Tema 31 · Policía Nacional (Escala Básica)
Inmigración y movimientos migratorios
Epígrafe oficial: Inmigración. Movimientos migratorios: concepto y causas de las migraciones. Tipos y efectos. Las grandes migraciones a través de la historia. Las migraciones en la actualidad. Integración social: factor esencial de la cohesión social.
Tema desarrollado a nivel élite para preparar el examen de conocimientos de la Escala Básica (100 preguntas, 50 minutos). La información es orientativa y está verificada a fecha de actualización: el contenido evaluable lo fija el temario del anexo I de tu convocatoria. Se trata de un tema del bloque de materias sociales, de naturaleza sociológica y demográfica; los datos, fechas, autores y cifras que se citan proceden de fuentes oficiales y contrastadas (INE, ACNUR, OIM, Unión Europea), sin cifras inventadas.
Índice
- 0. Introducción: un fenómeno tan antiguo como la humanidad
- 1. Concepto de migración: emigración e inmigración
- 2. Causas de las migraciones
- 3. Teorías explicativas de las migraciones
- 4. Tipos de migraciones
- 5. Efectos de las migraciones
- 6. Las grandes migraciones a través de la historia
- 7. Las migraciones en la actualidad: datos y tendencias
- 8. La gestión migratoria en la Unión Europea
- 9. La integración social: factor esencial de la cohesión
- 10. Migraciones, seguridad y actuación policial
- 11. Ideas fuerza para el test
0. Introducción: un fenómeno tan antiguo como la humanidad
Las migraciones son uno de los grandes fenómenos que han acompañado a la especie humana desde su origen —la propia expansión del ser humano por el planeta, desde su cuna africana, fue una gigantesca migración prehistórica— y que hoy, en un mundo globalizado, adquieren una dimensión, una velocidad y una visibilidad sin precedentes. Este tema, incluido en el bloque de materias sociales, aborda la movilidad humana desde una perspectiva sociológica y demográfica: qué es una migración, por qué se produce, qué teorías la explican, qué clases hay, qué efectos genera, cómo ha marcado la historia y cómo se manifiesta en la actualidad, con especial atención a la integración social como factor de cohesión y a la gestión migratoria europea.
Conviene delimitar bien el enfoque. No se trata aquí del régimen jurídico de la extranjería —la entrada, la residencia, las infracciones o el asilo, que se estudian con detalle en otros temas del temario—, sino del hecho social de la movilidad de las personas: sus causas profundas, sus dinámicas y sus consecuencias. Para el futuro policía, comprender este fenómeno es doblemente importante. De un lado, España es hoy un país de inmigración y la Policía Nacional tiene atribuidas competencias esenciales en el control de fronteras, la documentación de los extranjeros y la lucha contra las mafias que trafican con seres humanos. De otro lado, conocer las causas y las lógicas de las migraciones ayuda a desterrar prejuicios y estereotipos, y a actuar con la profesionalidad, la imparcialidad y el respeto a los derechos humanos que exige el trato con una sociedad cada vez más diversa.
Una advertencia de partida: pocas materias están tan expuestas a la percepción distorsionada como esta. La cobertura mediática de las llegadas por vías irregulares, la carga emocional del debate político o la difusión de bulos generan a menudo una imagen de «avalancha» que los datos no confirman. El opositor debe aprender a manejar conceptos precisos y cifras verificadas, porque son la base de las preguntas de test y, sobre todo, porque son la base de una actuación profesional serena y ajustada a la realidad.
1. Concepto de migración: emigración e inmigración
Una migración es todo desplazamiento de personas que cambian su lugar de residencia habitual, trasladándose de un lugar de origen a un lugar de destino con cierta vocación de permanencia. Es, junto con la natalidad y la mortalidad, uno de los movimientos de población que determinan la evolución demográfica de un territorio. La nota de la permanencia (o de la intención de permanecer un tiempo prolongado) es la que separa la migración de otros desplazamientos: no es migrante el turista, el viajero de negocios ni quien realiza un desplazamiento temporal sin cambiar su residencia. Todo movimiento migratorio tiene dos caras, según el punto de vista desde el que se observe:
- La emigración es la salida de personas desde su lugar de origen; el emigrante es quien se va.
- La inmigración es la llegada de personas a un lugar de destino; el inmigrante es quien llega.
Una misma persona es, a la vez, emigrante respecto del país que abandona e inmigrante respecto del país al que llega. La diferencia entre el número de personas que llegan (inmigrantes) y el de las que se marchan (emigrantes) en un territorio y período dados se denomina saldo migratorio o migración neta: es positivo cuando llegan más de las que se van (el territorio gana población por esta vía) y negativo en caso contrario. El estudio científico de estos fenómenos corresponde a la demografía.
