Tema 9 · Lengua Castellana y Literatura
El español de América. El español en el mundo: situación y perspectivas de difusión
Epígrafe oficial: El español de América. El español en el mundo: situación y perspectivas de difusión.
Tema desarrollado siguiendo la estructura habitual de la oposición. La información es orientativa: verifica siempre el temario oficial, la normativa y el currículo vigentes en tu convocatoria y tu comunidad autónoma.
Índice
- 0. Introducción
- 1. Relación con el currículo
- 2. La formación del español de América
- 3. Caracterización lingüística del español americano
- 4. Las áreas dialectales americanas
- 5. El español americano en contacto: lenguas indígenas y Estados Unidos
- 6. El español en el mundo
- 7. Implicaciones didácticas
- 8. Conclusiones
- 9. Esquema
- 10. Bibliografía y webgrafía
0. Introducción
Nueve de cada diez hablantes de español no viven en España. La afirmación, tan simple, obliga a recolocar todo el mapa mental de la lengua: el español es una lengua americana con raíz europea; su centro de gravedad demográfico está entre México (el mayor país hispanohablante) y la cuenca del Caribe, su segunda potencia es la comunidad hispana de Estados Unidos y su norma es hoy, por decisión institucional expresa, panhispánica y pluricéntrica. Para el profesor de Lengua, el español de América no es un apéndice exótico del temario sino la realidad mayoritaria del idioma que enseña, presente además en su aula en la voz del alumnado de origen americano.
El tema tiene dos mitades explícitas. La primera, dialectológica: cómo se formó el español americano (la koiné colonial y la vieja polémica sobre su «andalucismo»), qué lo caracteriza en fonética, gramática y léxico, cómo se articula en áreas y qué ocurre en sus fronteras de contacto (las lenguas indígenas, el inglés de Estados Unidos). La segunda, sociolingüística y geopolítica: cuántos somos y dónde, qué instituciones administran la unidad de la lengua (el panhispanismo de la RAE y la ASALE), qué vale económicamente el español y qué perspectivas —y qué déficits: ciencia, tecnología— presenta su difusión internacional.
Una premisa valorativa preside ambas mitades, y conviene declararla: el español de América no es una desviación del de España, sino su continuación histórica mayoritaria; las normas cultas americanas (la mexicana, la rioplatense, la andina...) son tan legítimas como la castellana, y así lo consagra la política lingüística académica desde hace dos décadas. Enseñar español es, hoy, enseñar una lengua de veintitrés academias.
1. Relación con el currículo
En el marco LOE-LOMLOE (RD 217/2022 y RD 243/2022), el tema desarrolla contenidos explícitos del bloque «Las lenguas y sus hablantes» y de la reflexión sociolingüística de Bachillerato: la variedad de la lengua española en el mundo, el español de América y sus variedades, la valoración positiva de esa diversidad y el rechazo de los prejuicios (el «mejor español» no existe). Conexiones:
- Con la educación literaria: la narrativa y la poesía hispanoamericanas (temas 66 y 68) presuponen la caracterización lingüística de este tema (el voseo de Cortázar, el léxico de Rulfo o de García Márquez).
- Con la competencia plurilingüe e intercultural: el alumnado de origen americano aporta variedades que el aula debe legitimar y aprovechar (sus «hablantes de herencia» del tema 8, aquí en versión intralingüística: hablantes de otra variedad).
- Con la alfabetización informacional (tema 5): los anuarios del Instituto Cervantes y los datos demolingüísticos como material de análisis crítico de cifras.
- Con los temas 7 y 8: koiné, contacto, sustrato, normalización: el aparato conceptual ya construido se aplica ahora a escala planetaria.
El tema contribuye a la CCL, a la competencia ciudadana (la lengua como comunidad transnacional) y ofrece al docente el antídoto contra el prejuicio más persistente del aula de Lengua: corregir como «incorrecto» lo que es, simplemente, americano.
