Tema 16 · TCAE · Marco común
Higiene hospitalaria: asepsia, antisepsia, desinfección y esterilización
Epígrafe: Conceptos de asepsia y antisepsia, limpieza, desinfección y esterilización. Antisépticos y desinfectantes de uso hospitalario. El lavado de manos y la higiene de manos con solución alcohólica. Métodos de esterilización (calor, vapor, gas, químicos) y controles. Preparación, empaquetado y almacenamiento del material estéril.
El hospital es, paradójicamente, un lugar donde conviven personas enfermas y microorganismos peligrosos: por eso la lucha contra la infección es una de las columnas del trabajo sanitario. La higiene hospitalaria es el conjunto de medidas destinadas a impedir que los gérmenes se transmitan de un paciente a otro, del ambiente al paciente o del personal al enfermo. El Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) es una pieza esencial de esta cadena: limpia y prepara el material, colabora en la desinfección y la esterilización, mantiene el orden y —sobre todo— practica y exige la higiene de manos, la medida más sencilla y más eficaz para evitar infecciones. Este tema aclara los conceptos que se confunden con frecuencia (limpieza, desinfección, asepsia, antisepsia y esterilización), repasa los antisépticos y desinfectantes de uso habitual, detalla la higiene de manos y describe los métodos de esterilización y el manejo del material estéril.
Índice
- 1. Conceptos básicos: limpieza, desinfección, asepsia, antisepsia y esterilización
- 2. Niveles de descontaminación y clasificación del material (Spaulding)
- 3. La limpieza: primer paso imprescindible
- 4. Antisépticos y desinfectantes de uso hospitalario
- 5. La higiene de manos
- 6. La esterilización: métodos
- 7. Controles de la esterilización
- 8. Preparación, empaquetado y almacenamiento del material estéril
- 9. El papel del TCAE en la higiene hospitalaria
- 10. Esquema resumen
- 11. Ideas fuerza para el test
1. Conceptos básicos: limpieza, desinfección, asepsia, antisepsia y esterilización
La higiene hospitalaria maneja una serie de términos que conviene distinguir con precisión, porque en el examen se preguntan constantemente y en la práctica marcan la diferencia entre un procedimiento seguro y otro peligroso:
- La limpieza es la eliminación física de la suciedad (polvo, materia orgánica, restos) mediante agua, detergente y acción mecánica. No mata necesariamente a los microorganismos, pero reduce su número y es el paso previo obligado de cualquier desinfección o esterilización: no se puede desinfectar ni esterilizar lo que está sucio.
- La desinfección es el proceso que destruye la mayoría de los microorganismos patógenos, pero no necesariamente las formas de resistencia más duras (las esporas). Se aplica sobre objetos y superficies inanimadas.
- La esterilización es la destrucción total de toda forma de vida microbiana, incluidas las esporas. Es el nivel máximo de descontaminación; un objeto está estéril o no lo está, no existe el «medio estéril».
- La asepsia es el conjunto de procedimientos destinados a impedir la llegada de microorganismos a una zona (prevención, «ausencia de gérmenes»); por ejemplo, trabajar con material estéril en el quirófano. Es un concepto preventivo.
- La antisepsia es la aplicación de sustancias (antisépticos) sobre los tejidos vivos (piel y mucosas) para destruir o inhibir los microorganismos.
La diferencia clave que más se pregunta: los antisépticos se aplican sobre tejidos vivos (piel, mucosas, heridas) y los desinfectantes sobre materiales y superficies inertes. La desinfección no elimina las esporas; la esterilización sí. Y toda desinfección o esterilización requiere una limpieza previa.
Para entender por qué la higiene hospitalaria es tan importante conviene recordar el concepto de flora microbiana de la piel. La piel de las personas alberga dos tipos de microorganismos: la flora residente (o permanente), formada por gérmenes que viven habitualmente en las capas profundas de la piel, poco patógenos y difíciles de eliminar; y la flora transitoria (o contaminante), formada por los microorganismos que se adquieren por contacto con superficies, pacientes o materiales, que se sitúan en la superficie de la piel, son a menudo patógenos y —esto es lo importante— se eliminan con facilidad mediante la higiene de manos. La flora transitoria de las manos del personal es la principal responsable de la transmisión cruzada de infecciones en el hospital, y por eso combatirla con una buena higiene de manos es tan decisivo. Un objeto o una superficie están contaminados cuando contienen microorganismos capaces de producir enfermedad; el objetivo de toda la higiene hospitalaria es romper la cadena por la que esos gérmenes pasan de un lugar a otro.
