Tema 17 · TCAE · Marco común
Aislamientos y prevención de las infecciones relacionadas con la asistencia
Epígrafe: Las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria (IRAS): cadena epidemiológica y mecanismos de transmisión. Precauciones estándar y precauciones basadas en la transmisión (contacto, gotas, aérea). Tipos de aislamiento y aislamiento protector (inverso). Uso correcto de los equipos de protección individual: colocación y retirada.
Una parte de las infecciones que sufren los pacientes no las traían al ingresar, sino que las adquieren durante su estancia en el centro sanitario: son las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria (IRAS), antes llamadas nosocomiales u hospitalarias. Prevenirlas es una prioridad de salud pública, porque prolongan los ingresos, agravan la enfermedad y a veces resultan mortales, y porque muchas son evitables. La herramienta principal para cortar su transmisión son las precauciones y los aislamientos, y en ellos el Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) desempeña un papel decisivo: aplica las precauciones estándar con todos los pacientes, colabora en el montaje y el mantenimiento del aislamiento, y usa correctamente los equipos de protección individual. Este tema explica qué son las IRAS, cómo se transmiten los microorganismos (la cadena epidemiológica), en qué consisten las precauciones estándar y las basadas en la transmisión, qué tipos de aislamiento existen y cómo se colocan y retiran los EPI.
Índice
- 1. Las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria (IRAS)
- 2. La cadena epidemiológica
- 3. Los mecanismos de transmisión
- 4. Las precauciones estándar
- 5. Las precauciones basadas en la transmisión
- 6. Tipos de aislamiento y aislamiento protector
- 7. Los equipos de protección individual (EPI): colocación y retirada
- 8. El papel del TCAE en el aislamiento
- 9. Esquema resumen
- 10. Ideas fuerza para el test
1. Las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria (IRAS)
Las IRAS son las infecciones que el paciente adquiere como consecuencia de la atención sanitaria y que no estaban presentes ni en periodo de incubación en el momento del ingreso. Tradicionalmente se hablaba de infección nosocomial (adquirida en el hospital), pero el término IRAS es más amplio porque incluye también la atención en centros sociosanitarios, en consultas y en el domicilio. Se consideran adquiridas en el centro las que aparecen, por lo general, a partir de las 48-72 horas del ingreso.
Las IRAS son un problema de gran magnitud: afectan a una proporción nada despreciable de los pacientes ingresados, prolongan la estancia hospitalaria, aumentan la mortalidad y el sufrimiento, e incrementan de forma notable el coste de la asistencia. Su vigilancia se realiza mediante estudios de prevalencia periódicos (como el estudio EPINE en España) y sistemas de vigilancia continua que permiten conocer la magnitud del problema, detectar brotes y evaluar la eficacia de las medidas de prevención. El auxiliar contribuye a esta vigilancia comunicando lo que observa (fiebre, secreciones, enrojecimiento de una herida o de un punto de inserción) y aplicando con rigor las medidas preventivas en su trabajo cotidiano.
Las IRAS más frecuentes son la infección urinaria asociada al sondaje vesical, la infección respiratoria (neumonía, sobre todo asociada a la ventilación mecánica), la infección de la herida quirúrgica y la bacteriemia asociada a catéteres vasculares. Muchas se relacionan con dispositivos invasivos (sondas, catéteres, respiradores) y con los procedimientos, de ahí la importancia de la asepsia en su manejo. Un problema añadido es la aparición de microorganismos multirresistentes a los antibióticos, que obligan a extremar las precauciones.
Los factores que favorecen las IRAS dependen del paciente (edad avanzada, inmunodepresión, enfermedades de base, desnutrición), de los procedimientos (dispositivos invasivos, cirugía, antibióticos) y del entorno (fallos en la higiene de manos, en la limpieza o en la asepsia). Prevenirlas se basa en romper la cadena de transmisión, y la medida más eficaz y universal sigue siendo la higiene de manos.
