Tema 18 · TCAE · Marco común
Colaboración del TCAE en técnicas de enfermería
Epígrafe: Colaboración del auxiliar en las técnicas del equipo de enfermería: sondajes (nasogástrico y vesical), enemas, curas y cuidado de heridas, oxigenoterapia y aerosolterapia, recogida y transporte de muestras biológicas, y preparación del material. Ámbito competencial: qué prepara y observa el TCAE y qué corresponde a enfermería.
El trabajo del Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) no se entiende de forma aislada: forma parte de un equipo que gira en torno al paciente y en el que cada categoría tiene su papel. Muchas de las técnicas que se realizan a diario —colocar una sonda, poner un enema, curar una herida, administrar oxígeno o recoger una muestra— son competencia de enfermería, pero el auxiliar colabora en casi todas ellas de manera esencial: prepara el material y al paciente, ayuda durante la técnica, observa, mantiene la higiene y recoge después. Saber con precisión qué puede hacer el TCAE y qué corresponde a enfermería es una de las cuestiones más importantes y más preguntadas de todo el temario, porque delimita su responsabilidad legal. Este tema repasa ese ámbito competencial y la colaboración concreta del auxiliar en los sondajes, los enemas, las curas, la oxigenoterapia y la aerosolterapia, y la recogida de muestras biológicas.
Índice
- 1. El ámbito competencial del TCAE
- 2. El sondaje nasogástrico
- 3. El sondaje vesical
- 4. Los enemas
- 5. Las curas y el cuidado de heridas
- 6. Oxigenoterapia y aerosolterapia
- 7. Recogida y transporte de muestras biológicas
- 8. La preparación del material
- 9. Esquema resumen
- 10. Ideas fuerza para el test
1. El ámbito competencial del TCAE
La clave de este tema es entender la línea que separa lo que hace el auxiliar de lo que hace enfermería. Como regla general, el TCAE no realiza técnicas invasivas ni administra medicación por vías que atraviesen la piel o las mucosas. Su papel es de colaboración: preparar, ayudar, observar y cuidar. En concreto:
- El TCAE SÍ puede: preparar el material y el carro, preparar y colocar al paciente, mantener la higiene y la intimidad, ayudar durante la técnica (sujetar, iluminar, acercar material), observar y comunicar, recoger y limpiar después, medir y registrar lo cuantificable (diuresis, características de una muestra), y trasladar muestras al laboratorio. También realiza tareas propias como la higiene, la administración de la alimentación por boca, los cambios posturales o la toma de constantes.
- El TCAE NO realiza: el sondaje (nasogástrico o vesical), la administración de medicación por vía parenteral, las curas de heridas, la extracción de sangre por venopunción, ni las técnicas que requieren valoración y juicio clínico. Estas son competencia de enfermería (o del médico).
Esta distribución no es rígida en todos los detalles —cada centro y cada convocatoria pueden matizarla— pero el principio es constante: la técnica invasiva y la valoración son de enfermería; la preparación, la ayuda, la observación y el cuidado son del auxiliar. Ante la duda, el TCAE no debe realizar por su cuenta una técnica que no le corresponde, aunque sepa hacerla.
Este reparto tiene un fundamento legal y organizativo. La Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS, Ley 44/2003) y las normas que regulan las categorías profesionales encuadran al TCAE como personal sanitario de formación profesional que trabaja bajo la dirección y supervisión del personal de enfermería (diplomado o graduado). El auxiliar actúa, por tanto, dentro de un marco de dependencia funcional: colabora en el plan de cuidados que dirige enfermería y ejecuta las tareas propias de su categoría. Comprender esta relación no es un mero formalismo, sino una cuestión de seguridad del paciente y de responsabilidad: realizar una técnica que excede las competencias propias, o hacerlo sin la supervisión debida, puede causar daño al paciente y generar responsabilidad para el profesional. Por eso el buen auxiliar conoce con claridad los límites de su función, colabora con lealtad dentro del equipo y comunica a enfermería todo lo que observa, entendiendo que su valor no está en «hacer de enfermero», sino en desempeñar de forma excelente el papel imprescindible que le corresponde.
