Tema 36 · Policía Nacional (Escala Básica)
Gramática de la lengua española
Epígrafe oficial: Gramática de la lengua española. Morfología. Sufijos, sustantivos y pronombres. Adjetivos: sus grados y tipos. Los adverbios y sus tipos. Verbos: modos y conjugación. Preposiciones y conjunciones. Sintaxis. La oración: partes y tipos. Análisis sintáctico.
Tema desarrollado a nivel élite para preparar el examen de conocimientos de la Escala Básica (100 preguntas, 50 minutos). La información es orientativa y está verificada a fecha de actualización: el contenido evaluable lo fija el temario del anexo I de tu convocatoria. La norma de referencia es la de la Real Academia Española (RAE) y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), en su Nueva gramática de la lengua española (2009); los ejemplos y clasificaciones se ajustan a esa doctrina.
Índice
- 0. Introducción: gramática, morfología y sintaxis
- 1. Los niveles de la lengua
- 2. La morfología y la estructura de la palabra
- 3. El sustantivo
- 4. El adjetivo: grados y clases
- 5. Determinantes y pronombres
- 6. El verbo: modos y conjugación
- 7. El adverbio y la interjección
- 8. Preposiciones y conjunciones
- 9. La sintaxis: la oración y sus tipos
- 10. Ideas fuerza para el test
0. Introducción: gramática, morfología y sintaxis
La gramática es la parte de la lingüística que estudia la estructura de las palabras y su combinación para formar enunciados. Tradicionalmente se divide en dos grandes ramas: la morfología, que estudia la forma y la estructura interna de las palabras (su composición, sus variaciones de género, número, persona o tiempo), y la sintaxis, que estudia la combinación de las palabras en grupos y oraciones y las funciones que desempeñan. La lingüística moderna suele unir ambas en la morfosintaxis, pues forma y función van de la mano.
Dominar la gramática no es solo un requisito para superar este tema: una buena expresión escrita y oral es una competencia básica del policía. La redacción de atestados, denuncias, informes y comunicaciones oficiales exige claridad, precisión y corrección, porque de ella depende la seguridad jurídica de las actuaciones. Una frase ambigua o mal construida puede dar lugar a interpretaciones equivocadas con consecuencias procesales. La referencia normativa es la Real Academia Española (RAE), junto con las demás academias reunidas en la ASALE, y su obra de doctrina es la Nueva gramática de la lengua española, publicada en 2009, de carácter panhispánico.
1. Los niveles de la lengua
La lengua es un sistema que puede analizarse en distintos niveles, cada uno con su unidad y su disciplina de estudio. Conviene tenerlos claros, porque el examen a veces pregunta qué estudia cada rama:
- El nivel fónico: la fonética estudia los sonidos (fonos) desde el punto de vista físico y articulatorio, y la fonología estudia los fonemas (las unidades de sonido que distinguen significados). Su unidad mínima es el fonema.
- El nivel morfológico: estudia la palabra y sus unidades con significado, los morfemas.
- El nivel sintáctico: estudia la combinación de palabras en grupos (sintagmas) y oraciones.
- El nivel léxico-semántico: la lexicología se ocupa del léxico o vocabulario, la lexicografía de la elaboración de diccionarios y la semántica del significado de las palabras (sinonimia, antonimia, polisemia, homonimia, campos semánticos).
A ellos se añaden la ortografía (que regula la correcta escritura y es objeto del tema siguiente) y la pragmática (que estudia el uso de la lengua en la comunicación real, según el contexto y la intención del hablante). Este tema se centra en los niveles morfológico y sintáctico, es decir, en las palabras y en su combinación en oraciones.
En el plano léxico-semántico conviene manejar algunas relaciones de significado que a veces se preguntan: la sinonimia (palabras de significado igual o muy próximo: empezar / comenzar), la antonimia (significados opuestos: alto / bajo), la polisemia (una misma palabra con varios significados relacionados: banco de sentarse, de peces, de dinero), la homonimia (palabras de igual forma pero distinto origen y significado, con sus subtipos homófonas —igual sonido— y homógrafas —igual grafía—) y las relaciones de hiperonimia e hiponimia (un término general, flor, que engloba a otros más específicos, rosa, clavel). El conjunto de todas las palabras de una lengua forma su léxico o vocabulario, que se enriquece de manera constante.
