Tema 38 · Policía Nacional (Escala Básica)
Sistemas operativos
Epígrafe oficial: Fundamentos de sistemas operativos: Funciones de un sistema operativo. Tipologías: MS/DOS; UNIX; Linux; Windows; MAC OS. Sistemas operativos móviles: iOS, Android. Sistemas de almacenamiento. Sistemas de archivos.
Tema desarrollado a nivel élite para preparar el examen de conocimientos de la Escala Básica (100 preguntas, 50 minutos). La información es orientativa y está verificada a fecha de actualización: el contenido evaluable lo fija el temario del anexo I de tu convocatoria. Es un tema del bloque técnico-científico; los datos técnicos, fechas y versiones que se citan están verificados y actualizados, sin cifras inventadas.
Índice
- 0. Introducción: hardware, software y sistema operativo
- 1. Concepto y funciones de un sistema operativo
- 2. Estructura de un sistema operativo
- 3. Tipologías de sistemas operativos
- 4. Sistemas operativos móviles: iOS y Android
- 5. Sistemas de almacenamiento y memoria
- 6. Sistemas de archivos
- 7. Seguridad del sistema y actuación policial
- 8. Ideas fuerza para el test
0. Introducción: hardware, software y sistema operativo
Los conocimientos de informática forman parte del bloque de materias técnico-científicas del temario, de creciente importancia por la digitalización de la sociedad y del propio trabajo policial. Hoy, buena parte de la actividad delictiva —desde las estafas hasta la difusión de contenidos ilícitos— tiene un componente tecnológico, y la prueba de muchos delitos reside en dispositivos digitales. El sistema operativo es el programa fundamental de cualquier dispositivo (ordenador, teléfono, tableta): sin él, el equipo es solo un conjunto de componentes electrónicos incapaces de hacer nada útil, pues es el sistema operativo el que los pone en funcionamiento y los coordina. Este tema exige dominar su concepto y funciones, la estructura interna del sistema operativo, las principales tipologías (MS-DOS, UNIX, Windows, GNU/Linux, macOS, iOS y Android), y los sistemas de almacenamiento y de archivos.
Conviene partir de una distinción básica, que el examen suele preguntar. El hardware es la parte física del ordenador: el procesador o CPU (unidad central de proceso), la memoria, la placa base, el disco, la tarjeta gráfica y los periféricos (teclado, ratón, pantalla, impresora). El software es la parte lógica, los programas y los datos. El software se divide, a su vez, en tres grandes clases: el software de sistema (el sistema operativo y sus utilidades, que gobierna el equipo), el software de aplicación (los programas que usa la persona: procesadores de texto, navegadores, hojas de cálculo) y el software de programación (las herramientas con las que se crean programas: lenguajes, compiladores, entornos de desarrollo). El sistema operativo es la pieza que conecta ambos mundos: gestiona el hardware y permite que las aplicaciones funcionen sobre él sin que el usuario tenga que conocer los detalles técnicos del equipo.
Dato de examen: hardware = parte física (CPU, memoria, disco, periféricos); software = parte lógica (programas). El software es de sistema (el SO), de aplicación (programas del usuario) o de programación (herramientas de desarrollo). El sistema operativo es el software de sistema básico.
1. Concepto y funciones de un sistema operativo
El sistema operativo (SO) es el conjunto de programas o software de sistema que gestiona los recursos del equipo (el hardware) y sirve de intermediario entre el usuario, las aplicaciones y el hardware. Es el software básico y esencial, sin el cual el ordenador no puede funcionar ni ejecutar ningún otro programa, y el primero que se carga al encender el equipo (proceso de arranque o booteo). Actúa como una capa que oculta la complejidad del hardware y ofrece al usuario una forma sencilla de manejar el equipo, sin necesidad de conocer cómo funciona internamente cada componente.
El proceso de arranque del ordenador comienza, antes incluso que el sistema operativo, con el firmware de la placa base —la BIOS (Basic Input/Output System) o su sucesora la UEFI (Unified Extensible Firmware Interface)—, que realiza una comprobación inicial del hardware llamada POST (Power-On Self Test) y después cede el control a un gestor de arranque (bootloader) que carga el núcleo del sistema operativo en la memoria. A partir de ese momento, el sistema operativo toma el control del equipo y presenta al usuario su interfaz. Cuando el usuario apaga el equipo, el sistema operativo gestiona también un cierre ordenado que guarda los datos y libera los recursos.