La descontaminación es el término general que engloba todos los procesos que reducen o eliminan los microorganismos de un objeto hasta hacerlo seguro para su manipulación o uso: incluye, en orden creciente de eficacia, la limpieza, la desinfección y la esterilización. Elegir el nivel adecuado depende del uso que vaya a darse al material, como veremos con la clasificación de Spaulding.
2. Niveles de descontaminación y clasificación del material (Spaulding)
La desinfección puede tener distintos niveles de eficacia:
- Desinfección de alto nivel: destruye todos los microorganismos excepto un número elevado de esporas (se aproxima a la esterilización).
- Desinfección de nivel intermedio: elimina bacterias, la mayoría de virus y hongos y el bacilo de la tuberculosis, pero no las esporas.
- Desinfección de bajo nivel: elimina la mayoría de bacterias y algunos virus y hongos, pero no las formas más resistentes.
La clasificación de Spaulding ordena el material sanitario según el riesgo de infección que supone y determina qué proceso necesita:
- Material crítico: el que penetra en tejidos estériles o en el sistema vascular (instrumental quirúrgico, agujas, sondas, catéteres). Requiere esterilización.
- Material semicrítico: el que contacta con mucosas o piel no intacta (endoscopios, material de terapia respiratoria). Requiere al menos desinfección de alto nivel.
- Material no crítico: el que contacta solo con la piel intacta (fonendoscopio, esfigmomanómetro, cuñas, mobiliario). Basta con limpieza y desinfección de bajo nivel.
3. La limpieza: primer paso imprescindible
Ningún método de desinfección o esterilización funciona sobre material sucio: la materia orgánica (sangre, pus, restos) protege a los microorganismos e inactiva a los desinfectantes. Por eso la limpieza es el primer paso obligado. Sus principios generales son:
- Se realiza siempre de lo más limpio a lo más sucio y de arriba hacia abajo, para no ensuciar lo ya limpio.
- La limpieza del hospital se hace en húmedo (nunca en seco, que levanta polvo y dispersa gérmenes), con paños y mopas humedecidas.
- El material que se va a esterilizar se limpia a fondo (manual, con ultrasonidos o con lavadoras desinfectadoras), se aclara y se seca bien antes de empaquetarlo.
- Se distingue la limpieza rutinaria o de mantenimiento (diaria) de la limpieza terminal, más exhaustiva, que se hace al alta del paciente o tras un aislamiento para dejar la unidad lista.
- El personal usa los equipos de protección adecuados (guantes) y respeta el código de colores del material de limpieza para no mezclar zonas.
La limpieza del material que va a esterilizarse merece una atención especial, porque de ella depende el éxito de todo el proceso posterior. Puede hacerse de forma manual (cepillado con agua y detergente enzimático, sobre todo en articulaciones y ranuras donde se acumula la materia orgánica), mediante ultrasonidos (una cuba que emite ondas que desprenden la suciedad de los recovecos más inaccesibles) o con lavadoras-desinfectadoras automáticas que realizan un ciclo de lavado y desinfección térmica. Tras el lavado, el material se aclara abundantemente para retirar los restos de detergente y se seca por completo: un instrumento húmedo favorece la corrosión, diluye los productos y, si se empaqueta mojado, arruina la esterilización. También se revisa que el instrumental esté íntegro, funcione y no tenga restos, y se lubrican las articulaciones cuando procede antes de empaquetarlo.
La higiene ambiental del hospital también obedece a una lógica de zonas de riesgo: no se limpia igual una zona de alto riesgo (quirófanos, UCI, esterilización, unidades de inmunodeprimidos), donde las exigencias son máximas, que una zona de bajo riesgo (pasillos, despachos, zonas administrativas). Cuanto mayor es el riesgo, más frecuente y exhaustiva debe ser la limpieza y más estricto el control de la ventilación y las superficies. El material de limpieza (bayetas, mopas, cubos) se identifica con un código de colores para no trasladar la suciedad de una zona a otra —por ejemplo, un color para los aseos y otro para las zonas de cuidados—, y se limpia y desinfecta o se desecha tras su uso.
