Tema 15 · TCAE · Marco común
Alimentación, nutrición y ayuda a la ingesta
Epígrafe: Nutrición y dietética básicas: nutrientes y tipos de dietas hospitalarias (basal y terapéuticas). Ayuda a la ingesta del paciente dependiente y prevención de la broncoaspiración. Nutrición enteral (sonda nasogástrica) y parenteral: colaboración del TCAE. Distribución y control de dietas, ayuno y registro de la ingesta y el balance hídrico.
La alimentación es una de las necesidades básicas del ser humano y una pieza esencial del tratamiento: un paciente bien nutrido cicatriza mejor, resiste mejor la infección y se recupera antes. En el hospital, la comida deja de ser un acto doméstico para convertirse en una prestación clínica programada —el llamado «código de dietas»— en la que el Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) tiene un papel de primera línea: distribuye las bandejas, comprueba que cada paciente recibe la dieta pautada, ayuda a comer a quien no puede hacerlo solo, vigila la aparición de atragantamientos y registra cuánto come y bebe. Este tema recorre los conceptos básicos de nutrición y dietética, los tipos de dietas hospitalarias, la técnica de la ayuda a la ingesta, la prevención de la broncoaspiración, la colaboración en la nutrición artificial (enteral y parenteral) y el registro de la ingesta y el balance hídrico.
Índice
- 1. Alimentación, nutrición y dietética: conceptos
- 2. Los nutrientes y la dieta equilibrada
- 3. La dieta basal y el código de dietas
- 4. Las dietas terapéuticas
- 5. Distribución y control de las comidas. El ayuno
- 6. Ayuda a la ingesta del paciente dependiente
- 7. Disfagia y prevención de la broncoaspiración
- 8. Nutrición enteral: la sonda nasogástrica
- 9. Nutrición parenteral
- 10. Registro de la ingesta y balance hídrico
- 11. Esquema resumen
- 12. Ideas fuerza para el test
1. Alimentación, nutrición y dietética: conceptos
Conviene distinguir tres términos que en el lenguaje corriente se confunden:
- La alimentación es el acto voluntario y consciente de elegir, preparar e ingerir los alimentos. Es educable y depende de la cultura, la economía, los gustos y las creencias de cada persona.
- La nutrición es el conjunto de procesos involuntarios por los que el organismo digiere, absorbe, transporta y utiliza los nutrientes contenidos en los alimentos. Ocurre sin que intervenga la voluntad y no puede educarse.
- La dietética es la ciencia que aplica los conocimientos de la nutrición a la alimentación de la persona sana o enferma, elaborando dietas adecuadas a cada situación. La dieta es el conjunto de alimentos que una persona toma habitualmente; en el hospital, la dieta se convierte en una herramienta terapéutica más.
Un alimento es toda sustancia que, introducida en el organismo, sirve para nutrirlo; un nutriente (o principio inmediato) es cada uno de los componentes químicos de los alimentos que el cuerpo utiliza. Un mismo alimento aporta varios nutrientes: la leche, por ejemplo, contiene proteínas, grasas, hidratos de carbono, agua, calcio y vitaminas. La nutrición cumple tres funciones básicas: una función energética (proporcionar la energía que gasta el organismo), una función plástica o estructural (formar y reparar los tejidos) y una función reguladora (controlar las reacciones químicas del metabolismo).
2. Los nutrientes y la dieta equilibrada
Los nutrientes se clasifican en macronutrientes (los que el cuerpo necesita en gran cantidad: hidratos de carbono, lípidos y proteínas) y micronutrientes (los que necesita en pequeñas cantidades: vitaminas y minerales). A ellos se añaden el agua y la fibra.
2.1. Hidratos de carbono (glúcidos)
Son la principal fuente de energía del organismo, sobre todo del cerebro y de los músculos. Aportan 4 kilocalorías por gramo. Se dividen en simples o de absorción rápida (azúcar, miel, fruta) y complejos o de absorción lenta (pan, arroz, pasta, patata, legumbres). Deben suponer la mayor parte de la energía diaria (alrededor del 50-55 %). Su exceso se transforma en grasa de reserva.