2. La formación del español de América
2.1. La base: koiné y la polémica del andalucismo
El español llegó a América en 1492 en plena ebullición: era el castellano preclásico, aún con sus sibilantes medievales en reajuste, y llegó en boca de pobladores de origen peninsular diverso que hubieron de nivelar sus diferencias en una koiné. La pregunta clásica es qué pesó más en esa nivelación, y dio lugar a la polémica del andalucismo: Max Leopold Wagner y luego Ramón Menéndez Pidal y Rafael Lapesa defendieron la base meridional (andaluza-canaria) del español americano, apoyados en los rasgos compartidos (seseo, yeísmo, aspiración de -s, ustedes) y en los datos demográficos de Peter Boyd-Bowman: en el primer período colonizador, los andaluces (y en particular las mujeres sevillanas) fueron el contingente mayor, y Sevilla —puerto único de Indias, con Canarias como escala— el filtro de todo. En contra, Pedro Henríquez Ureña sostuvo el poligenismo: los rasgos habrían surgido en América por evolución paralela. La síntesis actual: la base de la koiné fue efectivamente meridional (el «español atlántico» que une Andalucía occidental, Canarias y América), pero con matices decisivos: la nivelación fue un proceso americano (la koiné se hizo allí, no se importó hecha), y la geografía social la moduló: las tierras bajas y portuarias (Caribe, costas), en contacto constante con las flotas sevillanas, consolidaron los rasgos meridionales avanzados; las tierras altas cortesanas y universitarias (México, los Andes), sedes virreinales en contacto con la norma toledano-madrileña, resultaron más conservadoras (consonantismo tenso, -s firme). Esta dialéctica costa/altiplano sigue siendo la mejor brújula del mapa americano.
La cronología posterior ordena el proceso: al período antillano (1492-1519: el laboratorio caribeño donde se fraguó la primera koiné y se adoptaron los primeros indigenismos taínos) siguieron la expansión continental (México 1521, Perú 1532), los siglos de estabilización colonial (con las cortes virreinales, las universidades —México y Lima, 1551— y la imprenta difundiendo la norma culta) y, tras las independencias (1810-1825), el momento crítico: ¿se fragmentaría el español americano como el latín tras Roma? El temor era real y ilustre: Andrés Bello escribió su monumental Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos (1847) precisamente para conjurar «los embates de la revolución» sobre la lengua común (frente al rupturismo romántico de Sarmiento y su ortografía chilena), y Rufino José Cuervo llegó a pronosticar melancólicamente la escisión. La historia los desmintió por las razones que Bello sembró: alfabetización en una norma culta compartida, academias correspondientes americanas desde 1871 (la colombiana, la primera), y después medios de comunicación continentales: el español llegó al siglo XXI más cohesionado que en 1800: el mejor argumento empírico del panhispanismo actual.
2.2. Las lenguas indígenas: sustrato y adstrato
El español se superpuso a un continente con centenares de lenguas, algunas de gran extensión imperial o misionera (las «lenguas generales»): el náhuatl azteca, el maya, el quechua y el aimara andinos, el guaraní, el mapudungun, y en el Caribe las primeras encontradas: taíno (arahuaco) y caribe. Su influencia como sustrato y adstrato es indiscutible en el léxico (epígrafe 3.3) y en las hablas bilingües regionales (entonaciones y calcos del español andino o paraguayo: epígrafe 5); más debatida, como siempre, en fonología y gramática generales. La historia social explica el reparto actual: la colonización evangelizó a menudo en lenguas generales (el quechua y el guaraní se expandieron incluso con las misiones), y la hispanización masiva fue tardía (siglos XIX-XX, con las repúblicas y sus escuelas); de ahí que México cuente aún con millones de hablantes de lenguas originarias, que el guaraní sea cooficial y mayoritario en Paraguay (el único bilingüismo social de base tan amplia del continente) y que el quechua-aimara pese en los Andes: América es, también en esto, el espejo aumentado de los temas 7 y 8.
