Tema 43 · Lengua Castellana y Literatura
El Mester de Clerecía. Gonzalo de Berceo. El Arcipreste de Hita
Epígrafe oficial: El Mester de Clerecí. Gonzalo de Berceo. El Arcipreste de Hita.
Tema desarrollado siguiendo la estructura habitual de la oposición. La información es orientativa: verifica siempre el temario oficial, la normativa y el currículo vigentes en tu convocatoria y tu comunidad autónoma.
Índice
- 0. Introducción
- 1. Relación con el currículo
- 2. El mester de clerecía
- 3. El corpus del siglo XIII
- 4. Gonzalo de Berceo
- 5. El Arcipreste de Hita
- 6. El siglo XIV y la disolución del mester
- 7. Tratamiento didáctico
- 8. Conclusiones
- 9. Esquema
- 10. Bibliografía y webgrafía
0. Introducción
Con el mester de clerecía ocurre algo que conviene señalar desde el principio, porque ordena todo el tema: es la primera escuela poética culta en lengua castellana, la primera que se sabe escuela —que se nombra a sí misma, declara su técnica y la opone a otra—, y la primera cuyos autores firman. Frente a la épica, que es anónima, oral y colectiva (tema 42), aquí aparecen por primera vez en romance un nombre propio, una poética explícita y una conciencia de oficio. Que el primer poeta castellano de nombre conocido, Gonzalo de Berceo, se presente diciendo su nombre y pidiendo un vaso de buen vino no es una anécdota: es la firma de un autor.
El tema tiene, además, una singularidad que conviene aprovechar. Bajo un mismo rótulo métrico —la cuaderna vía— caben dos de los libros más distintos que ha dado la literatura española: los Milagros de Nuestra Señora, ejemplo perfecto de literatura devota y transparente, y el Libro de buen amor, la obra más ambigua, más difícil de reducir a una intención y más divertida de toda la Edad Media castellana. Poner los dos juntos permite mostrar que un molde formal no determina un contenido, y que la historia literaria se escribe con obras y no con etiquetas.
Hay, por último, un aviso metodológico. Este es un tema al que la tradición escolar ha hecho mucho daño con dos simplificaciones que hoy la crítica ha desmontado y que conviene manejar con cuidado: la oposición tajante entre mester de juglaría y mester de clerecía, como si fueran dos compartimentos estancos; y la reducción del Libro de buen amor a un debate de sí o no sobre si su autor era un moralista o un libertino. Un opositor que sepa por qué las dos simplificaciones son insuficientes tiene ya media exposición ganada.
El desarrollo va del marco a las obras: primero el mester como escuela, con su métrica, sus rasgos y sus etapas (epígrafe 2); después el corpus del siglo XIII (epígrafe 3); luego los dos autores que el enunciado nombra expresamente, Berceo (epígrafe 4) y el Arcipreste de Hita (epígrafe 5), que reciben el desarrollo mayor porque el temario los destaca; y por último la disolución del mester en el siglo XIV (epígrafe 6), el tratamiento didáctico y las conclusiones.
1. Relación con el currículo
La comprobación sobre el texto del decreto, hecha término a término y no de memoria, vuelve a dar un resultado tajante: «Berceo», «Arcipreste», «clerecía», «exemplo», «milagro» y «sátira» tienen cero apariciones tanto en el Real Decreto 217/2022 (ESO) como en el Real Decreto 243/2022 (Bachillerato). El currículo LOMLOE de Lengua Castellana y Literatura no prescribe autores ni obras, y decirlo así ante un tribunal —con el dato— demuestra que se ha leído el decreto y no un resumen.
Lo que sí prescribe, y donde este tema encaja con naturalidad, es lo siguiente:
- En Bachillerato, los saberes de Lengua Castellana y Literatura I ordenan la «Lectura guiada. Lectura de clásicos de la literatura española desde la Edad Media hasta el Romanticismo, inscritos en itinerarios temáticos o de género». Berceo y el Arcipreste son parte obligada de ese arranque.
- El decreto exige además «Utilización de la información sociohistórica, cultural y artística para interpretar las obras y comprender su lugar en la tradición literaria», algo especialmente pertinente aquí: sin entender qué era un exemplum, para qué predicaba un clérigo y quién sabía leer en el siglo XIII, estas obras resultan ininteligibles.
- En la ESO, el marco es el de los itinerarios comparados y los «vínculos… en función de temas, tópicos, estructuras, lenguaje y valores éticos y estéticos».
- Y el decreto de la ESO prescribe expresamente la «lectura con perspectiva de género» entre los saberes de educación literaria: una prescripción que este tema pone a prueba de inmediato, porque el Libro de buen amor contiene un episodio de agresión sexual —el de la serrana Alda— y una misoginia doctrinal heredada que no se pueden ni omitir ni justificar como «cosas de la época».
Hay además un rendimiento lingüístico de primer orden que conviene reivindicar: estos textos son el mejor laboratorio del castellano medieval del que dispone el aula, y permiten trabajar la evolución de la lengua (tema 7) sobre material literario de primer nivel. Y un rendimiento métrico: la cuaderna vía es la primera estrofa regular del castellano y la puerta natural para explicar qué significan el cómputo silábico, la cesura y la rima consonante (tema 38).
2. El mester de clerecía
2.1. El nombre y su acta de nacimiento
El nombre no lo puso la crítica moderna: lo puso el propio movimiento. Procede de la copla 2 del Libro de Alexandre, que es a la vez la primera declaración de poética escrita en castellano:
«Mester traigo fermoso, non es de joglaría, / mester es sin pecado, ca es de clerezía, / fablar curso rimado por la cuaderna vía, / a sílabas cuntadas, ca es grant maestría.»
Conviene desmenuzar la estrofa, porque en cuatro versos está todo el programa y se puede glosar palabra a palabra:
- «Mester» significa «oficio, menester». El poeta se presenta como un profesional de un arte, no como un inspirado.
- «Non es de joglaría»: la definición es por oposición. La nueva escuela nace afirmándose frente a otra, y esa conciencia diferencial es lo que la convierte en escuela.
- «Sin pecado»: reivindica una superioridad moral, no solo técnica. Frente al juglar que canta amores y batallas por dinero, el clérigo escribe materia provechosa.
- «De clerezía»: clérigo en la Edad Media no significa necesariamente sacerdote, sino hombre de letras, persona con formación latina. El mester es el oficio de los que han pasado por la escuela.
- «Curso rimado»: verso regular, medido, frente a la irregularidad del cantar de gesta.
- «Cuaderna vía»: la estrofa de cuatro, que se describe en 2.2.
- «A sílabas cuntadas»: sílabas contadas, es decir, isosilabismo. Este es el punto capital: la novedad técnica del mester frente a la épica es que los versos se cuentan.
- «Grant maestría»: y por eso es un arte difícil, del que hay que enorgullecerse.
Nótese lo que esta estrofa implica: un poema que empieza declarando su propia técnica está reclamando para el romance un estatuto de dignidad literaria que hasta entonces solo tenía el latín. El mester de clerecía es, en el fondo, una operación de promoción de la lengua vulgar, paralela a la que por los mismos años emprende Alfonso X en la prosa (tema 44).
2.2. La cuaderna vía
La estrofa se describe con precisión así, y conviene dar los cuatro datos sin excepción porque es materia de examen:
- Cuatro versos por estrofa: de ahí cuaderna. Se llama también tetrástrofo monorrimo alejandrino, nombre técnico que conviene manejar.
- Versos alejandrinos: de catorce sílabas, divididos por una cesura en dos hemistiquios de siete. La cesura es fija y actúa como final de verso a efectos de cómputo, de modo que cada hemistiquio se mide por separado.
- Rima consonante —no asonante— y única para los cuatro versos: esquema AAAA. La monorrima consonántica es exigente y obliga a un vocabulario amplio: de ahí la grant maestría.
- Isosilabismo: el número de sílabas es fijo. En la práctica hay irregularidades en los manuscritos, atribuibles en buena parte a los copistas, y ese es un debate filológico propio.
El contraste con la métrica épica ilumina las dos poéticas, y conviene presentarlo así: el cantar de gesta usa verso largo anisosilábico con cesura, en tiradas de extensión variable con rima asonante; la clerecía, verso largo isosilábico con cesura, en estrofas fijas de cuatro con rima consonante. La diferencia no es de grado: la primera es una métrica de la voz, hecha para acomodarse a la ejecución; la segunda es una métrica de la escritura, que exige contar y por tanto ver el verso.
