Tema 37 · Policía Nacional (Escala Básica)
Ortografía de la lengua española
Epígrafe oficial: Ortografía de la lengua española. Reglas ortográficas. Uso de las letras o grafemas. Uso de la tilde, de los signos ortográficos y de las letras mayúsculas y minúsculas. Representación gráfica de las unidades léxicas. Ortografía de las expresiones procedentes de otras lenguas, de nombres propios y expresiones numéricas.
Tema desarrollado a nivel élite para preparar el examen de conocimientos de la Escala Básica (100 preguntas, 50 minutos). La información es orientativa y está verificada a fecha de actualización: el contenido evaluable lo fija el temario del anexo I de tu convocatoria. La norma de referencia es la Ortografía de la lengua española (RAE y ASALE, 2010) y sus actualizaciones posteriores; los ejemplos y reglas se ajustan a esa doctrina.
Índice
- 0. Introducción: la ortografía y su norma
- 1. Uso de las letras o grafemas
- 2. La sílaba y las reglas de acentuación
- 3. La tilde diacrítica
- 4. Los signos de puntuación
- 5. Mayúsculas y minúsculas
- 6. Palabras que se escriben juntas o separadas
- 7. Errores y vicios ortográficos frecuentes
- 8. Nombres propios, extranjerismos y expresiones numéricas
- 9. Ideas fuerza para el test
0. Introducción: la ortografía y su norma
La ortografía es el conjunto de normas que regulan la correcta escritura de una lengua: el uso de las letras, la acentuación, la puntuación, las mayúsculas y la representación de las palabras. Escribir con corrección ortográfica no es una cuestión meramente estética: es una garantía de claridad y precisión. Para el policía, que redacta atestados, denuncias, informes y comunicaciones oficiales con valor jurídico, un error puede restar credibilidad a un documento o incluso generar ambigüedades con consecuencias procesales. La norma la fija la Real Academia Española (RAE), junto con las demás academias reunidas en la ASALE, en su obra Ortografía de la lengua española, cuya edición vigente es la de 2010, de carácter panhispánico.
La ortografía del español es fruto de una evolución histórica. La primera ortografía académica data del siglo XVIII, y desde entonces las academias han introducido sucesivas reformas para acercar la escritura a la pronunciación y unificar los criterios en todo el mundo hispanohablante. La edición de 2010 introdujo cambios que hay que conocer, porque el examen suele preguntarlos:
- La exclusión de los dígrafos ch y ll del abecedario, que pasa a tener 27 letras (aunque ambos dígrafos siguen usándose para escribir).
- La supresión de la tilde en solo y en los demostrativos (este, ese, aquel), sobre la que después se ha matizado el criterio (véase el apartado 3).
- La supresión de la tilde en la conjunción o entre cifras (antes se escribía «2 ó 3») y en algunas palabras que hoy se consideran monosílabas a efectos ortográficos (porque sus vocales se agrupan en un solo golpe de voz), como guion, truhan, hui, riais, que por ello se escriben sin tilde.
- La denominación única de algunas letras (la b es «be»; la v, «uve»; la w, «uve doble»; la y, «ye») y la recomendación de adaptar topónimos como Catar o Irak.
La ortografía cumple una función esencial: fijar y unificar la escritura para que los más de quinientos millones de hispanohablantes puedan entenderse por escrito con independencia de su procedencia. En el ámbito profesional del policía, una redacción ortográficamente correcta transmite rigor y credibilidad. Por eso, más allá del examen, dominar la ortografía es una competencia práctica de primer orden.
El estudio de la ortografía suele ordenarse en cuatro grandes bloques, que estructuran también este tema: la ortografía de las letras o grafías (qué letra corresponde a cada sonido), la acentuación (el uso de la tilde), la puntuación (los signos que ordenan el texto) y el uso de las mayúsculas, a los que se suman las cuestiones particulares de la escritura de números, extranjerismos y nombres propios. Una idea clave de partida es que en español no hay una correspondencia perfecta entre sonidos y letras: hay letras que representan el mismo sonido (b/v, g/j ante e, i), una letra que no representa sonido alguno (h) y sonidos que se pueden escribir con letras distintas. De ahí la necesidad de reglas.