3. Caracterización lingüística del español americano
3.1. Fonética: seseo, yeísmo, tierras altas y bajas
Ningún rasgo abarca «toda América», pero tres son (casi) generales: el seseo (único rasgo universal: no existe /θ/), el yeísmo (general salvo focos andinos distinguidores) y el uso exclusivo de ustedes (sin vosotros, con sus formas verbales y posesivas). Sobre ese fondo, la variación sigue el eje tierras bajas / tierras altas: las bajas (Caribe, costas pacífica y atlántica, Río de la Plata) presentan el consonantismo meridional: aspiración o pérdida de /-s/ (loh libro), neutralización -r/-l (Puelto Rico), velarización de -n final, aspiración de /x/ (caja [h]); las altas (altiplano mexicano, Andes) conservan -s tensa y en cambio relajan las vocales átonas (ps, grasias en el México central). Rasgos de área con personalidad: el žeísmo/sheísmo rioplatense (la ll/y como [ʒ]/[ʃ]: cashe por calle, hoy ensordecida en Buenos Aires), la asibilación de rr y -r en zonas andinas y mexicanas, la velar /x/ suave o glotal según áreas. El conjunto confirma la lección del tema 7: el andaluz, el canario y el español atlántico forman un continuo, y la ortología escolar debe presentar el seseo americano exactamente igual de culto que la distinción castellana.
3.2. Morfosintaxis: voseo, ustedes, tiempos
El rasgo gramatical estrella es el voseo: el uso de vos (el antiguo tratamiento reverencial castellano, fosilizado y resemantizado en América tras quedar «huérfano» cuando la metrópoli lo abandonó por tú/usted) como forma de confianza, con sus paradigmas verbales propios (vos cantás, tenés, sos; imperativo cantá, vení). Es general y prestigioso en el Río de la Plata (norma culta plena: así escribe Cortázar), vital en Centroamérica (con estigmas variables), coexistente con el tuteo en Chile (voseo verbal: cantái) y Colombia: el mapa vos/tú/usted (con el ustedeo de confianza costarricense o colombiano) es de los más finos de la dialectología. Otros rasgos: preferencia por el pretérito simple (hoy llegué, como en Galicia y León: aquí general), diminutivos profusos y afectivos (ahorita, lueguito, adverbiales incluidos), adverbialización de adjetivos (habla lindo, maneja rápido), recién + verbo (recién llegó «acaba de llegar»), posesivos redundantes (su casa de usted en México), pronombre sujeto expreso frecuente en el Caribe (¿qué tú quieres?), leísmo ausente (sistema etimológico: lo vi), y en zonas de contacto, estructuras del sustrato (doble posesivo andino, pues enclítico). Ninguno es «error»: son la gramática de las normas cultas americanas, documentada por la NGLE. Complétese el inventario con preferencias de área que dan sabor inconfundible: el hasta temporal mexicano de límite inicial («abre hasta las nueve» = no antes), el cuantificador qué tan («¿qué tan lejos?»), el no más / nomás («pase nomás»), el dominio casi total del subjuntivo en -ra sobre -se, la expansión del futuro perifrástico (voy a ir, con el sintético replegado a usos modales), la productividad de -azo intensivo (buenazo, golazo) y fórmulas de cortesía propias (¿mande? mexicano). Cada uno permite en el aula el mismo ejercicio: localizarlo, documentarlo (NGLE, DPD) y descubrir que la gramática también tiene geografía.
3.3. Léxico: indigenismos, marinerismos, neologismos
El léxico americano se estratifica históricamente. Los indigenismos: del taíno, lo primero encontrado (canoa —primer americanismo, ya en Nebrija 1493—, huracán, maíz, cacique, hamaca, barbacoa, tiburón); del náhuatl (chocolate, tomate, aguacate, cacao, cacahuete, chicle, coyote, petate); del quechua (papa, cóndor, puma, pampa, cancha, choclo, guagua, carpa); del guaraní (ñandú, tapioca, jaguar, maraca); del mapudungun (poncho discutido, gaucho quizá). Muchos son ya universales (el chocolate del mundo entero habla náhuatl). Los marinerismos generalizados en tierra delatan la travesía fundacional: botar «tirar», amarrar «atar», virar «girar», flete, zafarse. Los afronegrismos de la trata (banana, mucama, quilombo, bemba, y la impronta afro en la música: conga, mambo). Los arcaísmos peninsulares vivos en América (lindo, pollera «falda», prieto, platicar, angosto, demorar: el español americano como museo parcial del clásico). Y la creación moderna: derivación propia (-ada: cachetada, papelada; -ear: tipear, chatear), anglicismos más tempranos y densos que en España (carro, computadora, rentar, chequear) y las divergencias cotidianas que pueblan los diccionarios de americanismos (el DAMER de la ASALE, 2010: unas 70.000 voces): manejar/conducir, celular/móvil, boleto/billete... El aula puede jugar con ellas: son la prueba palpable de la unidad en la diversidad.