Sobre el origen de la estrofa, la explicación más aceptada la vincula a la poesía latina medieval —los versus quadrifidi y la tradición goliárdica— y, más ampliamente, al ambiente escolar de las incipientes universidades, con posible mediación francesa. No es una forma nacida en Castilla, sino importada y aclimatada, lo que encaja con el perfil culto de sus autores.
2.3. Rasgos del mester: fuentes, propósito, público y estilo
Más allá de la métrica, la escuela se define por un conjunto de rasgos que conviene exponer ordenados:
- Fuentes escritas y latinas. El clérigo no inventa: traduce, adapta y glosa un texto anterior, y lo dice. La fidelidad a la fuente es un valor, no una carencia, y las declaraciones del tipo «así lo dice la escritura» son fórmulas de autoridad, no muletillas.
- Materia culta. Tres grandes filones: el religioso (vidas de santos, milagros marianos, doctrina), el antiguo (la materia clásica y oriental: Alejandro, Apolonio) y, más tarde, el nacional (Fernán González). Conecta con las fuentes de la literatura occidental (tema 41).
- Propósito didáctico y moral. Se escribe para enseñar, y a menudo también para promocionar un santuario, un culto o un monasterio. La finalidad horaciana de enseñar deleitando está aquí en estado puro.
- Público mixto. Y este es un matiz que rinde: aunque la escuela sea culta, sus obras no están escritas solo para lectores. Se destinan a ser leídas en voz alta ante auditorios que en su mayoría no sabían leer —peregrinos, fieles, gente reunida en el atrio—, y por eso conservan procedimientos de la oralidad: apelaciones al público, fórmulas de llamada de atención, repeticiones.
- Estilo: lo culto y lo popular a la vez. Hay cultismos, latinismos sintácticos y erudición, pero también un léxico rural concretísimo y comparaciones domésticas. Berceo es el ejemplo mayor de esa mezcla deliberada.
- Autoría declarada. Frente al anonimato épico, el clérigo firma —o al menos se nombra— y pide algo a cambio: oraciones, un vaso de vino, el recuerdo del lector.
2.4. Juglaría y clerecía: un binomio que hay que matizar
La oposición entre los dos mesteres es un instrumento útil y una simplificación peligrosa. Útil, porque describe bien dos poéticas: oral frente a escrita, anónima frente a firmada, anisosilábica frente a contada, asonante frente a consonante, materia nacional y guerrera frente a materia culta y religiosa, difusión juglaresca frente a origen escolar.
Peligrosa, porque la crítica moderna ha mostrado que los compartimentos no son estancos, y conviene poder argumentarlo:
- Los textos de clerecía usan recursos juglarescos —apelaciones al auditorio, fórmulas, incluso la petición de pago— porque compartían el modo de difusión: la lectura en voz alta ante un grupo.
- El Cantar de Mio Cid, obra por excelencia de la juglaría, muestra un conocimiento jurídico y una arquitectura que apuntan a un autor letrado (tema 42): la épica conservada tampoco es tan iletrada como el binomio sugiere.
- El propio Juan Ruiz desmiente la separación: escribe en cuaderna vía, es clérigo y letrado, y a la vez declara que compone cantares para juglares, ciegos y estudiantes, e incluye en su libro serranillas, gozos, cantigas y trovas cazurras. Su libro está a caballo de los dos mesteres a propósito.
- Y el Poema de Fernán González es materia épica de juglaría vertida a la métrica de la clerecía: la prueba de que la frontera es porosa.
Formulación segura para el examen: se expone el binomio como oposición de poéticas, que lo es, y se añade de inmediato que no es una oposición de personas ni de públicos. Lo que separa a los dos mesteres es la técnica y el origen de la materia; lo que comparten es el canal —la voz— y, muy a menudo, el auditorio.
2.5. Las dos etapas del mester
La escuela se desarrolla a lo largo de dos siglos con un perfil muy distinto en cada uno:
- Siglo XIII: la etapa ortodoxa. Estrofa rigurosa, propósito didáctico y religioso o erudito, fuentes latinas declaradas, tono grave. Es el momento del Libro de Alexandre, el Libro de Apolonio, la obra de Berceo y el Poema de Fernán González. Coincide con el gran esfuerzo de dignificación del romance que culmina en la prosa alfonsí (tema 44).
- Siglo XIV: la etapa de crisis y apertura. El molde se relaja y se abre a la sátira, a la experiencia personal y a la variedad métrica. Es el siglo del Libro de buen amor, de los Proverbios morales de Sem Tob —escritos ya en otra estrofa— y del Rimado de Palacio de Pero López de Ayala, con el que la cuaderna vía se despide. El cambio no es solo formal: responde a una sociedad en crisis (peste, guerras civiles, cuestionamiento del orden estamental) y a un yo poético que empieza a hablar en primera persona de sí mismo.
2.6. Por qué nace el mester en el siglo XIII
Una exposición que se limite a describir la estrofa deja sin responder la pregunta más interesante: por qué aparece esta escuela justamente entonces. Hay cuatro factores convergentes, y explicarlos convierte una descripción formal en una explicación histórica.
- Una Iglesia que necesita llegar a los fieles en su lengua. El IV Concilio de Letrán, reunido en noviembre de 1215, impulsa una reforma pastoral de enorme alcance: su célebre canon 21, Omnis utriusque sexus, obliga a todo cristiano en edad de discreción a confesarse al menos una vez al año con su propio párroco. Conviene añadir la precisión, porque distingue a quien ha leído de quien repite: ese canon no inventa la confesión sacramental —confirma una legislación y una costumbre anteriores—, pero al convertirla en obligación regulada obliga a formar clérigos capaces de instruir y a producir materiales de instrucción en romance, porque el pueblo no entiende latín. La literatura devota en lengua vulgar deja de ser un lujo y pasa a ser una necesidad institucional.
- Una escuela que produce letrados. A comienzos del siglo XIII aparecen en la Península los primeros estudios generales —el de Palencia, fundado por Alfonso VIII y tenido por el primero, y poco después el de Salamanca—, y con ellos una clase de hombres de letras formados en latín que no son necesariamente monjes de clausura. El mester de clerecía es, literalmente, la poesía de los que han pasado por la escuela. Que Berceo probablemente estudiara en Palencia no es un dato biográfico curioso: es la explicación de su técnica.
- Unos monasterios que compiten. El Camino de Santiago convierte el norte peninsular en una vía de tránsito, y los grandes monasterios —San Millán, Silos, Arlanza— compiten por atraer peregrinos, donaciones y prestigio. Una vida de santo bien contada en romance es una herramienta de promoción, y ya se ha visto que Berceo la usa como tal.
- Una monarquía que promociona el romance. El siglo XIII es el de Fernando III, que empieza a usar el castellano en la cancillería, y el de Alfonso X, que lo convierte en lengua de saber (tema 44). El mester de clerecía es la rama poética de ese mismo movimiento: demostrar que en romance se puede hacer todo lo que se hacía en latín, y hacerlo con una técnica exigente que lo pruebe.
Vistos juntos, los cuatro factores explican los rasgos del mester mejor que cualquier descripción: si la materia es culta y las fuentes latinas, es porque los autores vienen de la escuela; si el propósito es didáctico, es porque hay una reforma pastoral detrás; si el público es iletrado y la difusión oral, es porque se predica a quien no lee; y si la técnica es ostentosamente difícil, es porque hay que demostrar que el romance sirve.
3. El corpus del siglo XIII
3.1. El Libro de Alexandre
Es la obra más extensa del mester y su texto fundacional, puesto que de ella procede el nombre de la escuela. Consta de 2.675 coplas de cuaderna vía y narra la vida y las hazañas de Alejandro Magno, a partir sobre todo de la Alexandreis latina de Gautier de Châtillon y del Roman d'Alexandre francés, con abundante material enciclopédico añadido: geografía, historia natural, la guerra de Troya, descripciones de maravillas.
Se conserva en dos manuscritos cuyo desacuerdo es célebre y conviene saber en qué dirección va cada uno, porque se pregunta:
- El manuscrito O, llamado de Osuna por haber pertenecido a la biblioteca de ese ducado, en pergamino de finales del siglo XIII o comienzos del XIV, hoy en la Biblioteca Nacional de España. Su última copla atribuye la obra a Juan Lorenzo, natural de Astorga.