1. Uso de las letras o grafemas
El abecedario español consta de 27 letras. Algunas plantean dudas porque representan el mismo sonido que otras; las reglas más útiles son las siguientes.
Se escriben con B: los verbos terminados en -bir (escribir, recibir, prohibir, salvo hervir, servir, vivir) y en -buir (contribuir); las terminaciones del pretérito imperfecto de indicativo de la primera conjugación y de ir (cantaba, iba); las palabras con los prefijos bi-, biblio-, bene-; las sílabas bra, bre, bri, bro, bru y bla, ble, bli, blo, blu (brazo, blanco); las que empiezan por bu-, bur-, bus- (buscar, burla); y siempre antes de otra consonante (abnegado, obtener, brazo). Se escriben con V: los adjetivos terminados en -avo, -ave, -evo, -eve, -ivo, -iva (octavo, suave, nuevo, activo); las formas de los verbos estar, andar, tener y sus compuestos (estuve, anduve, tuve); las palabras con los prefijos vice- y villa-; y las que empiezan por eva-, eve-, evi-, evo- (evasión, evento, salvo ébano y derivados). La b y la v representan hoy el mismo sonido, lo que explica la abundancia de errores y la utilidad de estas reglas.
Se escriben con G (que representa un sonido suave ante e, i): las palabras con gest-, legi-, -gen, -gio, -gía y los verbos en -ger, -gir (proteger, dirigir, salvo tejer, crujir). Se escriben con J: las palabras terminadas en -aje, -eje, -jero, -jería (garaje, extranjero, cerrajería) y las formas verbales con sonido je, ji de verbos que no tienen ni g ni j en el infinitivo (dije de decir, produje de producir). Se escriben con H (letra muda, que no se pronuncia): las palabras con los diptongos hia, hie, hue, hui (hiato, hielo, hueso, huida), los prefijos hidro-, hiper-, hipo-, hemi-, hetero-, homo- y las formas de los verbos haber, hacer, hallar, hablar, habitar.
La Y y la LL representan un sonido próximo (de ahí el yeísmo, del que se habla más adelante): se escribe y en las palabras terminadas en los diptongos -ay, -ey, -oy, -uy (rey, hoy, muy) y en las formas verbales con sonido ye, yo de verbos sin ll ni y en el infinitivo (oyó de oír, cayó de caer). La y es, además, la conjunción copulativa, que se convierte en e ante palabra que empiece por i- o hi- (padres e hijos, pero agua y hielo, porque suena el diptongo); del mismo modo, la conjunción o se vuelve u ante palabra que empiece por o- u ho- (siete u ocho, mujeres u hombres).
Las letras C, Z y S se confunden en amplias zonas por el seseo y el ceceo. La c ante e, i y la z ante a, o, u representan el mismo sonido (cielo, zapato); las palabras terminadas en -anza y -azgo se escriben con z (esperanza, hallazgo), y muchas terminaciones (-cito, -ción, -ancia) con c. El plural de las palabras terminadas en -z se hace en -ces (lápiz-lápices, luz-luces). La X representa el sonido ks (examen, taxi) y aparece en los prefijos ex- y extra-. Las letras K y W se emplean casi solo en palabras de origen extranjero (kilo, web, kiwi).
Otras reglas importantes: la R representa el sonido fuerte a principio de palabra y tras n, l, s (rosa, honra, alrededor), y el dígrafo RR el sonido fuerte entre vocales (perro, carro); la M se escribe siempre antes de p y b (campo, ambos, tiempo) y la N antes de v (invierno, envidia). La letra G, para representar el sonido suave gue, gui, exige intercalar una u que no se pronuncia (guerra, guitarra); cuando esa u sí debe sonar, se marca con diéresis (pingüino, vergüenza, cigüeña). Muchas de estas reglas tienen excepciones, por lo que la lectura frecuente y el uso del diccionario son la mejor forma de fijar la ortografía de las palabras.
