Tema 17 · Guardia Civil (Cabos y Guardias)
Tecnologías de la información y la comunicación
Epígrafe oficial: Conceptos básicos de informática: el hardware y el software. La representación de la información. Los sistemas operativos. Las redes de ordenadores e Internet: conceptos, protocolos y servicios. La seguridad informática y la ciberseguridad: amenazas y medidas de protección. Los delitos informáticos y la respuesta de la Guardia Civil. La ofimática y la Administración electrónica.
Tema desarrollado para preparar el examen de conocimientos de la Escala de Cabos y Guardias (100 preguntas de test). La información es orientativa y está verificada a fecha de actualización: el contenido evaluable lo fija el temario oficial de tu convocatoria (Resolución de 26 de junio de 2019, modificada por la de 3 de octubre de 2022). Es un tema técnico: conviene dominar la terminología básica de informática, redes y ciberseguridad.
Índice
- 0. Introducción: la tecnología en el servicio
- 1. Conceptos básicos: hardware y software
- 2. Los sistemas operativos
- 3. Redes de ordenadores e Internet
- 4. Seguridad informática y ciberseguridad
- 5. Ofimática y Administración electrónica
- 6. Ideas fuerza para el test
0. Introducción: la tecnología en el servicio
La informática y las telecomunicaciones han transformado el trabajo policial. Un guardia civil consulta bases de datos, redacta atestados en aplicaciones informáticas, tramita denuncias electrónicas, maneja radares y sistemas de vigilancia y colabora en la investigación de delitos que se cometen a través de Internet. Por eso el temario incluye este bloque técnico: no se trata de convertir al opositor en informático, sino de que domine los conceptos y la terminología básica de la informática, las redes y la ciberseguridad, que el tribunal pregunta con precisión.
Además, la ciberdelincuencia es hoy una de las mayores amenazas para la seguridad: estafas por Internet, suplantación de identidad, ataques con programas maliciosos, fraude bancario, acoso y delitos contra menores en la red. La Guardia Civil dispone de unidades especializadas para combatirla, y todo agente debe conocer los conceptos básicos para orientar a la víctima y preservar las pruebas digitales. Vamos de lo elemental (qué es un ordenador) a lo aplicado (la ciberseguridad y la respuesta de la Guardia Civil).
1. Conceptos básicos: hardware y software
1.1. El hardware
Un sistema informático se compone de dos grandes partes complementarias: el hardware (la parte física) y el software (la parte lógica). Un símil útil: el hardware es el cuerpo y el software, la mente que lo dirige; ninguno sirve sin el otro. A ellos suele añadirse un tercer elemento, el usuario (a veces llamado humanware), sin el cual el sistema carece de finalidad. El funcionamiento básico de un ordenador responde a un esquema sencillo: recibe unos datos de entrada, los procesa conforme a un programa y devuelve unos resultados de salida, pudiendo almacenar la información para su uso posterior.
El hardware es el conjunto de componentes físicos de un sistema informático: todo lo que se puede tocar. Sus elementos esenciales son:
- La unidad central de proceso (CPU) o microprocesador: es el «cerebro» del ordenador, que ejecuta las instrucciones y realiza los cálculos. Internamente se compone de la unidad aritmético-lógica (ALU), que efectúa las operaciones matemáticas y lógicas, y la unidad de control (UC), que dirige y coordina el funcionamiento; incorpora además una memoria muy rápida llamada caché. Su velocidad se mide en hercios (hoy gigahercios, GHz), y los procesadores modernos tienen varios núcleos que trabajan en paralelo.
- La memoria principal: la memoria RAM (memoria de acceso aleatorio) es volátil (se borra al apagar) y almacena temporalmente los datos y programas en ejecución; la memoria ROM (memoria de solo lectura) es no volátil y contiene la información básica de arranque (como la BIOS).
- La placa base (placa madre): el circuito principal que conecta e integra todos los componentes.
- Los dispositivos de almacenamiento: el disco duro (HDD), las unidades de estado sólido (SSD), las memorias USB, las tarjetas de memoria y los discos ópticos. Guardan la información de forma permanente.
- Los periféricos, que se clasifican en: de entrada (teclado, ratón, escáner, micrófono, webcam), de salida (monitor, impresora, altavoces) y de entrada/salida mixtos (pantalla táctil, tarjeta de red, módem).
