Tema 25 · Guardia Civil (Cabos y Guardias)
Lengua española
Epígrafe oficial: La lengua española en la prueba de acceso. La acentuación y las reglas de la tilde. La ortografía de las letras y los signos de puntuación. Las categorías gramaticales. La oración y el análisis sintáctico básico. El léxico y el significado de las palabras. Las propiedades del texto. Estrategias para la prueba de tipo test.
Tema desarrollado para preparar la prueba de lengua española de la Escala de Cabos y Guardias, que suele ser de tipo test y evalúa sobre todo la ortografía y la gramática. Este apunte repasa de forma ordenada las reglas que más se preguntan; conviene practicar con muchas preguntas y consultar las bases de tu convocatoria para conocer el número exacto de preguntas y la forma de puntuar.
Índice
- 0. Introducción: la lengua en el examen y en el servicio
- 1. La acentuación y las reglas de la tilde
- 2. La ortografía de las letras y las mayúsculas
- 3. Los signos de puntuación
- 4. Las categorías gramaticales
- 5. La oración y el análisis sintáctico básico
- 6. El léxico, el significado y el texto
- 7. Estrategias para la prueba e ideas fuerza
0. Introducción: la lengua en el examen y en el servicio
El dominio de la lengua española es una competencia básica que se exige a todo aspirante a la Guardia Civil, y no solo por el examen. El guardia civil redacta a diario documentos con valor jurídico —atestados, diligencias, oficios, denuncias, informes— cuya claridad y corrección son esenciales: un texto mal escrito, ambiguo o con faltas de ortografía puede restar credibilidad al trabajo policial e incluso generar problemas en un procedimiento judicial. Escribir con propiedad, puntuar correctamente y expresarse con precisión forma parte, por tanto, del oficio.
En el proceso selectivo, la lengua se evalúa habitualmente mediante un examen de tipo test centrado en la ortografía (acentuación, uso de las letras, puntuación) y en la gramática (clases de palabras, análisis de la oración) y el léxico (sinónimos, antónimos, significado de las palabras). No se trata de memorizar teoría abstracta, sino de conocer y aplicar con seguridad las reglas. Este apunte repasa la acentuación y la tilde, la ortografía de las letras, los signos de puntuación, las categorías gramaticales, la sintaxis básica y el léxico, cerrando con unas estrategias para la prueba. Conviene estudiarlo con ejemplos y ejercicios, porque la lengua se domina practicando.
El español o castellano es una lengua romance derivada del latín, hablada por más de quinientos millones de personas en el mundo, lo que la convierte en la segunda lengua materna más hablada del planeta. Es la lengua oficial del Estado según el artículo 3 de la Constitución, que establece que todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla, sin perjuicio de la cooficialidad de otras lenguas en sus respectivas comunidades autónomas. La institución encargada de velar por su unidad y corrección es la Real Academia Española (RAE), que, junto con las academias americanas, fija la norma a través del Diccionario, la Gramática y la Ortografía. Cuando surja una duda sobre cómo se escribe o se usa una palabra, la referencia es siempre la norma académica, no la costumbre ni el "oído", un principio que conviene tener presente al resolver un test.
1. La acentuación y las reglas de la tilde
Toda palabra de más de una sílaba tiene una sílaba tónica (la que se pronuncia con más fuerza); las demás son átonas. La tilde (´) es el signo que, en ciertos casos, se coloca sobre la vocal tónica. Según el lugar de la sílaba tónica, las palabras se clasifican en cuatro grupos, y de esa clasificación dependen las reglas:
- Agudas: la sílaba tónica es la última (ca-fé, re-loj, can-ción). Llevan tilde cuando terminan en -n, -s o vocal (café, compás, canción; pero reloj, verdad, no).
- Llanas o graves: la sílaba tónica es la penúltima (ár-bol, ca-sa, lá-piz). Llevan tilde cuando NO terminan en -n, -s o vocal (árbol, lápiz, cárcel, azúcar; pero casa, examen, no).
- Esdrújulas: la sílaba tónica es la antepenúltima (rá-pi-do, pá-ja-ro, mú-si-ca). Llevan siempre tilde.