- El manuscrito P, en papel del siglo XV, conservado en la Biblioteca Nacional de Francia. Su colofón atribuye la obra a Gonzalo de Berceo.
La crítica actual no acepta ninguna de las dos atribuciones y considera la obra anónima: el análisis de la lengua y del estilo no permite sostener que la escribiera el autor de los Milagros, y del tal Juan Lorenzo lo más probable es que fuese un copista. Es un caso muy útil para explicar en el aula qué significa realmente «autoría» en la Edad Media y por qué un colofón no zanja nada.
Interés temático: el Alexandre presenta a un héroe pagano leído en clave cristiana y moral —Alejandro es a la vez modelo de sabiduría y de valor, y ejemplo de soberbia castigada—, lo que lo conecta directamente con los procedimientos de apropiación de la Antigüedad estudiados en el tema 41.
3.2. El Libro de Apolonio
Poema de mediados del siglo XIII en cuaderna vía alejandrina, conservado en un códice de la Real Biblioteca del Monasterio de El Escorial (K.III.4). Cuenta las aventuras de Apolonio, rey de Tiro: enigma incestuoso, naufragios, pérdida de la esposa y de la hija, reconocimientos finales y restitución. Su fuente es una Historia Apollonii regis Tyri latina de origen tardoantiguo.
Su importancia va más allá del mester, y conviene señalarlo: es la primera manifestación en castellano de la novela de aventuras de tipo bizantino, con su esquema de separación, peripecias y reencuentro, procedente de la novela griega (tema 41). Esa estructura reaparecerá en el género bizantino del Siglo de Oro y en el Persiles cervantino. Contiene además el célebre episodio de Tarsiana, la hija juglaresa que se gana la vida cantando y tañendo, una de las pocas representaciones medievales de la juglaría femenina y un pasaje excelente para el aula.
3.3. El Poema de Fernán González
Compuesto hacia mediados del siglo XIII, probablemente por un monje del monasterio de San Pedro de Arlanza, canta las hazañas del conde que hizo independiente a Castilla. Se conserva incompleto.
Su interés es doble y hay que exponerlo con precisión, porque es una de las preguntas trampa más frecuentes:
- No es un cantar de gesta, aunque su materia lo sea: está escrito en cuaderna vía y pertenece por técnica al mester de clerecía. Es la refundición culta de un cantar de gesta anterior hoy perdido. Confundirlo con una gesta es un error que se penaliza (tema 42).
- Es el ejemplo mayor de materia épica nacional incorporada al mester, y muestra hasta qué punto la frontera entre las dos escuelas es porosa. Su propósito, además, es transparentemente interesado: promocionar el monasterio de Arlanza, donde estaba enterrado el conde, como centro de peregrinación y de memoria castellana.
3.4. Los poemas de la clerecía temprana
Conviene mencionar un pequeño grupo de textos anteriores o marginales al mester canónico, porque completan el panorama y demuestran lectura amplia:
- La Disputa del alma y el cuerpo y la Razón de amor con los denuestos del agua y el vino, poemas del siglo XIII en versos irregulares y de tema profano el segundo, que muestran que la poesía culta en romance no empieza ni acaba en la cuaderna vía.
- La Vida de Santa María Egipciaca y el Libre dels tres reys d'Orient —también llamado Libro de la infancia y muerte de Jesús—, dos poemas hagiográficos y narrativos en pareados irregulares, no en cuaderna vía, de influencia francesa. Su interés es que prueban la existencia de una clerecía anterior o paralela a la escuela del alejandrino.
- Los Loores de Nuestra Señora y otros poemas devotos menores.
4. Gonzalo de Berceo
4.1. El primer poeta castellano de nombre conocido
La afirmación es exacta y conviene formularla con cuidado, porque tiene matices: Berceo es el primer poeta en lengua castellana del que conocemos el nombre —hubo antes poesía en romance peninsular, las jarchas mozárabes, pero de autoría desconocida (tema 45)—, y lo conocemos porque él mismo se nombra dentro de sus obras, lo que es un gesto de autoconciencia autorial completamente nuevo.
De su vida se sabe poco pero seguro, gracias a la documentación notarial en la que aparece: nació en Berceo, en la Rioja Alta, en torno al último cuarto del siglo XII, y estuvo vinculado toda su vida al monasterio de San Millán de la Cogolla. Fue clérigo secular —no monje, precisión importante que la documentación permite establecer—, con funciones notariales, y probablemente se formó en el estudio general de Palencia, la primera institución universitaria de la Península. Escribió en la primera mitad y mediados del siglo XIII.
El dato de que fuera clérigo secular con oficio de notario al servicio de un gran monasterio no es erudito: explica su obra. Berceo escribe desde dentro de una institución que necesitaba atraer peregrinos y donaciones, con la competencia técnica de quien redacta documentos y la formación latina de quien ha pasado por la escuela.
4.2. Las obras: hagiográficas, marianas y doctrinales
Su producción, toda en cuaderna vía, se clasifica en tres grupos y conviene saber enumerarlos completos:
- Hagiográficas (vidas de santos, todos ellos vinculados a monasterios riojanos o castellanos): la Vida de San Millán de la Cogolla, la Vida de Santo Domingo de Silos, la Vida de Santa Oria —relato visionario de una reclusa, de gran interés por su protagonismo femenino y su imaginería— y el Martirio de San Lorenzo, inacabado.
- Marianas: los Milagros de Nuestra Señora, su obra capital; los Loores de Nuestra Señora; y el Duelo que fizo la Virgen, un planto o lamento de María al pie de la cruz que incluye la célebre cántica de los judíos («Eya velar»), pieza de ritmo popular insertada en la cuaderna vía.
- Doctrinales y litúrgicas: Del sacrificio de la misa, explicación alegórica de la liturgia; Los signos que aparecerán antes del Juicio Final; y tres Himnos traducidos del latín.
4.3. Los Milagros de Nuestra Señora
Compuestos hacia mediados del siglo XIII, son la obra maestra de Berceo y una de las cumbres de la literatura medieval castellana. Su estructura consta de dos partes muy distintas:
1. La introducción alegórica. El poeta se presenta como un romero cansado que llega a un prado verde, con árboles cargados de fruta, fuentes claras, flores y aves que cantan. Es un locus amoenus canónico (tema 41), y a continuación se descifra elemento por elemento: el prado es la Virgen María; los árboles, sus milagros; las fuentes, los Evangelios; las flores, sus nombres; las aves que cantan, los santos y doctores que la alabaron. La alegoría es explícita y didáctica —Berceo la explica él mismo, no la deja al lector—, y es un ejemplo perfecto de la lectura alegórica heredada de la exégesis bíblica (tema 41).
2. Los veinticinco milagros. Relatos breves y autónomos en los que la Virgen interviene en favor de sus devotos. Berceo tomó veinticuatro de ellos de colecciones latinas de milagros marianos que circulaban por Europa en el siglo XIII; el vigesimoquinto —el de la iglesia robada— no aparece en esas fuentes y probablemente procede de tradición local u oral, dato que conviene citar porque muestra que Berceo no es un mero traductor.
El esquema de cada milagro es constante y reconocible, y explicarlo es más útil que resumir argumentos: presentación del devoto y de su vínculo con la Virgen; caída en pecado, desgracia o peligro; intervención milagrosa; y moraleja explícita con exhortación al oyente. Lo característico —y lo teológicamente audaz— es que la Virgen socorre a pecadores notorios: un monje borracho, un ladrón, un clérigo ignorante, un abad simoníaco, una abadesa encinta. La devoción mariana pesa más que el mérito moral, y esa gracia sin condiciones es lo que hace los relatos tan atractivos y tan populares.
Advertencia obligada al llevarlos al aula: varios milagros contienen antijudaísmo explícito —el del niño judío que es arrojado al horno por su padre, o el de la imagen ultrajada— que responde a un antisemitismo doctrinal medieval que no se puede presentar como pintoresco. Ni se ocultan ni se justifican: se contextualizan y se analizan como lo que son, un discurso de exclusión construido literariamente, lo que además convierte el pasaje en una excelente ocasión para trabajar la lectura crítica.
4.4. El estilo: el juglar a lo divino
La caracterización que la crítica ha consagrado —Berceo como juglar a lo divino, y sus poemas como cantares de gesta «a lo divino»— apunta a la clave de su arte: un clérigo culto que escribe como si fuera un juglar, deliberadamente, para llegar a un público que no leía.