2. La morfología y la estructura de la palabra
La palabra se compone de unidades mínimas con significado llamadas morfemas. Se distinguen dos grandes clases:
- El lexema, raíz o morfema léxico: aporta el significado léxico fundamental y es común a toda una familia de palabras (por ejemplo, libr- en libro, librería, librero, libreta).
- Los morfemas gramaticales, que aportan información gramatical o modifican el significado. Se subdividen en flexivos o desinencias (indican género, número, persona, tiempo, modo; no crean palabras nuevas, sino formas de una misma palabra) y derivativos o afijos (crean palabras nuevas). Según su posición, los afijos son prefijos (delante: des-hacer, in-útil), sufijos (detrás: libr-ería, cariñ-oso) e infijos o interfijos (elementos sin significado que se intercalan: polv-ar-eda).
Según su estructura, las palabras se clasifican en:
- Simples: un solo lexema, con o sin flexión (sol, mesa, corre).
- Derivadas: lexema más uno o más afijos derivativos (solar, asolear, panadero).
- Compuestas: dos o más lexemas (sacacorchos, lavaplatos, pelirrojo, bocacalle).
- Parasintéticas: formadas a la vez por composición y derivación (picapedrero, quinceañero) o por prefijo y sufijo aplicados simultáneamente a un lexema que no existe con solo uno de ellos (en-vejec-er, a-terr-izar).
Los procedimientos de formación de palabras son, pues, la derivación (añadir afijos), la composición (unir lexemas) y la parasíntesis. A ellos se suman otros mecanismos de creación de vocabulario: las siglas (con las iniciales de varias palabras: DNI, ONU, OTAN), los acrónimos (siglas que se leen como una palabra, como ovni o láser, o palabras formadas por fragmentos, como teleñeco o ofimática), los préstamos o extranjerismos (fútbol, chalé), los acortamientos (bici, profe, insti) y las onomatopeyas (que imitan sonidos: tic-tac, miau).
Los sufijos son especialmente productivos. Los hay apreciativos, que no cambian la categoría de la palabra sino que añaden un matiz afectivo o de tamaño: diminutivos (-ito, -illo, -ín: casita), aumentativos (-ón, -azo, -ote: casona) y despectivos (-ucho, -aco, -ejo: casucha); y los hay no apreciativos, que forman sustantivos, adjetivos, verbos o adverbios a partir de otras palabras (-ción, -dad, -oso, -izar, -mente).
Por su función y significado, las palabras se agrupan en categorías gramaticales o clases de palabras: sustantivo, adjetivo, determinante, pronombre, verbo, adverbio, preposición, conjunción e interjección. Las que pueden variar su forma (por género, número, persona, tiempo) son variables (sustantivo, adjetivo, determinante, pronombre y verbo); las que no admiten variación son invariables (adverbio, preposición, conjunción e interjección).
Dato de examen: distingue morfemas flexivos (desinencias de género, número, persona, tiempo; no crean palabras nuevas) de los derivativos (prefijos y sufijos, que sí crean palabras nuevas). Y no confundas parasintética (composición + derivación, o prefijo + sufijo a la vez) con la simple derivada. Palabras variables: sustantivo, adjetivo, determinante, pronombre y verbo; invariables: adverbio, preposición, conjunción e interjección.
3. El sustantivo
El sustantivo o nombre es la clase de palabra que designa seres, objetos, ideas o realidades (personas, animales, cosas, sentimientos, conceptos). Es una palabra variable en género (masculino y femenino) y número (singular y plural), y es el núcleo del grupo o sintagma nominal, en el que puede ir acompañado de determinantes (que lo actualizan) y de adyacentes o complementos (adjetivos, otros grupos nominales, oraciones de relativo). Su función típica es la de núcleo del sujeto, pero también puede ser complemento directo, indirecto, circunstancial, atributo, complemento del nombre o término de una preposición.
Los sustantivos se clasifican por su significado en varios pares:
- Comunes (designan a todos los seres de una clase: ciudad, perro) y propios (designan a un ser concreto y se escriben con mayúscula: Madrid, Toto).
- Concretos (seres perceptibles por los sentidos: mesa, agua) y abstractos (realidades no materiales, ideas o cualidades: libertad, belleza, justicia).
- Individuales (en singular designan un solo ser: abeja, árbol) y colectivos (en singular designan un conjunto: enjambre, arboleda, rebaño).
- Contables (se pueden numerar: dos libros) e incontables, no contables o de materia (se miden, no se cuentan: agua, arroz, aceite).