2. El sondaje nasogástrico
La sonda nasogástrica (SNG) es un tubo que se introduce por la nariz hasta el estómago. Sirve para alimentar (nutrición enteral), administrar medicación, vaciar o descomprimir el estómago (aspiración de contenido, por ejemplo en una obstrucción o un posoperatorio) y realizar lavados gástricos. Las más conocidas son la sonda de Levin (una luz, para alimentación y medicación) y la de Salem (dos luces, para aspiración).
La colocación y la comprobación de la posición de la sonda son competencia de enfermería. El TCAE colabora: prepara el material (sonda, lubricante hidrosoluble, jeringa, gasas, fonendoscopio, guantes, vaso de agua), coloca al paciente sentado o en posición de Fowler (incorporado) con el cuello ligeramente flexionado, le explica la técnica y le pide que trague cuando se le indique para facilitar el avance, sujeta y tranquiliza, y después ayuda a fijar la sonda a la nariz y a mantener la higiene de las fosas nasales y la boca. La comprobación de que la sonda está en el estómago (y no en la vía respiratoria) la hace enfermería. Durante los cuidados, el auxiliar debe mantener al paciente incorporado y vigilar y comunicar signos de complicación (náuseas, vómitos, tos, que la sonda se salga o se obstruya).
La verificación de que la sonda ha quedado bien situada es fundamental antes de administrar nada por ella, y la realiza enfermería por varios métodos (aspiración de contenido gástrico y medición de su pH, o la radiografía como método más seguro). El auxiliar debe saber que nunca se administra alimentación ni medicación por una sonda cuya posición no esté confirmada, por el riesgo de introducir el contenido en el pulmón. En los cuidados diarios de la sonda, el TCAE colabora en mantener la higiene de la nariz y cambiar el punto de fijación del esparadrapo para evitar úlceras por presión en el ala nasal, en la higiene de la boca (que se reseca al no comer), en comprobar que la sonda está permeable y bien fijada, y en observar el aspecto y la cantidad del contenido drenado cuando la sonda está en aspiración, anotándolo en el balance. Todas estas atenciones, aparentemente menores, previenen complicaciones y hacen más llevadera una sonda que resulta molesta para el paciente.
3. El sondaje vesical
El sondaje vesical consiste en introducir una sonda por la uretra hasta la vejiga para vaciar la orina. Puede ser intermitente (se coloca, se vacía y se retira) o permanente (sonda de Foley, con un balón que se hincha para que no se salga y que se conecta a una bolsa colectora). Se emplea en la retención urinaria, para medir con precisión la diuresis, en el posoperatorio o en pacientes que no controlan la orina.
De nuevo, el sondaje lo realiza enfermería con técnica estéril, porque es un procedimiento invasivo con alto riesgo de infección urinaria. El TCAE colabora: prepara el material (sonda, lubricante, guantes estériles, antiséptico, bolsa colectora, jeringa con agua para el balón), realiza la higiene de los genitales antes de la técnica, coloca al paciente en la posición adecuada (decúbito supino; en la mujer, con las piernas flexionadas), preserva su intimidad, y ayuda e ilumina durante el procedimiento. Después, el auxiliar tiene un papel destacado en los cuidados de la sonda permanente, fundamentales para prevenir la infección: mantener la bolsa siempre por debajo del nivel de la vejiga (para que la orina no refluya) sin que toque el suelo, evitar acodaduras o tracciones del tubo, cuidar la higiene diaria del meato, vaciar la bolsa con técnica limpia, y medir y registrar la diuresis y sus características (color, olor, presencia de sangre o sedimentos), comunicando cualquier anomalía.
La infección urinaria asociada a sonda es una de las IRAS más frecuentes, por lo que la disciplina en su cuidado es esencial. El sistema sonda-bolsa debe funcionar como un circuito cerrado: cuanto menos se desconecte, menor es el riesgo de que entren gérmenes. Por eso el auxiliar no desconecta la sonda de la bolsa salvo indicación, vacía la bolsa por su grifo inferior (sin apoyarlo en el suelo ni en el recipiente de recogida) y evita subir la bolsa por encima de la vejiga durante los traslados o los cambios posturales, pinzándola momentáneamente si es necesario. La sonda permanente debe fijarse a la pierna o al abdomen para evitar tracciones que lesionen la uretra. Además, el auxiliar vigila y comunica signos de complicación: ausencia de orina (posible obstrucción o acodadura), orina turbia o maloliente, sangre, fiebre o dolor, que pueden indicar una infección. Todos estos cuidados, sencillos pero constantes, son la mejor prevención de una complicación muy común y evitable.