Él mismo lo declaró, y en una copla que conviene saberse de memoria porque es la declaración lingüística fundacional del castellano literario. Es la segunda de la Vida de Santo Domingo de Silos:
«Quiero fer una prosa en román paladino, / en cual suele el pueblo fablar con so vecino, / ca non so tan letrado por fer otro latino, / bien valdrá, como creo, un vaso de bon vino.»
Cuatro cosas hay que sacar de ahí, y se pueden glosar verso a verso. Primera: «prosa» no significa aquí lo contrario de verso, sino composición, y en concreto un tipo de himno litúrgico latino: Berceo usa un tecnicismo de escuela para nombrar lo que hace. Segunda: «román paladino» —romance claro, llano, público— es la elección deliberada de la lengua vulgar, definida además por su uso, «en cual suele el pueblo fablar con so vecino». Tercera: la falsa modestia del tercer verso —«no soy tan letrado como para hacerlo en latín»— es un tópico de exordio (tema 41), y es literalmente falsa: Berceo sí sabía latín, traducía de él y firma como maestro. Y cuarta: el remate pide el pago del juglar. En una sola estrofa están la conciencia de oficio, la opción por el romance, el tópico retórico culto y el gesto juglaresco: el programa entero del mester.
Sus procedimientos, uno a uno:
- Fórmulas de la oralidad: apelaciones al auditorio («señores e amigos», «como diz la escriptura»), llamadas a la atención, anuncios de lo que va a contar. La más famosa es su petición de pago, calcada del juglar: «Bien valdrá, como creo, un vaso de bon vino».
- Autonombramiento: se llama a sí mismo «Gonzalo… de Verceo natural», y en la Vida de Santo Domingo se presenta como maestro. Es la primera firma de la poesía castellana.
- Léxico doble: cultismos y latinismos junto a un vocabulario rural, riojano y concretísimo. La teología se explica con imágenes de labranza, de vino, de camino y de casa.
- Comparaciones domésticas y humanización de lo sagrado: la Virgen habla y actúa como una señora poderosa y protectora, y los santos tienen genio.
- Diminutivos, afectividad y humor: un humor benévolo, sin sátira, que suaviza la materia devota.
- Claridad por encima de todo: Berceo repite, glosa y explica. Su ideal no es la dificultad sino la eficacia comunicativa, coherente con su propósito.
La formulación que conviene defender es que el «primitivismo» de Berceo no es ingenuidad, es técnica: es un letrado formado en Palencia que elige un registro llano porque escribe para ser entendido y recordado por gente sin letras. Su sencillez es una elección retórica, y por eso su prestigio no ha dejado de crecer entre los poetas modernos, de Antonio Machado a Gerardo Diego.
4.5. Para qué escribe Berceo
Un epígrafe breve pero muy rentable, porque desmonta la lectura ingenua de su obra como pura devoción. Berceo escribe, a la vez:
- Para instruir a un público iletrado en la doctrina y en la devoción mariana, función pastoral evidente.
- Para promocionar su monasterio. Las vidas de San Millán y de Santo Domingo exaltan a los santos titulares de dos casas concretas, y la de San Millán incluye la defensa de los votos que los pueblos debían pagar al monasterio: es, en parte, un texto de propaganda económica en verso. Este dato, documentado, cambia por completo la lectura del conjunto.
- Para dignificar el romance, demostrando que en lengua vulgar se puede hacer literatura seria y técnicamente exigente.
- Para salvarse: pide oraciones al lector, y ese intercambio —yo te cuento, tú me rezas— es el contrato explícito de su poesía.
5. El Arcipreste de Hita
5.1. Juan Ruiz: lo que sabemos y lo que no
Conviene ser honesto con el estado de la cuestión, porque un tribunal lo agradece: de Juan Ruiz no sabemos prácticamente nada fuera de lo que dice su propio libro, y lo que el libro dice es sospechoso, porque su protagonista es un personaje literario que se llama como el autor.
Lo que el texto afirma: que se llama Juan Ruiz, que es arcipreste de Hita —localidad de Guadalajara—, y que escribió parte de la obra estando preso por orden del arzobispo de Toledo. Sobre esto último, la crítica se divide entre quienes lo toman literalmente y quienes lo leen como prisión alegórica, metáfora del alma cautiva en el cuerpo o en el pecado, tópico bien documentado en la literatura devota. La aparición de un «Johan Ruiz, arcipreste de Fita» en un documento eclesiástico de mediados del siglo XIV ha sido esgrimida como confirmación, con las cautelas propias de un nombre tan común.
La consecuencia metodológica es importante y hay que enunciarla: el yo del Libro de buen amor no es el autor, sino un personaje-narrador que unas veces protagoniza los episodios amorosos, otras los comenta como moralista y otras se desdobla en don Melón de la Huerta. Leer el libro como autobiografía es el error de partida del que se derivan casi todos los demás.
5.2. El Libro de buen amor: manuscritos, redacciones y extensión
Los datos materiales, que se preguntan y hay que dar con precisión:
- Extensión: 1.728 estrofas, la obra más extensa y variada del mester.
- Tres manuscritos, ninguno completo:
- S, de Salamanca: procede del Colegio Mayor de San Bartolomé y se conserva en la Biblioteca de la Universidad de Salamanca. Es el más completo; su copista, el humanista Alfonso de Paradinas, parece haber completado y corregido el texto a partir de los otros.
- G, llamado de Gayoso por su antiguo poseedor.
- T, de Toledo.
- Dos redacciones. Las divergencias entre los manuscritos llevaron a Menéndez Pidal a postular dos redacciones del propio autor: una primera hacia 1330 y una segunda hacia 1343, que añadiría materiales —entre ellos algunas composiciones líricas y el episodio de la prisión—. La hipótesis sigue siendo la explicación más manejada, aunque no es unánime; la crítica coincide, en todo caso, en que Juan Ruiz reutilizó piezas compuestas con anterioridad para hilvanar el conjunto.
- El título no aparece en los manuscritos. Se lo propuso Menéndez Pidal en 1898, en la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, apoyándose en un pasaje del propio libro —la cuaderna 933, cuyo hemistiquio dice «Buen Amor dixe al libro»—, y Ducamin lo adoptó para su edición. Antes había circulado con otros: Tomás Antonio Sánchez lo editó en 1790 como Poesías y Florencio Janer en 1864 como Libro de Cantares de Joan Roiz, Arçipreste de Fita. Conviene citarlo porque desmonta la idea de un libro con título de autor y muestra hasta qué punto la historia literaria está hecha también de decisiones editoriales.
5.3. Estructura y contenido
El libro es un conjunto abigarrado cuya unidad se ha discutido siempre. El armazón es una seudoautobiografía amorosa —una serie de aventuras de conquista, casi todas fracasadas, contadas en primera persona— sobre la que se injertan materiales de muy distinta naturaleza:
- Prólogo en prosa —de gran importancia, porque es donde el autor declara su intención— y oraciones y gozos iniciales a la Virgen.
- La serie de aventuras amorosas del protagonista, con sus damas sucesivas y sus fracasos, hilo conductor del conjunto.
- Fábulas y cuentos —los enxiemplos—, más de una treintena, procedentes en su mayoría de la tradición esópica medieval, insertados como argumentos en boca de los personajes.
- La disputa entre don Amor y el Arcipreste, en la que el Amor personificado da al protagonista una lección de arte de amar.
- El episodio de don Melón y doña Endrina, adaptación de la comedia elegíaca latina medieval Pamphilus de amore, y la pieza narrativa más lograda del libro.
- Las serranas, cuatro encuentros con mujeres de la sierra, parodia burlesca de la pastorela cortés, en los que se invierten los papeles: la serrana es fuerte, fea, agresiva y sexualmente activa.
- La batalla de don Carnal y doña Cuaresma, alegoría carnavalesca del calendario litúrgico, seguida del triunfo de don Amor.
- Composiciones líricas religiosas —gozos de Santa María— y profanas: serranillas, cantigas, trovas cazurras.
- Piezas satíricas de fuerte carga social, como el elogio del dinero —«Mucho faz el dinero»—, sátira del poder corruptor que sigue leyéndose hoy con toda su fuerza.
- El planto por Trotaconventos, con su invectiva contra la Muerte, y el episodio de doña Garoza, la monja.
- Digresiones doctrinales: las armas del cristiano, las propiedades del amor, la glosa sobre los pecados capitales.