4. Antisépticos y desinfectantes de uso hospitalario
Recordando la regla: antiséptico = tejido vivo; desinfectante = objeto o superficie. Muchas sustancias químicas pueden actuar como una cosa u otra según la concentración. Los más habituales en el hospital son:
4.1. Antisépticos (sobre piel y mucosas)
- Clorhexidina: muy usada en la higiene de manos quirúrgica y en la preparación de la piel; tiene efecto residual (sigue actuando un tiempo) y buena tolerancia.
- Povidona yodada (yodóforos): antiséptico de amplio espectro para piel y campo quirúrgico; de color marrón característico.
- Alcohol (etílico o isopropílico al 70 %): antiséptico rápido para piel sana (antes de una inyección); no se usa en heridas abiertas ni en mucosas.
- Agua oxigenada (peróxido de hidrógeno): útil para limpiar heridas por su efecto de arrastre (efervescencia), aunque de acción antiséptica débil.
4.2. Desinfectantes (sobre material y superficies)
- Lejía (hipoclorito sódico): desinfectante potente y barato de superficies; se usa diluida y no debe mezclarse con otros productos (amoniaco) porque desprende gases tóxicos.
- Glutaraldehído y ácido peracético: para la desinfección de alto nivel del material semicrítico que no soporta el calor (endoscopios).
- Compuestos de amonio cuaternario: desinfectantes de bajo nivel para superficies y mobiliario.
- Aldehídos y fenoles: desinfectantes de superficies e instrumental según el nivel requerido.
Todos los productos deben usarse a la dilución y el tiempo de contacto indicados por el fabricante, con las manos protegidas y en zonas ventiladas, ya que muchos son irritantes o tóxicos.
La eficacia de un antiséptico o un desinfectante no es fija: depende de varios factores que el auxiliar debe conocer para no cometer errores. Los principales son: la concentración del producto (una dilución incorrecta lo hace ineficaz o, al revés, innecesariamente irritante); el tiempo de contacto (todos necesitan un tiempo mínimo de actuación, no basta con «pasar» el producto); la presencia de materia orgánica (sangre, pus o restos que inactivan muchos desinfectantes, de ahí la importancia de la limpieza previa); la temperatura y el pH; y el tipo y número de microorganismos presentes. Además, los productos tienen su propia caducidad y condiciones de conservación: deben guardarse bien cerrados, protegidos de la luz y el calor, en sus envases originales y correctamente etiquetados, y no se deben rellenar los envases a medias ni mezclar productos distintos, porque se pierde eficacia o se generan reacciones peligrosas. Una regla de oro: el antiséptico se aplica siempre sobre una piel o una herida ya limpias, porque sobre la suciedad apenas actúa.
5. La higiene de manos
La higiene de manos es la medida más sencilla, barata y eficaz para prevenir las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria: las manos del personal son el principal vehículo de transmisión de gérmenes de un paciente a otro. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido los «cinco momentos» de la higiene de manos:
- Antes de tocar al paciente.
- Antes de realizar una tarea aséptica o limpia.
- Después del riesgo de exposición a fluidos corporales.
- Después de tocar al paciente.
- Después del contacto con el entorno del paciente.
Existen varios tipos de higiene de manos:
- Lavado higiénico o rutinario: con agua y jabón, durante unos 40-60 segundos; elimina la suciedad y la flora transitoria. Se usa cuando las manos están visiblemente sucias.
- Higiene con solución hidroalcohólica (fricción con gel): es hoy el método de elección cuando las manos no están visiblemente sucias, porque es más rápido (20-30 segundos), más eficaz frente a la flora y mejor tolerado por la piel. No es eficaz si las manos están visiblemente sucias o ante ciertos gérmenes (como las esporas de Clostridioides difficile), casos en que hay que lavarse con agua y jabón.
- Lavado quirúrgico: más prolongado, con antiséptico (clorhexidina o povidona) y cepillado de manos y antebrazos, antes de una intervención; busca eliminar también parte de la flora residente.
La técnica del lavado de manos también importa: no basta con mojarse un momento. En el lavado con agua y jabón se mojan las manos, se aplica el jabón y se frotan todas las superficies —palmas, dorsos, entre los dedos, los pulgares (girándolos), las puntas de los dedos y las uñas— siguiendo la secuencia recomendada por la OMS; después se aclaran bien, se secan con una toalla de un solo uso y se cierra el grifo con esa misma toalla (para no recontaminarse). En la fricción con solución hidroalcohólica se aplica una dosis de gel en la palma y se frotan las mismas superficies hasta que las manos quedan secas, sin usar agua. Los errores más frecuentes que dejan zonas sin higienizar son olvidar los pulgares, los espacios interdigitales y las yemas de los dedos, que son precisamente las zonas que más contactan con el paciente.