Las funciones principales de un sistema operativo son:
- Gestión del procesador (CPU): reparte el tiempo de la unidad central de proceso entre los distintos programas mediante algoritmos de planificación, lo que permite la multitarea (ejecutar varias tareas aparentemente a la vez).
- Gestión de la memoria: asigna y controla la memoria RAM que utiliza cada programa, evita que unos invadan el espacio de otros y libera la memoria cuando ya no se necesita.
- Gestión de los dispositivos de entrada y salida (E/S): controla los periféricos mediante los controladores o «drivers», programas que traducen las órdenes generales del sistema a las instrucciones concretas de cada aparato.
- Gestión de los archivos y del almacenamiento: organiza la información en archivos y carpetas, permitiendo guardarla, leerla, copiarla, moverla o borrarla.
- Interfaz de usuario: ofrece el medio para comunicarse con el equipo, ya sea mediante comandos de texto (CLI) o mediante una interfaz gráfica (GUI) con ventanas, iconos y ratón o pantalla táctil.
- Seguridad y control de acceso: gestiona los usuarios, las contraseñas y los permisos, protegiendo la información frente a accesos no autorizados.
- Gestión de errores y de recursos: detecta y trata los fallos, y resuelve situaciones como los interbloqueos (cuando dos procesos se bloquean mutuamente esperando un recurso que el otro tiene).
En un sistema multiusuario, el sistema operativo permite que varias personas usen el equipo con cuentas distintas y niveles de permiso diferentes: un administrador con control total y usuarios normales con acceso limitado, lo que es esencial para la seguridad. Todas estas funciones se realizan de forma transparente para el usuario, que percibe únicamente un equipo que responde a sus órdenes.
La evolución de los sistemas operativos suele describirse por generaciones, que ayudan a entender los conceptos actuales. En los primeros grandes ordenadores no había apenas sistema operativo; después llegaron los sistemas de procesamiento por lotes (los trabajos se agrupaban y se ejecutaban uno tras otro, sin interacción), la multiprogramación (varios programas en memoria, aprovechando los tiempos muertos del procesador), el tiempo compartido (varios usuarios conectados a la vez, cada uno con una fracción del tiempo de la máquina), la era del ordenador personal (con interfaces gráficas para el gran público) y, hoy, la de los dispositivos móviles y la computación en la nube. Cada etapa incorporó al sistema operativo funciones que antes no existían, como la gestión de la memoria virtual o la seguridad multiusuario.
Dato de examen: el SO es el software básico que gestiona el hardware y hace de intermediario entre usuario, aplicaciones y equipo; es lo primero que se carga al arrancar. El arranque lo inicia la BIOS/UEFI con el POST y lo continúa el gestor de arranque. Funciones: procesos/CPU (multitarea), memoria, E/S (drivers), archivos, interfaz, seguridad y gestión de errores.
2. Estructura de un sistema operativo
Aunque cada sistema operativo tiene su propia arquitectura, suelen distinguirse varios componentes:
- El núcleo o «kernel»: es el corazón del sistema operativo, la parte que se ejecuta en modo privilegiado y gestiona directamente el hardware, la memoria y los procesos. Es el componente más importante y el más protegido.
- La interfaz o «shell»: la capa que comunica al usuario con el núcleo. Puede ser una interfaz de línea de comandos (CLI), en la que se teclean órdenes, o una interfaz gráfica de usuario (GUI), más intuitiva.
- El sistema de archivos: la parte que organiza y estructura la información en el almacenamiento.
- Los controladores o «drivers»: pequeños programas que permiten al sistema operativo comunicarse con cada dispositivo de hardware concreto.
- Los programas de utilidad: herramientas de mantenimiento que acompañan al sistema (antivirus, gestores de tareas, herramientas de copia de seguridad, desfragmentadores).
La interfaz gráfica de usuario (GUI) se basa en el llamado entorno WIMP (del inglés: ventanas, iconos, menús y puntero), que hizo los ordenadores accesibles al gran público y hoy es la norma en los sistemas de escritorio y móviles. La interfaz de línea de comandos (CLI), en cambio, exige teclear órdenes escritas: es más árida, pero también más potente y rápida para los usuarios avanzados y para la administración de servidores, por lo que sigue plenamente vigente (por ejemplo, en la «terminal» de Linux o en el «símbolo del sistema» y «PowerShell» de Windows).