Un antecedente clásico e imprescindible son las «leyes de las migraciones» que formuló el geógrafo y cartógrafo Ernst Georg Ravenstein en dos trabajos de la década de 1880, primer intento riguroso de establecer regularidades en los movimientos migratorios a partir de datos censales. Entre sus formulaciones, muy citadas, destacan varias: la mayoría de los migrantes recorren distancias cortas; las migraciones se producen por etapas o «a saltos»; cada corriente migratoria genera una contracorriente compensatoria; los habitantes de las ciudades son menos migratorios que los del campo; predomina el motivo económico; y las mujeres migran más en distancias cortas y los hombres en las largas. Aunque formuladas hace más de un siglo, muchas de estas regularidades siguen resultando útiles como marco de referencia.
Conviene manejar con soltura algunos conceptos conexos. La migración de retorno es el regreso del emigrante a su país de origen. Los movimientos migratorios constituyen, junto al crecimiento natural o vegetativo (diferencia entre nacimientos y defunciones), uno de los dos componentes de la dinámica de la población: la suma de ambos da el crecimiento real de un territorio. En sociedades envejecidas y con baja natalidad, como la española y las europeas, el saldo migratorio positivo se ha convertido en el principal motor del crecimiento demográfico: sin él, la población perdería efectivos. Distíngase también el emigrante del exiliado (que sale por motivos políticos), del refugiado (que huye de una persecución y goza de protección internacional) y del desplazado interno (que se traslada forzosamente pero sin cruzar una frontera internacional).
Dato de examen: retén el binomio de perspectivas. Una misma persona es emigrante e inmigrante a la vez. El saldo migratorio es inmigrantes menos emigrantes (no confundir con el crecimiento vegetativo, que es nacimientos menos defunciones). Y las «leyes de las migraciones» son de Ravenstein (finales del siglo XIX): un distractor frecuente las atribuye a Lee o a Ravenstein cambiando el siglo.
2. Causas de las migraciones
Las personas migran por una combinación de motivos, rara vez por uno solo. El modelo descriptivo más difundido es el de los factores de expulsión y de atracción (modelo «push-pull»), popularizado por el geógrafo Everett Lee en su artículo «A Theory of Migration» (1966): en el lugar de origen operan factores de expulsión (push) —la pobreza, el paro, la falta de expectativas, la guerra, la persecución, la degradación ambiental— que empujan a marcharse; en el lugar de destino operan factores de atracción (pull) —el trabajo, los salarios más altos, la seguridad, las libertades, la sanidad o la educación— que atraen a los migrantes. Entre ambos se interponen los obstáculos intermedios (la distancia, el coste del viaje, las barreras legales y físicas, las mafias) y actúan, además, los factores personales (edad, formación, redes familiares, carácter), que explican por qué, ante idénticas circunstancias, unas personas emigran y otras no.
Atendiendo a su naturaleza, las causas suelen agruparse así:
- Causas económicas: son las más frecuentes con diferencia. La búsqueda de trabajo y de mejores condiciones de vida es el principal motor de las migraciones (migraciones laborales o económicas). Las diferencias de renta entre países son el gran combustible de la movilidad.
- Causas políticas: la persecución por motivos ideológicos, religiosos, étnicos, de orientación sexual o de otra índole, la falta de libertades o la inestabilidad política obligan a huir (exiliados, refugiados y solicitantes de asilo).
- Causas bélicas: las guerras y los conflictos armados provocan grandes desplazamientos de población, dentro y fuera del país. Son hoy una de las principales fuentes de desplazamiento forzoso.
- Causas medioambientales o climáticas: las catástrofes naturales, las sequías, la desertización, la subida del nivel del mar o el cambio climático generan los llamados desplazados ambientales o «refugiados climáticos», un fenómeno creciente y de difícil encaje jurídico.
- Causas familiares: la reagrupación familiar (reunirse con parientes que ya emigraron) o el matrimonio, que canalizan una parte muy relevante de la inmigración regular.
- Causas demográficas: los desequilibrios entre regiones con exceso de población joven y otras envejecidas, que actúan como vasos comunicantes.
Un factor decisivo, que explica por qué las migraciones tienden a concentrarse en determinados destinos, son las cadenas y redes migratorias: los primeros emigrantes que se establecen en un lugar sirven de apoyo y referencia a familiares y paisanos que llegan después (les ayudan a encontrar alojamiento y trabajo, les prestan información y capital social), de modo que el flujo se autoalimenta y se dirige hacia donde ya existe una comunidad de origen. De ahí la formación de comunidades de inmigrantes de una misma procedencia en barrios o localidades concretas. Las migraciones no responden, por tanto, solo a un cálculo individual de costes y beneficios, sino que están fuertemente condicionadas por estas redes sociales y por la información que circula por ellas, lo que dota a los flujos de una gran inercia: una vez iniciados, tienden a perpetuarse aunque cambien las condiciones que los originaron.
3. Teorías explicativas de las migraciones
Más allá de la descripción de causas, las ciencias sociales han elaborado teorías que tratan de explicar por qué se producen, por qué se mantienen y por qué se dirigen hacia unos destinos y no hacia otros. Conviene conocer las principales, porque el examen distingue con frecuencia unas de otras y las asocia a sus autores.