4. Los enemas
El enema es la introducción de un líquido por el ano hasta el recto y el colon. Según su finalidad puede ser de limpieza o evacuación (el más frecuente, para vaciar el intestino en el estreñimiento, antes de una prueba o de una cirugía, o antes del parto), de retención (medicamentoso o alimentario, que debe mantenerse un tiempo) o de diagnóstico (con contraste, para una exploración radiológica).
La administración de enemas de limpieza es, en muchos centros, una de las técnicas que puede realizar el TCAE bajo la supervisión de enfermería (los enemas medicamentosos o de retención, por llevar fármaco, corresponden a enfermería). La técnica exige colocar al paciente en posición de Sims (decúbito lateral izquierdo con la pierna derecha flexionada), que favorece el paso del líquido siguiendo la anatomía del colon; el líquido debe estar a temperatura templada (en torno a la corporal), se introduce lentamente por gravedad con la sonda o cánula bien lubricada, y se pide al paciente que retenga unos minutos antes de evacuar. El auxiliar preserva la intimidad, vigila la tolerancia (dolor, sensación de urgencia) y observa las características de las heces obtenidas, registrando el resultado.
Algunos detalles de la técnica del enema conviene tenerlos claros. La temperatura del líquido es importante: si está demasiado frío puede provocar espasmos y molestias, y si está demasiado caliente puede lesionar la mucosa; por eso se templa a una temperatura cercana a la corporal. La altura a la que se coloca el irrigador regula la velocidad de entrada (a mayor altura, más presión y más rápido): se cuelga a una altura moderada y se introduce el líquido despacio para que el paciente lo tolere y pueda retenerlo. Si durante la administración el paciente refiere dolor abdominal intenso o ganas urgentes e incontrolables, se detiene o se enlentece la entrada. Tras el enema, se acompaña al paciente al aseo o se le facilita la cuña, cuidando su intimidad y su seguridad (riesgo de mareo o caída al levantarse), y se observa el resultado. En pacientes encamados hay que tener preparada la cuña y proteger la cama. Toda la técnica se realiza con guantes y respetando al máximo el pudor del paciente, ya que se trata de un procedimiento que puede resultarle especialmente incómodo.
5. Las curas y el cuidado de heridas
La cura de una herida (quirúrgica, úlcera por presión, herida traumática) es competencia de enfermería, que valora la lesión, elige el apósito y realiza la técnica con asepsia. El TCAE colabora de forma muy importante: prepara el carro de curas con el material necesario (gasas y compresas estériles, suero fisiológico, antisépticos, apósitos, guantes, pinzas, batea, contenedor de residuos), coloca al paciente en la posición adecuada dejando accesible la zona, preserva su intimidad, y asiste a enfermería durante la cura acercando y abriendo el material estéril con técnica aséptica (sin tocar el interior), sujetando o iluminando, y recogiendo y limpiando al terminar.
El auxiliar debe manejar con soltura la técnica aséptica de presentación del material estéril y respetar el orden de la cura (de lo más limpio a lo más sucio, con material distinto para cada herida). Además, por su contacto continuo con el paciente, tiene un papel clave en la observación y prevención: vigilar el estado de la piel, comunicar la aparición de enrojecimientos o de exudado, y aplicar las medidas de prevención de las úlceras por presión (cambios posturales, higiene, hidratación), aunque la cura en sí la realice enfermería.