En cuanto a la arquitectura del núcleo, existen distintos modelos que conviene distinguir:
- El núcleo monolítico (como el de Linux): casi todas las funciones se integran en un gran bloque que se ejecuta en modo privilegiado; es rápido, pero un fallo puede afectar a todo el sistema.
- El micronúcleo (microkernel): reduce el núcleo al mínimo y externaliza servicios (controladores, sistema de archivos) como procesos separados; es más robusto y modular, aunque puede ser algo más lento.
- Los núcleos híbridos (como los de Windows y macOS): combinan características de ambos modelos.
El sistema operativo gestiona la ejecución de los programas mediante procesos (programas en ejecución, cada uno con sus recursos) e hilos (threads, tareas o líneas de ejecución dentro de un proceso), a los que asigna el tiempo del procesador. La capacidad de ejecutar varios procesos aparentemente a la vez se denomina multiprogramación o multitarea. Junto a esta clasificación de los componentes, es importante recordar la de las licencias: el software propietario (como Windows o macOS) es de código cerrado, propiedad de una empresa que cobra por su uso y no permite modificarlo; el software libre (como Linux) se distribuye con libertad para usarlo, estudiarlo, modificarlo y distribuirlo, y su código fuente es abierto; y el freeware es simplemente gratuito, pero de código cerrado. No debe confundirse el software libre con el meramente gratuito: la libertad se refiere al acceso al código y a los derechos del usuario, no solo al precio.
Dato de examen: componentes: núcleo o kernel (el corazón; puede ser monolítico, micronúcleo o híbrido), shell o interfaz (CLI por comandos o GUI gráfica, entorno WIMP), sistema de archivos y drivers. El SO gestiona procesos (programas en ejecución) e hilos. Software propietario (cerrado, de pago) frente a libre (código abierto); ojo: libre no es lo mismo que gratuito.
3. Tipologías de sistemas operativos
A lo largo de la historia se han desarrollado numerosos sistemas operativos. Los que menciona expresamente el temario son:
- MS-DOS (MicroSoft Disk Operating System): sistema operativo antiguo de Microsoft, monotarea y monousuario, basado en una interfaz de línea de comandos (sin ventanas). Apareció en 1981 con los primeros PC de IBM y fue el sistema dominante en los ordenadores personales de los años ochenta.
- UNIX: sistema operativo potente, multiusuario y multitarea, creado en 1969 en los laboratorios Bell (de AT&T). Es muy robusto y seguro, ha inspirado a muchos otros sistemas y se usa sobre todo en servidores y grandes equipos.
- GNU/Linux: sistema operativo de tipo UNIX, cuyo núcleo fue creado por Linus Torvalds en 1991. Es libre y de código abierto, gratuito y modificable, y se distribuye en múltiples versiones llamadas distribuciones (Ubuntu, Debian, Fedora, Red Hat). Es muy usado en servidores, supercomputadores y sistemas embebidos.
- Windows: sistema operativo de Microsoft, el más extendido en los ordenadores personales de escritorio. Se caracteriza por su interfaz gráfica de ventanas (de ahí su nombre), es multitarea y multiusuario y de uso muy generalizado. Los primeros Windows (a partir de 1985) fueron una capa gráfica sobre MS-DOS, hasta convertirse en un sistema completo.
- macOS (antes Mac OS): sistema operativo de los ordenadores Apple (Macintosh). Su versión moderna data de 2001 (Mac OS X), está basada en UNIX y destaca por su cuidado diseño gráfico y su integración con el ecosistema de Apple.
Un poco de perspectiva histórica ayuda a situarlos: UNIX nació en 1969; MS-DOS, en 1981; los primeros Windows, en 1985; Linux, en 1991; y el actual macOS, en 2001. La gran tendencia de las últimas décadas ha sido el paso de las interfaces de línea de comandos (MS-DOS) a las interfaces gráficas y, más recientemente, a las pantallas táctiles de los dispositivos móviles.