- El modelo push-pull de Lee. Ya expuesto, sistematiza las causas en factores de expulsión, factores de atracción, obstáculos intermedios y factores personales. Es un marco descriptivo muy intuitivo y de gran éxito didáctico, aunque se le reprocha su carácter estático y su visión del migrante como decisor puramente individual.
- La teoría neoclásica. De raíz económica, explica las migraciones por las diferencias de salarios y de oferta de empleo entre países. En su versión macro, los trabajadores se desplazan de las regiones con abundante mano de obra y salarios bajos hacia las de escasez de mano de obra y salarios altos, hasta un supuesto equilibrio. En su versión micro, el individuo es un actor racional que migra tras un cálculo de costes y beneficios (una «inversión en capital humano») cuando espera un rendimiento neto positivo. Es la teoría más clásica, pero no explica por qué no emigran los más pobres ni por qué los flujos persisten cuando desaparecen las diferencias salariales.
- La nueva economía de las migraciones laborales. Formulada por Oded Stark y otros, corrige a la neoclásica: la decisión de migrar no la toma el individuo aislado, sino la unidad familiar o el hogar, como estrategia colectiva para diversificar riesgos e ingresos (que un miembro emigre y envíe remesas asegura a la familia frente a las malas cosechas o el desempleo local). Explica bien el papel de las remesas y por qué se migra incluso sin grandes diferencias salariales.
- La teoría del mercado de trabajo dual o segmentado. Debida a Michael Piore, sitúa la causa no en el origen, sino en la demanda estructural de las economías desarrolladas: estas generan un mercado laboral dividido en un segmento primario (empleos estables y bien remunerados) y otro secundario (empleos precarios, penosos y mal pagados que los autóctonos rechazan), y es este segundo el que atrae de forma permanente mano de obra inmigrante. La inmigración respondería, así, a una necesidad intrínseca de las sociedades receptoras.
- La teoría de los sistemas-mundo. De inspiración estructural (ligada a Immanuel Wallerstein y desarrollada para las migraciones por autores como Saskia Sassen), interpreta los flujos como consecuencia de la penetración del capitalismo desde los países del «centro» en los de la «periferia»: la globalización económica, al desarticular las economías tradicionales, genera poblaciones desarraigadas que se movilizan siguiendo los vínculos —coloniales, comerciales, culturales— entre centro y periferia. Explica por qué se migra con frecuencia hacia las antiguas metrópolis coloniales y hacia las grandes «ciudades globales».
- La teoría de las redes migratorias. Sostiene que, una vez iniciado un flujo, las redes de relaciones (parentesco, amistad, paisanaje) entre migrantes ya asentados y quienes permanecen en origen reducen los costes y los riesgos de migrar y aumentan sus beneficios esperados, convirtiéndose en un capital social que perpetúa y amplía el movimiento con relativa independencia de las causas iniciales.
- La teoría institucional y la causación acumulativa. Junto a las redes informales, surgen instituciones (legales e ilegales: agencias, ONG, mafias) que canalizan y sostienen los flujos. El sociólogo Douglas Massey acuñó la idea de causación acumulativa: cada acto migratorio altera el contexto social de modo que hace más probables los siguientes, en un proceso que se retroalimenta.
Ninguna de estas teorías explica por sí sola todo el fenómeno: unas iluminan mejor el inicio de los flujos (neoclásica, mercado dual, sistemas-mundo) y otras su perpetuación (redes, instituciones, causación acumulativa). La visión más aceptada hoy es integradora: las migraciones se inician por desequilibrios económicos y estructurales y se mantienen por dinámicas sociales propias que las dotan de autonomía.
Dato de examen: asocia cada teoría a su clave. Lee = push-pull (expulsión/atracción/obstáculos/personales). Neoclásica = diferencias salariales y cálculo racional. Stark = decisión familiar y diversificación de riesgos (nueva economía). Piore = mercado dual (demanda de las economías ricas). Wallerstein/Sassen = sistemas-mundo (centro-periferia). Redes = capital social que perpetúa el flujo. Massey = causación acumulativa.
4. Tipos de migraciones
Las migraciones pueden clasificarse con arreglo a distintos criterios que conviene dominar, pues son frecuentes en el examen:
- Según el ámbito geográfico: interiores (dentro de un mismo país, como el éxodo rural del campo a la ciudad) o exteriores o internacionales (de un país a otro, cruzando fronteras).
- Según la duración: temporales (por un tiempo, con intención de regresar) o permanentes o definitivas (con vocación de establecerse). Dentro de las temporales se distinguen las estacionales (por campañas agrícolas o turísticas) y las pendulares (desplazamientos diarios entre el domicilio y el trabajo, sin cambio de residencia).