2.2. Lípidos (grasas)
Son el nutriente más energético: aportan 9 kilocalorías por gramo. Constituyen una reserva de energía, forman parte de las membranas celulares, transportan las vitaminas liposolubles (A, D, E y K) y protegen los órganos. Se distinguen las grasas saturadas (de origen animal, que conviene limitar) y las insaturadas (de origen vegetal y del pescado azul, más saludables, como el aceite de oliva). Deben aportar en torno al 30-35 % de la energía diaria.
2.3. Proteínas (prótidos)
Su función principal es plástica o estructural: construyen y reparan los tejidos, forman enzimas, hormonas y anticuerpos. Aportan 4 kilocalorías por gramo, pero el cuerpo solo las usa como combustible cuando faltan las demás fuentes. Están formadas por aminoácidos, algunos de los cuales son esenciales (el cuerpo no los fabrica y deben tomarse con la dieta). Las proteínas de origen animal (carne, pescado, huevo, leche) son de alto valor biológico; las de origen vegetal (legumbres, cereales) son incompletas, pero se complementan entre sí. Suponen alrededor del 12-15 % de la energía diaria.
2.4. Vitaminas, minerales, agua y fibra
Las vitaminas son sustancias reguladoras que el cuerpo no puede sintetizar (o lo hace de forma insuficiente); se clasifican en hidrosolubles (grupo B y vitamina C, que no se almacenan y deben tomarse a diario) y liposolubles (A, D, E y K, que se acumulan en el hígado y la grasa). Los minerales (calcio, hierro, sodio, potasio, yodo…) intervienen en la formación de huesos, el transporte de oxígeno, el equilibrio de líquidos y la transmisión nerviosa. El agua es el componente más abundante del cuerpo (más de la mitad del peso corporal) y el medio en el que ocurren todas las reacciones; las necesidades rondan los 2-2,5 litros diarios entre bebida y alimentos. La fibra no se digiere, pero regula el tránsito intestinal, da sensación de saciedad y previene el estreñimiento.
Una dieta equilibrada es la que aporta todos los nutrientes en la proporción adecuada, cubre las necesidades energéticas sin excederlas y se adapta a la edad, el sexo, la actividad y el estado de salud. Se representa gráficamente con la pirámide de la alimentación (o el «plato saludable»): en la base, los alimentos de consumo diario y abundante (cereales, frutas, verduras, aceite de oliva, agua) y, en la cúspide, los de consumo ocasional (dulces, embutidos, bollería).
3. La dieta basal y el código de dietas
En el hospital, todas las dietas están normalizadas en un código o manual de dietas, elaborado por la Unidad de Nutrición y Dietética en colaboración con la cocina. Cada dieta tiene un nombre y un código, de modo que el médico solo tiene que prescribirla y la cocina sabe exactamente qué preparar. Este sistema garantiza que la alimentación sea homogénea, segura y adaptada a cada paciente.
La dieta basal (también llamada normal, general o común) es la que se da al paciente que no necesita ninguna modificación dietética: puede comer de todo. Es una dieta completa y equilibrada, similar a la de una persona sana, y sirve de referencia a partir de la cual se construyen todas las demás. Se ajusta en cantidad y presentación a la población hospitalaria y, a veces, se subdivide (basal de adulto, basal pediátrica, etc.).
A partir de la basal, las dietas se modifican de dos maneras: cambiando la consistencia o textura (dietas progresivas) o cambiando la composición para tratar una enfermedad (dietas terapéuticas cualitativas y cuantitativas).
3.1. Las dietas progresivas
Son una escala de dietas de consistencia creciente que se emplea para reintroducir la alimentación poco a poco, sobre todo tras una cirugía, una prueba o un ayuno prolongado. De menor a mayor:
- Dieta absoluta (o «dieta cero», ayuno): el paciente no toma nada por boca, ni sólido ni líquido. Se indica antes de una intervención o una prueba, o cuando hay que dejar el tubo digestivo en reposo.
