Tema 28
Redes, Internet y ciberseguridad
Redes de ordenadores, servicios de Internet y protección de la información.
🎯 Lo que tienes que dominar
- Redes de ordenadores: tipos (LAN/WAN), topologías y el modelo cliente-servidor.
- Internet: navegadores, protocolos (HTTP/HTTPS), URL y servicios (web, correo, nube).
- Seguridad de la información: malware, phishing, contraseñas y copias de seguridad.
- El Esquema Nacional de Seguridad (ENS) y buenas prácticas en el puesto de trabajo.
Guía de estudio del Tema 28, último del bloque de ofimática y del temario. Es un tema conceptual, sin ley de referencia, dedicado a las redes de ordenadores, a Internet y a la ciberseguridad. La materia es amplia y evoluciona con rapidez; aquí se recogen los conceptos estables que se preguntan en las oposiciones. Material de estudio orientado al examen.
0. Introducción
El trabajo administrativo actual es impensable sin las redes y sin Internet. El ordenador del auxiliar está conectado a la red de su organismo, que a su vez se conecta a Internet; a través de esa conexión se accede a las aplicaciones de gestión, al correo, a la sede electrónica, a las bases de datos y a la nube. Esta dependencia hace que dos competencias sean hoy imprescindibles: entender cómo funcionan las redes e Internet y saber proteger la información frente a las amenazas. Por eso este tema cierra el bloque de ofimática con tres grandes apartados: las redes de ordenadores, los servicios de Internet y la ciberseguridad.
La transformación digital de la Administración —la sede electrónica, el expediente electrónico, la interoperabilidad entre organismos, el teletrabajo— se sostiene sobre estas tres patas: unas redes que conectan los equipos, el acceso a Internet y sus servicios, y la ciberseguridad que protege la información y genera la confianza necesaria. De poco sirve digitalizar los procedimientos si la información no está segura; por eso la seguridad no es un añadido, sino una condición del propio servicio público electrónico.
El tema enlaza con los anteriores del bloque: el correo electrónico (Tema 27) es un servicio de Internet; la protección de datos (Tema 12) impone medidas de seguridad; y la Administración electrónica (Temas 11 y 17) descansa sobre estas infraestructuras. La seguridad, además, no es solo una cuestión técnica: la mayoría de los incidentes se producen por un error humano, de modo que el comportamiento prudente del empleado público es la primera línea de defensa. El auxiliar no necesita ser un experto informático, pero sí conocer los conceptos y, sobre todo, las buenas prácticas que protegen la información que maneja.
1. Las redes de ordenadores: concepto y ventajas
Una red de ordenadores (o red informática) es un conjunto de equipos y dispositivos interconectados entre sí que pueden comunicarse y compartir recursos. Esos recursos pueden ser datos (archivos, bases de datos), hardware (impresoras, escáneres, discos) o servicios (correo, aplicaciones, acceso a Internet). Para que la comunicación sea posible, los equipos deben compartir un medio de transmisión (cable o inalámbrico) y un conjunto de reglas comunes llamadas protocolos.
Las ventajas de trabajar en red son evidentes en una organización: permite compartir información y trabajar sobre los mismos documentos, compartir dispositivos costosos (una impresora para todo un departamento), centralizar los datos y las copias de seguridad, comunicarse (correo, mensajería, videoconferencia) y acceder a servicios remotos e Internet. A cambio, la red introduce nuevos riesgos —un fallo puede afectar a muchos usuarios y las amenazas se propagan por ella—, lo que hace necesaria la seguridad que se estudia al final del tema.
Para que dos equipos se entiendan no basta con un cable o una señal: necesitan hablar el mismo "idioma". Ese idioma común son los protocolos, reglas que fijan cómo se identifican los equipos, cómo se trocea y numera la información, cómo se detectan los errores y cómo se confirma la recepción. Sin protocolos comunes, la comunicación sería imposible, igual que dos personas que hablan lenguas distintas no pueden dialogar. En Internet, ese conjunto de reglas es la familia TCP/IP, que se estudia más adelante y que ha permitido conectar equipos de fabricantes y sistemas operativos muy diferentes.
La comunicación en red puede organizarse por capas o niveles, cada una encargada de una tarea (el medio físico, el direccionamiento, el transporte fiable, la aplicación). Los dos modelos de referencia son el modelo teórico OSI, de siete capas, y el modelo práctico TCP/IP, de cuatro. No es necesario memorizar todas las capas, pero sí entender la idea: dividir un problema complejo en niveles hace que cada parte pueda diseñarse y cambiarse por separado, lo que da flexibilidad y robustez al conjunto.