Conviene conocer algunos conceptos básicos sobre las curas. Tradicionalmente se distingue la cura seca (limpieza y apósito, para heridas cerradas y limpias, como una herida quirúrgica que evoluciona bien) de la cura húmeda o en ambiente húmedo, que mantiene la lesión con un grado de humedad que favorece la cicatrización y es hoy la de elección en las heridas crónicas y las úlceras por presión. La limpieza de la herida se realiza habitualmente con suero fisiológico, y los antisépticos se usan según el criterio de enfermería. Las curas pueden ser estériles (con material y técnica estéril, como la herida quirúrgica) o no estériles según el tipo de lesión. En todos los casos, el orden general es trabajar de la zona más limpia a la más sucia, no volver con una gasa usada a una zona ya limpia, y utilizar material diferente para cada herida de un mismo paciente, y por supuesto entre pacientes distintos. El auxiliar, que a menudo es quien más tiempo pasa junto al enfermo, es los «ojos» del equipo: detectar a tiempo que un apósito está manchado, que una herida huele mal o que la piel de alrededor se ha enrojecido, y comunicarlo, permite adelantarse a una complicación.
6. Oxigenoterapia y aerosolterapia
La oxigenoterapia es la administración de oxígeno a una concentración mayor que la del aire ambiente para tratar o prevenir la falta de oxígeno (hipoxia). El oxígeno se considera un medicamento: su indicación y el flujo o la concentración los prescribe el médico y los controla enfermería; el TCAE no decide ni modifica el flujo. Los sistemas de administración más habituales son las gafas nasales (cómodas, para flujos bajos), la mascarilla facial (simple, con reservorio o tipo Venturi, para flujos y concentraciones mayores). El auxiliar colabora: prepara y monta el material, coloca correctamente las gafas o la mascarilla y las mantiene higiénicas, vigila que el sistema no se acode ni se desconecte, cuida la piel de las zonas de apoyo (orejas, nariz) y la humedad de las mucosas, y observa y comunica signos de dificultad respiratoria (disnea, cianosis, agitación).
Cada sistema tiene sus características: las gafas nasales son cómodas y permiten hablar y comer, pero solo aportan concentraciones bajas; la mascarilla simple aporta concentraciones intermedias; la mascarilla tipo Venturi permite administrar una concentración de oxígeno exacta y controlada (muy útil, por ejemplo, en pacientes con enfermedad pulmonar crónica); y la mascarilla con reservorio aporta concentraciones muy altas para situaciones graves. Cuando se administran flujos altos, el oxígeno reseca las mucosas, por lo que suele humidificarse haciéndolo pasar por un frasco de agua estéril; el auxiliar vigila el nivel de agua del humidificador y el estado de las mucosas y la piel de los puntos de apoyo. También debe asegurarse de que el paciente no se retira el dispositivo y de que el sistema no se acoda ni se desconecta, comunicando cualquier signo de que la oxigenación no es adecuada.
Como el oxígeno es comburente (aviva el fuego), hay que extremar la seguridad: no fumar ni usar llamas ni productos inflamables (alcohol, grasas) cerca de la fuente de oxígeno. La aerosolterapia es la administración de un fármaco por vía inhalatoria en forma de partículas finas (aerosol o nebulización) para que llegue directamente a las vías respiratorias. El fármaco lo prescribe el médico y lo prepara enfermería; el TCAE colabora montando el equipo (nebulizador conectado a la fuente de gas), colocando al paciente incorporado con la mascarilla o la boquilla, y limpiando el material después. El auxiliar se asegura de que el paciente respire de forma pausada y profunda durante la sesión para que el fármaco llegue bien a los bronquios, y al terminar limpia el nebulizador (que es una posible fuente de infección si se reutiliza sucio) y, si se han administrado corticoides inhalados, recuerda la conveniencia de enjuagar la boca para prevenir efectos locales.
7. Recogida y transporte de muestras biológicas
Las muestras biológicas (orina, heces, esputo, exudados, sangre…) se recogen para su análisis en el laboratorio. La extracción de sangre por venopunción corresponde a enfermería; pero en la recogida de otras muestras el TCAE tiene un papel muy activo. En general, el auxiliar puede colaborar o encargarse de recoger muestras que no requieran técnica invasiva (orina, heces, esputo), preparar los recipientes y trasladarlas correctamente al laboratorio.
Las normas generales de las muestras son esenciales y muy preguntadas:
- Utilizar el recipiente adecuado para cada muestra (estéril si se busca un cultivo microbiológico).
- Identificar siempre correctamente la muestra con los datos del paciente y acompañarla del volante de petición.