- Sobresdrújulas: la sílaba tónica va antes de la antepenúltima (dí-ga-me-lo, fá-cil-men-te). Llevan siempre tilde.
Para acentuar correctamente hay que saber dividir en sílabas y distinguir el diptongo del hiato. Un diptongo es la unión de dos vocales en una misma sílaba: se forma con una vocal abierta (a, e, o) y una cerrada (i, u) átona, o con dos cerradas (aire, cuota, ciudad). Un hiato es la secuencia de dos vocales que pertenecen a sílabas distintas: se produce entre dos vocales abiertas (le-ón, ca-os) o cuando la vocal cerrada es tónica, en cuyo caso siempre lleva tilde rompiendo el diptongo (ra-íz, dí-a, ba-úl, pa-ís, Ma-rí-a). Esta "tilde de hiato" es una de las cuestiones más preguntadas.
Un caso especial es la tilde diacrítica, que sirve para distinguir palabras que se escriben igual pero tienen distinta función o significado. Es un contenido clásico del examen. Los principales pares son: él (pronombre) / el (artículo); tú (pronombre) / tu (posesivo); mí (pronombre) / mi (posesivo); sí (afirmación o pronombre) / si (condición); sé (del verbo saber o ser) / se (pronombre); té (bebida) / te (pronombre); dé (del verbo dar) / de (preposición); más (cantidad) / mas (pero); y las palabras interrogativas y exclamativas qué, quién, cómo, cuándo, dónde, cuánto, que llevan tilde (¿Qué quieres? — No sé cómo), frente a sus formas átonas sin tilde (que, quien, como, cuando, donde, cuanto). Conviene recordar que, según la norma vigente de la RAE, el adverbio solo y los demostrativos (este, ese, aquel) no se acentúan por regla general —desde la aclaración de la RAE de 2023 se admite la tilde solo cuando quien escribe percibe riesgo de ambigüedad—, y que los monosílabos, por regla general, no llevan tilde (fue, vio, dio, fe, guion).
Para separar correctamente en sílabas hay que tener en cuenta algunos casos. Las combinaciones gu y qu ante e, i forman una sola unidad (gue-rra, que-so), y la u es muda salvo que lleve diéresis (pingüino, vergüenza). Los grupos consonánticos pr, br, tr, cl, gl… no se separan (a-pren-der, re-gla), mientras que otras dos consonantes seguidas sí (car-ta, is-la). Cuando en un diptongo la vocal tónica es la abierta, la tilde recae sobre ella si las reglas generales lo exigen (tam-bién, des-pués, a-diós); en cambio, si la tónica es la cerrada, hay hiato y siempre lleva tilde. Distinguir el diptongo del hiato es, por tanto, el paso previo para acentuar bien, y es una de las destrezas que más se ejercitan en los test.
2. La ortografía de las letras y las mayúsculas
La ortografía de las letras resuelve las dudas sobre qué grafía emplear cuando varias representan un sonido parecido. Las más conflictivas son:
- B y V: se escriben con b las terminaciones del pretérito imperfecto en -aba (cantaba, jugábamos), las palabras con bu-, bur-, bus- (buscar, burla) y los verbos acabados en -bir (escribir, recibir, salvo hervir, servir, vivir). Se escriben con v los adjetivos en -avo, -ave, -evo, -ivo (octavo, grave, nuevo, activo) y las formas de andar, estar, tener (anduve, estuvo, tuvo).
- G y J: la g ante e, i suena como j (gente, gitano); se escriben con g los verbos en -ger, -gir (proteger, dirigir, salvo tejer y crujir). Se escriben con j las palabras en -aje, -eje (garaje, hereje) y las formas de los verbos en -ducir (conduje, produje).
- La H es una letra muda (no se pronuncia): se escriben con h las palabras que empiezan por hie-, hue- (hielo, hueso) y las formas del verbo haber (he, has, ha, hemos). Su presencia distingue homófonos: hola/ola, hecho/echo, hay/ahí/ay.
- LL e Y, C, Z y S: plantean dudas por el yeísmo y el seseo. Se escribe y al final de palabra tras vocal (rey, hoy, muy) y ll en muchas terminaciones (calle, silla). La c ante e, i y la z ante a, o, u representan el mismo sonido (cielo, zapato); se usa z al final (paz, luz), pero el plural pasa a c (paces, luces).