En cuanto al género, conviene conocer los casos especiales, muy preguntados. Los sustantivos epicenos tienen un solo género gramatical para designar a machos y hembras de una especie (la víctima, el personaje, la jirafa, el gorila). Los comunes en cuanto al género mantienen la misma forma y solo cambia el determinante (el/la estudiante, el/la testigo, el/la pianista). Y los ambiguos admiten los dos géneros sin cambio de significado (el/la mar, el/la azúcar, el/la armazón). Hay que atender también a los cambios de significado según el género (el cura / la cura; el capital / la capital).
Respecto del número, la regla general del plural es añadir -s cuando la palabra termina en vocal átona o en las vocales tónicas -á, -é, -ó (casa-casas, café-cafés, sofá-sofás, dominó-dominós), -es (o también -s) cuando termina en -í o -ú tónicas (rubí-rubíes/rubís, tabú-tabúes/tabús) y -es cuando termina en consonante (reloj-relojes). Las palabras terminadas en -z hacen el plural en -ces (lápiz-lápices). Hay sustantivos que solo se usan en singular (singularia tantum: salud, sed, caos) y otros solo en plural (pluralia tantum: víveres, gafas, tijeras, exequias).
Dato de examen: distingue los tres casos de género que se confunden. Epiceno = un solo género gramatical para macho y hembra (la víctima, el personaje). Común en cuanto al género = misma forma, cambia el determinante (el/la testigo, el/la estudiante). Ambiguo = admite los dos géneros sin cambiar de significado (el/la mar, el/la calor). El sustantivo es el núcleo del grupo nominal y su función típica, la de núcleo del sujeto.
4. El adjetivo: grados y clases
El adjetivo (calificativo) es la palabra variable que expresa cualidades, propiedades o estados del sustantivo al que acompaña, con el que concuerda en género y número. Puede funcionar como adyacente del sustantivo dentro del grupo nominal (coche rojo) o como atributo con un verbo copulativo (el coche es rojo) y como complemento predicativo (los niños llegaron cansados).
El adjetivo calificativo admite grados que expresan la intensidad de la cualidad:
- Grado positivo: enuncia la cualidad sin cuantificarla (alto).
- Grado comparativo: compara la cualidad entre dos términos; puede ser de superioridad (más alto que), de igualdad (tan alto como) o de inferioridad (menos alto que).
- Grado superlativo: expresa la cualidad en su grado máximo; puede ser absoluto (sin comparar con nada: altísimo, muy alto) o relativo (respecto de un conjunto: el más alto de todos).
Existen comparativos y superlativos sintéticos o irregulares, heredados del latín, que conviene memorizar: mejor, peor, mayor, menor (comparativos de bueno, malo, grande, pequeño) y óptimo, pésimo, máximo, mínimo, supremo, ínfimo (superlativos). El superlativo absoluto regular se forma con el sufijo -ísimo o con el adverbio muy, y algunos adjetivos presentan formas cultas latinizantes (fortísimo junto a fuertísimo, sapientísimo, antiquísimo).
Por su significado, los adjetivos se dividen en calificativos (expresan una cualidad y admiten grados: alto, azul, valiente) y relacionales (indican una relación o pertenencia, no admiten grados ni suelen anteponerse: policial, económico, nacional, pulmonar). Por su relación con el sustantivo, se distinguen los especificativos (restringen la referencia: el coche rojo, entre varios) de los explicativos o epítetos (destacan una cualidad ya propia del sustantivo, sin restringir: la blanca nieve, el feroz león). El adjetivo puede colocarse antes o después del sustantivo, con matices: pospuesto suele ser especificativo; antepuesto, explicativo o valorativo.
Algunos adjetivos y determinantes sufren apócope (pérdida de un sonido o sílaba final ante el sustantivo): bueno-buen, malo-mal, grande-gran, santo-san (pero Santo ante To-, Do-: Santo Tomás), primero-primer, tercero-tercer, ciento-cien. Un tipo particular son los gentilicios, que indican lugar de origen (madrileño, español, europeo). No hay que confundir el adjetivo calificativo, objeto de este apartado, con los antiguos «adjetivos determinativos», que la gramática actual estudia como determinantes.
Dato de examen: los comparativos irregulares son mejor, peor, mayor, menor (no «más bueno», «más malo» en el uso culto); los superlativos irregulares, óptimo, pésimo, máximo, mínimo. Distingue el adjetivo calificativo (admite grado) del relacional (no admite grado: policial, económico) y el especificativo (restringe) del explicativo o epíteto (no restringe).