No conviene confundir la red con Internet: la red es la infraestructura de equipos conectados (puede ser interna y no tener salida al exterior), mientras que Internet es una red concreta, mundial y pública. Tampoco debe confundirse la red con los servicios que circulan por ella (correo, web): la red es el "camino", y los servicios, el "tráfico" que transita. Con estas ideas básicas asentadas —qué es una red, qué la hace posible y cómo se organiza— se pueden abordar con claridad los apartados siguientes.
2. Clasificación de las redes
Las redes se clasifican con varios criterios. El más habitual es por su extensión geográfica:
- PAN (red de área personal): de muy corto alcance, en torno a una persona (por ejemplo, la conexión Bluetooth entre el móvil y unos auriculares).
- LAN (red de área local): conecta equipos en un espacio reducido, como una oficina, un edificio o un organismo. Es la red típica de un centro de trabajo. Su versión inalámbrica es la WLAN (con tecnología wifi).
- MAN (red de área metropolitana): abarca una ciudad o un área metropolitana, conectando varias LAN.
- WAN (red de área extensa): cubre grandes distancias (un país o el mundo), conectando redes distantes. Internet es la mayor WAN que existe.
Otro criterio es la topología, es decir, la forma en que se conectan físicamente los equipos:
- Bus: todos los equipos comparten un único cable central; es sencilla y barata, pero si falla el cable central cae toda la red.
- Estrella: todos los equipos se conectan a un dispositivo central (un conmutador o switch). Es la más usada hoy: si falla un equipo o su cable, los demás siguen funcionando; el punto débil es el dispositivo central.
- Anillo: los equipos se conectan formando un círculo, y la información circula en un sentido.
- Malla: los equipos se conectan entre sí con múltiples caminos; es muy robusta (si falla un enlace, hay rutas alternativas) pero cara. Internet, en su conjunto, tiene una estructura mallada.
- Árbol (jerárquica): combina varias estrellas en niveles, como las ramas de un árbol.
Un tercer criterio es el medio de transmisión: las redes pueden ser cableadas (con cable de par trenzado o fibra óptica, más rápidas y seguras) o inalámbricas (por ondas de radio, como el wifi, más cómodas y flexibles pero con mayor riesgo de interferencias y de intrusión). Muchas redes reales son mixtas: la parte fija se cablea y a ella se conectan puntos de acceso wifi para los dispositivos móviles.
Por último, según la titularidad o el uso, se distingue entre redes privadas (de una organización) y públicas (abiertas), y aparecen los conceptos de intranet (red privada de una organización que usa las tecnologías de Internet para su uso interno) y extranet (parte de esa intranet a la que se da acceso controlado a personas externas, como proveedores o colaboradores). Conviene fijar la idea central del apartado: la red de una oficina es una LAN, normalmente en topología de estrella alrededor de un switch, que se conecta a través de un router a la mayor de las WAN, que es Internet.
3. Arquitectura: cliente-servidor y entre iguales
Según cómo se reparten las funciones, hay dos modelos de red. En el modelo cliente-servidor, unos equipos (los servidores) ofrecen recursos o servicios (archivos, correo, bases de datos, páginas web) y otros equipos (los clientes) los solicitan y usan. Es el modelo dominante en las organizaciones y en Internet: cuando el navegador (cliente) pide una página a un servidor web, está aplicando este modelo. Sus ventajas son la centralización (los datos y la seguridad se gestionan en el servidor) y la escalabilidad.
En el modelo entre iguales (peer-to-peer o P2P), todos los equipos actúan a la vez como clientes y como servidores, compartiendo recursos directamente entre sí sin un servidor central. Es sencillo para redes pequeñas, pero más difícil de gestionar y asegurar. En el entorno administrativo predomina el modelo cliente-servidor, con servidores centrales que custodian la información y aplican las políticas de seguridad.
Existen servidores especializados según el servicio que prestan: el servidor de archivos almacena documentos compartidos; el servidor de impresión gestiona las impresoras; el servidor web aloja páginas; el servidor de correo gestiona los mensajes; el servidor de base de datos custodia la información estructurada; y el servidor de aplicaciones ejecuta los programas de gestión. En una oficina, el ordenador del auxiliar (cliente) se conecta a estos servidores para guardar sus documentos en la unidad de red, imprimir, consultar las aplicaciones o acceder al correo. Esta centralización facilita las copias de seguridad y el control de accesos, que se realizan en el servidor y no equipo por equipo, lo que resulta clave para la seguridad de la organización.