- Dieta líquida: solo líquidos claros (caldos, infusiones, zumos colados, agua). Es la primera fase de la realimentación.
- Dieta semilíquida: alimentos de textura líquida espesa o purés muy finos (papillas, purés, yogur, gelatinas).
- Dieta blanda (o de fácil masticación): alimentos cocinados, tiernos y de fácil masticación y digestión, sin fritos ni condimentos fuertes. No debe confundirse con la triturada.
- Dieta basal: el punto final de la progresión, la alimentación normal.
La dieta túrmix o triturada es una variante en la que todos los alimentos se pasan por la batidora hasta obtener una textura homogénea sin grumos; se indica en pacientes con problemas de masticación o de deglución (disfagia) y no debe confundirse con la blanda, en la que el alimento conserva su forma pero es tierno.
4. Las dietas terapéuticas
Las dietas terapéuticas forman parte del tratamiento de una enfermedad: modifican la composición de la dieta basal aumentando o reduciendo algún nutriente. Las más frecuentes son:
- Dieta diabética: controla la cantidad y el tipo de hidratos de carbono, reparte la ingesta en varias tomas y elimina los azúcares de absorción rápida, para mantener estable la glucemia.
- Dieta hipocalórica (de adelgazamiento): reduce el aporte total de calorías; se emplea en la obesidad y el sobrepeso.
- Dieta hipercalórica / hiperproteica: aumenta las calorías y las proteínas; indicada en desnutrición, grandes quemados, posoperatorios o pacientes con úlceras por presión, para favorecer la cicatrización.
- Dieta hiposódica (baja en sal): reduce el sodio; se prescribe en la hipertensión arterial, la insuficiencia cardíaca, la cirrosis y los edemas.
- Dieta hipoproteica (baja en proteínas): limita las proteínas en la insuficiencia renal y en algunas enfermedades hepáticas.
- Dieta astringente: pobre en fibra y en grasa, con alimentos que frenan el tránsito (arroz, manzana, membrillo, plátano maduro); se usa en la diarrea y la gastroenteritis.
- Dieta laxante o rica en residuos: rica en fibra, frutas, verduras y líquidos; combate el estreñimiento.
- Dieta sin residuos (pobre en fibra): se emplea antes de una colonoscopia o una cirugía del colon, para dejar el intestino lo más limpio posible.
- Dieta de protección gástrica (blanda gástrica): evita irritantes (fritos, picantes, café, alcohol) en la gastritis y la úlcera.
- Dieta hipograsa o de protección biliar: baja en grasas, para la patología de la vesícula, el hígado y el páncreas.
- Dieta sin gluten: elimina el trigo, la cebada, el centeno y la avena en la enfermedad celíaca.
Existen además dietas de exploración (preparatorias de pruebas diagnósticas) y dietas personalizadas por alergias o intolerancias alimentarias, que deben respetarse de forma estricta porque un error puede provocar una reacción grave.
5. Distribución y control de las comidas. El ayuno
La comida hospitalaria se sirve en bandejas individualizadas que se transportan en un carro de dietas (a menudo isotermo, con una zona caliente y otra fría, para conservar la temperatura). Cada bandeja lleva una tarjeta o ticket identificativo con el nombre del paciente, la habitación-cama y el tipo de dieta.
El TCAE participa activamente en la distribución y debe:
- Comprobar antes de servir que la dieta de la bandeja coincide con la pautada al paciente (identidad correcta y dieta correcta); un error de dieta puede tener consecuencias clínicas (un diabético recibiendo azúcar, un celíaco recibiendo gluten).
- Realizar el lavado de manos antes de manipular la comida y evitar tocar los alimentos directamente.