5. Determinantes y pronombres
Los determinantes (antes llamados adjetivos determinativos) acompañan al sustantivo para actualizarlo, concretarlo o limitar su significado, y concuerdan con él en género y número. Los principales tipos son:
- Artículos: determinados (el, la, los, las, lo) e indeterminados (un, una, unos, unas). El artículo forma dos contracciones obligatorias con las preposiciones a y de: al (a + el) y del (de + el).
- Demostrativos (este, ese, aquel y sus femeninos y plurales): indican distancia respecto del hablante: cercanía (este), distancia media (ese) y lejanía (aquel).
- Posesivos (mi, tu, su, nuestro, vuestro): indican pertenencia y varían según el poseedor.
- Numerales: cardinales (dos, tres), ordinales (segundo, tercero), multiplicativos (doble, triple) y partitivos o fraccionarios (medio, tercio).
- Indefinidos (algún, ningún, varios, mucho, poco, otro, todo): expresan cantidad o identidad de forma imprecisa.
- Interrogativos y exclamativos (qué, cuánto, cuál).
Los pronombres son palabras que sustituyen al sustantivo (o a un grupo nominal), remitiendo a un referente ya conocido sin nombrarlo. La diferencia clave con los determinantes es que el pronombre no acompaña al sustantivo, sino que ocupa su lugar (compárese este libro —determinante— con este es mío —pronombre—). Hay pronombres personales, demostrativos, posesivos, numerales, indefinidos, relativos e interrogativos y exclamativos.
Los pronombres personales merecen especial atención. Se distinguen en tónicos, que pueden funcionar como sujeto o como término de preposición (yo, tú, él, nosotros, vosotros, ellos, mí, ti, sí, conmigo, contigo, consigo), y átonos o clíticos, que funcionan como complementos del verbo sin acento propio (me, te, se, lo, la, le, nos, os, los, las, les). El pronombre se presenta múltiples valores, lo que suele preguntarse: reflexivo (se lava), recíproco (se saludan), variante de le/les ante otro clítico (se lo di), de la pasiva refleja (se venden pisos) y del impersonal (se vive bien). En cuanto a los pronombres relativos (que, quien, cual, cuyo, donde, cuanto), tienen la particularidad de introducir oraciones subordinadas refiriéndose a un antecedente ya mencionado, cumpliendo una doble función: la de nexo y la de un elemento (sujeto, complemento) dentro de la subordinada. El relativo cuyo es, además, un relativo posesivo que concuerda con el objeto poseído, no con el poseedor (el escritor cuya obra admiro).
Dato de examen: la clave es determinante (acompaña al nombre) frente a pronombre (lo sustituye). Los personales se dividen en tónicos (yo, tú, mí, ti, conmigo…) y átonos (me, te, se, lo, le…). El pronombre se tiene varios valores (reflexivo, recíproco, pasiva refleja, impersonal). Cuyo es relativo posesivo y concuerda con lo poseído.
6. El verbo: modos y conjugación
El verbo es la clase de palabra que expresa acciones, procesos o estados situándolos en el tiempo. Es la palabra más variable de todas: presenta flexión de persona (1.ª, 2.ª, 3.ª), número (singular, plural), tiempo, modo, aspecto y voz. Estas variaciones se llaman accidentes gramaticales, y el conjunto de todas las formas de un verbo es su conjugación. Su función esencial en la oración es la de núcleo del predicado. En cada forma se distinguen la raíz o lexema (portadora del significado) y la desinencia (que aporta la información gramatical).
En español hay tres conjugaciones, según la terminación del infinitivo: primera en -ar (amar), segunda en -er (temer) y tercera en -ir (partir). Los verbos pueden ser regulares (siguen el modelo de su conjugación), irregulares (alteran la raíz o las desinencias: tener, ir, caber, andar) y defectivos (carecen de algunas formas: abolir, soler).
El modo expresa la actitud del hablante ante la acción. Hay tres modos:
- Indicativo: presenta la acción como real u objetiva (estudio, estudié, estudiaré).
- Subjuntivo: presenta la acción como posible, deseada, hipotética o subjetiva (que estudie, estudiara o estudiase, estudiare). Es el modo de la subordinación y de la irrealidad.