Como norma, para trabajar con higiene de manos correcta se retiran anillos, pulseras y relojes, se llevan las uñas cortas y sin esmalte (y sin uñas postizas) y se cuida la piel para evitar grietas que alberguen gérmenes. El uso de guantes no sustituye a la higiene de manos: hay que higienizarse antes de ponerlos y después de quitárselos, porque los guantes pueden tener microperforaciones y las manos se contaminan al retirarlos. Los guantes, además, deben cambiarse entre un paciente y otro y entre una tarea sucia y una limpia en el mismo paciente; nunca se pasa de una cama a otra con los mismos guantes. Esta disciplina, aparentemente pequeña, es la que más vidas salva en la prevención de las infecciones asociadas a la asistencia.
6. La esterilización: métodos
La esterilización destruye toda forma de vida microbiana, incluidas las esporas. Se realiza en la central de esterilización del hospital. Los métodos se clasifican en físicos y químicos:
6.1. Métodos físicos
- Calor húmedo: el autoclave (vapor a presión). Es el método de elección, el más usado, seguro, rápido, barato y no tóxico. Esteriliza mediante vapor de agua saturado a presión (por ejemplo, 121 ºC durante unos 15-20 minutos, o 134 ºC en ciclos más cortos). Se usa para todo el material que resista el calor y la humedad (instrumental metálico, textil, vidrio). El calor húmedo es más eficaz que el seco a menor temperatura.
- Calor seco: la estufa Poupinel. Esteriliza por aire caliente (por ejemplo, 170-180 ºC durante 1-2 horas). Requiere más temperatura y más tiempo que el autoclave. Se reserva para materiales que el vapor podría dañar (aceites, polvos, algunos instrumentos de corte); hoy se usa poco.
- Radiaciones: se emplean a nivel industrial (radiación gamma) para esterilizar material de un solo uso (jeringas, gasas, guantes), no en la planta.
6.2. Métodos químicos (esterilización a baja temperatura)
Se usan para el material termosensible, que no soporta el calor del autoclave:
- Óxido de etileno: gas de gran poder esterilizante para material delicado, pero tóxico, inflamable y cancerígeno; obliga a una aireación prolongada del material antes de usarlo y a estrictas medidas de seguridad.
- Gas plasma de peróxido de hidrógeno: método moderno, rápido y no tóxico, muy usado para material termosensible y óptico.
- Esterilización química líquida (glutaraldehído, ácido peracético): por inmersión, para material que no puede tratarse de otro modo.
La esterilización se lleva a cabo en la central de esterilización, un servicio organizado en zonas físicamente separadas por las que el material avanza en un solo sentido, de lo sucio a lo estéril, sin retroceder nunca: una zona sucia o de lavado (donde llega el material usado y se limpia), una zona limpia o de preparación y empaquetado (donde se revisa, se monta y se empaqueta el material limpio y se cargan los esterilizadores) y una zona estéril o de almacenamiento (donde se recoge el material ya esterilizado y se guarda hasta su distribución). Esta circulación unidireccional evita que el material limpio o estéril vuelva a contaminarse con el sucio. Cualquier ciclo de esterilización pasa además por unas fases: acondicionamiento (se elimina el aire y se alcanza la temperatura), meseta o fase de esterilización propiamente dicha (se mantienen la temperatura y el tiempo necesarios para destruir los microorganismos) y una fase final de secado y enfriamiento antes de retirar la carga.
7. Controles de la esterilización
Para garantizar que un ciclo de esterilización ha sido correcto se emplean controles de tres tipos:
- Controles físicos: los registros del propio aparato (temperatura, presión, tiempo) que quedan reflejados en gráficos o tickets del ciclo.
- Controles químicos: indicadores que cambian de color al alcanzarse las condiciones del proceso. El más conocido es el control externo, como el test de Bowie-Dick (comprueba la penetración del vapor en el autoclave) o las tiras/cintas indicadoras del paquete. Solo indican que el paquete «ha pasado» por el proceso, no que sea estéril.