Merece una explicación aparte el movimiento del software libre, que está en el origen de Linux y explica su denominación completa, GNU/Linux. En 1983, el programador Richard Stallman inició el proyecto GNU con el objetivo de crear un sistema operativo completamente libre, e impulsó la licencia GPL (Licencia Pública General) y la idea de las cuatro libertades del software: usarlo, estudiarlo, modificarlo y distribuirlo. A ese proyecto le faltaba un núcleo, y precisamente el núcleo que Linus Torvalds creó en 1991 vino a completarlo; de ahí que el sistema se denomine con propiedad GNU/Linux. Este modelo abierto y colaborativo ha permitido que Linux y otros proyectos (como el navegador Firefox o el servidor Apache) sean desarrollados y mejorados por comunidades de programadores de todo el mundo, y sostiene hoy buena parte de la infraestructura de Internet. El software libre convive con el propietario, que sigue siendo mayoritario en el escritorio y en los grandes programas comerciales.
Los sistemas operativos pueden clasificarse, además, según varios criterios:
- Por el número de usuarios: monousuario (un solo usuario a la vez) o multiusuario (varios simultáneamente).
- Por el número de tareas: monotarea (una tarea a la vez) o multitarea (varias a la vez).
- Por el número de procesadores que gestionan: monoprocesador o multiprocesador.
- Por su licencia: propietario (Windows, macOS) o libre (Linux).
- Por su forma de trabajo: sistemas por lotes (batch, hoy en desuso), de tiempo compartido, de tiempo real (que garantizan una respuesta en un plazo determinado, usados en control industrial, aviónica o medicina), distribuidos (reparten el trabajo entre varios equipos conectados) y de red.
En el caso de Windows, se han sucedido numerosas versiones a lo largo de las décadas (Windows 95, 98, XP, 7, 8, 10 y 11). Un dato de actualidad: el soporte de Windows 10 finalizó el 14 de octubre de 2025, de modo que Microsoft dejó de ofrecerle actualizaciones de seguridad, y la versión vigente para los equipos de escritorio es Windows 11. Otro dato importante: aunque Windows domina el escritorio, Linux es el sistema más utilizado en los servidores de Internet y en los supercomputadores, y su núcleo es, además, la base de Android.
Dato de examen: MS-DOS (antiguo, por comandos, monotarea/monousuario), UNIX (multiusuario y multitarea, 1969), Linux (libre y de código abierto, de Torvalds, 1991), Windows (Microsoft, el más usado en PC de escritorio) y macOS (Apple, basado en UNIX). Clasificación: monousuario/multiusuario, monotarea/multitarea, por lotes, tiempo compartido, tiempo real y distribuidos. Windows 10 perdió el soporte el 14-10-2025; la versión actual es Windows 11.
4. Sistemas operativos móviles: iOS y Android
Los dispositivos móviles (teléfonos inteligentes y tabletas) utilizan sistemas operativos específicos, adaptados a pantallas táctiles, a la conectividad permanente y a un uso portátil con batería limitada. Los dos que dominan el mercado, y que menciona el temario, son:
- Android: sistema operativo de Google, basado en el núcleo de Linux, de código abierto. Es el más utilizado del mundo en teléfonos móviles y lo emplean numerosos fabricantes (Samsung, Xiaomi, Oppo). Sus aplicaciones se descargan desde la tienda Google Play. Su versión más reciente es Android 16, lanzada a mediados de 2025.
- iOS: sistema operativo de Apple para sus dispositivos iPhone (el de las tabletas iPad es iPadOS). Es un sistema propietario y cerrado, exclusivo de los dispositivos de Apple, muy valorado por su seguridad e integración. Sus aplicaciones se descargan desde la App Store. Apple presentó en septiembre de 2025 la versión iOS 26 (que estrenó una nueva interfaz llamada «Liquid Glass»), tras adoptar una numeración basada en el año.
La principal diferencia entre ambos es que Android es abierto y lo usan muchos fabricantes distintos, mientras que iOS es cerrado y exclusivo de Apple. Ambos, junto con Windows, macOS y Linux, forman el panorama de los sistemas operativos actuales. Los dos se actualizan con nuevas versiones periódicas que aportan funciones y, sobre todo, parches de seguridad, cuya instalación es fundamental para proteger el dispositivo. El uso de aplicaciones descargadas de las tiendas oficiales (Google Play y App Store) es una medida básica de seguridad, pues estas revisan el software, frente a la instalación de aplicaciones de origen desconocido, que puede introducir programas maliciosos (malware).