El problema de las bacterias multirresistentes (BMR) merece una mención aparte. El uso excesivo o inadecuado de los antibióticos ha seleccionado gérmenes capaces de resistir a la mayoría de los tratamientos disponibles, como el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM), las enterobacterias productoras de betalactamasas de espectro extendido o de carbapenemasas, o Acinetobacter y Pseudomonas multirresistentes. Las infecciones por estos microorganismos son difíciles de tratar y de gran importancia en salud pública, por lo que los pacientes portadores o infectados suelen requerir precauciones de contacto reforzadas. Para combatir las IRAS más frecuentes se han desarrollado programas de prevención basados en «paquetes de medidas» (bundles) —como los proyectos de bacteriemia cero, neumonía cero o resistencia cero— que combinan la higiene de manos, la asepsia en la inserción y el cuidado de catéteres y sondas, la retirada precoz de los dispositivos cuando ya no son necesarios y la vigilancia epidemiológica. El TCAE participa en muchas de estas medidas con su trabajo diario de higiene, cuidado del entorno y observación del paciente.
2. La cadena epidemiológica
Para que una infección se transmita deben darse, encadenados, seis eslabones. Comprender esta cadena epidemiológica es clave, porque prevenir la infección consiste precisamente en romper uno cualquiera de sus eslabones:
- Agente causal: el microorganismo capaz de producir la enfermedad (bacteria, virus, hongo, parásito).
- Reservorio: el lugar donde el agente vive y se multiplica (una persona enferma o portadora, un animal, el agua, el material contaminado).
- Puerta de salida: por donde el agente abandona el reservorio (vías respiratorias, digestivas, urinarias, la sangre, la piel).
- Mecanismo de transmisión: el modo en que el agente pasa de un lugar a otro (contacto, gotas, aire, vehículos, vectores).
- Puerta de entrada: por donde el agente accede a un nuevo huésped (a menudo las mismas vías que la salida, más las heridas y los dispositivos).
- Huésped susceptible: la persona capaz de enfermar, tanto más cuanto menores sean sus defensas.
Las medidas de prevención actúan sobre cada eslabón: la esterilización y la desinfección eliminan el agente y el reservorio; la higiene de manos y los EPI interrumpen el mecanismo de transmisión; el aislamiento separa la fuente; y la vacunación y el buen estado nutricional protegen al huésped susceptible. El eslabón sobre el que más y mejor puede actuar el TCAE es el mecanismo de transmisión, sobre todo el contacto a través de las manos.
Conviene detenerse en algunos eslabones. El reservorio puede ser una persona claramente enferma, pero también un portador sano o asintomático que alberga el germen sin manifestar la enfermedad y que, sin saberlo, lo disemina; puede ser igualmente el propio ambiente (agua estancada, aires acondicionados mal mantenidos en el caso de la legionela) o los fómites, que son los objetos inanimados capaces de transportar microorganismos (barandillas, timbres, teléfonos, mandos, material clínico compartido). Las puertas de salida y de entrada suelen coincidir en la práctica: la vía respiratoria, la digestiva, la urinaria, la sangre y la piel; los dispositivos invasivos abren puertas de entrada artificiales que en condiciones normales no existirían, y por eso son una fuente tan importante de IRAS. Por último, el huésped es tanto más susceptible cuanto peores son sus defensas: los recién nacidos, los ancianos, los inmunodeprimidos, los desnutridos y los pacientes con enfermedades crónicas graves son los más vulnerables, y por ello los que más se benefician de las medidas de prevención.
3. Los mecanismos de transmisión
Los microorganismos llegan al paciente por distintas vías, que conviene distinguir porque determinan el tipo de precaución:
- Transmisión por contacto: es la más frecuente e importante en el hospital. Puede ser directa (piel con piel, de una persona a otra) o indirecta (a través de un objeto intermedio contaminado: manos, guantes, material, superficies). Las manos del personal son el vehículo principal.