- Controles biológicos: son los más fiables y definitivos. Consisten en ampollas o tiras con esporas de microorganismos muy resistentes (por ejemplo, Geobacillus stearothermophilus para el vapor); si tras el ciclo las esporas no crecen, se confirma que la esterilización ha sido eficaz.
8. Preparación, empaquetado y almacenamiento del material estéril
Antes de esterilizar, el material limpio y seco se empaqueta para que se mantenga estéril después. El TCAE colabora en estas tareas:
- El empaquetado se hace con envases que permiten el paso del agente esterilizante y luego actúan de barrera: bolsas mixtas de papel-plástico, papel crepado, contenedores rígidos o tejido sin tejer. Cada paquete se cierra bien y se etiqueta con la fecha de esterilización, la de caducidad y el número de lote/ciclo.
- Tras el ciclo, el material esterilizado debe salir seco: un paquete húmedo o mojado se considera contaminado (la humedad permite el paso de gérmenes), igual que un paquete roto, abierto o caído al suelo.
- El almacenamiento se hace en un lugar limpio, seco, ventilado y protegido del polvo, en estanterías separadas del suelo y la pared. Se aplica la regla FIFO («primero en entrar, primero en salir»): se coloca detrás lo recién esterilizado y se usa antes lo que caduca primero.
- Antes de usar un paquete estéril se comprueba siempre: que esté íntegro, seco y dentro de la fecha, y que el control químico haya virado. Ante la mínima duda, el material se considera no estéril y se reprocesa.
La caducidad del material estéril no depende tanto del tiempo transcurrido como del mantenimiento de la barrera: mientras el envase permanezca íntegro, seco y bien cerrado, el contenido sigue siendo estéril; por eso se habla de una caducidad «relacionada con el acontecimiento» (se contamina si el paquete se rompe o se moja) más que puramente «relacionada con la fecha». Aun así, cada envase lleva una fecha límite orientativa que debe respetarse. El material de un solo uso (jeringas, agujas, gasas, guantes estériles) llega ya esterilizado de fábrica y no se reprocesa ni se reutiliza: una vez abierto o usado, se desecha.
Al abrir y manejar material estéril se respeta la técnica aséptica: se abre lejos del cuerpo, sin tocar el interior, presentándolo al campo estéril; lo estéril solo puede tocar lo estéril. Se considera contaminado todo lo que quede por debajo de la cintura o fuera del campo de visión, los bordes de los envases y cualquier zona que haya tocado algo no estéril. Si hay duda sobre si algo se ha contaminado, se descarta: en asepsia, la duda equivale a contaminación.
9. El papel del TCAE en la higiene hospitalaria
El auxiliar es un protagonista de la prevención de infecciones. Sus responsabilidades incluyen:
- Realizar y exigir la higiene de manos en los cinco momentos, dando ejemplo.
- Limpiar y preparar el material antes de su desinfección o esterilización, y colaborar en el empaquetado y el transporte a la central de esterilización.
- Manejar correctamente antisépticos y desinfectantes, respetando diluciones, tiempos y almacenamiento.
- Comprobar la integridad, la sequedad, la caducidad y el viraje del control de los paquetes estériles antes de usarlos, y descartar los dudosos.
- Mantener el orden y la limpieza de la unidad (limpieza en húmedo, terminal al alta) y aplicar el código de colores del material de limpieza.
- Usar y retirar correctamente los equipos de protección y colaborar con la Medicina Preventiva del hospital en las medidas de control de la infección.
En todas estas tareas, la técnica que exige juicio clínico (validar un lote, decidir un método) corresponde a enfermería y a la unidad de esterilización, mientras que el auxiliar realiza la limpieza, la preparación, el empaquetado, el control visual y el mantenimiento del orden aséptico.
Conviene recordar que la higiene hospitalaria no es un conjunto de rutinas mecánicas, sino una cultura de seguridad compartida por todo el equipo. Las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria prolongan los ingresos, aumentan la mortalidad y encarecen el sistema, y una parte importante de ellas son evitables con medidas tan básicas como una buena limpieza, un uso correcto de los antisépticos y, por encima de todo, la higiene de manos. El TCAE, por su presencia continua junto al paciente y su participación directa en la limpieza y la preparación del material, ocupa una posición privilegiada en esta prevención: cada gesto bien hecho —lavarse las manos en el momento adecuado, no reutilizar un guante, descartar un paquete dudoso, limpiar en húmedo— rompe una posible cadena de transmisión. La suma de esos pequeños gestos, repetidos con rigor por todos, es la mejor defensa del hospital frente a la infección.