- Según la voluntad del migrante: voluntarias (por decisión propia, en busca de una vida mejor) o forzosas (obligadas por guerras, persecuciones o catástrofes; el caso extremo histórico fue la esclavitud). Los refugiados y los desplazados son migrantes forzosos.
- Según su ajuste a la ley: regulares (con la documentación y autorizaciones exigidas) o irregulares (sin ellas). La migración irregular es la que más riesgos entraña para el migrante y la más expuesta a la explotación y a las mafias.
- Según su organización: espontáneas (por iniciativa del propio migrante) u organizadas o dirigidas (canalizadas por los Estados o por empresas, como los programas de contratación en origen o los antiguos convenios de emigración).
Estos criterios no son excluyentes, sino que se combinan: una migración puede ser, a la vez, internacional, definitiva, voluntaria y regular. Conviene además evitar juicios simplistas: la mayor parte de la inmigración en países como España es regular, y la irregular constituye una fracción menor de la que a veces sugiere la percepción social, distorsionada por la mayor visibilidad mediática de las llegadas por vías irregulares.
Es imprescindible distinguir dos figuras que a menudo se confunden en el debate público, con consecuencias jurídicas muy distintas: el migrante económico, que se desplaza voluntariamente en busca de una vida mejor, y el refugiado, que huye de una persecución o de un conflicto y goza de una protección jurídica específica reconocida por el Derecho internacional. La norma de referencia es la Convención de Ginebra de 1951 sobre el estatuto de los refugiados (completada por el Protocolo de Nueva York de 1967), que define al refugiado como quien, por un temor fundado de persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas o pertenencia a un determinado grupo social, se encuentra fuera de su país y no puede o no quiere acogerse a su protección.
El derecho de asilo lo reconoce en España el artículo 13.4 de la Constitución y lo desarrolla su legislación específica. Junto al estatuto de refugiado, existe la protección subsidiaria, para quien, sin ser refugiado, se enfrentaría a un riesgo real de sufrir daños graves si regresara a su país (pena de muerte, tortura o amenaza grave por la violencia indiscriminada de un conflicto). Rige, además, el principio de no devolución (non-refoulement), piedra angular del Derecho de los refugiados, que prohíbe devolver a una persona a un territorio donde su vida o su libertad corran peligro. Aunque su desarrollo pertenece al Derecho de extranjería y asilo, estas figuras son imprescindibles para comprender el fenómeno migratorio actual y su dimensión humanitaria.
Dato de examen: no confundas migrante económico (voluntario, busca trabajo, sin protección internacional específica) con refugiado (huye de persecución, protegido por la Convención de Ginebra de 1951). El asilo está en el art. 13.4 CE. Y recuerda la triple protección internacional: estatuto de refugiado, protección subsidiaria y principio de no devolución.
5. Efectos de las migraciones
Las migraciones producen efectos de gran alcance, tanto en las zonas de origen como en las de destino, y de signo positivo y negativo. La clave para el examen es saber ordenarlos por su ubicación.
En las zonas de origen (emigración):
- Efectos positivos: alivio de la presión demográfica y del desempleo; entrada de divisas a través de las remesas que los emigrantes envían a sus familias, que constituyen una fuente de ingresos vital para muchos países en desarrollo (a escala mundial superan con creces la ayuda oficial al desarrollo); y, con el retorno, la aportación de ahorro, conocimientos y experiencia.
- Efectos negativos: pérdida de población joven y activa, lo que agrava el envejecimiento y la despoblación; desestructuración de familias; y, cuando emigran los más cualificados, la llamada «fuga de cerebros» (pérdida del capital humano formado con recursos del propio país).
En las zonas de destino (inmigración):
- Efectos positivos: aportación de mano de obra (a menudo en sectores con escasez de trabajadores); rejuvenecimiento de la población y aumento de la natalidad; contribución al sistema económico y a la Seguridad Social mediante cotizaciones e impuestos, decisiva para sostener las pensiones en sociedades envejecidas; dinamización del consumo y del emprendimiento; y enriquecimiento cultural por la diversidad.
- Efectos negativos o retos: posible presión sobre los servicios públicos y la vivienda si no se planifica; riesgo de explotación laboral y de economía sumergida; y tensiones sociales si no se gestiona bien la convivencia, que pueden derivar en xenofobia, racismo y conflicto.
El balance global de las migraciones es, según la mayoría de los estudios, positivo cuando se acompañan de políticas adecuadas de integración; los problemas surgen, sobre todo, de una gestión deficiente o de la irregularidad y la marginación, que empujan a las personas a la economía sumergida y a la exclusión. Cabe destacar, además, el fenómeno del codesarrollo: la idea de que la migración, bien orientada, puede contribuir al desarrollo del país de origen (a través de las remesas, la transferencia de conocimientos y el retorno de emigrantes formados), convirtiéndose en un vínculo de beneficio mutuo entre las sociedades de partida y de acogida. Desde el punto de vista cultural, la inmigración transforma a las sociedades receptoras en sociedades plurales y diversas, lo que constituye a la vez una riqueza y un reto de convivencia que la comunidad debe saber gestionar.