- Imperativo: expresa mandato, ruego o exhortación (estudia tú, estudiad vosotros). Solo tiene formas propias de segunda persona y no admite negación: el mandato negativo se expresa con el subjuntivo (no estudies).
El aspecto informa de si la acción se presenta como acabada (aspecto perfectivo: canté, he cantado) o no acabada, en su desarrollo (aspecto imperfectivo: cantaba, canto). Los tiempos verbales pueden ser simples (una sola palabra: canté) o compuestos (con el auxiliar haber más participio: he cantado; los compuestos son siempre perfectivos). Conviene distinguir tres pretéritos que se confunden: el pretérito perfecto simple (canté) expresa una acción pasada y acabada sin conexión con el presente; el pretérito perfecto compuesto (he cantado) expresa una acción pasada dentro de un período que llega hasta el presente; y el pretérito imperfecto (cantaba) presenta la acción pasada en su desarrollo, sin marcar su fin.
Conviene tener presente el inventario de tiempos según la terminología de la RAE. En el modo indicativo: presente (canto), pretérito imperfecto (cantaba), pretérito perfecto simple (canté), futuro simple (cantaré) y condicional simple (cantaría), con sus cinco compuestos formados con el auxiliar haber —pretérito perfecto compuesto (he cantado), pretérito pluscuamperfecto (había cantado), pretérito anterior (hube cantado), futuro compuesto (habré cantado) y condicional compuesto (habría cantado)—. En el modo subjuntivo: presente (cante), pretérito imperfecto (cantara o cantase), futuro simple (cantare, hoy casi solo en textos jurídicos y refranes) y sus compuestos (haya cantado, hubiera o hubiese cantado, hubiere cantado). El imperativo solo tiene presente (canta, cantad). Todo tiempo simple es una sola palabra; todo compuesto se forma con haber más participio y es de aspecto perfectivo.
Las formas no personales del verbo carecen de las marcas de persona, número y modo, y adquieren valores de otras categorías:
- El infinitivo (-ar, -er, -ir) funciona como un sustantivo (estudiar es necesario).
- El gerundio (-ando, -iendo) funciona como un adverbio, y expresa una acción simultánea o el modo (entró corriendo). Debe evitarse el incorrecto gerundio de posterioridad (mal: «estudió mucho, aprobando el examen»).
- El participio (-ado, -ido, con irregulares como hecho, dicho, visto, roto) funciona como un adjetivo que concuerda con el sustantivo (la puerta cerrada) o forma los tiempos compuestos y la pasiva.
La voz puede ser activa (el sujeto realiza la acción: el juez dictó sentencia) o pasiva (el sujeto la recibe: la sentencia fue dictada por el juez), esta última formada con ser más participio (pasiva perifrástica) o mediante la pasiva refleja con se (se dictó la sentencia). Existen, además, las perífrasis verbales, combinaciones de un verbo auxiliar (que pierde su significado propio) y una forma no personal, que funcionan como un solo núcleo. Se clasifican en modales (expresan actitud: obligación, tengo que ir, hay que estudiar, debo salir; posibilidad, puede llover, debe de ser tarde) y aspectuales (expresan la fase de la acción: incoativa, voy a estudiar, echó a correr; durativa, está lloviendo, sigue trabajando; terminativa, acabó de comer, dejó de fumar; reiterativa, vuelve a llamar).
Por su naturaleza y su relación con los complementos, los verbos pueden ser copulativos (ser, estar, parecer; unen el sujeto con un atributo), predicativos (los demás, que expresan acción, proceso o estado), transitivos (llevan complemento directo: compró pan) o intransitivos (no lo llevan: nació en Cádiz), pronominales (se conjugan con un pronombre átono: arrepentirse) e impersonales o terciopersonales (carecen de sujeto: llover, nevar, amanecer).
Dato de examen: los tres modos son indicativo (real), subjuntivo (posible/deseado) e imperativo (mandato, sin forma negativa propia). Las formas no personales son infinitivo (valor de sustantivo), gerundio (valor de adverbio) y participio (valor de adjetivo). Recuerda el gerundio de posterioridad como incorrecto y la diferencia entre canté (pretérito perfecto simple) y he cantado (pretérito perfecto compuesto).