Sobre la unidad del conjunto se han dado tres explicaciones que conviene conocer: que es una miscelánea sin más orden que la acumulación; que la unidad la da la seudoautobiografía como hilo; y que responde al modelo de los artes de amar medievales y de la literatura goliárdica, que combinaban precepto, ejemplo y lírica. La posición más común hoy acepta que la variedad es el programa: el propio libro se compara con un instrumento que suena según quien lo tañe.
5.4. El problema de la intención: qué es el «buen amor»
Es la gran cuestión del libro y el punto donde un opositor se juega la exposición. Debe plantearse como problema, no resolverse a la ligera.
El texto declara una intención moral: dice escribir para que los lectores conozcan las artes del loco amor —el amor carnal— y sepan apartarse de ellas, y para que quien quiera buen amor —el amor a Dios— lo encuentre. Pero de inmediato añade que quien prefiera el otro, ahí lo tiene. Y el prólogo en prosa formula la ambigüedad con toda claridad al comparar el libro con un instrumento musical: sonará bien o mal según sea quien lo toque; y con un escrito que cada cual entiende como quiere.
Las lecturas que se han propuesto, y que conviene exponer ordenadas:
- Moralista y didáctica. El libro es lo que dice ser: una advertencia contra el amor mundano, con la técnica medieval de mostrar el pecado para condenarlo. La avala la tradición del exemplum y el hecho de que todas las aventuras amorosas fracasan.
- Hedonista o ambigua por gusto. La declaración moral sería una coartada convencional; lo que el libro celebra es la vida, el cuerpo y el placer, y su humor desborda cualquier propósito edificante. La avalan el tono, la extensión desproporcionada de los episodios amorosos y la evidente complacencia del narrador.
- Ambigüedad deliberada como recurso. Es la lectura hoy dominante: la indecidibilidad no es un fallo ni un disfraz, sino el procedimiento artístico central. Juan Ruiz construye un libro que exige del lector una interpretación activa y que se ríe de quien busque una moraleja unívoca. Encaja con la tradición goliárdica y con la del joco-serio, y con la propia poética del prólogo.
- Lectura culturalista. Américo Castro vinculó esa mezcla de didactismo y sensualidad, y el uso de la primera persona, a modelos de la literatura árabe —en particular al Collar de la paloma de Ibn Hazm y a la tradición de la maqāma—. María Rosa Lida de Malkiel matizó la propuesta y subrayó los precedentes hebreos y latinos. El debate está abierto y conviene citarlo como muestra de la convivencia de las tres culturas en la Castilla del XIV, sin cerrarlo.
Formulación segura: el libro declara una intención moral y practica una ambigüedad sistemática, y esa tensión no se resuelve porque es la obra. Lo que se valora en un examen no es elegir bando, sino saber exponer el problema con sus argumentos textuales —el prólogo en prosa, la comparación con el instrumento, el fracaso sistemático de las aventuras y la complacencia del tono— y situar las cuatro lecturas.
5.5. Fuentes y tradiciones
La riqueza del libro procede en buena medida de la cantidad de tradiciones que confluyen en él, y enumerarlas demuestra dominio:
- Ovidio y la tradición del Ars amandi, directamente y a través de sus refundiciones medievales: de ahí el discurso de don Amor (tema 41).
- La comedia elegíaca latina medieval, y en concreto el Pamphilus de amore, del siglo XII, que Juan Ruiz adapta y amplía en el episodio de don Melón y doña Endrina.
- La fábula esópica medieval, fuente de la mayoría de los enxiemplos.
- La literatura goliárdica y la tradición del joco-serio, con su mezcla de erudición clerical, parodia litúrgica y celebración del vino y el amor.
- La tradición devota: gozos marianos, oraciones, doctrina sobre los pecados capitales.
- La literatura misógina medieval, de la que proceden los pasajes de vituperio de las mujeres, y que conviene identificar como tradición y no como opinión espontánea del autor.
- La lírica popular y la tradición folclórica castellana, presentes en serranillas, refranes y giros.
- Posiblemente, las tradiciones árabe y hebrea del entorno, según el debate del epígrafe anterior.
5.6. Métrica y estilo: la variedad como programa
El libro está escrito básicamente en cuaderna vía, pero con dos diferencias decisivas respecto del mester del siglo XIII, y ambas hay que señalarlas:
- El verso ya no es solo alejandrino. Juan Ruiz emplea también el verso de dieciséis sílabas, con hemistiquios de ocho, en amplias secciones. La estrofa se relaja.
- La cuaderna vía se alterna con una gran variedad de formas líricas: zéjeles, cantigas, serranillas, gozos, en versos cortos de arte menor y con estribillo. El libro es, de hecho, una antología métrica del castellano del siglo XIV, y esa variedad es lo que marca la disolución del mester como escuela de estrofa única.
En cuanto al estilo, los rasgos que definen su voz:
- Riqueza léxica extraordinaria: culta y popular, con abundancia de refranes, frases hechas y lenguaje coloquial vivísimo.
- Humor en todas sus formas: ironía, parodia —litúrgica, cortés, épica—, comicidad verbal, chiste.
- Dinamismo narrativo: los episodios avanzan con diálogo abundante y escenas breves; conecta con la técnica narrativa (tema 26).
- Enumeraciones y acumulación, con gusto por la lista y la variación.
- Mezcla de registros y de tonos, del latín litúrgico al habla de la sierra, que es el rasgo más moderno de su arte.
5.7. Los personajes
- El Arcipreste narrador-protagonista, que se desdobla en don Melón de la Huerta en el episodio central. Su condición de personaje literario, y no de autor, es la clave de lectura ya señalada.
- Trotaconventos, la vieja alcahueta, la gran creación del libro: astuta, elocuente, profesional del oficio. Es el antecedente directo de Celestina (tema 46), y Fernando de Rojas lo reconoce implícitamente. Su muerte da lugar al planto e invectiva contra la Muerte, uno de los pasajes más intensos.
- Doña Endrina, viuda joven y rica, cortejada por don Melón con la mediación de Trotaconventos; es el personaje femenino mejor construido.
- Doña Garoza, la monja, con quien el protagonista mantiene un largo debate de enxiemplos.
- Las serranas —entre ellas la célebre Alda—, mujeres montañesas que invierten el modelo cortés.
- Las alegorías: don Amor, doña Venus, don Carnal y doña Cuaresma.
Cautela imprescindible al llevar las serranas al aula: el cuarto encuentro serrano no es un episodio cómico de seducción, sino una agresión sexual con inversión de papeles, y así hay que nombrarlo. La tradición escolar lo ha despachado durante décadas como humor grueso. Tratarlo con precisión —qué invierte la parodia, sobre qué modelo cortés opera y qué dice de la representación de la mujer— es exactamente la lectura con perspectiva de género que el decreto prescribe, y es además mucho más interesante para el alumnado que la lectura edulcorada.
6. El siglo XIV y la disolución del mester
El Libro de buen amor marca a la vez la cumbre y el principio del fin de la escuela: su variedad métrica y su apertura a lo profano rompen por dentro el molde de estrofa única. El resto del siglo confirma el proceso con tres obras que conviene conocer:
- Los Proverbios morales de Sem Tob de Carrión (mediados del siglo XIV), rabino de Carrión de los Condes. Es una colección de sentencias de sabiduría dirigida al rey Pedro I, escrita ya no en cuaderna vía sino en versos cortos —tradicionalmente descritos como pareados alejandrinos o como estrofas de cuatro versos de siete sílabas—, con rima consonante. Su interés es doble: es la primera voz judía de la literatura castellana que escribe como tal, con una reflexión lúcida sobre el relativismo, la fortuna y la condición del que vive en minoría.
- El Libro de miseria de omne, versión en verso del tratado de desprecio del mundo de Lotario de Segni, muestra de la persistencia del contemptus mundi (tema 41).
- El Rimado de Palacio de Pero López de Ayala (finales del XIV y comienzos del XV), canciller, historiador y hombre de Estado. Combina la sátira de estados —crítica durísima de la corte, del clero, de los mercaderes y del Cisma— con la confesión personal y la paráfrasis de los Moralia de San Gregorio. Es la última gran obra en cuaderna vía, y con ella el mester se despide.
- Cabe añadir el Poema de Alfonso XI, crónica en verso, y la Danza general de la Muerte, ya en otra estrofa, testimonio del imaginario de la muerte igualadora (tema 42).