4. Las áreas dialectales americanas
Dividir dialectalmente un continente es empresa discutida (criterios fonéticos, léxicos —Henríquez Ureña propuso cinco zonas por sustrato—, gramaticales —Rona y el voseo—, o multidimensionales —Moreno Fernández—), pero la partición operativa más aceptada distingue: (1) el Caribe y las Antillas (Cuba, Puerto Rico, R. Dominicana, costas de Venezuela y Colombia): tierras bajas extremas: -s aspirada/perdida, -r/-l, ¿qué tú dices?, ritmo rápido; (2) México y Centroamérica: altiplano conservador (-s tensa, vocales átonas relajadas), voseo centroamericano, léxico náhuatl, la megalópoli mexicana como mayor foco irradiador del español mundial (doblajes, televisión); (3) el área andina (sierra de Colombia a Bolivia): conservadora, contacto quechua-aimara (doble posesivo, «dice» evidencial, ustedeo), asibilaciones; (4) el Río de la Plata y el Chaco (Argentina, Uruguay, Paraguay): voseo pleno normativizado, žeísmo/sheísmo, entonación italianizante porteña, contacto guaraní en Paraguay; (5) Chile: área propia (voseo verbal atenuado, cantái, palatalización de que- [qu(e)ʃ], léxico mapuche). Cabe añadir el español de Estados Unidos (epígrafe 5) y recordar que las isoglosas cruzan fronteras: el mapa dialectal no es el político, y la costa colombiana está más cerca de La Habana que de Bogotá.
5. El español americano en contacto: lenguas indígenas y Estados Unidos
El contacto (tema 8) tiene en América sus dos laboratorios mayores. Con las lenguas indígenas: bilingüismo social andino (español-quechua/aimara: interferencias estables como el doble posesivo, la evidencialidad calcada, entonaciones), guaraní paraguayo (diglosia invertida parcial: el guaraní, lengua de la intimidad nacional incluso de los no indígenas, con el jopara como mezcla cotidiana), y los procesos duales de revitalización (educación intercultural bilingüe, cooficialidades constitucionales en Bolivia, Ecuador, México, Perú) y sustitución acelerada (cientos de lenguas amenazadas). Con el inglés: los ~60 millones de hispanos de Estados Unidos (segunda «hispanofonía» mundial) producen el continuo del español estadounidense: mantenimiento generacional imperfecto (la tercera generación tiende al desplazamiento: hablantes de herencia del tema 8), spanglish como etiqueta popular de la alternancia y el préstamo denso (rufo, aplicar, llamar p'atrás), medios en español gigantescos (Univision), academia propia (la ANLE) y un debate identitario (¿corrupción o dialecto emergente?) que la lingüística responde con serenidad descriptiva: es contacto de manual, y su futuro dependerá de la transmisión, no de las opiniones.