4. Componentes y dispositivos de red
Para construir una red hacen falta varios elementos. Cada equipo necesita una tarjeta de red (o adaptador de red), que le permite conectarse; toda tarjeta tiene una dirección física única llamada MAC. El medio de transmisión puede ser cableado (el habitual cable de par trenzado con conector RJ-45, o la fibra óptica, más rápida y a mayor distancia) o inalámbrico (wifi, Bluetooth). Los principales dispositivos de interconexión son:
- Conmutador (switch): conecta los equipos de una red local y dirige los datos solo al destinatario concreto. Es el dispositivo central de la topología en estrella.
- Concentrador (hub): antecesor del switch; repartía los datos a todos los equipos (menos eficiente y ya en desuso).
- Enrutador (router): conecta redes distintas entre sí y encuentra la ruta de los datos; es el que une la red local con Internet.
- Punto de acceso (AP): permite la conexión inalámbrica (wifi) de los dispositivos a la red.
- Módem: adapta la señal para transmitirla por la línea del proveedor de Internet. En los hogares es frecuente un aparato que combina módem, router y punto de acceso.
- Repetidor: amplía el alcance de la señal cuando la distancia es grande (los repetidores wifi extienden la cobertura inalámbrica).
- Pasarela (gateway): conecta redes que usan protocolos distintos, traduciendo entre ellas.
- Cortafuegos (firewall): dispositivo (o programa) que controla y filtra el tráfico entre redes para protegerlas; se estudia en el apartado de seguridad.
Sobre el cableado, el más común en las oficinas es el par trenzado con conector RJ-45, disponible en distintas categorías (Cat 5e, Cat 6, etc.) que soportan mayores velocidades; la fibra óptica, que transmite luz por un hilo de vidrio, ofrece velocidades muy superiores y alcances mayores, y se usa en las conexiones troncales y de acceso a Internet. Conviene no confundir los dispositivos por su función: el switch trabaja dentro de una red local repartiendo el tráfico al equipo concreto; el router trabaja entre redes distintas, decidiendo la ruta y dando salida a Internet. Esta diferencia switch (dentro) / router (entre redes) es una pregunta clásica.
5. Protocolos y direcciones: TCP/IP
Para comunicarse, los equipos siguen unos protocolos. El conjunto de protocolos de Internet se conoce como TCP/IP, por sus dos protocolos principales: IP (Protocolo de Internet), que se encarga del direccionamiento y de encaminar los datos, y TCP (Protocolo de Control de Transmisión), que garantiza que los datos lleguen completos y en orden. La información no viaja de una vez, sino troceada en pequeños paquetes que se envían por separado y se recomponen en el destino. Este funcionamiento por paquetes hace la red eficiente y robusta.
Cada equipo conectado se identifica con una dirección IP, un número único en la red. Existen dos versiones: IPv4 (cuatro números separados por puntos, como 192.168.1.1; su número de direcciones se ha agotado) e IPv6 (más larga, en hexadecimal, con un número de direcciones prácticamente ilimitado, creada para sustituir a IPv4). No debe confundirse la dirección IP (lógica, asignada a la conexión) con la dirección MAC (física, grabada en la tarjeta de red). La asignación automática de direcciones IP a los equipos la realiza el protocolo DHCP.
Como recordar números IP es incómodo, existe el DNS (Sistema de Nombres de Dominio), que traduce los nombres de dominio (como www.administracion.gob.es) a las direcciones IP correspondientes; funciona como una gran agenda de Internet. Además, cada servicio usa unos puertos (por ejemplo, el 80 para HTTP y el 443 para HTTPS), que identifican la aplicación concreta dentro de un equipo. Estos conceptos —IP, MAC, DNS, DHCP, puertos— forman el vocabulario básico de las redes que conviene manejar.
Un ejemplo integra todas las piezas. Cuando el auxiliar escribe una dirección en el navegador y pulsa Intro, su equipo pregunta al DNS cuál es la IP de ese dominio; con esa IP, prepara la petición, que TCP divide en paquetes numerados; el router encamina los paquetes por Internet hasta el servidor; este responde con la página, también en paquetes, que TCP recompone en orden en el equipo del usuario, y el navegador la muestra. Todo ocurre en una fracción de segundo y de forma transparente, pero detrás actúan el DNS, IP, TCP, el router y los protocolos de la web.
En las redes inalámbricas (wifi) hay que prestar especial atención a la seguridad, porque la señal viaja por el aire y puede ser captada. Por eso el wifi se protege con cifrado: los estándares actuales son WPA2 y, el más moderno, WPA3 (el antiguo WEP quedó obsoleto por inseguro). Nunca conviene realizar tareas sensibles (banca, acceso a aplicaciones de gestión) desde una wifi pública abierta; si es imprescindible, debe hacerse a través de una VPN. En el ámbito profesional, la red wifi corporativa exige autenticación y está separada de la de invitados.