1.2. El software
El software es el conjunto de programas, instrucciones y datos que hacen funcionar el hardware: la parte lógica e intangible. Se distingue:
- El software de sistema: fundamentalmente el sistema operativo, que gestiona los recursos del ordenador y sirve de intermediario entre el hardware y las aplicaciones; también los controladores (drivers) y las utilidades.
- El software de aplicación: los programas que el usuario emplea para tareas concretas (procesadores de texto, navegadores, hojas de cálculo, editores, videojuegos).
Según su licencia, el software puede ser propietario (de código cerrado, como Windows o Microsoft Office) o libre y de código abierto (como Linux o LibreOffice), que permite su uso, estudio, modificación y distribución. También se habla de software gratuito (freeware) y de pago.
1.3. La representación de la información
Los ordenadores trabajan con el sistema binario, que solo usa dos dígitos: el 0 y el 1. La unidad mínima de información es el bit (dígito binario). La agrupación de 8 bits forma un byte, que es la unidad básica para representar un carácter. A partir del byte se definen los múltiplos, cada uno aproximadamente mil veces mayor que el anterior: kilobyte (KB), megabyte (MB), gigabyte (GB), terabyte (TB) y así sucesivamente (petabyte, exabyte). Toda la información —textos, imágenes, sonidos, vídeos— se codifica internamente en secuencias de ceros y unos; por ejemplo, los caracteres se representan mediante códigos como ASCII o Unicode.
La digitalización es el proceso de convertir información del mundo real (una imagen, un sonido) en datos binarios que el ordenador pueda tratar. Una imagen se descompone en puntos o píxeles, y cada píxel se codifica con un valor de color; cuantos más píxeles, mayor resolución y calidad, pero también mayor tamaño de archivo. El sonido y el vídeo se muestrean y se comprimen mediante formatos específicos (JPG para imágenes, MP3 para audio, MP4 para vídeo, PDF para documentos). La compresión reduce el tamaño de los archivos para almacenarlos y transmitirlos con mayor facilidad, y puede ser sin pérdida (se recupera el original exacto) o con pérdida (se sacrifica algo de calidad a cambio de un archivo mucho menor). Entender estos conceptos ayuda a comprender por qué un vídeo ocupa mucho más que un texto y por qué el tamaño de los archivos importa en la gestión de la información.
2. Los sistemas operativos
Antes de entrar en los sistemas operativos, conviene situar la variedad de dispositivos informáticos actuales. La informática ha evolucionado a lo largo de varias generaciones (de los grandes ordenadores de válvulas de los años cuarenta a los microprocesadores actuales), reduciendo el tamaño y multiplicando la potencia. Hoy conviven las supercomputadoras (de enorme capacidad, para cálculos científicos), los servidores (que prestan servicios en red), los ordenadores personales de sobremesa y portátiles, y una amplia gama de dispositivos móviles: tabletas, teléfonos inteligentes (smartphones) y dispositivos vestibles (relojes inteligentes). A ello se añade el Internet de las cosas (IoT), que conecta a la red objetos cotidianos (electrodomésticos, cámaras, sensores). Todos ellos, por muy distintos que parezcan, comparten la misma lógica de hardware, software y sistema operativo.
El sistema operativo (SO) es el programa principal que gestiona los recursos del ordenador (procesador, memoria, almacenamiento, periféricos) y ofrece al usuario una interfaz para interactuar con la máquina y ejecutar aplicaciones. Sin él, el ordenador no funciona. Sus funciones básicas son la gestión de procesos, la gestión de la memoria, la gestión de archivos (organizados en carpetas o directorios) y la gestión de los dispositivos. Los sistemas operativos más extendidos son:
- Para ordenadores: Windows (de Microsoft, el más usado en el ámbito doméstico y de oficina), macOS (de Apple) y Linux (libre, con múltiples distribuciones como Ubuntu; muy usado en servidores).
- Para dispositivos móviles: Android (de Google, basado en Linux) e iOS (de Apple).
El SO organiza los datos en archivos o ficheros, identificados por un nombre y una extensión que indica su tipo (.docx, .pdf, .jpg, .mp3, .exe). Los archivos se agrupan en carpetas jerárquicamente organizadas.
