institucional /
│ │ propaganda · historia: cartel → jingle → spot → DIGITAL
│ │ (mayor inversión; financiaba al periodismo) · segmentación,
│ │ nativa, branded content, INFLUENCERS (etiquetar «publi»)
│ ├─ MENSAJE: imagen (Barthes: connotación) + marca + ESLOGAN
│ │ (poética al servicio de la conativa) · recursos por niveles:
│ │ fónico (rima, aliteración) · morfosintáctico (imperativo, 2.ª
│ │ persona, elipsis, «lava más blanco») · léxico (eufóricas,
│ │ pseudotecnicismos, dilogía, hipérbole) · pragmático
│ │ (presuposiciones, storytelling, pathos/ethos)
│ └─ VALORES Y LEY: estereotipos (género) · Ley 34/1988 (ilícita la
│ vejatoria, engañosa, subliminal; + LO 1/2004 y 3/2007) ·
│ Ley 13/2022 audiovisual (menores, influencers) · AUTOCONTROL
│
└─ 4. DIDÁCTICA: comparar portadas (agenda/framing) · detectives de la
modalización · taller de verificación (bulos, lectura lateral) ·
desmontaje y CREACIÓN de anuncios (contrapublicidad) · debate
logos/ethos/pathos · radio-pódcast escolar · portafolio «mi dieta
de medios»
8. Bibliografía y webgrafía
- Barthes, R., «Retórica de la imagen», en Lo obvio y lo obtuso, Paidós.
- Casals Carro, M. J., Periodismo y sentido de la realidad, Fragua, Madrid.
- Eco, U., Apocalípticos e integrados, Lumen, Barcelona.
- Ferrés, J., Educar en una cultura del espectáculo, Paidós, Barcelona.
- Grijelmo, Á., El estilo del periodista, Taurus, Madrid.
- Lakoff, G., No pienses en un elefante, Península, Barcelona.
- Martínez Albertos, J. L., Curso general de redacción periodística, Paraninfo.
- McCombs, M., Estableciendo la agenda, Paidós, Barcelona.
- Pariser, E., El filtro burbuja, Taurus, Madrid.
- Agencia EFE, Libro del estilo urgente; FundéuRAE (fundeu.es).
- Ley 34/1988, General de Publicidad; Ley 13/2022, General de Comunicación Audiovisual (BOE); Autocontrol (autocontrol.es).
- Reales Decretos 217/2022 y 243/2022 y decreto autonómico de currículo correspondiente.
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