- Transmisión por gotas (gotas de Flügge): al toser, estornudar o hablar se expulsan gotas grandes que caen a corta distancia (aproximadamente menos de 1-2 metros) y no quedan flotando. Transmiten, por ejemplo, la gripe, la tos ferina o la enfermedad meningocócica.
- Transmisión aérea: partículas muy pequeñas (núcleos goticulares) que quedan suspendidas en el aire mucho tiempo y viajan a mayor distancia con las corrientes. Transmiten la tuberculosis, el sarampión y la varicela. Exigen medidas más estrictas (habitación con presión negativa y mascarilla de protección respiratoria).
- Transmisión por vehículo común: a través de agua, alimentos, medicación o sangre contaminados.
- Transmisión por vectores: a través de insectos o animales (poco relevante en el hospital español).
La diferencia clave entre gotas y vía aérea es el tamaño de la partícula y su alcance: las gotas son grandes y caen cerca; los núcleos aéreos son diminutos y flotan lejos. De ahí que la vía aérea exija mascarilla especial y habitación con presión negativa, y las gotas, mascarilla quirúrgica y distancia.
Esta distinción no es un simple tecnicismo: determina por completo las medidas que hay que tomar y explica por qué algunos pacientes necesitan una habitación especial y otros no. Un error frecuente es tratar como «aéreas» infecciones que en realidad se transmiten por gotas (como la gripe), lo que llevaría a un consumo innecesario de recursos, o al revés, subestimar una tuberculosis pulmonar tratándola solo con mascarilla quirúrgica, lo que dejaría al personal desprotegido. Por eso el TCAE debe conocer con claridad a qué grupo pertenece cada precaución. Además, hay que recordar que un mismo microorganismo puede aprovechar varias vías a la vez, y que la vía de contacto —la más común— está siempre presente de fondo: por muy sofisticada que sea una habitación de presión negativa, si las manos no se higienizan la barrera se rompe igualmente.
4. Las precauciones estándar
Las precauciones estándar (antes «universales») son el conjunto de medidas básicas que se aplican a TODOS los pacientes, con independencia de que se sepa o no que tienen una infección. Su fundamento es asumir que cualquier paciente puede portar microorganismos transmisibles y que la sangre y los fluidos corporales son potencialmente infecciosos. Son la primera línea de defensa y la base sobre la que se añaden, cuando hace falta, las precauciones específicas. Incluyen:
- La higiene de manos en los cinco momentos: es la medida más importante.
- El uso de guantes ante el contacto previsible con sangre, fluidos, mucosas o piel no intacta.
- El uso de bata, mascarilla y protección ocular cuando se prevean salpicaduras de fluidos.
- El manejo seguro del material punzante y cortante: no reencapuchar las agujas y desecharlas en contenedores rígidos para prevenir el accidente biológico (pinchazo).
- La gestión correcta de residuos, ropa y material, y la limpieza y desinfección del entorno y los equipos.
- La higiene respiratoria (etiqueta de la tos: cubrirse con el codo o un pañuelo) y la colocación adecuada del paciente.
Las precauciones estándar no requieren conocer el diagnóstico: se aplican siempre, y por eso son la herramienta más potente para prevenir las IRAS y proteger tanto al paciente como al personal.
Dentro de las precauciones estándar tiene especial relevancia la prevención del accidente biológico, sobre todo el pinchazo con una aguja o un objeto cortante contaminado, un riesgo real para el personal por la posible transmisión de la hepatitis B, la hepatitis C o el VIH. Para evitarlo se emplean materiales de bioseguridad (agujas con dispositivo de retracción), nunca se reencapucha la aguja y se desecha inmediatamente en el contenedor rígido de objetos punzantes, que no debe llenarse por encima de la línea indicada. Si a pesar de todo se produce un pinchazo, la actuación es inmediata: dejar sangrar la herida sin exprimirla en exceso, lavar con agua y jabón, aplicar un antiséptico, y comunicarlo enseguida al servicio de prevención o a urgencias para valorar la profilaxis y el seguimiento. Conocer este protocolo forma parte de la seguridad del propio auxiliar.