Los sistemas operativos se clasifican según distintos criterios: por el número de tareas simultáneas, en monotarea o multitarea (los actuales son multitarea: ejecutan varios programas a la vez); por el número de usuarios, en monousuario o multiusuario; y por el tipo de interacción, mediante interfaz gráfica (con ventanas, iconos y ratón, la habitual) o mediante línea de comandos (escribiendo instrucciones de texto). El SO también se encarga de la seguridad básica del equipo: gestiona las cuentas de usuario, los permisos de acceso a los archivos y la protección frente a usos no autorizados. Mantenerlo actualizado es una de las medidas de seguridad más importantes, porque las actualizaciones corrigen fallos que los atacantes podrían aprovechar.
3. Redes de ordenadores e Internet
3.1. Tipos de redes
Una red informática es un conjunto de equipos conectados entre sí para compartir recursos e información. Según su extensión geográfica se distinguen:
- La red de área local (LAN): de ámbito reducido (una casa, una oficina, un edificio).
- La red de área metropolitana (MAN): de ámbito de una ciudad.
- La red de área extensa (WAN): de gran alcance, que conecta redes distantes; Internet es la mayor red WAN, «la red de redes».
Las redes pueden ser cableadas (por cable de par trenzado o fibra óptica) o inalámbricas (wifi, bluetooth, redes móviles). Cada dispositivo de una red se identifica por una dirección IP, y las tarjetas de red tienen además una dirección física única llamada MAC. La forma en que se disponen y conectan los equipos se denomina topología de red (en estrella, en bus, en anillo, en malla); la más común en las redes locales es la topología en estrella, en la que todos los equipos se conectan a un dispositivo central (un conmutador o switch).
Buena parte de la comunicación en red sigue el modelo cliente-servidor: un equipo servidor ofrece un servicio o unos recursos (una página web, el correo, una base de datos) y los equipos clientes los solicitan y consumen. Los dispositivos que hacen posible la conexión son, entre otros, el router (encamina los paquetes entre redes), el switch (conecta los equipos de una misma red) y el módem (adapta la señal para la transmisión). Este esquema es el que permite que, al abrir el navegador, tu ordenador (cliente) pida una web al servidor que la aloja y la reciba en segundos.
3.2. Internet, protocolos y servicios
Internet es la red mundial que interconecta millones de equipos. Su funcionamiento se basa en un conjunto de reglas comunes, los protocolos, agrupados en la familia TCP/IP (Protocolo de Control de Transmisión / Protocolo de Internet), que garantiza que los datos, troceados en paquetes, lleguen a su destino. Sobre esa base funcionan numerosos servicios:
- La World Wide Web (WWW): el sistema de páginas web enlazadas mediante hipervínculos, a las que se accede con un navegador (Chrome, Firefox, Edge, Safari) usando el protocolo HTTP o su versión segura HTTPS (cifrada). Cada recurso tiene una dirección o URL.
- El correo electrónico (e-mail): el envío de mensajes entre usuarios identificados por una dirección con el símbolo @.
- La computación en la nube (cloud): el almacenamiento y el uso de programas a través de Internet, sin instalarlos en el propio equipo (servicios como el correo web, el almacenamiento de fotos o las suites ofimáticas en línea). Ofrece acceso desde cualquier dispositivo y copias automáticas, pero exige confiar los datos a un proveedor externo, con las implicaciones de seguridad y privacidad que ello conlleva.
- Otros servicios: la mensajería instantánea, las redes sociales, la transferencia de archivos y las videollamadas.
El DNS (Sistema de Nombres de Dominio) traduce los nombres de dominio comprensibles (por ejemplo, guardiacivil.es) a las direcciones IP numéricas que entienden las máquinas. Las direcciones IP han evolucionado del formato IPv4 (cuatro números separados por puntos, como 192.168.1.1, hoy insuficiente por el crecimiento de dispositivos) al formato IPv6, mucho más amplio. Conviene también conocer el concepto de dominio de primer nivel, la terminación de las direcciones web que indica su naturaleza o país (.es para España, .com comercial, .org organizaciones, .gob para el sector público). Comprender cómo viaja la información por Internet es útil para el guardia civil, porque muchas investigaciones parten del rastreo de una dirección IP hasta identificar al usuario responsable de una conducta ilícita.