Los sistemas móviles gestionan, además, un amplio abanico de sensores (GPS, cámara, micrófono, acelerómetro, huella dactilar, reconocimiento facial) y un sistema de permisos que las aplicaciones deben solicitar para acceder a los datos y funciones del dispositivo, aspecto muy relevante para la privacidad y para la investigación policial de los delitos cometidos a través del móvil. El concepto de sistema operativo móvil se ha extendido a otros dispositivos: las tabletas (iPadOS o Android), los relojes inteligentes (smartwatches, con watchOS o Wear OS), los televisores y los altavoces inteligentes. Todos ellos forman parte del llamado Internet de las cosas (IoT), la interconexión de multitud de objetos cotidianos a la red, que multiplica las posibilidades pero también la superficie de exposición a los ataques informáticos. La convergencia de todos estos dispositivos en torno a unos pocos ecosistemas (Google, Apple, Microsoft) es una de las características del panorama tecnológico actual.
Los sistemas móviles se organizan en torno a aplicaciones («apps») que se ejecutan en un entorno aislado (sandbox) para que un fallo o un programa malicioso en una de ellas no afecte al resto del sistema ni a los datos de las demás. Cada aplicación debe solicitar permisos explícitos para acceder a los recursos sensibles (ubicación, contactos, cámara, micrófono, almacenamiento), y el usuario puede concederlos o denegarlos, de modo que conviene revisar qué permisos pide realmente cada app y limitarlos a lo necesario. Esta arquitectura, junto con el cifrado del dispositivo y el bloqueo por PIN o biometría, hace de los móviles equipos razonablemente seguros, aunque nunca invulnerables: la principal vía de ataque sigue siendo el engaño al usuario (el llamado phishing o la instalación de apps fraudulentas), más que el fallo técnico del sistema.
Dato de examen: Android (Google, basado en Linux, abierto, el más usado; tienda Google Play) frente a iOS (Apple, cerrado, para iPhone; tienda App Store; el de iPad es iPadOS). Descargar solo de tiendas oficiales e instalar los parches de seguridad son medidas básicas de protección. El concepto se extiende a tabletas, relojes y al Internet de las cosas (IoT).
5. Sistemas de almacenamiento y memoria
Los sistemas o dispositivos de almacenamiento guardan la información de forma permanente (a diferencia de la memoria RAM, que es volátil y se borra al apagar el equipo). Los principales son:
- El disco duro (HDD, Hard Disk Drive): dispositivo magnético tradicional, de gran capacidad, con platos giratorios y cabezales; es más lento que los actuales SSD.
- La unidad de estado sólido (SSD, Solid State Drive): almacenamiento basado en memoria flash, sin partes móviles, mucho más rápido y resistente que el disco duro (aunque más caro por unidad de capacidad); es hoy el estándar en los equipos nuevos, ya que arranca antes y consume menos energía. Los discos, tanto HDD como SSD, pueden ser internos o externos (portátiles, conectados por USB).
- Los soportes ópticos: CD, DVD y Blu-ray, que almacenan la información leída por un láser; hoy en desuso.
- Las memorias flash portátiles: las memorias USB (pendrives) y las tarjetas de memoria (SD, microSD), cómodas y de gran capacidad.
- El almacenamiento en la nube (cloud): guardar los archivos en servidores remotos accesibles por Internet (Google Drive, iCloud, Dropbox, OneDrive), lo que permite el acceso desde cualquier dispositivo.
- El almacenamiento en red, como el NAS (Network Attached Storage), un dispositivo conectado a la red que comparte almacenamiento entre varios equipos.
En entornos profesionales se emplea la tecnología RAID (Redundant Array of Independent Disks), que combina varios discos para aumentar la velocidad o, sobre todo, la seguridad de los datos mediante la redundancia (de modo que, si un disco falla, la información no se pierde). Para proteger los datos frente a fallos, robos o ataques, la medida esencial es realizar copias de seguridad (backups) periódicas en soportes distintos y, a ser posible, en varios lugares.
La capacidad de almacenamiento se mide en bytes y sus múltiplos: kilobyte (KB), megabyte (MB), gigabyte (GB), terabyte (TB), petabyte (PB). La unidad mínima de información es el bit (que solo puede valer 0 o 1, el sistema binario), y ocho bits forman un byte, que es la unidad básica para representar un carácter. Cada múltiplo equivale, aproximadamente, a mil veces el anterior (con precisión, a 1024 veces, por tratarse de potencias de dos).