Conviene añadir la distinción entre direcciones IP públicas y privadas. Las privadas (rangos como 192.168.x.x) se usan dentro de una red local y no son visibles en Internet; la pública es la que identifica a toda la red frente al exterior, y normalmente la asigna el proveedor de Internet al router. Un mecanismo llamado NAT traduce entre las direcciones privadas de la oficina y la pública, permitiendo que muchos equipos compartan una sola dirección pública. También es útil saber que el ancho de banda mide la capacidad de una conexión (cuántos datos puede transmitir por segundo, en Mbps o Gbps), y que la latencia mide el retardo; ambos determinan la "velocidad" que percibe el usuario.
6. Internet: concepto, historia y la web
Internet es la red de redes: una red mundial que interconecta millones de redes y dispositivos usando los protocolos TCP/IP. Su origen se remonta a finales de los años sesenta, con la red estadounidense ARPANET, de la que derivó Internet tal como la conocemos. No tiene un dueño único ni una autoridad central que la gobierne; se rige por estándares abiertos y organismos de coordinación técnica.
De ARPANET a la Internet actual median varios hitos: la adopción del conjunto de protocolos TCP/IP como estándar común (a principios de los años ochenta), que permitió interconectar redes muy distintas; la creación del DNS, que sustituyó los números por nombres fáciles de recordar; y, sobre todo, la invención de la World Wide Web a comienzos de los noventa, que hizo Internet accesible al gran público. Desde entonces, la generalización de las conexiones de banda ancha, la telefonía móvil y la nube han convertido Internet en una infraestructura esencial para la economía, la comunicación y los servicios públicos.
Es muy importante no confundir Internet con la web. Internet es la infraestructura, la red física y lógica que conecta los equipos. La World Wide Web (WWW o web) es uno de los servicios que funcionan sobre Internet: el conjunto de páginas enlazadas entre sí a las que se accede con un navegador. La web fue creada por Tim Berners-Lee a principios de los años noventa y popularizó Internet, pero no es lo mismo: junto a la web, Internet ofrece otros servicios como el correo electrónico, la transferencia de archivos o la mensajería. Dicho de otro modo, la web viaja por Internet, pero Internet es mucho más que la web.
Dentro de este marco aparecen también los términos intranet y extranet, ya citados: la intranet usa las tecnologías de la web pero es de uso interno de una organización, y la extranet extiende ese acceso, de forma controlada, a ciertos usuarios externos. Muchos organismos disponen de una intranet donde el personal consulta normativa, aplicaciones y comunicaciones internas.
Aunque Internet no tiene un dueño, sí existen organismos que coordinan su funcionamiento técnico: la ICANN gestiona el sistema de nombres de dominio y las direcciones, y el IETF y el W3C elaboran los estándares de Internet y de la web. Los nombres de dominio se organizan de forma jerárquica y terminan en un dominio de primer nivel, que puede ser geográfico (.es para España, .fr, .it) o genérico (.com, .org, .net, .edu); las Administraciones españolas usan el dominio .gob.es. La web ha evolucionado desde una web 1.0 de páginas estáticas de solo lectura, hacia una web 2.0 participativa (redes sociales, blogs, wikis, donde el usuario crea contenido) y una web cada vez más basada en aplicaciones y servicios en la nube.
7. Los servicios de Internet
Internet ofrece numerosos servicios. Los principales son:
- La World Wide Web: el acceso a páginas y aplicaciones web mediante el protocolo HTTP (o su versión segura HTTPS). Es el servicio más usado y la base de la Administración electrónica.
- El correo electrónico: el envío y recepción de mensajes (estudiado en el Tema 27), con sus protocolos SMTP, POP3 e IMAP.
- La transferencia de archivos: mediante el protocolo FTP, para subir y descargar ficheros entre equipos.
- El almacenamiento en la nube: guardar y compartir archivos en servidores remotos (OneDrive, Drive), accesibles desde cualquier lugar.
- La mensajería instantánea y la videoconferencia: comunicación en tiempo real (chats, Teams), muy usada para el trabajo colaborativo.
- Otros servicios: los buscadores, las redes sociales, la difusión de contenidos multimedia (streaming) o el acceso remoto a equipos.