4. Seguridad informática y ciberseguridad
4.1. Las amenazas
La seguridad informática protege los sistemas y la información frente a accesos, usos o daños no autorizados, sobre la base de tres principios: la confidencialidad (que solo accedan los autorizados), la integridad (que la información no se altere) y la disponibilidad (que esté accesible cuando se necesite). Las principales amenazas son:
- El malware o software malicioso, que engloba: los virus (se adhieren a archivos y se propagan), los gusanos (se replican por la red sin intervención del usuario), los troyanos (se ocultan en programas aparentemente legítimos para abrir una puerta trasera), el spyware (espía la actividad del usuario) y el ransomware (cifra los archivos y exige un rescate para liberarlos).
- El phishing: el engaño mediante correos, mensajes o webs falsas que suplantan a una entidad de confianza (un banco, una administración) para robar contraseñas o datos bancarios. Sus variantes incluyen el smishing (por SMS) y el vishing (por llamada).
- La ingeniería social: la manipulación psicológica de la víctima para que revele información o realice acciones perjudiciales.
- Los ataques de denegación de servicio (DoS/DDoS), que saturan un sistema para dejarlo inoperativo.
Detrás de estas amenazas hay distintos actores. En el lenguaje común se habla de hackers, aunque el término es ambiguo: los de sombrero blanco son especialistas que buscan vulnerabilidades para corregirlas (hacking ético), mientras que los de sombrero negro las explotan con fines maliciosos (estos son propiamente los ciberdelincuentes o crackers). Los ataques aprovechan las vulnerabilidades, que son los fallos o debilidades de un sistema (un programa sin actualizar, una contraseña débil, un usuario descuidado). El eslabón más débil de la seguridad suele ser, precisamente, el factor humano: por muy buena que sea la tecnología, un clic imprudente en un enlace fraudulento puede comprometer todo un sistema. De ahí la importancia de la concienciación y la formación de los usuarios.
4.2. Las medidas de protección
Frente a esas amenazas, las medidas de protección combinan la tecnología y el comportamiento prudente del usuario:
- El antivirus y los programas antimalware, que detectan y eliminan el software malicioso, manteniéndose actualizados.
- El cortafuegos (firewall), que controla y filtra el tráfico de red entrante y saliente.
- Las contraseñas robustas (largas, con mayúsculas, números y símbolos, distintas para cada servicio) y la verificación en dos pasos, que añade un segundo factor de autenticación.
- Las copias de seguridad (backups) periódicas, imprescindibles para recuperar la información ante un ataque o un fallo.
- La actualización del sistema operativo y de las aplicaciones, que corrige las vulnerabilidades.
- El cifrado de la información sensible y la navegación segura (HTTPS, redes de confianza).
- La prudencia: no abrir enlaces ni adjuntos sospechosos, no facilitar datos por canales no verificados y desconfiar de las ofertas o urgencias inesperadas.
En el ámbito de las organizaciones, la seguridad no se deja a la improvisación de cada usuario, sino que se articula en una política de seguridad: un conjunto de normas y procedimientos que definen quién puede acceder a qué, cómo se gestionan las contraseñas, con qué periodicidad se hacen las copias de seguridad y cómo se actúa ante un incidente. En un cuerpo como la Guardia Civil, que maneja datos especialmente sensibles, estas medidas son estrictas: el acceso a las aplicaciones se realiza con credenciales personales, cada consulta queda registrada y el uso indebido de los sistemas constituye una infracción. La regla de oro es que la seguridad es responsabilidad de todos: la mejor tecnología resulta inútil si el usuario anota su contraseña en un papel pegado a la pantalla o comparte sus claves.
4.3. Los delitos informáticos y la Guardia Civil
Los delitos informáticos o ciberdelitos son los que se cometen a través de las tecnologías o teniéndolas por objeto: estafas y fraudes en línea, acceso ilícito a sistemas (hacking), daños informáticos, suplantación de identidad, difusión de contenidos ilícitos, acoso, y delitos contra menores como el grooming (embaucamiento de menores con fines sexuales) o la difusión de pornografía infantil. El Código Penal tipifica estas conductas, muchas incorporadas o reforzadas para adaptarse a la realidad tecnológica.