La causa del final no es solo literaria. En el siglo XV el castellano dispone ya de una prosa madura para la narración y la doctrina, la lírica culta encuentra sus formas propias en los cancioneros y en el verso de arte mayor, y la cuaderna vía —creada para dignificar el romance frente al latín— ha cumplido su función histórica. Muere de éxito.
6.1. La huella posterior de Berceo y del Arcipreste
Ninguno de los dos autores queda encerrado en su siglo, y trazar su descendencia es lo que impide que el tema se cierre como una pieza de museo.
La estela del Arcipreste es la más visible y la más importante para la historia literaria:
- Trotaconventos es el antecedente directo de Celestina (tema 46). No es una semejanza vaga: la vieja tercera, con su cesta de mercancías como pretexto para entrar en las casas, su elocuencia profesional y su dominio del refrán, está ya entera en Juan Ruiz. La Tragicomedia la hereda y la convierte en protagonista trágica.
- El Corbacho del Arcipreste de Talavera (siglo XV), sátira en prosa contra el amor mundano y contra las mujeres, prolonga a la vez la vena moralizante y la misógina, con una prosa que reproduce el habla viva.
- La mezcla de didactismo y comicidad, de erudición y habla popular, y el gusto por la parodia de registros elevados desembocan en la tradición que llega hasta el Quijote: la ambigüedad irónica de Juan Ruiz, ese narrador que dice una cosa y hace otra y deja al lector la responsabilidad de decidir, es un antecedente reconocible de la del propio Cervantes (tema 50).
- Y la literatura de tema erótico-satírico del Siglo de Oro, así como la vena burlesca de Quevedo, se alimentan de esa misma corriente goliárdica.
La estela de Berceo es de otra naturaleza. Su obra se olvida durante siglos —la devoción mariana encuentra otras formas y la cuaderna vía pasa de moda— y su recuperación es moderna: la filología del siglo XX fija sus textos y la sensibilidad contemporánea lo redescubre como maestro de un decir llano y exacto, hasta convertir el «román paladino» en una divisa citada una y otra vez por quienes reivindican la claridad frente a la retórica. Es un caso instructivo de historicidad del canon (tema 34): un autor no vale más ni menos según la época, pero sí se lee de un modo u otro, y a Berceo lo rescató una sensibilidad —la del siglo XX, cansada de retórica— que encontró moderno justamente lo que el XIX había tenido por primitivo.
En cuanto a la cuaderna vía como forma, desaparece tras el Rimado de Palacio y solo reaparece como arcaísmo deliberado: cuando un poeta moderno la emplea, está citando la Edad Media, igual que quien hoy escribe un soneto cita el Renacimiento.
7. Tratamiento didáctico
Este tema tiene en el aula un problema y una oportunidad. El problema es la lengua: el castellano del XIII y del XIV exige mediación. La oportunidad es que, salvada esa barrera, los Milagros y el Libro de buen amor son dos de los textos medievales que mejor funcionan con adolescentes, por razones opuestas: los primeros porque son relatos breves, cerrados y con final sorprendente; el segundo porque es divertido, irreverente y habla de dinero, de sexo y de mentiras.
- Edición modernizada y fragmento breve. Igual que con el Cantar: se selecciona y se moderniza. Un milagro completo cabe en una sesión; un episodio del Libro de buen amor, también. Nunca la obra entera en lengua original.
- La cuaderna vía como puerta a la métrica. Es la estrofa ideal para enseñar el cómputo silábico, porque es regular, tiene cesura visible y rima consonante evidente. Contar un alejandrino con sus dos hemistiquios de siete es una tarea asequible y con resultado limpio —al contrario que el verso épico, cuyo anisosilabismo hace el ejercicio discutible (tema 42)—. Después se puede pedir escribir una cuaderna vía: la dificultad de la monorrima consonántica hace entender de golpe qué significaba grant maestría.
- Los milagros como taller de narración breve. Su esquema fijo —devoto, caída, intervención, moraleja— es un molde perfecto para analizar estructura narrativa (tema 26) y para producir: escribir un «milagro» contemporáneo respetando el esquema es una tarea que obliga a entenderlo de verdad.
- El exemplum y la fábula. Los enxiemplos del Arcipreste permiten trabajar el texto argumentativo (tema 30): cada fábula es un argumento de autoridad o de ejemplo puesto en boca de un personaje para convencer a otro. Verlo así convierte una lista de cuentecillos en una lección de retórica.
- El elogio del dinero, texto de entrada. Si hay que elegir un solo fragmento del Libro de buen amor para enganchar a un grupo, es este: la sátira del poder corruptor del dinero se entiende sin explicación previa, se presta a la comparación con textos y canciones actuales, y demuestra de inmediato que la literatura medieval no es un museo.
- Los dos autores, en contraste. Poner juntos un milagro de Berceo y un episodio del Arcipreste, señalando que comparten estrofa, es la mejor manera de enseñar que la forma no determina el contenido y de introducir la noción de escuela literaria y de evolución.
- Lengua e historia de la lengua. Un cotejo de diez versos originales y su versión actual da para una sesión completa: la f- inicial (fermoso, fablar, fija), las sibilantes, los grupos consonánticos, el léxico desaparecido, la colocación de los pronombres. Conecta con el tema 7 y hace visible que el castellano es una lengua con historia.
- Los pasajes problemáticos, de frente. El antijudaísmo de algunos milagros, la misoginia doctrinal del Arcipreste y la agresión de la serrana Alda no se omiten ni se disculpan. Se leen, se identifican como discursos con tradición y con función, y se contrastan con el marco de valores actual. Es lo que exige la lectura con perspectiva de género del decreto y lo que convierte la clase de literatura en un lugar donde se piensa, no donde se admira.
- Producción y oralidad. Recitar, dramatizar el diálogo entre Trotaconventos y doña Endrina, grabar un milagro como pódcast: todas ellas tareas que devuelven a estos textos su condición original de literatura para el oído, y que cubren la competencia oral (tema 31).
- Atención a la diversidad. El relato breve y cerrado del milagro es especialmente adecuado para ofrecer distintos niveles de complejidad textual sin perder el objetivo común, conforme al Diseño Universal para el Aprendizaje.
8. Conclusiones
El mester de clerecía es la primera escuela poética culta del castellano, y lo es en un sentido fuerte: se nombra a sí misma, declara su técnica en la copla 2 del Libro de Alexandre, se define por oposición a otra manera de hacer y reivindica el oficio como grant maestría. Su aportación técnica —el isosilabismo, la estrofa fija y la rima consonante— no es un detalle métrico: es la prueba de que la literatura en romance ha pasado de la voz a la escritura y aspira a la dignidad que hasta entonces solo tenía el latín.
Sus dos cimas son también dos advertencias contra las clasificaciones cómodas. Berceo —el primer poeta castellano de nombre conocido, clérigo secular de San Millán, formado probablemente en Palencia— escribe con una llaneza que no es ingenuidad sino técnica: elige el registro del juglar porque escribe para ser entendido por quien no lee, y con una finalidad que incluye la pastoral, la dignificación del romance y también la promoción económica de su monasterio. Juan Ruiz usa la misma estrofa para construir el libro más ambiguo, más variado y más divertido de la Edad Media castellana, cuyo sentido no se deja fijar porque la ambigüedad es el procedimiento, no un disfraz.
Entre uno y otro, la escuela recorre el camino que va de la ortodoxia del siglo XIII a la disolución del XIV, cuando la variedad métrica del Arcipreste, la sabiduría en minoría de Sem Tob y la sátira de estados del canciller Ayala rompen el molde por dentro. La cuaderna vía muere de éxito: cuando el castellano ya tiene prosa madura y lírica propia, la estrofa que se inventó para dignificarlo deja de ser necesaria.
Para la enseñanza, el rendimiento es alto y de tres clases. Métrico, porque la cuaderna vía es la mejor estrofa que existe para enseñar a contar sílabas. Lingüístico, porque estos textos son el laboratorio del castellano medieval. Y crítico, porque obligan a mirar de frente lo que la tradición escolar edulcoró: el antijudaísmo de algunos milagros, la misoginia heredada del Arcipreste y una agresión sexual que durante décadas se contó como chiste. Enseñar bien este tema incluye enseñar a leer también eso.