6. El español en el mundo
6.1. Demolingüística: las cifras
Según los anuarios del Instituto Cervantes (El español en el mundo), el español ronda los 600 millones de usuarios potenciales: unos 500 millones nativos (segunda lengua materna del planeta tras el chino mandarín), más hablantes de competencia limitada y ~24 millones de estudiantes de ELE. Es lengua oficial en 21 países, tercera lengua en internet, segunda en redes como X o en Wikipedia por algunas métricas, y lengua de trabajo de la ONU y de múltiples organismos. Su demografía se completa con las hispanofonías periféricas: Estados Unidos (~60 M), Brasil (vecino gigante con el español curricular por la ley de 2005, luego matizada), Guinea Ecuatorial (única África hispanohablante oficial), Filipinas (residual tras 1898, con el chabacano criollo) y el judeoespañol sefardí (tema 7). Manejar estas cifras con espíritu crítico (¿qué cuenta como «hablante»? ¿quién cuenta y para qué?) es, en sí mismo, ejercicio de alfabetización informacional.
6.2. El panhispanismo normativo e institucional
La unidad del español es una política, no una inercia. Su arquitectura: la ASALE (Asociación de Academias de la Lengua Española, 1951), que agrupa las 23 academias (con la estadounidense ANLE y la ecuatoguineana), y la política lingüística panhispánica proclamada desde los 2000: las obras académicas se elaboran y firman conjuntamente: la Ortografía (2010), el DLE, el Diccionario Panhispánico de Dudas (2005), el DAMER y, sobre todo, la Nueva gramática (2009), primera en describir las normas cultas de todas las áreas: el estándar deja de ser el de Madrid para ser pluricéntrico: varias normas cultas nacionales convergentes en un espesor común enorme (la «unidad en la diversidad»). Completa el sistema el Instituto Cervantes (1991: enseñanza y certificación —DELE, SIELE— y diplomacia cultural) y los congresos internacionales de la lengua (CILE). El modelo tiene también críticos (¿pluricentrismo real o «madrileñismo» blando?, debates sobre la gestión del DLE o del español «neutro» de los doblajes), que el opositor debe conocer como muestra de madurez.
6.3. Economía, retos y perspectivas de difusión
El español tiene valor económico mensurable: en torno al 6-7 % del PIB de España se vincula a la lengua (industrias culturales, editorial —el español como segunda lengua editorial—, ELE, turismo idiomático); compartir lengua multiplica el comercio bilateral y las migraciones lo confirman. Las perspectivas demográficas son de crecimiento hasta ~2060-2070 (motores: América y el crecimiento estadounidense) con posterior estabilización y descenso relativo (África hará crecer al francés y al inglés; el peso relativo hispano bajará). Los retos cualitativos son más serios que los cuantitativos: el español es gigante demográfico pero enano científico (residual en las publicaciones de ciencia: el inglés como latín de la ciencia) y mediano tecnológico: su presencia en la economía digital y en la inteligencia artificial (corpus, modelos de lengua entrenados mayoritariamente en inglés, calidad del español sintético) es la nueva frontera de la política lingüística (proyectos públicos de corpus e IA en español y las lenguas cooficiales). La difusión como lengua extranjera crece (EE. UU., Brasil, y del Reino Unido a China), sin alcanzar el estatus de lingua franca del inglés: el español es, y previsiblemente será, la segunda gran lengua internacional de comunicación cultural, con su fuerza en la demografía nativa, la contigüidad territorial y una industria cultural (música, series, literatura) en momento expansivo.
Un subproducto curioso de esa industria merece análisis lingüístico: el llamado español neutro o global: la variedad artificial de los doblajes, los productos audiovisuales panhispánicos y la localización de software, diseñada para no sonar de ningún sitio (seseo, ustedes, tuteo sin voseo, léxico «desregionalizado»). Es un estándar comercial, no académico, y su interés didáctico es doble: demuestra en negativo cuánta variación real existe (hay que podar mucho para no ser de ninguna parte) y plantea debates culturales vivos (el rechazo español al doblaje «latino» y viceversa, la denuncia de empobrecimiento expresivo). Junto a él, la música urbana panhispánica y las redes están produciendo una nivelación juvenil parcial de ida y vuelta (léxico caribeño global: bochinche, chamba, parcero circulando fuera de sus fronteras): por primera vez en la historia, los jóvenes hispanohablantes se oyen todos entre sí a diario, y ese contacto horizontal masivo es un experimento sociolingüístico en curso cuyo desenlace nadie conoce todavía.