6. Las grandes migraciones a través de la historia
La historia de la humanidad es, en buena medida, una historia de migraciones. A lo largo de los siglos se suceden grandes desplazamientos que conviene situar:
- Las migraciones de los pueblos antiguos: las colonizaciones de fenicios y griegos por el Mediterráneo, o las invasiones de los pueblos germánicos que contribuyeron a la caída del Imperio romano de Occidente.
- La expansión europea y la colonización de América a partir del siglo XV, que provocó el desplazamiento de europeos hacia el Nuevo Mundo.
- La trata de esclavos, una de las mayores migraciones forzosas de la historia: millones de africanos fueron llevados por la fuerza a América entre los siglos XVI y XIX.
- La gran emigración europea de los siglos XIX y comienzos del XX: decenas de millones de europeos (entre ellos numerosos españoles, italianos e irlandeses) emigraron a América huyendo de la pobreza. Fue uno de los mayores movimientos de la historia.
- Las migraciones internas de la industrialización: el éxodo del campo a las ciudades industriales.
- Los desplazamientos provocados por las dos guerras mundiales del siglo XX, con enormes masas de refugiados y desplazados, y las migraciones de la descolonización posterior.
La propia península ibérica ha sido a lo largo de su historia un cruce de pueblos: la llegada de fenicios, griegos, cartagineses y romanos; las invasiones germánicas; la conquista musulmana del año 711 y los ocho siglos de Al-Ándalus; o, ya en la Edad Moderna, las expulsiones de judíos (1492) y moriscos (1609), migraciones forzosas de gran impacto demográfico. Este pasado recuerda que las sociedades actuales son el resultado de siglos de mestizaje y que la diversidad no es un fenómeno nuevo, sino una constante de la historia humana.
El caso de España es especialmente ilustrativo, porque ha recorrido en poco más de un siglo el ciclo completo. Durante mucho tiempo fue un país de emigración. En los siglos XIX y primera mitad del XX, millones de españoles emigraron a América (Argentina, Cuba, México, Venezuela, Brasil). En las décadas de 1950, 1960 y comienzos de 1970 se produjo una intensa emigración a los países industriales de Europa (Alemania, Francia, Suiza), además de un fuerte éxodo rural interno del campo hacia Madrid, Cataluña y el País Vasco. Solo a partir de finales de los años ochenta y noventa, y sobre todo en la primera década del siglo XXI, España invirtió su signo y se convirtió en un país receptor de inmigración.
Ese cambio fue muy rápido e intenso: en pocos años la población extranjera residente pasó de ser una minoría reducida a representar un porcentaje muy significativo del total, procedente sobre todo de Iberoamérica, el Magreb, el África subsahariana, Europa del Este y Asia. La crisis económica de 2008 frenó la llegada e incluso reactivó una nueva emigración de españoles —especialmente jóvenes cualificados— hacia otros países, de manera que hoy España es a la vez país de inmigración y de emigración: un país mixto. Este vaivén histórico enseña una lección importante para el opositor: casi todos los países son, a lo largo del tiempo, países de emigración y de inmigración, y la propia España conoce bien, por su pasado reciente, lo que significa emigrar en busca de una vida mejor.
7. Las migraciones en la actualidad: datos y tendencias
En el mundo actual, la globalización ha multiplicado la movilidad de las personas, aunque —paradójicamente— la circulación de personas siga mucho más restringida que la de capitales y mercancías. Las migraciones contemporáneas se caracterizan por su dirección predominante Sur-Norte (de los países en desarrollo hacia los desarrollados) y también Sur-Sur (entre países en desarrollo, mayoritaria a escala mundial), por la creciente importancia de los desplazamientos forzosos y por la aparición de rutas migratorias peligrosas, como las del Mediterráneo (central, occidental y oriental) y la ruta atlántica o canaria, en las que se producen numerosas tragedias.
Conviene manejar cifras verificadas, que son las que dan solidez a las respuestas y desmienten la idea de «avalancha»:
- Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en su Informe sobre las Migraciones en el Mundo 2024, había en torno a 281 millones de migrantes internacionales, aproximadamente el 3,6 % de la población mundial. Es decir, más del 96 % de la humanidad reside en su país de nacimiento: la inmensa mayoría de las personas no migra.
- El desplazamiento forzoso ha marcado máximos históricos: según el ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), alcanzó un máximo histórico de 123,2 millones de personas a finales de 2024 y descendió ligeramente a unos 122,1 millones en abril de 2025 (primer descenso en más de una década), empujado por conflictos como los de Sudán, Ucrania, Gaza o Myanmar. Los menores representan una parte muy elevada de estos desplazados.
- Entre las crisis recientes, la guerra de Siria desató en 2015 una gran crisis de refugiados que puso a prueba la política de asilo europea, y la guerra de Ucrania (desde 2022) provocó el mayor desplazamiento en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, activando por primera vez la protección temporal en la Unión.