7. El adverbio y la interjección
El adverbio es una palabra invariable que modifica o complementa el significado de un verbo (corre deprisa), de un adjetivo (muy alto) o de otro adverbio (bastante lejos); algunos modifican a toda la oración (quizá venga). Por su significado se clasifican en adverbios de:
- Lugar: aquí, ahí, allí, cerca, lejos, arriba, abajo, dentro, fuera, encima, debajo, delante, detrás…
- Tiempo: hoy, ayer, mañana, ahora, antes, después, siempre, nunca, jamás, ya, todavía, temprano, tarde, pronto…
- Modo: bien, mal, así, deprisa, despacio y la mayoría de los terminados en -mente.
- Cantidad o grado: mucho, poco, muy, bastante, demasiado, más, menos, casi, tan, nada…
- Afirmación (sí, también, cierto, claro), negación (no, tampoco, nunca, jamás) y duda (quizá, quizás, acaso, tal vez, seguramente).
Existen también los adverbios relativos (donde, cuando, como, cuanto, sin tilde), los interrogativos y exclamativos (dónde, cuándo, cómo, cuánto, con tilde) y las locuciones adverbiales, grupos de palabras que funcionan como un adverbio (a menudo, de repente, en seguida, a lo mejor, sin duda, de vez en cuando). Aunque el adverbio es invariable, algunos admiten sufijos apreciativos (cerquita, prontito) o formas de grado (lejísimos, muy cerca).
Conviene mencionar por separado la interjección (ah, ay, ojalá, hola, eh, uf, bravo), palabra invariable que forma por sí sola enunciados exclamativos y expresa emociones, sensaciones o apelaciones, sin desempeñar una función sintáctica dentro de la oración. Se distinguen las interjecciones propias (nacidas como tales: ay, uf) y las impropias o derivadas de otras palabras (cuidado, vaya, hombre).
8. Preposiciones y conjunciones
Las preposiciones son palabras invariables que enlazan o relacionan un elemento con su complemento, introduciendo un grupo que depende de otra palabra. La lista tradicional es: a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, durante, en, entre, hacia, hasta, mediante, para, por, según, sin, so, sobre, tras, versus y vía (cabe y so están en desuso, y versus y vía se han incorporado modernamente). La preposición carece de significado léxico propio: su papel es relacional. Introduce un término (un grupo nominal, un pronombre o una oración) y lo pone en relación con otro elemento, formando un grupo o sintagma preposicional que puede desempeñar diversas funciones (complemento del nombre, del verbo, circunstancial, suplemento).
Las conjunciones son también palabras invariables que unen palabras u oraciones. Se dividen en dos grandes clases:
- Coordinantes, que unen elementos del mismo nivel sintáctico: copulativas (y, e, ni), disyuntivas (o, u), adversativas (pero, mas, sino, aunque), distributivas (ya… ya, bien… bien) y explicativas (es decir, o sea, esto es).
- Subordinantes, que introducen una oración que depende de otra: completivas (que, si), causales (porque, pues), condicionales (si, como), concesivas (aunque, a pesar de que), finales (para que, a fin de que), consecutivas (luego, así que) y comparativas (como, que).
Muchos enlaces no son palabras únicas, sino locuciones: las locuciones prepositivas (debajo de, a través de, en torno a, junto a, acerca de, encima de) y las locuciones conjuntivas (a pesar de que, con tal de que, ya que, puesto que, siempre que, a fin de que), que equivalen, respectivamente, a una preposición o a una conjunción. Conviene no confundir la conjunción porque (causal, junta y sin tilde) con la secuencia por que ni con el sustantivo porqué, ni sino (conjunción adversativa) con si no (conjunción condicional más negación), distinciones muy frecuentes en los exámenes.
Dato de examen: memoriza la lista de preposiciones (a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, durante, en, entre, hacia, hasta, mediante, para, por, según, sin, so, sobre, tras, versus, vía). Distingue las conjunciones coordinantes (unen elementos del mismo nivel: y, o, pero) de las subordinantes (introducen una oración dependiente: que, porque, si, aunque, para que). Preposiciones, conjunciones, adverbios e interjecciones son palabras invariables.
9. La sintaxis: la oración y sus tipos
La oración es la unidad mínima de comunicación con sentido completo e independencia sintáctica, que contiene, al menos, un verbo en forma personal. Su estructura básica consta de dos partes o funciones: el sujeto (de quien se dice algo; su núcleo suele ser un sustantivo o un pronombre) y el predicado (lo que se dice del sujeto; su núcleo es el verbo). El sujeto y el verbo concuerdan siempre en número y persona, prueba útil para identificar el sujeto: si se cambia su número, el verbo cambia con él. El sujeto puede estar expreso u omitido (elíptico o sobreentendido, deducible de la desinencia verbal: [yo] estudio).