5. Las precauciones basadas en la transmisión
Cuando un paciente tiene (o se sospecha que tiene) una infección por un germen que se transmite de forma específica, a las precauciones estándar se añaden precauciones adicionales según la vía de transmisión. Son de tres tipos, y pueden combinarse:
5.1. Precauciones de contacto
Para gérmenes que se transmiten por contacto directo o indirecto (bacterias multirresistentes, Clostridioides difficile, gastroenteritis, sarna). Medidas: habitación individual (o agrupamiento de pacientes con el mismo germen), guantes y bata al entrar en contacto con el paciente o su entorno, higiene de manos rigurosa y material clínico de uso exclusivo para ese paciente siempre que sea posible. Ante C. difficile, la higiene de manos debe hacerse con agua y jabón (el gel no elimina las esporas).
5.2. Precauciones de gotas
Para gérmenes que se transmiten por gotas grandes (gripe, tos ferina, enfermedad meningocócica, rubéola). Medidas: habitación individual (o agrupamiento), mascarilla quirúrgica al acercarse al paciente (dentro de la distancia de 1-2 metros) y, si el paciente sale de la habitación, que lleve él la mascarilla. No requieren un sistema especial de ventilación.
5.3. Precauciones aéreas (o de transmisión aérea)
Para gérmenes que se transmiten por núcleos suspendidos en el aire (tuberculosis, sarampión, varicela). Son las más estrictas. Medidas: habitación individual con presión negativa y la puerta cerrada (el aire sale filtrado al exterior y no pasa al pasillo), y mascarilla de protección respiratoria de alta eficacia (tipo FFP2 o FFP3, no la quirúrgica) para el personal al entrar. Si el paciente sale, lleva una mascarilla quirúrgica.
Es importante no confundir la mascarilla: la quirúrgica protege al entorno de lo que expulsa quien la lleva (y sirve para las precauciones de gotas), mientras que la FFP2/FFP3 filtra el aire que respira quien la lleva (y es la que se necesita para la vía aérea).
Las precauciones específicas pueden combinarse cuando un mismo germen se transmite por más de una vía: por ejemplo, la varicela requiere a la vez precauciones de contacto (por las vesículas de la piel) y aéreas (por la vía respiratoria). Estas precauciones se mantienen mientras dure el riesgo de contagio —que depende del germen y de la evolución del paciente— y se retiran solo cuando lo indica el equipo, no por iniciativa propia. Mientras estén vigentes, se aplican a todo el que entra en la habitación, incluidas las visitas, a las que el auxiliar debe informar y ayudar a colocarse la protección. Un principio esencial es que las precauciones específicas nunca sustituyen a las estándar, sino que se suman a ellas: la higiene de manos sigue siendo la base en todos los casos, con o sin aislamiento añadido.
6. Tipos de aislamiento y aislamiento protector
El aislamiento es la separación de un paciente para evitar la transmisión de microorganismos. Existen dos grandes finalidades opuestas:
- Aislamiento de contención (o de fuente): cuando el paciente está infectado y se quiere evitar que contagie a los demás. La barrera protege al exterior del paciente. Se corresponde con las precauciones de contacto, gotas o aérea ya descritas.
- Aislamiento protector o inverso: cuando el paciente no está infectado pero es muy vulnerable (inmunodeprimido, trasplantado, gran quemado, neutropénico) y se quiere protegerlo del exterior. Aquí la barrera protege al paciente de los gérmenes del ambiente y del personal. Requiere habitación individual (a veces con presión positiva y aire filtrado, al revés que la aérea), higiene estricta, y que quien entre lo haga con la protección adecuada y sin cuadros infecciosos; se limitan las visitas, las plantas y las flores.