La Guardia Civil combate el cibercrimen con unidades especializadas. El Grupo de Delitos Telemáticos (GDT), integrado en la Unidad Central Operativa (UCO), investiga la ciberdelincuencia de mayor complejidad; y los Equipos de Investigación Tecnológica (EDITE), desplegados en las Comandancias, atienden la ciberdelincuencia en el territorio. En el ámbito estatal existen además organismos de referencia: el INCIBE (Instituto Nacional de Ciberseguridad, con sede en León), que protege a los ciudadanos y las empresas y gestiona una línea de ayuda (el teléfono 017); y el CCN-CERT (del Centro Criptológico Nacional), que atiende los incidentes de las Administraciones Públicas. La ciberseguridad cuenta, además, con un marco propio: la Estrategia Nacional de Ciberseguridad, integrada en la Seguridad Nacional, y el Esquema Nacional de Seguridad (ENS), que fija las medidas que deben adoptar las Administraciones para proteger sus sistemas de información; en el plano europeo, la Directiva NIS y su transposición han reforzado las obligaciones de los operadores de servicios esenciales. La Guardia Civil coopera, en este ecosistema, con organismos nacionales e internacionales (como Europol y su centro europeo contra el cibercrimen, EC3) para hacer frente a una amenaza que no conoce fronteras. Todo agente debe saber, además, cómo preservar la prueba digital: no manipular los dispositivos, documentar la cadena de custodia y remitirlos a los especialistas, porque una prueba mal recogida puede resultar inservible en el juicio.
En el trato con la víctima de un ciberdelito, el guardia civil de cualquier Puesto desempeña un papel decisivo aunque la investigación técnica la asuman los especialistas: debe recoger la denuncia, orientar a la persona sobre los pasos a seguir (conservar los mensajes, capturas de pantalla, correos, extractos bancarios y cualquier evidencia; no borrar nada; cambiar las contraseñas y bloquear las tarjetas afectadas) y canalizar el asunto hacia la unidad competente. Los ciberdelitos más frecuentes que llegan al ciudadano son las estafas en compraventas por Internet, el fraude bancario (mediante phishing o suplantación), el acoso en redes sociales, la sextorsión y los delitos contra la intimidad por difusión de imágenes sin consentimiento. La Guardia Civil desarrolla, además, una intensa labor de prevención y concienciación (campañas en colegios y a la población), porque en materia de ciberseguridad prevenir es mucho más eficaz que perseguir.
5. Ofimática y Administración electrónica
La ofimática es el conjunto de aplicaciones para las tareas de oficina. Las principales son el procesador de textos (Word, Writer) para redactar documentos; la hoja de cálculo (Excel, Calc) para operar con datos numéricos, fórmulas y gráficos; el programa de presentaciones (PowerPoint, Impress); y el gestor de bases de datos (Access, Base) para organizar grandes conjuntos de información. Los suites más conocidas son Microsoft Office (propietaria) y LibreOffice (libre y gratuita), a las que se han sumado las suites en la nube (como Google Workspace o Microsoft 365), que permiten trabajar desde el navegador y colaborar varios usuarios sobre el mismo documento a la vez. En el trabajo policial, el procesador de textos se emplea para redactar atestados, oficios y comunicaciones; la hoja de cálculo, para elaborar cuadros y estadísticas; y las bases de datos, para gestionar la información. Conocer estas herramientas y saber guardar los documentos en el formato adecuado (por ejemplo, en PDF, que preserva el aspecto del documento y es difícil de alterar) forma parte de las competencias digitales básicas que se le presuponen a cualquier empleado público.
En un cuerpo como la Guardia Civil, la ofimática convive con sistemas de información corporativos de mayor entidad, que son grandes bases de datos operativas donde se registran y consultan denuncias, atestados, personas, vehículos y actuaciones. El manejo de estas aplicaciones exige rigor: la información debe introducirse con exactitud, mantenerse actualizada y tratarse con estricta confidencialidad, pues alimenta el trabajo de toda la organización y se cruza con otras bases de datos policiales nacionales e internacionales. Una anotación errónea o una consulta no justificada pueden tener consecuencias graves, tanto operativas como disciplinarias, de ahí que el uso de estos sistemas se rija por protocolos precisos y quede siempre registrado.