Conviene retener algunas reglas complementarias muy rentables. Se escriben con V las palabras terminadas en -ívoro, -ívora (carnívoro, herbívora, salvo víbora). Se escriben con B las terminadas en -bilidad (amabilidad, posibilidad, salvo movilidad y civilidad) y en -bundo, -bunda (vagabundo, moribunda). La H intercalada aparece en palabras como ahora, adhesión, exhibir, prohibir, vehículo, cohete, cuya escritura conviene memorizar porque no la delata la pronunciación. La X se emplea en los prefijos ex- (que ya no se separa con guion: exministro, expresidente) y extra-, y en palabras como exhaustivo, éxito; no debe confundirse con la s en pares como espiar (vigilar) / expiar (purgar una culpa) o estático (quieto) / extático (en éxtasis). Finalmente, hay parejas de palabras que se distinguen solo por la grafía y cambian de significado, como hierba (planta) / hierva (del verbo hervir), rebelar(se) (sublevarse) / revelar (descubrir o una fotografía), o cabo (accidente geográfico o grado militar) / cavo (del verbo cavar).
Especial atención merecen las palabras homófonas, que suenan igual pero se escriben de forma distinta y significan cosas diferentes; distinguirlas es una pregunta clásica de examen: haya (del verbo haber, o árbol) / halla (del verbo hallar) / aya (niñera); hecho (del verbo hacer) / echo (del verbo echar); tubo (cilindro) / tuvo (del verbo tener); vaya (del verbo ir) / valla (cerca) / baya (fruto); hola (saludo) / ola (del mar); a (preposición) / ha (del verbo haber) / ah (interjección); bello (hermoso) / vello (pelo); y grabar (registrar) / gravar (imponer un gravamen), entre muchas otras. El contexto y el significado son la clave para elegir la grafía correcta.
Dato de examen: el abecedario tiene 27 letras; ch y ll ya no son letras del abecedario (desde 2010). La m siempre va antes de p y b; la n, antes de v. La diéresis marca la u que suena en güe, güi. Verbos en -bir con b (salvo hervir, servir, vivir); verbos en -ger, -gir con g (salvo tejer, crujir).
2. La sílaba y las reglas de acentuación
La sílaba es el conjunto de sonidos que se pronuncian en un solo golpe de voz. En toda palabra de más de una sílaba hay una sílaba tónica (la que se pronuncia con mayor intensidad) y una o varias átonas. La tilde o acento gráfico (´) es el signo que se coloca sobre la vocal tónica en los casos que fijan las reglas; no debe confundirse el acento prosódico (la mayor intensidad, que tienen todas las palabras tónicas) con la tilde (el signo escrito, que solo llevan algunas). Según la posición de la sílaba tónica, las palabras se clasifican en:
- Agudas: la tónica es la última sílaba. Llevan tilde cuando terminan en vocal, -n o -s (café, sofá, canción, además, comió); no la llevan si terminan en otra consonante (reloj, verdad, cantar) ni en -s precedida de otra consonante (robots).
- Llanas o graves: la tónica es la penúltima sílaba. Llevan tilde cuando NO terminan en vocal, -n ni -s (árbol, cárcel, lápiz, césped); y también si terminan en -s precedida de consonante (bíceps).
- Esdrújulas: la tónica es la antepenúltima sílaba. Llevan tilde siempre (médico, teléfono, sábado, música).
- Sobresdrújulas: la tónica es anterior a la antepenúltima. Llevan tilde siempre (cómetelo, dígamelo, llévesemelo).
Para acentuar correctamente hay que distinguir el diptongo del hiato, y conocer el triptongo. Hay diptongo (dos vocales en una misma sílaba) cuando se combinan una vocal abierta (a, e, o) y una cerrada átona (i, u), o dos vocales cerradas distintas (ai-re, cui-da-do, viu-do). Hay triptongo cuando se unen tres vocales en una sílaba, una abierta entre dos cerradas átonas (a-ve-ri-guáis, buey). Y hay hiato (dos vocales en sílabas distintas) en tres casos: dos vocales abiertas (le-ón, po-e-ta), dos iguales (chi-i-ta) o una abierta y una cerrada tónica, caso en el que la cerrada lleva siempre tilde, rompiendo el diptongo (dí-a, ba-úl, rí-o, ca-í-da), aunque no lo exijan las reglas generales.