Un fenómeno en expansión es el Internet de las cosas (IoT): la conexión a Internet de objetos cotidianos (sensores, cámaras, electrodomésticos, dispositivos industriales) que recogen y envían datos. Multiplica las posibilidades, pero también la superficie de ataque, porque muchos de esos dispositivos tienen escasa seguridad. Otro rasgo del Internet actual es la movilidad: gran parte del acceso se hace desde teléfonos y tabletas por redes móviles (4G, 5G) o wifi, lo que obliga a extender las medidas de seguridad a esos dispositivos. La Administración, por su parte, ofrece cada vez más servicios "en línea" —la sede electrónica, la Carpeta Ciudadana, los registros y notificaciones electrónicas—, de manera que Internet se ha convertido en el canal principal de relación entre la ciudadanía y las Administraciones públicas.
El servicio estrella para la Administración es la web, sobre la que se construyen las sedes electrónicas, los portales y las aplicaciones de gestión. Para acceder a ella se usa un elemento clave: la URL (localizador uniforme de recursos), la "dirección" de una página web (por ejemplo, https://sede.organismo.gob.es), formada por el protocolo, el nombre del dominio y, en su caso, la ruta del recurso.
Dos servicios merecen una mención especial por su importancia creciente en el trabajo administrativo. El primero es la nube (cloud): en lugar de guardar los datos y ejecutar los programas en el propio equipo, se hace en servidores remotos accesibles por Internet. La nube se ofrece en distintas modalidades —software como servicio (SaaS), como el correo web o las aplicaciones ofimáticas en línea; plataforma (PaaS); e infraestructura (IaaS)—, y aporta accesibilidad desde cualquier lugar y ahorro, aunque exige cuidar la seguridad y el cumplimiento normativo de los datos. El segundo es el acceso remoto y el teletrabajo: mediante una red privada virtual (VPN), el empleado se conecta a la red de su organismo desde fuera a través de un "túnel" cifrado, como si estuviera en la oficina, lo que permite trabajar a distancia con seguridad. La VPN es hoy una herramienta habitual y una respuesta correcta frecuente cuando se pregunta cómo conectarse de forma segura desde el exterior.
8. Navegadores web y buscadores
Un navegador web es el programa que permite acceder y visualizar las páginas web. Los más utilizados son Google Chrome, Microsoft Edge, Mozilla Firefox y Safari. Sus funciones habituales son la barra de direcciones (donde se escribe la URL), las pestañas (para varias páginas a la vez), los marcadores o favoritos (para guardar direcciones), el historial de navegación, la descarga de archivos y la navegación privada o de incógnito (que no guarda el historial en el equipo, aunque no hace anónima la navegación frente al proveedor o los sitios visitados).
Al navegar, el equipo guarda pequeños archivos: la caché (copias temporales de las páginas para cargarlas más rápido) y las cookies (pequeños archivos de texto que los sitios guardan para recordar preferencias, sesiones o hábitos). Las cookies tienen implicaciones de privacidad, por eso las webs piden consentimiento para las no necesarias. Conviene distinguir el navegador del buscador: el buscador (como Google o Bing) es un servicio web que localiza información en Internet a partir de palabras clave; el navegador es el programa con el que se accede a él. No son lo mismo, aunque a veces se confundan.
Desde el punto de vista de la seguridad, hay que fijarse en la barra de direcciones: cuando una web usa HTTPS aparece un candado, que indica que la comunicación va cifrada y que el sitio dispone de un certificado que acredita su identidad. Nunca deben introducirse datos personales o bancarios en una página que no sea HTTPS. Los navegadores admiten además complementos o extensiones (bloqueadores de publicidad, gestores de contraseñas), que aportan funciones pero deben instalarse solo desde fuentes de confianza, y conviene mantenerlos, como el propio navegador, actualizados, porque muchas vulnerabilidades se corrigen en las actualizaciones. Para buscar bien, ayuda usar palabras clave precisas y las opciones de búsqueda avanzada; pero hay que valorar de forma crítica las fuentes, porque en Internet convive la información fiable con la errónea o interesada.
9. La seguridad de la información: los pilares CID
La seguridad de la información (o ciberseguridad) es el conjunto de medidas para proteger la información y los sistemas frente a amenazas. Se asienta sobre tres pilares fundamentales, que se recuerdan con las siglas CID:
- Confidencialidad: que la información solo sea accesible a quien está autorizado (por ejemplo, mediante contraseñas y cifrado).
- Integridad: que la información sea exacta y completa y no se altere de forma indebida.
- Disponibilidad: que la información y los servicios estén accesibles cuando se necesitan (frente a caídas, borrados o ataques).
A estos tres pilares suelen añadirse la autenticidad (garantizar quién es el autor u origen) y el no repudio (que quien realiza una acción no pueda negarla después). Toda la seguridad se orienta a preservar estos objetivos. La firma electrónica, por ejemplo, aporta autenticidad, integridad y no repudio; el cifrado, confidencialidad; las copias de seguridad, disponibilidad. Entender los pilares CID ayuda a comprender para qué sirve cada medida de protección.