Por último, la Administración electrónica es la prestación de servicios públicos por medios electrónicos. Permite al ciudadano relacionarse con la Administración a través de Internet (sede electrónica), identificándose mediante el DNI electrónico, un certificado digital o sistemas como Cl@ve, y realizar trámites, presentar escritos y recibir notificaciones sin desplazarse. Las leyes 39/2015 y 40/2015 impulsaron el funcionamiento electrónico del sector público. Para la Guardia Civil, esto se traduce en la posibilidad de presentar denuncias por Internet para determinados hechos, la tramitación electrónica de expedientes y la relación telemática con juzgados y otras Administraciones.
La Administración electrónica aporta ventajas evidentes: disponibilidad permanente (24 horas, todos los días), ahorro de tiempo y de desplazamientos, reducción del papel y mayor transparencia y trazabilidad de los trámites. A cambio, exige garantizar la identidad de quien actúa y la seguridad de las comunicaciones, lo que se logra con la firma electrónica y el cifrado. La firma electrónica permite firmar documentos digitales con la misma validez que la firma manuscrita y garantiza que el firmante es quien dice ser y que el documento no se ha alterado. No se debe confundir la brecha digital —la desigualdad entre quienes tienen acceso y competencias digitales y quienes no— con las brechas de seguridad: la primera es un problema social que la Administración trata de reducir garantizando también la atención presencial a quien la necesite. En conjunto, la digitalización de los servicios públicos es una manifestación más de la sociedad de la información en la que se inserta el trabajo del guardia civil.
En definitiva, este tema pide del opositor una alfabetización digital sólida: distinguir el hardware del software, entender cómo se representa y viaja la información, reconocer los sistemas operativos y las redes, y —de forma muy destacada— dominar los conceptos de ciberseguridad, que son los que más caen en el examen y los más útiles en el servicio. La tecnología es una herramienta poderosa tanto para el guardia civil como para el delincuente; conocer sus reglas básicas es hoy tan necesario como saber redactar un atestado. Conviene fijar la terminología (bit y byte, LAN/MAN/WAN, TCP/IP, malware y phishing, GDT e INCIBE) con ejemplos, porque el tribunal la pregunta de forma directa y precisa.
6. Ideas fuerza para el test
- Hardware = componentes físicos (CPU, RAM, ROM, placa base, almacenamiento, periféricos). Software = programas (de sistema y de aplicación).
- La RAM es volátil (se borra al apagar); la ROM es de solo lectura y no volátil.
- Periféricos de entrada (teclado, ratón, escáner), de salida (monitor, impresora) y mixtos (pantalla táctil).
- Unidad mínima: el bit (0 o 1). 8 bits = 1 byte. Múltiplos: KB, MB, GB, TB.
- El sistema operativo gestiona los recursos (Windows, macOS, Linux; Android e iOS en móviles).
- Redes por extensión: LAN (local), MAN (metropolitana), WAN (extensa; Internet). Protocolo de Internet: TCP/IP. Web: HTTP/HTTPS; el DNS traduce nombres a IP.
- Amenazas: malware (virus, gusanos, troyanos, spyware, ransomware) y phishing (engaño suplantando a una entidad).
- Medidas: antivirus, cortafuegos, contraseñas robustas, copias de seguridad, actualizaciones y prudencia.
- La Guardia Civil investiga el cibercrimen con el Grupo de Delitos Telemáticos (GDT) de la UCO y los EDITE; organismos de referencia: INCIBE y CCN-CERT.
- La Administración electrónica permite trámites por Internet con DNI electrónico, certificado digital o Cl@ve.
- La firma electrónica tiene la misma validez que la manuscrita y garantiza identidad e integridad del documento.
- Marco de ciberseguridad: Estrategia Nacional de Ciberseguridad y Esquema Nacional de Seguridad (ENS); en Europa, Europol/EC3.
- Ante un ciberdelito hay que preservar la prueba digital (no manipular el dispositivo, cadena de custodia) y conservar capturas, correos y extractos.
- La brecha digital (desigualdad de acceso y competencias) es un problema social, distinto de una brecha de seguridad.
¿Te lo sabes? 🐂
Pon a prueba este tema con su test (y repásalo con las flashcards). Crea tu cuenta gratis para guardar tu progreso y repasar tus falladas. Gratis y siempre lo será.