En cuanto a España, los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) permiten dibujar el mapa actual con precisión. La población residente superó los 49,1 millones de habitantes a 1 de enero de 2025, y su crecimiento se debe casi por entero a la inmigración, dado que el crecimiento vegetativo es negativo. La población de nacionalidad extranjera rozaba los 6,9 millones de personas, en torno al 14 % del total. Las nacionalidades más numerosas eran, por este orden, la marroquí (cerca de 969.000 personas), la colombiana (unas 677.000) y la rumana (unas 609.000), y los mayores aumentos recientes (durante 2024) correspondieron a los colectivos colombiano, venezolano y marroquí. Este perfil confirma dos rasgos de la inmigración en España: su procedencia diversa, con un peso creciente de Iberoamérica, y su carácter estructural, ligado a la demanda de trabajo y a los vínculos históricos y lingüísticos.
En Europa, el envejecimiento demográfico y la baja natalidad hacen que numerosos economistas y demógrafos consideren la inmigración una necesidad para sostener la población activa y los sistemas de pensiones, lo que convierte la gestión ordenada de los flujos —y no su mera contención— en un objetivo estratégico. En la gobernanza internacional intervienen diversos organismos: el ACNUR, encargado de la protección de los refugiados; la OIM, agencia de la ONU especializada en migraciones; y, en el marco de la ONU, el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular (Marrakech, 2018), instrumento no vinculante de cooperación. España, por su posición como frontera sur de Europa, es un país especialmente expuesto a estos flujos.
Dato de examen: memoriza tres cifras de referencia. Migrantes internacionales en el mundo: unos 281 millones (OIM), en torno al 3,6 % de la población mundial. Desplazados forzosos: más de 120 millones (ACNUR). En España, extranjeros: cerca de 6,9 millones (en torno al 14 % de una población que supera los 49 millones), con Marruecos, Colombia y Rumanía como principales nacionalidades. Organismos: ACNUR (refugiados) y OIM (migraciones).
8. La gestión migratoria en la Unión Europea
La Unión Europea ha desarrollado una política común de migración, asilo y fronteras que interesa especialmente al policía, por su dimensión de seguridad y por su aplicación directa en España. Su punto de partida es el espacio Schengen, que suprimió los controles en las fronteras interiores entre los Estados participantes y, como contrapartida, exigió reforzar la frontera exterior común y desarrollar sistemas de información compartida (como el Sistema de Información de Schengen). La supresión de fronteras internas convirtió el control de la frontera exterior en una responsabilidad de todos.
El instrumento operativo de referencia es Frontex, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas, con sede en Varsovia, que apoya a los Estados en la vigilancia y gestión de la frontera exterior, coordina operaciones conjuntas y despliega el cuerpo permanente de guardias de fronteras. Junto a ella operan la Oficina Europea de Apoyo al Asilo (hoy Agencia de Asilo de la Unión Europea) y el sistema Dublín, que determina qué Estado es responsable de examinar cada solicitud de protección internacional.
El hito normativo más reciente y de mayor calado es el Pacto Europeo de Migración y Asilo, un ambicioso paquete legislativo adoptado por el Consejo el 14 de mayo de 2024 y aplicable en todos los Estados miembros desde el 12 de junio de 2026. El Pacto está integrado por un conjunto de reglamentos y una directiva que abordan de forma integral la gestión migratoria, desde los procedimientos en frontera y el cribado de los solicitantes hasta las normas de asilo, el retorno y la respuesta a las situaciones de crisis. Sus objetivos declarados son garantizar unas fronteras exteriores fuertes y seguras, asegurar el respeto de los derechos de las personas y establecer un mecanismo de solidaridad entre los Estados, de modo que ningún país quede solo ante la presión migratoria (a través de la reubicación de solicitantes o de contribuciones económicas). España figura entre los Estados que han cumplido en plazo los principales hitos de preparación.
Esta política tiene una clara dimensión de seguridad. La gestión de la frontera exterior no persigue solo ordenar los flujos, sino también prevenir la entrada de personas peligrosas, detectar documentación falsa y, sobre todo, combatir a las redes de tráfico de migrantes y de trata de seres humanos que se lucran con la migración irregular. Al mismo tiempo, toda la actuación europea está sujeta al respeto de los derechos fundamentales y al principio de no devolución, cuyo equilibrio con la eficacia del control es una de las grandes tensiones de la política migratoria contemporánea.
Dato de examen: el Pacto Europeo de Migración y Asilo es aplicable desde el 12 de junio de 2026 (adoptado por el Consejo el 14 de mayo de 2024). Frontex es la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (vigilancia de la frontera exterior). No confundas Schengen (supresión de fronteras interiores) con Dublín (Estado responsable del examen del asilo).