10. Esquema resumen
HIGIENE HOSPITALARIA: ASEPSIA / ANTISEPSIA / DESINFECCIÓN / ESTERILIZACIÓN
│
├─ CONCEPTOS
│ · Limpieza = quitar la suciedad (paso PREVIO obligado)
│ · Desinfección = mata patógenos, NO esporas → objetos/superficies
│ · Esterilización = destruye TODO, incluidas ESPORAS
│ · Asepsia = prevenir la llegada de gérmenes (preventivo)
│ · Antisepsia = antisépticos sobre TEJIDO VIVO
│ REGLA: antiséptico → piel/mucosa · desinfectante → material/superficie
│
├─ SPAULDING (riesgo del material)
│ · Crítico (penetra tejido/vaso) → ESTERILIZACIÓN
│ · Semicrítico (mucosas) → desinfección ALTO nivel
│ · No crítico (piel intacta) → limpieza + desinfección bajo nivel
│
├─ ANTISÉPTICOS: clorhexidina (residual), povidona yodada, alcohol 70 %, agua oxigenada
├─ DESINFECTANTES: lejía (hipoclorito), glutaraldehído, amonios cuaternarios
│
├─ HIGIENE DE MANOS = medida MÁS eficaz · 5 momentos OMS
│ · Hidroalcohol = elección si NO hay suciedad visible (rápido, 20-30 s)
│ · Agua y jabón = si manos sucias o C. difficile (esporas)
│ · Guantes NO sustituyen el lavado
│
├─ ESTERILIZACIÓN
│ · FÍSICOS: autoclave (vapor a presión) = DE ELECCIÓN; Poupinel (calor seco, +Tª +tiempo)
│ · QUÍMICOS (baja Tª, termosensible): óxido de etileno (tóxico, airear),
│ gas plasma H₂O₂, líquidos
│ · CONTROLES: físicos · químicos (Bowie-Dick, viraje color) · BIOLÓGICOS (esporas = +fiable)
│
└─ MATERIAL ESTÉRIL
· Empaquetar seco + etiqueta (fecha, caducidad, lote)
· Húmedo / roto / caído / caducado = CONTAMINADO
· Almacén limpio y seco, regla FIFO · la DUDA = contaminado
11. Ideas fuerza para el test
- La limpieza quita la suciedad y es el paso previo obligado: no se desinfecta ni se esteriliza lo que está sucio.
- La desinfección destruye los patógenos pero NO las esporas; la esterilización destruye toda forma de vida, incluidas las esporas.
- Los antisépticos se aplican sobre tejidos vivos (piel, mucosas); los desinfectantes, sobre material y superficies inertes.
- Asepsia = prevenir la llegada de gérmenes (concepto preventivo); antisepsia = usar antisépticos sobre tejido vivo.
- Clasificación de Spaulding: material crítico → esterilización; semicrítico → desinfección de alto nivel; no crítico → desinfección de bajo nivel.
- Antisépticos típicos: clorhexidina (efecto residual), povidona yodada, alcohol 70 % (piel sana, no heridas). Desinfectante de superficies típico: lejía (hipoclorito), que no se mezcla con amoniaco.
- La higiene de manos es la medida más eficaz para prevenir infecciones; la OMS define 5 momentos.
- La solución hidroalcohólica es de elección cuando las manos no están visiblemente sucias; si lo están (o ante C. difficile), hay que lavarse con agua y jabón.
- El uso de guantes no sustituye a la higiene de manos.
- El autoclave (vapor a presión) es el método de esterilización de elección: rápido, seguro, barato y no tóxico. La Poupinel (calor seco) necesita más temperatura y más tiempo.
- Para material termosensible se usa esterilización a baja temperatura: óxido de etileno (tóxico, exige aireación) o gas plasma de peróxido de hidrógeno.
- Controles de esterilización: físicos, químicos (Bowie-Dick, viraje de color) y biológicos con esporas, que son los más fiables.
- Un paquete estéril húmedo, roto, abierto, caído al suelo o caducado se considera contaminado.
- El material estéril se almacena limpio y seco con la regla FIFO (primero en entrar, primero en salir); en asepsia, la duda equivale a contaminación y se descarta.
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