- Preparar al paciente: retirar la cuña o la botella, ventilar la habitación de olores, higienizar sus manos, colocarlo incorporado (sentado o semisentado) y adecentar la mesa auxiliar.
- Servir la bandeja a una temperatura adecuada y de forma apetecible, ayudando a destapar recipientes, pelar fruta o cortar la carne si el paciente no puede.
- Respetar los ayunos: el paciente que está en dieta absoluta o pendiente de una prueba o una cirugía no debe recibir bandeja; el TCAE debe conocer y respetar estas indicaciones y colocar, si procede, el cartel de «en ayunas».
- Retirar la bandeja después de la comida, observando cuánto ha comido el paciente y anotándolo, y dejar al paciente cómodo y con la boca limpia.
El ayuno preoperatorio es especialmente importante: comer o beber antes de una anestesia general aumenta el riesgo de broncoaspiración durante la intervención. Por eso, cuando un paciente está pendiente de quirófano, el auxiliar debe asegurarse de que no ingiere nada y avisar a enfermería si el paciente ha comido por error.
6. Ayuda a la ingesta del paciente dependiente
Muchos pacientes no pueden comer solos por su edad, su enfermedad, su inmovilidad o su deterioro cognitivo. Dar de comer a un paciente dependiente es una de las tareas más humanas y delicadas del auxiliar, y exige tanto técnica como paciencia. Las normas generales son:
- Posición: el paciente debe comer sentado o incorporado (a 90º si es posible, o al menos con la cabecera elevada y la cabeza ligeramente flexionada hacia delante, con el mentón hacia el pecho). Nunca se da de comer a un paciente tumbado ni con la cabeza hacia atrás, por el riesgo de atragantamiento.
- Ambiente: un entorno tranquilo, sin prisas y sin distracciones; se evita hablar de temas desagradables o realizar técnicas molestas durante la comida.
- Ritmo: se ofrece la comida en pequeñas cantidades, sin prisa, respetando el ritmo del paciente y comprobando que ha tragado un bocado antes de ofrecer el siguiente. No se debe meter prisa ni forzar.
- Temperatura: se comprueba que la comida no esté demasiado caliente; los líquidos calientes se ofrecen con precaución.
- Orden: conviene alternar los sólidos con los líquidos y respetar los gustos del paciente en la medida de lo posible.
- Autonomía: se fomenta que el paciente haga todo lo que pueda por sí mismo (sostener el vaso, usar la cuchara); la ayuda debe ser la justa, para no crear dependencia. Existen cubiertos y vasos adaptados para pacientes con limitaciones.
- Pacientes con déficit visual: se les describe qué hay en la bandeja (usando las horas del reloj como referencia) y se les orienta, favoreciendo que coman solos.
- Al terminar, se realiza la higiene de la boca y de las manos, se deja al paciente cómodo y, si es posible, incorporado un rato para facilitar la digestión.
7. Disfagia y prevención de la broncoaspiración
La disfagia es la dificultad para tragar. Es muy frecuente en ancianos, en pacientes con ictus, demencia, párkinson o enfermedades neuromusculares, y constituye el principal factor de riesgo de broncoaspiración: el paso de alimento o líquido a la vía respiratoria en lugar de al esófago. La broncoaspiración puede provocar asfixia o una neumonía por aspiración, una complicación grave. Prevenirla es una responsabilidad directa del TCAE, que es quien está delante del paciente mientras come.
Signos de alarma que deben hacer sospechar disfagia y que el auxiliar debe observar y comunicar: tos o carraspeo durante o después de comer, voz húmeda o «gorgoteante» tras tragar, atragantamientos repetidos, restos de comida en la boca, babeo, degluciones múltiples para un solo bocado, e infecciones respiratorias de repetición.
Medidas de prevención de la broncoaspiración:
- Comer siempre sentado o muy incorporado, con la cabeza ligeramente flexionada hacia delante (el mentón hacia el pecho al tragar cierra mejor la vía aérea); mantener esta posición y no tumbar al paciente hasta 30-60 minutos después de comer.