9. La integración social: factor esencial de la cohesión
El temario subraya que la integración social de los inmigrantes es un factor esencial de la cohesión social. La integración es un proceso bidireccional de adaptación mutua: exige un esfuerzo tanto de la persona inmigrante (que aprende la lengua, respeta las normas y participa en la sociedad de acogida) como de la sociedad receptora (que garantiza la igualdad de derechos, la no discriminación y el acceso efectivo a los servicios). No es, por tanto, una imposición unilateral, sino una construcción compartida.
Existen distintos modelos de integración, que conviene distinguir con precisión porque el examen los contrapone:
- El modelo de asimilación: el inmigrante debe abandonar su cultura de origen y adoptar plenamente la de la sociedad de acogida, disolviéndose en ella (modelo históricamente asociado a Francia y a su tradición republicana).
- El modelo multicultural: se reconoce y respeta la coexistencia de las distintas culturas, que conviven manteniendo cada una su identidad, aunque con el riesgo de que lo hagan de forma separada, sin apenas contacto (modelo asociado al mundo anglosajón).
- El modelo intercultural: va más allá de la simple coexistencia y promueve la interacción, el diálogo y el enriquecimiento mutuo entre las culturas, respetando la diversidad pero buscando un espacio común de convivencia. Es el modelo hacia el que tienden la política española y la europea.
La integración es un fenómeno multidimensional: comprende una dimensión estructural (acceso al empleo, la vivienda, la educación y la sanidad en condiciones de igualdad), una dimensión cultural (aprendizaje de la lengua y conocimiento mutuo), una dimensión social (relaciones, participación y pertenencia a redes de la sociedad de acogida) y una dimensión identitaria (sentimiento de pertenencia). La integración fracasa cuando alguna de estas dimensiones queda bloqueada; por eso las políticas deben actuar en todos los frentes a la vez. En el ordenamiento español, la Ley Orgánica 4/2000 sobre derechos y libertades de los extranjeros consagra la integración como principio informador de la política migratoria, y se han desarrollado Planes Estratégicos de Ciudadanía e Integración con fondos y programas específicos.
Cuando la integración fracasa, aparecen la marginación, los guetos, la exclusión y el riesgo de conflicto, que debilitan la cohesión social. Por eso las políticas de integración —en educación, empleo, vivienda, sanidad y participación— son una inversión en convivencia. En España, esta labor se articula con la colaboración de las administraciones (estatal, autonómica y local), las organizaciones sociales y órganos consultivos como el Foro para la Integración Social de los Inmigrantes. La integración es, en definitiva, la mejor garantía frente a la fractura social y frente a los contravalores de la xenofobia y el racismo.
Un aspecto de especial importancia es el de las segundas y terceras generaciones: los hijos y nietos de inmigrantes, a menudo ya nacidos o criados en el país de acogida. Su integración es decisiva, porque una integración fallida —el sentimiento de no ser aceptados plenamente ni en la sociedad de sus padres ni en la de acogida— puede generar frustración, exclusión y, en casos extremos, servir de caldo de cultivo para la radicalización. Por el contrario, una integración lograda convierte a estas generaciones en un puente entre culturas y en un factor de enriquecimiento y cohesión. De ahí que la escuela, el empleo y la igualdad efectiva de oportunidades sean las herramientas más poderosas de integración a largo plazo, muy por encima de cualquier medida meramente policial.
10. Migraciones, seguridad y actuación policial
El fenómeno migratorio tiene una proyección directa sobre el trabajo de la Policía Nacional, que tiene atribuidas competencias específicas en la materia. Entre ellas: el control de entrada y salida del territorio nacional en los puestos fronterizos habilitados, puertos y aeropuertos; la documentación de los extranjeros (expedición de la tarjeta de identidad de extranjero, gestión de la residencia); la instrucción de los expedientes de protección internacional y asilo; y la gestión de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE). Dentro de la estructura de la Policía Nacional, estas funciones se coordinan a través de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras, de la que depende la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF), especializada en la persecución de las redes que se dedican a estos delitos.
Una faceta de especial gravedad es la lucha contra las redes criminales que se lucran con la migración irregular. Hay que distinguir con nitidez dos delitos que a menudo se confunden:
- El tráfico ilícito de migrantes (favorecimiento de la inmigración clandestina, art. 318 bis del Código Penal): la ayuda a la entrada o el tránsito irregular a un país, normalmente a cambio de un beneficio económico. Aquí el migrante suele consentir el traslado, y la relación con la red termina, en principio, al llegar a destino. El bien jurídico protegido es, sobre todo, el control de los flujos migratorios.
- La trata de seres humanos (art. 177 bis del Código Penal): mucho más grave, consiste en captar, transportar o acoger a personas mediante violencia, intimidación, engaño o abuso de una situación de vulnerabilidad, con fines de explotación (sexual, laboral, mendicidad, servidumbre, matrimonios forzados o extracción de órganos). La persona es tratada como mercancía y la relación de dominio se prolonga en el tiempo. El bien jurídico protegido es la dignidad y la libertad de la víctima.