Un caso que suele generar dudas es el de las formas verbales monosílabas fue, fui, vio, dio, di, vi, que no llevan tilde porque son monosílabos (aunque antiguamente sí se acentuaban). Del mismo modo, palabras como guion, ion, truhan, Sion se consideran hoy monosílabas —por contener un diptongo o hiato pronunciado en un golpe de voz— y se escriben sin tilde, si bien la Academia admite también la pronunciación bisílaba. Otro punto delicado es la h intercalada entre vocales, que no impide el diptongo ni el hiato a efectos de acentuación (ahí lleva tilde por ser un hiato con vocal cerrada tónica; prohíbe, igual).
Hay que tener en cuenta varias reglas particulares. Los monosílabos (palabras de una sola sílaba) no llevan tilde por regla general (fe, pan, vio, dio, fue, guion, ti), salvo la tilde diacrítica. Los adverbios terminados en -mente conservan la tilde del adjetivo del que proceden (rápido → rápidamente, fácil → fácilmente, pero lento → lentamente). En las palabras compuestas escritas en una sola palabra, solo lleva tilde el segundo elemento si le corresponde (decimoséptimo, baloncesto, así mismo → asimismo); los compuestos unidos por guion conservan cada uno su tilde (teórico-práctico, físico-químico). Las formas verbales con pronombres enclíticos (pospuestos y unidos al verbo: dame, cuéntamelo) se acentúan según las reglas generales aplicadas a la palabra resultante, lo que a menudo genera esdrújulas y sobresdrújulas (da + me + lo → dámelo).
Dato de examen: agudas con tilde si acaban en vocal, -n o -s; llanas con tilde si NO acaban en vocal, -n ni -s; esdrújulas y sobresdrújulas, siempre con tilde. La vocal cerrada tónica (i, u) junto a una abierta forma hiato y lleva siempre tilde (día, baúl, país). Los monosílabos no se acentúan (salvo la diacrítica); los adverbios en -mente conservan la tilde del adjetivo.
3. La tilde diacrítica
La tilde diacrítica es la que sirve para distinguir palabras que se escriben igual pero tienen distinto significado o función gramatical, generalmente una tónica y otra átona. Los casos que hay que memorizar son:
- tú (pronombre personal) / tu (posesivo); él (pronombre) / el (artículo); mí (pronombre) / mi (posesivo o nota musical).
- sí (afirmación o pronombre reflexivo) / si (conjunción condicional o nota musical); sé (del verbo saber o ser) / se (pronombre).
- té (bebida) / te (pronombre); dé (del verbo dar) / de (preposición).
- más (cantidad, adverbio) / mas (equivale a «pero»); aún (equivale a «todavía») / aun (equivale a «incluso», «hasta»).
Los interrogativos y exclamativos llevan tilde cuando introducen una pregunta o una exclamación, directa o indirecta: qué, quién, cuál, cómo, cuándo, cuánto, dónde, por qué (¿Qué quieres? No sé qué quieres; ¡Cómo llueve!; ¿Por qué lo hiciste?). Los mismos elementos, como relativos o conjunciones átonos, no llevan tilde (el libro que compré; lo hago como puedo; iré cuando pueda; el lugar donde vivo; porque quiero). La clave está en identificar el valor de la palabra en la frase, no la puntuación: hay interrogativas indirectas sin signos de interrogación que igualmente llevan tilde (dime cuándo vienes).
Un punto que ha cambiado y conviene precisar es el de la palabra solo y los demostrativos (este, ese, aquel). Desde la Ortografía de 2010 se escriben, con carácter general, sin tilde, tanto el adverbio solo (equivalente a «solamente») como el adjetivo solo, y tanto los demostrativos usados como determinantes (este libro) como los usados como pronombres (este es mío). La razón es que en estos casos no se oponen una forma tónica y otra átona (todas son tónicas), por lo que no se cumple el requisito de la tilde diacrítica. La RAE, en una nota informativa de marzo de 2023, precisó el criterio para la nueva edición de sus obras: es obligatorio escribir solo sin tilde cuando no hay riesgo de ambigüedad, y se admite —de forma opcional— la tilde en el adverbio solo únicamente cuando, a juicio del que escribe, exista un verdadero riesgo de ambigüedad en la frase. Es decir, la tilde nunca es hoy obligatoria en solo: como mucho, es potestativa en casos de doble sentido. En la práctica del examen, la respuesta segura es que solo y los demostrativos se escriben sin tilde. También la conjunción o se escribe sin tilde aun entre cifras (3 o 4).