7. Implicaciones didácticas
- Oído americano: audiciones sistemáticas (música, series, doblajes, youtubers de distintas áreas) con parrilla de rasgos (¿seseo?, ¿voseo?, ¿-s aspirada?): la dialectología como juego de detectives; mapa sonoro colaborativo del español.
- El aula como muestra: el alumnado de origen americano como informante experto y legitimado (¿cómo se dice en tu casa?); glosario comparado de aula (celular/móvil) con el DAMER y el DLE en línea.
- Literatura con oído: leer el voseo en Cortázar, el léxico mexicano en Rulfo, el caribeño en García Márquez: la variación como recurso estilístico (puente a los temas 66 y 68).
- Norma pluricéntrica en acto: talleres con el Diccionario Panhispánico de Dudas y la NGLE: ¿es correcto «recién llegó»?, ¿y «¿qué tú quieres?»?: aprender a consultar antes que a sentenciar.
- Datos y espíritu crítico: los anuarios del Cervantes como material de análisis (gráficas, definiciones de «hablante», proyecciones): alfabetización informacional aplicada (tema 5).
- Contra el prejuicio: sesión específica sobre jerarquías imaginarias («¿dónde se habla el mejor español?») desmontadas con los conceptos de norma culta pluricéntrica; el docente vigila su propia corrección de rasgos americanos como si fueran errores.
8. Conclusiones
El español de América es el resultado de la mayor operación de trasplante lingüístico de la historia moderna: una koiné de base meridional, nivelada en suelo americano y modulada por la geografía social (costas innovadoras, altiplanos conservadores), enriquecida por los sustratos indígenas (léxico universal: chocolate, canoa) y por su propia creatividad (voseo normativizado, neologismo constante), articulada en áreas reconocibles (Caribe, México-Centroamérica, Andes, Río de la Plata, Chile) y viva en sus fronteras de contacto (guaraní, quechua, inglés estadounidense). Nada en él es corrupción: son las normas cultas de la inmensa mayoría de la hispanofonía, hoy codificadas en pie de igualdad por la política panhispánica de las 23 academias.
Como lengua mundial, el español vive un momento de plenitud demográfica (~600 millones, segunda lengua materna) con retos precisos: convertir peso demográfico en peso científico y tecnológico, gestionar el pluricentrismo sin recentralizar, y cuidar sus dos fronteras estratégicas: el bilingüismo estadounidense y la vitalidad de las lenguas indígenas con las que convive. Para el aula, la moraleja es una sola y preside todo el tema: el profesor de Lengua Castellana y Literatura no enseña el español de su provincia, sino una lengua de veintitrés academias y seiscientos millones de voces; que sus alumnos la oigan entera —con sus voseos, sus seseos y sus ustedes— es enseñarles, de paso, la lección mayor de la sociolingüística: la unidad no exige uniformidad.
9. Esquema
EL ESPAÑOL DE AMÉRICA Y EN EL MUNDO
│
├─ 1. FORMACIÓN
│ ├─ 1492: castellano preclásico + POBLADORES DIVERSOS → KOINÉ
│ ├─ Polémica ANDALUCISMO: Wagner/Lapesa (base meridional; datos de
│ │ Boyd-Bowman: andaluces y Sevilla-puerto) vs Henríquez Ureña
│ │ (poligenismo) → síntesis: ESPAÑOL ATLÁNTICO nivelado EN América
│ ├─ TIERRAS BAJAS (costas, flotas: innovadoras) vs ALTAS (cortes
│ │ virreinales: conservadoras): la brújula del mapa
│ ├─ Cronología: período ANTILLANO 1492-1519 → estabilización colonial →
│ │ independencias: ¿fragmentación? BELLO 1847 (gramática para
│ │ americanos) vs Sarmiento · Cuervo pesimista · academias desde
│ │ 1871 → llegó MÁS cohesionado al s. XXI
│ └─ Lenguas indígenas: náhuatl, maya, quechua-aimara, guaraní, taíno ·
│ «lenguas generales» misioneras · hispanización tardía (s. XIX-XX)
│
├─ 2. CARACTERIZACIÓN
│ ├─ FONÉTICA: (casi) generales: SESEO (universal), yeísmo, USTEDES ·
│ │ bajas: -s aspirada, -r/-l, -n velar · altas: -s tensa, vocales
│ │ átonas caducas (México) · žeísmo rioplatense · asibilaciones
│ ├─ MORFOSINTAXIS: VOSEO (vos cantás/tenés/sos; pleno rioplatense,
│ │ centroamericano, verbal chileno) · ustedeo · pretérito simple
│ │ (hoy llegué) · diminutivos (ahorita) · habla lindo · recién llegó ·
│ │ ¿qué tú quieres? (Caribe) · sistema etimológico (lo vi) ·
│ │ hasta temporal mexicano · qué tan · nomás · -ra por -se ·
│ │ futuro perifrástico (voy a ir) · -azo · ¿mande?