9. Esquema
TEMA 43 · EL MESTER DE CLERECÍA · GONZALO DE BERCEO
EL ARCIPRESTE DE HITA
│
├─ EL MESTER: la 1.ª ESCUELA POÉTICA CULTA del castellano. Primera que
│ se NOMBRA, declara su técnica y FIRMA (frente a la épica: anónima,
│ oral, colectiva, T42)
│ ├─ ACTA DE NACIMIENTO · Libro de Alexandre, copla 2:
│ │ «Mester traigo fermoso, non es de joglaría, / mester es sin
│ │ pecado, ca es de clerezía, / fablar curso rimado por la
│ │ cuaderna vía, / a sílabas cuntadas, ca es grant maestría»
│ │ → mester = OFICIO · se define POR OPOSICIÓN · «sin pecado» =
│ │ superioridad MORAL · clérigo = HOMBRE DE LETRAS (no
│ │ necesariamente sacerdote) · «a sílabas cuntadas» = ISOSILABISMO,
│ │ LA novedad técnica
│ ├─ CUADERNA VÍA = tetrástrofo monorrimo alejandrino
│ │ · 4 versos · ALEJANDRINOS de 14 sílabas con CESURA en dos
│ │ hemistiquios de 7 (cada uno se mide aparte)
│ │ · rima CONSONANTE y ÚNICA: AAAA · ISOSILABISMO
│ │ · vs ÉPICA: anisosilábico / tiradas variables / ASONANTE
│ │ ⇒ métrica de la VOZ vs métrica de la ESCRITURA
│ │ · origen: latín medieval (versus quadrifidi, goliardos) +
│ │ ambiente escolar; forma IMPORTADA, no nacida en Castilla
│ ├─ RASGOS: fuentes ESCRITAS y latinas (traduce y glosa: la
│ │ fidelidad es un VALOR) · materia culta (religiosa / antigua /
│ │ nacional) · propósito DIDÁCTICO y a menudo promocional ·
│ │ público MIXTO: se lee EN VOZ ALTA a iletrados → conserva
│ │ recursos orales · estilo culto Y popular · AUTORÍA declarada
│ ├─ 🚨 JUGLARÍA vs CLERECÍA: útil como oposición de POÉTICAS, pero
│ │ NO de personas ni de públicos. Los de clerecía usan recursos
│ │ juglarescos; el Cid tiene saber jurídico; JUAN RUIZ está a
│ │ caballo A PROPÓSITO; y Fernán González es materia épica en
│ │ cuaderna vía
│ ├─ ETAPAS: s. XIII ORTODOXO (estrofa rigurosa, religioso/erudito) ·
│ │ s. XIV CRISIS y APERTURA (sátira, yo personal, VARIEDAD
│ │ MÉTRICA) — responde a una sociedad en crisis
│ └─ ⭐ POR QUÉ NACE ENTONCES (4 factores)
│ 1. IV CONCILIO DE LETRÁN (nov. 1215), canon 21 «Omnis
│ utriusque sexus»: confesión anual con el propio párroco
│ 🚨 NO inventa la confesión: confirma legislación anterior.
│ Pero obliga a instruir EN ROMANCE, porque el pueblo no
│ sabe latín ⇒ la devoción en vulgar pasa a ser NECESIDAD
│ 2. ESTUDIOS GENERALES (Palencia, el primero, de Alfonso VIII;
│ luego Salamanca) ⇒ una clase de LETRADOS. Berceo estudió
│ allí: eso explica su técnica, no es dato biográfico
│ 3. CAMINO DE SANTIAGO: los monasterios COMPITEN por peregrinos
│ y donaciones ⇒ la vida de santo es promoción
│ 4. La MONARQUÍA promociona el romance (Fernando III en la
│ cancillería, ALFONSO X, T44): el mester es la rama poética
│ del mismo movimiento
│ ⇒ los 4 explican los rasgos: fuentes latinas (vienen de la
│ escuela), fin didáctico (reforma pastoral), oralidad
│ (público iletrado) y técnica difícil (hay que DEMOSTRAR que
│ el romance sirve)
│
├─ CORPUS DEL S. XIII
│ ├─ LIBRO DE ALEXANDRE · 2.675 coplas · Alejandro Magno (fuente:
│ │ Alexandreis de Gautier de Châtillon + Roman d'Alexandre) ·
│ │ 🚨 ms. O (Osuna, pergamino s. XIII-XIV, BNE) atribuye a JUAN
│ │ LORENZO DE ASTORGA; ms. P (papel s. XV, BnF) a GONZALO DE
│ │ BERCEO. La crítica NO acepta ninguna: obra ANÓNIMA ⇒ un
│ │ colofón no zanja nada · héroe pagano leído en clave cristiana:
│ │ sabiduría + valor, pero SOBERBIA CASTIGADA
│ ├─ LIBRO DE APOLONIO · mediados s. XIII · códice K.III.4 de El
│ │ Escorial · Apolonio de Tiro: 1.ª novela de aventuras de tipo
│ │ BIZANTINO en castellano (→ Persiles) · TARSIANA, la hija
│ │ JUGLARESA
│ ├─ POEMA DE FERNÁN GONZÁLEZ · h. mediados s. XIII, monje de SAN
│ │ PEDRO DE ARLANZA, incompleto · 🚨 NO ES GESTA: es CUADERNA VÍA,
│ │ refundición culta de un cantar perdido · propósito:
│ │ PROMOCIONAR Arlanza
│ └─ CLERECÍA TEMPRANA (NO en cuaderna vía): Vida de Santa María
│ Egipciaca y Libre dels tres reys d'Orient (pareados
│ irregulares) · Razón de amor · Disputa del alma y el cuerpo
│
├─ ⭐ GONZALO DE BERCEO
│ ├─ 1.er poeta castellano de NOMBRE CONOCIDO (porque ÉL SE NOMBRA).
│ │ Nacido en Berceo (Rioja) h. último cuarto s. XII · CLÉRIGO
│ │ SECULAR (no monje) con funciones notariales, ligado a SAN
│ │ MILLÁN DE LA COGOLLA · formado probablemente en el estudio
│ │ general de PALENCIA
│ ├─ OBRAS (todas en cuaderna vía)
│ │ · HAGIOGRÁFICAS: Vida de San Millán · Vida de Santo Domingo de
│ │ Silos · Vida de SANTA ORIA (visionaria) · Martirio de San
│ │ Lorenzo (inacabado)
│ │ · MARIANAS: MILAGROS DE NUESTRA SEÑORA · Loores · Duelo que
│ │ fizo la Virgen (con la cántica «Eya velar»)
│ │ · DOCTRINALES: Del sacrificio de la misa · Signos del Juicio
│ │ Final · 3 Himnos
│ ├─ MILAGROS (h. mediados s. XIII)
│ │ · INTRODUCCIÓN ALEGÓRICA: el romero llega a un PRADO =
│ │ LOCUS AMOENUS (T41), y Berceo lo descifra él mismo: prado =
│ │ la VIRGEN, árboles = milagros, fuentes = Evangelios, flores =
│ │ sus nombres, aves = santos y doctores
│ │ · 25 MILAGROS: 24 de colecciones latinas marianas; el 25.º de
│ │ fuente desconocida, quizá oral ⇒ no es un mero traductor
│ │ · esquema FIJO: devoto → caída/peligro → intervención →
│ │ moraleja. Lo audaz: la Virgen socorre a PECADORES NOTORIOS
│ │ (monje borracho, ladrón, abadesa encinta) — la devoción pesa
│ │ más que el mérito
│ │ 🚨 varios milagros llevan ANTIJUDAÍSMO explícito: ni se oculta
│ │ ni se justifica; se analiza como discurso de exclusión
│ ├─ ⭐ LA COPLA 2 DE LA VIDA DE SANTO DOMINGO = declaración
│ │ lingüística fundacional del castellano literario:
│ │ «Quiero fer una PROSA en ROMÁN PALADINO, / en cual suele el
│ │ pueblo fablar con so vecino, / ca non so tan letrado por fer
│ │ otro latino, / bien valdrá, como creo, un VASO DE BON VINO»
│ │ → «prosa» = composición (tecnicismo de escuela, no lo contrario
│ │ de verso) · «román paladino» = el romance claro y público,
│ │ definido POR SU USO · el 3.er verso es FALSA MODESTIA (tópico
│ │ de exordio, T41) y es literalmente falso: sí sabía latín ·
│ │ el remate pide el pago DEL JUGLAR. En una estrofa: conciencia
│ │ de oficio + opción por el romance + tópico culto + gesto
│ │ juglaresco = el programa entero del mester
│ ├─ ESTILO: «JUGLAR A LO DIVINO» — un letrado que
│ │ escribe COMO un juglar, a propósito: apelaciones al auditorio,
│ │ petición de pago («un vaso de bon vino»), autonombramiento,
│ │ léxico rural riojano junto a cultismos, comparaciones
│ │ domésticas, diminutivos, humor benévolo, CLARIDAD
│ │ ⇒ su sencillez NO es ingenuidad: es ELECCIÓN RETÓRICA
│ └─ PARA QUÉ ESCRIBE: instruir · PROMOCIONAR su monasterio (la Vida
│ de San Millán defiende los VOTOS que los pueblos le debían:
│ propaganda económica en verso) · dignificar el romance ·
│ salvarse (pide oraciones: contrato explícito)
│
├─ ⭐ EL ARCIPRESTE DE HITA · JUAN RUIZ
│ ├─ Solo sabemos lo que dice su libro, y es sospechoso: el
│ │ protagonista se llama como el autor. Dice ser arcipreste de
│ │ HITA (Guadalajara) y haber escrito preso por el arzobispo de
│ │ Toledo → ¿literal o PRISIÓN ALEGÓRICA?