- Adaptar la textura: en la disfagia a sólidos se usa dieta triturada homogénea, sin grumos, huesos ni espinas; en la disfagia a líquidos —la más peligrosa— se emplean espesantes para dar a los líquidos una consistencia de néctar, miel o pudin, más fácil de controlar.
- Ofrecer bocados pequeños y esperar a que la boca quede vacía antes del siguiente; evitar hablar mientras se come.
- Evitar los alimentos de doble textura o de riesgo (sopas con tropezones, arroz, frutos secos, alimentos pegajosos) y las jeringas o pajitas que fuerzan un trago rápido.
- Ambiente sin distracciones, sin prisas y con el paciente despierto y colaborador: nunca se da de comer a un paciente somnoliento o con bajo nivel de conciencia.
- Ante un atragantamiento con obstrucción, se actúa según los primeros auxilios (animar a toser, golpes interescapulares y maniobra de Heimlich si la obstrucción es completa) y se avisa de inmediato.
8. Nutrición enteral: la sonda nasogástrica
Cuando el paciente no puede o no debe comer por la boca pero su aparato digestivo funciona, se recurre a la nutrición enteral: se administran preparados nutritivos líquidos directamente en el estómago o el intestino a través de una sonda. Es la vía de elección frente a la parenteral siempre que el tubo digestivo sea utilizable, porque es más fisiológica, más segura y más barata, y mantiene la función intestinal.
Las vías de acceso más habituales son la sonda nasogástrica (SNG), que entra por la nariz y llega al estómago (para nutrición de corta o media duración), y las ostomías como la gastrostomía (PEG) o la yeyunostomía, que acceden directamente al estómago o al intestino a través de la pared abdominal (para nutrición de larga duración). La colocación de la sonda y la comprobación de su posición son competencia de enfermería; el TCAE colabora.
La nutrición puede administrarse de forma intermitente (en tomas, por gravedad o con jeringa) o continua (mediante una bomba de infusión que regula el ritmo). El preparado debe estar a temperatura ambiente.
Papel del TCAE en la nutrición enteral: aunque la responsabilidad de la técnica es de enfermería, el auxiliar colabora en tareas fundamentales:
- Preparar el material y el preparado nutritivo, y comprobar la fecha de caducidad.
- Colocar al paciente incorporado (30-45º como mínimo) durante la administración y mantenerlo así al menos 30 minutos después, para prevenir el reflujo y la broncoaspiración.
- Higiene de la boca y de la nariz del paciente sondado, ya que al no comer se resecan las mucosas; cuidar la fijación de la sonda y evitar úlceras por presión en el ala nasal.
- Observar y comunicar complicaciones: náuseas, vómitos, distensión abdominal, diarrea, tos, o que la sonda se salga o se obstruya.
- Mantener la higiene del sistema y registrar la cantidad administrada en la hoja de balance.
Las complicaciones más frecuentes de la nutrición enteral son las gastrointestinales (diarrea, estreñimiento, náuseas, distensión), las mecánicas (obstrucción o salida de la sonda, lesiones por presión) y, la más grave, la broncoaspiración, que se previene manteniendo al paciente incorporado.
9. Nutrición parenteral
La nutrición parenteral (NP) consiste en administrar los nutrientes directamente a la sangre por vía venosa, saltándose por completo el aparato digestivo. Se reserva para los casos en que el tubo digestivo no puede utilizarse (obstrucción intestinal, posoperatorios digestivos complejos, pancreatitis grave, malabsorción severa). La mezcla contiene glucosa, aminoácidos, lípidos, vitaminas y minerales, preparada en la farmacia hospitalaria en condiciones de esterilidad.
Puede ser parenteral total, que cubre todas las necesidades y se administra por una vía venosa central (por su alta concentración), o parenteral periférica, complementaria y de menor concentración, por una vía periférica. Su manejo es de alto riesgo y exige una asepsia rigurosa, porque la vía central es una puerta de entrada directa de microorganismos a la sangre.