No debe confundirse el almacenamiento con la memoria del equipo. Existe una jerarquía de memoria, ordenada por velocidad y capacidad:
- La memoria RAM (Random Access Memory): la memoria de trabajo, volátil (pierde su contenido al apagar el equipo), donde se cargan los programas y datos en ejecución.
- La memoria ROM (Read Only Memory): de solo lectura y no volátil, guarda el firmware básico de arranque.
- La memoria caché: muy rápida y de poca capacidad, situada junto al procesador, acelera el acceso a los datos más usados.
- La memoria virtual: técnica por la que el sistema operativo usa parte del disco como si fuera RAM cuando esta se agota.
La velocidad es mayor cuanto más cerca está la memoria del procesador (caché > RAM > disco), pero también es menor su capacidad. Comprender esta jerarquía es útil para explicar el rendimiento de un equipo: añadir RAM, por ejemplo, permite tener más programas abiertos sin recurrir a la lenta memoria virtual.
El almacenamiento en la nube ha transformado la manera de guardar y compartir la información, y tiene ventajas e inconvenientes que conviene conocer. Entre sus ventajas: el acceso desde cualquier dispositivo con conexión, la sincronización automática, la copia de seguridad remota (que protege frente a la pérdida o el robo del equipo) y el trabajo colaborativo. Entre sus inconvenientes o riesgos: la dependencia de la conexión a Internet, la cesión de los datos a un proveedor (con las consiguientes cuestiones de privacidad y de ubicación de la información) y la necesidad de proteger bien las credenciales de acceso, pues una contraseña comprometida expone todo el contenido. Estos servicios se apoyan en enormes centros de datos repartidos por el mundo, y son la base de la computación en la nube que se detalla en el apartado siguiente.
Dato de examen: almacenamiento: HDD (magnético), SSD (flash, más rápido y sin partes móviles), óptico (CD/DVD), USB y tarjetas, NAS/RAID y la nube. Unidad mínima: el bit (0 o 1, binario); 8 bits = 1 byte. Memoria: RAM (volátil, de trabajo), ROM (solo lectura, no volátil), caché (rápida, junto a la CPU) y virtual (usa disco como RAM).
6. Sistemas de archivos
El sistema de archivos (file system) es el método que emplea el sistema operativo para organizar, nombrar, almacenar y recuperar los datos en un dispositivo de almacenamiento. Determina cómo se estructura la información en archivos y carpetas (directorios), cómo se asigna el espacio y cómo se controla qué zonas del soporte están libres u ocupadas. Cada sistema operativo utiliza sus propios sistemas de archivos:
- FAT y FAT32 (File Allocation Table): sistemas antiguos y sencillos de Microsoft, muy compatibles pero con limitaciones (FAT32 no admite archivos mayores de 4 GB). Se usan aún en memorias USB pequeñas.
- exFAT: evolución de FAT sin la limitación de tamaño, adecuada para memorias externas grandes y muy compatible entre sistemas.
- NTFS (New Technology File System): el sistema de archivos moderno de Windows, con soporte de permisos, cifrado, compresión y archivos de gran tamaño.
- ext4: uno de los sistemas de archivos más usados en GNU/Linux (junto a otros como Btrfs o XFS).
- APFS y HFS+: los sistemas de archivos de Apple (macOS e iOS); APFS es el más moderno, optimizado para las unidades SSD.
Los sistemas de archivos modernos como NTFS, ext4 y HFS+ incorporan la técnica del «journaling» o registro por diario, que anota las operaciones antes de realizarlas para poder recuperar el sistema si se produce un corte de energía o un fallo (el APFS de Apple alcanza el mismo objetivo de integridad mediante copy-on-write, sin diario), evitando la pérdida o corrupción de los datos. Muchos gestionan también permisos (quién puede leer, escribir o ejecutar cada archivo) y cifrado. La elección del sistema de archivos depende del sistema operativo y del uso: para una memoria USB que deba leerse en Windows, macOS y Linux se prefiere exFAT por su compatibilidad; para el disco del sistema, cada sistema operativo usa el suyo propio.