Dato de examen: memoriza los pares de tilde diacrítica: tú/tu, él/el, mí/mi, sí/si, sé/se, té/te, dé/de, más/mas, aún/aun. Los interrogativos y exclamativos (qué, quién, cómo, cuándo, cuánto, dónde, por qué) llevan tilde; los relativos y conjunciones, no. La palabra solo y los demostrativos se escriben sin tilde; la RAE solo admite la tilde en solo de forma opcional ante riesgo de ambigüedad (nunca obligatoria).
4. Los signos de puntuación
Los signos de puntuación organizan el texto, marcan las pausas y la entonación, y evitan la ambigüedad. Los principales son:
- El punto (.) señala el final de un enunciado; hay punto y seguido (dentro del párrafo), punto y aparte (fin de párrafo) y punto final (fin del texto). Se usa también tras las abreviaturas (etc., Sr., pág.).
- La coma (,) marca una pausa breve: separa los elementos de una enumeración (salvo el último, si va precedido de y, e, o, ni), aísla incisos y vocativos, va antes de las conjunciones adversativas y tras muchos conectores. No debe colocarse coma entre el sujeto y el verbo de la oración.
- El punto y coma (;) señala una pausa intermedia, mayor que la coma y menor que el punto; separa elementos complejos de una enumeración o proposiciones estrechamente relacionadas.
- Los dos puntos (:) introducen una enumeración, una cita textual, una explicación o el cuerpo de una carta tras el saludo.
- Los puntos suspensivos (…) indican una interrupción, un suspenso o una enumeración incompleta; son siempre tres y forman un solo signo.
- Los signos de interrogación (¿?) y de exclamación (¡!): en español se escriben de apertura y cierre (dobles), a diferencia de otras lenguas, que solo usan el de cierre.
- Los paréntesis ( ) encierran incisos o aclaraciones; los corchetes [ ] se usan dentro de un paréntesis o para señalar una intervención en una cita (por ejemplo, los puntos suspensivos entre corchetes que indican que se ha omitido un fragmento); las comillas (angulares o latinas «», inglesas y simples) reproducen citas textuales o destacan palabras; el guion (-) une palabras o divide a final de línea; y la raya (—), más larga, señala los incisos y las intervenciones en el diálogo.
La coma es el signo que más dudas plantea. Se usa, entre otros casos, para separar los elementos de una enumeración, para aislar los incisos explicativos y los vocativos (Juan, ven aquí), delante de las conjunciones adversativas (pero, sino, aunque) y tras muchos conectores (sin embargo, por tanto, es decir, en efecto). En cambio, constituye un error frecuente colocar coma entre el sujeto y el verbo. Por su parte, los dos puntos introducen enumeraciones, citas textuales, explicaciones o las cartas tras el saludo (y en español, tras ese saludo, la palabra siguiente se escribe con mayúscula y en renglón aparte); y el punto y coma separa elementos complejos.
Conviene distinguir el guion de la raya. El guion (corto) une los dos elementos de una palabra compuesta ocasional (teórico-práctico), separa una palabra al final del renglón y une cifras o fechas (páginas 20-25, 1936-1939). La raya (larga) se usa para introducir o encerrar incisos (con más énfasis que la coma o el paréntesis) y, sobre todo, para marcar las intervenciones de los personajes en los diálogos y los comentarios del narrador (—No lo sé —respondió—.). Existen, además, otros signos auxiliares: la barra (/), que separa alternativas o versos y forma abreviaturas (c/, y/o, km/h); el asterisco (*), que llama a una nota; el apóstrofo ('), poco usado en español actual; la diéresis (¨), ya vista sobre la u de güe, güi; y el signo de párrafo. En un texto formal como un atestado, el buen uso de todos estos signos aporta claridad y evita interpretaciones erróneas.