Es útil manejar tres conceptos que se relacionan con los pilares. Una vulnerabilidad es una debilidad de un sistema (un fallo del programa, una contraseña débil, un usuario mal formado). Una amenaza es cualquier circunstancia con potencial para causar daño aprovechando una vulnerabilidad. Y el riesgo es la probabilidad de que una amenaza se materialice y su impacto. La seguridad consiste precisamente en gestionar el riesgo: identificar los activos a proteger, sus vulnerabilidades y amenazas, y aplicar medidas proporcionadas para reducirlo a un nivel aceptable. No existe la seguridad absoluta; el objetivo es reducir el riesgo, no eliminarlo por completo. Esta lógica de gestión de riesgos es la que inspira el Esquema Nacional de Seguridad.
10. Las amenazas: malware e ingeniería social
Las amenazas a la seguridad son muy variadas. La más conocida es el malware (software malicioso), término que engloba distintos tipos de programas dañinos:
- Virus: programa que se oculta en un archivo y se propaga al ejecutarlo, dañando el sistema.
- Gusano (worm): se replica y propaga solo por la red, sin necesidad de intervención del usuario.
- Troyano: se disfraza de programa legítimo para colarse y abrir una puerta al atacante.
- Spyware: espía la actividad del usuario y roba información.
- Ransomware: cifra o secuestra los archivos y pide un rescate para liberarlos; es una de las amenazas más graves para las organizaciones.
- Adware: muestra publicidad no deseada, a veces con fines de espionaje.
- Keylogger: registra las pulsaciones del teclado para robar contraseñas.
A los anteriores se añaden otros tipos: el rootkit, que se oculta en lo más profundo del sistema para no ser detectado; la botnet, una red de equipos infectados ("zombis") controlados por un atacante; y el exploit, un código que aprovecha una vulnerabilidad concreta (especialmente peligroso cuando es de tipo día cero, es decir, para un fallo aún sin parche).
Junto al malware está la ingeniería social, que no ataca a las máquinas sino a las personas, engañándolas para que revelen datos o hagan clic donde no deben. Su forma más común es el phishing (mensajes fraudulentos que suplantan a una entidad de confianza para robar credenciales), con variantes como el smishing (por SMS) y el vishing (por llamada de voz). Otras amenazas son los ataques de denegación de servicio (DoS/DDoS), que saturan un servicio para dejarlo inaccesible; el robo o suplantación de identidad; el spam (correo basura) y los bulos (hoax); y las brechas de datos. Los ataques dirigidos, persistentes y sofisticados contra un objetivo concreto se conocen como APT (amenaza persistente avanzada). Conviene recordar que muchos ataques combinan lo técnico y lo humano, y que el eslabón más débil suele ser el usuario: por eso la formación y la prudencia son tan importantes como las herramientas.
Para reconocer un intento de phishing ayuda fijarse en varias señales: mensajes que transmiten urgencia o amenazan con consecuencias ("su cuenta será bloqueada"); que piden datos personales, bancarios o contraseñas; que contienen errores de ortografía o un tono impersonal; cuya dirección de remitente, vista con detalle, no coincide con la entidad real; o cuyos enlaces, al pasar el ratón por encima, apuntan a una dirección extraña. Ante cualquiera de estas señales, la regla es no pulsar, no responder y no facilitar datos, y comunicarlo a los servicios informáticos. La desconfianza razonable es, en ciberseguridad, una virtud.
11. Las medidas de protección
Frente a estas amenazas, existen medidas de protección técnicas y de comportamiento. Las principales son:
- Antivirus y antimalware: programas que detectan y eliminan el software malicioso; deben mantenerse actualizados.
- Cortafuegos (firewall): filtra el tráfico de red y bloquea las conexiones no autorizadas.
- Actualizaciones: mantener el sistema operativo y los programas al día corrige los fallos de seguridad que los atacantes aprovechan.
- Contraseñas robustas: largas, con mezcla de mayúsculas, minúsculas, números y símbolos, distintas para cada servicio y guardadas con seguridad (por ejemplo, en un gestor de contraseñas).
- Verificación en dos pasos (doble factor): añadir a la contraseña un segundo elemento (un código en el móvil), lo que refuerza mucho el acceso.
- Cifrado: proteger la información (discos, comunicaciones) para que solo sea legible por quien está autorizado.