La preparación y administración de la nutrición parenteral corresponden a enfermería; el TCAE no manipula la vía ni la mezcla. Su colaboración consiste en:
- Extremar la higiene y la asepsia del entorno del paciente.
- Vigilar y comunicar signos de complicación: fiebre (posible infección de la vía), enrojecimiento o dolor en el punto de inserción, que la bolsa se acabe o que la vía se desconecte.
- Cuidar la higiene de la boca, que se reseca porque el paciente no come, y atender su confort.
- No manipular nunca la llave de goteo, la bomba ni las conexiones, y avisar a enfermería ante cualquier incidencia.
Como regla mnemotécnica de las competencias: en la nutrición artificial (enteral o parenteral), la técnica es de enfermería y la vigilancia, la higiene, la postura y el registro son la colaboración del auxiliar.
10. Registro de la ingesta y balance hídrico
Registrar lo que el paciente come y bebe es una tarea aparentemente menor pero de gran valor clínico: permite detectar precozmente una desnutrición, una deshidratación o una retención de líquidos. El TCAE observa la ingesta y la anota en la hoja correspondiente.
El balance hídrico es el registro y la comparación de todos los líquidos que entran en el organismo y todos los que salen durante un periodo (habitualmente 24 horas). Es fundamental en pacientes graves, cardíacos, renales, quemados o con sueroterapia. Se calcula así:
BALANCE HÍDRICO = ENTRADAS − SALIDAS
ENTRADAS (líquidos que ingresan) SALIDAS (líquidos que se eliminan)
─────────────────────────────── ──────────────────────────────────
· Líquidos que bebe · Orina (diuresis)
· Agua de los alimentos · Heces
· Sueros y medicación intravenosa · Vómitos y aspiraciones
· Nutrición enteral / parenteral · Drenajes
· Agua metabólica (del metabolismo) · Sudor y respiración (pérdidas
insensibles)
Resultado:
· Balance POSITIVO → entran más líquidos de los que salen (riesgo de edema/retención).
· Balance NEGATIVO → salen más de los que entran (riesgo de deshidratación).
· Balance NEUTRO → entradas y salidas equilibradas.
El auxiliar colabora midiendo y anotando lo que puede cuantificar: los líquidos que el paciente bebe, el contenido de la cuña o la bolsa de orina (la diuresis), los vómitos, las deposiciones líquidas y el débito de los drenajes, siempre respetando la técnica y las medidas de protección. La diuresis normal de un adulto ronda los 1.000-1.500 ml al día; una diuresis escasa (oliguria) o ausente (anuria), o por el contrario muy abundante (poliuria), son datos que deben comunicarse. Las anotaciones deben ser claras, en la casilla y la hora correctas, porque el balance solo es fiable si todos los turnos registran con rigor.
El TCAE también observa y comunica signos de desnutrición o deshidratación: pérdida de peso, piel y mucosas secas, poca orina y concentrada, debilidad, o rechazo mantenido de la comida. Su vigilancia, junto con un buen registro, es la base para que enfermería y el médico ajusten a tiempo la nutrición y la hidratación del paciente.