Dato de examen: los signos de interrogación y exclamación son dobles en español (apertura y cierre): ¿…?, ¡…!. Los puntos suspensivos son siempre tres. Nunca se pone coma entre el sujeto y el verbo. Recuerda la escala de pausa: coma (breve) < punto y coma (media) < punto (fuerte). La raya (larga, —) marca incisos y diálogos; el guion (corto, -) une palabras y cifras.
5. Mayúsculas y minúsculas
Se escriben con letra inicial mayúscula, entre otros casos: la primera palabra de un escrito y la que sigue a un punto; los nombres propios de persona, lugar, animal o institución (Ana, Madrid, Ebro, Policía Nacional); los nombres de festividades, marcas, organismos, épocas históricas (la Edad Media, el Renacimiento) y la primera palabra de los títulos de obras (Cien años de soledad). Se escriben con minúscula, en cambio: los días de la semana, los meses y las estaciones (lunes, enero, verano); los gentilicios e idiomas (español, francés); los nombres de cargos y dignidades (el ministro, el rey, el papa, el director general), aun referidos a persona concreta; los nombres de las religiones (el cristianismo, el islam); y los nombres comunes que acompañan a un nombre propio (el río Ebro, la calle Mayor).
Un dato muy importante y frecuente en el examen: las mayúsculas SÍ se acentúan cuando les corresponde tilde (Ángel, África, Óscar, ÍNDICE); la creencia de que las mayúsculas no llevan tilde es un error. Otro caso que suele preguntarse es el de los cargos frente a las instituciones: los nombres de cargos se escriben en minúscula (presidente, ministro, comisario), pero los nombres de las instituciones y organismos llevan mayúscula inicial en cada palabra significativa (Dirección General de la Policía, Ministerio del Interior, Congreso de los Diputados, Jefatura Superior de Policía). En las siglas se escriben en mayúscula todas las letras (DNI, ONU, DGP), salvo en los acrónimos lexicalizados que se leen como una palabra y se han incorporado al léxico común (ovni, láser, radar, sida). Conviene evitar el abuso de las mayúsculas: no se escriben con mayúscula los tratamientos cuando van desarrollados (don, señor, usted), ni por mero criterio de respeto o énfasis.
Dato de examen: las mayúsculas SÍ llevan tilde (Ángel, África). Van en minúscula: días, meses, estaciones, gentilicios, idiomas y cargos (el ministro); van en mayúscula: nombres propios e instituciones (Ministerio del Interior). En las siglas, todas las letras en mayúscula (DNI); los acrónimos lexicalizados, no (ovni, láser).
6. Palabras que se escriben juntas o separadas
Uno de los apartados que más se pregunta es la escritura en una o en varias palabras de ciertas expresiones, que cambian de significado y de categoría según se escriban juntas o separadas:
- porqué (sustantivo: el porqué de las cosas) / porque (conjunción causal: no vino porque llovía) / por qué (interrogativo: ¿por qué no vienes?) / por que (preposición + relativo, poco frecuente).
- sino (conjunción adversativa, o sustantivo «destino») / si no (conjunción condicional + negación: si no vienes, avisa).
- también (adverbio de afirmación) / tan bien (adverbio + adjetivo o adverbio); tampoco (adverbio de negación) / tan poco (cantidad).
- asimismo o así mismo (ambas equivalen a «también») frente a a sí mismo (reflexivo: se lo dijo a sí mismo).
- haber (verbo) / a ver (preposición + verbo ver: a ver qué pasa); demás (los restantes) / de más (de sobra).
- conque (conjunción consecutiva, «así que») / con que (preposición + relativo) / con qué (interrogativo).
- sinfín (sustantivo, «infinidad») / sin fin (preposición + sustantivo); entorno (sustantivo, «ambiente») / en torno (locución, «alrededor»).
- aparte (adverbio) / a parte (preposición + sustantivo); adonde / a donde y enseguida / en seguida (ambas grafías admitidas).
El error de escribir separadas expresiones que van juntas —o al revés— es muy frecuente en los exámenes, por lo que conviene fijar bien estos casos comprendiendo el significado que aporta cada forma. La prueba definitiva es siempre el sentido: por ejemplo, sino equivale a «pero» o «excepto» (no es rojo, sino azul), mientras que si no plantea una condición negativa (si no estudias, suspenderás).