En cuanto a las mayúsculas, se escriben con inicial mayúscula: la primera palabra de un escrito y la que va tras punto; los nombres propios de personas, lugares e instituciones (Madrid, Guardia Civil, España); y los tratamientos cuando van en abreviatura (Sr., D., Ilmo.). No se escriben con mayúscula, en cambio, los días de la semana, los meses ni los gentilicios (lunes, enero, español). Hay que recordar que las mayúsculas también se acentúan cuando les corresponde tilde (Ávila, África): es un error frecuente creer que no.
Un apartado que los exámenes preguntan mucho es el de las palabras que se escriben juntas o separadas y cuyo significado cambia según cómo se escriban. Los casos más habituales son:
- porque (conjunción causal: No vino porque estaba enfermo), por qué (interrogativo: ¿Por qué no vienes?), porqué (sustantivo, "el motivo": No entiendo el porqué) y por que (preposición + relativo, poco frecuente).
- sino (conjunción adversativa: No es rojo, sino azul) frente a si no (condición negativa: Si no vienes, avísame).
- también (adverbio de afirmación) frente a tan bien (adverbio + adjetivo: Lo hizo tan bien que ganó).
- haber (verbo: Va a haber problemas) frente a a ver (preposición + verbo ver: Vamos a ver la película).
- haya (verbo haber), halla (verbo hallar, "encontrar") y aya (niñera), que suenan igual pero son distintas.
Estos pares, junto con los homófonos ya citados (hola/ola, hecho/echo, vaca/baca, tubo/tuvo), constituyen un bloque de preguntas muy frecuente. La regla práctica es fijarse en el significado y en la función de la palabra en la frase, no en cómo suena. También conviene conocer la ortografía de la x, presente en el prefijo ex- (examen, éxito) y en palabras como exhibir o exuberante, así como el uso de la y/i en la conjunción "y" (que pasa a "e" ante palabras que empiezan por i-/hi-: padres e hijos) y en la "o" (que pasa a "u" ante o-/ho-: siete u ocho).
3. Los signos de puntuación
Los signos de puntuación organizan el texto, marcan las pausas y evitan la ambigüedad. Los principales son:
- El punto (.) señala una pausa que cierra un enunciado. Hay punto y seguido (dentro de un párrafo), punto y aparte (cambio de párrafo) y punto final (cierre del texto). Se usa también tras las abreviaturas (etc., Sr.).
- La coma (,) indica una pausa breve. Separa los elementos de una enumeración (rojo, verde y azul —no se pone coma ante la "y" final), aísla los incisos y los vocativos (Juan, ven aquí), y marca ciertos conectores. Un error grave es separar el sujeto del verbo con coma (El agente, llegó es incorrecto).
- El punto y coma (;) marca una pausa mayor que la coma y menor que el punto; separa oraciones relacionadas o elementos complejos de una enumeración.
- Los dos puntos (:) anuncian una enumeración, una cita textual o una explicación (Traía todo: mapa, brújula y linterna). Se usan también tras el saludo de una carta (Estimado señor:).
- Los puntos suspensivos (…) indican una interrupción o algo que se deja incompleto; son siempre tres.
- Los signos de interrogación (¿?) y exclamación (¡!) se escriben en español de apertura y de cierre (¿…? ¡…!), a diferencia de otras lenguas. No se pone punto después del signo de cierre.
Se utilizan también los paréntesis para intercalar aclaraciones, las comillas para las citas y los títulos, la raya (—) en los diálogos y para los incisos, y el guion (-) para unir palabras o dividirlas a final de renglón. El uso correcto de todos estos signos es una de las claves de la claridad en la redacción.
De todos ellos, la coma es el signo que más errores provoca y el que más se pregunta, porque su presencia o ausencia puede cambiar por completo el sentido de una frase (el clásico ejemplo "No, espere" frente a "No espere", o "Vamos a comer, niños" frente a "Vamos a comer niños"). Entre sus usos obligatorios están: separar los términos de una enumeración (salvo el último, unido por y/o/ni), aislar el vocativo (la persona a la que nos dirigimos: "Agente, acompáñeme"), encerrar los incisos explicativos ("El detenido, que iba armado, se resistió") y separar ciertos conectores y expresiones ("Sin embargo, no declaró"; "Por tanto, quedó en libertad"). Recuerda las reglas de oro: no se separa el sujeto del verbo con una coma, ni el verbo de su complemento directo, salvo que medie un inciso. Dominar la coma es, probablemente, la habilidad de puntuación más rentable de cara al examen y a la redacción de documentos.