Existen, además, las oraciones impersonales, que carecen de sujeto: las de verbos meteorológicos (llueve, nieva), las de haber, hacer o ser con valor impersonal (hay problemas, hace frío, es tarde), las impersonales con se (se vive bien aquí) y las de tercera persona del plural con sujeto indeterminado (llaman a la puerta).
Según la naturaleza del predicado, las oraciones son:
- Copulativas o de predicado nominal: con un verbo copulativo (ser, estar, parecer) y un atributo que expresa la cualidad o el estado (Ana es médica; el cielo está nublado).
- Predicativas o de predicado verbal: con un verbo que expresa acción, proceso o estado. Se subdividen en transitivas (con complemento directo: compró pan), intransitivas (sin él), reflexivas (se peina), recíprocas (se abrazan), pronominales y pasivas (el sujeto recibe la acción).
La sintaxis analiza los grupos o sintagmas (nominal, verbal, adjetival, adverbial y preposicional), cada uno organizado en torno a un núcleo. Dentro del predicado aparecen los complementos, cuya identificación es la clave del análisis:
- El complemento directo (CD): se sustituye por lo, la, los, las y pasa a sujeto en la oración pasiva (compró pan → lo compró → el pan fue comprado).
- El complemento indirecto (CI): destinatario de la acción; se sustituye por le, les (dio un regalo a su madre → le dio un regalo).
- El complemento de régimen o suplemento: exigido por el verbo mediante una preposición fija (confío en ti, se acordó de todo).
- Los complementos circunstanciales (CC): de lugar, tiempo, modo, cantidad, causa, finalidad, instrumento, compañía.
- El atributo, propio de los verbos copulativos, y el complemento predicativo, que a la vez modifica al verbo y a un sustantivo (los niños llegaron cansados).
- En la voz pasiva, el complemento agente, que expresa quién realiza realmente la acción, introducido por la preposición por (por el juez).
Según el número de verbos, las oraciones son simples (un solo predicado) o compuestas (dos o más). Las compuestas se relacionan de tres modos:
- Coordinadas: las proposiciones se unen en un plano de igualdad mediante una conjunción coordinante, y se clasifican, según esta, en copulativas (suma: llegó y se sentó), disyuntivas (alternativa: vienes o te quedas), adversativas (contraste: quiso, pero no pudo), distributivas y explicativas.
- Yuxtapuestas: se unen sin nexo, mediante signos de puntuación (llegué, vi, vencí).
- Subordinadas: una proposición (subordinada) depende de otra (principal) y desempeña dentro de ella una función. Se distinguen tres grandes tipos (véase el desarrollo siguiente).
Las subordinadas sustantivas equivalen a un sustantivo y pueden desempeñar sus mismas funciones: de sujeto (me gusta que estudies), de complemento directo (quiero que vengas; dijo que llegaría), de complemento de un nombre o de un adjetivo (tengo la certeza de que vendrá) o de término de preposición. Suelen introducirse por las conjunciones que o si (interrogativa indirecta: no sé si vendrá) o por un infinitivo (quiero salir). Las subordinadas adjetivas o de relativo equivalen a un adjetivo, complementan a un antecedente y se introducen por un pronombre, adjetivo o adverbio relativo (que, quien, cual, cuyo, donde); pueden ser especificativas (restringen y no van entre comas: los alumnos que aprobaron celebraron el examen) o explicativas (añaden información y van entre comas: los alumnos, que aprobaron, celebraron). Las subordinadas adverbiales o circunstanciales equivalen a un complemento circunstancial; las «propias» expresan lugar, tiempo o modo (cuando llegues, donde quieras, como puedas), y las «impropias» expresan causa (porque llueve), finalidad (para que aprendas), condición (si estudias), concesión (aunque llueva), consecuencia (tanto que se cansó) y comparación (más alto que su hermano). Identificar el tipo de subordinada es una de las destrezas centrales del análisis sintáctico.