La regla mnemotécnica es clara: en el tráfico hay una frontera cruzada y un migrante que consiente; en la trata hay una víctima explotada (con o sin cruce de frontera). La Policía combate estas mafias y, al mismo tiempo, debe proteger a las víctimas de la trata, que son personas especialmente vulnerables titulares de derechos (identificación, período de restablecimiento y reflexión, asistencia).
Conviene precisar el reparto de competencias entre los dos cuerpos policiales del Estado. El Cuerpo Nacional de Policía se encarga del control de entrada y salida en los puestos fronterizos habilitados (aeropuertos, puertos y pasos terrestres) y de la documentación de los extranjeros; en cambio, la vigilancia de las costas, fronteras, puertos y aeropuertos —es decir, del espacio entre los puestos habilitados— corresponde a la Guardia Civil (resguardo fiscal del Estado y vigilancia marítima y terrestre). En las llegadas por vía marítima entra además en juego el deber de socorro: la obligación de salvar vidas en el mar es prioritaria sobre cualquier consideración de control migratorio, y en ella participan Salvamento Marítimo y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
En toda su actuación, el agente ha de conjugar la eficacia en el control migratorio con el respeto a los derechos humanos y la prohibición de las prácticas discriminatorias y de los perfiles étnicos o raciales (proscritos por la Ley 15/2022, integral para la igualdad de trato y la no discriminación). La comprensión de las causas y las dinámicas de la migración le ayuda, además, a actuar sin prejuicios y a distinguir a la víctima del delincuente: el migrante irregular no es un delincuente por el mero hecho de estarlo, mientras que quien trafica con personas o las explota comete uno de los delitos más graves. Comprender la migración es, en definitiva, comprender el contexto social en el que la Policía sirve a una ciudadanía cada vez más diversa, contribuyendo a una sociedad cohesionada e integradora.
11. Ideas fuerza para el test
- Migración = cambio de residencia habitual con vocación de permanencia. Emigración = salida (desde el origen); inmigración = llegada (al destino). Una misma persona es emigrante e inmigrante a la vez. El saldo migratorio es inmigrantes menos emigrantes. Las «leyes de las migraciones» son de Ravenstein (finales del s. XIX).
- Causas (modelo push-pull de Lee): factores de expulsión en origen, de atracción en destino, obstáculos intermedios y factores personales. Tipos de causa: económicas (las más frecuentes), políticas, bélicas, medioambientales, familiares y demográficas.
- Teorías: neoclásica (diferencias salariales), nueva economía de Stark (decisión familiar, remesas), mercado dual de Piore (demanda de las economías ricas), sistemas-mundo (centro-periferia, Wallerstein/Sassen), redes (capital social) y causación acumulativa de Massey.
- Tipos: por el ámbito (interiores —éxodo rural— / exteriores), por la duración (temporales —estacionales, pendulares— / permanentes), por la voluntad (voluntarias / forzosas) y por la legalidad (regulares / irregulares).
- Distinción clave: migrante económico (voluntario, busca trabajo) frente a refugiado (huye de persecución; Convención de Ginebra de 1951; asilo en el art. 13.4 CE; protección subsidiaria y no devolución).
- Efectos: en origen, remesas y alivio del paro, pero pérdida de población joven y «fuga de cerebros»; en destino, mano de obra, rejuvenecimiento y cotizaciones, pero posibles tensiones y riesgo de explotación. Balance positivo con buena integración (codesarrollo).
- Historia: la trata de esclavos (forzosa) y la gran emigración europea a América (s. XIX-XX). España fue país de emigración (a América y a Europa en los años 50-70) y pasó a ser país de inmigración desde finales de los 80-90; hoy es un país mixto.
- Actualidad (datos verificados): unos 281 millones de migrantes internacionales en el mundo (OIM, ~3,6 %); más de 120 millones de desplazados forzosos (ACNUR). En España, cerca de 6,9 millones de extranjeros (~14 % de más de 49 millones), con Marruecos, Colombia y Rumanía a la cabeza.
- Gestión en la UE: Schengen (sin fronteras interiores) y Frontex (frontera exterior); el Pacto Europeo de Migración y Asilo es aplicable desde el 12 de junio de 2026. Organismos ONU: ACNUR (refugiados) y OIM (migraciones).
- Integración = proceso bidireccional y factor esencial de la cohesión. Modelos: asimilación, multiculturalismo e interculturalidad (interacción y enriquecimiento mutuo, el modelo preferido). Clave: segundas generaciones, escuela y empleo.
- Policía: control de fronteras en los puestos habilitados (la vigilancia entre ellos es de la Guardia Civil), documentación, CIE, y lucha contra el tráfico de migrantes (art. 318 bis CP, con consentimiento del migrante) y la trata de seres humanos (art. 177 bis CP, con explotación de la víctima); coordina la Comisaría General de Extranjería y Fronteras (UCRIF), sin perfiles discriminatorios.
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