4. Las categorías gramaticales
Las palabras se agrupan en categorías gramaticales o clases de palabras según su función y sus características. Son nueve:
- El sustantivo o nombre designa seres, objetos, ideas o sentimientos (guardia, coche, libertad). Tiene género y número. Puede ser común o propio, concreto o abstracto, individual o colectivo.
- El adjetivo expresa cualidades o propiedades del sustantivo y concuerda con él en género y número (un coche rápido, unas casas blancas). Admite grados (positivo, comparativo y superlativo).
- Los determinantes acompañan al sustantivo y lo delimitan: los artículos (el, la, un), los demostrativos (este, ese, aquel), los posesivos (mi, tu, su), los numerales (dos, primero) y los indefinidos (algún, varios).
- Los pronombres sustituyen al sustantivo: personales (yo, tú, él), demostrativos, posesivos, relativos (que, quien, cuyo), interrogativos, etc.
- El verbo expresa acciones, procesos o estados y es el núcleo del predicado. Se conjuga en personas, números, tiempos, modos (indicativo, subjuntivo, imperativo) y voces. Tiene formas no personales: infinitivo, gerundio y participio.
- El adverbio modifica al verbo, a un adjetivo o a otro adverbio, e indica circunstancias de lugar, tiempo, modo, cantidad, afirmación, negación o duda (aquí, ayer, bien, muy, no, quizás). Es invariable.
- La preposición es una palabra invariable que relaciona elementos (a, ante, bajo, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, sobre, tras…).
- La conjunción une palabras u oraciones; puede ser coordinante (y, o, pero, sino) o subordinante (que, porque, aunque, si).
- La interjección expresa emociones o llama la atención y equivale a una oración (¡ah!, ¡ojalá!, ¡eh!).
Las categorías se dividen en variables (cambian de forma: sustantivo, adjetivo, determinante, pronombre y verbo) e invariables (no cambian: adverbio, preposición, conjunción e interjección). Identificar correctamente la clase de una palabra es la base del análisis gramatical.
El verbo merece una atención especial por su riqueza. Cada forma verbal aporta información de persona (primera, segunda o tercera), número (singular o plural), tiempo (presente, pasado o futuro), modo y aspecto. Los modos reflejan la actitud del hablante: el indicativo expresa hechos reales (estudio, estudié, estudiaré); el subjuntivo, la duda, el deseo o la posibilidad (que estudie, ojalá estudiara); y el imperativo, mandato o ruego (estudia, venid). Los verbos se agrupan en tres conjugaciones según la terminación del infinitivo: primera en -ar (amar), segunda en -er (temer) y tercera en -ir (partir). Además de las formas personales, existen tres formas no personales: el infinitivo (-ar, -er, -ir), el gerundio (-ando, -iendo) y el participio (-ado, -ido), que carecen de persona y se emplean en las formas compuestas y en las perífrasis. Un error frecuente que penaliza el examen es el mal uso del gerundio (el llamado "gerundio de posterioridad") o la confusión entre el participio y el infinitivo.
5. La oración y el análisis sintáctico básico
La oración es la unidad mínima de comunicación con sentido completo e independencia sintáctica; tiene, por lo general, un verbo en forma personal. La oración se divide en dos partes fundamentales: el sujeto (de quién se dice algo) y el predicado (lo que se dice del sujeto). El núcleo del sujeto es un sustantivo o pronombre; el núcleo del predicado es siempre un verbo. Para localizar el sujeto, basta preguntar al verbo ¿quién? o ¿qué?, comprobando que concuerda con él en número y persona (El guardia civil vigila la frontera: sujeto, "el guardia civil"; predicado, "vigila la frontera"). Existe también el sujeto omitido o elíptico, que no aparece pero se sobreentiende por la terminación del verbo (Llegamos tarde → nosotros), y las oraciones impersonales, que carecen de sujeto (Llueve; Hay mucha gente; Se trabaja mucho aquí).