- Copias de seguridad (backup): disponer de copias de los datos permite recuperarlos ante un borrado, un fallo o un ataque de ransomware; conviene guardarlas en un lugar seguro y probar su restauración. Una regla muy citada es la 3-2-1: mantener tres copias, en dos soportes distintos y una de ellas fuera del lugar (por ejemplo, en la nube o en otra ubicación).
- Navegación y correo seguros: desconfiar de enlaces y adjuntos, comprobar que las webs usan HTTPS (candado), no facilitar datos en sitios dudosos y no conectarse a wifis públicas para tareas sensibles.
Junto a estas medidas concretas, las organizaciones aplican principios de seguridad de carácter más general. El principio de mínimo privilegio establece que cada usuario debe tener solo los permisos imprescindibles para su trabajo, ni uno más, de modo que si su cuenta se ve comprometida el daño sea limitado. La segmentación de la red separa las zonas para que un problema en una no se extienda a las demás. La defensa en profundidad combina varias capas de seguridad, de forma que si una falla, otra proteja. Y toda organización debe contar con una política de seguridad escrita, con un plan de contingencia y de continuidad para seguir funcionando ante un incidente grave, y con procedimientos para detectar, responder y recuperarse de los ataques.
La seguridad no es un producto, sino un proceso que combina tecnología, organización y, sobre todo, comportamiento. Un antivirus no sirve de nada si el usuario abre un adjunto malicioso o revela su contraseña. Por eso, además de las herramientas, son esenciales las buenas prácticas y la formación.
12. El Esquema Nacional de Seguridad y los organismos
En la Administración, la seguridad de la información no queda al criterio de cada uno: está regulada. El Esquema Nacional de Seguridad (ENS) —aprobado por el Real Decreto 311/2022— establece la política de seguridad que deben aplicar las Administraciones públicas para proteger la información y los servicios electrónicos. Fija unos principios básicos (seguridad integral, gestión de riesgos, prevención-detección-respuesta, líneas de defensa, vigilancia continua, reevaluación), unos requisitos mínimos y una clasificación de los sistemas en categorías (básica, media y alta) según el impacto de un incidente, con medidas de seguridad proporcionadas. Su objetivo es crear las condiciones de confianza necesarias para la Administración electrónica.
El ENS se aplica a los sistemas que manejan información y servicios electrónicos de las Administraciones y a las empresas que les prestan servicios. Su cumplimiento se acredita mediante una certificación o una declaración de conformidad, según la categoría del sistema, y obliga a designar responsables (de la información, del servicio, de la seguridad y del sistema) y a mantener la seguridad de forma continua, no como un acto puntual. Se apoya en unas Guías CCN-STIC que detallan cómo implantar cada medida.
El ENS es paralelo al Esquema Nacional de Interoperabilidad (ENI), que asegura que los sistemas de las distintas Administraciones puedan entenderse y compartir información. En materia de ciberseguridad, destacan además dos organismos: el CCN-CERT (Centro Criptológico Nacional), que es la capacidad de respuesta a incidentes de las Administraciones públicas, y el INCIBE (Instituto Nacional de Ciberseguridad), de referencia para ciudadanos y empresas. Junto a ellos, en el ámbito de los datos personales, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) vela por la seguridad de los datos y ante ella se notifican las brechas que los afecten. No hace falta memorizar el detalle normativo, pero sí saber que la seguridad en la Administración está regulada por el ENS (RD 311/2022) y apoyada por estos organismos.
13. Protección de datos y buenas prácticas en el puesto
La seguridad de la información se relaciona estrechamente con la protección de datos personales (Tema 12): garantizar la confidencialidad, la integridad y la disponibilidad de los datos es también una obligación legal cuando se trata de datos personales, y una brecha de seguridad que afecte a datos personales debe notificarse a la autoridad de control. El auxiliar maneja a diario datos de ciudadanos y de compañeros, por lo que su comportamiento tiene consecuencias directas en el cumplimiento de la normativa.
En el puesto de trabajo, las buenas prácticas básicas son: bloquear la sesión del ordenador al ausentarse (política de "mesas limpias y pantallas limpias"); no compartir ni apuntar las contraseñas; no instalar programas no autorizados; usar solo dispositivos (memorias USB) de confianza; no enviar información sensible por canales inseguros; desconfiar de los correos y enlaces sospechosos; hacer y comprobar las copias de seguridad según las normas del organismo; y comunicar de inmediato cualquier incidente de seguridad a los servicios informáticos. Estas conductas, sencillas pero decisivas, evitan la mayoría de los incidentes.