La regla que más se pregunta: en el aislamiento protector/inverso se usa presión positiva (para que el aire salga de la habitación y no entren gérmenes); en el aislamiento aéreo (de contención) se usa presión negativa (para que el aire no salga al pasillo y arrastre los gérmenes del paciente). Positiva protege al paciente; negativa protege al exterior.
En cualquier tipo de aislamiento, la habitación debe estar señalizada a la entrada con el tipo de precaución y disponer del material necesario (EPI, contenedores, material exclusivo). El aislamiento no debe suponer un trato de menor calidad ni un abandono del paciente: hay que cuidar también su bienestar psicológico, ya que la soledad y el miedo son frecuentes.
Desde el punto de vista práctico y organizativo, el aislamiento se apoya en varios elementos. Lo ideal es la habitación individual; cuando no hay suficientes, se recurre al agrupamiento o cohortización, que consiste en reunir en una misma zona a los pacientes que comparten exactamente el mismo microorganismo, nunca mezclando gérmenes distintos. Algunas habitaciones de aislamiento disponen de una antesala o esclusa (una pequeña zona intermedia con doble puerta) donde se colocan y retiran los EPI y se ubican el lavabo y los contenedores, de modo que la habitación quede separada del pasillo por una barrera de aire y de espacio. A la entrada se coloca un cartel de señalización con el tipo de precaución, para que todo el que va a entrar sepa qué protección necesita antes de hacerlo. Dentro se dispone del material clínico de uso exclusivo del paciente (fonendoscopio, esfigmomanómetro, termómetro), que no sale de la habitación y se desinfecta al alta.
El transporte del paciente aislado fuera de la habitación (para una prueba, por ejemplo) debe limitarse a lo imprescindible y, cuando sea necesario, se toman medidas: se avisa al servicio de destino, el paciente lleva la protección que corresponda (por ejemplo, mascarilla quirúrgica si es de gotas o de vía aérea) y se cubren las heridas o lesiones exudativas si el aislamiento es de contacto. Al alta, la habitación se somete a una limpieza terminal exhaustiva antes de recibir a un nuevo paciente. Toda esta organización solo es eficaz si se mantiene con constancia: el aislamiento es una cadena de gestos que se rompe con un solo eslabón descuidado, por lo que la implicación del auxiliar en cada turno resulta determinante.
7. Los equipos de protección individual (EPI): colocación y retirada
Los equipos de protección individual (EPI) son las barreras que protegen al profesional (y, en el aislamiento inverso, al paciente): guantes, bata, mascarilla y protección ocular (gafas o pantalla facial); a veces también gorro y calzas. Cada elemento cumple una función: los guantes evitan el contacto de las manos con fluidos y superficies contaminadas (pero no sustituyen la higiene de manos); la bata protege la ropa y la piel de los brazos y el tronco frente a salpicaduras; la mascarilla protege las vías respiratorias y las mucosas de la boca y la nariz (quirúrgica frente a gotas, FFP2/FFP3 frente a la vía aérea); y la protección ocular (gafas o pantalla facial) evita que las salpicaduras alcancen la conjuntiva, otra puerta de entrada. Lo decisivo no es solo usarlos, sino colocarlos y retirarlos en el orden correcto, porque la mayoría de las contaminaciones ocurren durante la retirada.
Orden de COLOCACIÓN (de dentro afuera, de lo más limpio a la barrera exterior):
- Higiene de manos.
- Bata.
- Mascarilla (o mascarilla de protección respiratoria).
- Protección ocular (gafas o pantalla).
- Guantes (los últimos, cubriendo el puño de la bata).
Orden de RETIRADA (se quita primero lo más contaminado; la mascarilla, casi siempre, la última porque protege de lo que pueda quedar en el aire):
- Guantes (los más contaminados).
- Higiene de manos.
- Bata.