Dato de examen: asocia cada forma a su valor. Porque = causa (junta, sin tilde); por qué = pregunta; el porqué = el motivo (sustantivo). Sino = conjunción («no A, sino B»); si no = condición negativa. También = afirma; tan bien = grado de «bien». Conque = «así que»; con que = preposición + relativo. En la duda, sustituye mentalmente cada opción por su equivalente para comprobar cuál encaja.
7. Errores y vicios ortográficos frecuentes
Junto a las reglas anteriores, conviene conocer algunos vicios de expresión que suelen preguntarse por ser errores comunes en la lengua:
- El dequeísmo: el uso indebido de «de que» cuando corresponde solo «que» (incorrecto: «pienso de que…»; correcto: «pienso que…»).
- El queísmo: el error inverso, suprimir la preposición de cuando es necesaria (incorrecto: «me acuerdo que…»; correcto: «me acuerdo de que…»).
- El laísmo, leísmo y loísmo: el uso incorrecto de los pronombres átonos la, le, lo, confundiendo las funciones de complemento directo e indirecto (incorrecto: «la dije la verdad»; correcto: «le dije la verdad»).
- El yeísmo (pronunciar igual ll e y) y el seseo o el ceceo son fenómenos de pronunciación hoy generalizados y no se consideran incorrectos, pero no deben inducir a error en la escritura.
Una regla útil para elegir bien el pronombre es identificar la función: el complemento directo se sustituye por lo, la, los, las, y el complemento indirecto por le, les. Así, en «di el libro a Ana», el libro es CD (lo di) y a Ana es CI (le di el libro). La Real Academia tolera un único caso de leísmo, el llamado «leísmo de persona masculino singular» (a Juan lo vi o le vi), pero rechaza el laísmo y el loísmo. La corrección en el uso de estos pronombres es una de las marcas de una buena redacción, muy valorada en la elaboración de documentos oficiales.
Dato de examen: dequeísmo = añadir «de» donde no toca (mal: «creo de que»); queísmo = quitar el «de» necesario (mal: «me alegro que vengas»). Truco: pásalo a pregunta —«¿qué creo?» (sin de) frente a «¿de qué me alegro?» (con de)—. Laísmo/loísmo (usar la/lo por le) están rechazados; solo se tolera el leísmo de persona masculino singular.
8. Nombres propios, extranjerismos y expresiones numéricas
Los extranjerismos o palabras procedentes de otras lenguas se escriben, si no están adaptados al español, en cursiva (o entre comillas cuando no se dispone de cursiva) y conservan su ortografía original (software, ballet, marketing); los ya adaptados siguen las reglas del español y se escriben en redonda (fútbol, escáner, cruasán, güisqui). La incorporación de un extranjerismo sigue un proceso: primero se usa en su forma original (en cursiva) y, con el tiempo, algunos se adaptan a la pronunciación y la escritura del español. La RAE recomienda, siempre que exista, preferir el equivalente español (mejor correo electrónico que e-mail, o balonmano que handball). Los latinismos o expresiones latinas (a priori, currículum, motu proprio, sui generis, statu quo) se escriben también en cursiva cuando conservan su forma latina. Los nombres propios extranjeros suelen mantener su grafía, aunque algunos topónimos tienen forma española tradicional que debe preferirse (Londres, Nueva York, Burdeos, Milán).
En cuanto a las expresiones numéricas, los números pueden escribirse con cifras o con letras. Se recomienda escribir con letras los números que pueden expresarse en una o dos palabras (quince, doscientos, treinta mil) y con cifras los más complejos y los que acompañan a símbolos o unidades (25 kg, 1500 personas). Los cardinales se escriben en una sola palabra hasta el treinta (dieciséis, veintidós, veintiséis) y en varias a partir de treinta y uno (treinta y cinco, cuarenta y ocho); los ordinales tienen formas propias (primero, decimoquinto, vigésimo, trigésimo) que no deben confundirse con los partitivos (onceavo es fracción, no orden). Reglas de escritura de cifras:
- En la escritura de cifras de cuatro o más dígitos, la norma internacional recomienda agrupar de tres en tres con un espacio fino (1 234 567), aunque tradicionalmente se ha usado el punto de millar; para los decimales se emplea la coma (aunque también se admite el punto decimal). Es incorrecto escribir el punto de millar en los años (correcto: 2026, no 2.026), en los números de página, portal o artículo.