El predicado puede ser nominal (con los verbos copulativos ser, estar o parecer, más un atributo: El coche es rojo) o verbal (con un verbo que expresa acción). Dentro del predicado verbal, el verbo puede llevar diversos complementos:
- El complemento directo (CD) designa el objeto sobre el que recae la acción; se reconoce sustituyéndolo por lo, la, los, las (El agente detuvo al ladrón → lo detuvo).
- El complemento indirecto (CI) designa el destinatario; se sustituye por le, les (Entregó el atestado al juez → le entregó el atestado).
- Los complementos circunstanciales (CC) expresan las circunstancias de la acción (lugar, tiempo, modo, causa, etc.): Trabaja en el cuartel (CC de lugar), llegó ayer (CC de tiempo).
- Otros complementos son el atributo (con verbos copulativos), el complemento de régimen (exigido por la preposición del verbo: Confío en ti), el predicativo y el complemento agente (en la voz pasiva, introducido por "por": El ladrón fue detenido por la Guardia Civil).
Según su estructura, las oraciones pueden ser simples (un solo verbo) o compuestas (dos o más verbos), y estas últimas se dividen en coordinadas (unidas en un plano de igualdad: copulativas, adversativas, disyuntivas…), yuxtapuestas (unidas por signos de puntuación) y subordinadas (una depende de otra: sustantivas, adjetivas y adverbiales). Según la actitud del hablante, se clasifican en enunciativas, interrogativas, exclamativas, imperativas, dubitativas y desiderativas.
La concordancia es una de las claves de la corrección sintáctica: el sujeto concuerda con el verbo en número y persona (Los agentes vigilan, no "Los agentes vigila"), y el sustantivo concuerda con sus adjetivos y determinantes en género y número (las casas blancas, no "las casa blancos"). Los errores de concordancia son faltas graves que el examen detecta con frecuencia, sobre todo cuando el sujeto es largo o va pospuesto. Otro punto delicado es el leísmo, laísmo y loísmo: el uso indebido de los pronombres le/la/lo. Lo correcto es emplear lo/la para el complemento directo (lo vi, la saludé) y le para el indirecto (le di el libro); confundirlos (por ejemplo, "la dije" por "le dije") es un error que conviene evitar. Reconocer estos fenómenos ayuda a elegir la opción correcta en las preguntas de uso.
6. El léxico, el significado y el texto
El léxico es el conjunto de palabras de una lengua, y su estudio incluye las relaciones de significado entre ellas, muy presentes en las pruebas de tipo test:
- La sinonimia: palabras de significado igual o muy parecido (empezar/comenzar, contento/alegre).
- La antonimia: palabras de significado contrario (alto/bajo, subir/bajar, legal/ilegal).
- La polisemia: una misma palabra con varios significados relacionados (banco: para sentarse, entidad financiera, banco de peces).
- La homonimia: palabras que suenan o se escriben igual pero tienen significados y orígenes distintos; los homófonos suenan igual (vaca/baca, hola/ola) y los homógrafos se escriben igual.
- Los parónimos: palabras parecidas que conviene no confundir (especie/especia, absorber/absolver).
- El campo semántico: conjunto de palabras relacionadas por pertenecer a una misma realidad (silla, mesa, armario… = mobiliario).
Las palabras se forman por derivación (añadiendo prefijos y sufijos a una raíz: mar → marino, marinero, submarino) y por composición (uniendo dos palabras: sacapuntas, guardacostas). Conocer el significado de los prefijos más comunes (in- negación, re- repetición, sub- debajo, anti- contra) ayuda a deducir el sentido de muchas palabras. Muchos de esos prefijos y raíces proceden del latín y del griego (tele- lejos, bio- vida, geo- tierra, -logía estudio), y reconocerlos permite descifrar tecnicismos que, de otro modo, resultarían opacos.