Los archivos se identifican por su nombre y una extensión que indica su tipo (.docx para documentos de texto, .pdf para documentos portátiles, .jpg o .png para imágenes, .mp3 para audio, .mp4 para vídeo, .exe para programas ejecutables). La organización jerárquica de carpetas permite estructurar grandes cantidades de información de forma ordenada, y cada archivo se localiza mediante su ruta (la sucesión de carpetas que llevan hasta él).
Cada archivo lleva asociados unos metadatos o atributos que el sistema de archivos almacena junto a su contenido: el tamaño, las fechas de creación, modificación y último acceso, el propietario y los permisos, y ciertos atributos como «oculto», «solo lectura» o «de sistema». Estos metadatos tienen gran interés en la informática forense, pues permiten reconstruir cuándo se creó o manipuló un documento. Conviene también distinguir el borrado ordinario de un archivo (que en realidad solo marca su espacio como disponible, de modo que el contenido permanece hasta que se sobrescribe y a menudo puede recuperarse) del borrado seguro (que sobrescribe los datos para hacerlos irrecuperables). Esta diferencia es capital tanto para proteger la información confidencial como para la investigación de delitos.
Antes de poder usarse, un dispositivo de almacenamiento debe estar formateado con un sistema de archivos: el formateo es la operación que prepara el soporte y crea su estructura (y que borra su contenido anterior). Un disco puede dividirse, además, en varias particiones, cada una de las cuales se comporta como una unidad independiente y puede tener su propio sistema de archivos; esto permite, por ejemplo, instalar dos sistemas operativos en un mismo disco (arranque dual). El programa del sistema operativo que permite ver y manejar los archivos y carpetas se denomina gestor o explorador de archivos (el «Explorador de archivos» en Windows, el «Finder» en macOS).
Dato de examen: sistemas de archivos: FAT/FAT32 (antiguo, límite de 4 GB por archivo), exFAT (memorias grandes, muy compatible), NTFS (Windows), ext4 (Linux) y APFS/HFS+ (Apple). El journaling protege frente a cortes y fallos. El archivo se identifica por su nombre y su extensión; el soporte se prepara con el formateo y puede dividirse en particiones.
7. Seguridad del sistema y actuación policial
El sistema operativo es también la primera línea de seguridad informática del equipo. El agente debe conocer las medidas básicas de protección, que sirven tanto para proteger los sistemas policiales como para asesorar a la ciudadanía: el uso de cuentas de usuario con contraseñas robustas y permisos ajustados (principio de mínimo privilegio); la instalación puntual de las actualizaciones del sistema (que corrigen vulnerabilidades, como recuerda el fin del soporte de un sistema, que deja de recibir parches); el uso de antivirus y cortafuegos; el cifrado de los datos y discos (que los hace ilegibles sin la clave); la autenticación reforzada (doble factor, biometría); y la realización de copias de seguridad periódicas. La combinación de estas medidas reduce drásticamente el riesgo de sufrir un ataque o una pérdida de datos.
El conocimiento de los sistemas operativos y de almacenamiento tiene una aplicación directa en la investigación de los delitos informáticos y en la informática forense. Cuando se interviene un dispositivo (un ordenador, un móvil), los especialistas deben preservar la integridad de la prueba digital —la llamada cadena de custodia de la evidencia electrónica—, realizando copias o imágenes forenses del almacenamiento sin alterar los datos originales, para poder analizarlos después. Por eso es esencial conocer cómo guardan la información los distintos sistemas de archivos y dónde puede encontrarse, incluidos los archivos borrados (que a menudo pueden recuperarse mientras no se sobrescriben) o la información alojada en la nube. Un aspecto clave es la volatilidad de la evidencia: la información de la memoria RAM se pierde al apagar el equipo, por lo que en ciertos casos conviene analizarla «en caliente» antes de desconectarlo. Los especialistas calculan una huella digital o «hash» del soporte, un valor que cambia ante cualquier modificación y que garantiza que la copia no ha sido alterada, y documentan cada paso para que la prueba sea válida ante los tribunales.
Cada vez más servicios se prestan mediante la computación en la nube (cloud computing), es decir, a través de recursos informáticos (almacenamiento, potencia de cálculo, aplicaciones) alojados en servidores remotos y accesibles por Internet. Se distinguen tres grandes modelos: la infraestructura como servicio (IaaS), la plataforma como servicio (PaaS) y el software como servicio (SaaS). A ello se une la virtualización, que permite ejecutar varias máquinas virtuales —ordenadores simulados por software, cada uno con su propio sistema operativo— sobre un mismo equipo físico. Estas tecnologías, que sostienen buena parte de los servicios digitales actuales, plantean también nuevos retos a la investigación policial, pues los datos pueden estar repartidos por servidores de distintos países, con las consiguientes cuestiones de cooperación internacional.