- Recoger la cantidad y en el momento adecuados (por ejemplo, la orina de primera hora de la mañana, o una muestra antes de iniciar el antibiótico si es para cultivo).
- Trasladarla lo antes posible al laboratorio y, si se retrasa, conservarla según lo indicado (algunas en nevera; los hemocultivos, a temperatura ambiente o en estufa).
- Manipularla con guantes y evitar contaminarla por fuera; transportarla en bolsa o contenedor cerrado.
Un ejemplo típico es el urocultivo: se recoge la orina de la mitad de la micción (primero se desecha el primer chorro), tras la higiene de los genitales, en un recipiente estéril, y se lleva pronto al laboratorio. El auxiliar instruye al paciente sobre cómo hacerlo si puede recogerla por sí mismo.
Otras muestras frecuentes tienen sus propias particularidades. El esputo se recoge preferentemente por la mañana en ayunas, pidiendo al paciente que haga una tos profunda para obtener secreción de los bronquios y no simple saliva, en un recipiente estéril de boca ancha. Las heces se recogen en un recipiente limpio (estéril si es un coprocultivo), evitando mezclarlas con orina o con el agua del inodoro; para investigar parásitos a veces se necesitan varias muestras de días distintos. Los hemocultivos (para detectar gérmenes en la sangre) los extrae enfermería con una asepsia muy rigurosa de la piel, a menudo coincidiendo con los picos de fiebre; el auxiliar prepara el material y traslada la muestra sin refrigerar. Como norma transversal, ninguna muestra se recoge ni se manipula sin guantes, ninguna se envía sin identificar, y ante la duda sobre el recipiente, el momento o la conservación, el auxiliar consulta con enfermería antes de actuar. Un error en la recogida (una muestra mal identificada, contaminada o conservada de forma incorrecta) puede invalidar el análisis, retrasar el diagnóstico y obligar a repetir la extracción, con la consiguiente molestia para el paciente.
8. La preparación del material
Un hilo común a todas estas técnicas es la preparación del material, una de las funciones más constantes del auxiliar. Preparar bien el material —tenerlo completo, en orden, estéril cuando corresponda y a mano— hace que la técnica sea más rápida, más segura y menos molesta para el paciente. El TCAE debe:
- Conocer el material necesario para cada técnica y prepararlo en el carro correspondiente (de curas, de sondaje…), comprobando que está completo y no caducado.
- Distinguir el material estéril del limpio y presentarlo con técnica aséptica, sin contaminarlo.
- Colaborar durante la técnica anticipándose a las necesidades de enfermería.
- Recoger, limpiar y reponer el material al terminar, gestionar los residuos en el contenedor adecuado y dejar la unidad ordenada.
En síntesis, el TCAE es el colaborador imprescindible de las técnicas de enfermería: no realiza los procedimientos invasivos ni la valoración clínica, pero sin su preparación del material, su ayuda durante la técnica, su observación y sus cuidados posteriores, el trabajo del equipo sería mucho más difícil y menos seguro para el paciente.