- Protección ocular.
- Mascarilla (la última, ya fuera de la habitación en el caso de la vía aérea).
- Higiene de manos final.
La idea de fondo: los guantes son lo primero que se quita porque son lo más sucio, y la higiene de manos se repite entre pasos y al final. Los EPI se retiran de forma cuidadosa, sin sacudirlos ni tocarse la cara, enrollándolos hacia dentro para envolver la cara contaminada, y se desechan en el contenedor adecuado dentro de la zona de aislamiento. Los EPI son de un solo uso (salvo excepciones como las gafas reutilizables, que se desinfectan) y se cambian entre pacientes.
8. El papel del TCAE en el aislamiento
El auxiliar es una figura central en la aplicación práctica de los aislamientos. Sus tareas incluyen:
- Aplicar siempre las precauciones estándar con todos los pacientes, empezando por la higiene de manos.
- Conocer el tipo de aislamiento de cada paciente y colocarse y retirarse los EPI correctamente al entrar y salir.
- Colaborar en el montaje y la señalización del aislamiento y en tener a mano el material (EPI, contenedores, material exclusivo del paciente).
- Mantener la limpieza y la desinfección reforzadas de la habitación y el material, y gestionar correctamente los residuos y la ropa del paciente aislado.
- Informar y ayudar a las visitas a cumplir las precauciones, y explicar al paciente el porqué de las medidas.
- Cuidar el apoyo emocional del paciente aislado, que puede sentirse solo o rechazado, y comunicar al equipo cualquier incidencia.
Conviene tener presente el reparto de competencias: la indicación de un aislamiento, la elección del tipo de precaución y su retirada corresponden al médico y a enfermería, asesorados por la Medicina Preventiva; el TCAE no decide ni suspende un aislamiento, pero es quien lo hace posible en la práctica con su trabajo constante de higiene, uso de EPI, cuidado del entorno y observación. Su papel, por tanto, es de aplicación y colaboración, no de indicación clínica. Esa colaboración incluye también la autoprotección: el auxiliar debe mantener su propio calendario vacunal al día (hepatitis B, gripe, etc.), no acudir al trabajo con procesos infecciosos que puedan contagiar a pacientes vulnerables y conocer el protocolo de actuación ante un accidente biológico.
El aislamiento solo funciona si todo el que entra —personal y visitas— cumple las medidas con rigor y de forma constante: una sola persona que no se higienice las manos o no use el EPI rompe la barrera. Por eso la disciplina y el ejemplo del TCAE son tan importantes. En síntesis, prevenir las IRAS no depende de una única medida espectacular, sino de la suma de muchos gestos sencillos —higiene de manos, precauciones estándar, uso correcto de los EPI, limpieza y aislamiento cuando procede— repetidos con constancia por todo el equipo; y en esa cadena de gestos cotidianos el auxiliar de enfermería es una pieza absolutamente esencial.