│ └─ LÉXICO: indigenismos (taíno: canoa 1.º, huracán · náhuatl: chocolate,
│ tomate · quechua: papa, cancha · guaraní: jaguar) · marinerismos
│ (botar, amarrar, virar) · afronegrismos (banana, mambo) ·
│ arcaísmos (lindo, platicar) · anglicismos (carro, computadora) ·
│ DAMER (~70.000 voces)
│
├─ 3. ÁREAS: Caribe-Antillas · México-Centroamérica · Andina · Río de la
│ Plata-Chaco · Chile (+ EE. UU.) · isoglosas ≠ fronteras políticas
│
├─ 4. CONTACTO: andino (quechua: doble posesivo, evidencial) · PARAGUAY
│ (guaraní cooficial mayoritario; jopara) · revitalización (EIB,
│ cooficialidades) vs sustitución · EE. UU.: ~60 M · spanglish
│ (alternancia + préstamo: rufo, aplicar) · 3.ª generación desplaza ·
│ ANLE · Univision
│
└─ 5. EL ESPAÑOL EN EL MUNDO
├─ CIFRAS (Cervantes): ~600 M (500 nativos: 2.ª materna) · 21 países ·
│ 3.ª en internet · 24 M estudiantes · Brasil, Guinea Ec., Filipinas
├─ PANHISPANISMO: ASALE 1951 (23 academias) · obras conjuntas (NGLE
│ 2009, Ortografía 2010, DPD, DAMER) · norma PLURICÉNTRICA ·
│ Cervantes (DELE/SIELE) · CILE · críticas (¿madrileñismo blando?)
└─ PERSPECTIVAS: valor económico (~6-7 % PIB; comercio ×) · crecimiento
hasta ~2060 · RETOS: enano CIENTÍFICO, mediano TECNOLÓGICO (IA,
corpus) · 2.ª lengua internacional cultural, no lingua franca ·
ESPAÑOL NEUTRO de doblajes (estándar comercial) · nivelación
juvenil por música urbana y redes (contacto horizontal masivo)
10. Bibliografía y webgrafía
- Aleza, M. y Enguita, J. M. (coords.), La lengua española en América: normas y usos actuales, Universitat de València (en línea).
- Frago, J. A., Historia del español de América, Gredos, Madrid.
- Henríquez Ureña, P., Observaciones sobre el español en América, RFE.
- Lapesa, R., Historia de la lengua española (caps. americanos), Gredos.
- Lipski, J., El español de América, Cátedra, Madrid.
- López Morales, H., La andadura del español por el mundo, Taurus.
- Moreno de Alba, J. G., El español en América, FCE, México.
- Moreno Fernández, F., La lengua española en su geografía, Arco Libros; Atlas de la lengua española en el mundo (con Otero), Ariel.
- RAE y ASALE, Nueva gramática de la lengua española; Diccionario de americanismos (DAMER); Diccionario panhispánico de dudas.
- Instituto Cervantes, El español en el mundo. Anuario (cervantes.es).
- Vaquero, M., El español de América (I: Pronunciación; II: Morfosintaxis y léxico), Arco Libros.
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