- Los números romanos se usan para siglos, reyes, papas y algunos ordinales (siglo XXI, Felipe VI, capítulo IV).
- En las fechas se recomienda el orden día-mes-año, con el mes en minúscula (4 de julio de 2026). En las horas, si se usan cifras, se emplean los dos puntos o el punto (18:30 o 18.30 h).
- Los porcentajes se escriben con el símbolo % separado de la cifra por un espacio (25 %), y los símbolos de las unidades de medida (kg, km, h, m) se escriben sin punto y sin plural (5 km, no «5 kms.»).
Todo este conjunto de reglas hace de la ortografía una herramienta de precisión que el policía debe manejar con soltura en su trabajo diario de redacción, pues un error en un documento oficial puede afectar a su claridad e incluso a su validez.
Dato de examen: los extranjerismos no adaptados y los latinismos se escriben en cursiva (software, a priori); los adaptados, en redonda (fútbol, escáner). No se pone punto de millar en los años (2026, no 2.026); los decimales van con coma. Los números romanos, para siglos y reyes (siglo XXI, Felipe VI). Los símbolos de unidades no llevan punto ni plural (5 km, 25 % con espacio).
9. Ideas fuerza para el test
- La ortografía regula la correcta escritura (letras, tildes, puntuación, mayúsculas); la fija la RAE (con la ASALE) en su Ortografía de 2010. El abecedario tiene 27 letras (ch y ll ya no son letras del abecedario).
- Letras: reglas de b/v, g/j, h (muda), c/z/s, x; la m antes de p y b, y la n antes de v; la conjunción y pasa a e (ante i-/hi-) y o a u (ante o-/ho-); diéresis en güe, güi. Homófonos: haya/halla, hecho/echo, tubo/tuvo, vaya/valla, bello/vello.
- Acentuación: agudas (tilde si acaban en vocal, -n o -s), llanas (tilde si NO acaban en vocal, -n ni -s), esdrújulas y sobresdrújulas (siempre). Los monosílabos no llevan tilde (salvo la diacrítica); los adverbios en -mente conservan la del adjetivo. Hiato: la vocal cerrada tónica junto a una abierta lleva siempre tilde (día, baúl).
- Tilde diacrítica: tú/tu, él/el, mí/mi, sí/si, sé/se, té/te, dé/de, más/mas, aún/aun; los interrogativos y exclamativos (qué, quién, cómo, cuándo, dónde…) llevan tilde. Solo y los demostrativos se escriben sin tilde; la RAE (nota de 2023) solo admite la tilde en solo de forma opcional ante riesgo de ambigüedad (nunca obligatoria).
- Signos de interrogación y exclamación: dobles en español (apertura y cierre). No hay coma entre sujeto y verbo. Puntos suspensivos: siempre tres. La coma aísla incisos y vocativos y va ante conjunciones adversativas; el guion une, la raya marca incisos y diálogos.
- Mayúsculas: nombres propios e instituciones (Ministerio del Interior), inicio de escrito y tras punto. Minúscula: días, meses, estaciones, gentilicios, idiomas y cargos (el ministro). Las mayúsculas SÍ se acentúan (África). En las siglas, todas en mayúscula (DNI); los acrónimos lexicalizados, no (ovni, láser).
- Juntas o separadas: porqué/porque/por qué/por que; sino/si no; también/tan bien; asimismo/a sí mismo; haber/a ver; conque/con que; sinfín/sin fin; entorno/en torno.
- Errores frecuentes: dequeísmo («de que» indebido), queísmo (falta el «de»), laísmo/leísmo/loísmo (confusión de la, le, lo: CD = lo/la; CI = le). El yeísmo, el seseo y el ceceo son de pronunciación y no son incorrectos.
- Extranjerismos no adaptados y latinismos: en cursiva. Cifras: sin punto de millar en los años (2026); coma para los decimales; números romanos para siglos y reyes; símbolos de unidades sin punto ni plural (5 km); porcentaje con espacio (25 %).
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