9. Esquema resumen
AISLAMIENTOS Y PREVENCIÓN DE LAS IRAS
│
├─ IRAS = infección adquirida por la asistencia (≥48-72 h del ingreso)
│ · Más frecuentes: urinaria (sonda), respiratoria, herida quirúrgica, bacteriemia (catéter)
│ · Prevención nº 1 = HIGIENE DE MANOS
│
├─ CADENA EPIDEMIOLÓGICA (romper un eslabón = prevenir)
│ Agente → Reservorio → Puerta de salida → Transmisión → Puerta de entrada → Huésped susceptible
│
├─ MECANISMOS DE TRANSMISIÓN
│ · CONTACTO (el más frecuente): directo / indirecto (manos = vehículo)
│ · GOTAS: grandes, caen cerca (<1-2 m) → gripe, tos ferina, meningococo
│ · AÉREA: núcleos diminutos, flotan lejos → TBC, sarampión, varicela
│
├─ PRECAUCIONES ESTÁNDAR (a TODOS, sin saber diagnóstico)
│ · Higiene de manos · guantes/bata/mascarilla/ojos si fluidos
│ · NO reencapuchar agujas · contenedor rígido · residuos/limpieza
│
├─ PRECAUCIONES SEGÚN TRANSMISIÓN (se AÑADEN a las estándar)
│ · CONTACTO → habitación indiv., guantes+bata, material exclusivo (C. difficile: agua+jabón)
│ · GOTAS → habitación indiv., MASCARILLA QUIRÚRGICA a <1-2 m
│ · AÉREA → habitación PRESIÓN NEGATIVA + puerta cerrada + MASCARILLA FFP2/FFP3
│
├─ TIPOS DE AISLAMIENTO
│ · CONTENCIÓN (paciente infectado) → protege al EXTERIOR → presión NEGATIVA (aérea)
│ · PROTECTOR/INVERSO (paciente vulnerable) → protege al PACIENTE → presión POSITIVA
│
└─ EPI: orden
· COLOCAR: manos → bata → mascarilla → gafas → GUANTES (últimos)
· RETIRAR: GUANTES (primero) → manos → bata → gafas → mascarilla → manos
· La mayoría de contaminaciones ocurren al RETIRAR; no tocarse la cara
10. Ideas fuerza para el test
- Las IRAS son las infecciones adquiridas por la asistencia sanitaria (se consideran del centro las que aparecen a partir de las 48-72 h del ingreso).
- Las IRAS más frecuentes se asocian a dispositivos invasivos: sonda urinaria, catéter vascular, ventilación mecánica y herida quirúrgica.
- La cadena epidemiológica tiene 6 eslabones (agente, reservorio, puerta de salida, transmisión, puerta de entrada, huésped susceptible); prevenir = romper un eslabón.
- La transmisión por contacto es la más frecuente; las manos del personal son el vehículo principal.
- Gotas = partículas grandes que caen cerca (<1-2 m): gripe, tos ferina, meningococo. Vía aérea = núcleos diminutos que flotan lejos: TBC, sarampión, varicela.
- Las precauciones estándar se aplican a TODOS los pacientes, se sepa o no su diagnóstico; su base es la higiene de manos.
- Nunca se reencapuchan las agujas; se desechan en contenedor rígido para prevenir el pinchazo (accidente biológico).
- Las precauciones basadas en la transmisión se AÑADEN a las estándar: contacto (guantes+bata), gotas (mascarilla quirúrgica), aérea (FFP2/FFP3 + presión negativa).
- La mascarilla quirúrgica vale para las gotas; la vía aérea exige mascarilla de protección respiratoria FFP2/FFP3 y habitación con presión negativa.
- Aislamiento de contención (paciente infectado) protege al exterior → presión negativa en la vía aérea. Aislamiento protector/inverso (paciente vulnerable) protege al paciente → presión positiva.
- Ante Clostridioides difficile (precaución de contacto), la higiene de manos es con agua y jabón, no con gel (esporas).
- Orden de colocación del EPI: higiene de manos → bata → mascarilla → gafas → guantes (los últimos).
- Orden de retirada del EPI: guantes (los primeros) → higiene de manos → bata → gafas → mascarilla → higiene de manos.
- La mayoría de las contaminaciones con EPI ocurren al retirarlos: hay que hacerlo con cuidado, sin sacudirlos ni tocarse la cara, y repetir la higiene de manos.
- El aislamiento solo funciona si todos (personal y visitas) cumplen las medidas; hay que cuidar además el apoyo emocional del paciente aislado.
- La indicación y la retirada del aislamiento son del médico y de enfermería; el TCAE no lo decide, pero lo hace posible aplicando las medidas, cuidando el entorno y observando al paciente.
- Cuando faltan habitaciones individuales, se recurre al agrupamiento o cohortización: reunir solo a pacientes con el mismo microorganismo, nunca mezclando gérmenes distintos.
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