La lengua cuenta, además, con un rico repertorio de locuciones y frases hechas: expresiones fijas cuyo significado no es la suma del de sus palabras (tomar el pelo = burlarse, echar una mano = ayudar, meter la pata = equivocarse). Junto a ellas, los refranes condensan la sabiduría popular. Comprender el sentido figurado de estas expresiones es objeto de algunas preguntas de léxico. Por último, conviene no confundir el significado denotativo de una palabra (su sentido objetivo, el del diccionario) con el connotativo (las asociaciones subjetivas o afectivas que despierta): una misma palabra puede ser neutra en un contexto y cargada de matices en otro, algo que el buen redactor sabe manejar.
Por último, un buen texto debe reunir tres propiedades textuales: la adecuación (ajustarse a la situación comunicativa, al registro y al destinatario), la coherencia (tener un sentido global, con las ideas bien organizadas y sin contradicciones) y la cohesión (estar bien trabado mediante conectores, signos de puntuación, la concordancia y las referencias). Estas tres propiedades son especialmente importantes en la redacción de documentos policiales, que deben ser claros, ordenados y precisos para cumplir su función.
En la redacción administrativa y policial son muy frecuentes las abreviaturas (representación abreviada de una palabra: Sr., Ilmo., art., pág.), las siglas (formadas con las iniciales de varias palabras, que se leen letra a letra o como una palabra: DNI, GC, FCSE, LOFCS) y los acrónimos (siglas que se han lexicalizado y se pronuncian como una palabra: láser, ovni, uci). Conviene escribirlas con corrección: las siglas se escriben con mayúsculas y sin puntos (DNI, no "D.N.I."), y su plural no se marca añadiendo una "s" (se dice "los DNI", no "los DNIs"). Un texto bien redactado también respeta los registros: el registro formal propio de los documentos oficiales evita las expresiones coloquiales, las muletillas y los vulgarismos, y busca la precisión terminológica. Distinguir los diferentes tipos de texto —narrativo (cuenta hechos), descriptivo (retrata personas o lugares, muy útil en las filiaciones), expositivo (informa), argumentativo (defiende una idea) e instructivo (da instrucciones)— ayuda a redactar cada documento con la estructura adecuada. En conjunto, escribir bien no es una cuestión estética, sino una herramienta profesional que da valor y credibilidad al trabajo del guardia civil.
7. Estrategias para la prueba e ideas fuerza
- La prueba de lengua suele ser de tipo test y evalúa sobre todo ortografía, gramática y léxico.
- Reglas de la tilde: agudas con tilde si terminan en -n, -s o vocal; llanas, si NO terminan en -n, -s o vocal; esdrújulas y sobresdrújulas, siempre.
- El hiato con vocal cerrada tónica siempre lleva tilde (día, raíz, país).
- La tilde diacrítica distingue pares como tú/tu, él/el, sé/se, más/mas, sí/si, té/te, dé/de; las interrogativas y exclamativas (qué, cómo, dónde…) llevan tilde. Solo y los demostrativos no se acentúan por regla general (la RAE admite la tilde solo si hay ambigüedad).
- Las mayúsculas también se acentúan cuando corresponde.
- Los signos de interrogación y exclamación se escriben de apertura y cierre (¿? ¡!). No se separa el sujeto del verbo con coma.
- Categorías gramaticales: variables (sustantivo, adjetivo, determinante, pronombre, verbo) e invariables (adverbio, preposición, conjunción, interjección).
- La oración = sujeto (núcleo: sustantivo/pronombre) + predicado (núcleo: verbo). Complementos: CD (lo/la), CI (le), CC (circunstancias).
- Léxico: sinónimos (=), antónimos (contrario), polisemia (varios significados), homófonos (suenan igual: hola/ola).
- Propiedades del texto: adecuación, coherencia y cohesión. Las siglas (DNI, GC) se escriben en mayúsculas, sin puntos y sin "s" en el plural.
- Estrategia: lee con atención, fíjate en la palabra exacta que se pregunta, aplica la regla (no el "oído") y repasa las faltas típicas (tildes, b/v, h).
- Recuerda los pares que se escriben juntos o separados: porque / por qué / porqué, sino / si no, haber / a ver, también / tan bien. El significado y la función mandan.
¿Te lo sabes? 🐂
Pon a prueba este tema con su test (y repásalo con las flashcards). Crea tu cuenta gratis para guardar tu progreso y repasar tus falladas. Gratis y siempre lo será.