Según la actitud del hablante, las oraciones se clasifican en enunciativas (afirmativas o negativas: hoy llueve), interrogativas (directas o indirectas, totales o parciales: ¿qué hora es?), exclamativas (¡qué frío!), imperativas o exhortativas (ven aquí), dubitativas (quizá venga), desiderativas (ojalá apruebe) y de posibilidad. El análisis sintáctico de una oración suele seguir unos pasos: localizar el verbo (núcleo del predicado); identificar el sujeto (preguntando quién y comprobando la concordancia); delimitar el predicado y decidir si es nominal (copulativo, con atributo) o verbal; y analizar los complementos del verbo (CD, CI, suplemento, circunstanciales, predicativo, agente). En las compuestas se identifican, además, las distintas proposiciones y el tipo de relación (coordinación, yuxtaposición o subordinación) que las une.
Dato de examen: el CD se sustituye por lo/la/los/las y pasa a sujeto en pasiva; el CI por le/les; el suplemento lleva preposición fija exigida por el verbo; el agente va con por en la pasiva. Oraciones compuestas: coordinadas (con nexo, mismo nivel), yuxtapuestas (sin nexo) y subordinadas (dependen de la principal): sustantivas, adjetivas/de relativo (con antecedente) y adverbiales.
10. Ideas fuerza para el test
- La gramática se divide en morfología (forma y estructura de las palabras) y sintaxis (combinación en oraciones), unidas en la morfosintaxis. Niveles: fónico (fonética y fonología), morfosintáctico y léxico-semántico (lexicología y semántica). Referencia: RAE y ASALE, Nueva gramática (2009).
- La palabra consta de lexema o raíz (significado léxico) y morfemas gramaticales: flexivos o desinencias (género, número, persona, tiempo) y derivativos o afijos (prefijos, sufijos, infijos). Palabras: simples, derivadas, compuestas y parasintéticas (composición + derivación).
- Formación de palabras: derivación, composición y parasíntesis; además, siglas, acrónimos, préstamos, acortamientos y onomatopeyas. Sufijos apreciativos: diminutivos, aumentativos y despectivos. Palabras variables (sustantivo, adjetivo, determinante, pronombre, verbo) e invariables (adverbio, preposición, conjunción, interjección).
- Sustantivo: designa seres; variable en género y número; núcleo del grupo nominal; común/propio, concreto/abstracto, individual/colectivo, contable/incontable. Casos de género: epicenos, comunes en cuanto al género y ambiguos. Plural: -s tras vocal átona, -es tras consonante o vocal tónica.
- Adjetivo: concuerda con el sustantivo en género y número; grados positivo, comparativo (superioridad, igualdad, inferioridad) y superlativo (absoluto -ísimo y relativo). Irregulares: mejor, peor, mayor, menor; óptimo, pésimo, máximo, mínimo. Calificativo (con grado) frente a relacional (sin grado); especificativo frente a explicativo (epíteto). Apócope: buen, mal, gran, san.
- Determinantes (acompañan al nombre) frente a pronombres (lo sustituyen): artículos (contracciones al y del), demostrativos (cercanía/media/lejanía), posesivos, numerales, indefinidos, relativos e interrogativos. Personales tónicos y átonos; el pronombre se tiene varios valores (reflexivo, recíproco, pasiva refleja, impersonal); cuyo es relativo posesivo.
- Verbo: tres conjugaciones (-ar, -er, -ir); accidentes de persona, número, tiempo, modo, aspecto y voz; tres modos (indicativo real, subjuntivo posible, imperativo mandato sin forma negativa); formas no personales infinitivo (sustantivo), gerundio (adverbio) y participio (adjetivo). Voz activa/pasiva (con ser o pasiva refleja). Perífrasis modales y aspectuales.
- Adverbio: invariable, modifica verbo, adjetivo u otro adverbio (lugar, tiempo, modo, cantidad, afirmación, negación, duda), con relativos y locuciones. La interjección es invariable y no cumple función sintáctica. Preposiciones (a, ante, bajo, cabe, con…) y conjunciones (coordinantes y subordinantes), con locuciones prepositivas y conjuntivas.
- Confusiones frecuentes: porque/por que/porqué; sino (conjunción) frente a si no (condición negativa); el gerundio de posterioridad, incorrecto.
- Oración: sujeto + predicado (concuerdan en número y persona). Copulativas (con atributo: ser, estar, parecer) y predicativas (transitivas/intransitivas). Existen impersonales (sin sujeto). Complementos: CD (lo/la/los/las), CI (le/les), suplemento (preposición fija), CC, atributo, predicativo y agente (en pasiva, con por). Compuestas: coordinadas, yuxtapuestas y subordinadas (sustantivas, adjetivas/de relativo y adverbiales).
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