Para el agente de base, dominar los fundamentos de los sistemas operativos y del almacenamiento le permite comprender el entorno digital en el que hoy se cometen muchos delitos, preservar correctamente los indicios electrónicos en una primera intervención (por ejemplo, no apagar un equipo encendido sin instrucciones, no manipular los dispositivos, anotar su estado) y comunicarse con las unidades especializadas en investigación tecnológica. La digitalización ha convertido la competencia informática en una herramienta transversal e imprescindible del policía del siglo XXI, y la formación continua en esta materia, que evoluciona a gran velocidad, es una necesidad permanente.
Dato de examen: en la informática forense, la cadena de custodia exige trabajar sobre copias o imágenes forenses (no sobre el original) y verificar su integridad con un hash (valor que cambia ante cualquier alteración). La RAM es volátil: su contenido se pierde al apagar, por lo que a veces se analiza «en caliente». Modelos de nube: IaaS (infraestructura), PaaS (plataforma) y SaaS (software); la virtualización ejecuta máquinas virtuales con su propio SO sobre un equipo físico.
8. Ideas fuerza para el test
- El sistema operativo es el software básico que gestiona el hardware y hace de intermediario entre el usuario, las aplicaciones y el equipo; es lo primero que se carga al arrancar. Distingue hardware (físico) de software (lógico: de sistema, de aplicación y de programación).
- Funciones: gestión del procesador (multitarea, procesos e hilos), de la memoria, de los dispositivos de E/S (mediante drivers), de los archivos y el almacenamiento, la interfaz de usuario, la seguridad y el control de acceso multiusuario. El arranque lo inicia la BIOS/UEFI con el POST.
- Componentes: el núcleo o kernel (el corazón; monolítico, micronúcleo o híbrido), la shell (interfaz: CLI por comandos o GUI gráfica, entorno WIMP), el sistema de archivos y los drivers. Software propietario frente a libre (libre no es igual a gratuito).
- Tipologías: MS-DOS (antiguo, por comandos), UNIX (multiusuario y multitarea, 1969), Linux (libre, de Torvalds, 1991), Windows (Microsoft, el más usado en PC) y macOS (Apple, basado en UNIX). Clasificación por usuarios, tareas, procesadores y forma de trabajo (lotes, tiempo compartido, tiempo real, distribuidos). Linux domina en servidores. Windows 10 perdió el soporte el 14-10-2025; la versión actual es Windows 11.
- Sistemas operativos móviles: Android (Google, basado en Linux, abierto, el más usado; Google Play; versión Android 16) e iOS (Apple, cerrado, iPhone; App Store; versión iOS 26). El concepto se extiende a tabletas, relojes y al Internet de las cosas (IoT). Descargar solo de tiendas oficiales e instalar los parches de seguridad son medidas básicas.
- Almacenamiento: HDD (magnético), SSD (flash, más rápido), óptico (CD/DVD), USB y tarjetas, NAS/RAID y la nube (IaaS, PaaS, SaaS). Unidad mínima: el bit (0 o 1); 8 bits = 1 byte. Múltiplos: KB, MB, GB, TB.
- Memoria: RAM (volátil, de trabajo), ROM (solo lectura, no volátil), caché (rápida, junto a la CPU) y virtual (usa disco como RAM). Velocidad: caché > RAM > disco.
- Sistemas de archivos: FAT/FAT32 (antiguo, límite de 4 GB por archivo), exFAT (memorias grandes, muy compatible), NTFS (Windows), ext4 (Linux), APFS/HFS+ (Apple). El journaling protege frente a fallos; el archivo se identifica por nombre y extensión; el soporte se prepara con el formateo y admite particiones.
- Aplicación policial: informática forense, cadena de custodia de la prueba digital, copias forenses con verificación por hash, atención a la volatilidad de la RAM y seguridad básica (cuentas, actualizaciones, cifrado, antivirus, copias de seguridad). No apagar un equipo intervenido sin instrucciones.
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