│ │ 🚨 EL YO NO ES EL AUTOR: es un PERSONAJE-NARRADOR (se desdobla
│ │ en don Melón). Leerlo como autobiografía es el error de origen
│ ├─ LIBRO DE BUEN AMOR · 1.728 ESTROFAS
│ │ · 3 MANUSCRITOS, ninguno completo: S (SALAMANCA, el MÁS
│ │ COMPLETO, copiado por Alfonso de Paradinas) · G (Gayoso) ·
│ │ T (Toledo)
│ │ · DOS REDACCIONES según PIDAL: h. 1330 y h. 1343
│ │ · el TÍTULO se lo puso PIDAL en 1898: no está en los mss.
│ ├─ CONTENIDO: prólogo EN PROSA + seudoautobiografía amorosa (todas
│ │ las aventuras FRACASAN) + más de 30 ENXIEMPLOS esópicos +
│ │ disputa con DON AMOR + DON MELÓN y DOÑA ENDRINA (del Pamphilus
│ │ de amore) + las SERRANAS (parodia de la pastorela) + batalla de
│ │ DON CARNAL y DOÑA CUARESMA + lírica religiosa y profana +
│ │ ELOGIO DEL DINERO + planto por Trotaconventos + doña Garoza
│ ├─ 🚨 EL «BUEN AMOR» — LA GRAN CUESTIÓN. El libro DECLARA fin
│ │ moral (mostrar el loco amor para apartarse) y PRACTICA
│ │ ambigüedad: el prólogo lo compara con un INSTRUMENTO que suena
│ │ según quien lo tañe. Cuatro lecturas: (1) moralista ·
│ │ (2) hedonista · (3) AMBIGÜEDAD DELIBERADA como procedimiento
│ │ (hoy dominante) · (4) culturalista: Américo CASTRO y la
│ │ tradición árabe (Ibn Hazm, la maqāma), matizada por MARÍA ROSA
│ │ LIDA DE MALKIEL. No se elige bando: se expone el problema
│ ├─ FUENTES: OVIDIO y el Ars amandi · PAMPHILUS DE AMORE (comedia
│ │ elegíaca latina) · fábula esópica · GOLIARDOS y joco-serio ·
│ │ devoción mariana · literatura MISÓGINA medieval · lírica
│ │ popular · posiblemente árabe y hebrea
│ ├─ MÉTRICA: cuaderna vía PERO también verso de 16 sílabas
│ │ (hemistiquios de 8) Y gran variedad lírica (zéjeles, cantigas,
│ │ serranillas, gozos) ⇒ es una ANTOLOGÍA MÉTRICA del s. XIV y
│ │ marca la DISOLUCIÓN del mester
│ ├─ ESTILO: riqueza léxica culta y popular, REFRANES, HUMOR y
│ │ PARODIA (litúrgica, cortés, épica), dinamismo narrativo,
│ │ enumeración, MEZCLA DE REGISTROS
│ └─ PERSONAJES: el Arcipreste / DON MELÓN · TROTACONVENTOS (la gran
│ creación: ANTECEDENTE DIRECTO DE CELESTINA, T46) · doña
│ Endrina · doña Garoza · las serranas (ALDA) · alegorías: don
│ Amor, doña Venus, don Carnal, doña Cuaresma
│ 🚨 el 4.º encuentro serrano es una AGRESIÓN SEXUAL con
│ inversión de papeles, no un chiste: así hay que nombrarlo
│
├─ S. XIV · DISOLUCIÓN: SEM TOB DE CARRIÓN, Proverbios morales (rabino;
│ YA NO en cuaderna vía; 1.ª voz judía de la literatura castellana) ·
│ Libro de miseria de omne (contemptus mundi, T41) · PERO LÓPEZ DE
│ AYALA, RIMADO DE PALACIO = LA ÚLTIMA gran obra en cuaderna vía
│ (sátira de estados + confesión + Moralia de S. Gregorio) · Poema de
│ Alfonso XI · Danza general de la Muerte
│ ⇒ CAUSA: el castellano ya tiene prosa madura y lírica propia. La
│ cuaderna vía MUERE DE ÉXITO
│
├─ CURRÍCULO (verificado en el XML del BOE)
│ ├─ 🚨 «Berceo», «Arcipreste», «clerecía», «exemplo», «milagro» y
│ │ «sátira» = CERO apariciones en el RD 217/2022 Y en el 243/2022
│ ├─ Lo que SÍ dice: «Lectura de clásicos de la literatura española
│ │ DESDE LA EDAD MEDIA HASTA EL ROMANTICISMO, inscritos en
│ │ itinerarios temáticos o de género» (Bach. LCL I) + «su lugar en
│ │ la TRADICIÓN LITERARIA»
│ └─ y la «LECTURA CON PERSPECTIVA DE GÉNERO», que este tema pone a
│ prueba de inmediato
│
└─ DIDÁCTICA: fragmento breve MODERNIZADO · la CUADERNA VÍA es la mejor
estrofa para enseñar el cómputo silábico (regular, cesura visible,
rima evidente) — y escribir una hace entender qué era «grant
maestría» · el MILAGRO como taller de narración breve (esquema fijo
→ escribir uno actual) · los ENXIEMPLOS como argumentación (T30) ·
el ELOGIO DEL DINERO como texto de entrada · los DOS AUTORES en
contraste: MISMA ESTROFA, obras opuestas ⇒ la forma no determina el
contenido · cotejo original/actual como historia de la lengua (T7) ·
los pasajes problemáticos DE FRENTE · recitar y dramatizar (T31)
10. Bibliografía y webgrafía
- BERCEO, G. de: Milagros de Nuestra Señora (ed. de M. Gerli). Cátedra. Y la edición de la Real Academia Española.
- DUTTON, B. (ed.): Obras completas de Gonzalo de Berceo. Tamesis.
- RUIZ, J.: Libro de buen amor (ed. de A. Blecua). Cátedra / Crítica.
- LIDA DE MALKIEL, M. R.: Juan Ruiz. Selección del «Libro de buen amor» y estudios críticos. Eudeba.
- ZAHAREAS, A. N.: The Art of Juan Ruiz, Archpriest of Hita. Estudios de Literatura Española.
- CASTRO, A.: España en su historia. Cristianos, moros y judíos. Crítica.
- DEYERMOND, A.: Historia de la literatura española. 1. La Edad Media. Ariel.
- URÍA MAQUA, I.: Panorama crítico del mester de clerecía. Castalia.
- CASAS RIGALL, J. (ed.): Libro de Alexandre. Real Academia Española.
- MONEDERO, C. (ed.): Libro de Apolonio. Castalia.
- LÓPEZ DE AYALA, P.: Rimado de Palacio (ed. de G. Orduna). Castalia.
- SEM TOB DE CARRIÓN: Proverbios morales (ed. de P. Díaz-Mas y C. Mota). Cátedra.
- Real Decreto 217/2022 y Real Decreto 243/2022 (currículos de ESO y Bachillerato), y decreto autonómico correspondiente. BOE.
- Centro Virtual Cervantes: portal monográfico «El Arcipreste de Hita y el Libro de buen amor».
- Biblioteca Gonzalo de Berceo (vallenajerilla.com) y Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes: textos y estudios de acceso libre.
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