Merece la pena insistir en la gestión de las contraseñas, porque son la llave de acceso a la información. Una buena contraseña es larga, combina distintos tipos de caracteres, no contiene datos personales fáciles de adivinar (fechas, nombres) ni palabras del diccionario, es distinta en cada servicio y se cambia si hay sospecha de que se ha visto comprometida. Como es imposible recordar muchas contraseñas robustas, se recomienda usar un gestor de contraseñas y activar siempre que se pueda la verificación en dos pasos. Nunca deben apuntarse en un papel a la vista ni comunicarse por teléfono o correo: recuérdese que ningún servicio legítimo pide la contraseña por esos medios. Una contraseña débil o reutilizada es una de las causas más frecuentes de los incidentes de seguridad.
14. El papel del auxiliar administrativo
Aunque de la infraestructura de redes y de la seguridad se encargan los servicios informáticos, el auxiliar es un usuario responsable que trabaja cada día conectado a la red y a Internet. Su papel consiste en usar bien las herramientas (navegar, usar el correo y las aplicaciones de gestión, guardar la información en los lugares previstos) y, sobre todo, en proteger la información que maneja aplicando las buenas prácticas: contraseñas robustas y doble factor, prudencia ante el phishing, bloqueo de la sesión, copias de seguridad y comunicación de incidentes.
Comprender los conceptos de este tema —qué es una red y de qué tipos, cómo funciona Internet y sus servicios, qué es la web y en qué se diferencia de Internet, cuáles son los pilares de la seguridad y las principales amenazas y medidas, y qué es el ENS— le permite entender el entorno tecnológico en el que trabaja y contribuir a la seguridad de su organización. Con este tema se cierra el bloque de ofimática y el temario: el auxiliar competente reúne así el conocimiento jurídico y organizativo de la Administración y el dominio de las herramientas informáticas con las que hoy se presta el servicio público.
15. Esquema-resumen
- Red de ordenadores: equipos interconectados que comparten recursos mediante protocolos. Ventajas (compartir, centralizar, comunicar) y riesgos.
- Por extensión: PAN (personal), LAN (local, la de la oficina; WLAN = wifi), MAN (metropolitana), WAN (extensa; Internet es la mayor). Topologías: bus, estrella (la más usada), anillo, malla, árbol. Intranet/extranet.
- Arquitectura: cliente-servidor (dominante) vs. entre iguales (P2P). Dispositivos: tarjeta de red (MAC), switch, router (une redes/Internet), punto de acceso, módem, cortafuegos.
- TCP/IP: IP direcciona (IPv4/IPv6), TCP asegura orden; datos en paquetes. DNS traduce nombres a IP; DHCP asigna IP; puertos (80 HTTP, 443 HTTPS).
- Internet = red de redes (origen: ARPANET). Web (WWW) = un servicio de Internet (Berners-Lee); NO confundir Internet con la web. URL = dirección de una web; HTTP/HTTPS.
- Servicios: web, correo, FTP, nube, mensajería/videoconferencia, buscadores. Navegador (programa: Chrome/Edge/Firefox) ≠ buscador (servicio: Google). Cookies y caché.
- Seguridad (CID): Confidencialidad, Integridad, Disponibilidad (+ autenticidad y no repudio). Amenazas: malware (virus, gusano, troyano, spyware, ransomware, adware, keylogger), phishing/ingeniería social, DoS. Medidas: antivirus, cortafuegos, actualizaciones, contraseñas + doble factor, cifrado, copias de seguridad, HTTPS.
- Administración: ENS (RD 311/2022; categorías básica/media/alta) y ENI; organismos CCN-CERT e INCIBE. Buenas prácticas en el puesto (bloquear sesión, no compartir contraseñas, comunicar incidentes).
16. Ideas que más se preguntan
- La clasificación de redes por extensión (LAN local, WAN extensa; Internet es una WAN) y las topologías (la estrella es la más habitual).
- El modelo cliente-servidor y la función de los dispositivos (el router une redes y da acceso a Internet; el switch conecta la red local).
- TCP/IP: IP direcciona y TCP asegura el orden; DNS traduce nombres de dominio a IP; diferencia entre IP (lógica) y MAC (física).
- La distinción entre Internet (la red) y la web (un servicio); qué es una URL y la diferencia HTTP/HTTPS.
- La diferencia entre navegador (programa) y buscador (servicio); qué son las cookies.
- Los pilares CID (Confidencialidad, Integridad, Disponibilidad) y los tipos de malware, especialmente el ransomware y el phishing.
- Las medidas de protección (copias de seguridad, actualizaciones, contraseñas, doble factor) y el Esquema Nacional de Seguridad (ENS).
Estudia y ponte a prueba 🐂
Este tema tiene su propio test de 200 preguntas. Repasa el apunte y mídete.