11. Esquema resumen
ALIMENTACIÓN, NUTRICIÓN Y AYUDA A LA INGESTA
│
├─ CONCEPTOS
│ · Alimentación = voluntaria (educable) · Nutrición = involuntaria
│ · Dietética = ciencia que aplica la nutrición a la dieta
│
├─ NUTRIENTES Energía: H. carbono 4 kcal/g · Proteínas 4 · Grasas 9
│ · Hidratos → energía (50-55 %) · Lípidos → reserva/energía (30-35 %)
│ · Proteínas → plástica (12-15 %) · Vitaminas/minerales → reguladora
│ · Agua (2-2,5 L/día) · Fibra → tránsito
│
├─ DIETAS HOSPITALARIAS (código de dietas)
│ · BASAL = normal, de referencia (come de todo)
│ · Progresivas (consistencia): absoluta → líquida → semilíquida → blanda → basal
│ · Triturada (túrmix) = homogénea, para disfagia
│ · Terapéuticas: diabética, hipocalórica, hiperproteica, hiposódica,
│ hipoproteica, astringente, laxante, sin residuos, sin gluten…
│
├─ DISTRIBUCIÓN / CONTROL
│ · Carro isotermo + tarjeta (nombre, cama, dieta)
│ · TCAE: comprobar identidad + dieta, preparar al paciente, respetar AYUNOS
│
├─ AYUDA A LA INGESTA DISFAGIA / BRONCOASPIRACIÓN
│ · Sentado/incorporado, nunca tumbado · Signos: tos, voz húmeda, atragantos
│ · Bocados pequeños, sin prisa · Espesantes en líquidos; textura homogénea
│ · Fomentar autonomía · Incorporado y mentón al pecho; esperar 30-60 min
│
├─ NUTRICIÓN ARTIFICIAL (técnica = enfermería; vigilancia/higiene/postura = TCAE)
│ · ENTERAL → tubo digestivo funciona; SNG / PEG; incorporado ≥30-45º
│ · PARENTERAL → vía venosa (central); asepsia rigurosa; TCAE no manipula la vía
│
└─ BALANCE HÍDRICO = ENTRADAS − SALIDAS
· + positivo (retención) / − negativo (deshidratación)
· TCAE mide diuresis, ingesta, vómitos, drenajes y REGISTRA
12. Ideas fuerza para el test
- La alimentación es voluntaria y educable; la nutrición es involuntaria. La dietética aplica la nutrición a la elaboración de dietas.
- Aporte energético: hidratos y proteínas 4 kcal/g; grasas 9 kcal/g (el nutriente más energético). Los hidratos son la principal fuente de energía; las proteínas, función plástica.
- Vitaminas liposolubles A, D, E, K (se almacenan) frente a hidrosolubles (grupo B y C). El agua es el componente más abundante del cuerpo.
- La dieta basal es la normal, completa y de referencia; el paciente come de todo.
- Dietas progresivas por consistencia: absoluta → líquida → semilíquida → blanda → basal. La dieta absoluta es ayuno total.
- No confundir blanda (tierna, de fácil masticación) con triturada/túrmix (homogénea, para disfagia).
- Terapéuticas clave: hiposódica (HTA, insuficiencia cardíaca), diabética (glucemia), hiperproteica (cicatrización/UPP), astringente (diarrea), laxante (estreñimiento), sin residuos (antes de colonoscopia).
- Antes de servir, el TCAE comprueba que la dieta coincide con la pautada y respeta los ayunos preoperatorios (riesgo de broncoaspiración en anestesia).
- Al paciente dependiente se le da de comer sentado o incorporado, NUNCA tumbado, en bocados pequeños, comprobando que ha tragado antes del siguiente y fomentando su autonomía.
- La disfagia es la dificultad para tragar y el principal factor de riesgo de broncoaspiración (posible neumonía por aspiración). La disfagia a líquidos se trata con espesantes.
- Signos de disfagia: tos al comer, voz húmeda tras tragar, atragantamientos repetidos.
- La nutrición enteral se usa cuando el tubo digestivo funciona (SNG, PEG); la parenteral, por vía venosa, cuando no puede usarse. La enteral es de elección frente a la parenteral.
- En la nutrición por sonda, el paciente debe estar incorporado ≥30-45º para prevenir la broncoaspiración; la colocación de la sonda es de enfermería, el TCAE colabora (higiene, postura, vigilancia, registro).
- La nutrición parenteral exige asepsia rigurosa (vía central); el TCAE no manipula la vía ni la mezcla.
- Balance hídrico = entradas − salidas. Positivo = retención/edema; negativo = deshidratación. El TCAE mide y registra diuresis, ingesta, vómitos y drenajes. La diuresis normal ronda 1.000-1.500 ml/día.
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