9. Esquema resumen
COLABORACIÓN DEL TCAE EN TÉCNICAS DE ENFERMERÍA │ ├─ ÁMBITO COMPETENCIAL │ · TCAE = preparar material + paciente, ayudar, observar, higiene, recoger, medir/registrar, trasladar muestras │ · Enfermería = sondaje, medicación parenteral, curas, venopunción, VALORACIÓN clínica │ · Regla: técnica invasiva y valoración = enfermería; preparación y cuidado = TCAE │ ├─ SONDAJE NASOGÁSTRICO (SNG) → alimentar, medicar, aspirar, lavado gástrico │ · Levin (1 luz) / Salem (2 luces, aspiración) · lo coloca ENFERMERÍA │ · TCAE: material, paciente en Fowler, pedir que trague, fijar, higiene, incorporado │ ├─ SONDAJE VESICAL → vaciar orina · Foley (balón + bolsa) · técnica ESTÉRIL de enfermería │ · TCAE: higiene genitales, posición, cuidados sonda: BOLSA BAJO LA VEJIGA, no acodar, │ medir diuresis y características │ ├─ ENEMAS → limpieza / retención / diagnóstico │ · Enema de LIMPIEZA = puede hacerlo el TCAE (supervisado); medicamentoso = enfermería │ · Posición de SIMS (lat. izq.), líquido templado, lento, retener antes de evacuar │ ├─ CURAS Y HERIDAS → las hace ENFERMERÍA con asepsia │ · TCAE: carro de curas, posición, presentar material estéril, asistir, observar piel │ ├─ OXIGENOTERAPIA (O₂ = medicamento; flujo lo prescribe el médico, TCAE NO lo modifica) │ · Gafas nasales / mascarilla (simple, reservorio, Venturi) │ · O₂ COMBURENTE: no fumar ni llamas ni grasas/alcohol cerca │ · Aerosolterapia = fármaco inhalado; paciente incorporado │ ├─ MUESTRAS BIOLÓGICAS (sangre por venopunción = enfermería; orina/heces/esputo = TCAE colabora) │ · Recipiente adecuado (estéril si cultivo), IDENTIFICAR + volante, cantidad/momento correctos │ · Traslado rápido; urocultivo = mitad de la micción, previa higiene │ └─ PREPARACIÓN DEL MATERIAL = función constante del TCAE (completo, estéril, a mano; recoger y reponer)
10. Ideas fuerza para el test
- Regla de oro: la técnica invasiva y la valoración clínica son de enfermería; la preparación del material, la ayuda, la observación y el cuidado son del TCAE.
- El TCAE NO realiza: sondajes, medicación parenteral, curas de heridas ni extracción de sangre; SÍ prepara, ayuda, observa, registra y traslada muestras.
- El sondaje nasogástrico lo coloca enfermería; el TCAE prepara el material, coloca al paciente en Fowler, le pide que trague y ayuda a fijar la sonda.
- La sonda de Levin tiene una luz (alimentación/medicación) y la de Salem, dos (aspiración).
- El sondaje vesical lo hace enfermería con técnica estéril; la sonda permanente es la de Foley (balón + bolsa).
- Cuidado clave de la sonda vesical: la bolsa colectora siempre por debajo del nivel de la vejiga, sin tocar el suelo y sin acodaduras, para evitar el reflujo y la infección.
- El enema de limpieza puede realizarlo el TCAE (supervisado); se coloca al paciente en posición de Sims (decúbito lateral izquierdo), con líquido templado y de forma lenta.
- Las curas de heridas las hace enfermería con asepsia; el TCAE prepara el carro de curas y presenta el material estéril con técnica aséptica.
- El oxígeno es un medicamento: el flujo lo prescribe el médico y el TCAE no lo modifica. El oxígeno es comburente: no fumar ni usar llamas o grasas cerca.
- Sistemas de oxigenoterapia: gafas nasales (flujos bajos) y mascarilla (simple, con reservorio o Venturi, para más concentración).
- La aerosolterapia administra el fármaco inhalado; se coloca al paciente incorporado.
- La extracción de sangre por venopunción es de enfermería; el TCAE colabora en la recogida de orina, heces y esputo.
- Toda muestra debe ir en el recipiente adecuado (estéril si es cultivo), identificada, con su volante, y trasladarse cuanto antes al laboratorio.
- El urocultivo se recoge de la mitad de la micción, en recipiente estéril y previa higiene de los genitales.
- La preparación del material (completo, estéril, a mano) y su recogida posterior son funciones constantes y esenciales del auxiliar.
- El TCAE trabaja bajo la dirección y supervisión de enfermería (LOPS 44/2003): su relación es de dependencia funcional, y no debe realizar técnicas que excedan su competencia por seguridad del paciente y responsabilidad.
- Nunca se administra alimentación ni medicación por una SNG sin confirmar su posición (riesgo de que el contenido pase al pulmón).
- La mascarilla Venturi aporta una concentración de oxígeno exacta y controlada; el oxígeno a flujos altos se humidifica para no resecar las mucosas.
- El sistema sonda vesical-bolsa es un circuito cerrado: cuanto menos se desconecte, menor es el riesgo de infección urinaria (una de las IRAS más frecuentes).
- El esputo se recoge por la mañana en ayunas con una tos profunda (nunca simple saliva); un error en la recogida, la identificación o la conservación de una muestra puede invalidar el análisis y obligar a repetir la extracción.
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